Inteligencia emocional

Por unas relaciones afectivo-sexuales libres de violencia

El 6 de mayo de 2017 asistí en el Auditorio de la Universidad de Deusto a la charla-debate:  “¿Quién nos atrae y por qué? Relaciones afectivo-sexuales libres de violencia”, organizada por la  Plataforma Interdisciplinar de Género e impartida por Marcos Castro Sandúa, Profesor de Secundaria así como de la Universidad de Barcelona. El profesor Castro pertenece a la asociación Homes en Diàleg (Hombres en Diálogo) cuyos miembros, como dice su página web, tienen como único rasgo en común “el convencimiento en la lucha contra la violencia de género y por unas relaciones igualitarias y apasionadas”. En la asociación trabajan en la socialización preventiva de la violencia de género. El Auditorio estaba lleno un sábado a las 10.30 de la mañana. En su mayoría era alumnado de psicología pero también había profesorado de la universidad y de centros de secundaria. Yo me marché a las 12.40 y todavía se estaban haciendo preguntas… Este hecho habla del interés que suscitó el tema. En una intervención que hubo al final se señaló que la presentación que se había hecho estaba basada en relaciones heteronormativas. La respuesta fue que sobre relaciones no hetoronormativas no hay mucha investigación pero que el modelo que se presenta se podría extrapolar.

En el cuadro anterior se resume el modelo tradicional de relaciones afectivo-sexuales con la imagen de fondo del castillo feudal. En la base del castillo está la doble moral: “lo que debo hacer, lo bueno” (ética) frente a “lo que me gusta” (deseo). Esta doble moral se puede ver en las declaraciones de una adolescente a Ragazza que presentó el profesor Castro: “Mis papás me dicen que me case con un chico bueno y yo les hago mucho caso; hasta que me tenga que casar, me dedico a divertirme con los malos”.

Normalmente los adultos educamos desde la ética y la otra parte, la del deseo, no la presentamos. No argumentamos para desmontar este modelo tradicional. Llega un momento en el que los adultos poco podemos influir en la educación, lo que más inciden son los iguales y los mensajes que reciben a través de los medios, las redes, etc. Por eso es importante trabajar desde la infancia, y presentando la cara del deseo, para que no se normalice la violencia como algo natural en el proceso de socialización.

En este modelo se opone la Masculinidad Tradicional Dominante (MTD), que es lo ‘deseable’ y lo que gusta,  a la Masculinidad Tradicional Oprimida (MTO). Como personificación del MTD tendríamos a los señores feudales que aparecen en la serie Juego de Tronos; y de la MTO al Pagafantas. El modelo de relación que se presenta en el lado de la MTO es el del amor sin pasión, y en la MTD es el de la pasión sin amor. Es significativo el comentario que le hizo una alumna de 1º de la E.S.O. después de ver un vídeo de un “chulo de manual”: “Prefiero un cabrón que un mariconcete”. No se puede equiparar la MTO con la MTD, pero el sistema necesita a los Pagafantas ya que lo mantienen. En la literatura, el cine y la televisión hay muchos ejemplos que reproducen y perpetúan este modelo tradicional: la Celestina, Don Juan Tenorio, Tres metros sobre el cielo, la saga After (cuyo público objetivo son adolescentes), Mujeres y Hombres y Viceversa, etc. Llama la atención que el “preso más guapo del mundo” debutara en la Semana de la Moda de Nueva York en febrero de 2017, poco después de haber sido puesto en libertad (una vez más triunfa el “chico malo”); o que en televisión se frivolice gastando bromas que normalizan el acoso sexual.

Como señaló el profesor Castro “No hay ningún otro rasgo común a todos los hombres que matan o agreden a las mujeres que ser hombres MTD” (Flecha, Puigvert y Ríos, 2013: 99). Cuando una mujer es agredida no hay nada que le haga ser agredida. Puede que haya consentido hasta momentos antes pero “NO es NO”. Y en esto se educa, y se aprende, desde la infancia. Hay que tener claro que tu cuerpo es tuyo y nadie lo puede profanar. No  todo es un juego. No puede ser ‘normal’ que se nos invada. Quienes abusan de menores utilizan el juego y el secreto para actuar con impunidad. Para este proceso educativo son útiles libros como: ¡Mi cuerpo es mío!, Ni un besito a la fuerza; o webs como: La regla de Kiko, Fundación RANA.

Es importante utilizar prácticas preventivas que sean seguras. A veces se presentan dinámicas, como la que reproducimos a continuación y que mostró el profesor Castro, que tienen una visión bastante naíf de los conflictos (está sacada de un manual que está disponible en la web). En el fondo de esta está la visión de que el conflicto se da entre iguales. Rara vez sucede así. Normalmente suele haber una persona que machaca a otra. Los adultos rara vez nos enterarnos de todo. Además, dramatizar o hacer juegos de rol tienen sus riesgos. Hay que estar muy seguro de quién es quién, ya que podemos poner a las personas en situación de desprotección (por ejemplo, si la víctima de acoso hace ese papel en la dramatización). Si no estamos seguros de los roles de cada persona es mejor no hacer nada ya que puede ser una actividad de destrucción emocional. Y acabar con “esto es un beso”… ¿qué pasa si la persona no quiere? Igual podemos acabar ejerciendo una presión que va en contra del “NO es NO”. Basta con imaginar que a los adultos nos propusieran algo así…

Para superar este modelo tradicional de masculinidad y de relaciones Bonino (2008: 77) señala que  “se requiere dirigirse explícitamente a los hombres, en tanto todos, de una u otra manera, por acción, omisión, complicidad, o indiferencia, participan en la generación, mantenimiento, legitimación y perpetuación de la violencia de género. Son ellos quienes incorporan, portan, practican, naturalizan, permiten y perpetúan las viejas formas de masculinidad no igualitaria que sustenta dicha violencia. Sin su cambio; sin su renuncia a la reproducción de los valores masculinos desigualitarios, la violencia de género no podrá erradicarse”. Hay que apostar por las nuevas masculinidades alternativas (NAM – New Alternative Masculinities). “Si conseguimos mover el atractivo hacia las NAM, estaremos promocionando no sólo  relaciones igualitarias sino relaciones llenas de sentido, pasión e ilusión” (Natividad Sancho, 2014: 60).

