Gestión de las emociones

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Serie IBETI

Grupo EMOCIONA-T: Jone Gil, Marta Lerchundi, Lucia Olaizola, Miriam Torres, Nerea Valencia, Carla del Valle de Lersundi

El mundo de las emociones siempre ha sido complejo para el ser humano. Hasta ahora la humanidad no le ha otorgado suficiente importancia o incluso llegaba a aparcar a un lado las emociones. Pero actualmente esto ha cambiado, cada vez más expertos subrayan con énfasis la idea de gestionar las emociones para el conjunto del bienestar social del ser humano.

Pero, ¿a dónde se remonta el origen de las emociones? Charles Darwin en una de sus obras, El origen de las especies, hace real hincapié en la instintiva manera con la que el hommo sappiens expresa las emociones básicas y universales, ya que es algo que nadie nos ha enseñado, y por tanto se trata de un elemento innato del ser humano.

Nos remontamos a los orígenes de la comunicación interpersonal para hablar sobre la formulación de la Teoría de la Inteligencia Emocional. El psicólogo estadounidense John D. Mayer, junto a Peter Salovey fueron los creadores de la anterior teoría y llegaron a clasificar a las personas en tres tipos, teniendo en cuenta la manera en la que cada persona respondía a las emociones y como llegaban a recrearlas: personas conscientes de sí mismas, personas atrapadas por sus emociones y personas que aceptan resignadamente sus emociones.

Poder tener un buen manejo de nuestras emociones no es tarea fácil, por ello, los autores presentan una breve guía con recomendaciones para la adecuada gestión de emociones:

  1. Atenuar nuestros niveles de auto-censura:
  2. Permanecer atentos a las señales emocionales
  3. Investigar cuáles son las situaciones que desencadenan las emociones no deseadas
  4. Descargar físicamente el malestar
  5. Prevenir que los problemas se enquisten
  6. Reconducir las emociones que no nos hacen bien

Aplicar la gestión de las emociones a las organizaciones tiene múltiples ventajas; que la comunicación sea eficaz, que haya un mayor bienestar individual y del entorno, que se respire un buen ambiente laboral, que la motivación este puesta al servicio de las metas, que mejore la calidad del trabajo en equipo y que las relaciones con los clientes sean más efectivas; y que en consecuencia se incremente la rentabilidad de la empresa.

En cuanto a los ámbitos de aplicación de la inteligencia emocional en las organizaciones, destacamos la resolución de conflictos, la adaptación al cambio, la toma de decisiones, la negociación, el trabajo en equipo y la motivación.

El nivel emocional tiene un alto poder sobre nuestros pensamientos y, por ende, sobre nuestro comportamiento. Una persona con un estado emocional de angustia tiende a ser más competitivo y por tanto a tener más conflictos; mientras que una persona con un estado de relajación tiende a comportarse de modo más cooperativo y conciliatorio, y por tanto a resolver los conflictos con más facilidad. Además, también afectará a nivel personal, en su autoestima, conciencia, amor propio, etc.

Para poder lograr lo presentado en el punto anterior, es importante conocer diferentes estrategias de manejo de conflictos. Según el autor Rahim, A. (1983), son recomendables la integración de diferentes ideas u opiniones como camino para encontrar soluciones satisfactorias por ambas partes; la negociación; el diálogo; la flexibilidad; el compromiso para buscar una solución que satisfaga a ambos; la asertividad; la colaboración y la empatía. Para ello, es importante seguir los pasos: el autoconocimiento; conocer y entender a la persona; y el respeto, la calma y la claridad en la exposición de acuerdos y desacuerdos. Por el contrario, no se recomiendan ni la evasión, ni la confrontación.

Es muy importante a la hora de ser emocionalmente inteligentes y saber gestionar las emociones tener un buen nivel de autoconocimiento. Se refiere a conocer y reconocer nuestras emociones y el uso que hacemos de ellas, para así poder manejarlas. Es importante entender por qué algo nos hace reaccionar y nos crea emociones. Esa reflexión nos ayudará a impedir que nuestras reacciones afecten de manera negativa en nuestras relaciones personales.

