Archivo por meses: abril 2011

La carta de un transit-camp de Kivu sur

Todav√≠a se me hace dif√≠cil contar la historia de estos refugiados ruandeses en la RDC sin tomar postura en el conflicto. La versi√≥n que da de su historia el otro concreto que a√ļn encontramos en este campo de tr√°nsito es para el gobierno de Kigali “literatura que ya ha sido extirpada de la realidad”. El gobierno de Ruanda propone que no es ya la etnia sino la habilidad de los individuos lo que ordena la sociedad, y justifica los persecuciones judiciales y pol√≠ticas de la fiscal√≠a general de la rep√ļblica en la necesidad de exigir la democracia y proteger el futuro de la naci√≥n. En las narrativas de los “New Times”, si se vieron obligados a bombardear los campos de refugiados del este de la RDC es porque en ellos se organizaban cuadros militares EX-FAR e Interahamwes que eran responsables de la inestabilidad de aquellos a√Īos despu√©s del genocidio y si en el 97, con la ayuda del Acnur, repatriaron a los refugiados de forma voluntaria e involuntaria, lo hicieron para salvar sus vidas y evitar que se convirtieran en rehenes de las “fuerzas genocidas”. Pero miles, qui√©n sabe, decenas de miles de refugiados no fueron repatriados y muchos de los que lo fueron acabaron volviendo a la jungla congolesa, porque una vez perdido el estatuto de refugiado no les quedar√≠a otro lugar donde vivir. En la guerra del 98 se aliaron con el ej√©rcito de la RDC para luchar con Laurent Desir√© Kabila contra contra el ej√©rcito ruand√©s y sus aliados internacionales. Al mismo tiempo fueron la raz√≥n para √©stos, o tal vez mejor la excusa, para justificar la invasi√≥n de “Eastern Congo”. No podemos olvidar que al mismo tiempo explotaron sus riquezas naturales “ilegalmente”.
La voces que dan voz a este documental forman parte de esa nube de refugiados ruandeses que desde 1994 permanecen en la RDC. Reflexionan todav√≠a como lo hac√≠an antes, en la √©poca en la que el Frente Patri√≥tico Ruand√©s inici√≥ la guerra de 1990-94. ¬°Ha llovido tanto desde entonces! Los ruandeses ahora conocen a Kagame y al FPR. En las elecciones de agosto del a√Īo pasado, arrasaron. Sin embargo, si la enfermedad que padecen estas mujeres y hombres que hablan en el documental es por culpa de una representaci√≥n paranoica de la realidad, pienso que la curaci√≥n y la restauraci√≥n de la justicia pasa por la mediaci√≥n y la reconciliaci√≥n, como dice Jorge de la Mota, el responsable del Acnur en Kivu Sur .

De Tokio Blues a A Hard Rain’s (o con la m√ļsica a otra parte)

Otsuchi, uno de tantos pueblos arrasados por el tsunami

Otsuchi, uno de tantos pueblos arrasados por el tsunami

Ya no estamos en Jap√≥n. Supongo que pasa siempre. Durante 5, 10, 20 d√≠as todos estamos donde est√° la noticia, lo m√°s cerca posible, tratando de trasmitir lo que vemos, lo que nos ocultan y lo que nos cuentan los que est√°n sufriendo. Desde el pasado 11 de marzo hasta el 11 de abril radios, peri√≥dicos y televisiones de todo el planeta hemos estado ah√≠, bailando al son del Blues de Tokio (para el resto del mundo mundial “Norwegian Wood”).

ETB Tsunami Japón

Cobertura de ETB en la costa Este de Japón al mes del tsunami

Pero ya sabemos que las noticias se engullen unas a otras y lo que ayer era primordial hoy es, con un poco de suerte, secundario o en el peor de los casos invisible. Y la tragedia sigue siendo tragedia pero va cay√©ndose de las portadas y dejando de ocupar titulares en los Teleberris . Es cierto, algunos se quedan despu√©s, cuando se termina la noticia, pero son los menos y tambi√©n son los mejores. La mayor√≠a nos vamos alejando para seguir contando historias donde buenamente podemos, nos mandan y a veces, tambi√©n, queremos. Llega un d√≠a en que todo el mundo se va con la m√ļsica a otra parte.