También hay que erradicar algunos mitos que están muy extendidos:

  • La idea del instinto, rayo, química, magia. El amor, el deseo y la atracción sexual son sociales, no son inevitables. Representan “la exteriorización de aquellos gustos y preferencias interiorizados a través de la socialización previa” (AA.VV., 2015: 10). Entra en juego la libertad y la responsabilidad. Su origen no es biológico, se ha aprendido. Por lo tanto se puede desaprender.
  • La atracción temporal. La juventud recibe muchos mensajes de que lo importante es pasárselo bien sin importar con quién. Esto llevado al extremo son las camisetas con eslóganes como “Hoy follo, mañana a juicio” o “Médico de buena fama, mejor aún en la cama” que se lucieron en la fiesta de las paellas universitarias en Valencia. Sería cuestionable qué se entiende por pasarlo bien. Además, decir que no importa con quién es frívolo o ingenuo. Claro que importa con quién y cómo. Hay hechos que pueden marcar e incluso destrozar una vida.
  • El espejismo del ascenso. Es la percepción equivocada de que al tener una relación con un chico MTD su estatus e interés sube, cuando en realidad baja y pasan a ser objeto de acoso. Incluso hay casos que tienen un desenlace fatal (Alandete, 2010).

La buena noticia es que hay vida fuera del castillo. Se pueden derribar los muros. El punto de partido es reconocer lo que previamente hemos comentado. Se critica mucho el enamoramiento porque desprotege. Lo que desprotege es de quién y cómo te enamoras. Cuando el ideal se construye fuera de los muros del castillo puede ser un salvavidas.

Ramón Flecha y Lidia Puigvert plantean el «amor ideal» del Siglo XXI “como diverso y plural. El amor ideal no va asociado a ninguna opción sexual en particular ni forma de relación en concreto, ni tiempo de duración específica y sí tiene un rasgo común: ausencia de violencia de género.  La socialización en el deseo hacia el «amor ideal» contribuye a prevenir la violencia de género, ya que conjuga ausencia de violencia de género con libertad sexual y libertad de elección en las relaciones” (AA.VV., 2015: 49).

Se trata de desarrollar relaciones que combinen pasión y amistad, excitación y cariño, locura y ternura. Y esto se consigue potenciando:

  • La amistad y seguridad. Para ir en contra de quienes cometen abusos y agresiones hace faltan redes de apoyo. Los buenos amigos se posicionan, la amistad protege. Y eso se aprende igual que se ha aprendido la ley del silencio. Frondoso, el personaje de Fuente Ovejuna, se enfrenta a la autoridad en contra del derecho de pernada porque cuenta con el apoyo del pueblo.
  • La fortaleza y la valentía. Está muy relacionado con lo anterior. Se debe poner el atractivo en quien se posiciona en contra. Hay que ponerse a favor de la víctima y en contra de quien maltrata. Una vez que te posicionas ahí tienes que ser fuerte y valiente. Existen iniciativas muy interesantes como: El club de los valientes de la comunidad de aprendizaje CPI Sansomendi IPI (Vitoria); La Red solidaria de víctimas de violencia de género en las universidades; o Truckers Against Trafficking (TAT).
  • La bondad y el atractivo. Si logramos que la bondad genere atractivo conseguiremos construir la alternativa.

“La combinación de la atracción con la igualdad es lo que permite a los NAM romper con la doble moral y contribuir para prevenir y erradicar la violencia de género” (AA.VV., 2015: 24). Construyamos entre todos unas relaciones igualitarias y libres de violencia. Eduquemos para soñar relaciones ideales basadas en la igualdad, la libertad, la pasión, la bondad, y la amistad.

Bibliografía

VOLVER A LA SENCILLA COMUNICACIÓN

Volver a lo sencillo de las cosas parece fácil, casi intuitivo, pero a veces no lo es. Hoy en día parece que estamos en el camino, no sé si por tendencia, por moda o por una necesidad vital el recuperar cierta naturaleza perdida en este ritmo urbanita en el que casi todos estamos inmersos. Compramos comida ecológica, aparecen ya coches respetuosos con el medio ambiente, familias jóvenes que vuelven a los pueblos a vivir, buscamos el contacto con la naturaleza, reciclaje…pero quizá nos olvidamos de poner el acento en algo que todavía es más importante y que también se puede ir a lo sencillo y natural: la comunicación. Llevamos unas cuantas decenas de años complicándola, enmascarándola, se ha vuelto enrevesada y esto conlleva una serie de sutiles, pero importantes consecuencias en nuestro día a día. Creo que debemos de poner atención en este elemento esencial, al igual que ponemos el esfuerzo en vivir más naturalmente. 

Pensemos un momento sobre lo que nos ocasiona los conflictos diarios, ya sea en la familia, en el trabajo, en la calle…y nos daremos cuenta que muchos están relacionados con la incomunicación que se produce cuando tenemos una comunicación poco comunicativa.

En mi trabajo es algo que recojo habitualmente y que llevó a plantearme la idea de intentar volver a lo natural, a la esencia de la comunicación, para poder gestionar o evitar los problemas asociados a este torpe manejo.

Empecé por os que tengo más cerca,  ¿habéis observado como los niños pequeños se comunican entre ellos? Pensar que porcentaje de de lo que comunicamos a nuestros niños y niñas se les queda, que porcentaje de sus comentarios se nos queda a nosotros, sabemos que les preocupa, les angustia, les alegra, les motiva, les hace sentir bien. El otro día me dice un adolescente que se había dado cuenta de que me contaba muchas cosas de su vida que sus padres no sabían. Claro que al final parte de nuestro trabajo como psicólogos es que nos cuenten las cosas que les pasan, pero ¿no sería más natural que esos pensamientos, ideas, emociones se las contasen a las personas que más les quieren?

Todo esto me llevó hace unos años a intentar construir un modelo de comunicación para trabajar con las familias que denominé la comunicación NEI (Natural y Emocionalmente Inteligente). Basándome en la experiencia de estos más de quince años de trabajo con niños y sus familias, busque la manera de destilar un modelo sencillo y simple a los procesos de comunicación entre las personas y los niños. Relato muy brevemente el ejemplo que me sirvió de inspiración para construir este elemento.

