Emociones, valores y fútbol

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3 IÑAKI 1Hoy estoy intrascendente y me apetece escribir de emociones y fútbol.

Evidentemente hablaré en términos generales, ya que voy a hablar de un equipo y de una afición y en todo colectivo hay excepciones y salvedades, no lo olvido y os hablo desde ahí y obviamente, desde el respeto a todos los que no pertenecen a este colectivo o no son aficionados a este deporte.

Para ser sincero os pondré en antecedentes y os diré que desde antes de nacer soy aficionado de un pequeño gran equipo, el Athletic (No “aleti”, ni “atletico”, por mucho que se empeñara Franco en su día) Club de Bilbao

Para quien no lo conozca, este es un club que mantiene una filosofía diferente a otros, que en algunos lugares llama mucho la atención y que consiste en tener una “cantera” de jugadores propios desde niños, originarios o criados futbolísticamente en Euskalherria, territorio que comprende las administraciones autonómicas del País Vasco, Navarra y las provincias vascas del País Vascofrancés.

Además, cualquier fichaje de nuevos jugadores, más veteranos o ya formados, debe cumplir esta filosofía también, de modo que la intención es en cualquier caso competir con jugadores de la tierra o criados en ella.3 IÑAKI 2

Competitivamente, como podréis imaginar, esto hace que las dificultades para estar al nivel de una Liga como la española, sean mayores que en otros casos, con más posibilidades de buscar buenos jugadores en un mercado más amplio.

Curiosamente sin embargo, es un club que siendo uno de los decanos de la Liga (Fundado en el año 1898) su primer equipo, nunca ha militado en segunda división o en categorías inferiores, privilegio en el que solamente le acompañan en esta Liga el Real Madrid y el F.C. Barcelona, grandes clubs reconocidos en todo el mundo.

Y en este punto, uno se pregunta cómo es esto posible y qué es lo que nos ha traído  hasta aquí,… ¿Suerte?, ¿Raza?,… probablemente hay mucho de esto, de esos 11 chavales de rojo y blanco que se jugaban la piel en cada partido, que parecía que no tenían una gran calidad futbolística pero que se dejaban “el alma” por unos colores, con más corazón que cabeza seguramente en muchas ocasiones.

Pero honradamente creo que debe haber algo más allá, que hay realmente algo más allá.

El fútbol tiene mucho de emociones, de emociones individuales y de emociones colectivas, de compartir emociones, de sentir y sentirse uno, de participar de algo especial y en gran medida de ser alguien diferenciado de otros por algo, algunos por ser grandes clubs, otros por ser grandes canteras, otros por jugar un fútbol preciosista,…

Las emociones que se viven en San Mames, nuestro campo (Os recomiendo una visita en la 3 IÑAKI 3vida), hoy recién estrenado, pero herencia de nuestra centenaria Catedral, son algo difícil de describir y evidentemente no tienen que ver con el campo antiguo o el nuevo, va más allá y sí tiene que ver con las emociones que comparten las personas, con la comunión entre hoy ya más de 50.000 personas que se juntan con emociones comunes y con valores comunes.

Si, por que este es un club de valores (Esto no significa que otros no los tengan, no me entendáis mal). Es un club que siempre ha abogado por el juego limpio y a quién le incomoda el jugador marrullero, ventajista, el “piscinero“… No encaja. Es un club donde la fidelidad, el juego limpio, el respeto a otros, el sentirse cada uno de los socios y aficionados representante del club, de la ciudad, del país, es algo que se lleva dentro.

Uno sabe que cuando sale fuera de su campo, no sólo es responsable de sus actos, sino que van a catalogar al club por cómo uno se comporte. De algún modo se arroga la responsabilidad de representarlo.

Es un orgullo tener muchas aficiones amigas, por nombrar algunas: Rayo Vallecano, Schalke 04, Manchester United, Sporting de Lisboa, Albacete,… Son equipos y aficiones que se han ido de nuestra querida Catedral, con ovaciones de gala, por su calidad, por su empuje, por su arrojo y por su comportamiento; lugares a los que podemos ir y ser recibidos con cariño. Y esto tiene que ver con los valores que mostramos, que ejercemos.