El autoconocimiento además, está íntimamente ligado a la satisfacción: Cuando una persona realiza el ejercicio del autoconocimiento y puede gestionar sus emociones, es más capaz de llegar a sus objetivos. Y con la empatía: al conocerse uno mismo puede empatizar mejor con el otro, ya que conoce qué siente y por qué siente ciertas emociones y puede identificarlas mejor en las demás personas.

 ¿Cuál es su opinión?

Los momentos del verano

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Comienza para muchos una época de vacaciones. Época de descansar, de disfrutar de nuestros hobbies y aficiones, de hacer realmente lo que más nos apetece. En definitiva, de disfrutar más de aquellas cosas que nos hacen más felices.

Pero esta reflexión siempre me lleva a la otra lectura que puede hacerse de esta situación. ¿Qué pasa, que durante el resto del año no disfrutamos, no somos felices? ¿Nuestra felicidad depende tan solo de un puñado de días de vacaciones al año? ¿Se puede disfrutar y ser feliz de otra manera?

Es cierto que muchas personas tienen trabajos que no les satisfacen ni disfrutan con ellos porque pueden estar muy alejados de sus pasiones, pero en este punto recuerdo una frase que escuche a un gran profesional y mejor persona, Enrique Marco Iserte, que decía “Quizás no podemos hacer lo que nos gusta, pero podemos hacer que nos guste lo que hacemos”. Siempre podemos poner nuestro granito de arena, con nuestra actitud, nuestra creatividad y nuestra impronta, para hacer que nos guste algo que hacemos, aunque no sea ela vida es aquello que pasa mientras estas ocupado haciendo otros planesl trabajo de nuestra vida.

Por otro lado, otra frase memorable es aquella que dice que “La vida es aquello que pasa mientras estamos ocupados haciendo otros planes”. Nos pasamos la vida pensando en aspectos o bien que han pasado, o bien que vendrán, sin disfrutar del momento presente, sin vivirlo con plenitud y consciencia.

En la vida hay muchos momentos que “se nos escapan”, pasan de largo sin prestarles atención y disfrutar de los mismos: una puesta de sol, una conversación agradable, un pequeño gesto, una mirada, una buena comida, un buen helado, caminar por la arena, bañarse en el mar……etc.

Me ha encantado este video de un niño con su perro. Es como un cortometraje, donde en apenas unos segundos suceden muchas cosas.

La capacidad de disfrutar del niño, su tranquilidad a la hora de gozar de ese momento, la naturalidad con la que sucede todo, la tranquilidad de su compañero el perro, que tan solo es testigo de la escena, “sin juzgar” ni mantener un comportamiento extraño.

Mantengamos pues estas vacaciones, y el resto del año, una actitud de disfrutar también con las cosas pequeñas, que son las que sumadas nos ofrecen un balance positivo de nuestro bienestar y felicidad.

 

¿Nos cuentas tus pequeños momentos de felicidad?

Sé consciente de las actitudes y las cualidades comunicativas

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Serie IBETI

Equipo DAMA: María Arruti, Biarritz Fernandez, Anne Galarraga, Nerea Zimmermann

Un buen comunicador debe saber adaptarse a distintas situaciones, entornos o personas. Para ello, deberá cambiar su actitud y deberá utilizar distintas cualidades en cada momento para que la comunicación sea fructífera y para que todos los integrantes del proceso de comunicación puedan aportar su granito de arena.

Por actitud se puede entender la definición de la Real Academia Española, “disposición de ánimo manifestada de algún modo” (RAE, 2015). Tomando como base dicha definición, podemos decir que la actitud es el comportamiento que toma el individuo ante una persona, objeto o situación. A causa de ello el individuo puede expresar ese sentimiento mediante su cuerpo, como la Real Academia Española dice: “postura del cuerpo humano, especialmente cuando es determinada por los movimientos del ánimo, o expresa algo con eficacia” (RAE, 2015).