Hace unos años llegó a la consulta una madre que había perdido a su marido en un accidente de tráfico. Como el padre pasaba tiempo fuera de casa por trabajo, decidieron no contarle nada a su único hijo de cinco años hasta ver como se enfrentaban los adultos a este gran golpe familiar. Pero el niño tenía sus propios planes. Empezó a tener conductas “raras” que nunca había tenido como llevar una flor a un retrato donde solo estaba su padre o refiriéndose a un tío suyo como su aita. Todo esto sin “saber” lo que había ocurrido. Sin alargarme en el ejemplo, les dije a la familia que el niño lo sabía y había que completar la información que el tenia. Les pedí que me avisasen cuando el niño lo supiese. Al día siguiente de contárselo, preparé una sesión con otros niños que él conocía y con los que jugaba habitualmente. En cuanto llegó entro en la sala y les dijo: “mi padre ha muerto” una niña le preguntó si estaba triste y él dijo: “si” y otro niño le dijo si quería jugar con ellos y se pusieron a jugar todos juntos. Para mí esto es la esencia de la comunicación NEI.

Nos comunicamos desde un cerebro casi siempre intelectual,  pero antes que este se desarrolló el cerebro emocional (por ejemplo entre otros descubrimientos, atestiguado por las neuronas espejo)  mucho más directo e informativo, más primitivo e influyente. La idea de la comunicación NEI es volver a procurar el orden natural de la comunicación, es decir, colocar la emoción primero y luego el discurso intelectual. Lo hacemos siguiendo una serie de pasos y damos un tiempo de práctica. Las familias con las que he trabajado en estos años me dicen que si ha mejorado bastante la comunicación y hay menos malos entendidos y por lo tanto muchos de los conflictos se han reducido. Pongo algunos ejemplos, un par de pinceladas  de lo que quiero decir, cuando hablo de como deberíamos comunicarnos: “Lo que dijiste ayer me ha hecho sentir triste, no quiero dejarlo así y me gustaría resolverlo”, “te noto preocupado y no sé lo que te pasa, me preocupa verte así y me gustaría que me lo contaras”. Seguramente mucho de los que lean este post pensarán que ellos y ellas se comunican a sí (puede ser) pero si nos observamos en el día a día veremos que no es una forma habitual de comunicarnos. Incluso algunas personas pueden pensar que nadie habla así.

Mi sugerencia para estas vacaciones que se atisban en el horizonte, aparte de disfrutarlas, es que os oigáis y podáis reflexionar sobre como os comunicáis con vuestros hijos e hijas y ver qué pasa si hablamos poniendo primero la emoción y luego la finalización. Seguro que algo descubrimos. Quiero acabar este post con una cita de Confucio (551-479 a.C) que utilizo mucho con la gente que viene a hacer prácticas y que no podría resumir mejor  la esencia, para mí, del trabajo de un psicólogo y que también está en el objetivo de lo que quiero conseguir trabajando con la comunicación NEI: “averigua las razones de una persona para actuar, observa cómo actúa y examina en que encuentra la paz. ¿Hay algo más que nos pueda ocultar?”.

 

un espacio para los sentimientos y la emoción

Salvador se suelta con un discurso en el que habla de la música como una vía de expresión de los sentimientos, más allá de la pompa y el artificio de la representación, tras ganar el festival de Eurovisión,

qué bonito y qué necesario volver a contactar con ese mundo de sentimientos y emociones al que un día estuvimos más próximos, no está de más felicitarle al héroe del re-encuentro, Salvador Sobral,

un chico con una imagen y una pose muy poco festivalera, que es capaz de traernos una nana, y cantarla con toda la ternura de la que sólo son capaces nuestros vecinos de mar y de vientos, nuestros vecinos portugueses,

un pueblo extremadamente amable, en contacto con el aire atlántico, cerca de esa costa que un día creímos que era la costa del fin del mundo, qué equivocados estábamos, qué equivocados debemos estar,

sí que hay mundo más allá de las costas de Portugal, de la misma forma que sí se puede ganar un festival de Eurovisión con una canción de cuna cantada en portugués, de la misma formas que sí hay un espacio en nuestra vida,

más allá del viento y los mares, sobre tierra firme,

para los sentimientos y la emoción.

así lo vimos…

Coaching de Equipos y metahabilidades.

En este tránsito que estamos realizando sobre el Coaching de Equipos, hoy trataremos sobre algunas herramientas que podemos utilizar para ayudar a los equipos a cambiar sus campos energéticos emocionales (cuando así lo necesiten).

Estas herramientas son las Metahabilidades, entendidas como actitudes intencionales, así como estados mentales intencionales, dirigidos hacia algo.

Cualquier fenómeno se vuelve intencional cuando es deliberado, consciente, hecho a sabiendas. Son actitudes intencionales lo que los equipos han de promover en el diseño y construcción de sus relaciones.

La teoría de la intencionalidad de Daniel Dennett no viene bien para explicar y predecir el comportamiento de un sistema. Éste puede seguir tres estrategias, o tomar tres «posturas» :  Una postura física, una postura de diseño (que ahora y aquí no vamos a desarrollar) y una postura intencional con la que el comportamiento se establece a partir de los deseos y creencias que adscribimos al sistema.

Dennett nos dice que tendemos a tratar a los sistemas como agentes racionales y que como tales, imaginamos las creencias y predecimos sus comportamientos suponiendo que actuarán para satisfacer sus deseos.

En el desarrollo de la actividad de coaching de equipos, utilizaremos estas metabilidades “a sabiendas”, con una clara intención, ayudar a los equipos a que construyan sus propios campos emocionales con la polaridad energética que en cada momento necesiten. ¿Cómo lo haremos?

En primer lugar, necesitamos adquirir y aplicar la habilidad de leer, de observar y  captar la energía emocional del equipo con el que estamos trabajando.

Puesto que nuestra acción se dirige a promover determinadas actitudes y emociones, trataremos de movilizar la mente, la emoción y la acción.

De esta cuestión nos habla Javi Riaño en su último y precioso post, en él, nos recuerda que el poder de la educación como motor y palanca de transformación, estriba en el uso del sentir (corazón), del pensar (cabeza) y del hacer (manos), un trío que también utiliza Asier Gallastegi en su “Gramática del espacio”, habilidad (emoción), conocimiento (comprensión), y actitud (responsabilidad) como metáfora de generación de espacio y movimiento para visitar diferentes lugares de exploración y descubrimiento.

Algunas de las actitudes que podemos proponer y utilizar son, democracia profunda, curiosidad/consciencia, respeto, corazón, colaboración, compromiso, alegría y dejaremos un espacio libre para que cualquier persona del equipo pueda proponer alguna que siente que falta.

