Reconocimiento en la empresa. ¿Para que?

  • Menéame0

Cuanto mas hablo de este tema en cualquier tertulia, mas esclarecedor parece que el reconocimiento es una asignatura pendiente dentro de las empresas…

Según Abraham Maslow es el paso anterior a la realización y sin embargo parte de este 9232183203_859067da50_nreconocimiento no depende de nosotros. Partimos de la premisa de que somos seres sociales y que dentro de nuestras relaciones aprendemos y nos nutrimos del afecto que necesitamos para tener una correcta autoestima, el reconocimiento aparece como un elemento fundamental para sentirse bien y como una correcta consideración de nuestros actos. Algo tan sencillo como no demostrar lo satisfecho que estamos de la persona que tenemos enfrente puede suponer en ocasiones motivo de fragmentación tanto del entorno social, familiar… como laboral. Mientras que dentro de nuestro ámbito intimo entendemos el reconocimiento como algo natural y preciado, en el ámbito laboral supone más bien algo difícil de encontrar. Numerosos estudios han demostrado la importancia de dar un reconocimiento correcto, sincero y en el momento adecuado, supone una de las herramientas más motivadoras que se pueden utilizar para aumentar la productividad del trabajador, además a coste cero.

En la empresa se suele usar el salario, la promoción y otros aspectos materiales como forma de reconocer la labor de un trabajador, aspectos que cuando están satisfechos dejan vacío el hueco de las emociones. No somos maquinas, aunque nos traten así. Mi experiencia en la empresa ha descubierto que la necesidad del trabajador por ser reconocido es aun mayor que tener un mejor salario. 

Un uso adecuado del reconocimiento en el ámbito empresarial va unido a una mayor implicación del trabajador con los objetivos de la empresa, a la disminución del stress, conflictividad laboral y la productividad… entre otros.

 

¿Que crees que impide el uso de un reconocimiento mas emocional en las empresas?

¿es incorrecto hablar de emociones en el ámbito empresarial?

 

 

http://www.imcreator.com/free/business/clark-kent

 

Razón de ser

  • Menéame0

concepto-de-poder¿Por qué confiamos tanto en nuestra razón que en nuestras emociones y sensaciones? Éste es un tema recurrente en este espacio, y sin embargo, ni con todas las respuestas que vamos encontrando y sumando a la búsqueda, parece que logremos capturar el motivo. Podemos achacar esta tendencia a cuestiones culturales, históricas, antropológicas, o neurológicas. Sin duda hablaríamos de la evolución de la mente y cómo la razón (entendida ésta como las capacidades intelectuales conscientes, o las funciones ejecutivas superiores como la planificación, el análisis, la memoria, el lenguaje o la concentración, entre otras) es uno de los últimos estadios de dicha evolución. Esta visión fragmentada, ya superada, da paso a una más holística, que pone el foco en la interconectividad, y de ahí en adelante. Yo no soy un experto en neurociencia, ni muchísimo menos, y quizá algún lector o lectora más puesto en estas materias pudiera ser mucho más escrupuloso que yo, pero lo que es cierto es que en los años que llevo ejerciendo la psicoterapia, el contacto interno con las propias emociones es un aspecto del proceso francamente complicado en muchos casos.

Dejarse sentir emociones o sensaciones corporales se vuelve un auténtico desafío. No así entender mi problema, darle sentido a por qué me siento de ésta o de la otra manera, pensar en las estrategias que vengan mejor en una situación como la mía… Todo ello es más manejable. Y es aquí donde yo llego a una conclusión: es más manejable por aséptico. En cierto modo, nuestra capacidad de abstracción, de análisis o de proyección hacia el futuro o el pasado, nos transporta a un entorno, digamos, virtual, en el que pensamos en nuestra vida en lugar de vivirla. Hay algo protector, seguro, en usar el intelecto para delimitar las experiencias que tenemos, es más, parece que tenemos más control sobre nuestras circunstancias cuando pensamos en ellas. Puedo analizar, deducir, inferir, concluir, puedo hacerlo con toda la batería de recursos que mi mente me ofrece, y al hacerlo, no sentir nada. Puedo racionalizar una encrucijada, o la reacción que podría tener ante un encuentro ambiguo con mi jefe, y al hacerlo tengo la sensación de estar resolviendo mi duda o mi dificultad… Y al mismo tiempo puedo hacerlo sin notar mi cuerpo o sin ser consciente de lo que esa situación provoca en mí, emocionalmente hablando.

