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El punto g (de graffiti) en China

'Adagio Assai' Los Angeles-USA - www.daleast.com

‘Adagio Assai’ Los Angeles-USA – www.daleast.com

El graffiti en China ya tiene su punto g. Firma bajo el nombre de DALeast. Es de origen chino pero vive en Sud√°frica y en su web dice que “actualmente es humano”.

Poco más se sabe de este Bansky chino que, como aquel, se ha rodeado de un aura de misterio y ha decidido hablar solo a través de sus murales. Animales o motivos naturales a partir de tiras metálicas; volumen hiperrealista en paredes planas.

Vienna-Austria www.daleast.com

Vienna-Austria www.daleast.com

Aqu√≠ pod√©is ver otras criaturas suyas. Su rastro se pierde por muros de ciudades como Viena, Londres, Nueva York – algunos recopilados aqu√≠ – y … Tudela.

Por lo dem√°s, ya antes de que la aparici√≥n de este fen√≥meno haya puesto a China en el mapa mundial del street-art, en el Reino del Medio exist√≠a, y existe, una rica subcultura de artistas del mural y del graffiti. Un movimiento interesante m√°s all√° de lo est√©tico, en cuanto a que resulta revelador de las distintas contradicciones que ahora mismo tensan, forjan y moldean los sue√Īos de una parte de la China urbana : desde el amor-odio hacia todo lo que proviene de Estados-Unidos/Occidente, pasando por la necesidad de las nuevas generaciones de encontrar acomodo en otras formas de expresi√≥n sin despojarse del complejo sustrato cultural del pa√≠s, hasta la (im)posiblidad de los j√≥venes para dejar su impronta, en tanto individuos, dentro de la peculiar y restrictiva concepci√≥n de lo p√ļblico del sistema chino.

Por si tenéis la oportunidad de que caiga en vuestras manos y os interesa el tema, existe un más que recomendable documental РSpray paint Beijing Рmuy reciente, y que recoge todas estas cuestiones a través de alguna de las voces más destacadas del graffiti en Pekín.

El tiempo del padre

El taxi avanza rápido. No hay tráfico y por eso apenas tiene que parar en un semáforo que hay a mitad de trayecto. Bajo la ventanilla, miro al cielo azul y me golpea la brisa. Miro a los lados, no hay nadie. En Pekín no hay nadie significa que no hay la multidud de otros días. Antesdeayer, hundido en el atasco, con la ventanilla subida para reducir en lo posible la dosis de P.M. 2.5 en los pulmones, este mismo camino me llevó tres veces más tiempo.

Dónde está la gente?

La línea 1, la roja, cómo si no, la que lleva a Tiananmen, está atestada. El 1 de Octubre todos quieren ir allí. Chinos que vienen de otras provincias. Unos van con bolsas, otros cuelgan fardos, otros llevan paquetes. Regalos para las visitas. Ruido, bullizo y carreras. Se nota que muchos no saben qué línea coger. Aquel joven consulta en un mapa qué salida tomar. Esa mujer duda si el vagón al que ha subido va en la dirección correcta.

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Los d√≠as de fiesta, como los de esta “semana dorada“, Pek√≠n es una ciudad amable. La mole de cemento te concede una tregua. Espejismos de calles vac√≠as en los barrios de las afueras; miradas de reci√©n llegado en el metro. Como si se quisiese reconciliar contigo dici√©ndote: ¬Ņv√©s? esta es una ciudad de extra√Īos, aqu√≠ todos est√°n de paso, aqu√≠ todos est√°n m√°s o menos perdidos.

En todo esto iba pensando esta ma√Īana, despu√©s de haber pasado por una plaza de Tiananmen abarrotada y despu√©s de haber visto las fotos, hist√≥ricas, algunas sorprendentemente en color, que acompa√Īan al texto. Hay m√°s y se pueden ver aqu√≠. Merecen la pena todas pero yo me quedo con dos.

Xi Zhongxun a la derecha, padre del actual Presidente de la Rep√ļblica Popular China Xi Jinping. Bo Yibo a la izquierda, padre del ca√≠do Bo Xilai (defenestrado por el Gobierno de Xi, hijo). Y me ha venido a la cabeza el primer vol√ļmen de la serie Una vida en China (Li Kunwu – Astiberri): El tiempo del padre, en la que el autor cuenta que a su padre tambi√©n le colgaron un cartel parecido al cuello y c√≥mo tuvo que pasar 10 a√Īos alejado de su familia.