En todo caso, más allá de cuáles utilicemos, lo interesante se sitúa, como apunta Maru Sarasola, en atender a ¿qué aporta cada una a la tarea y propósito del equipo? ¿en cuál se coloca cada integrante del equipo para contribuir? ¿qué significa cada una de ellas para cada persona?

El concepto de Democracia Profunda ha sido desarrollado por Arnold Mindell. Se define como una actitud y un principio.

La Democracia Profunda es una actitud que se centra en estar concientes de las voces que ocupan un lugar central y marginal. Sugiere que todas las voces, los estados de conciencia, y los marcos de realidad son importantes. La Democracia Profunda también apunta a que la información contenida dentro de estas voces, percepciones, estados emocionales y marcos de realidad, son necesarios para comprender el proceso del sistema completo. Se trata de un proceso de relación en el cual todos los actores en el escenario son necesarios.

En cuanto a la Curiosidad, la pondremos en relación con la creatividad, una relación simbiótica y necesaria: sin una no se puede tener la otra.

A través de la curiosidad todo se convierte en una pregunta, es lo que nos mantiene interesados y con ganas de saber más.

La creatividad exige una mente abierta de alguien que no está satisfecho con las experiencias, teorías y suposiciones. Los avances e innovaciones en toda nuestra historia, nacen de desafiar lo que creíamos saber en un momento dado y de cuestionar aquellos conocimientos que nuestro entorno da por establecidos. A veces, erróneamente.

Las ideas nuevas y creativas son posibles porque alguien tuvo curiosidad de experimentar y hacer preguntas, cuando somos curiosos, también tenemos menos miedo. Aprendemos una nueva información que nos intriga, por lo que queremos saber más sin importar el temor al fracaso, al rechazo.

Bien sea en nuestro papel de coach de equipo, bien sean los propios equipos, podemos evitar que estos temores tengan la oportunidad de crecer en el seno de sus relaciones si aportamos otras metahabilidades como el respeto, el corazón como pasión, como amor a los demás y a lo que se hace, colaboración, compromiso y alegría.

Todas ellas, y cualquier otra que podamos utilizar, son actitudes intencionales que contribuyen al crecimiento del aprendizaje de los equipos.

En cualquier caso, ¡ATENCIÓN! deberemos prestar atención a las TOXINAS  que están presentes en el origen de los conflictos y deterioran las relaciones.

Estas toxinas son emocionales, denotan necesidades personales y del equipo aún no satisfechas ni atendidas. Pero dejemos de hablar y desenmascaremos a estas toxinas:

Ponerse a la defensiva, un lugar donde está presente el miedo, la culpa mediante la cual es fácil atacar a alguien, el menosprecio, el cinismo, la impulsividad, la ira, así como los prejuicios y las creencias.

Una vez que las hemos identificado, podemos respirar con tranquilidad porque disponemos de actitudes, conductas y de emociones antídoto como, por ejemplo:

Aceptando la bondad del error evitaremos el culpabilizar, podemos evitar la queja si le damos forma de petición hecha con responsabilidad. Es de gran ayuda hablar de las consecuencias de un determinado comportamiento, no de la persona.

Si desplegamos una intención y mirada apreciativa, conseguimos observar y hacer ver los puntos de acuerdo y lo positivo de toda situación, además de potenciar lo que se hace bien.

Al utilizar la autoestima y confianza mutua, superamos el miedo a hablar de lo que está pasando y nos hace sufrir.

Movilizar la empatía, aceptar y respetar los estados emocionales ajenos. Centrarse en la tarea común, recabar datos para evitar suposiciones, cambiar el foco de atención, y relajarse para entrar en calma.

En todo caso, ya que hablamos de cómo proceder al diseño de las relaciones de los equipos, desde nuestro papel de coach de equipos, podemos proponer la construcción de un Protocolo de Comportamientos deseados mediante una serie de preguntas:

¿Qué actitudes y conductas queréis tener? ¿Qué no queréis que pase cuando surja un conflicto? ¿Cómo vais a ayudaros a mantener los compromisos? ¿Qué haréis cuándo alguien rompa el acuerdo?

Como podemos observar al hablar de metahabilidades, actitudes intencionales, etc, hablamos de emociones y de estados emocionales. Por tanto, hablamos de la necesidad humana de desarrollar y practicar las competencias y habilidades socioemocionales.

No quiero terminar este post sin invitar a, en mi opinión, una de las más importantes e imprescindibles actitudes intencionales: EL HUMOR.

¿Qué puede haber con mayor energía intencional de conexión, que decirle a alguien que nos gusta, que admiramos y agradecemos su capacidad de ser persona divertida ante las dificultades?

Emociones y solidaridad entre Ochomiles

Convendrás conmigo que el tiempo es un bien escaso. Siempre nos falta. Nunca tenemos suficiente.

¿Nunca? Bueno, hasta que nos plantean una conversación que nos mueve, que nos llega. Entonces le colgamos al reloj un interrogante y desbrozamos temas como si no hubiese un mañana.

Algo de esto nos pasó el viernes pasado en Eutsuna (Etxebarri). El motivo: la celebración del Mendizale Eguna en Homenaje a Juanlu que organizan sus amigas y amigos desde que hace 13 años, Juanlu no descendiera de su última cima.

El viernes pasado la cordillera de Karakorum se acercó a Gangurenmendi y Etxebarri se hizo un poco baltí gracias a Alberto Iñurrategi y Akhon Isaak, de la Baltistan Fundazioa. Un lujo.

Alberto y Akhon nos hablaron de montañas pero sobre todo de personas, de emociones. Y de valores. De humildad para reconocer lo vulnerable que nos hace la montaña, de cuanto necesitamos de los porteadores, de cuanto empequeñecemos a su lado. De la necesidad de ponernos sus botas para empatizar con ellos. Y de la arrogancia de quienes les tratan con desprecio.

Del desarrollo del Valle de Hushé, un lugar lejano, en el Norte de Pakistán, en el país de los Baltíes, entre grandes cordilleras como Himalaya y Karakorum.

Ante cerca de 30 personas, Akhon y Alberto nos hablaron del K2, y el Broad Peak. Pero -sobre todo- de personas, de mujeres y hombres comprometidas, que luchan por mejorar su bienestar. De lo efímero que es un ochomil respecto a la educación de niñas y niños hasta ahora desescolarizados. De la belleza de una zona con la mayor concentración de sietemiles del mundo, pero sobre todo de solidaridad, y de progreso social.

