Cometas en el cielo

“Quiero perseguir mis sueños”

“Quiero perseguir mis sueños”. Así de decidido se mostraba Siwar en la entrevista que le hacía Javier Sobremazas en Idomeni el pasado mes de mayo y que se puede ver en este video.

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Captura del video de Javier Sobremazas

Como indicaba en el post (informe) anterior, Siwar fue una de las personas a las que concedí un crédito de 200 euros para ayudarle en su viaje hasta Inglaterra, su destino elegido para iniciar su carrera universitaria de informática. Este viernes 22 de julio iba a asistir en Rennes al tercer juicio al que se enfrentaba Siwar desde que lo detuvieron en el puerto de Ouistreham (Normandía) el pasado 29 de junio, cuando intentaba introducirse en un ferry aprovechando los bajos de uno de los camiones que iba a embarcar. Existía la posibilidad de que fuese liberado en ese juicio con la obligación de abandonar el territorio francés en el plazo de 7 días. Esta posibilidad sólo cabría si Grecia no respondía afirmativamente a la petición de expulsión a ese país, realizada por la Prefectura del Departamento de Calvados (Normandía).

Atrás quedaba la orden de expulsión de dicha Prefectura en la que se argumentaba la posibilidad de Turquía como destino. Me llama la atención el esfuerzo que se realiza en dicha orden para explicar que Turquía era una opción de expulsión. Es el “considerando” más extenso de la orden y reza lo siguiente: “Considérant que même si Monsieur RASHO Siwar n’allègue pas être menacé mais “être confronté à un problème, car il n’a pas de famille en Turquie et que les kurdes ne sont pas les bienvenus en Turquie”, il n’en demeure pas moins qu’il n’indique autrement en quoi sa vie serait en danger et qu’il n’apporte aucun élément permettant de le prouver; qu’ainsi il ne peut pas être considéré comme un individu présentant des risques d’exposition à des peines ou traitements contraires à la convention européenne des droits de l’homme en cas de retour en Turquie ou dans un autre pays où il est effectivement réadmissible”. En el considerando anterior, la Prefectura, quizás influenciada por alguna experiencia turística del firmante de la orden en el país otomano, se anima incluso a afirmar: “Considérant que Monsieur RASHO Siwar a séjourné en Turquie depuis environ 2 ans où il était employé dans un magasin de téléphonie, ce qui demontre bien le fait que l’intéressé était inséré dans la société et qu’il n’est plus susceptible d’y avoir une quelconque menace”. Una prueba rotunda de lo placentera que puede resultar la vida de un kurdo en Turquía. Cuando la realidad puede ser muy distinta y otra hipótesis más plausible pudiera ser que ese es el tiempo que necesitó Siwar y su familia para ganar el dinero suficiente para pagar a las mafias que les trasladarían posteriormente de Turquía a Grecia en una zodiac. También hay que reconocerlo, la orden se esfuerza en señalar que la familia más cercana de Siwar se encuentra en Grecia. Una mención que no llega ni a ocupar dos líneas de la orden, frente a las seis líneas del primer considerando mencionado.

El caso es que la orden de la Prefectura provocó incluso que la Cimade, ONG que asiste a los “sin papeles” en los centros de retención administrativos (CRA), emitiera un comunicado de prensa el pasado 7 de julio denunciando el celo de la Prefectura de Calvados y exigiendo la puesta en libertad de Siwar. De hecho, en la orden figura la fecha de entrada de Siwar en la UE, 26 de febrero de 2016, fecha anterior al acuerdo UE-Turquía por el cuál, la UE subcontrata a Turquía su responsabilidad para con los refugiados. La cuestión de los refugiados no es “core business” de la UE por lo que el “outsourcing” permitirá que ésta siga ensimismada con su euro y su sistema financiero, su auténtico y genuino leitmotiv.