Al fin y al cabo, somos mamíferos, primates, y hay quien diría que poco más que eso en lo que a nuestro mundo emocional se refiere, y con ello quiero decir que la vulnerabilidad está a la orden de nuestro día. Sabemos que las emociones son reacciones fisiológicas y como tales en cierto modo incontrolables (afortunadamente), así mismo las sensaciones. Este hecho, aparte de ser de gran interés y digno de consideración para los estudiosos y para quien trata de hacerse un poco más dueño de sí, genera mucha inseguridad en quien está sintiendo. ¿seré capaz de manejar mis emociones? ¿para qué hablar de ello cuando me hace sentir mal? En el fondo, una de las precauciones principales hace referencia a la cantidad de control que podremos ejercer sobre nosotros mismos, y qué pasará cuando la razón no sea suficiente para sentir algo diferente ante la duda o la dificultad.

Confiamos en la razón no sólo porque a través de ella podamos entender y decidir, sino porque podemos dirigirla mejor que la emoción, podemos domarla y sentirnos al cargo, podemos sentirnos poderosos, y en muchos casos esta sensación es la que buscamos cuando afrontamos la incertidumbre. Razonando seguimos haciendo pie y convertimos las situaciones reales, con todas sus imperfecciones y sus bazas para desbordarnos, en entornos virtuales sobre los que la razón ejerce una influencia, a menudo también virtual. Razonar, analizar, abstraer está más a mano por familiar, por accesible en cuanto a que son procesos conscientes, por habitual (al fin y al cabo nos “hablamos” mentalmente constantemente) y por tanto, nuestro razonamiento, el que sea, permite que exploremos el mundo de forma relativamente segura… Aunque el mapa, como ya sabemos de sobra, no sea el territorio.

Disney y la educación emocional

  • Menéame0

inside_out_-_emotion_poster_collaborationEstá próximo el estreno de una nueva película infantil de la factoría Disney. Se trata de “Inside” que se ha traducido al castellano como “Intensa-mente“. Me gustaría aprovechar la noticia para reflexionar sobre cómo los contenidos de estas películas ha ido girando cada vez más hacia los territorios de lo que entiendo que es la educación emocional.

Parto de la base de que el arte, y el cine no escapa a este hecho, hace constantes referencias a las emociones. De hecho Rafael Bisquerra cita en su libro “Psicopedagogía de las emociones” un estudio de Eysenck en el que concluyó que las tres cuartas partes de las obras literarias analizadas abordaban temas relacionados con emociones positivas. De hecho aportaba un ranking en el que los principales temas emocionales tratados, por este orden: amor, humor, miedo, felicidad, horror y confianza.

Es evidente que el cine es un potente estímulo generador de emociones y transmisor de modelos de comportamiento. La gente va al cine para disfrutar a través de la recreación de historias con las que mantiene diverso grado de conexión. Desde este punto de vista es muy interesante su aplicación en el campo de la educación emocional.

La trayectoria de las películas infantiles de Disney parece apuntar una apuesta por abordar el tema de las emociones en las películas dirigidas a niños. Ya no es una cuestión de captar la atención de los niños con relatos llenos de fantasía o de personajes simpáticos como en “101 Dálmatas” (1961), “Peter Pan” (1953), “El libro de la selva” (1967), “Toy History” (1995) o “El rey León” (1994). Se trata más bien de presentar problemas emocionales a los que se intenta dar algún tipo de solución o, directamente, el meollo de la trama son las emociones como “Inside” o “Home” (2013)

.Observo una clara evolución en películas estrenadas a partir del año 2000. En “Buscando a Nemo” (2003), “Monsters” (2001), o “Cars” (2006) creo que se presentan relatos mucho más centrados en problemas emocionales complejos. Todas ellas comparten la trama de un personaje normal tratando de enfrentar situaciones inimaginables desde un posición de no héroe, es decir, sin haberlas elegido. Son películas que envían varios mensajes, uno de los cuales tiene que ver con ofrecer modelos de gestión emocional.

Hay otro cambio que tiene que ver con abordar ciertos problemas desde una óptica diferente a la habitual lo que, para mi, tiene que ver con un trabajo de empatía. Este segundo cambio lo veo en títulos como “Brave” (2012), “Frozen” (2013),  “Aviones” (2013), “Bolt” (2008) o “Rompe Ralph” (2012). En este caso los personajes hacen un papel contrario al que se esperaría de ellos, incluso llegando a la ruptura con el estereotipo ofreciendo, además, modelos a los niños diferentes a los que se encuentran en la cultura en la que se han educado.

