Northern Ireland again
La visita de Otegi y Barrena a Irlanda del Norte esta semana ha reavivado las comparaciones entre los casos vascos e irlandés que llevamos esgrimiendo desde el año 1996. A mí no se me ocurre nada nuevo que decir sobre el particular, así que como hice el domingo pasado, paso a haceros un “refrito” de lo publicado en los periódicos de este domingo para que cada cual se las componga como buenamente pueda. Empezaré por El País, allí donde escribe de vez en cuando ese fenómeno del periodismo llamado John Carlin, un británico que ha estado en mil batallas y que puede narrar como nadie los casos sudafricano e irlandés. En Sudáfrica vivió los años clave del final del Apartheid, y desde Londres vivió la resolución del caso norirlandés, del que de cuando en vez tira para aleccionar desde las páginas del diario de Prisa. Carlin ha estado un par de veces en Ganbara y, al margen de lo interesante que resulta escucharle, he de decir que tras José María Vázquez Eguskitza, ha sido el entrevistado más difícil de torear que he tenido. Se basa en una máxima: “No hago opinión, sólo describo datos”.
Ahí va Carlin: Otegi buscó durante su viaje a Irlanda del Norte consejos para reabrir el proceso de diálogo que rompió ETA con su atentado. Hay motivos para pensar que Otegi sueña con ser algún día como Adams, un hombre que fue uno de los cabecillas de una organización terrorista y hoy es visto por muchos como un estadista. Gerry Adams era visto en 1996 por la mayoría en Irlanda y en Gran Bretaña de la misma manera que Otegi sigue siendo visto hoy por la mayoría española: como la imagen pública de una organización clandestina cuya misión es matar.
Segunda crónica, la de Íñigo Gurruchaga desde El Diario Vasco: Un periodista francés radicado en Irlanda que entrevistó esta semana a Arnaldo Otegi -en un correcto francés- y a Pernando Barrena -en correcto inglés- se asombraba ante los paralelismos: «¿Es como oír de nuevo lo que decía Martin McGuinness!». Los irlandeses que simpatizan con ETA recordaron, durante la visita de Otegi, a Bobby Sands con la imagen de Iñaki de Juana. Declaraciones de Otegi recordando que él ha leído, en las memorias de Adams, su conducta tras la bomba en Canary Wharf o artículos de autores simpatizantes con la izquierda abertzale, que han recordado el modelo irlandés tras la bomba en la T-4, refuerzan el eco. Las relaciones de republicanos y abertzales son históricas y fuertes, «en todas las circunstancias», aunque el catolicismo vasco haya sido históricamente más protestante que el irlandés, por su acento en el valor del texto y la palabra frente a la imaginería religiosa, en la conducta individual y el valor de la comunidad frente al rito y la jerarquía. Lo que viene sí es subjetivo, se parece más a las teorías de Vaya semanita que a otra cosa: Y el nacionalismo vasco tiene trazos comunes con el unionismo irlandés. Desde la idea de predisposición a la democracia de los vascos frente a una tendencia española a la dictadura, hasta la política sexual, que une los derrotes sabinianos contra el desorden moral de los sureños con Ian Paisley más que con John Hume. Gurruchaga concluía así: Los dirigentes abertzales han explicado a sus aliados irlandeses que, si en dos meses no hay respuesta positiva del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el proceso hiberna. ETA, como el IRA en 1996, reanudaría sus atentados.
Finalmente, Gara, de la mano de su director Josu Juaristi, nos ofrecía una entrevista con Gerry Adams: El que las legítimas actividades políticas de Batasuna sigan siendo obstaculizadas por una Ley de Partidos Políticos que va en contra de la lógica de la resolución de conflictos es un tema que, claramente, tiene que resolverse. Y ahora es cuando eso debería arreglarse. Todo lo narrado se concretaba en el editorial: La superación de la partición político-institucional de Euskal Herria sigue siendo, hoy igual que ayer, e igual que mañana, la clave del proceso. Es el eje que subyace en el origen del actual bloqueo, y será su resolución la que desatasque el parón. Una obviedad, de hecho, puesto que es esta cuestión, y no otra, la que trasciende las épocas y los distintos ensayos de procesos políticos llevados a cabo hasta ahora en nuestro país. Por ello es imprescindible que las propuestas y alternativas que puedan contribuir a desbrozar el camino, éste o uno renovado, aborden sin complejos y sin dudas este tema troncal.