Pero como lo de Japón no se ha acabado y está lejos de hacerlo me apetecía sacar algo de todo ésto y traerlo aquí.

De lo que pasa o pasar√° en la central no me atrevo a aventurar ni un √°tomo. Esa es una batalla de la que lament√°blemente no sabremos casi nada durante mucho tiempo. Una vez m√°s.

Dise√Īadores gr√°ficos de Jap√≥n han puesto en marcha una campa√Īa de carteles animando a la poblaci√≥n a ahorrar energ√≠a

Campa√Īa de carteles animando a la poblaci√≥n a ahorrar energ√≠a

Del tsunami y la recuperación de la costa ya hablamos en los informativos.

Por eso me quedo con algo que vi y sentí en Tokio. Trenes que en vez de cada 5 minutos pasan cada 10. Vagones sin aire acondicionado en días de poco calor. Escaleras mecánicas apagadas. Menos luces en calles, en los escaparates , en las fachadas. El objetivo: %20 menos de consumo eléctrico en los hogares. 20% en las Pymes. 25% en las grandes empresas.

Una gran metr√≥poli concienciada de que o arriman el hombro o se cierra el chiringuito. Todos sabiendo que con los recursos actuales el nivel de consumo es insostenible. Todos levantando el pi√© del acelerador porque no les queda otra. ¬ŅNos suena? No deber√≠a hacer falta una crisis nuclear para llegar a esa conclusi√≥n.


Parque de Ueno en Tokio, fiesta del cerezo

Parque de Ueno en Tokio, fiesta del cerezo

Y claro que algunas empresas se resentirán, pero creedme, en Tokio estos días Рcon un 20% menos de consumo, la capacidad de generar energía que ha perdido Tecpo Рse vive muy bien.

A la sakura y a todos los que disfrutaban en aquel parque me remito.

Esto mismo, pero mejor explicado, lo contaba el otro día José Ignacio Torreblanca en ElPaís, hablando del supuesto declive de Japón:

Despu√©s de la crisis nuclear incluso es posible que nos ense√Īen el camino de un mundo en el que usemos la energ√≠a de forma racional (…) Quiz√° sean los chinos los que deban aprender de Jap√≥n pero, bien mirado, dej√©mosles en paz; tienen todo el derecho a hacer las mismas tonter√≠as que hemos hecho los dem√°s (…) Cuando se les pase, nos encontrar√°n all√≠, junto con los japoneses.

China y Jap√≥n. Jap√≥n y China. La m√ļsica en mi caso vuelve a sonar en el pa√≠s de moda, que mientras est√°bamos trabajando en el vecino nip√≥n ha seguido a lo suyo, implacable en lo econ√≥mico y en la pol√≠tico. Cerrado las puertas a voces molestas y abri√©ndolas otras que ya no lo son tanto (no hay m√°s que ver la foto de algunas rese√Īa sobre el concierto de Dylan en Pek√≠n para darse cuenta de que el Sr. Zimmerman y sus mensajes no son muy conocidos por estos lares.)

Con Bob Dylan – el de verdad – cantando a las bondades de la energ√≠a nuclear acabo, m√°s con el deseo que con la certeza de que alguna vez todos, japoneses, chinos, euskaldunes o uzbecos nos encontraremos en ese mundo del que habla el se√Īor Torreblanca en su art√≠culo.

Costa de Marfil: es necesario el exterior para construir

El r√©gimen de Laurent Gbagbo ha ca√≠do como un castillo de naipes. Bl√© Goud√© contin√ļa en paradero desconocido aunque hay muchos rumores de que ha sido detenido, tambi√©n hay rumores de que se encuentra en un “lugar seguro”. Hoy los militares franceses ceden el control del aeropuerto Felix Houphou√ęt-Boigny a los marfile√Īos.

Yao N`Dr√©, el presidente del Consejo Constitucional, ¬Ņha jurado obediencia al presidente Ouattara? ¬ŅReconoce la prevaricaci√≥n en aquella sentencia constitucional que dej√≥ al pa√≠s bloqueado tras las elecciones del 28 de Noviembre?

Laurent Gbagbo, detenido por las fuerzas de Alasane Ouattara.

