Y termino este, sin duda imprescindible, decálogo del parado con los cuatro últimos e indispensables mandamientos:
7. Recadista: Para los trabajadores los parados somos infraseres. Nunca cuentan con nosotros para nada excepto para una cosa: hacer de recadista. El trabajador se autoengaña diciendo que no tiene tiempo porque está ocupado. Como a Pruden, que es profe de la Universidad y dice que está liado. ¡Como si los profes de universidad se matasen a trabajar! Es entonces cuando recurren al amigo parado: llévame no-se-qué a Correos, llama a la peluquería que me den hora, cómprame condones… El cuarto mandamiento incluye posibles trabajos que un parado puede realizar y entre ellas no se encuentra la de recadista.
8. Posibles trabajos: Amigos, muchos creéis que la felicidad es infinita. No es así. En ocasiones se acaba. Soy consciente de que a mí también me puede pasar, por tanto, he elaborado una lista con cinco trabajos que me gustaría desempeñar en caso de tener que trabajar:
1. Entrenador del Athletic
2. Fotógrafo del Interviú
3. Funcionario
4. Periodista deportivo del Athletic
5. Cura
9. Dejarlo todo a medias: Un parado empieza muchas actividades para ocupar el tiempo: maquetas de barcos, puzzles, crucigramas, sudokus, bricolaje, cursos CCC, aprender a tocar la guitarra, pintar cuadros, apuntarse a un gimnasio (no en mi caso), cursos de cocina, lectura (prensa deportiva en mi caso), yoga… y no acaba ninguno. Una de las máximas de un parado es que deja todo a medias.
10. El sexo: La actividad sexual de un parado. ¡Coño! que empieza “El equipo A”. Me voy pitando. ¿Qué? ¿No habéis leído el mandamiento número 9?
Share on Facebook