De esas fotos, de ese tiempo, al paseo en taxi de esta ma√Īana solo van treinta, cuarenta, a√Īos.
Un pa√≠s de extra√Īos.
Para todos.
unavidaenchina

Sir Lawrence

Puso voz a los colores de un hongo atómico. Narró la guerra de Vietnam. Desde 1956 hasta 1973 informó de los mayores acontecimientos en el este de Asia, incluida la entonces hermética China y su Revolución Cultural.

Y lo hac√≠a de forma √ļnica, a trav√©s de peque√Īas escenas cotidianas. As√≠ lo cuenta The Guardian:

Anthony Lawrence - Foto: The Guardian

Anthony Lawrence – Foto: The Guardian

” (…)Se val√≠a de escenas del d√≠a a d√≠a para interpretar complejos sucesos pol√≠ticos para una audiencia a miles de kil√≥metros, en el Reino Unido. Sus notas de radio en programas como From Our Own Correspondent fascinaron a muchos oyentes, incluido un joven John Humphrys (…)”

Periodistas que acercan. Periodistas que provocan. Periodistas que crean nuevos periodistas. Despu√©s de jubilarse en la BBC Anthony Lawrence se instal√≥ en Hong Kong donde ha fallecido esta semana. Ten√≠a 101 a√Īos.

¬ŅExisten Anthony Lawrences hoy en China? Vivimos otro mundo, otros tiempos, todo est√° al alcance de todos y todo est√° contado…¬Ņo no? 101 a√Īos… 101 East. La edad de Sir Lawrence me ha llevado hasta este programa. Una de las ventanas m√°s atractivas que conozco para asomarse a lo que pasa en esta parte del mundo.

Por eso digo, s√≠ quedan. En la televisi√≥n y sobre todo en la prensa escrita. Pocos, selectos, pero quedan. Aqu√≠ va una lista, m√≠a, particular y absolutamente subjetiva, de cirujanos de la actualidad, maestros en lo suyo que han recorrido el mismo camino que el brit√°nico centenario, han pasado por China, y gracias a su estilo han pintado alguna de las cr√≥nicas m√°s frescas de los √ļltimos a√Īos. A quien busque grandes y peque√Īas historias actuales sobre China les recomiendo que empiecen a tirar de la madeja por estos art√≠culos y que luego, si quieren, buceen en otros anteriores y en los libros que han escrito.

Se√Īores y se√Īoras con swing, a trav√©s de sus correspondientes art√≠culos-despedida. Periodistas que crean periodistas.

Evan Osnos – The New Yorker
A billion stories

John Garnaut – Fairfax Media
China inside out

Melissa Chang – Al Jazeera English
Goodbye to China, country of contradictions

Jonathan Watts – The Guardian
China: witenssing the birth of a superpower

Violencia, (sin) razón

La explosi√≥n mata a dos personas. Una de ellas, el mismo hombre que acaba de volar por los aires su carrito frente a un colegio en Guilin. Al parecer es un trabajador inmigrante de 44 a√Īos. Al parecer su hija hab√≠a tenido problemas para ser escolarizada en ese centro.

En China los hijos de inmigrantes registrados en otras provincias no tienen derecho a la educaci√≥n p√ļblica (ni a la sanidad, ni a otros muchos servicios).

Fotograma de la película "A touch of sin" de Jia Zhangke

Fotograma de la pel√≠cula “A touch of sin” de Jia Zhangke

Un hombre en silla de ruedas grita dentro de la Terminal 3 del aeropuerto de Pek√≠n. Amenaza con activar un explosivo casero que dice llevar. Lo hace. El √ļnico herido es √©l pero la terminal se llena de humo y en el aeropuerto reina el caos. Al parecer protestaba por la falta de ayudas. Al parecer llevaba a√Īos denunciando que hab√≠a quedado parapl√©jico a causa de una paliza propinada por unos guardias de seguridad.

En China el sistema de cobertura social es a√ļn muy limitado. En China existen unidades parapoliciales llamadas Chengguan (ŚüéÁģ°). Se encargan del orden en la calle, act√ļan muchas veces al margen de la ley.