La fidelidad a Gbagbo de la que se alardeaba en la opini√≥n p√ļblica de Abidjan a finales de diciembre del a√Īo pasado no era mayoritaria. ¬ŅCabe pensar que muchos de quienes se declaraban partidarios de Gbagbo miraban m√°s a su inter√©s y conveniencia? Quienes ahora llaman a Gbagbo ‚Äúcarnicero de Africa‚ÄĚ callaban entonces por miedo a las represalias de las fuerzas policiales y ciertamente la crispaci√≥n alcanz√≥ tales niveles que, como las mujeres de Abobo acabaron demostrando, hab√≠a motivos para el terror. La operaci√≥n militar apoyada por Francia y los gobiernos del resto del mundo, menos Angola y Uganda, han dejado a Gbagbo s√≥lo (rodeado de los suyos). Adem√°s le han acusado de ser el mayor xen√≥fobo de la historia de Africa, por haber amenazado la vida de los residentes de otros pa√≠ses de la CEDEAO como Burkina o Mali, s√≥lo porque los gobiernos de sus pa√≠ses de origen hab√≠an reconocido la victoria electoral de Ouattara y no la suya. Todo estaba tan mal que las autoridades sospechaban sistem√°ticamente de los extranjeros, como el polic√≠a que me condujo a mi hotel para asegurarse de que no ten√≠a armas escondidas en la habitaci√≥n, el cual cre√≠a que los vendedores ambulantes de los sem√°foros eran soldados rebeldes disfrazados de indigentes que esperaban el inicio del ataque. En su cabeza no entraba admitir que la rebeli√≥n hubiera llegado a trav√©s de las urnas.

El jefe del estado mayor General Mangou todav√≠a reconoc√≠a como presidente a Laurent Gbagbo, dada la sentencia del Consejo Constitucional. Los cambios de lealtad se han ido produciendo de forma espont√°nea durante la intensa campa√Īa diplom√°tica en favor de la validez de los resultados electorales certificados por la ONUCI. Los principales combates de artiller√≠a se produjeron en las inmediaciones de la radio-televisi√≥n RTI y el palacio presidencial de Cocody. Ocurri√≥ tal y como dijo Patrick Achi, el ministro portavoz de Ouattara. Dijo que la intervenci√≥n militar era necesaria pero que no provocar√≠a una guerra. Guerra es seguro lo que nadie quiere en Costa de Marfil. A√ļn hay muchos misterios sin resolver, por ejemplo surgen cuando nos interrogamos hasta qu√© punto la dictadura de Gbagbo no se fue endureciendo por causa del golpe de estado y posterior rebeli√≥n del 2002 que dividi√≥ el territorio del pa√≠s hasta la v√≠spera post-electoral. O tal vez haya que entender la rebeli√≥n como consecuencia de la exclusi√≥n practicada en las elecciones del 2000 que dieron el poder a Gbagbo. En cualquier caso es seguro que pesa m√°s la ilusi√≥n de despertar con un nuevo gobierno que abra el ed√©n de Costa de Marfil al mundo exterior, despu√©s de un bloqueo que ha durado m√°s de 10 a√Īos. Los ide√≥logos vienen asumiendo la interdependencia del mundo global y dicen cosas como “el exterior es necesario para poder construir”. El punto n√ļmero uno de la agenda es la reconciliaci√≥n, ¬Ņtal vez hasta preceda a la justicia? Aunque el presidente ADO siga en su mansi√≥n cerca del hotel Golf dado que su predecesor le ha dejado el palacio presidencial casi en ruinas, instalado el gobierno, llama a los funcionarios a empezar a trabajar a partir del lunes.

‚ĶDesde el lunes todav√≠a se han o√≠do disparos en Youpougon. Los rebeldes que reclaman el poder leg√≠timo, as√≠ como la prensa internacional, le llamamos ofensiva militar contra los √ļltimas fuerzas pro-Gbagbo. Ouattara ha declarado a una agencia de informaci√≥n que a√ļn hay mercenarios armados que no han entregado las armas y ha mencionado Youpougon como lugar en el que se han refugiado. Entiendo que es preciso explicar el punto de vista y la perspectiva de las conversaciones de Youpougon especialmente cuando el gobierno propone la ofensiva militar como la soluci√≥n m√°s sensata y razonable. De lo que se trataba en Youpogon era de defender la naci√≥n cuando se encontrara en peligro porque quisieran imponer desde el exterior un jefe de estado que represente los intereses de los dominadores. Escuche este corte del testimonio de Patrice, abanderado a L. Gbagbo, en la navidad del 2010. Tal vez habr√≠a reconocido este licenciado por la universidad de Cocody que estaba en guerra, pero era “una guerra de comunicaci√≥n” habr√≠a apostillado, y no creo que fuera justo decir que es tambi√©n un mercenario.