Se transmiten de generación en generación, es decir, son algo que hemos ido adquiriendo desde pequeños. Según las circunstancias que vivimos y los valores que hemos obtenido, se construyen ciertas actitudes. Así pues, la situación en la que nos encontremos repercute a la hora de tomar una actitud u otra. Por ejemplo, si en una situación la mayoría reacciona de una manera determinada, debido a la presión que la mayoría ejerce en ese individuo, su actitud será la misma que los demás y no expresará lo que realmente piensa o quiere.

Desde el punto de vista de la comunicación, se pueden distinguir dos tipos de actitudes. Por un lado, las actitudes positivas, aquellas que ayudan a que una comunicación sea fluida y correcta. Por ejemplo, si dos personas se conocen y mantienen una buena relación de amistad, su actitud comunicativa será positiva, es decir, los dos estarán dispuestos a hablar y a escuchar al otro. Además, mantendrán una actitud desenfadada, ya que están en su zona de confort. Eso se verá reflejado en su actitud corporal, ya que tendrá una postura más relajada e inconscientemente el individuo hará gestos que demuestren que está manteniendo una escucha activa, como por ejemplo afirmar con la cabeza, aportar comentarios…

Cabe destacar que para tener una actitud positiva no es necesario tener ningún tipo de confianza, ya que eso no quiere decir que vayan a tener una actitud cerrada y que no habrá ningún tipo de comunicación.

Por otro lado, están las actitudes negativas, es decir, aquellas que entorpecen o impiden que se lleve a cabo una comunicación. Se puede distinguir varios factores que demuestran cuando una persona muestra una actitud negativa. Por ejemplo, desinterés, estar a la defensiva, interrumpir, juzgar, mirada perdida, incomodidad…

En pocas palabras, las actitudes tienen gran importancia en la comunicación interpersonal, son clave para guiar la comunicación por un camino u otro. Y es que si resulta que los participantes llevan una actitud positiva el resultado de la comunicación puede favorecer a ambos ya que pueden aprender del otro, pueden aportar sus ideas y pueden reforzar y crear vínculos.

En cuanto a las cualidades se refiere, son aquellas características con las que las personas nacen, las desarrollan o las adquieren. Se podría decir que algunas personas tienen facilidad a la hora de tratar con personas y hacer que éstas sean escuchadas. Además, tienen también un don con las palabras; con el discurso en general.

Se pueden distinguir varios aspectos relevantes en cuanto a cualidades comunicativas. Se podría decir que uno de los elementos más importantes o influyentes a la hora de atraer al público o a la persona con la que mantendremos el proceso comunicativo es la voz. Hay algunas personas que nacen con una voz adecuada para comunicar, pero eso no quiere decir que las demás personas no puedan entrenarla y controlarla.

Otra de las características que define las cualidades comunicadoras es la labia o la facilidad de palabra. La capacidad de crear un discurso convincente y atractivo para el público es una cualidad que algunas personas adquieren fácilmente o que son innatas. Aún así, es una cualidad que cualquier persona puede aprender, desarrollar y trabajar con el tiempo.

En cuanto a la comunicación no verbal, es considerada como una cualidad que una persona emplea en un acto comunicativo. Hay personas que son capaces de analizar cómo reacciona su cuerpo en un proceso comunicativo, es decir, saben lo que hacen y quieren hacerlo de una determinada manera y, además, pueden controlar sus impulsos, sus movimientos y gestos… Esa cualidad les sirve para aprender de sus errores y controlar sus movimientos en determinadas situaciones.

Para que una comunicación sea buena y eficiente es necesaria la escucha activa de todos los participantes del acto comunicativo.

