Siempre he pensado que el matrimonio es maravilloso, pero acabo de descubrir que tiene un lado malo. Sólo uno: la despedida de soltero. Esta mañana he encontrado en los imanes del frigo una lista. En ella se podía leer: “Lista de putadas para la despedida de Álex”. A saber:
1- Disfraz: jugador del Athletic, pene gigante, enfermera picantona, torero, esquimal, Freddie Mercury, luchador de sumo… cualquier cosa vale con tal de que sea incómodo o ridículo. No descarto que me hagan ponerme todos los disfraces a la vez.
2- Entregarme el dinero del regalo de bodas dentro de un bidón cubierto de cemento armado. Si quiero el dinero tenga usar martillo y cincel. Este punto no me preocupa teniendo a mi lado a Leire, que no veas que maña tiene con la rabiosa.
3- Marcarse un simpa: Patxi pretende marcarse un simpa en todos los bares en los que estemos y que yo tenga que pagar siempre la cuenta. Menuda novedad, como si no lo hiciese todos los días.
4- La stripper: en esto Patxi no se quiere privar. Por lo menos así tiene una oportunidad de ver a una mujer desnuda in situ.
5- Depilación: para Patxi es gracioso el dolor y sufrimiento ajeno. Por eso, pretende depilarme con cera caliente de cuello para abajo en mi fiesta de despedida. Menos mal que soy bastante lampiño que si no…
6- Las latas: ¿Sabéis lo típico de las bodas americanas que atan unas latas al parachoques del coche con el cartelito de “recién casados”? Patxi pretende hacer lo mismo pero con bidones de gasolinera.
7- Patxi quiere mandar mi esquela a “El Correo” para publicarlo el día de mi boda y enseñárselo a Leire antes de la celebración. Ya veis que Patxi tiene un sentido del humor muy avanzado.
Resumiendo, mi despedida me da más miedo que alegría.
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