Paul Yao N`Dr√© el presidente del Consejo Constitucional ha reconocido que la victoria leg√≠tima corresponde al presidente Alassane Ouattara, haciendo click en link le ver√©is ¬†estrechando la mano del nuevo presidente el d√≠a 21 de abril. No sabemos en qu√© posici√≥n coloca esta noticia los argumentos previos de quienes segu√≠an reconociendo a Gbagbo como presidente. Cre√≠an √©stos defender la ley, la soberan√≠a, las libertades etc. de la Cote d’Ivoire y lo hac√≠an todo en base a la sentencia del tribunal constitucional presidido por Yao N`Dr√©. El Comit√© Electoral Independiente o su presidente, despu√©s de vividos m√ļltiples conflictos en el recuento de votos dio primero la victoria a Alassane Ouattara, pero despu√©s el Tribunal Constitucional de Yao N`Dr√© anul√≥ votos en algunas circunscripciones electorales del norte de forma suficiente para dar la mayor√≠a al ahora derrocado Laurent Gbagbo. Este habr√≠a sido conducido a una c√°rcel de Korhogo, aqu√≠ otra vez en link nos muestran la expresi√≥n de silencio con la que afrontar√≠a en los tiempos venideros la defensa de su no-culpabilidad. Se ha publicado tambi√©n un rumor seg√ļn el cual una vez all√≠ habr√≠a tratado de poner fin a su vida.

Antes de zanjar este resumen, quisiera aportar el testimonio de un profesor de literatura de la universidad de Cocody, llamado M. Koffi Kouakou. Nos concedi√≥ una entrevista por qui√©nes √©ramos y a pesar de que era un momento muy delicado, las navidades del 2011, y ho hizo adem√°s en un escenario muy sensible, la universidad de Abiyan de Cocody, uno de los principales bastiones del partido en el poder (que por aquel entonces controlaba el ej√©rcito y la RTI). El profesor se rebela porque la informaci√≥n que se libra de la crisis es informaci√≥n dirigida desde una toma de posici√≥n en el conflicto. Por contra propone la lectura neutra de un intelectual que ha presenciado los acontecimientos de los √ļltimos 20 a√Īos desde la universidad de Abiyan. Siendo joven particip√≥ activamente en las manifestaciones estudiantiles de los 90 exigiendo el multipartidismo, aunque la perspectiva que ha alcanzado ahora le permite criticar la mentalidad que ten√≠a entonces, el porqu√© y el c√≥mo de lo que hac√≠an y las consecuencias que tuvo. Tras la ca√≠da del muro de Berl√≠n el gobierno de Francia oblig√≥ a sus ex-colonias africanas a instaurar el multipartidismo y as√≠, apoyando ora a una facci√≥n ora a otra, contribuy√≥ a desestabilizar la cohesi√≥n interna de los pa√≠ses para preservar su dominio en toda la regi√≥n. Houphou√ęt-Boigny no hab√≠a aceptado la devaluaci√≥n del franco CFA que exig√≠a el gobierno franc√©s a inicios de los 90 y rechazaba tambi√©n el multipartidismo argumentando que los ciudadanos marfile√Īos era todav√≠a tan pobre que vender√≠a sus votos a cambio de dinero. No faltaron agitadores y revolucionarios como Gbagbo, el cual sali√≥ de la misma universidad de Cocody y que busc√≥ el exili√≥ en Francia donde capitaliz√≥ los contactos necesarios para derrumbar la paz de Houphou√ęt-Boigny y alcanzar el poder. El profesor Kouakou sintetiza su an√°lisis afirmando que el conflicto que el pa√≠s vive hoy (referido a diciembre del 2011) se explica por la lucha de ambiciones entre Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara; “ambos de conocen, son viejos amigos, se aliaron en la defensa del golpe de estado de Gue√Į Robert en 1999 y formaron gobierno juntos. Ya hab√≠an conformado anteriormente una coalici√≥n de partidos para lanzar un boicot activo contra las elecciones de Henri Konan B√©di√© (…) Despu√©s tras el golpe de estado se separaron porque ya no estaban de acuerdo, dado que lo que ambos quer√≠an era acaparar el poder”.