Las cualidades son indispensables en un proceso de comunicación. Hay varios rasgos que son fundamentales, como por ejemplo la transmisión de confianza y credibilidad, la capacidad para elaborar un discurso organizado con un mensaje claro, que la comunicación verbal y la no verbal vayan de la mano y que sea capaz de adaptarse a las diferentes situaciones.


Tacto y ternura para transformar el mundo

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(Reedición) Autor: Francisco Javier Bárez Cambronero

Uno de los aspectos más fascinantes de la vida humana es la capacidad de expresar y transmitir emociones mediante el tacto, que a su vez, es una de las maneras más potentes de toma de conciencia de las emociones, propias y ajenas.

El tacto es de importancia vital porque resulta una experiencia personal única, pero también compartida, de proximidad. Y como tal, es una fuente de información y un canal de comunicación imprescindible. Se torna en necesidad vital. Todas las personas necesitamos del contacto físico con otras personas.

No es la primera vez que invitamos a la ternura a visitar este blog, más olvidado tenemos al tacto. Por eso, en este post me gustaría aportar mi visión sobre la importancia sociológica de la ternura y su relación con el tacto.

He de confesaros que la preparación de este post ha supuesto para mí varios descubrimientos. El primero de ellos es que éste es un tema que está cobrando gran interés por los últimos avances en la investigación científica sobre la cuestión. Un buen ejemplo de ello es el fantástico libro de Ashley Muntagu, El Tacto, La importancia de la piel en las relaciones humanas, que supone mi segundo descubrimiento

Quizás la primera experiencia humana sea a través del tacto, antes de las 8 semanas de gestación el feto ya ha desarrollado la sensación táctil, y es en el momento del parto cuando tenemos el primer contacto con el mundo a través del tacto, Margaret Mead lo denomina el shock epidérmico.(tercer descubrimiento).

Yo tuve la suerte de estar presente y acompañar a mi mujer en el parto de nuestro hijo mayor. Toda mi vida recordaré la sensación que me recorrió todo el cuerpo cuando en ese momento único, él me agarró el brazo (ya venía apretando, jejeje). Creo que fue un shock epidérmico mutuo.

Por algo las funciones de las manos y áreas táctiles del cerebro ocupan un gran tamaño. La piel es un órgano extremadamente sensible, cumple la función de captación de sensaciones y de conectarnos con el exterior, con el medio ambiente. Sentimos frío, calor, cosquillas, dolor, presión, y qué decir de las zonas erógenas. Sensaciones que curiosamente varían, en función de las emociones que estemos sintiendo en cada momento.

Incluso existe un verdadero vocabulario emocional del tacto, transmitimos unas u otras emociones, miedo, rabia, ira, asco, alegría, amor, confianza, seguridad y por supuesto, la ternura, según cómo y dónde nos toquemos.

Erving Goffman, dice que las personas nos tocamos cómo y dónde tiene significado. Nos tocaremos cuántas veces necesitemos hacerlo en nuestra vida cotidiana. Sólo debemos saber verlo y estar muy atentos para notarlo.

Darnos la mano, abrazarnos, pasarnos una mano por el hombro, agarrarnos del brazo, diferentes formas de interactuar emocionalmente en cada contexto y situación social. De esta forma nos situamos en una mirada sociológica de la cuestión.

En mi opinión, la emoción que mejor se transmite a través del tacto es la ternura. Imaginaros por un momento, cada uno de vosotros y cada una de vosotras, con vuestras cálidas manos sujetando la cara de una persona querida, con ternura, con delicadeza, ¡que bienestar transmite!

La ternura contiene un gran significado social. Ternura como sostén emocional en el desarrollo de las personas desde la infancia, en la familia. Crea y refuerza los vínculos afectivos y sociales.

En este sentido, la ternura tiene poder para transformar nuestro entorno, nuestra sociedad. Es un elemento clave de comunicación amorosa, de empatía y simpatía, al ser una emoción que expresa amor abiertamente, tiene la capacidad de transmitir bienestar.

