Archivo por meses: enero 2012

Manifestación en Damasco

Tr√°fico detenido en el centro de Damasco. Una enorme bandera nacional acaba de tapar por completo uno de los edificios de la plaza Yousef Al Azmah. J√≥venes uniformados, y sin uniformar, bailan y cantan al ritmo de “Bashar, te quiero”, √ļltimo √©xito del cantante Saber Gabro que alaba la figura del presidente a ritmo de tecno y con estribillos pegadizos de la l√≠nea “Dios salve a Siria”.

La concentraci√≥n “se ha organizado por el boca a boca y pegando carteles en paredes, nada de redes sociales”, asegura uno de los organizadores que porta una pancarta con la fotograf√≠a de Al Assad. El resultado no es todo lo espectacular que esperaban y pese al cierre del tr√°fico apenas un pu√Īado de fieles se concentra frente a la enorme bandera nacional.

DAMASCO. Manifestación pro Al Assad from mikel ayestaran on Vimeo.

Ebadi, enemiga del pueblo

Shirin Ebadi es persona non grata para las autoridades isl√°micas que recibieron con gusto la noticia de su salida del pa√≠s tras las elecciones de 2009. Ahora algunos j√≥venes ligados al r√©gimen se dedican a publicar biograf√≠as ‘verdaderas’ sobre la abogada y Premio Nobel de la Paz 2003. La √ļltima se ha presentado esta semana y se titula algo as√≠ como ‘Caballer√≠a de mujeres’. Hoosein Alavi es el autor del libro de ‘investigaci√≥n’ para el que ‘no ha sido necesario una entrevista cara a cara con Ebadi porque todos sabemos qui√©n es’.

La primera mujer musulmana en recibir un galard√≥n tan importante es ‘una figura intrascendente dentro del pa√≠s’, teor√≠a que Alavi basa en que ‘nadie fue a esperarle al aeropuerto despu√©s de recibir tan sonado galard√≥n, nadie’. La definici√≥n de Ebadi para el ala dura del r√©gimen responde a una mujer ‘arist√≥crata, fiel seguidora del Sh√°, al servicio del sionismo y, por lo tanto, una enemiga del pueblo en toda regla’.ebadi

Pero lo que m√°s molesta a Alavi de la abogada es que ‘mientras alardeaba de tener una organizaci√≥n de derechos humanos en Teher√°n, nunca solt√≥ una l√°grima por los ni√Īos masacrados en Gaza por las bombas de Israel, ni tampoco muchos antes cuando nos ca√≠an los misiles de Sadam‘. Ejemplos sobre los que nunca ha preguntado a Ebadi, pero que presenta como verdades absolutas.

La ciberrep√ļblica isl√°mica

S√≠, el rial est√° por los suelos y no hay otro tema de conversaci√≥n, pero hay vida m√°s all√° de la econom√≠a. El sentimiento de vivir en eterna crisis que se vive en Espa√Īa se respira en Ir√°n multiplicado por diez mil y con la incertidumbre que generan los tambores de guerra que suenan en el estrecho de Ormuz.

Las condiciones de trabajo de los ‘periodistas temporales’ que llegamos con cuentagotas al pa√≠s ha cambiado en los √ļltimos meses. Hasta ahora hab√≠a que pasar por el filtro de una ‘agencia de gu√≠a’ al informador extranjero y cerrar con ella los temas que se pensaban hacer, ahora hay que sumarle el ‘ok’ definitivo del ministerio de Cultura y Gu√≠a Isl√°mica a cada punto del programa con lo que los plazos se alargan de tal forma que para cuando llega alguna autorizaci√≥n la visa ha expirado (son de 7 d√≠as) y hay que volver a ponerse a la cola para un nuevo permiso.

Pero no hay que desanimarse, aunque no salgan las historias previstas siempre hay algo que hacer. En los cibercaf√©s est√°n que echan humo con la nueva legislaci√≥n que las autoridades quieren poner en marcha de forma ‘urgente’. Ir√°n no pierde de vista lo sucedido en los vecinos √°rabes y sobre todo no olvida el papel de las redes sociales en la ‘revoluci√≥n verde’ que estall√≥ tras las elecciones de 2009. A menos de dos meses de los comicios parlamentarios todas las alarmas est√°n encendidas y se quiere poner en marcha una nueva intranet (Irannet) y unas normas que obliguen a los lugares p√ļblicos donde se conecta la gente a Internet a ejercer un control directo sobre los usuarios. Las autoridades planean pedir a los due√Īos de los cibercaf√©s que exijan a sus clientes el documento de identidad antes de conectarse, que guarden durante seis meses las p√°ginas consultadas y que instalen c√°maras de seguridad las 24 horas del d√≠a. “Un primer paso antes de la orden de cierre”, comentaban algunos propietarios frustrados de este sector que est√° bajo continua sospecha y que es vigilado desde las alturas por una ciberpolic√≠a que cuenta con 250.000 agentes. Cada persona conectada a un ordenador es sospechosa de cometer un delito hasta que el ‘Historial’ de su navegador diga lo contrario.

El ‘gran juego’ iran√≠

El rial está en caída libre y en las casas de cambio de la calle Ferdosi lo celebran cada día con una orgía de dólares. Miles de personas se juntan en esta céntrica calle de Teherán para vender sus riales al mejor postor y hacerse con divisas. El negocio no es nuevo, pero ni los más antiguos de la zona habían visto semejante fluctuación en la moneda en tan corto espacio de tiempo. Es la economía paralela, el poder del bazar sobre los mercados oficiales, el poder de la gente que maneja el dinero en efectivo, que cuenta los billetes uno a uno, los huele y guarda en cajas hasta llenar almacenes enteros.

Es el √ļnico tema de conversaci√≥n. La ca√≠da del rial desde la firma de Barack Obama a favor de las sanciones al Banco Central ha eclipsado todo lo dem√°s. “Es como si el r√©gimen hubiera provocado esto para que nadie tenga preocupaciones pol√≠ticas”, suger√≠a un cambista que se frotaba literalmente las manos ante el futuro pr√≥ximo en el que seguir√° amasando una fortuna con la venta de moneda extranjera. A falta de mes y medio para las elecciones parlamentarias el clima en Teher√°n es extra√Īo, la gente dice no preocuparse por la pol√≠tica, pero todos tienen un ojo puesto en la pelea entre ultraconservadores que mantiene enfrentada a la c√ļpula del sistema como nunca hab√≠a ocurrido desde el triunfo de la revoluci√≥n.

De los reformistas no hay noticias
. Los dos l√≠deres de las elecciones de 2009 ‚ÄďMir Husein Musavi y Mehdi Kerrubi– permanecen en arresto domiciliario y sus m√°s estrechos colaboradores est√°n encerrados en Evin. Su ausencia, sin embargo, no resta emoci√≥n a unos comicios en los que el presidente Mahmoud Ahmadineyad y los suyos luchan por hacerse con el control del parlamento, ahora en manos de los fieles al L√≠der Supremo. La lucha por el poder est√° m√°s al rojo vivo que nunca, una partida que se juega en las alturas, detr√°s de las cortinas y usando las calles de una Teher√°n vestida de invierno con las monta√Īas te√Īidas de blanco hasta muy abajo como tablero donde se resolver√° el control del sistema.