La comida de los campeones

Desde esa posicion Hakuho parece todavia, si cabe,  mas grande

Desde esa posición Hakuho parece todavía, si cabe, más grande

Por unas horas me he pasado al periodismo deportivo. Y de que manera.¬† Si el f√ļtbol tiene a Messi y el basquet a Lebron James,¬† el sumo tiene a Hakuho. El campe√≥n mongol arrasa dentro y fuera del tohyo. Dicen que¬† es el mejor yokozuna y la gente le admira tambien por su comportamiento ejemplar.

En definitiva, el héroe que hace falta en esta película de catastrofes en cadena en la que se ha convertido Japón.

Llegada de los luchadores de sumo al Tokio Budokan

Llegada de los luchadores de sumo al Tokio Budokan

Ayer estuvo en el estadio Tokio Budokan con los evacuados de Iwate (Fukushima). Atendi√≥ a¬† la prensa como lo hacen todas las grandes estrellas del deporte, con frases hechas de apoyo a las v√≠ctimas y parcos mensajes de unidad. Luego se dedic√≥ a lo que de verdad hab√≠a venido: repartio chanko nabe entre los evacuados de Iwaki, estrech√≥ manos, firm√≥ autografos y hasta se marc√≥ un combate improvisado con un ni√Īo.

Los luchadores de sumo repartieron chanko nabe entre los evacuados

Los luchadores de sumo repartieron chanko nabe entre los evacuados

Creo que durante 2 horas todos los que estabamos allí,  evacuados, voluntarios, policias y periodistas olvidamos todo lo malo que sigue pasando.

Otro combate ganado para el gran Hakuho. Yo al menos ya me he sumado a su larga lista de seguidores.

La culpa es de la ‘pausa caff√®’

A los italianos les gusta el caf√©. El buen caf√©. As√≠ que nada de tomarlo en la oficina… hacen la pausa caff√®. Todos, incluidos los abogados, los fiscales y los jueces. As√≠ que una o dos veces cada ma√Īana la justicia sale a tomar un caf√©, con su consiguiente p√©rdida de tiempo. Esa es la argumentaci√≥n de una de las seis o siete mujeres que hoy, como cada d√≠a, hacen guardia frente al tribunal de justicia de Mil√°n. Est√°n a la caza de la pausa caff√® del tribunal. Sin descanso. Sin tregua. Y es que ese es le verdadero motivo por el que los casos se atrasan y prescriben, y por el que la justicia no da pie con bola, seg√ļn ellas. Eso, y que la izquierda y los jueces izquierdosos, y los fiscales izquierdosos, y todos los envidiosos del planeta, persiguen a Berlusconi para acabar con √©l.

Es decir, que la ley que el parlamento italiano aprobar√° casi con total seguridad, la ley del ‚Äúproceso breve‚ÄĚ, no tiene nada que ver con que los casos prescriban. Y eso que es una ley hecha por y para Berlusconi, que casualmente invalidar√≠a una o varias posibles sentencias en su contra en los pr√≥ximos meses.

‚Äú¬ŅA qui√©n no le gusta darse el lujo de pasearse con una jovencita?‚ÄĚ. Se conoce que hacer digamos, pausa caff√®, con menores tambi√©n es algo que todos le envidian a Berlusconi y que todos har√≠an si pudieran. En diecis√©is o diecisiete a√Īos, desde que Il Cavaliere llegara al poder no han podido condenarle y esa es la prueba definitiva de su inocencia, dicen las Berlusco-mammas. ‚ÄúSi estuvo con ella cuando era menor, eso es su vida privada, y si le pag√≥, tambi√©n es su vida privada, pero con tanto juicio no le dejan llevar a cabo sus deberes p√ļblicos‚ÄĚ.