El último giro de tuerca de Disney está relacionada con el abordaje directo de las emociones como tema de sus películas, entrando de lleno en el territorio de la educación emocional.

Como veis he seguido las novedades cinematográficas infantiles de los últimos veinte años. Ventajas de ser padre de familia numerosa… ;))))

 

¿Qué os parece que Disney apueste por la educación emocional?

¿Qué opinión os merece INSIDE/INTENSA-MENTE?

El sueño de Alicia, Eduard Punset

  • Menéame0

Este es un libro que se ha ido cruzando con otras de mis lecturas de estos meses, de ahí que muchas de las ideas sugeridas traban conexiones improbables con mi día a día, reuniones, proyectos, viajes…

Para los lectores asiduos de los libros de Punset , tal vez este depare pocas sorpresas, aunque es bienvenida la idea de tejer una historia con Kalmikia como protagonista, presentadora e hilo conductor de:

“Éste es un libro que funde la borrosa frontera entre la emoción y la razón, y que, rompiendo convenciones artificiosas, se atreve a contar las más rigurosas teorías y descubrimientos científicos de la mano de una historia emocionante, incluso intrigante en muchos momentos”

Son muchos los flecos, las teorías que se mueven por la novela, y hoy voy a tirar de alguna de ellas, dejando abierta la posibilidad de volver sobre el libro en otra entrada.

¿Por qué tenemos la necesidad de agradar constantemente? Cuántas veces sufrimos por lo que el otro piensa sobre nosotros y lo cierto es tal vez ni nos recuerda, no ocupamos lugar en su memoria.

Ese duende de la valoración externa ese que reclama el reconocimiento por parte de los demás puede ser un tirano, si te sientes identificada puedes leer más en este artículo “Sin deudas con el mundo” aborda.

Otra de las ideas que me asaltan leyendo la novela de Punset , y los problemas de sus protagonistas es el exceso de control, que puede impedirnos disfrutar del día a día, o las excesivas responsabilidades sociales, que nos mantienen en constante alerta.

A veces los extremos se tocan, y podemos tener mucha interacción en redes sociales y a la vez sentirnos sólos. Hay un video de la plataforma TED:  Sherry Turkle ¿Conectados pero solos?, que insiste en esta idea.

¿Estamos demasiado expuestos? ¿Tenemos necesidad de atención las 24 horas? ¿Nos creamos demasiadas obligaciones? Podemos llegar a sufrir “Social jet lag crónico”

Aunque no todo van a ser dificultades, en un recorrido por la vida de Alicia y sus mentores e inquietudes, este libro nos adelanta pistas sobre 4 descubrimientos que pueden mejorar nuestra vida:

  1. La intuición es una fuente de conocimiento tan válida como la razón. La capacidad de viajar en el tiempo, hacia el pasado y el futuro con la mente, surge aproximadamente a los cuatro años.
  2. Nacemos programados para buscar cariño. El apego, que se refuerza con el contacto físico y el olor. Nuestra capacidad de percepción social, reconocimiento facial y entender al otro.
  3. La Ventana del tiempo, estudia los momentos cruciales en los que se fija en nuestra memoria a largo plazo lo que para nosotros va a ser importante, y plantea una etapa decisiva para el aprendizaje del control emocional entre los 4 y los 6 años.
  4. Plasticidad Neuronal o neurogénesis. La capacidad que tiene nuestro cerebro de crear nuevas neuronas, nuevas conexiones neuronales y modificar las existentes. Mediante la interacción con el mundo que nos rodea modificamos nuestro cerebro. La experiencia esculpe la mente. Cuánto más nos movamos y más inquietos seamos, mejor trabaja el cerebro, aprender constantemente lo protege. Y aquí os invito a releer  Emocionalidad y deporte.

Como en otras ocasiones el trabajo de Punset es una labor de divulgación, con estudios de universidades de todo el planeta e investigadores a favor o en contra de cada argumentación, la novela insiste en la necesidad de redes de conocimiento, en el contacto continuo entre investigadores y estudios, a mi me gusta pensar en el conocimiento viajero.

¿Y a ti, que te sugieren ?

 

¿Vinculación emocional consciente o un producto emocional?

  • Menéame0

VEC1Con el tiempo me voy volviendo más y más escéptica con las nuevas “corrientes” que surgen alrededor de la inteligencia emocional. Lo último, la vinculación emocional consciente. Hace unos días, recibí información sobre este término de la mano de un gran profesional volcado con la inteligencia emocional desde años que no solo me mostraba los entresijos de la nueva aportación sino añadía su preocupación al respecto.

