¿Una “Buena Persona” es ser un líder? o ¿Un líder es ser una “buena persona”?

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Por Yovanni Castro Nieto

 Cuando se habla de competitividad e innovación empresarial, son conceptos que obligan a tratar en la actualidad a un tercer concepto como es el liderazgo. Aunque para muchos es un tema de moda, yo diría que es un argumento tratado desde las teorías clásicas de la administración y que no pierde importancia con le paso del tiempo. En la actualidad, podemos comprobar el papel fundamental que tiene el liderazgo para lograr organizaciones “competitivas e innovadoras” adaptadas a los cambios que demandan los entornos “glocalizados”.

 También es cierto que muchos de los fracasos en organizaciones se han originado por la influencia del liderazgo inadecuado, tradicional y autoritario. Desarrollado por personas carentes de visión, de inteligencia emocional, de confianza, de integridad, entre otros elementos, por lo que es importante analizarlos a la hora de hablar de liderazgo.

 Un buen líder debe ir asociado a ser “una buena persona”, con carácter, optimismo, esperanza, dignidad y un alto valor sobre la adaptación entre personas y seguidores.

 Pero también, un buen líder requiere ir más allá de la voluntad de ser “buena persona”, para volverse real y tangible. Como lo indica Guillermo Otálora, al referirse a la persona que ejerce el liderazgo, existen una serie de habilidades y características que determinan el éxito tangible de un líder y que le permiten enfrentar todo tipo de situaciones, confiado en obtener el mejor resultado.

 De acuerdo con estudios realizados por diferentes organizaciones y consultores, quienes logran alcanzar niveles de excelencia en su desempeño al frente de un equipo de trabajo, las “buenas personas” tienen un alto nivel de conocimiento de sí mismos, pero no solamente como un proceso de introspección en el cual evalúan sus fortalezas y debilidades, sino también como referencia de la opinión que tienen los demás. Este tipo de personas no temen preguntar a otros cómo los perciben y pueden establecer metas personales para mejorar esos aspectos.

En esa línea,  la evidencia encontrada demuestra que los líderes de verdad procuran cultivar otros intereses personales, practicar algún deporte, dedicar tiempo de calidad para su familia y cultivar su mundo espiritual con procesos de reflexión personal.  A continuación presentamos algunas de las características identificadas en este grupo de personas excepcionales: Sigue leyendo

Hacia una escuela emocionalmente inteligente.

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¿Cómo sería una educación que incluyera el trabajo en competencias emocionales?

Me preocupa la educación. Se trata de un sentimiento que se me ha presentado de manera constante en el tiempo pero cuya intensidad ha ido variando. Desde los 18 años he cultivado mi faceta como educador en distintos ámbitos, todos ellos fuera del marco escolar. Entonces la educación me despertó interés al descubrir su potencial trasformador. Me he dedicado también a la formación y a la psicoterapia, y a través de esa experiencia mi preocupación sobre la educación se trasladó a la importancia de la gestión del cambio. Luego la vida me dió la oportunidad de ser padre por tres veces y, por ello, he estado en contacto con la comunidad escolar. Es en este campo en el que mi preocupación se ha tornado más plomiza, más pesada, menos esperanzada. Y es que la experiencia me ha llevado a conocer el sistema educativo cargado de lastres y de rigideces hasta el punto de que la preocupación se me ha convertido en alarma que me mantiene atento hacia los diferentes peligros que amenzan la felicidad de mis hijos, las oportunidades de que crezcan como personas con capacidad para gestionar su bienestar subjetivo.

Si me pongo a pensar en una escuela que eduque emocionalmente veo que no esniños-aprendiendo-colegio la que yo conozco. Los padres, la mayor parte de las veces, estamos más preocupados en que nuestros hijos salgan del proceso educativo con muchos conocimientos que con competencias, y menos si hablamos de las emocionales. Los debates en los corrillos de padres sobre las extraescolares parecen la toma de posiciones en una carrera de fondo hacia el pretendido exito profesional. Niños que después de las horas de clase siguen sumando carga lectiva para estar mejor posicionados en un futuro escenario que en realidad nadie conoce cómo será. Siendo lícita esta orientación de los padres no es tan frecuente que las conversaciones de esos foros improvisados en las orillas de los centros educativos giren hacia la importancia del juego, del cultivo de los talentos de los niños, de la exploración de diferentes actividades de todo tipo, o sobre la necesidad de la educación emocional. En este sentido este verano lei con tristeza como una inciativa del Gobierno de Canarias para la implantación de la asignatura de educación emocional este curso se tropezaba con las protestas de las asociaciones de padres porque “quitaban una hora de matemáticas”.