Sin embargo, la ternura tiene una paradoja, se manifiesta con delicadeza, en pequeños detalles, sin ostentación, de manera sutil, con leves caricias y mimo, pero al mismo tiempo, la expresión de ternura exige coraje, firmeza, porque se he de mostrar sin miedo, abiertamente, con naturalidad y sensibilidad y esto choca con una cultura y una sociedad como la nuestra que fomenta la competencia, el individualismo, la frialdad y la dureza.

Desde una perspectiva sociológica de las emociones, el tacto y la ternura se convierten en fundamentos vitales en la construcción de una cultura del encuentro capaz de desarmar los conceptos de lucha, de rivalidad y enfrentamiento de nuestra cultura occidental.

Por otra parte, también nos abre puertas a nuevos ámbitos de estudio, como el del sufrimiento que puede generar la privación del (con)tacto físico en las personas que experimentan soledad, o procesos de exclusión social. Cuarto descubrimiento, un apasionante ámbito de estudio. Una demostración más de que las emociones son el nexo bidireccional de interacción entre individuo y sociedad.

La RAE define a la ternura como: manera de ser, de comportarse, personas agradables, cordiales, que demuestran delicadeza, mimo. Su propia definición me da la oportunidad de reivindicar la ternura como una actitud ante la vida, una manera de ser y estar en la vida. Ternura como acción creativa de transformación social, de transformación cultural.

En este sentido, la ternura y la sensibilidad que conlleva, nos abre un fantástico horizonte a la solidaridad, a la cooperación, a la búsqueda de esa sinergia que Stephen Covey denomina como la 3ª alternativa.  La práctica de la ternura a través del tacto con delicadeza y sensibilidad, sólo nos puede llevar a crear seres sensibles y una sociedad justa y feliz.

Por tanto, y he aquí el quinto descubrimiento, una sociología de la ternura como praxis diferente para observar y mejorar la sociedad, buscar, conectar y (con)tactar con los demás desde la ternura.

Y no cabe duda que ésta fórmula; tacto+ternura+sensibilidad, para la transformación social, es simple y barata. Os dejo un enlace a una bonita canción de Elliott Murphy que habla de amabilidad y dulzura; A touch of kindness

Y tú ¿cómo practicas la ternura?

 

Suerte, fragilidad y agradecimiento

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Fragilidad

Miedo y Coraje (Mario Benedetti)

El miedo y el coraje
son gajes del oficio
pero si se descuidan
los derrota el olvido

el miedo se detiene
a un palmo del abismo
y el coraje no sabe
qué hacer con el peligro

el miedo no se atreve
a atravesar el río
y el coraje rechaza
el mar del infinito

no obstante hay ocasiones
que se abren de improviso
y allí miedo y coraje
son franjas de lo mismo.

El poema de Benedetti representa muy bien las emociones encontradas a las que me enfrenté el pasado 25 de junio antes de que me realizaran una histerectomía total (con extirpación de trompas, pero no de ovarios). Hacía años que sabía que llegaría el momento en que me tendrían que operar… pero una operación es algo para lo que nunca es un buen momento… Te sabes fuerte, enérgica, con capacidad para recuperarte… pero también eres consciente del riesgo que toda operación con anestesia total conlleva; y sabes que durante un tiempo vas a necesitar de otros y vas a tener que aflojar las riendas, dejar que otros sean los que cuiden y se encarguen…

Además, se suma la naturaleza de la operación… La gente te dice: “¿te van a vaciar?”; “bueno… tú ya has tenido hijos”… Es cierto que mi útero ha cumplido su función y que hace tiempo que había decidido no tener más hijos… Pero ¿voy a dejar de estar llena de vida, sueños e ilusiones? ¿acaso voy a ser menos mujer? Una mujer es mucho más que su útero, que los hijos que engendra o decide no engendrar… Una vez más he recordado la cita con la que abría mi tesis doctoral

