La Naturaleza Humana

La obesidad va por barrios

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obesity

En las sociedades occidentales la sobrealimentación o la alimentación inadecuada pero abundante constituye un problema de mucha mayor entidad que la escasez de alimento. Del mismo modo que hay zonas del planeta en que mucha gente pasa hambre (cerca de 800 millones de personas según los últimos datos oficiales), en otras, como los países occidentales, el problema es el contrario. La gente come demasiado y, además, desarrolla muy poca actividad física. Como consecuencia de esa escasa actividad (vida sedentaria), del exceso de comida y de la gran proporción que tienen en nuestras dietas los carbohidratos refinados (azúcares, pan, pasta, cereales de desayuno, etc.), la obesidad ha crecido mucho en las últimas décadas, y de ella se han derivado problemas de salud pública, pues un buen número de las dolencias que más afectan a la gente de los países occidentales son consecuencia, directa o indirecta, del exceso de masa corporal.

Variación a lo largo del tiempo de la prevalencia de obesidad en adolescentes norteamericanos según dos encuestas nacionales de salud pública (en rojo los de bajo nivel socioeducativo, y en negro los de alto nivel)

Variación a lo largo del tiempo de la prevalencia de obesidad en adolescentes norteamericanos según dos encuestas nacionales de salud pública (en rojo los de bajo nivel socioeducativo, y en negro los de alto nivel)

Un aspecto de interés en relación con la gran prevalencia de la obesidad en las sociedades occidentales es que varía en función del nivel educativo o del nivel socioeconómico de la gente. Una investigación cuyos resultados se han publicado recientemente ha puesto de manifiesto que tras dos décadas de crecimiento (durante los ochenta y noventa del pasado siglo), la prevalencia de la obesidad en los adolescentes (12-17 años) se ha estabilizado en los Estados Unidos; sin embargo, esa estabilización es la consecuencia de que haya disminuido en los adolescentes de familias alto nivel educativo (padres con estudios universitarios), a la vez que ha aumentado en los de familias de bajo nivel (padres con nivel de secundaria o inferior). Por debajo de los 11 o 12 años de edad no parece haber diferencias asociadas al nivel socioeconómico; sin embargo, sí las hay entre los 12 y los 17 años de edad. Además, aunque la prevalencia creció hasta final del pasado siglo en los dos niveles socioeducativos, a partir de mediados de la década del dos mil, empezó a bajar en los de familias de alto nivel educativo, pero siguió subiendo en los de nivel bajo.

Variación de la prevalencia de la obesidad en adolescentes norteamericanos de familias de alto (líneas negras) y bajo (líneas rojas) nivel socioeducativo [las líneas finas son tendencias simuladas, y las dos gruesas son las medias para cada clase social]

Variación de la prevalencia de la obesidad en adolescentes norteamericanos de familias de alto (líneas negras) y bajo (líneas rojas) nivel socioeducativo [las líneas finas son tendencias simuladas, y las dos gruesas son las medias para cada clase social]

Al analizar las tendencias de variación, a lo largo de esos periodos, de los factores de los que puede depender la obesidad se comprobó que la ingesta calórica no ha dejado de descender en las últimas dos décadas, aunque el descenso ha sido más acusado en los hijos de padres con estudios superiores. Por otro lado, la actividad física que realizan unos y otros es diferente. Los adolescentes de familias de menor nivel socioeducativo tienen hábitos de vida más sedentarios, mientras que los de nivel alto son más activos, realizan mayor actividad física. Es posible que las condiciones físicas del entorno, las infraestructuras deportivas de unos barrios y otros sean diferentes, también es posible que los entornos de unos y otros se presten en diferente medida a desplazarse andando o en bicicleta de unos sitios a otros. Pero además de esas posibles diferencias, también se han detectado comportamientos diferentes en las prácticas deportivas de los jóvenes de alto y bajo nivel sociocultural: los adolescentes de nivel alto participan cada vez más en actividades físicas en los centros educativos y en clubs deportivos, mientras que los de menor nivel lo hacen cada vez en menor medida.

Variación de la ingesta calórica (en rojo los adolescentes de familias de bajo nivel socioeducativo y en negro los de familias de alto nivel)

Variación de la ingesta calórica (en rojo los adolescentes de familias de bajo nivel socioeducativo y en negro los de familias de alto nivel)

Parece claro, por lo tanto, que hay diferencias importantes en la prevalencia de la obesidad en adolescentes asociadas al nivel socioeconómico y cultural del entorno familiar. Y esas diferencias tienen una clara correspondencia con otras diferencias en hábitos alimenticios y de actividad física. Lógicamente, dadas las importantes implicaciones que tienen estas cuestiones en términos de salud pública, es importante conocer las causas subyacentes a los comportamientos observados, así como a las diferencias ligadas a la educación. Y por eso es conveniente contar con buena información al respecto.

Porcentaje de adolescentes que han desarrollado alguna actividad física en las últimas semanas (rojo y negro como en las figuras anteriores)

Porcentaje de adolescentes que han desarrollado alguna actividad física en las últimas semanas (rojo y negro como en las figuras anteriores)

Por último, me interesa mencionar el hecho de que este es un estudio relativo a adolescentes norteamericanos, pero no creo que las cosas evolucionen de modo muy diferente entre nosotros. En Europa no se registran los niveles de obesidad que se producen en los Estados Unidos, pero están creciendo, y creo que en España esa tendencia es clara. Y sospecho que también aquí hay importantes diferencias asociadas al nivel socioeconómico y cultural.

 

Fuente: Carl B. Frederick, Kaisa Snellman, y Robert D. Putnam (2014): Increasing socioeconomic disparities in adolescent obesity PNAS 111 (4): 1338-1342

6 thoughts on “La obesidad va por barrios

  1. Isa

    Me parecia una entrada bastante interesante, pero cuando he visto la letra no he podido leer ni un párrafo. Necesitas dejarte la vista para poder leerlo. Una pena.

  2. Pingback: Medicina | Annotary

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