Pero todo esto ya es pasado. El lunes 18 de julio, sin disponer de momento de ninguna explicación ni documento oficial, Siwar fue trasladado a primera hora de la mañana del centro de retención administrativo de Rennes al aeropuerto de Roissy Charles De Gaulle para coger el vuelo regular de Air France de las 12:25 con destino a Atenas. Culminaba así un primer intento fallido para cumplir sus sueños, rodeado probablemente de turistas que emprendían sus vacaciones en Grecia. Así que, mientras yo llamaba a la cabina del pasillo donde estaba la habitación de Siwar, él viajaba en coche escoltado por la policía con destino el aeropuerto. Fue otro “sin papeles” quien me cogió en esta ocasión el teléfono y así supe que Siwar ya no estaba allí. A partir de ahí empezó un día de llamadas. Si con Siwar jugaban al juego de la Oca y le devolvían a la casilla de salida, conmigo jugaban al “flipper” mandándome de un número de teléfono a otro, de una sigla a otra, con gente más o menos empeñada a hacerme pasar una gincana interminable. Las noticias eran confusas y las dudas crecían a medida que avanzaba el día sobre la posibilidad de que, finalmente, Siwar hubiese cogido ese avión o no. Y es que, según me informaban, Siwar podía negarse a subir a bordo y en tal caso sería enviado al Centro de retención administrativa de Mesnil Amelot. Se abría así una nueva pista y un poco de esperanza. De hecho, a la policía del aeropuerto no le constaba que Siwar hubiese cogido ese vuelo lo que alimentaba esa esperanza de que siguiera en territorio francés. Así que las llamadas continuaron, en esta ocasión a los centros de retención o salas de espera del aeropuerto donde aguardara su realojamiento. Nada, todos los intentos fallidos. A las 21:00 acepté que ese día no daría con él.

Al día siguiente, tras una llamada a la Cimade que operaba en el CRA de Rennes en la que manifesté mi enfado por la situación de desinformación sobre el paradero de Siwar, conseguí su ayuda para localizarlo. Fueron ellos los que finalmente me llamaron para notificarme que la Prefectura de Calvados les había confirmado que Siwar cogió aquel vuelo. Nadie notificó a Siwar su derecho a negarse a subir en ese vuelo.

Así que una vez comprobado que Siwar ya no estaba en Francia, había que empezar a indagar qué iba ser de él en Grecia. Gracias de nuevo a Vicente, di con una abogado griega que me explicó el protocolo griego para estas situaciones. Siwar estaría en dependencias policiales y posteriormente enviado a un centro de detención, abriéndose de nuevo la posibilidad de ser deportado a Turquía. Jugar al juego de la oca con el futuro de las personas está mal, pero ya no hay calificativo para cuando se contempla que regrese a una casilla inicial que ni siquiera se encuentra en el tablero de juego (dado que entró en la UE antes del mencionado acuerdo con Turquía). Así que con la ayuda de la abogado griega, empezaba la labor de localizar a Siwar en Grecia.

Afortunadamente, los protocolos no siempre se cumplen y en esta ocasión, por suerte para Siwar, la policía griega le envió al campamento militar de Sinatex, cerca de Tesalónica, donde se encuentran sus padres y sus hermanos. Lo supe por el propio Siwar, que me escribió al Messenger del Facebook para dar señales de vida. Sentí que estaba bien, feliz de reencontrarse con los suyos y con fuerzas para intentarlo una vez más. Fue cuando le pregunté por qué había cogido el avión cuando pude comprobar que nadie le había explicado que podía negarse a volar. De haberlo sabido, probablemente aun estaría en Francia. Aunque ahora lo mejor es que Siwar está con sus padres y hermanos, recibiendo su cariño y cogiendo fuerzas para seguir persiguiendo sus sueños.

Por mi parte, tras el desasosiego que me acompañaba desde el lunes, llegó la calma y la paz de saber que Siwar estaba en las mejores manos posibles. Como padre que soy, eran muchas las veces que pensaba en los suyos, especialmente en su madre, que tuve la suerte de conocer en Idomeni. Pero tampoco pude evitar una sonrisa (creo que fue carcajada) cuando le leí a Siwar que lo volvería a intentar en breve. Sólo le pude responder que extrajera conclusiones del primer intento y que contara con mi apoyo para volver a la carga. Las cometas están hechas para volar.

Ahora toca retomar el teléfono para aclarar lo ocurrido en Francia, una expulsión que puede haber sido irregular. Y no lo quiero dejar ahí. De hecho no lo voy a dejar ahí. Así que, tras contactar con la abogado con la que había acordado la defensa de Siwar en el juicio del 22 de julio para informarle de que no había juicio dadas las nuevas circunstancias, hemos reenfocado su trabajo para conocer los detalles de la expulsión. En el caso de que encontremos indicios de delito, valoraremos la posibilidad de presentar las denuncias pertinentes para, llegado el caso, resarcir a Siwar, o al menos, para que la próxima vez, quienes hubieran prevaricado se lo piensen dos veces antes de incurrir de nuevo en el mismo delito.

La mediocridad de un burócrata no puede acabar con los sueños, el talento y la energía de un valiente.

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Fotos de Siwar en Idomeni realizadas por Mireia Puntí

Nota: Quiero agradecer aquí a las personas con las que he estado en contacto en Francia a lo largo de estas semanas con el propósito de ayudar a Siwar. Son Aliya, Lyse y Adrien de la Cimade en Rennes así como las abogados Me Baudet y Me Niguès, también de la misma ciudad. Su ayuda ha sido, y espero que siga siendo, muy valiosa.

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