Las primeras ideas que recibí al empezar a leer fueron que por un lado aportaba un cambio al modelo de gestión emocional y por otro lado, que estaba basado en amplia investigación. Yo, que entiendo que un término que puede llegar a crear confusión de no ir de la mano de las evidencias científicas, me empecé a emocionar pensando que estaba ante algo muy relevante.

Esta emoción fue desvaneciéndose a medida que recibía más información y la ilusión inicial quedó simplemente en eso, ilusión inicial. Si algo he aprendido en los años que llevo de investigadora en el campo de inteligencia emocional es lo importante que es definir el constructo y lo relevante de las evidencias. Por mucho que he revisado videos, páginas web y diferentes vías de divulgación informativa, no he podido leer nada sobre la conceptualización de la inteligencia emocional, ni siquiera, la perspectiva desde la que ha sido encaminada la investigación (5 años de investigación por lo que se comenta en conferencias). ¿Hablamos de una inteligencia emocional de rasgo? ¿Estamos ante una inteligencia emocional de enfoque de habilidad?

Escucho no sin antes quedarme pasmada, que hasta el momento se sabe lo que es la inteligencia emocional pero que aun así no se está consiguiendo nada. Podría empezar mencionando distintos estudios que se han realizado en la Universidad de Central Lancashire con muestra de preadolescentes y adolescentes en los que se ha conseguido reducir el nivel de soledad, suicidio con la inteligencia emocional y mejorar las capacidades prosociales de los mismos. Podría subrayar los miles de estudios y programas de formación que diferentes universidades como la UMA (Málaga) está llevando a cabo con profesores en inteligencia emocional, con personas enfermas de cáncer…y miles más dónde se ha visto que la inteligencia emocional funciona y que se está yendo por el buen camino.

Veo algunas de las ideas que se presentan como innovadoras y no puedo sino recordar al modelo de Salovey y Mayer. Se habla de cambiar la emoción de una manera idéntica a la que se denominaría gestionar en el modelo de los ya mencionados autores padres de la inteligencia emocional. Encuentro una contradicción tras otra cuando leo “Es posible no volver a sentir las emociones desagradables si no es necesario” y detrás un “flexibilidad para sentir todas las emociones”. Se habla de erradicar las emociones “negativas”, cuando ha quedado más que demostrado que no existen emociones positivas ni negativas, ya que todas las emociones ayudan al desarrollo de la persona de las personas de alrededor.  A esto se unen afirmaciones como “Lo importante no es saber que hay que hacer sino ser capaz de hacerlo” y justo a continuación “El poder de saber que se puede”. La razón parece quedar en un segundo plano por momentos, luego recupera importancia…se habla de cambiar la emoción sin cambiar el pensamiento como un auténtico desglose…

¿De verdad es la vinculación emocional consciente un avance en la inteligencia emocional o nos encontramos ante un “producto emocional”? Da miedo pensar que el término de inteligencia emocional pueda ir encauzando ciertos caminos…

 

 

¡Hazlo simple!

  • Menéame0

Hannibal Lecter:         He leído los expedientes, ¿y usted? Lo que necesitan para encontrarle está ahí, en esas páginas.

Clarice Starling:          Dígame cómo.

Hannibal Lecter:         Primeros principios, Clarice. Simplicidad. Lea a Marco Aurelio, de cada cosa pregúntese qué es en sí misma, cuál es su naturaleza

(El Silencio de los Corderos)

Ahí está la clave de bóveda: SIMPLICIDAD

Salvando las distancias JUKKA me aconsejaba cumplir este axioma para conseguir resultados. “Hazlo simple, no lo compliques”, me decía desde su experiencia de años en el desarrollo de innovación abierta.

No he podido evitar la tentación de enlazar ambos consejos al leer a B.J. Fogg “A Behavior Model for Persuasive Design” ( www.BehaviorModel.org)

B.J. FOGG es director del Persuasive Technology Lab de la Universidad de Stanford y se dedica a crear sistemas que permitan cambiar el comportamiento humano. Lo que él llama “Diseño de comportamiento”.

En su opinión, cuando hablamos de cambio de conducta es necesario ser concretos. Y para que esto suceda deben darse al mismo tiempo tres elementos esenciales: un cierto nivel de motivación, habilidad para hacerlo y un desencadenante. Señal – Habilidad – Motivación.