De anécdotas y de emociones. De ascensiones, expediciones, y albaricoques. De glaciares y niñas que ahora pueden estudiar con becas. De sietemiles que todavía no han sido coronados y de jóvenes que ahora pueden estudiar. De campos base y del cambio de mujeres que han conseguido una cumbre inexpugnable: abrir una cuenta para guardar su dinero en un banco. De niñas y niños que –ahora- son capaces de escribir y reconocer su nombre porque están alfabetizados.

De personas resilientes, que se levantan –una y otra vez- contra lo implacable del destino que -en forma de desprendimientos- les pone a prueba. Y que–una y otra vez- superan.

De alegrías, de mitos, y de relatos que dulcifican una realidad muchas veces cruel, y tantas otras dramática. Y de gratitud hacia personas anónimas cuya ayuda nunca podrán devolver.

De la educación como motor de cambio y palanca de transformación. De corazón – cabeza – manos, sentitu – pentsatu –ekin.

Ciertamente, el futuro no está escrito, pero el viernes me quedó claro que sí, hay futuro. Entre emociones y ochomiles.

Viajeros a la Innovación

Viajeros a la Innovación.

Tu pasaporte “Viajeros a la Innovación”

El Consorcio de Inteligencia Emocional va a estar presente, de nuevo este año, en el Global Innovation Day, un día dedicado a la Innovación y organizado por Innobasque. Esta vez el hilo conductor del evento es el viaje y la máquina del tiempo, que nos llevará en el Taller del pasado al 2007, para comprobar cuanto hemos cambiado y de Regreso al Futuro para conocer los retos y propuestas que nos esperan.

El Consorcio de Inteligencia Emocional estará presente en esta cita con un TXOKO, el número 18 en el área de Conectividad y Relaciones. Entre las 10 y las 11:30, dos guías os llevarán a conocernos en el primero de los cuatro Circuitos por los Txokos , el llamado “Viajeros a la Innovación”.

Porque afrontar los retos de un viaje requiere personas con ganas de aprender, de experimentar, que se arriesgan, y que llevan consigo todo lo necesario para disfrutar y aprender ¿te vienes a visitarnos?

El destino que te proponemos, el viaje a la Inteligencia emocional cuenta con muchos atractivos:

– Identificar y entrenar tus competencias emocionales.

– Comprobar que la Inteligencia emocional está presente en los equipos que funcionan.

– Activar el poder de la cooperación.

Para visitarnos puede que necesites un visado, en especial si llegas desde una organización fuertemente jerarquizada, donde predomina el pensamiento de grupo y se acata lo que dice el jefe, esas en las que se afirma : “no te pagamos por pensar”. También lo necesitarás si estás acostumbrado a ocultar y/o restar importancia a tus emociones. Conseguir este visado te puede llevar entre 6 meses y varios años.

No hay ninguna vacuna obligatoria, aunque sería conveniente ponerse una contra el miedo, la emoción que en dosis altas te paraliza, y una contra la desconfianza, si de verdad quieres formar parte de equipos que funcionan, la verdadera forma de trabajar es conocer que hago bien yo y que hace bien cada uno de los miembros del equipo para poder complementarnos, y no sólo competir. Y por supuesto necesitarás medicación adicional, algún antihistamínico, si eres alérgico a los cambios y las transformaciones.

En cuanto al equipaje, conviene viajar ligero, dejando un hueco en tu mochila o maleta, para los aprendizajes que obtendrás en el camino. Es conveniente no aferrarse a teorías o metodologías previas, ya que las pondremos en cuestión. No te olvides de traer algo de humor, y mucha creatividad, flexibilidad mental. Y recuerda que trabajaremos sobre tus fortalezas.

Este es un destino que puedes visitar por libre, muchos viajeros lo hacen, y tenemos oferta suficiente para que puedas disfrutarlo en cualquier época del año. Tanto si tus intereses tienen que ver con el aprendizaje y la educación, los equipos y organizaciones, la salud y el deporte o tienes una marcada vocación por proyectos donde la Responsabilidad Social y el Bien Común son los ejes.

Aunque la experiencia de viajar en equipo, elegir la vía de la cooperación, de construir juntos, nos dicen nuestros viajeros que resulta muy, muy adictiva. Nuestros talleres de Lego® Serious Play® sobre Inteligencia Emocional y equipos son un buen ejemplo. El proyecto de Equipos de Innovación es uno de los más consolidados entre los viajeros que se acercan a nosotros.

Puedes beber agua sin problemas, y la oferta gastronómica es muy amplia, como puedes comprobar entre las muchas TEC´S (Tecnologías de la emoción y la cooperación) cursos y jornadas que ofrecemos. Eso sí, te recomendamos varias comidas ligeras en lugar de atracones. Si quieres saberlo todo sobre avances neurológicos y el funcionamiento del cerebro, hay mucho que asimilar y ojo con los neuromitos que en muchas publicaciones y noticias confunden y conviven con estudios rigurosos. Descansos adecuados y practicar ejercicio con regularidad forma parte de la experiencia de este viaje, conviene llegar con algo de entrenamiento.

Por supuesto contamos con guías experimentados, tanto acompañantes durante el proceso de transformación, como especializados en un ámbito. En el Consorcio de Inteligencia Emocional buscamos expertos, buenas prácticas, modelos, innovaciones en Gestión centrada en la persona y entre nuestros socios y aliados hay grandes pioneros. Con ellos siempre vamos a poner el acento en el desarrollo de la persona, del equipo, de la organización. Facilitadores de Innovación, especialistas en Psicología Positiva, formadores, organizaciones que llevan muchos años trabajando con equipos, expertos en liderazgo, investigadores y académicos, voluntarios, todos entendemos que la Inteligencia Emocional y la Inteligencia Social mejoran nuestro bienestar y actúan de acelerador de la Innovación.

Si aún no lo tienes claro puedes preparar el viaje leyendo nuestro libro colaborativo, 50 emociones compartidas.

Te invitamos durante el recorrido a llevar activada la wifi emocional, a escuchar con los 5 sentidos.

Disfruta del viaje, ven a visitarnos el 16 de mayo al GID en el TXOKO 18.

Aprender a conocernos, aprender a hacer de forma diferente, aprender a cooperar, convertirnos en personas y organizaciones emocionalmente inteligentes: ese es nuestro reto.

¿Cuánto nos cuesta la estupidez emocional?