La escuela que quiero yo se parece mucho más a la que se presentó recientemente en el Martes de Innobasque dedicado a la innovación a través de la gestión emocional. Os recomiendo el visionado del video en el que la directora de Lauaxeta Ikastola resume en ocho minutos la trayectoria del centro con la inteligencia emocional. Creo que la escuela debe ser un espacio en el prioritariamente se trabajen las competencias emocionales de los alumnos de manera trasversal, incluso por encima de los contenidos de las asignaturas clásicas. Una escuela que integre la cultura de la colaboración entre todos sus agentes como máximo exponente de la utilidad colectiva de las competencias emocionales. Debemos hacer el esfuerzo todos los miembros de las comunidades educativas por aportar nuestro granito de arena para conseguir una trasformación que haga niños y jovenes más preparados, no sólo para la vida laboral, sino sobre todo para la vida con mayúsculas. Una escuela que eduque para el bienestar a traves de la inteligencia emocional y a través de una cultura de colaboración.

¿Te apuntas a este modelo de escuela?

¿Qué podemos hacer padres y profesores para avanzar hacia un nuevo modelos educativo más inteligente emocionalmente?

 

 

¿De verdad necesitamos un mapa?

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Cada vez que preparamos un viaje son muchas las lecturas, recuerdos e influencias que aparecen en nuestro mapa mental y nos ayudan a dar forma al recorrido.

Y por supuesto en el proceso, antes o después llega el mapa. ¿Por qué nos gustan tanto los mapas?

El mapa es una representación siempre incompleta, una convención de códigos y símbolos que de pronto  cobran vida y nos invitan a movernos,  a soñar.  Es una llamada a la acción.

Lo sugerente es lo que los mapas esconden

Lo sugerente es lo que los mapas esconden

 Hoja de Ruta, Cuaderno de Bitácora, Carta de Navegación…, el mapa es en sí mismo una metáfora de aventura, uno se siente explorador al enfrentarse a un nuevo mapa. Sea el que representa un país o una ciudad, sea recorriendo los accidentes geográficos o los monumentos señalados, nosotros ya nos hemos puesto en camino y vemos que son muchas las posibilidades e itinerarios.

 Cada mapa nos muestra una forma de mirar y  de entender el mundo. Queremos clasificar, organizar, describir el mundo físico que nos rodea. Y la evolución de los mapas y la cartografía es también la de nuestra propia evolución. Viajeros, curiosos, aventureros y científicos  dibujaban para nosotros los limites del mundo conocido, y nos han dejado mapas de antiguas civilizaciones que son más sugerentes ya que exaltan nuestra imaginación. La representación de lugares exóticos, de tierras lejanas, las anotaciones al margen, la arbitrariedad de las fronteras, topografías, toponimias, muchos significados que aparecen ante nosotros como enigmas, como el laberinto del Minotauro.

 ¿Cuál es el mejor mapa? ¿Siempre necesitamos mapa? ¿Cuál es el nivel de detalle necesario?

Desde Ptolomeo a Google Earth estamos cumpliendo el sueño de nuestros antepasados que erigían monumentos para mostrar el mejor lugar para detenerse. Señalaban el lugar en el que encontrar agua, refugio, cobijo, las bifurcaciones correctas y las peligrosas. Hoy creamos nuestro propio mapa, queremos dejar constancia de aquellos detalles que nos han emocionado, poner fotos, notas, videos que amplíen el espacio físico y que como un gran zoom nos muestren ese pequeño restaurante, aquel bullicioso café, ese sendero donde las hojas y ramas caídas crujen a nuestro paso, ese rincón donde “escuchar el silencio”…

Siempre que nos embarcamos en un nuevo proyecto sentimos la necesidad de un mapa que nos sirva de orientación. De dibujar un itinerario sobre un plano creado por otros, con la escala de otros, con significados y niveles de importancia atribuidos por otros. Necesitamos tener información que nos ayude a llegar a nuestra meta, pequeños montones de piedras, “hitos”, señalan en montaña que vamos por el buen camino. Tenemos la necesidad de hacer nuestro el mapa, de comprobar por nosotros mismos las distancias, los tiempos.  El mapa no contiene los olores  que nos hacen volver sobre nuestros pasos aunque no teníamos previsto comer,  ni ese viento gélido que nos hace ir mucho más rápido. Lo cierto es que en el viaje la escala real, la geografía mental se construye con nuestras elecciones, con las veces en las que nos hemos perdido y aún así hemos encontrado nuestro objetivo, que en muchos casos es mejor que el previsto.