Mujer_Marcela Serrano Hace poco leí qué era la suerte…

Suerte 2

Aún estando de acuerdo, después de esta experiencia de fragilidad y vulnerabilidad creo que la suerte es mucho más…

Suerte es…
… que te hagan reír hasta que te duele antes de entrar en un quirófano.
… estar acompañada en los momentos difíciles.
… abrir los ojos y ver los rostros de las personas que quieres.
… tener una mano que apretar en los momentos de fragilidad.
… tener más visitas y llamadas que las que tus fuerzas te permiten atender.
… contar con un batallón de personas dispuestas a echarte una mano.
… tener una familia que aun estando lejos está cerca.
… tener un hogar confortable, una cueva, en la que reponerte de tus cicatrices.
… tener la posibilidad de aprender a “dejarte querer”.
… amar y sentirte amada.
Suerte es saber, sentir muy dentro, todo lo anterior y sentir un profundo agradecimiento.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS…

 

 

Escucha activa

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Serie IBETI

Equipo Bantú: Cecilia Charro, Maialen Gajate, Xabier Martinez de Antoñana, Elena Narbarte, Ana Luisa Rubio y Leticia Vicente

 La escucha activa es una manera de comunicarse con los demás, a través de la cual, quien está escuchando demuestra al emisor que ha entendido lo que ha dicho, pero sobre todo, le demuestra que le ha escuchado y le ha prestado atención obteniendo una conexión de respeto mutuo entre los dos participantes de la comunicación.

Escucha activa e inteligencia personal: La inteligencia emocional es la capacidad que poseen las personas para identificar y expresar las emociones y los sentimientos. Se trata de una habilidad socio-emocional que ayuda a la gestión de las emociones y a controlarlas en diferentes contextos. Aunque el estudio sobre la inteligencia emocional forma parte del campo de la psicología, en los últimos años ha determinado una gran ventaja en la comunicación.

Escucha activa en la comunicación: La escucha activa es uno de los principios básicos para lograr una correcta comunicación. Escuchar es un requisito importante y difícil al mismo tiempo y se cree que los seres humanos escuchamos de forma automática, pero no siempre es así.

Este mecanismo se da cuando el receptor está dispuesto y preparado para escuchar lo que el emisor tiene que decirle; identifica el contenido de lo que dice, los sentimientos que transmite y sus objetivos. Asimismo, el receptor debe tratar de evitar distraerse, no interrumpir ni juzgar al que habla, no contraargumentar y demás. De la misma manera, hechos como tener habilidades expresivas y encontrar formas no defensivas de expresarse, ayudan también en la comunicación mediante la escucha activa. Dependiendo del nivel de la comprensión del receptor se pueden alcanzar varios modelos de escucha activa: el parafraseo, el reflejo del estado emocional, el validar, el estar completamente de acuerdo y la cualificación de la información.

Escuchar de manera activa es de vital importancia para que se dé una buena comunicación. La escucha activa implica de la misma manera el esfuerzo físico como el esfuerzo mental. También es relevante que la escucha activa es la información que se consigue sobre el emisor demostrándole el interés que tenemos en él y sobre lo que habla, aumenta su autoestima y favorece la relación entre emisor y receptor. Esto es muy importante ya que hay veces que con el lenguaje corporal podemos estar comunicando todo lo contrario.

Gracias a la escucha activa disminuyen los malentendidos y con ello las disputas, se mejora la comprensión de las emociones hacia los demás y esto hace que en algunas ocasiones nos podamos poner en el lugar del otro, en este caso en el del emisor. En el papel del emisor, la escucha activa también es muy importante. Cuando se dispone de una buena escucha activa, es más fácil captar la atención de los demás.