En general creer que lo sabemos todo, o que sabemos todo lo necesario, o incluso más que los demás es poco inteligente. Dentro de ese conjunto de prácticas podríamos incluir todas esas ocasiones en las que minusvaloramos la importancia de expresar nuestras emociones o, por contra, no saber encontrar los momentos adecuados para hacerlo. ¿Qué decir de la falta de empatía, de la falta de escucha? ¿Cuánto sufrimiento acarreamos por no gestionar bien el estrés o por querer tener siempre la razón y la última palabra en discusiones, por encontrar siempre un culpable para todo (por supuesto externo), por vivir en el papel de víctima de todo lo que ocurre, por utilizar siempre excusas para no ser responsable de lo que nos sucede, por ser excesivamente pesimista, susceptible, por ofenderse con demasiada facilidad, o por vivir sumido en la desconfianza y ver complots por todos lados?

Estúpido, según la RAE, significa necio y falto de inteligencia. Y estupidez es la torpeza notable en comprender las cosas. Por lo tanto lo contrario a ser inteligente emocionalmente podría denominarse estupidez emocional. La intención con la que me enfrento a este artículo es el de señalar lo que nos cuesta tanto a las personas, como a las organizaciones y a la sociedad en general la falta de inteligencia emocional. El hecho de que haya muchas implicaciones, daños colaterales, cotidianos hacen especialmente importante visibilizar situaciones concretas que todos vivimos y en las que la estupidez emocional nos puede salir muy cara.

ALGUNOS DATOS

23.000 millones €/año en salud.

El abordaje de los problemas emocionales ocasiona un gran impacto a nivel clínico debido a la cronicidad y comorbilidad del proceso, así como a la discapacidad asociada. También supone un alto coste económico. Recientemente se ha presentado un informe en el que se indica que la depresión, la ansiedad y las somatizaciones en España en el año 2010 alcanzaron los 23.000 millones de euros, el 2,2% de PIB, esto es, más de la mitad de los costes anuales por salud mental. Son cifras que marean pero que aportan referencias sobre la importancia de aumentar las competencias emocionales en la ciudadanía.

60 millones €/año en seguridad social.

Desde el punto de vista laboral las dolencias que acumulan más casos de bajas son las de la columna lumbar (13%), seguidas de las enfermedades psiquiátricas (11%) y las gripes, con una media de 90 días de baja laboral en el caso de las patologías psiquiátricas. Con respecto a la repercusión económica, según el IV Informe ADECCO sobre absentismo, supuso para las empresas  603.737.206 euros.

Y lo que no se puede cuantificar aun…

Me temo que siendo los datos anteriores relevantes o, al menos, dignos de hacernos reflexionar, lo peor es lo que no está cuantificado aun. No sabemos lo que nos cuesta no saber comunicarnos mejor con nuestra pareja, con nuestros hijos o con nuestros compañeros. No sabemos lo que sale vivir años encerrados en situaciones de conflicto emocional, de dependencias emocionales o de maltrato. Tampoco nos hacemos una idea de las energías desperdiciadas en las empresas, en la organizaciones o en la sociedad por los ejércitos de personas desmotivadas. De mientras, según un informe de Save the Children, el 10% de los escolares han sufrido maltrato por parte de compañeros en los últimos cuatro meses. El bulling y el ciberbulling se constata que son prácticas que cada vez se denuncian más. Y todo esto coincide en el tiempo con el último informe PISA que no evalúa los progresos de nuestros niños en cuestiones como los valores o la educación emocional. ¿Qué coste tendrá esto?

 

Es evidente que cada uno, desde el lugar en el que esté, tenemos la posibilidad de asumir nuestra parte de responsabilidad como individuos, como padres, como profesionales, como gestores de proyectos o de equipos de personas. Y la responsabilidad a la que me refiero es a la de avanzar en nuestras competencias emocionales. Solo así seremos personas más sanas, trabajando en organizaciones más humanas, tejiendo redes más solidarias y educando a las nuevas generaciones en un nuevo tipo de inteligencia que les permita ser más felices. Suena a la segunda parte de “La revolución emocional“, o no? ;))

 

Confidencias de un profesor…

Tengo dos hermanos, que además me llevan muchos años, o por lo menos a mí eso me parece: el mayor tiene veinte más que yo y el segundo dieciséis. Esta diferencia de edad hizo que el primogénito fuese mi ídolo cuando yo era niño, que le admirase, ya que representaba el ideal de hombre del que mi padre ya no era imagen.  Guapo como un actor de cine, me acuerdo de él cuando me subía a su cama para ponerme discos, singles de Raphael, de Nino Bravo y de Miguel Ríos; cuando me llevaba con sus amigos, más como una mascota que como un hermano; cuando cambiaba de coche y me dejaba ir de copiloto; cuando me hacía regalos, y cuando me hablaba de cómo vivía ya que yo quería vivir como él, quería ser como él. De él fue la idea del nombre que tengo y de él son los recuerdos de muchos de los buenos momentos de mi niñez y de los valores que fui manteniendo de adulto.

Cuando yo tenía cinco años se casó, e intuyo que esa fue la primera sensación de soledad que tuve, de sentirme solo, de sentirme abandonado. La relación siguió, pero con mi pubertad cambió y lo hizo con la misma rapidez que yo cambiaba y también con la misma virulencia.  Mi papel de hermano pequeño díscolo y soberbio, insisto con lo de pequeño, se contraponía a la de un hermano mayor con la responsabilidad adquirida de ser como un padre, pero sin ser legitimada por mí. Yo me fui de casa, nunca lo agradeceré bastante, pero eso no mejoró la relación que siguió siendo tóxica durante muchos años. Seguía la relación de hermanos, pero no de hermanos bien avenidos. pero no de Siempre se preocupaba por mí,la forma que yo necesitaba, aunque seguramente de la única forma que él sabía.

Yo iba cumpliendo años, mi hermano también. Años complejos, años intensos, buenos y malos, todos vividos. En devenir de la vida hubo un momento en que nos volvimos a encontrar, ya adultos, él quizás más viejo, yo quizás más tranquilo. Nos volvió a unir la enfermedad, primero la suya, después la mía, luego la de ambos. En su primera operación yo estuve a su lado, en la segunda también, aunque me dejó estar menos tiempo ya que lo pasó peor. Desde mi primera operación y hasta la última, de momento, siempre me tubo consigo, él y su mujer, los dos, ocupándose de mí, cuidándome como a la persona dependiente que era, cuidándome como a un hermano. No podré expresar nunca lo agradecido que estoy a mi cuñada. Yo estuve con ellos, cuando las cosas les empezaron ir mal en la vida, muy mal.