La guerra de las pickup

El Ej√©rcito rebelde se mueve gracias a las furgonetas pickup que Muamar Gadafi guardaba con celo en el puerto de Bengasi para entregarlas como regalo de cumplea√Īos a aquellos libios nacidos el 1 de septiembre, aniversario de su llegada al poder. Una excentricidad m√°s de la larga lista de caprichos de un l√≠der que intentaba ganarse el favor de los ciudadanos a base de promesas. M√°s de cuatro mil veh√≠culos de color blanco cayeron en manos de la revoluci√≥n tras el 17 de febrero y ahora forman la aut√©ntica caballer√≠a de unas fuerzas que han adaptado los coches a las necesidades de la guerra. Yaser Abdulaziz naci√≥ el 9 de septiembre de 1977, as√≠ que por ocho d√≠as no estaba entre los afortunados a los que les correspond√≠a una pickup, sin embargo la revuelta hizo que cayera en sus manos un ‚ÄėGrand Hiland Delux’, modelo de este veh√≠culo de fabricaci√≥n china cuya marca nadie conoce y que responde al nombre de Zhongxing. Desde entonces conduce “al servicio de la guerra, en cuanto todo termine lo devolver√© a las autoridades revolucionarias para que hagan lo que estimen oportuno”. Como el resto de conductores, Yaser no tiene llaves y ha puenteado el arranque, tambi√©n ha camuflado el coche echando aceite sobre la chapa para que la arena del desierto se le pegue “y as√≠ somos invisibles ante los ojos del enemigo”. El √ļltimo toque rebelde consiste en hacer pintadas a ambos lados del veh√≠culo para distinguirse como “defensores de la revoluci√≥n del 17”.

Yaser lleva la parte trasera cargada de bidones de gasolina, comida y colchones de espuma, pero su aut√©ntico objeto de deseo es una metralleta para la que ya ha preparado una estructura met√°lica que ha soldado en la batea, “en cuanto tenga la oportunidad coloco el arma y me voy a la primera l√≠nea”, asegura este miliciano al que las nuevas reglas de combate, que impiden el acceso al frente a aquellos que no dispongan de armamento de gran alcance, le obligan a permanecer en retaguardia. Antes de este intento de poner orden en las filas rebeldes s√≠ lleg√≥ a estar cara a cara con los hombres de Gadafi y pudo comprobar la potencia del motor al que puso “a 190 kil√≥metros por hora para huir de la lluvia de cohetes“.

Con la gasolina casi regalada, a nadie le preocupa el consumo. Pero los rebeldes se quejan de los problemas mec√°nicos que empiezan a sufrir los veh√≠culos chinos tras cinco semanas en el desierto. “No tienen nada que ver con las ‚ÄėFox’ (zorro, nombre que dan los libios a la m√≠tica pickup de la marca Toyota que emplearon los talibanes en la toma de Kabul en los noventa y que aqu√≠ se usa en el desierto), son mucho m√°s fr√°giles y tenemos problemas con los radiadores”, lamentan algunos rebeldes que tienen que detenerse en la cuneta cada cierto tiempo para echar jab√≥n en los radiadores y as√≠ hacer que la arena se pegue en la parte frontal.

Vagones a oscuras

Hace 15 d√≠as Tokio ve√≠amos esto. Un and√©n de metro vac√≠o, silencioso y semidesierto. La sensaci√≥n de dasasosiego que sentimos entonces era la que provocan las peque√Ī as situaciones cotidianas cuando se alteran. Una estaci√≥n de metro muda, vac√≠a, por ejemplo.

El ahorro de energia a llevado al Gobierno de Tokio a restringir la electricidad en algunos servicios

El ahorro de energía a llevado al Gobierno de Tokio a restringir la electricidad en algunos servicios

Esta vez el dasasosiego es distinto. Los tokiotas y casi todo Japón se han acostumbrado a vivir con las noticias que llegan de Fukushima. No les queda otro remedio. El metro ahora va lleno. A veces también va a oscuras.

Kyodo Yazuda, Ichiro Yazuda y sus 75 vacas.

La granja de los Yazuda pierde miles de yenes cada dia que pasa sin poder vender su leche

La granja de los Yazuda pierde miles de yenes cada dia que pasa sin poder vender su leche

“Hacen falta 3 an√°lisis consecutivos negativos en todas las muestras que se toman para levantar la prohibici√≥n. Los an√°lisis se hacen semanalmente, as√≠ que pasar√°n tres semanas m√°s hasta que nos digan si podemos dejar de tirar la leche de nuestras vacas“- nos dice la se√Īora Yazuda. “No podemos seguir con p√©rdidas tres semanas m√°s, adem√°s nuestra granja nunca ha dado positivo en los tests de radiactividad”. La granja de los Yazuda esta a 60 km de la central.