(1) Estar suficientemente motivado. Fogg describe tres motivadores básicos:

  • Motivador 1: Placer / Dolor. Lo que diferencia a este motivador de los que siguen es que su resultado es inmediato.
  • Motivador 2: Esperanza / Miedo. Prever un resultado, bueno (esperanza) o malo (miedo).
  • Motivador 3: Aceptación social / Rechazo.

(2) Tener la capacidad de realizar el comportamiento. Fogg sugiere que quienes diseñan las experiencias de cambio debieran hacer que el comportamiento sea más fácil. En otras palabras, se basa en gran medida en el poder de la simplicidad. Seis son los eslabones que componen la cadena de la simplicidad:

  • Tiempo: si la conducta objetivo requiere tiempo y no lo tenemos, la simplicidad se ve mermada.
  • Dinero. Si tus recursos están limitados, la conducta objetivo es menos probable.
  • Esfuerzo físico: A mayor esfuerzo físico requerido, menor simplicidad.
  • “Ciclos cerebrales”: si nos saca de nuestro espacio de confort, es más difícil.
  • Desviación Social: Si me obliga a desviarme de la norma de mi grupo social, se complica.
  • No rutinario Cuando nos enfrentamos a comportamientos no rutinarios, la simplicidad se menoscaba.

Obviamente, cada persona tiene un perfil diferente de simplicidad.

(3) Señales que activan la conducta: tres son los tipos de llamadas a la acción.

  • Una “chispa” desencadenante que motiva el comportamiento. Útil cuando se carece de motivación.
  • Un facilitador hace que el comportamiento sea más fácil. Apropiado para quienes tienen una alta motivación, pero carecen de habilidad.
  • Una señal indica o recuerda. Ni motiva ni facilita, sólo sirve como recordatorio. Apropiado cuando dispone de capacidad y motivación.

Me ha resultado original su interés por simplificar y hacer el comportamiento más fácil, complementando el tradicional foco en motivar a quienes carecen de motivación. Novedosa también su crítica a la clásica forma de crear hábitos basada en forzarse a seguir hasta alcanzar la cifra mágica de 21 días.

 

¿Qué te parece el modelo de FOGG?

 

Emocionalidad y Deporte

  • Menéame0

Emoción es aquella perturbación fisiológica que nos impulsa a la acción. Emoción es lo que nos permite comunicarnos y adaptarnos al entorno. Emoción es el punto de encuentro entre la mente y el cuerpo. Las emociones se representan en el escenario del cuerpo y están presentes en todos los procesos físicos y mentales del ser humano. Su identificación, su uso, su comprensión y su gestión, en nosotros mismos y en los demás, es lo que los estudiosos han definido como Inteligencia Emocional.

Una inteligencia que nos debe permitir resolver con acierto, con eficacia los problemas cotidianos a través de la incorporación a nuestro imaginario conceptual la siguiente premisa: razón y emoción van siempre unidos en los procesos mentales. Procesos como los de toma de decisiones, procesos relacionales, procesos de gestión organizativa e también en los procesos de definición de las políticas deportivas para los municipios.

Los avances de la Neurociencia, de la Psicología Positiva y la Teoría de las Inteligencias Múltiples entre otros han permitido definir un constructo, una idea que define a una persona emocionalmente inteligente como aquella que conoce y comprende las emociones así como expresa sentimientos con eficacia; que entiende cómo las demás personas que le rodean se sienten y se relaciona bien con ellas; que gestiona y controla las emociones de manera efectiva con el fin de hacer frente a las demandas cotidianas, los problemas y la presión diarias; que sabe manejar los cambios, se adapta y soluciona problemas personales e interpersonales, y que es capaz de generar estados de ánimo positivos, auto-motivarse y comprometerse (Reuven Bar-On).

La emocionalidad del ser humano, de las personas, va a estar presente en las relaciones que mantenemos con nuestro entorno y que mantenemos con otras personas, sean usuarios de servicios o los prestatarios de los mismos. Ponerlas en valor, tenerlas en cuenta para poder conseguir mejor los objetivos definidos se vuelve algo necesario tanto en la planificación como en la puesta en marcha de todas aquellas decisiones, procedimientos y políticas públicas que se definan. Pero también, y primordialmente, a pie de obra, de servicio en este caso, en el campo de batalla, en el punto donde se encuentran usuarios y prestatarios, en la gestión de los servicios entre personas que emocionan y que se emocionan.