Desde entonces compartí con ellos momentos buenos y malos, muchos más malos que buenos, pero ya juntos, aportando un poco de alegría a contextos que la necesitaban con urgencia. Una urgencia que se agravaba conforme la salud iba siendo cada vez peor, con más dolores, con más sufrimiento. Un dolor que se iba apoderando del cuerpo y la mente. Unas circunstancias vitales que, parecía, le iban apagando poco a poco.

Digo parecía porque mi hermano seguía siendo mi héroe porque me seguía dando lecciones de vida, de cómo vivir, de cómo cambiar, de cómo dar sentido a una realidad que no quería, a un dolor que no le dejaba vivir, a una vida que no quería vivir con tanto dolor. Fue a varios médicos, tuvo varias operaciones, no le mejoraron nada. Después le dijeron que le tenían que operar otra vez. También le dijeron que tenía cáncer.

Un amigo mío me dijo en cierta ocasión que la vida no es justa. Yo le dije que la vida no es una cuestión de justicia, sino que simplemente es y que yo estaba contento ya que nunca hubiera habido un mejor momento para compartir la vida con mi hermano como este momento

Esto es lo que nos contó un profesor en una clase en la Universidad cuando yo era joven. Lo contó dándonos las gracias por permitirle compartir con nosotros su experiencia vital. Nosotros le agradecimos el poder aprender con él. Estoy seguro de que las cosas fueron bien… ese es por lo menos nuestro más profundo deseo.

El proyecto de vida y el sentido

Los días 27 y 28 de abril he asistido al último módulo del Plan de Formación en Misión e Identidad Ignacianas que la Compañía de Jesús ofrece a personal de sus distintas obras y que comencé hace tres años. Este último módulo ha estado dedicado al proyecto personal de vida, que en los aspectos psicológicos ha estado presentado por Manuel Marroquín sj. Voy a señalar y adaptar aquí las principales ideas que me llevé.

Una aspiración muy generalizada es la de ser feliz. Para ello es importante tener claro cuál es tu proyecto de vida, lo que supone una reflexión profunda sobre ti mismo y sobre tu vida. Podríamos definirlo como “el ejercicio de determinar lo que se quiere hacer en la vida fijando unos objetivos y estableciendo los medios adecuados para su consecución” (Marroquin, s/f). Un proyecto de vida no es una mera declaración de intenciones o deseos. Supone reflexión y discernimiento sobre objetivos y el compromiso de trabajar para conseguirlos. Es la base de la autorrealización ya que dota de un sentido a la vida, marca la finalidad, el para qué estoy aquí, cuál es mi misión. Viktor Frankl decía: “Y yo me atrevería a decir que no hay nada en el mundo capaz de ayudarnos a sobrevivir, aun en las peores condiciones, como el hecho de saber que la vida tiene un sentido. Hay mucha sabiduría en Nietzsche cuando dice: ‘Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier como’” (p.59).

Un proyecto de vida es un movimiento de interiorización profunda. Lo importante es que tenga coherencia interna, que los valores que están imbuidos en él sean consistentes. Además es un movimiento situacional, parte del aquí y ahora de mi vida. Y se centra en la elección y el compromiso con la acción. “El Proyecto, por tanto, supone un movimiento de interiorización en el que el ser humano, sin huidas de la realidad, trata de asumirse a sí mismo, profundizar en la reflexión y adquirir una capacidad de contemplación, que incluye el compromiso de la acción” (Marroquin, s/f).

El ser humano se constituye, construye su identidad, a través de las elecciones que hace. La libertad no es absoluta, está condicionada por múltiples factores, pero no estamos determinados. Tenemos márgenes de libertad. Al menos podemos decidir cómo afrontamos las situaciones de la vida.  “Las elecciones marcan la forma y personalidad de cada sujeto. La vida humana puede considerarse como un permanente proceso electoral que nos exige optar en cada momento entre multitud de posibilidades” (Jiménez Ruiz, s/f).

Elegir tiene unos ‘riesgos’ que debemos conocer y asumir:

  • Las elecciones que hacemos tienen consecuencias de las que debemos responder.
  • Cuando optamos renunciamos a otras posibilidades.
  • Elegir supone una ruptura con la necesidad de seguridad porque acaba con el statu quo (el refrán castellano dice “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”).
  • Hay un riesgo de que otros elijan por nosotros, el “yo colonizado” del que habla Gergen. Introyectamos los modelos y mensaje que nos transmiten los medios de comunicación, las redes sociales, la sociedad, el grupo, etc. El antídoto antes este mimetismo es una reflexión profunda sobre uno mismo. Es importante conocer y admitir los influjos que uno tiene pero sin dejar que le condicionen.

A la hora de elaborar o reelaborar el proyecto de vida es importante conocer si se tiene locus de control interno (hay percepción de control sobre los eventos que nos suceden) o externo (no hay percepción de control). El locus se manifiesta en los guiones de vida, que son  “como el argumento preestablecido de una obra dramática que la persona se siente obligada a representar, independientemente de si se identifica o no con su personaje” (Alex Rovira). Estos guiones:

  • Tienen un carácter principalmente emocional que influye en las relaciones.
  • Están definidos para los diez años.
  • Provienen predominantemente, que no exclusivamente, de la relación materna.
  • Influyen en la percepción de uno mismo y de los demás.
  • Promueven las posiciones existenciales que condicionan el comportamiento.

Para elegir nuestra propia vida es necesario analizar sin miedo ni tapujos nuestros guiones y hacer una redefinición de los mismos. Se trata de pasar “de la vida prefabricada al bricolaje personal”. Es posible aunque no es fácil. Para conocer nuestros guiones Manuel Marroquín nos dio un cuestionario muy sugerente:

Cuestionario de programación personal (Life-Script). Manuel Marroquín

  1. ¿Cómo te ves a ti mismo ahora?
  2. ¿Desearías cambiar algo de ti mismo? ¿Qué?
  3. ¿Qué te ha impedido realizar dicho cambio?
  4. ¿Eres realmente tú mismo, “tu propia persona”, o vives en perpetua acomodación a las expectativas de los demás, o de los medios de comunicación?
  5. ¿En qué sentido eres parecido a tu madre?
  6. ¿En qué sentido eres diferente?
  7. ¿Cuál ha sido su principal consejo?
  8. ¿Qué conductas tuyas le harían feliz?
  9. ¿Qué conductas tuyas le desagradarían?
  10. ¿En qué sentido eres parecido a tu padre?
  11. ¿En qué sentido eres diferente?
  12. ¿Cuál ha sido su principal consejo?
  13. ¿Qué conductas tuyas le harían feliz?
  14. ¿Qué conductas tuyas le desagradarían?
  15. ¿Qué te agrada más de ti mismo?
  16. ¿Qué te agrada menos de ti mismo?
  17. ¿Cómo te gustaría verte dentro de cinco años?
  18. ¿Qué haces ahora para convertir ese ideal en realidad?
  19. ¿Qué deseas más en la vida?
  20. ¿Cuándo “te sientes bien” acerca de ti mismo?
  21. ¿Cuándo no “te sientes bien” acerca de ti mismo?