Tener un mapa es sólo el inicio, completar el viaje es el reto.

¿Por qué necesitamos un mapa? ¿Siempre necesitamos mapa?

¿Cuál es el nivel de detalle que necesitas?

Tener suerte o crear tu suerte, he ahí la cuestión…

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Por Olaia Agirre

¿Te suena este tipo de escena? Personas que su conversación son un relato de quejas e  Image courtesy of Gualberto107 at FreeDigitalPhotos.netinfortunios, que parece que “les ha mirado un tuerto”, porque parece que nada les sale bien…

Pues hace un par de días, fui testigo de uno de ellos, un cuarto de hora durante las cuales las incesantes “quejas” se sucedían una detrás de otra, con comentarios de “… y no me quejo, ¿eh?”… Sus palabras denotaban rabia y  enfado con la vida, porque parecía que “la diosa fortuna no le había agraciado con su presencia”.

Parece ser que en el trabajo siempre le tocaba atender “los marrones”; cuando surgía una oportunidad, siempre parecía que no estaba en el puesto adecuado en el momento adecuado, y la oportunidad se la daban a otro; en su familia, la relación entre la pareja era también bastante delicada,…

Además, para más inri, parece que su hermano era todo lo contrario, como el día y la noche, el ying y el yang. ¡Qué mal repartido está el mundo!! Una persona que era “la alegría de la fiesta” y “con mucha suerte en la vida”… Le acababan de promocionar en su trabajo (claro, es que esa empresa sí que hace bien las cosas… no como la nuestra), estaba a punto de ser aita y su pareja sí que sabía entenderle, no como…. “Vamos, que así yo también estaría feliz y contento…”

Escuchando este discurso, me surge… “El optimista, el que es feliz, el “suertudo” ¿lo es por azar y fortuna, porque por un golpe del destino la vida le sonríe, o porque es optimista, proactivo,… genera las condiciones necesarias para “tener suerte” en la vida?

No voy a negar que las condiciones o entornos para algunos pueden ser a priori mejores que los de otros… pero no es menos cierto que a igualdad de condiciones, los hay quienes ven oportunidades y los aprovechan, y los que no. Así, que de entrada, vamos a dejar esta variable de lado…

Por tanto, ¿cuál puede ser la diferencia entre estos dos hermanos? De entrada, la actitud con la que afrontan la vida y las circunstancias que se le presentan.

Mientras uno cree que la “vida le debe algo”, y por tanto espera a que llegue, el otro resulta que está abierto a las oportunidades que se le presentan, está “metido en mil historias”, conecta con la gente, se interesa por ellas y lo que les ocurre, propone… básicamente está abierto a lo que pueda surgir, e incluso provoca que sucedan las cosas.

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Las “habilidades blandas”: núcleo duro de la profesionalidad en el SXXI

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Leo con interés los resultados del X Estudio ADECCOQué quieres ser de mayor”. Conclusión: las niñas y niños encuestados (1.900 en total) nos dan una lección de sentido común a las personas adultas de este país. Desde su visión de las soluciones a la crisis (entre otras, cambiar los actuales por mejores políticos) a sus distintas propuestas sobre diferentes ámbitos sociales.

Entre éstas, me ha parecido especialmente interesante la respuesta a “qué aspectos destacarían en su Curriculum Vitae para optar a un trabajo y cómo

Sobre los datos más importantes que deben incluirse en un CV para optar a un empleo, consideran que los rasgos de personalidad son esenciales para ello. Así lo afirma el 38,2%. Dentro de esta descripción, características como la responsabilidad, la simpatía o la puntualidad son las más importantes para los jóvenes. Aunque también destacan el ser buena persona, ser amable o ser divertido.