Porque todos y todas tenemos ese doble papel, de personas que emocionan y se emocionan y ambos deben ser atendidos de forma inteligente. Sin embargo, en esta relación de servicio son más relevantes aquellas personas que interactúan de forma interpersonal, cara a cara, con las y los usuarios. Personas que trabajan en la prestación de servicios y que contribuyen a generar un entrono emocional que va a favorecer la práctica deportiva. Seres humanos que deben ser cuidados de forma especial ya que son imprescindibles en esta relación que será más fructífera cuanto más emocionalmente inteligente sea. Vaya por ellos estas líneas y nuestro más sentido reconocimiento.

 

Cabeza de ratón, cola de león… ¿Soy o estoy?

  • Menéame0

Hace unas semanas, en una charla de amigos, uno de ellos me hizo una pregunta:
-¿Y tú qué eres, “cabeza de ratón o cola de león”?…
El planteamiento que hacía era un poco pesimista, él veía que las circunstancias de la vida lo estaban obligando a ser cola de león… y la verdad, no parecía agradarle mucho.
En ese momento, mi respuesta fue:
-Puedes ser una u otra cosa, dependiendo del momento y de las circunstancias. De todos modos, en cualquiera de los dos casos siempre hay posibilidades de aprender.
No seguimos hablando sobre el tema, pero la idea ha continuado dando vueltas en mi cabeza desde entonces…

“Más vale ser cabeza de ratón que cola de león “, siempre me ha parecido un refrán interesante que presta a la reflexión. Sin embargo, creo que es un poco limitante pensar que puedes ser líder o seguidor, que no existen matices o cambios…

Entonces surge una nueva inquietud, ¿y si cambiáramos el ser por el estar? Si la pregunta inicial fuera, ¿y tú donde estás, en la cabeza del 0002_LeonORatonratón o la cola del león?

Estar en la cabeza del ratón me da la posibilidad de decidir a dónde voy, con todo lo que ello implica (…y de repente me viene a la cabeza una escena de la película Ratatoiulle, donde Rémy dirige al cocinero como si fuera una marioneta).

Por otra parte, estar en la cola del león me da la posibilidad de observar y descubrir desde otra perspectiva. Dejarme llevar y estar abierto a lo que pueda aprender me permite crecer y poder sacar el mejor provecho a la situación, aunque quizás no me guste mucho la idea.

Sigue leyendo

Haz bien y no mires a quién, es la empatía

  • Menéame0

150429112643_nepal4_624x351_gettyimagesHoy vuelve a visitarnos la empatía, que aunque ya ha pasado por aquí anteriormente unas cuantas veces, en esta ocasión viene para ayudarnos a analizar dos trágicos acontecimientos que en la actualidad están teniendo una gran difusión e impacto en los medios de comunicación.

Uno de ellos, es el caso del “falso shaolín” y su condena por el asesinato de dos mujeres. El otro, es el del terremoto de Nepal. Aparentemente, son dos sucesos que nada tienen que ver uno con otro.

Sin embargo, ambos como sucesos traumáticos, son auténticos estimuladores de emociones contrapuestas, pero sobre todo, lo que tienen en común, es la experiencia empática.

Pero, ¿cómo funciona y por qué se produce la empatía?. Desde una mirada sociológica de las emociones, podemos ver la empatía como verdadero “pegamento” del funcionamiento social, cuyo cuadro de mando se encuentra en las (neuronas espejo). Ahora bien, no todo depende de ellas (aunque una de sus funciones sea la de imitación), porque una cosa es sentir en Sigue leyendo

El juego interior y la gestión de emociones negativas

  • Menéame0

 

Esta semana he tenido la ocasión de escuchar a Tim Gallwey, autor del famoso libro “El juego Interior del tenis”, y precursor de lo que hoy en día se viene a llam2015-05-04 12.44.48ar coaching.

Su principal aportación se basa en la explicación de que en cada actividad humana hay dos ámbitos de actuación: el externo y el interno.

El juego exterior se juega en un escenario externo para superar los obstáculos externos para alcanzar un objetivo externo: Ganar una carrera, conseguir un nuevo puesto de trabajo, lograr una alta calificación en un examen….etc.

El juego interior se lleva a cabo dentro de la mente de las personas y se juega contra uno mismo. Se trata de los diálogos internos que tenemos con nosotros mismos y que nos inducen unos estados de ánimo determinados que nos facilitan o dificultan la consecución de esas metas externas.

¿Cuál de los dos juegos es más difícil de ganar? Sin lugar a dudas, el juego interior.

En este juego interior en muchas ocasiones luchamos contra emociones como el miedo, la duda, la ansiedad. Son elementos que Sigue leyendo