Un hombre entra en un supermercado. Con el cuchillo que acaba de comprar ataca al azar a otros clientes. Mata a una mujer y hiere a otras 3 personas, incluido un beb√© de dos a√Īos. Al parecer…

Todos son casos que ocurridos en los √ļltimos 2 meses. Hay al menos una docena m√°s, todos distintos, todos similares. “China lucha por comprender la avalancha de actos violentos al azar” , titulaba en un art√≠culo el Washington Post.

Por fin, en Noviembre, se estrenar√° en China la √ļltima pel√≠cula de Jia Zhangke “A touch of sin”. “Hay muchos problemas sociales ante los que la gente al final se rebela y que dan como resultado grandes tragedias“- ha dicho el director en una entrevista con el New York Times.

China no tiene el problema de las armas de fuego de Estados Unidos. China tiene el problema de no dejar hablar de sus problemas. Ni de sus causas. Ver esta pel√≠cula proyectada en las pantallas de todo el pa√≠s no cambiar√° nada pero da la sensaci√≥n de se√Īalar hacia la soluci√≥n.

En el espejo

No bailamos al mismo son. No se puede comparar. No es lo igual. Es demag√≥gico, ventajista. Y peligroso. Yo mismo lo he pensado muchas veces desde que estoy aqu√≠ y cada vez que alguien sal√≠a con el manido ‚ÄúYa, pero es que en xxxx (donde x= cualquier pa√≠s que uno sienta suyo, a ser posible en posesi√≥n la Q de calidad democr√°tica) tambi√©n se yyyyy (donde y= tortura ; funciona con corruptela ; discrimina ; o cualquier otro virus social con el que echar salsa al debate). Pero uno, que tiene m√°s de junco que de roca, se ve indefenso ante los guantazos que nos arrea √ļltimamente la deprimente realidad. Y acaba por plegarse. Porque ¬Ņy si resulta que s√≠ se puede comparar?

China y Europa, ¬Ņbailando al mismo ritmo?

China y Europa, ¬Ņbailando al mismo ritmo? |Foto: Hodei Arrausi

Porque un beb√© en un desague se parece mucho a otro. Porque cada currito desesperado que ve que su puesto de trabajo se va al garete se parece mucho a otro. Porque cada reportaje que hacemos aqu√≠ sobre las consecuencias de no tener un sistema de salud p√ļblico universal, hacen un eco cada vez m√°s inquietante y familiar, rebotado en la actualidad de all√°. Porque el gran garante contra los que nos esp√≠an resulta ser el mayor fisg√≥n de todos. Porque nos estamos juntando pero por los extremos equivocados. Porque lo peor de China y lo peor de este mundo nuestro que nos desmoronan sin remedio est√°n cada vez m√°s cerca.

Pero no. No seamos demagogos, no seamos pesimistas. A√ļn nos quedan los derechos humanos, la separaci√≥n de poderes. Tenemos una sociedad civil cr√≠tica, una clase intelectual que abre camino entre la tiniebla ‚Äď descorazonador, otro guantazo a nuestras vigas maestras, el g√ľrtel cultural lo llama Vila-Matas; ¬°ay qu√© tristeza! ver que en lo de los libro prohibidos hasta finales del siglo pasado tambi√©n nos encontramos – y una prensa fuerte e independiente que alerta de los fallos en el sistema. En eso todav√≠a nos diferenciamos.

¬Ņo no?

——
(el) meollo del pacto entre el Partido Comunista Chino y la clase media. Si valoras tus nuevas comodidades, no apoyes al populacho. Tus condiciones de vida sólo estarán garantizadas mediante el control central, que no debe cuestionarse, sobre todo en tiempos revueltos.
(…)
¬ŅHasta qu√© punto estaban ellos preparados para sacrificar sus libertades a cambio de prosperidad y seguridad?

Extractos del libro Libertad en Venta de John Kampfner

Barrer tumbas imaginarias

Escudo en la fachada de la cateldral de Nantang, Pekín | Foto: Hodei Arrausi

Escudo en la fachada de la catedral de Nantang, Pekín | Foto: Hodei Arrausi

Como un laberinto de espejos, las fachadas en China juegan a despistar. Las cosas no suelen ser lo que aparentan. Tras las puerta más carcomida puede estar la historia más brillante. El rostro más pétreo esconde la herida de un país.

