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Cómo mejorar la memoria

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Cómo funciona el sistema.

La motivación juega un papel fundamental ya que recordamos lo que nos interesa. El aprendizaje sensorial produce un efecto múltiple sobre la psiquis: se recuerda mejor lo que más se usa, lo que nos resulta agradable. Es lógico: cuando algo nos atrae le dedicamos toda nuestra atención, y, por lo tanto, aumenta nuestra concentración.

Por otra parte, al captar un objeto no sólo entrará en juego la realidad material sino también nuestras emociones, conceptos y conocimientos previos.

¿Cómo lograr una memorización óptima?

El paso inicial es la observación, que funciona como la puerta de entrada del mundo externo hacia nosotros mismos.

La observación es el resultado de una necesidad física, psíquica y espiritual ya que si no existiera interés o motivación, dejaríamos pasar el estímulo sin registrarlo en la memoria.

Según nuestro interés, el registro de una experiencia puede ser consciente o inconsciente. La técnica de observación que proponemos puede regular este proceso para que nuestra atención sea predominantemente consciente.

Nuestra técnica introducirá en el sistema de la memoria un método de observación, de análisis de la situación y un plan de acción.

Con este aporte, se logra que el recuerdo no dependa del azar.

Tampoco dejaremos de lado al inconsciente. Por el contrario, se lo ubicará como aliado del sistema. Se ha comprobado que la claridad de los objetivos, el compromiso con la verdad y la concentración en los resultados son los factores de complementación entre la estructura consciente e inconsciente.

Por último, cuanto mayor sea nuestro conocimiento, mejor será el resultado. La persona que sabe, ve lo que nadie ve.

Según Pasteur, “el azar favorece sólo a las mentes preparadas”, y nosotros agregamos: “… que están dispuestas a aprovechar las oportunidades que a cada instante les ofrece la vida para crear”.

Aprendamos a observar, a cultivar una actitud de asombro frente al milagro de la naturaleza para poder utilizar eficazmente la memoria.

Las fuentes de observación son infinitas, y consta de todo lo que se nos presenta a lo largo de la jornada: una cita, un objeto, una carta, una idea. Flaubert decía que cualquier cosa observada detenidamente se vuelve maravillosa.

Una vez enfrentados al objeto, lo importante es aprender a preguntar: su historia, su proceso de fabricación, la materia prima que lo constituye, etc.

Para que los objetos percibidos perduren en nuestra memoria, la observación debe ser bihemisférica.

El cerebro recibe las emociones a través del hemisferio derecho y los conceptos abstractos a través del izquierdo.

Si ingresamos sólo los datos emocionales o, por el contrario, únicamente las abstracciones, disminuirá la calidad de la recepción y quedará mal registrada en la memoria.

El estado mental óptimo para lograr una buena observación puede lograrse mediante técnicas de relajación y concentración.

Dicho estado, que denominaremos “receptivo”, debe combinar: una atención flotante (estar preparados para sacar provecho del azar) con una acción específica en el acto de la percepción (tener la intención de percibir).

Si bien la observación es un acto único, a los efectos didácticos la dividiremos en dos tipos:

1. Observación reproductiva.

Intenta representar el objeto, a la persona o el hecho tal como es y no como una abstracción conceptual.

Para lograrlo debemos dejar de actuar “en automático”. Muchas veces, cuando aprendemos a realizar una tarea, tendemos a repetir la rutina sin considerar otra forma de llevarla a cabo.

De acuerdo con esto, pasemos nuestra mente de “automático” a “manual” y comencemos a experimentar una nueva manera de ver la realidad. Penetremos en ella con espíritu de curiosidad, generando así una cuota mínima de observaciones diarias significativas.

La mente como cámara fotográfica.

Una técnica para ejercitar esta observación es la fotografía mental de lo percibido. La misma debe ser de carácter multisensorial: el objeto tiene que ingresar a través del aparato sensorial. No olvidemos el sexto sentido, la intuición, que representa la respuesta emocional ante el estímulo presentado.

Ejemplo. Veamos como Cortázar “fotografía” un beso:

“Ella hizo algo que nunca había hecho antes, le pasó los brazos por el cuello y lo besó en la mejilla. Su boca olía despacito a menta. Mario cerró los ojos llevado por la necesidad de sentir el perfume y el sabor dulzón debajo de los párpados. Y el beso volvió más duro y quejándose…”.

Del cuento “Circe” en BESTIARIO

¿Existe una técnica para sacar fotografías multisensoriales?

Para comenzar tomemos un objeto, algo que veamos todos los días, como un libro o un adorno de nuestra casa.

Mirémoslo desde todos los ángulos posibles, toquémoslo, percibamos su perfume si lo tiene. Una vez que encontremos la mejor ubicación y nos sintamos motivados a fotografiar, accionemos el disparador en nuestra mente.