Por supuesto y entre muchos otros, también jugadores como Xabi Hernández (F.C. Barcelona) o el eterno rival Raúl González (Schalke 04) o el grandísimo Giggs (Manchester United), después de habernos metido un golazo espectacular  se han llevado el cariño de esta afición cuando han mostrado respeto a este Club. Sigue leyendo

A vueltas con la comunicación

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Comunicacion 7Hace mucho tiempo que me interesa el tema de la comunicación, que es fundamental para el bienestar y el desarrollo personal. Las personas somos seres sociales, necesitamos del contacto de otros seres humanos. Aprendemos a hablar pero no quiere decir que nos comuniquemos bien. Igual que las máquinas necesitan aceite para que los mecanismos funcionen bien, las relaciones necesitan una buena comunicación.

Cuando daba clase de Comunicación en las organizaciones siempre empezaba con algunas definiciones (los subrayados son míos):

  • “Comunicación.(Del lat. communicatĭo, -ōnis).1) f. Acción y efecto de comunicar o comunicarse. 2) f. Trato, correspondencia entre dos o más personas” Diccionario de la RAE
  • “En el uso cotidianizado del término puede entenderse por comunicación aquel proceso que posibilita el intercambio de significados entre sujetos por medio de una serie de convenciones sistematizadas en unos códigos y aplicadas sobre un concreto tipo de medio semiótico (verbal, escrito, gestual…)” Diccionario de las Ciencias de la Eduación, Santillana
  •  “El término comunicación procede –a través del substantivo correspondiente- del verbo latino communico, cuya traducción castellana es comunicar y también participar. Tanto el substantivo (communicatio) como el verbo tienen su origen en la palabra communis, raíz, a su vez de la castellana comunión. Este parentesco está indicando ya la estrecha conexión existente entre comunión y comunicación. Ambas, en efecto, tienen como denominador común la idea de comunidad, de posesión de algo en comúnDiccionario de Pedagogía, Labor

Estas definiciones, a mi modo de ver, destacan el hecho de que la comunicación es un proceso circular, que supone mucho más que la transmisión de una información por parte de un emisor a un receptor. Veámoslo, de forma simplificada, en el siguiente gráfico:

Proceso de comunicación

Si nos fijamos en cada punto del proceso nos damos cuenta de lo débil y delicado que es. Intencionalidad comunicativa:  Cuando nos comunicamos tenemos una intención, un interés que nos mueve. Aunque puede ocurrir que sean intenciones múltiples, o que no sepamos exactamente el porqué o el para qué. Además, ¿y si no realizamos la acción más adecuada para la intención que tenemos? ¿y si no elegimos el medio adecuado?… Proceso de codificación/descodificación: Estos procesos son muy diferentes de unas personas a otras y están condicionados por nuestros filtros (fisiológicos, culturales o personales). Además, uniéndolo a lo anterior, una misma intencionalidad puede expresarse mediante distintas acciones; y una misma acción puede deberse a distintas intenciones. Otro tema a tener en cuenta es el del ruido, que puede se interno o externo, y que se refiere a cualquier factor que dificulta o perturba la comunicación.

A toda esta complejidad añadiría una premisa básica que es la escucha. Basta que una de las partes no escuche para que la comunicación sea imposible. Siempre nos han dicho que escuchar no es lo mismo que oír. Para que se dé la comunicación es fundamental una actitud de escucha por parte de todos los interlocutores. “Una de las necesidades más grandes del hombre es la de comunicarse, la de manifestarse, la de ser comprendido. Pero esto no puedo ocurrir si, por la otra parte, no existe un interlocutor que escuche. La actitud de escucha se coloca entre la bondad y el arte. Saber escuchar significa ir más allá de las palabras para entrar en el mundo interior del otro y valorar las cosas desde su perspectiva” (O’Donnell, 1990, p.31)

Para terminar, animo a ver un corto divertido que muestra muy bien lo frágil que es la comunicación y lo necesaria que es para mantener una relación (en este caso de pareja). Mensaje post-itivo

Mensaje post-itivo

¿Alguna vez te ha ocurrido algo como lo que muestra el corto?

Bibliografía:

  • O’Donnell, Richard (1990): “La escucha” en Pangrazzi, Arnaldo (ed.): El mosaico de la misericordia: relación de ayuda en la pastoral sanitaria. Santander: Sal Terrae, pp. 31-44.

Ayúdenme a poner nombre a esta emoción…

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IMG00054-20110601-2129Ayúdenme a poner nombre a esta emoción, este sentimiento… yo no puedo ya que me han quitado el futuro.