REN YANLI nos est√° esperando en su portal. Ha accedido a darnos una entrevista para que hablemos de las dif√≠ciles relaciones China-Vaticano. Ren viste pantal√≥n marr√≥n de safari, chaleco y zapatillas. Mientras subimos por uno de esos bloques de triste cemento y despreocupada suciedad tan habituales en Pek√≠n, pienso que¬† Ren parece un jubilado com√ļn. Un jubilado de los que ya han entendido que el misterio de una existencia feliz est√° en bajar al parque todas las ma√Īanas a pasear al p√°jaro.

Pero resulta que Ren es una de las m√°ximas autoridades en asuntos Vaticanos en China. Entramos a su modesto apartamento. El inofensivo jubilado me entrega su tarjeta de visita: Professore dell’ Istituto di Ricerca delle Religioni Mondiali dell’ Accademia Cinese delle Scienze Sociali – Cavaliere dell’ Ordine della Stella Solidarieta ‘italiana -Dottore di Ricerca dell’ Universita ‘Cattolica del Sacro Cuore di Milano Accademico dell’ Accademia Ambrosiana – Membro del Comitato Scient√≠fcio della Fondazione delle Scienze Religiose Giovanni XXIII .

Al instante menguo dos palmos. Con un gesto mitad rubor mitad disculpa le entrego la mía, periodista, y maldigo por lo bajo al que impuso el protocolo de entregar tarjetas de visita en este país.

El apartamento del amable jubilado (a partir de ahora será ya el Profesor-Doctor-Cavaliere Ren) resulta ser una máquina de viajar. De Pekín a Italia en cuestión de segundos. En las estanterías hay decenas de libros sobre la iglesia católica, en las baldas fotos de él junto a prelados, políticos romanos y eruditos de la curia vaticana. Una reproducción de la Venus de Milo aquí. Una colección de cafeteras italianas allá.

El Profesor Ren fue de los primeros chinos con permiso del Gobierno para salir del pa√≠s y profundizar en su estudios religiosos. Era 1980 y pas√≥ 3 a√Īos en Mil√°n. Despu√©s ha viajado infinidad de veces entre esas dos dimensiones paralelas: Roma y Pek√≠n. Y as√≠ se convirti√≥ en uno de los mejores conocedores de los entresijos Vaticanos en relaci√≥n a China, al precio de desarrollar un profundo amor por Italia y una¬† fuerte adicci√≥n al caf√©.

Nos sentamos. Roger pulsa el rec. Yang Hua est√° lista para traducir. El profesor Ren comienza a hablar. Yo hace tiempo que estoy dentro de la F√°bula de Venecia.

Favola di Venezia - Hugo Pratt

Favola di Venezia - Hugo Pratt

El cavaliere Ren habla despacio; como hablan los curas, aunque él no lo es. El doctor Ren habla midiendo muy bien lo que dice y lo sobre todo lo que calla; como hablan los chinos de ciertos temas. El profesor Ren salta del chino al italiano y del italiano al chino para explicarnos sin inmutarse cosas sobre el nuevo Papa, los nuevos líderes chinos, las tensiones entre la iglesia oficial y la clandestina, los jesuitas y su arraigo histórico en China. Durante 30 minutos habla sin apenas variar el tono de frase a frase, quieto en la silla, sin gesticular, sin decir una palabras más alta que otra. Hasta que para. Yang Hua deja de traducir. Roger apaga la cámara.  Ya tenemos reportaje.

Entonces llega la pregunta. Esa que no suele tener sitio en los 90 segundos de noticia que nos dar√° el Teleberri. ¬ŅPor qu√© alguien decide cursar estudios religiosos en la China que todav√≠a se est√° sacudiendo el trauma de la Revoluci√≥n Cultural? ¬ŅPor qu√© dedicar una vida a estudiar el Concilio Vaticano II, algo que a priori en ese contexto hist√≥rico – estamos a finales de los 70 – reportar√° tan pocos galones, tan poco reconocimiento?

Y Ren, Ren a secas esta vez, contesta. Con un gesto expresivo a rabiar, casi m√°s italiano que chino pero que le sale de las entra√Īas. Durante la revoluci√≥n cultural me dieron una patada – y golpea al aire con su pie – para mandarme fuera de Pek√≠n. Al campo – dice.