En segundo lugar, es imprescindible incluir en su currículum las habilidades personales que tienen (11,5%) y que son de lo más variopintas: entre otras, que aprenden rápido, que saben leer y escribir; aunque también, que juegan bien a fútbol, que cantan y bailan bien …

Obviedad, moda, casualidad … En cualquier caso me gustaría señalar la coincidencia –en tiempo y conclusiones- de las percepciones de niñas/os y jóvenes, con los resultados del reciente informe “Identificación de competencias transversales de la excelencia profesional en Bizkaia” realizado por la Red de Colegios Profesionales BasquePro Elkargoak, y promovida por Bilbao Metropoli-30. Ambos estudios vuelven a incidir en la centralidad de las competencias transversales en la profesionalidad.

En esta investigación, se han buscado respuestas a qué competencias transversales son necesarias para “hacer las cosas bien ejerciendo la actividad con relevante capacidad y aplicación”, independientemente del sector de actividad en el que se actúe. Se ha trabajado sobre campos del conocimiento como medicina, ciencias económicas, ciencias jurídicas, ingeniería técnica industrial, ingeniería industrial, psicología, ingeniería técnica de minas, ingeniería de caminos canales y puertos, trabajo social, biología, física y topografía.

Basándose en los resultados de la investigación, avanzan la siguiente definición de “profesional”

Una persona íntegra que transmite confianza respeta la confidencialidad, las personas, su trabajo y su tiempo; es responsable, coherente y consecuente en sus decisiones tomadas; sabe comunicarse de forma eficaz y eficiente organizando, priorizando y planificando su tarea y la del equipo, a la vez que aplica y comparte sus conocimientos”. Sigue leyendo

La verdad, el camino del cambio

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¡¡Toca Mudanza!!. Nos trasladamos de edificio.

Estas situaciones y procesos de cambio son algunos de los retos a los que se enfrentan algunas organizaciones como ocurre en la actualidad con la organización en la que yo trabajo.

5c7c93bdc0ead1d6daaa9e5827e9ae8aDesde hace ya algunos meses estamos inmersos en los preparativos de un gran proceso de traslado de unas 450 personas de diversos servicios y departamentos a un nuevo edificio para lo que se cuenta con un equipo interdepartamental con nueve líneas de trabajo y un órgano coordinador.

Este acontecimiento quiere utilizarse como algo más que un mero traslado puesto que lo que se pretende es conseguir un cambio conceptual, un cambio en la cultura de la organización, por lo que el edificio está diseñando para que sus espacios y recursos sean compartidos en un intento de romper la cultura de departamentos estancos e inconexos.

Sin embargo, esta idea choca con algunas paradojas y contradicciones en aspectos de participación, información y comunicación.

Entran en juego las emociones, en este caso colectivas, como (des)confianza, (in)seguridad, ansiedad, miedo e incertidumbre y hasta cierta indignación.

Para evitar todo esto John P.Kotter en su obra “Las claves del cambio” nos propone una sencilla e ilustrante teoría; se trata de transmitir y recibir la VERDAD.

El cambio se produce a través de conocer la verdad. Una verdad que puede influir en los pensamientos y por tanto en las emociones.

El cambio se consigue si este aspecto de la verdad se gestiona bien, sobre todo en épocas turbulentas.

Kotter propone que se evitan riesgos cuando se sabe hacer frente a los “anticuerpos” que rechazan todo cambio, rechazan lo nuevo. Sigue leyendo

El camino de la plenitud

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En las últimas semanas han sido varios los momentos en los que me he encontrado con una pregunta y una reflexión, de una profundidad asombrosa. ¿Qué te mueve? ¿Qué te ilusiona?

Recientemente Pablo Cueva publicaba en este blog una entrada sobre la ilusión que me hizo reflexionar sobre la capacidad de movilizar energía de esta emoción.  Esta misma semana Cristina Zurita en la Jornada organizada por Innobasque y el Consorcio de Inteligencia Emocional dentro de los Martes de Innobasque, volvía a lanzar la pregunta: ¿Qué te mueve? y añadía otro matiz importante, ¿Qué te conmueve?  Llevándonos a un terreno más vinculado al sentir emocional.

Estas preguntas nos trasladan directamente a bucear en nosotros mismos, y tratar de encontrar los elementos que nos motivan y nos dan esa energía que necesitaandrée et playmobil 003mos diariamente para afrontar los retos del día a día.  Esos elementos que sirven de motor, de impulso;  que hacen que creamos que merece la pena; que al imaginarlos se nos dibuja una sonrisa en la cara y se nos active el cuerpo; esos momentos en los que las personas Resuenan.  Desde el  enfoque del coaching cuando a una persona le “Resuena” algo quiere decir que le llega, significa algo para él/ella, tiene importancia, le hace vibrar.

