¿Qué pasó en Txiberta?
Se cumplen 30 años de uno de los mayores hitos en la historia del abertzalismo: las reuniones de Txiberta. 30 años de una serie de encuentros que buscaban la unidad abertzale, la conjunción de todas las siglas en una sola para acudir a las primeras elecciones democráticas y plantar cara al Estado con el único (que no es poco) nexo común del derecho a decidir del pueblo vasco. Durante las últimas semanas han sido muchas las citas que se han hecho a lo ocurrido en Txiberta. Josu Jon Imaz señala una y otra vez que el PNV se mantendrá ahora como se mantuvo en Anglet hace 30 años: nada de acuerdos políticos mientras las pistolas estén sobre la mesa.
En el Hotel Txiberta de Anglet se juntaron representantes de ETA (M), ETA (p-m), PNV, ANV, EIA, LAIA, EA, EHAS, ESB, Branka y el Grupo de Alcaldes de Bergara. Pero como es sabido no hubo acuerdo. Cada cual fue por su lado y el resto de la historia está ya escrita. Pero de aquellas reuniones ha quedado siempre ese halo de misterio, esa sombra de sospecha de que "quizás nunca lleguemos a saber todo lo que allí dentro ocurrió". Este lunes en Deia Igor Camaño publica las reflexiones de tres participantes en aquellos encuentros. Juan José Pujana (PNV), primer Presidente del Parlamento: "Es como si no hubiesen pasado los años. Cada uno tiene que aguantar su vela y ser honesto a la hora de hacer valoraciones y ver lo que ha pasado en estos 30 años. La situación del país no es la que queríamos para estas alturas, pero tampoco es comparable, afortunadamente, a la que entonces teníamos entre manos. Y el que lo niegue está negado para hablar en política. El contraste con la situación actual es brutal. Recuerdo que cuando se constituyó el primer parlamento en 1980, en Gernika, hice una llamada al mundo abertzale de HB para que acudiera a las instituciones a hacer política. No quisieron porque decían que eran españolas. Ahora la reclamación es inversa: quieren venir y no les dejan. ¡Esto es de locos! Entonces no sabíamos qué apoyo teníamos unos y otros detrás. Hoy está bien claro cuál es la voluntad mayoritaria del pueblo vasco. ¿Por qué no se le hace caso? ¿Quién es ETA para imponer nada? Con este pueblo no se puede jugar: ni los unos ni los otros; ni ETA ni los garzones, rajoys o zapateros".
Ilaki Aldekoa, ahora en Aralar, manifiesta la mayor duda que se planteaba: "El problema era el cómo: bajo qué ideas, bajo qué liderazgo. ¿El PNV iría bajo la pauta de ETA-KAS o ETA-KAS lo haría con las directrices del PNV? El tema de fondo, que impidió el acuerdo, fue establecer quién lideraba las fuerzas vascas. Las posiciones de entonces del eje ETA-KAS están en las antípodas de lo que Batasuna propone ahora. Ahora pierden el culo por estar en las instituciones y resulta que durante más de veinte años se han opuesto a ello. Y no digo en las instituciones del Estado o autonómicas, sino en las del país: ayuntamientos y diputaciones".
En El Diario Vasco, Alberto Surio también mencionó estos encuentros en su comentario del día 8: "EN la primavera de 1977, el nacionalismo vasco mayoritario tomó un camino, el del juego democrático de mayorías, la aceptación de las instituciones y la vía estatutaria que ha marcado su rumbo político frente a la estrategia rupturista de la izquierda abertzale. En el enclave de Txiberta, en Anglet, los entonces representantes del PNV Joseba Azkarraga, Juan José Pujana y Gerardo Bujanda dijeron «no» a la pretensión de ETA de articular un frente común en exigencia del derecho de autodeterminación y la territorialidad y que abogaba por no participar en las elecciones del 15 de junio.
Fue el propio Argala el que quiso escenificar la oferta que hacía ese mundo de dejar las armas si se asumía ese programa común poniendo su pistola encima de la mesa, tal como no hace mucho recordaba José Luis Elkoro, también participante en esas conversaciones. Aquella apuesta del PNV recobra protagonismo treinta años después cuando el presidente del EBB, Josu Jon Imaz, recuerda que fue su partido el que acertó allí frente a la decisión del entorno radical de quedarse fuera del sistema político y cuando recalca que, tal como entonces, el nacionalismo democrático jamás alcanzará un acuerdo bajo el chantaje". Aldekoa se refiere en DEia a uno de los mitos de aquellas reuniones, si hubo pistolas o no encima de la mesa: "Yo no las vi. Otra cosa es que alguno llevara el hierro encima. Pero como herramienta política, en ningún momento". Pujana asiente: "No las hubo, ni las hubiéramos admitido".
José Luis Elkoro dio su versión hace poco en una entrevista radiofónica: ""Entonces, Argala dijo ’si sois capaces de uniros para un proyecto como éste (la unidad abertzale), nosotros estamos dispuestos a dejar las armas’. Para corroborar esa afirmación, puso una pistola encima de la mesa, y ahí no hubo ni una amenaza ni una indicación". Josu Jon Imaz ya ha dicho varias veces que el PNV acertó en Txiberta hace 30 años, es decir, que su partido no instará al acuerdo político mientras ETA no abandone las armas.
También Amatiño escribió una columna sobre Txiberta en noviembre, que terminaba así: "Hogeita hamar urte geroago, kontua ez da orduko ANV, EHAS, EIA, EKA, ESB, ESEI, LAIA edo PNVren oinordekoek zer nahi ote duten gaur egun; kontua da ETAk jarraitzen duela uste izaten bera nor dela alderdien politikagintza
armaz kontrolatzeko eta Batasunari burujabetza politikoa ukatzeko".
30 años después, y seguimos en las mismas en torno a lo básico.