 

Elegir la propia vida no es sencillo pero merece la pena ya que nos conecta con el sentido, desde el cual se pueden afrontar las distintas situaciones que nos enfrentemos.

 

Bibliografía

“QUIERO QUE MI HIJO SEA UN 37% DECIDIDO”

Es evidente que el papel y la presencia del psicólogo/a a cambiado en estos años en relación a las nuevas investigaciones y descubrimientos entre otras cosas, de la neurociencia con diferentes escuelas y corrientes. Que la presencia en medios y la importancia de nuestro trabajo se ve también más reconocida y tenida en cuenta, aunque todavía queda mucho de desconocimiento sobre nuestra profesión, es evidente que se nos conoce más.

Es algo que hemos comentado diferentes colegas de profesión y que es una especie de “tendencia” (quizás es exagerado denominarlo así) que estamos observando desde hace unos años. De hace un tiempo a esta parte, constatamos que hay un porcentaje relativamente alto (al menos significativo) de casos que  podemos considerar que, en mi caso,  el niño o la niña (en el ámbito profesional en el que me muevo) lo que se supone un problema, no lo es.

Esa tendencia a la que me refiero es que parece que ahora a los psicólogos  cada vez se nos pide que cambiemos a los niños y niñas, pero no en aquello que realmente supone un obstáculo o un sufrimiento en sus vidas y la de sus familias, si no en aquello que tiene que ver con su naturaleza misma. Es decir, es cierto que nuestro trabajo y conocimiento permite que ayudemos a las personas a resolver aquellos elementos que en un momento de sus vidas les hacen tener dificultades. Me refiero, de forma particular, que lo que nos piden de forma velada o a veces no tato, como comentaré mas adelante con un ejemplo, es que modifiquemos la naturaleza misma de las personas (niños y niñas).

Cuando después de las consultas iniciales donde evaluamos la situación, comento que ese niño o niña en particular no necesita un psicólogo, algunos padres y madres muestran una emoción  entre aliviada y de sorpresa, de forma lógica ya que han venido a consulta no porque les apetezca sino porque alguien les ha dicho o ellos mismos consideran que su hijo tiene un problema. Pero a lo que llamamos problema, no es más que una falta de tolerancia de los demás a la forma de ser de alguien. Pongo un ejemplo: imaginaros que hay alguien que es despistado, que su naturaleza es serlo, pero eso no tiene que impedirle llevar una vida plena. Sabiendo que lo es puede suplir esas carencias con agendas, notas, alarmas y desempeñar su vida sin problemas evidentes. Porque en el fondo y por suerte seguro que es más cosas que un despistado. Por mucho que lo intentemos esa persona siempre tendrá una naturaleza despistada.

Otro ejemplo, hace unos años tuve una llamada de un padre sobre su hijo adolescente que estaba en una fase en la que no tenía muy claro si le gustaban los chicos o las chicas. La llamada era para establecer una consulta inicial y tantear la situación. El padre me preguntó cuál era mi manera de proceder y de forma sutil me dejo caer la idea de que tenía que convencer a su hijo para que se diese cuenta de que lo que le gustaban en realidad eran las chicas. Yo le dije que lo primero que haría sería hablar con su hijo y que me contase que pensaba, sentía y quería y que si su naturaleza era esa no podía hacer nada. Le propuse mirar una fecha para venir y sigo esperando.

Este es un ejemplo evidente en el que creo que casi todo  el mundo entenderá que es algo que no se puede cambiar, pero que si debemos ayudar (por desgracia hoy en día tenemos que seguir haciéndolo) en que esa naturaleza no suponga un problema en la construcción de una identidad sana y adecuada. Pero esto, que parece evidente y lógico  (no desde hace mucho), también lo empezamos a observar que se intenta llevar a otros aspectos de la personalidad: los que son tímidos quiero que no lo sean, lo que hablan mucho que hablen menos, lo que son activos que sean tranquilos, los pasivos que sean activos, los demasiado “echados para adelante” que sean reflexivos, los sensibles que no lo sean y así en un largo etcétera.  De alguna manera parece que los psicólogos tenemos el conocimiento de cambiar estas naturalezas y que tenemos un cuestionario donde los padres y madres, profesores y profesoras pueden apuntar que cualidades deseables quieren que consigamos que sus niños y niñas sean: un 12% atrevido/a, un 37% decidido, un 15% reflexivo/a, un 20% cauteloso/a, un 8% curioso/a, y este porcentaje cambiarlo en base a los diferentes momentos vitales y sociales de turno.

En el fondo parece que queremos “fabricar” niños y niñas que no nos hagan sufrir, ni preocuparnos, que no den problemas, que no se quejen, que sean guapos y guapas, e inteligentes, altos y altas, delgados/as, con ojos claros… de la misma manera que elegimos los complementos que queremos en un coche nuevo o los ingredientes que quitamos o ponemos en un plato del menú en un restaurante.

Sé que no es fácil, pero parémonos un segundo a verles, a disfrutar de lo que son, de lo que nos ofrecen. Imaginemos por un instante que estuviésemos en una isla desierta con la familia y no tuviésemos que compararlos con nadie. Tomémonos un tiempo para disfrutar de sus virtudes y sus defectos como un todo, que luego, con el día a día, les ayudemos a buscar alarmas y agendas para recordar lo que tienen que hacer al día siguiente y ayudarles a gestionar su naturaleza olvidadiza.

El elemento clave que no se debería confundir es la diferencia del ser por el estas. El ser es la esencia misma de la persona y le estas se refiere a las herramientas que debo aprender a utilizar para que esa esencia no sea un obstáculo. Porque esto fortalece la autoestima inicial, más profunda y básica. Un árbol es un árbol independientemente de su apariencia en cada estación.