El BBK Live Festival ha sido un éxito (aunque haya a quien le pese)
Este lunes comenzamos en Radio Euskadi la programación de verano, y eso significa que Ganbara se reduce en su duración: acabaremos a las 23 horas y, con ello, reducimos el debate en una hora. Pasamos de 3 ó 4 comentaristas por noche a 2. Habitualmente, dentro de los clichés de la radio, se dice que el verano es más propenso a temas más “ligeros” porque la gente está más relajada y quiere escuchar cosas distintas o, al menos, aparentemente más agradables. Yo, personalmente, creo que en verano nos gustan las mismas cosas que en invierno o en otoño, con la única diferencia de que tenemos más tiempo para hacerlas. Y si nos gusta la política, pues no nos gusta menos porque haya diez grados más de temperatura. Al inicio de esta bitácora Ganbaratik, pronuncié ese tópico de que estaría abierta a todo tipo de cuestiones, aunque como es lógico la centraríamos en los temas que trata el programa de manera cotidiana. Pero voy a hacer un experimento: escribo sobre algo ajeno al mismo y compruebo la respuesta. Si triunfa este comentario musical (y algo más que musical), podría ser que en verano nos interesan las burbujas, la playa y las rebajas.
En las dos últimas semanas he fallado dos noches ante la audiencia. Fue el jueves 21 y el viernes 29. Los más fieles de Radio Euskadi saben que me gusta mucho la música, y que soy un devoto del rock duro, por eso no podía dejar escapar la ocasión de ver a Iron Maiden y a Metallica. Me hubiera gustado ver a Red Hot Chili Peppers y a Fito, pero todo no puede ser. El primer día que acudí al festival me sorprendió el buen nivel organizativo: amplias zonas de esparcimiento, elevada frecuencia de transporte público, cumplimiento de horarios, etc. Kobetamendi me pareció un lugar fantástico para emplazar un festival que ha dejado en ropa interior a otros festivales europeos mucho más publicitados por cartel y por entrega de organización y público. Pero aquel día éramos algo más de 15.000 personas (que se dice pronto) y todo pareció más sencillo.
Pero este viernes pasado tengo que confesar que aluciné de principio a fin. A las seis de la tarde cuando fui a coger el autobús a la calle Pichichi ante la marea humana que hacía cola, a las siete y media cuando miraba de un lado a otro del recinto y veía gente por doquier, y durante el concierto de Metallica. Allí estábamos 40.000 personas entregadas a la música de uno de los grupos más grandes del mundo, sin un solo incidente ni un solo problema. Subir a 40.000 personas a ese monte para asistir a un show de primer orden mundial era difícil, y se logró con todas las dificultades y los peros que se le quiera poner. Lo digo porque algún medio de comunicación que cree tener el monopolio de lo que se hace bien en este país se ha dedicado a despellejar a este festival sólo destacando lo negativo, y me da la impresión de que lo han hecho porque no estaban en la nómina de patrocinadores. Hablo de El Correo Español.
Óscar Cubillo daba cera este domingo al festival al que acusaba de "comercial". Contratar grupos que convocan a más de 15.000 personas tiene un evidente interés comercial, pero a los fans no les importa porque muchos de ellos no verán más de una vez a Metallica en su vida. Se dice en esa crítica que Metallica son un grupo "normalito", adjetivo que nunca se le pondrá a los Stones o a U2 aunque sus conciertos sean la mitad de intensos. No se puede negar que ha habido defectos organizativos, pero la conclusión que considero que se debería extraer es que Bilbao está preparado para un acontecimiento de esta magnitud, y deseamos larga vida a este festival, sea en Kobetamendi o en otro emplazamiento.
El concierto del viernes
Para cerrar este comentario, voy a hacer de crítico musical, a ver cómo me sale. Los 4 de San Francisco saltaron a las tablas con 20 minutos de retraso. Es el segundo de una serie de conciertos que llevan por título "Sick of studio", es decir, descanso y parón durante la grabación de su próximo y, como siempre, esperado nuevo disco. "It’s a long way to the top…" de AC/DC es el tema que precede siempre a la mítica intro que emplean antes de salir, la banda sonora de "The good, the bad and the ugly" de Ennio Morricone, que los asistentes tararearon de principio a fin. Y después "Creeping death", empalmada con "For whom the bells tolls". Dos temas de Ride the lightning para marcar territorio. Metallica han podido hacer cuatro discos mediocres, pero tienen tal repertorio que se lo pueden permitir. ¿Alguien sabe cómo se titulan los cuatro últimos discos de los Stones? ¿Y a alguien le importa?
Tras "The four horsemen" llegó "The memory remains", la primera y única concesión a su última y mediocre etapa creativa, y cerraron el potente arranque para dar paso a la interpretación íntegra de Master of Puppets, su disco más rotundo. Hace 21 años que lo publicaron y sigue tan vigente para sus fans como el viejo logo del grupo, ahora dulcificado. "Battery", "Master…", "The thing that should not be", "Welcome home", "Disposable heroes", "Lepper Messiah", "Orion", "Damage Inc.". Un puñetazo auditivo en los morros de los advenedizos, de quienes creen desde hace un lustro que escuchar Metallica es cool. Pero Hetfield, Ulrich, Hammet y Trujillo han comprendido que se deben a sus seguidores de siempre, los que se saben el Kill’em All enterito, los que alucinaron con St. Anger porque no entendían nada.