Esa patada, ese gesto instintivo, involuntario, es la √ļnica licencia gestual que Ren se permite. Luego, recuperada la calma, nos cuenta que en el campo le toc√≥ trabajar, sufrir, pasar y ver pasar hambre. Y vuelve a callarse cosas que no hace falta decir. Fue en aquel destierro donde conoci√≥ a cat√≥licos perseguidos y fue ah√≠ donde empez√≥ a interesar por el estudio de la religi√≥n. Cuando China dijo adi√≥s a aquel horror y el Gobierno puso en marcha la c√°tedra de estudios religiosos no se lo pens√≥. Ser√≠a su billete de regreso a la capital. Y el hasta luego a aquella herida.

Misa en la catedral de Nantang, Pekín | Foto: Hodei Arrausi

Misa en la catedral de Nantang, Pekín | Foto: Hodei Arrausi

Hoy en China se celebra el Qinming (śłÖśėéŤäā). El d√≠a de barrer tumbas. Una fiesta en la que visitar los sepulcros de los allegados y honrarlos con ofrendas. En China solo hay un cementerio dedicado a las v√≠ctimas de la revoluci√≥n cultural. Est√° en la ciudad de Chongqing y solo lo pueden visitar los familiares de los que est√°n all√≠ enterrados. Esta vez corr√≠a el rumor de que las autoridades lo abrir√≠an al p√ļblico durante el Qinming. Pero parece que a√ļn es demasiado peligroso. En China hay mucha gente que hoy habr√° barrido tumbas imaginarias. Y muchos m√°s que, igual que Ren, tan solo se permiten muy de vez en cuando un peque√Īo gesto, una patada al aire, que revela la herida abierta de todo un pa√≠s.

El mundo se derrumba (y nosotros de trapitos)

Homenaje a Gila: los planes secretos de Corea del Norte | Foto: AFP

Homenaje a Gila: los planes secretos de Corea del Norte | Foto: AFP

√Čl mira al plano, muy atento. Ellos le miran a √©l, m√°s atentos si cabe. Y el resto del mundo miramos la foto… ¬Ņc√≥mo miramos el resto la foto? No hablo ya de la instant√°nea en cuesti√≥n ‚Äď esa que alguien, en un descuido tonto de estos que tiene la propaganda, filtr√≥ desvel√°ndonos la trayectoria de los misiles; todo muy aterrador y todo muy con regusto ACME. De esa foto ya se ha dicho por ah√≠ la √ļnica explicaci√≥n posible. Estamos ante un sentido homenaje a Gila.

Me refiero al borroso fotograma que nos est√°n dejando en los √ļltimos meses los personajes principales de esta historia: Corea del Norte, Corea del Sur, Estados Unidos y China. Ensayos con misiles, pruebas nucleares, sanciones, amenazas, ejercicios militares, armisticios rotos… en apenas dos meses hemos asistido a una peligrosa espiral de acci√≥n-respuesta-acci√≥n. No es comedia ligera, ni asunto a tomarse a broma pero ¬Ņde verdad estamos ante una de g√©nero b√©lico?

A juzgar por lo que más cerca me toca, por China, me atrevo a decir que no. Por una sencilla razón, y voy a la segunda foto. Continue reading

Los gatos al sol

Ya estamos. Ya estamos en esa √©poca del a√Īo en la que la calefacci√≥n central en China ha dicho adi√≥s muy buenas pero las m√≠nimas bajo cero se quedan a tomar la √ļltima. Y ah√≠ andamos todos, quien m√°s quien menos, como perros, o mejor, como los gatos al sol, rascando rayos de donde sea.

Los gatos al sol de Marzo en Pekín | Foto: Hodei Arrausi

Los gatos al sol de Marzo en Pekín | Foto: Hodei Arrausi

Pero como esto es igual que la subida de la luz, que pasa cada a√Īo, y como queda feo ir por la vida quej√°ndose de nimiedades con la que est√° cayendo ah√≠ fuera, uno mejor se calla y hace lo que¬† suele hacerse los d√≠as de fr√≠o, ir al cine, o en su defecto escribir de cine, que no es lo mismo pero es igual.

La delgada l√≠nea roja la dibuj√≥ Mao en los cincuenta, al considerar la calefacci√≥n un Instinto b√°sico y universal… pero solo para los unos y no para Los Otros. Qued√≥ pues definido que solo entre el r√≠o Huai y hasta monta√Īas Qinling ser√≠an los hogares caldeados entre el 15 de Noviembre y el 15 de marzo. Am√©n.