Es importante que fotografiemos en estado de plena receptividad, en el cual se produzca la sensación subjetiva de que es la oportunidad perfecta para accionar la cámara.

Para evaluar si la fotografía fue tomada correctamente, cerremos los ojos y veamos la copia. Luego, comparémosla con el original.

A veces es necesario tomar varias fotos hasta lograr la que se aproxime al ideal.

Una vez que podamos fotografiar un objeto con facilidad, tomemos dos y luego tres y así sucesivamente hasta poder fotografiar muchos sin dificultad. De esta manera, perfeccionaremos la observación y el recuerdo.

La mente como proyector.

Toda observación nos deja una huella de cuya calidad dependerá la reproducción del objeto observado.

El valor de esa huella se comprueba mediante una técnica muy sencilla: usar nuestra mente como proyector cinematográfico y comparar nuestras imágenes con la realidad.

Con esta técnica estamos haciendo uso de la imaginación que es la capacidad que tiene la mente de imitar lo real y reproducirlo interiormente.

“La imaginación no es más que el aprovechamiento de lo que se tiene en la memoria”. Pierre Bonnard.

Para alcanzar la posesión de la capacidad imaginativa en un mundo dominado por abstracciones es fundamental aprender a concentrarse en las formas, colores, sabores, olores y sensaciones físicas a través de la observación.

La imagen -a diferencia del concepto- nos atrapa por su carácter de cosa viva.

El concepto es estático, no posee belleza pues su fin no es estético; tampoco intenta producir emociones. Simplemente, presenta los rasgos esenciales que necesita un determinado objeto para ser tal. Tiene una función utilitaria.

Por el contrario, la imagen es cambiante, posee diversas figuras y colores que producen innumerables sensaciones. Esto es lo que debemos captar a través de la observación y luego proyectarla con ayuda de la imaginación. Y, al actuar sinestésicamente (es decir, integrando los sentidos), lograremos un objetivo más ambicioso: ejercitar en forma paralela y sincronizada los dos hemisferios cerebrales.

En un mundo materialista se utilizan los conceptos para alcanzar los fines, y la imaginación ocupa un rol subordinado.

Hoy, la seguridad que el sistema ofrecía a través del empleo de por vida ya no existe y se necesita de la imaginación para inventar el futuro.

2. Observación creativa.

Es aquella que produce una diferencia con respecto al enfoque habitual. La realidad es la misma, lo que cambia es la visión.

La mirada creativa captura algo más, lo que el común de la gente no puede ver.

Toma como base la observación reproductiva pues ésta le provee de la materia prima que hace factible la creación.

Expliquémoslo con un ejemplo:

Poirot, el gran detective de Agatha Christie, logra deducir quién es el asesino, utilizando la observación creativa:

“Mientras pronunciaba estas palabras, mi vista se detuvo en una caja de bombones situada en una mesa contigua, y el corazón me dio un salto. Podía no ser un indicio relacionado con la muerte de Deboulard, pero por lo menos allí existía algo que no era normal. Levanté la tapa, no faltaba ni un bombón… pero eso hacía aún más notable la peculiaridad que habían captado mis ojos. Pues sepa usted Hastings, que la caja era color rosa, pero la tapa era azul. Ahora bien, a veces puede ver una caja rosa adornada con un lazo azul, o al revés, pero la caja de un color y la tapa de otro… no, decididamente, no…”.

Luego, narra cómo en la basura encuentra una caja azul con tapa rosa (aclaremos que la víctima muere envenenada).

“… ¡La caja de bombones! ¿No lo ve? ¿Habrá cometido semejante error una persona que viera perfectamente? Sabía que Madame Devoulard tenía cataratas…lo supe por las gotas de atropina. Sólo había una persona en la casa cuya visión defectuosa le impidiera ver qué tapa tenía que colocar…”.

Fragmento de “LOS PRIMEROS CASOS DE POIROT”.

¿Cómo podemos ejercitar nosotros la observación creativa? Utilizaremos, al igual que en la descriptiva, la realidad que nos rodea pero buscando el detalle que lo transforme en otra cosa. Intentemos deducir el carácter de las personas que pasan a nuestro lado según su forma de vestir o actuar. Por ejemplo, si una mujer va por la calle bien vestida, calzada con zapatos bajos y lleva un bolso gastado y de gran tamaño como cartera, podríamos decir que pone la practicidad por encima de la estética.

El transporte colectivo es una fuente inagotable para nuestras observaciones: un pasajero hace el ademán de levantarse para descender. Si estamos atentos observaremos quién está desesperado por sentarse, quién se dispone a ceder el lugar y quién, maliciosamente, obstruirá el paso al desesperado.