Recomendaciones para su desarrollo y/o utilización: Es necesario crear un clima positivo para la comunicación. De esta manera, la comunicación será efectiva o por lo menos afectiva, puesto que tanto el emisor como el receptor se sentirán importantes en el acto comunicativo. Asimismo, tenemos que procurar captar a la perfección el mensaje del emisor, de lo contrario, podríamos malinterpretar la información que nos está dando.

Tenemos que intentar obtener una información relevante de lo que nos proporciona el emisor. Hay que demostrarle al emisor una mínima consideración por lo que nos está queriendo transmitir y a su vez, es necesario aprender de las experiencias del emisor y atender e identificar objetivos, sentimientos, experiencias y reflexiones que quizás nos sean de interés. Es de vital importancia mostrar interés por el emisor. Así podremos solicitar aclaraciones en caso de tener alguna duda sobre lo que nos están intentando explicar o transmitir; además de ganarnos la confianza del emisor

Algunos de los elementos que pueden facilitar de forma muy positiva, y que influyen en la escucha activa, pueden ser la percepción, las presunciones, los valores y el estilo comunicativo. No todas las personas tenemos las mismas habilidades, es por eso que hay personas que tienen como habilidad innata  la escucha activa, aunque hay que trabajarla de igual manera. Las habilidades que facilitan su entendimiento son estas: la empatía, la asertividad y la negociación.

Otros materiales pedagógicos o de gran ayuda para mejorar la escucha activa entre individuos pueden ser los siguientes:

  • Focalizar la atención en el tema del que se está hablando y concentrarse en el emisor y en lo que está diciendo.
  • Evitar distracciones, sentándose cerca del emisor es la mejor táctica para poder escuchar de una forma satisfactoria al hablante.
  • Dejar de lado los prejuicios también es una manera positiva de escuchar activamente al emisor.

Por otro lado, existen algunas actividades para garantizar una escucha activa satisfactoria, tanto en grupo como individualmente. Algunas de estas actividades son:

  • Expresarle al emisor su reconocimiento por el hecho de haber compartido conocimiento.
  • Realizar preguntas, sin resultar amenazantes, para construir su comprensión acerca del tema tratado.
  • Realizar un “feedback” sobre experiencias o ideas semejantes a las expresadas por el emisor
  • Expresar su aprecio de forma inmediata al emisor.

 

Desarrollismo personal

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(Reposición) Autor: Iñaki Perez

En los últimos tiempos y en diversos ambientes e incluso en diversos lugares geográficos, asisto con cierta preocupación a una moda que se está instalando en nuestra manera de pensar y en nuestra cultura, sobre todo en ambientes de personas entre los 30 y los 50 años de edad (Esto es más una apreciación que un estudio riguroso) y que yo llamo “desarrollismo personal“.

No sé si se trata de instaurar un nuevo negocio, de “desarrollo rápido” estilo a las  multinacionales de comida que todos conocemos o responde más a a un problema de “foco” de nuestra existencia,… o tal vez las dos cosas.

Parece que no eres una persona “normal” si no pasas por un curso de Coaching, Mindfulness para gestionar tu estrés, inteligencia emocional en un finde, experiencias cercanas a la muerte, biodanza para equilibrar energéticamente tu cuerpo o no practicas yoga o meditación o aprendes a hipnotizar en seis sencillos pasos un fin de semana. No digamos nada de las constelaciones familiares, nadie que se precie debería dejar de pasar por una constelación, a poder ser facilitada por alguien a quien nadie supervisa y que se supone que lo hace muy bien después de un par de fines de semana de formación a cambio de una aportación (palabra muy en boga hoy en día en este ámbito y que merecería la pena estudiar detenidamente)

No se trata en este artículo de echar por tierra a nadie ni a nada, evidentemente todo tiene su valor en su justa medida y todo sirve cuando sirve. Estoy ironizando y no seré yo quien juzgue a nadie por practicar lo que sea, por mucho que a mí me pueda parecer lejano o extraño o antinatural.