Por eso un d√≠a como hoy en Pek√≠n la vita e dolce ma non tropo, todos al fr√≠o sol de invierno y todos so√Īando con casas como colosos en llamas y odiando al que dijo la sandez aquella de las bicicletas y el verano cuando todos sabemos que la bicicleta de Pek√≠n es para todo el a√Īo. Y las manos se quedan Frozen, dentro, fuera, a un lado y al otro de la cama y piensas esto no es Vivir. Que s√≠ que vale, que la Naturaleza Muerta va despertando t√≠midamente pero esto ya va demasiado largo, que parece que llevemos siete a√Īos en el Tibet de lo largo que es el invierno aqu√≠. Y huir es de cobardes pero qu√© bien estar√≠a una gran evasi√≥n o ya puestos coger el √öltimo tren a casa o a cualquier otro sitio m√°s templado ‚Ķ qu√© s√© yo… para perderse en Tailandia, por ejemplo.

Lo dicho, que no vamos a utilizar este espacio para quejarnos de poder hacer nubes de vaho con la boca dentro de casa cuando China est√° llena de noticias frescas. Sin ir m√°s lejos, todos los links de este post pueden abrirse sin problema en China porque el gobierno acaba de levantar la censura sobre la web de Imdb. Y hablando de tijeras, en el art√≠culo hay, que yo sepa, dos pel√≠culas censuradas y una que tiene el honor de ser la m√°s taquillera de las historia en China. ¬ŅAdivin√°is cu√°les?

Mi hakka (me la robaron)

Tulou Hakka de Yonding, Fujian | Foto: Hodei Arrausi

Tulou Hakka de Yonding, Fujian | Foto: Hodei Arrausi

La azafata nos da la bienvenida abordo.¬† Me sonr√≠e. Es alta, coronada por un mo√Īo pefecto, como todas las azafatas chinas. El vuelo Pek√≠n- Xiamen despega a su hora.¬† Por delante me esperan cuatro d√≠as para explorar la zona de Yonding, provincia de Fujian, territorio de la minor√≠a Hakka y de sus espectaculares tulou. Perfecto.¬† Me recuesto en mi asiento y me relajo con los cascos m√ļsica del avi√≥n puestos.

Con los primeros acordes y antes de que el mo√Īo de la azafata haya acabado de se√Īalarnos todas las salidas de emergencia caigo dormido.

¬ŅTe gusta?

Perdón? Рme giro y respondo. A mi lado está sentado Xi. Sí, Xi. Xi Jinping.

Digo que si te gusta la canción. La que canta es mi mujer.

Vaya marr√≥n. Un presidente, por muy campechano que sea, no puede hacer eso. Sentarse en clase turista e ir consultado a diestro y siniestro sobre su se√Īora esposa, eso, est√° feo. Pero mientras pienso c√≥mo responder√≠a sin responder un chino, me vuelve a tomar la delantera.

Yo sé que es buena y ahora que soy presi todo el mundo me presiona para que ella no deje los escenarios pero a mi, en realidad, me va más Manolo. Manolo es muy grande y muy chino. Fíjate en su canción. Mi jaka. Mi hakka. Es buenísima. Por eso voy a Yonding, porque quiero organizar un concieto de Manolo dentro de un tulou, que son como plazas de toros. Imagínatelo allí, entonando Mi Jaca o Mi carro. Eso sí que es revolucionario.

Me revuelvo inc√≥modo en el asiento. La imagen me trae sudores frios. China no es as√≠. China es un pa√≠s serio, con unos pol√≠ticos serios. Aburridos y serios. Aqu√≠ los presidentes no hacen posados a pecho descubierto, ni sus se√Īoras¬† aprovechan el reinado para vender discos y pel√≠culas, y cuando juegan a ser varoniles cazadores de elefantes y osos lo hacen como tiene que hacerse: sin que la plebe nos enteremos.

Resuelto a salvaguardar la integridad de este país y alejarlo  de la decadencia chusquera acierto a decir:

No se√Īor presidente. Es un error, China est√° bien como est√°, con su picaresca, sus sobres y sus enredos de palacio bien tapados. Si Manolo act√ļa en un tulou… ¬Ņqu√© ser√° los siguente? ¬ŅDosmil chinos coreando a viva voz mevvvvva me mavvva me vvaaa en el Teatro Nacional de Pek√≠n?