Se trata de un estado emocional de alta intensidad y de una apreciación del mismo muy desagradable, muy doloroso. Solo puedo describirlo como una gran desolación interior, como una mezcla de indefensión, de vergüenza, de miedo… de mucho miedo.

Desolación ya que en estos momentos parece como si me hubiesen arrancado de la mente todos los proyectos de futuro que tenía, quedando el horizonte vital arrasado como si de la estepa  se tratase, sin ilusión, sin esperanza sin futuro. Desolación que proviene de tener la sensación de que me hubiesen arrancado mis planes de futuro de cuajo, destrozando la mente y no dejando nada de lo que yo había soñado hasta entonces para mi futuro, para mi vida. Desolación por no poder soñar y desolación por no poder olvidar.

También  vergüenza ya que parece que todo el mundo se ha dado cuenta de mi tristeza, de mis fallos, de  mi abandono, de mi desolación, y como de un páramo arrasado por el viento en el que no hay cada, las personas, mis amigos, mi familia huyen como si de un apestado se tratase, ya que como un apestado me siento y provoco el rechazo propio del no saber qué hacer, qué decir, cómo consolar y en cansancio propio de la atención no atendida.

Y miedo, un miedo atroz, irracional que me hace sentir que cualquier cosa me puede ocurrir. Un miedo que surge del absoluto desamparo e indefensión y de la certeza que nadie puede evitar que te dañen, ya que el daño causado es de los que te marcan la vida, más aún cuando tiene la sanción social que dice “…pobrecito… le han dejado…”IMG00055-20110601-2130

Sí, me han dejado porque “se acabó el amor de tanto usarlo” como decía la canción, o eso es lo que me han dicho recitando esos versos. Han dejado de quererme y con esa simple resolución me han dejado sin futuro,  han arrancado de mi cerebro todas mis expectativas, todos mis sueños, todos mis proyectos ya que todos tenían un acompañante, un fundamento que ahora no existe… y lo peor es que no consigo identificar, no consigo poner un nombre a esta desazón que me consume… ¿me pueden ayudar a ponerle un nombre por lo menos? Porque también he identificado con otros sentimientos como la rabia, la envidia, los celos, la sumisión, la angustia… pero tampoco es ninguno de estos.

Ismael Serrano parece que tiene algunas instrucciones para estos casos, para gestionarlos, y se trata de odiar con intensidad;  de no escuchar a la persona que abandona ya que no es la persona que se queda sola pues seguro que tiene ya otra compañía; de no intentar entender, ni perdonar sino de odiar…  odiar el tiempo necesario, corto pero con mucha fuerza: lo suficientemente breve y lo suficientemente intenso. Sin embargo, el cantautor me da una forma de gestión para este estado emocional… pero a mí no me sirve porque necesito poner nombre  a este estado, con precisión, identificarlo para comprenderlo y después gestionarlo… y yo solo no puedo…

¿Me pueden ayudar?

Ayúdenme a  poner nombre a esta emoción

(Los consejos de Ismael Serrano pinchando en “El grito” de Munch)

 

CIE: nuestras señas de identidad

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CIEDespués de ya un par de meses con el Consorcio de Inteligencia Emocional de Euskadi – CIE liderando este espacio, desde la asociación nos parecía necesario que nos conociesen un poco más, que conociesen nuestras principales señas de identidad y señalarles que estamos también en nuestra Web, Facebook, Linkedin, YouTube, Flickr, y Slideshare entre otros.

El CIE es una comunidad de innovación en cooperación abierta, inclusiva y transparente de personas y entidades cuya esencia común y fundamental son la emoción (por la consideración de la Persona Completa -capacidades cognitivas, emocionales, relacionales, creativas y desarrollo – aspiracionales) y la cooperación (emociones conectadas para alcanzar un propósito común) como claves para la transformación, la  innovación y la construcción de  un  futuro económico, social, sostenible y saludable.

Nuestro propósito, nuestra misión es contribuir, en cooperación, a la transformación consciente de las personas (a nivel personal y profesional) y de los entornos (equipos, organizaciones sociales, educativos, empresariales), empezando por nosotros mismos, aspirando a un futuro sostenible y saludable.

Inspirar, capacitar y acompañar” a personas, equipos y organizaciones.