Quizás en el debe hay que situar un nivel de watios escaso, y un par de fallitos de Hammet en algunos solos que no manchan la trayectoria de este genial discípulo de Santana tanto en su clase como en su aspecto. El sonido se hacía cualquier cosa menos poderoso en amplias capas del recinto. Tampoco importaba demasiado: "The unforgiven", "Nothing else matters", "Sad but true", y las míticas y repletas de pirotecnia "Enter sandman" y, sobre todo, "One": tema antibelicista que suena épico en directo con su intro de fuego y explosiones simulando un campo de batalla, eran justa recompensa a los 65 euros de la entrada. Cerraron sus más de dos horas de concierto con "Seek and destroy", no sin antes agasajarnos con un adelanto del próximo disco. Un tema que difícilmente remite a las viejas composiciones del grupo pero que recupera la energía perdida entre peleas intestinas y problemas con el alcohol de algunos de sus miembros. Si algo evoca es la gran influencia que Robert Trujillo tiene ahora mismo en Metallica. Recoge la gran herencia que dejó Cliff Burton y a la adapta al metal actual con poses increíbles sobre el escenario y buenas dosis de virtuosismo. Su interpretación de "Orion" en la tarima superior del escenario, con Hetfield a la izquierda y Hammet a la derecha, y el sobrio Ulrich bajo sus pies fue la mejor prueba de que los cuatro jinetes cabalgan de nuevo.
Por cierto, en breve podremos descargarnos el concierto de la web livemetallica.com. Si os lo perdisteis y queréis saber más, creo que las críticas de Igor Cubillo en El País del País Vasco, Aitzol San Sebastián en El Mundo, Gotzon Uribe en Gara o Jon Villapun en Berria se ajustan bastante bien a lo que vimos.

Querido amigo Dani:
Bien sabes lo te aprecio a tí y tu labor en ese programa, sin embargo, hay dos cosas en las que no podremos nunca coincidir: en tus gusto y filias musicales y futboleras. No importa nos seguimos escribiendo,
Hola Dani:
No todas las críticas negativas provienen del periódico arriba citado. Dejo aquí un par de enlaces que he visto en la blogosfera. Ambos le dan caña.
Cada vez me interesan menos estos macro-festivales. Molan más las salas pequeñas, aunque te quedes sin ver a Metallica.
Patxi Gaztelumendi
Hannot
¡Mierda! He intentado dejar los enlaces utilizando html, pero no ha podido ser.
A ver si ahora:
Patxi Gaztelumendi
Hannot
Iturri,
desgraciadamente sólo puedo poner los links así de manera temporal. Quien desee leer estas críticas tendrá que copiar y pegar. Disculpas. Y ya que me lanzáis la caña, respondo:
http://www.larrabetzu.org/gaztelumendi/?p=208
Sobre este primer comentario decir varias cosas: 1- Yo no fui de acampada, así que desconozco si los campistas han tenido problemas. Yo me centro básicamente en los aspectos musicales que son, sobre todo, los que le dan valor a un festival. 2- Withim Temptation no es, como se dice aquí, una “burda copia de Evanescence. ESo sólo se puede decir si se desconoce la trayectoria de este grupo holandés, más longeva que los de Evanescence, a los que todo el mundo conoce porque suenan en la radio.3- Iron Maiden sí tocaron “Run to the hills”. 4- Para comprobar si este festival está bien, mal o regular en cuanto a organización hay que compararlo con otros, y no muchos pueden presumir de preocuparse por los asistentes. ASí es el caso, por ejemplo, del Monsters os Rock de Zaragoza, del algunas personas han contado cosas realmente sorprendentes por el bajísimo nivel de su organización.
http://hannotaf.free.fr//modules.php?name=News&file=article&sid=5495
En cuanto a este comentario, tiene parte de razón. Yo también me quedé temblando cuando cogí las entradas para los dos días (que son dos entradas por dos personas, más dos días libres en la radio, o sea, a restar este mes…), pero como amante de la música siempre he pensado que todo lo que pueda hacer por ella bien hecho está.
Yo había visto a algunos grupos antes, y a otros seguramente no tendré la oportunidad de volver a verlos. Había visto a Metallica… En Madrid. Siempre Madrid.
Creo que hay que apostar por este tipo de acontecimientos culturales. No nos podemos quejar porque Bilbao o Euskadi se quedan fuera del circuito de las giras de los grandes grupos y luego cuando vienen titubear. ¿65 euros mucho? Claro. Pero por un grupo de talla mundial no se pagan menos de 30 (si hay suerte se ve también a un telonero), así que por 6 ó 7 pueden ser justos 65.
Perdón por el rollo.