Pero en muchas ocasiones renunciamos a alcanzar eso que nos gustaría por diferentes motivos. Buscamos justificaciones racionales para acallar ese impulso emocional,  que cuando lo contrastamos con la realidad y la racionalidad de los hechos, hace que se diluya y se convierta en imposible.  En muchas ocasiones tomamos decisiones basándonos en lo  que otros quieren, o en lo que  será más sencillo, o en lo que cause menos incomodidad en ese momento. Nos han enseñado a vivir dentro de una caja de aquello que creemos que podemos tener y de aquello que ya sabemos. Nos conformamos con lo que  tenemos y renunciamos a nuestros sueños

Es necesario hacer un acto de valentía para poder recorrer ese camino orientado a nuestros sueños. Elegir vivir nuestra vida, con coherencia, integridad, con plenitud. Recientemente leía una entrevista a  Pablo d’Ors , sacerdote y escritor que decía “ Creo que es un error buscar la felicidad, y ello porque la solemos identificar con el bienestar. Lo que más bien deberíamos buscar –al menos, es lo que yo busco– es la plenitud, que es distinto, y que significa vivir intensamente aquello que te toca vivir”

La plenitud, es vivir en coherencia con tus valores, con lo que es importante para ti, con lo que tú deseas alcanzar, pese a las dificultades o circunstancias. La plenitud es conectar con eso que te mueve, que te ilusiona.

Permitámonos soñar, ilusionarnos,  creer que es posible, sintámoslo y veréis como encontramos  la energía necesaria para transitar el camino.

 ¿Creéis que es posible transitar por el camino de los sueños y las ilusiones? ¿Os atrevéis a hacerlo?

INNOVANDO CON EMOCIONES

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La importancia de las emociones a la hora de crear entornos familiares, sociales y hasta empresariales saludables ha quedado patente. El clima organizativo, el liderazgo, los equipos, el aprendizaje… Tienen en las emociones, su base fundamental.

Pero cuando hablamos de innovación, comienzan las dudas del papel de las emociones. Acaso no se basa en el conocimiento? No es un proceso racional? Es un tema de dinero? De tecnología?

Hace años que se ha demostrado que de los 10 tipos de innovación solo unas pocas son tecnológicas, que la innovación no funciona cuando se mete en un departamento de innovación o unidad de I+D y que las claves de la innovación no son monetarias sino humanas, relacionadas con organización, redes, equipos y personas. Y emociones.

Lo que llamamos conocimiento no son exclusivamente pensamientos racionales, sino que están formados por valores y principios que tienen un componente emocional como lo tiene la creatividad, la incertidumbre y el riesgo. Además se requiere el compromiso emocional del dueño del conocimiento, la intuición, la necesidad de seducir al cliente…al menos hay tanta emoción como razón en la innovación. Pero que tipo de emociones?

Hemos investigado desde que emociones actúan los innovadores de empresas vascas, tanto de empresas innovadoras como muy innovadoras. Aunque la innovación es mas de equipo y de red que de individuos aislados, estas personas descritas por sus compañeros como innovadores tenían unos niveles de Alegria, optimismo…muy altos. Es la emoción mas frecuente y alta en frecuencia-intensidad seguida de niveles altos de enfado. La mala leche, la emoción mas predominante en la mayoría de los directivos resulta que es necesaria, tan necesaria como bajos niveles de miedo. Siempre había pensado que la mala leche estaba sobrevalorada.

Los bajos niveles de miedo es otra clave emocional. Luego innovador pesimista, bondadoso y miedica parece que no existe. Esto no significa que el resto de las emociones no sean necesarias, ya que en el macro proceso de la innovación, todas las emociones son necesarias, no sobra nadie. Nadie ni ninguna emoción. Lo que parece clave es que cada aspecto de la innovación tiene su emoción facilitadora y su emoción bloqueadora. Es clave saber de los 36 trabajos que propone Meredith Belbin para los roles de equipo, que combinación de emociones necesita.

El martes de Innobasque ha permitido al Consorcio de Inteligencia Emocional exponer casos de aplicación en instituciones, organizaciones y empresas industriales.

La Asociación Consorcio de Inteligencia Emocional es el mejor foro para crear y compartir conocimiento relacionado con emociones.

