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El punto g (de graffiti) en China

'Adagio Assai' Los Angeles-USA - www.daleast.com

‘Adagio Assai’ Los Angeles-USA – www.daleast.com

El graffiti en China ya tiene su punto g. Firma bajo el nombre de DALeast. Es de origen chino pero vive en Sudáfrica y en su web dice que “actualmente es humano”.

Poco más se sabe de este Bansky chino que, como aquel, se ha rodeado de un aura de misterio y ha decidido hablar solo a través de sus murales. Animales o motivos naturales a partir de tiras metálicas; volumen hiperrealista en paredes planas.

Vienna-Austria www.daleast.com

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Aquí podéis ver otras criaturas suyas. Su rastro se pierde por muros de ciudades como Viena, Londres, Nueva York – algunos recopilados aquí – y … Tudela.

Por lo demás, ya antes de que la aparición de este fenómeno haya puesto a China en el mapa mundial del street-art, en el Reino del Medio existía, y existe, una rica subcultura de artistas del mural y del graffiti. Un movimiento interesante más allá de lo estético, en cuanto a que resulta revelador de las distintas contradicciones que ahora mismo tensan, forjan y moldean los sueños de una parte de la China urbana : desde el amor-odio hacia todo lo que proviene de Estados-Unidos/Occidente, pasando por la necesidad de las nuevas generaciones de encontrar acomodo en otras formas de expresión sin despojarse del complejo sustrato cultural del país, hasta la (im)posiblidad de los jóvenes para dejar su impronta, en tanto individuos, dentro de la peculiar y restrictiva concepción de lo público del sistema chino.

Por si tenéis la oportunidad de que caiga en vuestras manos y os interesa el tema, existe un más que recomendable documental – Spray paint Beijing – muy reciente, y que recoge todas estas cuestiones a través de alguna de las voces más destacadas del graffiti en Pekín.

El tiempo del padre

El taxi avanza rápido. No hay tráfico y por eso apenas tiene que parar en un semáforo que hay a mitad de trayecto. Bajo la ventanilla, miro al cielo azul y me golpea la brisa. Miro a los lados, no hay nadie. En Pekín no hay nadie significa que no hay la multidud de otros días. Antesdeayer, hundido en el atasco, con la ventanilla subida para reducir en lo posible la dosis de P.M. 2.5 en los pulmones, este mismo camino me llevó tres veces más tiempo.

Dónde está la gente?

La línea 1, la roja, cómo si no, la que lleva a Tiananmen, está atestada. El 1 de Octubre todos quieren ir allí. Chinos que vienen de otras provincias. Unos van con bolsas, otros cuelgan fardos, otros llevan paquetes. Regalos para las visitas. Ruido, bullizo y carreras. Se nota que muchos no saben qué línea coger. Aquel joven consulta en un mapa qué salida tomar. Esa mujer duda si el vagón al que ha subido va en la dirección correcta.

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Los días de fiesta, como los de esta “semana dorada“, Pekín es una ciudad amable. La mole de cemento te concede una tregua. Espejismos de calles vacías en los barrios de las afueras; miradas de recién llegado en el metro. Como si se quisiese reconciliar contigo diciéndote: ¿vés? esta es una ciudad de extraños, aquí todos están de paso, aquí todos están más o menos perdidos.

En todo esto iba pensando esta mañana, después de haber pasado por una plaza de Tiananmen abarrotada y después de haber visto las fotos, históricas, algunas sorprendentemente en color, que acompañan al texto. Hay más y se pueden ver aquí. Merecen la pena todas pero yo me quedo con dos.

Xi Zhongxun a la derecha, padre del actual Presidente de la República Popular China Xi Jinping. Bo Yibo a la izquierda, padre del caído Bo Xilai (defenestrado por el Gobierno de Xi, hijo). Y me ha venido a la cabeza el primer volúmen de la serie Una vida en China (Li Kunwu – Astiberri): El tiempo del padre, en la que el autor cuenta que a su padre también le colgaron un cartel parecido al cuello y cómo tuvo que pasar 10 años alejado de su familia.

De esas fotos, de ese tiempo, al paseo en taxi de esta mañana solo van treinta, cuarenta, años.
Un país de extraños.
Para todos.
unavidaenchina