El sr. Sato no entiende porque no puede vender sus nabos. Dice que los planto antes del accidente nuclear, que estan a cubierto y que ningun test a encontrado radiactividad en su tierra

Ichiro Sato y sus verduras.

El Sr. Sato ha dedicado los √ļltimos 40 a√Īos de su vida a trabajar estas tierras. Los nabos que tiene en su invernadero est√°n listos para recoger. Pero su venta est√° prohibida. As√≠ est√°n miles de agricultores de las prefecturas de Fukushima, Ibaraki, Tochigi y Gunma. “El Gobierno no nos dice si lo que tenemos que sembrar ahora podra venderse luego”.

"Verduras de Chiba" reza el cartel. Las tiendas los colocan para tratar de frenar la desconfianza de los compradores

"Verduras de Chiba" reza el cartel. Las tiendas los colocan para tratar de frenar la desconfianza de los compradores

Takasi Fukuda y su tienda.

A √©l no se le da bien hablar ante la c√°mara, nos dice. Que lo suyo es vender verduras pero que cada vez esta m√°s dif√≠cil. “La gente no se f√≠a, aunque pongas carteles que dicen que son productos de zonas alejadas de la central“. Y a√Īade “los rumores hacen tanto da√Īo como la radiactividad por eso TEPCO y el Gobierno deber√≠an ser m√°s claros”.

El Sr. Fukuda dice que los rumores hacen mas daino a su negocio que la radiacion

El Sr. Fukuda dice que los rumores hacen mas daino a su negocio que la radiacion

Koji Miki y su orgullo, el agua embotellada de Tokio.

Durante 2 horas este t√©cnico de la depuradora de Kanamachi nos explica con todo detalle c√≥mo funciona la instalaci√≥n. “Utilizamos ozono y carbono activo” para hacer una de las mejores aguas del mundo, hasta la embotellamos”. Desde que se midieron concentraciones de yodo 131 m√°s altas de lo permitido para beb√©s ya nadie se f√≠a. “Antes este agua era nuestro orgullo, ahora”… no acaba la frase. En lugar de eso, se bebe dos vasos del grifo frente a nuestra c√°mara.

O Hiroshi Hakozaki e Yoshihru Niitsuma, dos de los desplazados de Iwaki que todav√≠a est√°n en el Tokio Budokan y no saben si alguna vez volver√°n a sus casas. O el Sr. Watanabe de Adachi, o…

Estos d√≠as Jap√≥n parece un poco eso, un vag√≥n a oscuras lleno de personas con nombres y apellidos, que avanza a tientas, sin saber muy bien d√≥nde queda el final del t√ļnel .

Agua corriente de Tokyo embotellada

Agua corriente de Tokio embotellada

Un argentino entre los rebeldes

23 a√Īos, gorra y camisa verde oliva y una chapa con la foto de Ernesto Guevara al cuello. Jos√© Piaggesi est√° a miles de kil√≥metros de su San Rafael natal y ha recorrido esta distancia para estar en la primera fila de la revoluci√≥n libia contra Muamar Gadafi. Tras su paso por Palestina (6 meses), decidi√≥ acudir al pa√≠s norteafricano como voluntario y vive empotrado con las unidades rebeldes ayudando a evacuar heridos y muertos de la primera l√≠nea de combate. Sobre el cuello le cuelga una acreditaci√≥n de prensa a nombre de la Universidad Nacional de C√≥rdoba (UNC), para cuyo peri√≥dico quincenal env√≠a colaboraciones. “No soy periodista, pero voy anotando todo lo que vivo en mi diario”, confiesa este profesor de secundaria al que no le ha temblado el pulso para “coger un fusil y disparar al enemigo cuando ha hecho falta”.

Lleg√≥ hace m√°s de diez d√≠as a la guerra y lo que m√°s le ha sorprendido es “la felicidad con la que afrontan la contienda y la vida los libios, pese a los 42 a√Īos de dictadura sobre sus cabezas. Esto me hace pensar que la felicidad est√° muy despegada de lo material”. En un casco que se encontr√≥ hace unos d√≠as escribi√≥ la palabra ‚Äėpress’, se entiende con sus compa√Īeros gracias al √°rabe aprendido en Palestina y tiene fuerzas para seguir en el frente.