Los patata
Una serie infantil magnífica, ojalá en mi infancia hubiera tenido algo así. ¿Alguien sabe si el creador de esto es alavés?
Una serie infantil magnífica, ojalá en mi infancia hubiera tenido algo así. ¿Alguien sabe si el creador de esto es alavés?
Hoy cumple años mi amiga Julene. La pobre está un poco deprimida porque ha alcanzado los 32, así que voy a tener que esmerarme mucho en darle consuelo. Le he preparado un gran regalo: una habitación de hotel conmigo dentro. En cuanto acabemos se va a sentir como si tuviera 23.
Zorionak, Jul!
Estoy con 38 de fiebre por culpa de unas bravas. Las patatas esta vez me han traicionado. Y yo que pensaba que estaba enamorado de Esti… Lo peor es aguantar a Santi todo el día riendo y contando chistes de alaveses, a saber:
- ¿Qué hace un alavés vestido de vampiro encima de un tractor? Sembrar el pánico.
- Se encuentran dos vitorianos: -Al final encontré trabajo en Santiago. -¿De qué? -De Compostela.
- Dos alaveses hablando: -Anoche me acosté con una tía buenísima. ¡Qué piernas! ¡Qué pechos! ¡Qué culo! -¿Y de cara? -Ah, eso sí, ¡carísima!
Y así sin parar lleva todo el día. Yo creo que hasta ha conseguido que me aumente la fiebre.
No sé qué hacer con él, qué mal le ha sentado lo de la Copa. Lleva cuatro días llorando sin salir de la habitación. Me tiene muy preocupado. Casi no come, ahora sólo toma un desayuno, cuando lo normal eran dos. Le he comprado la Interviú y se ha puesto a leer los artículos. No le ha llamado la atención ni el póster desplegable de la Playboy. Le he dicho que me iba a Vitoria al Azkena Rock Festival y no ha hecho ningún chiste sobre alaveses. ¿A alguien se le ocurre cómo animarle?
El 11 de mayo por fin se casan Álex y Leire. La verdad es que me alegro por ellos. Las bodas me gustan aunque el banquete de las bodas suele ser regulero porque no suele haber ni una triste ensalada de patata, ni patatas fritas, ni tortilla de patatas… pero en fin, por un día no pasa nada. La última boda en la que estuve fue la de mi primo Aitor. Fue bastante entretenida. La misa fue en La Virgen Blanca donde no os imagináis lo estrechos que son los confesionarios. Os digo que tres personas no entran, por muy delgadas que estuvieran las chicas.
Álex nos ha insistido a Patxi y a mí que tenemos que ir elegantes a la boda. Álex se llevó Patxi a Donosti y yo fui a la capital vasca de la moda: Legutiano. Es que allí tengo una amiga que me hace descuentos a cambio de… bueno, la cuestión es que he conseguido un traje oscuro a muy buen precio. Los zapatos les he comprado en Bilbao. Iba por la calle y los vi en un escaparate. Entré a preguntar y me atendió una chica muy maja. Me hizo un descuento de 60 euros. Y eso que valían 50.
En definitiva, que a la boda voy a ir hecho un pincel. Esta vez espero disfrutar más del baile, que en la última boda, en la de mi primo Aitor, tuve que acompañar a todas las primas de la novia, una por una, al guardarropa a buscar sus correspondientes abrigos. Y eso que la boda fue en agosto y en Sevilla…
El pasado sábado tuvimos la despedida de soltero de Álex y la verdad que fue muy bien. Después de barajar varios destinos, la hicimos en Bilbo, adividad quién se empeñó en que fuera allí. Vinieron algunos amigos suyos de Álex desde Donosti y aunque al principio eran bastante paradillos a medida que avanzaba la noche se fueron animando. Uno hasta bailó y le dió conversación a una chica. Os juro que yo sólo intenté ayudar a ligar al pobre chaval, fue la chica la que se abalanzó sobre mí.
