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El futuro de Ahotsak

Domingo, 18 de Febrero de 2007 Daniel Alvarez

La plataforma de mujeres por el diálogo que un día simbolizó la “nueva etapa” marcada por el alto el fuego y la búsqueda de un acuerdo incluyente no atraviesa sus mejores momentos. El jueves 8 de febrero Ganbara adelantó el documento acordado por la plataforma tras el atentado de la T-4, un escueto comunicado de cinco puntos en el que no se mencionaba a ETA pero en el que se decía que es preciso reconstruir un proceso de paz sin amenazas, bombas ni atentados. También se declaraba que era necesario encontrar un marco que posibilitase la defensa y materialización de todos los proyectos políticos, además de que se respetasen todos los compromisos adoptados. Una vez más, un proyecto con vocación de pluralidad y con un importante respaldo social estaba a punto de venirse abajo por la incapacidad de expresar un rechazo a la violencia.

  

La razón era que las integrantes de la izquierda abertzale en Ahotsak se desmarcaron de ese texto, alegando que el resto de componentes se habían saltado las normas fundacionales de la plataforma al aprobar esos puntos sin consenso, tal y como marcaban las reglas. Por eso, el sábado se reunieron en Donostia para tratar de acordar nuevas bases que sostengan este proyecto, y en los días previos pronunciamientos como el de Josune Ariztondo habían caldeado el ambiente: la secretaria del EBB del PNV había pedido que las caras visibles de Ahotsak, todas ellas de la clase política, dejasen paso a nuevas voces del ámbito social que liderasen el proyecto. Finalmente, decidieron darse un tiempo para redefinir el proyecto alejándose de los medios de comunicación, a quienes hay quien nos ha querido culpar, como tantas otras veces, de unos males que ni hemos generado ni alentado.

Sobre Ahotsak se han dado paradojas curiosas: si se pide una condena de la violencia, hay quien afirma que presiones de los partidos intentan boicotear la plataforma; si hay una parte de la plataforma que prefiere pasar de puntillas sobre el asunto de la violencia, nadie habla de presiones. Ya antes del 30 de diciembre en Ahotsak habían surgido disensiones. Ya que hay quien ha señalado a los medios, repasemos cómo se ha contado la decisión de ayer:

Amaia Artetxe, desde Deia señala que Ahotsak abandona la actividad pública para profundizar en su debate interno. Pretende evitar polémicas y presiones externas que enturbien el debate sobre el comunicado, aún sin consensuar, en el que pide un proceso «sin bombas». O sea, que lo de las bombas no era algo que se rechazase por las formas y no por el fondo como se dijo, sino que el fondo, lo de las bombas, no era asumido por todas. Quizás es conveniente recordar que Rafa Díez Usabiaga, secretario general de LAB, sí pidió un proceso sin bombas, y sin otras vulneraciones de derechos.

Gara centraba su información en las llamadas filtraciones a los medios: Ahotsak mugimenduaren zirriborro baten filtrazioaren ostean sortutako zalaparta politikoa gainditzeko asmoz bilkura egin zuten atzo plataformako horretako kideek. Bertan, joan den otsailaren 1ean hainbat komunikabideetan kaleratutako agiriak Ahotsakeko partaideen artean adostasun nahikorik eskuratu ez duela argitu zuten. Hortaz, hemendik aurrera, edukien gaineko eztabaida eta kontrasterako tartea hartuko dutela eman zuten jakitera(…)Joan den otsailaren 1ean jazo zen filtrazioa; EiTB taldeko hainbat komunikabidek Ahotsak plataformak agiri berria hitzartu zuela plazaratu eta agiriaren edukia kaleratzeari ekin ziotenean. Edukia, ordea, barne mailan erabiltzen ari zen zirriborroa bat besterik ez zen.

Otro de los que publicó el documento el día 9 fue Alberto Surio en El Diario Vasco. Este domingo contaba la larga reunión así: Ahotsak suspende su actividad pública al no poder acordar un texto sobre la violencia. El rechazo de las mujeres de la izquierda abertzale a firmar un documento pone a la plataforma al borde de la ruptura (…) «Está muy bien que apostemos por lo que nos une, pero en este momento estamos hablando sobre lo que nos separa, que es algo determinante», señala una de las firmantes.

El comunicado que zanjó la reunión de ayer contenía, eso sí, una frase contundente hacia quienes desde fuera han opinado sobre el trabajo de la plataforma: «Lamentamos que haya tantas personas interesadas en decirle a Ahotsak lo que tiene que hacer».

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