Para explicitar la visión que perseguimos, en  el CIE nos hemos marcado:

Por un lado, canalizar, desarrollar y poner al servicio de la sociedad y de nosotros mismos, el potencial y los recursos de las personas y organizaciones de la Asociación CIE para llevar a cabo las acciones necesarias que contribuyan a dicha  transformación. Sigue leyendo

Protectores emocionales: la ilusión

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¿Qué te ilusiona? ¿Qué te mueve? ¿Qué deseas que pase?logo_transparente_jose

Si tienes respuestas para estas preguntas estás de enhorabuena porque quiere decir que transitas por el camino que lleva a una gestión de tus emociones que te protege de los vaivenes de las marejadas emocionales.

Siempre me ha producido una honda tristeza observar cómo hay personas que viven en una especie de gris plano, privados de una paleta multicolor de diversidad emocional. No saber qué se desea, no tener sueños que perseguir, no vivir con ilusiones que te sacudan cada día y te motiven a mejorar o a alcanzar tus metas. Decía Brene Brown que la insensibilidad no solo protegía del dolor emocional, sino que también incapacitaba para disfrutar de la vida, para alcanzar el bienestar subjetivo.

Después de tiempo reflexionando y trabajando sobre la ilusión como emoción hemos llegado a algunas conclusiones:

1.- La ilusión es una emoción secundaria diferenciada de la alegría, la satisfacción, la esperanza o el deseo.

2.- Definimos ilusión como aquella emoción que nace de la combinación de una serie de factores como son:

  • La vinculación con un proyecto personal concreto que exige acción contínuada.
  • La aceptación libre de la incertidumbre de no saber si tus metas se cumplirán o no.
  • La satisfacción de disfrutar de cada una de las pequeñas acciones que te encaminan a la consecución de tus metas pese a que nada te asegura que las vayas a alcanzar.

La protección emocional que te ofrece la ilusión es activa. No se trata de la candidez del iluso, ni de la pasividad del que espera. La ilusión nos protege porque nos empuja a trabajar a diario en lo que nos satisface, lo que nos genera bienestar tanto en el presente como en un futuro deseado.

Gestionar adecuadamente las ilusiones personales supone conocerlas, saber cómo potenciarlas o dónde encontrar nuevas, saber cocinar con arte los ingredientes para vivir con ilusión. Implica la habilidad de decidir cuando ya no merece la pena seguir alimentando una y, por lo tanto, dedicarse a otra. Es todo un ejemplo de inteligencia emocional práctica puesto que, además, hemos comprobado que las ilusiones crecen cuando se comparten y que también se pueden contagiar.

¿Cuales son tus experiencias con la ilusión? ¿Crees que hay relación entre la ilusión y el entusiasmo? ¿Te apuntas al equipo de los ilusionadores del CIE?

El viaje es aprendizaje

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 Viaje. Siempre metáfora de iniciación, de búsqueda, de transformación, ¿qué queda en nosotros cuando regresamos de un viaje? ¿qué nos traemos en la mochila que va a acompañarnos en nuestro día a día?

Atardecer desde Uskudar, Estambul.

Atardecer desde Uskudar, Estambul.

Siempre me ha gustado fijarme en las palabras, detenerme a pensar en su significado, como cuando salimos de casa con “prejuicios”, es decir prejuzgamos, nos adelantamos, vemos lo que esperamos ver. Es muy fácil caer en la tentación de juicios apresurados y nos cuesta darnos cuenta de que nuestra forma de ver el mundo viene dada por nuestra formación, nuestra experiencia, nuestro estado de ánimo, las expectativas con las que partimos… ¿Qué esperábamos de este viaje?

Como nos explica Olaia en el post anterior ¿y si pudiéramos ver a través de los ojos del otro?

El cerebro busca siempre conexiones con lo conocido y de ahí que continuamente estemos comparando lo que vemos nuevo con algo que guardamos en nuestra memoria. El viaje nos cambia si tenemos predisposición, si queremos, o si las emociones son lo suficientemente intensas para grabar páginas en nuestro libro de recuerdos. Y esto cuesta más si lo identificamos como “otro más”, “igual que”…

En El Guisante Verde Project tenemos estas reflexiones a menudo, ¿de verdad hemos visitado estos destinos increíbles?¿han dejado huella en nosotros? Nos gusta pensar que si, y en muchas ocasiones nos sorprendemos reparando en una costumbre, una receta, una manera de ver “importada” de uno de nuestros viajes. Son muchas las ocasiones en las que una imagen acude con fuerza a la memoria sin haberla llamado.

