Tras la hojarasca
Uno de los privilegios que tiene ser niño
Es que la libertad solo tiene los límites que establecen los padres.
Que puedes saltar encima de los charcos y hundirte
Y que puedes jugar a esconderte bajo las hojas secas que huyen del otoño.
Y me recuerda a algo que decía Benedetti de cuando era niño
Y un charco era un océano
Los mayores tenían unos treinta
Y la muerte, simplemente, no existía.
Estos tres niños de la imagen están experimentando y sintiendo eso mismo que nosotros hace años sentimos.
No hay nadie
Solo una farola testigo centenario de generaciones y generaciones de niños.
que juegan con y en la hojarasca.
Y todo esto bajo nuestra mirada envidiosas de adulto que recuerda aquellos placeres
Tan pequeños
Que no cabían en el mapa.
Tan grandes, que conformaban universos.
Y de pronto un olor y un sonido que acuden a mi mente.
Porque hay recuerdos que atesoras en tu mente imposibles de robar.
Esta es una imagen de 3 niños que juegan en el parque de Cristina Enea en Donostia.
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