De ladrar el rencor a fiesta de la democracia
El año 2007 va camino de convertirse en algo semejante a lo que fue el primer semestre del 2003, aunque a la inversa. Por aquel entonces, el Gobierno de Aznar con su mayoría absoluta se dedicaba a adoptar decisiones impopulares y a ignorar a la mayoría social española apoyando la invasión de Irak y humillando a Galicia mientras sus costas se llenaban de chapapote por la nefasta gestión de la crisis del Prestige. Aún resuenan aquellas frases de Rajoy (“Salen unos pequeños hilitos de plastilina en estiramiento vertical”) o de Trillo (“He visitado las playas y están esplendorosas”). De enero a marzo se desarrollaron varias manifestaciones multitudinarias en Madrid, Barcelona y Galicia que fueron ignoradas por Aznar. Seis meses después, el PP se había recuperado en los sondeos, sobre todo gracias a la política de mano dura contra el nacionalismo vasco.
En este primer trimestre de 2007, los que entonces se manifestaban ahora gobiernan. Con la diferencia de que ellos no salieron a la calle por el tema vasco. Más de varias semanas después del hundimiento del petrolero, Aznar desembarcó en A Coruña –la única vez que pisó Galicia- para presentar un plan para Galicia de miles de millones de pesetas en infraestructuras. Nunca más se supo del particular. Allí, por cierto, le ofreció todos los recursos el ex alcalde de la ciudad, Francisco Vázquez, del PSOE. Pronunció Aznar una frase que conviene recordar ahora: “los otros que se queden ladrando su rencor por las esquinas”.
Lo recordamos porque el viernes, el Consejero de Interior del Gobierno navarro, Francisco Javier Caballero, en relación con la manifestación que se iba a desarrollar al día siguiente en Iruña, afirmó que una manifestación es “una fiesta de la democracia”. La capital navarra se inundó de banderas españolas y navarras, la asistencia fue masiva. Pero en 2003 se aseguraba que las manifestaciones no usurpaban la legitimidad de las urnas, y ahora debería ser lo mismo. Se supone. Por eso llama la atención que lo que antes era “ladrar el rencor” ahora sea “una fiesta de la democracia”.