El viaje es aprendizaje, eso sí, si salimos con la curiosidad puesta, con la mirada atenta a los detalles, con la humildad suficiente para comprobar cuánto pueden enseñarnos otras miradas, otras culturas diferentes a la nuestra. Y de ahí que siempre hablamos de los destinos como viejos amigos, a los que nos gusta volver a visitar y de los que nunca sabes lo suficiente. Conocer un nuevo destino es a veces enamorarse, querer saberlo todo de él, identificarlo enseguida en cualquier contexto, preocuparte por lo que todo lo que le sucede. (Comprobar por ejemplo este año la deriva de Turquía nos entristece, mucho más después de haber conocido un país donde la mujer tenía más libertades que hoy, ver que bellísimas ciudades se transforman en escaparates y dejan de ser un lugar amable para sus residentes. )

Conocer un nuevo destino y a sus gentes nos cambia, nos transforma, nos provoca, nos conmueve. Igual que con las personas a las que queremos, a veces uno desea, egoístamente, que ese destino se mantenga “auténtico”, que no cambie, aferrándonos a nuestros recuerdos.

He dado muchas vueltas a estas reflexiones de Amalio Rey sobre las contradicciones del turista viajero

¿Conectamos de verdad con las personas en nuestro camino? Sigue leyendo

Si pudiéramos ver a través de los ojos del otro…

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Por Olaia Agirre

Solemos tener la falsa ilusión de que la realidad es tal y como la concebimos cada uno de nosotros. Pensamos que las situaciones son como las vemos, pensamos y sentimos en un momento dado. Sin tener en cuenta que incluso nosotros mismos, reaccionamos de diferente manera ante una misma situación en función del momento personal en el que nos encontremos.

No nos afecta lo mismo un comentario de un compañero si ese día has conseguido cerrar el acuerdo que tanto tiempo llevabas persiguiendo, que si te encontrabas de bajón por algún problema familiar o laboral. El comentario, la intencionalidad, la persona es la misma… pero nosotros no somos los mismos.

Por tanto, ¿cuál es la realidad? ¿Es una realidad única y objetiva, o hay “tantas realidades como personas y momentos”? Hay contextos en los que esa realidad es objetiva: mi teléfono funciona o no funciona,  cuando ponemos una proporción de 250 gramos de harina por cada litro de leche en la receta de la amona aquello sale riquísimo, estoy o no estoy embarazada…  Pero normalmente las objetividades se dan en terrenos más técnicos. Cuando incluimos a las personas en la ecuación…. ¡ay, no existen las ciencias exactas!

1 OLAIA AGIRRE

Lo que a una persona le gusta a otra no, lo que a uno le motiva al otro para nada, lo que funciona para conseguir compromiso por parte de un grupo de personas con otro se queda corto,…¡Pero precisamente en esa subjetividad diferencial es donde radica la magia y la grandeza de las personas! Pues siendo todas diferentes, son todas valiosas y aportan su toque de color a la paleta de colores que es la vida.

Pero se nos suele olvidar… y cuando en el día a día vamos a la carrera, ocupados en las miles de cosas que llevamos en la cabeza (la lista de temas pendientes, la reunión que no llego, el informe que todavía no he preparado, la llamada a Jesús que no se me olvide,  que se me hace tarde y todavía no he preparado la oferta para mañana,… ¡ah! y que cuando salga de trabajar tengo que pasar por la farmacia…), y nos vamos “cruzando” con las personas de manera “cuasi-atropellada”, sin tomarnos el mínimo tiempo necesario para elaborar la forma (ni a veces el contenido) ni  el momento en la que nos comunicamos con ellos, y con nuestras orejeras puestas e inmersos en nuestra realidad,  les soltamos aquello que para nosotros es claro… clarísimo… ¡cristalino!… ¿cómo es que no nos han entendido?

O cuando alguien nos comunica algo que para esa persona es importante, y nos atrevemos a aportar nuestra visión del tema, y con nuestra vara de medir soltamos a bocajarro nuestros juicios de valor, lo que está bien y no, lo que es posible o no… ¡para nosotros!!!

Pequeños roces, más o menos importantes, que generan más o menos dolor y malestar… que se podrían evitar fácilmente si entrenáramos nuestros niveles de empatía.  La empatía, que como la define Brené Brown (Doctora en Psicología e investigadora en la Universidad de Houston) es la habilidad que alimenta la conexión entre las personas.