Te esperamos!!

Tomas Elorriaga
Banpro

http://tomaselorriaga.com/2014/10/02/innovando-desde-las-emociones/

Emociones, valores y fútbol

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3 IÑAKI 1Hoy estoy intrascendente y me apetece escribir de emociones y fútbol.

Evidentemente hablaré en términos generales, ya que voy a hablar de un equipo y de una afición y en todo colectivo hay excepciones y salvedades, no lo olvido y os hablo desde ahí y obviamente, desde el respeto a todos los que no pertenecen a este colectivo o no son aficionados a este deporte.

Para ser sincero os pondré en antecedentes y os diré que desde antes de nacer soy aficionado de un pequeño gran equipo, el Athletic (No “aleti”, ni “atletico”, por mucho que se empeñara Franco en su día) Club de Bilbao

Para quien no lo conozca, este es un club que mantiene una filosofía diferente a otros, que en algunos lugares llama mucho la atención y que consiste en tener una “cantera” de jugadores propios desde niños, originarios o criados futbolísticamente en Euskalherria, territorio que comprende las administraciones autonómicas del País Vasco, Navarra y las provincias vascas del País Vascofrancés.

Además, cualquier fichaje de nuevos jugadores, más veteranos o ya formados, debe cumplir esta filosofía también, de modo que la intención es en cualquier caso competir con jugadores de la tierra o criados en ella.3 IÑAKI 2

Competitivamente, como podréis imaginar, esto hace que las dificultades para estar al nivel de una Liga como la española, sean mayores que en otros casos, con más posibilidades de buscar buenos jugadores en un mercado más amplio.

Curiosamente sin embargo, es un club que siendo uno de los decanos de la Liga (Fundado en el año 1898) su primer equipo, nunca ha militado en segunda división o en categorías inferiores, privilegio en el que solamente le acompañan en esta Liga el Real Madrid y el F.C. Barcelona, grandes clubs reconocidos en todo el mundo.

Y en este punto, uno se pregunta cómo es esto posible y qué es lo que nos ha traído  hasta aquí,… ¿Suerte?, ¿Raza?,… probablemente hay mucho de esto, de esos 11 chavales de rojo y blanco que se jugaban la piel en cada partido, que parecía que no tenían una gran calidad futbolística pero que se dejaban “el alma” por unos colores, con más corazón que cabeza seguramente en muchas ocasiones.

Pero honradamente creo que debe haber algo más allá, que hay realmente algo más allá.

El fútbol tiene mucho de emociones, de emociones individuales y de emociones colectivas, de compartir emociones, de sentir y sentirse uno, de participar de algo especial y en gran medida de ser alguien diferenciado de otros por algo, algunos por ser grandes clubs, otros por ser grandes canteras, otros por jugar un fútbol preciosista,…

Las emociones que se viven en San Mames, nuestro campo (Os recomiendo una visita en la 3 IÑAKI 3vida), hoy recién estrenado, pero herencia de nuestra centenaria Catedral, son algo difícil de describir y evidentemente no tienen que ver con el campo antiguo o el nuevo, va más allá y sí tiene que ver con las emociones que comparten las personas, con la comunión entre hoy ya más de 50.000 personas que se juntan con emociones comunes y con valores comunes.

Si, por que este es un club de valores (Esto no significa que otros no los tengan, no me entendáis mal). Es un club que siempre ha abogado por el juego limpio y a quién le incomoda el jugador marrullero, ventajista, el “piscinero“… No encaja. Es un club donde la fidelidad, el juego limpio, el respeto a otros, el sentirse cada uno de los socios y aficionados representante del club, de la ciudad, del país, es algo que se lleva dentro.

Uno sabe que cuando sale fuera de su campo, no sólo es responsable de sus actos, sino que van a catalogar al club por cómo uno se comporte. De algún modo se arroga la responsabilidad de representarlo.

Es un orgullo tener muchas aficiones amigas, por nombrar algunas: Rayo Vallecano, Schalke 04, Manchester United, Sporting de Lisboa, Albacete,… Son equipos y aficiones que se han ido de nuestra querida Catedral, con ovaciones de gala, por su calidad, por su empuje, por su arrojo y por su comportamiento; lugares a los que podemos ir y ser recibidos con cariño. Y esto tiene que ver con los valores que mostramos, que ejercemos.