Pr√≥ximo concierto de Julio Iglesias en Pek√≠n | Foto: Rita √Ālvarez

Pr√≥ximo concierto de Julio Iglesias en Pek√≠n | Foto: Rita √Ālvarez

El golpe de las ruedas al tocar suelo en Xiamen me despierta. Miro a mi lado. Xi no est√°. La azafata con su mo√Īo sigue ah√≠. Me debe haber visto muy mala cara porque me ofrece un vaso de agua. Vaya susto. Aturdido a√ļn por esa conversaci√≥n llena de im√°genes grotescas bajo del avi√≥n.

Las siguentes dos horas las pasar√© en un autob√ļs que me llevar√° hasta Yonding, tierra de los Hakka. Pero ya no viajo solo: me acompa√Īan Manolo, Julio, Sarko, la Bruni, Xi¬† y su se√Īora Peng .Y ah√≠ que nos vamos todos, de tulou en tulou, cantando a siete voces mi hakkaaa me la robaron anoche mientras dorm√≠a

Qu√© suplicio. Qu√© disgustos¬† le da a uno la actualidad. Qu√© empe√Īo en ser modernos. A este paso me van a robar la ilusi√≥n, la inocencia y hasta la cartera en este pa√≠s.

Interior de un tulou | Foto: Hodei Arrausi

Interior de un tulou | Foto: Hodei Arrausi

Acrobacias linguísticas

Los tópicos funcionan un poco como el bastón del ciego. Tac, tac, tac. Con ellos va uno reconociendo los bordes del camino sin riesgo a escurrirse por lo desconocido. Cuando se vive en otra galaxia convertido en un alien la ventaja de ir guiado por los tópicos es evidente: evitan que tropecemos y que seamos arrollados por una cultura que sigue su camino sin importarle en exceso si en ese momento nosotros la estamos cruzando. La desventaja, que te impiden explorar el lado más bestia de la vida. Y ahí suele estar lo más interesante.

T√≥pico uno: los chinos son buenos haciendo acrobacias. T√≥pico dos: los chinos son malos creando, innovando. Del primero no voy a decir nada pero en el descansillo de mi escalera a√ļn no he visto a nadie hacer ni un triste pinopuente. Al segundo hac√≠a tiempo que ten√≠a ganas de hincarle el diente.

Hincarle el diente con la boca. Con el lenguaje, para ser exactos. Y la disculpa me la ha dado esta noticia: Pekín investiga a Coca Cola por espionaje. Coca Cola. Kokou kole. La felicidad en la boca. Toma ya.

Logotipo Coca Cola China

Logotipo Coca Cola China

Cuenta la leyenda del m√°rketing que cuando la f√≥rmula m√°gica lleg√≥ a China su marca fue traducida como Kekoukela. Error, pues Kekoukela significa algo as√≠ como “muerde el renacuajo de cera”. As√≠ que los expertos en la materia jugaron y jugaron con 40.000 caracteres del mandar√≠n hasta que cantaron bingo: ŚŹĮ (ke) ŚŹ£ (kou) šĻź (le). La felicidad en la boca. Toma ya. Y riete t√ļ del tate aqu√≠ hay tomate.

Otras famosas traducciones maestras de marcas extranjeras son Cola Cao -Gao le Gao-alto, alegre y alto (si alguien se muere por saber como suena la canción del colacao en chino, hagan clic, que paramos un minuto para la publicidad).

Continuamos.

Reebook – rui bu – pasos r√°pidos. O Colgate – gao lu jie – revela una limpieza superior. Y seguro que hay m√°s. El mandar√≠n permite hacer miles de acrobacias como estas. Ideales para jugar, adaptar, sugerir, o provocar con el lenguaje. En la misma l√≠nea son legendarios y parte fundamental de la comunicaci√≥n oral los Chengyu, los atsotitz o refranes chinos. Tambi√©n la red est√° plagada de piruetas del lenguaje para saltar la censura o de neologismos para describir las √ļltimas tendencias sociales.

Si el lenguaje es la forma que tenemos de mirar el mundo, de entenderlo y de contarlo, China, me parece a mi, tiene un potencial creativo e innovador extraordinario. Otra cosa es que se fomente o no.