Según Patxi, en ese rato que estuve “ocupado” él entabló conversación con una chica y hasta hubo “química”, cosa que no me creo. Lo que es el striptease no lo vi, porque estaba en la cocina debatiendo con el cocinero a ver si un menú de 100 euros como el que pagamos debe llevar patata o no. Es que pagar 100 euros y no probar ni un mísero tubérculo me parece indignante. Dejé diez euros de propina porque la encargada fue muy amable conmigo. Luego fuimos a una discoteca algo pija y la juerga se alargó hasta la mañana siguiente. Acabamos desayunando en un obrador. Nos atendió una chica muy maja de Llodio. Por cierto, tenéis que probar a hacerlo en la trastienda de un obrador entre los hornos, se está de un bien, calentito, calentito.
Si no tenéis ni idea de qué regalar el Día del Libro, ahí va mi recomendación: “La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey”, de Mary Ann Shaffer. Lo podéis encontrar en cualquier librería por sólo 16 euros (el 10% menos hoy por ser Día del Libro). Es un módico precio teniendo en cuenta de qué trata la novela: Se desarrolla durante la ocupación nazi y toda la historia gira en torno a un pastel de patata. ¿Puede haber un detonante más apasionante para una aventura? Claro que no. Por cierto, yo he hecho unos cuantos pasteles con piel de patata y quedan de cine. Cualquier día de estos, os subo la receta.

Patxi me ha dicho que os cuente algo sobre mis películas favoritas. La verdad es que no soy muy cinéfilo. Normalmente cuando voy al cine suele ser con una chica y dejo que ella elija la película. No solemos ver más de cinco minutos.
Pero ha habido excepciones. Cinco maravillosas excepciones en las que he preferido la pantalla del cine a la compañía femenina. Tranquilos, estoy bien. No se debe a ninguna extraña fiebre.
1- “Bailando con lobos”. La película me parece realmente maravillosa: ¡¡qué paisajes!! ¡Menudas llanadas tienen!
2 – “Una historia verdadera”. No me digáis que no es entrañable la historia de ese viejecito que quiere reconciliarse con su hermano y va a verle sobre el cortacésped. y ¡qué paisajes!¡¡ menudas llanadas tienen!!
3 – “Lawrence de Arabia” . Me recuerda tanto a Treviño que me llega hasta la patata. ¡Qué paisajes!¡¡Menudas llanadas tienen!!
4- “Las aventuras de Jeremiah Johnson”: es un viaje iniciatico de un antiguo soldado en las montañas, un alegato ecologista sobre la supervivencia y la búsqueda de uno mismo. Se ven unos paisajes fabulosos y me recuerda mucho a la llanada alavesa en invierno.
5- “Doctor Zhivago”. Ya véis que me gusta el cine clásico. Y Siberia se parece tanto a Álava…
Estamos preparando la despedida de soltero de Álex (los de Caparroso están ya con la de Leire y tiene pinta de que la van a hacer sufrir). En principio la haremos para el 26 de abril. Patxi dice que sólo va si hay stripper. En fin… Se aceptan ideas.
Mi familia ha acumulado a lo largo de los siglos un gran saber gastronómico en torno a la patata. He decidido compartir con vosotros ese saber para extender la cultura del tubérculo más allá de Vitoria. Hoy empiezo con una receta muy sencilla de mi ama, las patatas estofadas.
Ingredientes para cuatro personas o para una persona y Patxi
Preparación:
Las patatas peladas, lavadas y cortadas en trozos no muy grandes se rehogan al fuego durante unos minutos en una cazuela con la cebolla picada muy pequeña, el ajo picado, el laurel, una cucharada de pimentón, perejil, un chorro de vino blanco y aceite. Hay que remover bastante para que la cosa no se pegue.
En esta primera fase conviene que Patxi no ande por la cocina para que no se coma las patatas crudas, aunque supongo que ése es un problema que tengo yo y nadie más.
Una vez rehogadas, se echa sobre las patatas agua hirviendo y se dejan cocer lentamente. A media cocción aprovechamos para disolver el pan rallado con un poco de agua y lo echamos sobre las patatas.
Luego se vierte la sal y se dejan las patatas cociendo muy despacio hasta que estén tiernas.
Os habría hecho una foto de cómo queda el plato pero me ha cogido Patxi la cámara, para no sé qué de una nueva vecina…