Por supuesto y entre muchos otros, también jugadores como Xabi Hernández (F.C. Barcelona) o el eterno rival Raúl González (Schalke 04) o el grandísimo Giggs (Manchester United), después de habernos metido un golazo espectacular  se han llevado el cariño de esta afición cuando han mostrado respeto a este Club. Sigue leyendo

A vueltas con la comunicación

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Comunicacion 7Hace mucho tiempo que me interesa el tema de la comunicación, que es fundamental para el bienestar y el desarrollo personal. Las personas somos seres sociales, necesitamos del contacto de otros seres humanos. Aprendemos a hablar pero no quiere decir que nos comuniquemos bien. Igual que las máquinas necesitan aceite para que los mecanismos funcionen bien, las relaciones necesitan una buena comunicación.

Cuando daba clase de Comunicación en las organizaciones siempre empezaba con algunas definiciones (los subrayados son míos):

  • “Comunicación.(Del lat. communicatĭo, -ōnis).1) f. Acción y efecto de comunicar o comunicarse. 2) f. Trato, correspondencia entre dos o más personas” Diccionario de la RAE
  • “En el uso cotidianizado del término puede entenderse por comunicación aquel proceso que posibilita el intercambio de significados entre sujetos por medio de una serie de convenciones sistematizadas en unos códigos y aplicadas sobre un concreto tipo de medio semiótico (verbal, escrito, gestual…)” Diccionario de las Ciencias de la Eduación, Santillana
  •  “El término comunicación procede –a través del substantivo correspondiente- del verbo latino communico, cuya traducción castellana es comunicar y también participar. Tanto el substantivo (communicatio) como el verbo tienen su origen en la palabra communis, raíz, a su vez de la castellana comunión. Este parentesco está indicando ya la estrecha conexión existente entre comunión y comunicación. Ambas, en efecto, tienen como denominador común la idea de comunidad, de posesión de algo en comúnDiccionario de Pedagogía, Labor

Estas definiciones, a mi modo de ver, destacan el hecho de que la comunicación es un proceso circular, que supone mucho más que la transmisión de una información por parte de un emisor a un receptor. Veámoslo, de forma simplificada, en el siguiente gráfico:

Proceso de comunicación

Si nos fijamos en cada punto del proceso nos damos cuenta de lo débil y delicado que es. Intencionalidad comunicativa:  Cuando nos comunicamos tenemos una intención, un interés que nos mueve. Aunque puede ocurrir que sean intenciones múltiples, o que no sepamos exactamente el porqué o el para qué. Además, ¿y si no realizamos la acción más adecuada para la intención que tenemos? ¿y si no elegimos el medio adecuado?… Proceso de codificación/descodificación: Estos procesos son muy diferentes de unas personas a otras y están condicionados por nuestros filtros (fisiológicos, culturales o personales). Además, uniéndolo a lo anterior, una misma intencionalidad puede expresarse mediante distintas acciones; y una misma acción puede deberse a distintas intenciones. Otro tema a tener en cuenta es el del ruido, que puede se interno o externo, y que se refiere a cualquier factor que dificulta o perturba la comunicación.

A toda esta complejidad añadiría una premisa básica que es la escucha. Basta que una de las partes no escuche para que la comunicación sea imposible. Siempre nos han dicho que escuchar no es lo mismo que oír. Para que se dé la comunicación es fundamental una actitud de escucha por parte de todos los interlocutores. “Una de las necesidades más grandes del hombre es la de comunicarse, la de manifestarse, la de ser comprendido. Pero esto no puedo ocurrir si, por la otra parte, no existe un interlocutor que escuche. La actitud de escucha se coloca entre la bondad y el arte. Saber escuchar significa ir más allá de las palabras para entrar en el mundo interior del otro y valorar las cosas desde su perspectiva” (O’Donnell, 1990, p.31)

Para terminar, animo a ver un corto divertido que muestra muy bien lo frágil que es la comunicación y lo necesaria que es para mantener una relación (en este caso de pareja). Mensaje post-itivo

Mensaje post-itivo

¿Alguna vez te ha ocurrido algo como lo que muestra el corto?

Bibliografía:

  • O’Donnell, Richard (1990): “La escucha” en Pangrazzi, Arnaldo (ed.): El mosaico de la misericordia: relación de ayuda en la pastoral sanitaria. Santander: Sal Terrae, pp. 31-44.