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Emociones del Emocionario: dí lo que sientes

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Uno de los obstáculos que nos impide alcanzar mayores cotas de bienestar subjetivo –entre otros-  es lo que llaman “noria hedónica”. ¿En qué consiste? En cuanto conseguimos lo que deseamos en la feria de la vida, disfrutamos un instante fugaz de nuestro logro, nos alegramos, para volver inmediatamente después a niveles de felicidad/infelicidad previas. “Cuán presto se va el placer…” que decía J. Manrique.

emocionarioA su favor, diremos que nos impide quedarnos dormidos en los laureles, disfrutando el éxito; que nos anima a mejorar incluso cuando lo hecho está bien hecho. En su contra, que es germen del “consumismo compulsivo” (nada es bastante) y que nos priva de mayor bienestar. Nos hace eternamente insatisfechos. La necesidad que no cesa.

Conocer el funcionamiento de esta noria nos previene de frustraciones, de pérdidas de motivación, desilusiones… Y nos ayuda a conocernos mejor.

Viene esto a cuento de un libro “Emocionario: di lo que sientes” Cristina Nuñez y Ramón R. Valcárcel (Ed. Palabras Aladas 2013) cuya lectura me he regalado y del que te quiero hablar.

Dirigido a un público infantil, y escrito en un tono didáctico, atractivo, e ilustrado, se trata –en mi opinión- de una publicación recomendable para los adultos que queremos avanzar en nuestra alfabetización emocional.

“Emocionario …” nos propone un recorrido emocional donde lo importante es conocerse a sí mismo desde el verbo sentir. ¡Tan verbalizado como escasamente empleado!

Es un paseo por 42 emociones, desde la gratitud, amor, entusiasmo, deseo o ilusión, hasta el miedo, odio, celos o frustración. 42 emociones que nos llevan de un extremo al otro tanto en la dimensión “excitación” (+ o – activación) y “evaluación/afecto” (agradable/desagradable).

Si bien el orden de los factores no altera el producto, y la lectura puede iniciarse por la emoción que consideres oportuna, se propone un itinerario encadenado que se inicia por la ternura y el amor. No me parece una elección azarosa. Sigue leyendo

¿Sienten las sociedades?

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2 JAVI BAREZCon esta pregunta cerraba mi post anterior. Yo pienso que sí.

La sociedad supone vida en común, si las consecuencias de lo que ocurre en el mundo exterior, tanto buenas como malas, nos resultaran indiferentes, no podríamos decir que estamos vivos….

¿Sienten las sociedades? En palabras de Eduardo Bericat (Corazones Inteligentes), sienten a través de los individuos que forman la comunidad, pero también sienten a través de las comunicaciones y relaciones que (re)producen y mantienen una sociedad.

Pero claro está, son estructuras que hemos creado y legitimamos en el devenir cotidiano. Cada sociedad tiene su propio universo emocional. Las personas realizamos grandes esfuerzos para ajustar emociones y sentimiento a las normas emocionales de carácter social.

La estructura social y las normas derivadas de ella, supone una distribución desigualitaria de posiciones de poder y estatus. No se trata de algo etéreo, son posiciones ocupadas por personas con sus propias emociones y emociones que desde el  poder hacen sentir al resto.

Si la modernidad se encargó de reprimir y suprimir las expresiones emocionales,  esta época posmoderna que nos ha tocado vivir se sirve de ellas. Vivimos en un volcán emocional en permanente convulsión.

Las sociedades disponen de mecanismos cuyo objetivo es provocar una conmoción ante hechos traumáticos, violentos y muertes.  Ante el terrorismo, ante la delincuencia, el miedo se instala. La intensidad de la indignación, la rabia y la tristeza que estos acontecimientos provocan depende del valor social de la víctima, o de la cantidad de víctimas.

La sociedad también siente miedo, ansiedad e incertidumbre ante esta profunda crisis.

Miedo que el aparato del poder se encarga de transmitir, y ¿qué diremos de la culpa y la resignación?. “Todos tenemos la culpa y ahora toca resignarse y padecer por nuestros excesos”. Emociones que paralizan. Recordemos que tanto la culpa como la vergüenza aparecen ante la transgresión de unos estándares morales, o cuando fallamos ante los demás.

Y aquí traigo –me parece oportuno – las buenas reflexiones que Arantza hacía en su comentario al post; ojalá las sociedades sintieran más vergüenza para erradicar conductas reprobables y más compasión para estar más cerca de los que sufren.

Desde la teoría de las emociones de J.Scheff, la vergüenza es la emoción social más significativa.

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