#biencomún

Corrupción de menores. Corrompemos a nuestras hijas e hijos

Si el título te incomoda, leer lo que aquí se dice te sacará de la incomodidad o te meterá más en ella. Tu eliges…

He tenido la oportunidad de leer la entrevista realizada por Andrés Montes para “La Nueva España” a Nuccio Ordine (Diamante 1958). Ya el título es un resumen claro de la situación general:

“La lógica del beneficio (económico) llevada al extremo,

está matando el ansia de conocimiento”.

Ministerio de Educación

Base de la ilustración

En la entrevista hay muchas reflexiones que podrían destacarse, pero si me tengo que quedar con una es con ésta:

Las reformas que se están aplicando en el sistema educativo en Europa fuerzan a que alguien de 13 años tenga que decidir ya su futura orientación profesional y en función del dinero que quiere ganar. Es un modo de corromper a la gente joven en un momento crucial de su vida haciéndoles creer que el estudio, la formación, sólo tiene una conexión con el mercado.

¿Porqué destaco esta reflexión? Porque mis hijos me importan, porque me importa la sociedad y dia a día veo que todo se encamina a hacer creer a las personas que el fin de esta vida es el beneficio económico, en lugar de creerlo necesario, pero como un medio para llegar al #biencomún y con ello a la felicidad personal. Esa es la verdadera meta ser feliz, no creérselo porque tengas dinero, fama o éxito en según y que cosas.

No creo ser el abuelo cascarrabias que piensa que la sociedad actual ha creado este pensamiento y que es “algo nuevo”. A mi también me educaron en la idea de que para ser feliz había que prosperar, crear una familia, tener un buen trabajo y el mejor coche. Pero si analizamos la situación podremos ver que la cosa cambia bastante. Mis padres salieron de una situación de penuria tremenda derivada del odio entre iguales, la posguerra. Lo importante para ellos era sacar a su familia adelante y para eso hacia falta dinero. A mis hermanos y a mi nos educaron el “la felicidad según la época y las circunstancias”, lo que entiendo fue un error asumible. Lo que no puedo entender es que pasadas aquellas penurias y perteneciendo una generación que ha superado aquellos momentos de necesidad, sigamos en el más y más, en un momento en el que el crecimiento económico constante es uno de los objetivos a todos los niveles, incluso como medidor de la prosperidad de cualquier organización, llámese estado, empresa o familia.

Sacudámonos la idea de que el éxito debe ser el económico, el éxito debe ser la felicidad y como decía antes, podemos estar más cerca de la felicidad si abogamos por el bien de todos. ¿Puede ser alguien feliz atesorando miles de euros si muere gente de hambre? ahogados en el mar de turno, como salida única en la huida de una guerra?

¿Puede ser alguien feliz corrompiendo por activa o por pasiva a nuestras/os hijas/os haciendo que estudien para ganar dinero, en lugar de estudiar para aprender, conocer y ser mejores personas?

Las reformas educativas nunca han mirado por educar a nuestros hijos en la felicidad, sino en la mejor calificación, ser el mejor en clase, adquirir conocimientos puros y duros y si es posible de carrerilla para salir a ganarse el mercado, a ser una “persona de provecho” y si es posible la mejor. Reflexionar, sentir y expresar lo que sientes, filosofar, compartir, devorar conocimientos porque aprendes lo que te gusta? nooooo, eso lleva alegría a las clases y la alegría no es compatible con el aprendizaje, el aprendizaje es cosa seria.

Si un día vuestra hija o hijo os preguntara: “Mama, papa, ¿que tengo que estudiar para ser famoso?” Vé a un espejo, mirate en él y piensa ¿Que le responderías?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *