Aznar es abertzale (español)
Hoy sale a la venta un nuevo libro de José María Aznar. Se titula ‘Cartas a un joven español’ y lo publica Planeta. En él, a través de 17 epístolas, Aznar se dirige a un chico llamado Santiago, que ya es casualidad, y le cuenta el sentido de Estado que tuvo cuando apoyó la invasión de Irak ("Recuerdo muy bien los insultos que recibí por hacer lo que creía que era mejor para mi país, cuando apoyamos, sin participar en la guerra, el derrocamiento de la dictadura en Irak. La demagogia que hubo entonces que se caracterizó por la apelación irresponsable a los más bajos sentimientos populares". Aznar critica que todavía hoy se siga "recurriendo una y otra vez a las mismas calumnias" y a las "mismas mentiras" (sí, sí, dice mentiras por los demás, no por quienes apoyaron la invasión). "Todo ello por y en nombre del poder", denuncia), o el diálogo que mantuvo con ETA.
"Creo que hay que desconfiar de cualquier oferta terrorista", proclama el ex presidente del Gobierno español, que señala que eso mismo pensaba en septiembre de 1998, "aunque al final aceptara comprobar qué había de sincero en la declaración de los terroristas". Aznar cree (dice creer) que el contacto con ETA tiene que venir marcado por tres limitaciones "inviolables bajo cualquier circunstancia". El "respeto escrupuloso a la ley" de forma que ni para la Justicia ni las Fuerzas de Seguridad haya ningún tipo de tregua, la transparencia con los ciudadanos en el caso de que se produzca el "más mínimo contacto con los terroristas", la segunda y la tercera es el presente y la memoria de las víctimas. Los gobernantes, según él, no están abocados "ni a utilizar el crimen de Estado contra el terrorismo ni a legitimarlo convirtiéndolo en un interlocutor válido". "Hay que ser optimistas, como lo fuimos en 1996 con el terrorismo de la banda ETA. Nadie pensaba entonces que fuera posible romper el espinazo de la banda mafiosa y terrorista y, en 2004, estaba ya prácticamente muerta" (pues según él habían cometido el atentado del 11-M). El ex presidente insiste en que "quienes buscan vencer al terrorismo, lo vencen", mientras que "quienes defienden la negociación con los asesinos piensan en el fondo que no se les puede vencer, y que por lo tanto se debe llegar a un acuerdo con ellos". Cree que ese acuerdo "para contenerles" y "apaciguarles" es inútil porque "la contención ante una organización totalitaria ha fracasado siempre, y siempre ha terminado por reforzar al criminal". "Por suerte, hasta 2004 las cosas se hicieron bien y espero que el apaciguamiento no nos haya hecho retroceder demasiado", asevera.
Pero lo que más me ha llamado la atención sobre el contenido del libro, del que creo que no tendremos ninguna epístola dedicada al 11-M y a su comportamiento antes, durante y después, es su reflexión sobre el nacionalismo: José María Aznar denuncia que existe "un cierto esnobismo muy propio de la izquierda española que le lleva a negar el hecho nacional", como si "declararse español fuera de mal gusto" o los
símbolos de la nación "pudieran estar o dejar de estar de moda. Aznar asevera que ha sido la propia izquierda la que ha "interiorizado la leyenda negra" sobre la historia de España y la que "más la ha propagado irresponsablemente", y señala que este rechazo "llega al extremo de unir los esfuerzos con aquellos que niegan la nacionalidad española en sus dos sentidos, el de la unidad y el de libertad". "España como deber y España como pasión" son "algo más que compatibles". En este punto, alude al nacionalismo, que define como "una trampa en la que no hay que caer". "Frente a él, el patriotismo constituye el sentimiento de pertenencia a una historia y a una tradición, así como la conciencia de un vínculo que une por encima de la diversidad", asevera, tras precisar que "el nacionalismo español también constituye un error".
Y he pensado que, sensu estricti, abertzale significa patriota porque viene de Aberri=Patria. A los abertzales se les califica de nacionalistas cuando pocas veces hablan de la nación, sino que suelen emplear la palabra "Pueblo". Sin embargo, Aznar no deja de hablar de la Nación (como cuando Redondo Terreros decía "el Gobierno de la Nación") y se autocalifica de patriota, que debe de ser lo que mola ahora. Pues bueno, que sepa que él es abertzale.




que tiene que ver el titulo con el contenido?
ninguno
La respuesta está en el último párrafo