Lo que me preocupa es que gracias a personas con pocos escrúpulos y usando la necesidad de la gente de buena voluntad, que tal vez están buscando un Norte al que dirigirse, estas personas que de un modo u otro son vulnerables, acaben siendo carne de cañón” de pseudo profesionales en mi opinión, poco fiables.

Independientemente de que cualquiera de las técnicas o metodologías que he nombrado antes pueda ser más o menos útiles, juicio en el que no entraré en este post, creo humildemente que en general estamos equivocando el camino. Si pensamos, todos conoceremos a personas que llevan en sus espaldas varios cursos, retiros, certificaciones, etc. de algunas de las cosas nombradas e incluso otras nuevas o diferentes y que en realidad, no hemos visto que el efecto producido sea manifiesto más allá de un par de semanas después de hacer el último curso, con suerte.

Esto puede crear una especie de aprendizaje en bucle, que hace que las personas sigan “necesitando” hacer esos cursos, ya como un fin más que como un medio. Se convierten en “yonquisdel desarrollo personal y en muchos casos y como ocurre con cualquier cosa que crea adicción, en realidad no suele servir a la larga para mejorar demasiado, puesto que si todas la técnicas, cursos, metodologías o filosofías sirvieran realmente para lo que dicen servir, cada vez necesitaríamos menos y no más, ¿no?

Para mí la clave está en donde ponemos el protagonismo del cambio o de la mejora, donde está la responsabilidad de conseguir lo que queremos y quién es el responsable de lo que me pasa y realmente creo que sin duda, si yo delego en otros soluciones mágicas para mi vida,….

 ¿No me estaré haciendo un yonqui del “Desarrollo Personal”?

 Y por otro lado, ¿Por qué hay personas que piensan que el hecho de que a ellas/os les haya servido un curso, una técnica, etc., inmediatamente les capacita para impartirla ellas/os mismas/os?

 Creo que jugamos con lo más sagrado, que es la vida de la gente y ésta se merece mucho respeto

¿No creéis también lo mismo?

 

Vacaciones: ¡a cargar las pilas!

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Con la llegada del buen tiempo, solemos cambiar las rutinas que mantenemos a lo largo del año. Llegan los días más largos, acompañados normalmente por unos días de descanso. Días que aprovechamos para cargar las pilas que ya empezaban a agotarse… y es que las vacaciones, más allá de unos días deseados por la posibilidad de vivir otras sensaciones, ¡son pura necesidad!

cargar pilas

Image courtesy of Worakit Sirijinda at FreeDigitalPhotos.net

Normalmente solemos relacionar las vacaciones con emociones positivas: alegría, diversión, ilusión,… aunque también hay algunas personas que los reciben con una combinación de ganas y miedo a ¡encontrarme conmigo mismo!

En el Consorcio de Inteligencia Emocional, tenemos como misión la difusión de la importancia y las implicaciones de las emociones en nuestras vidas, así como  el fomento de prácticas que nos ayuden a mejorar los niveles de Inteligencia Emocional. En este sentido, y pensando que ahora podemos tener un tiempo para nosotros, para mimarnos, para cargar pilas,… nos hacemos eco, y suscribimos al 100% los deberes que un profesor italiano, Cesare Cata, ha mandado a sus alumnos para este verano. 100% Inteligencia Emocional.

Y si nos lo permitís, no en forma de deberes, pero sí en forma de sugerencia (¡os animamos encarecidamente a que lo practiquéis!!!), os retamos este verano a ….

1. Por la mañana, cuando vayas caminando por la playa fíjate en el reflejo del sol en el agua, piensa en lo que más te guste en la vida y siéntete feliz.

2. Intenta usar todos los nuevos términos aprendidos este año: cuantas más cosas digas, más cosas puedas imaginar y más cosas puedas pensar, más libre te sentirás. (Propuesta alternativa: ¿podrías transformar tu lenguaje y tratar de expresar tus ideas en positivo? ¡El lenguaje crea realidades!)

3. Lee todo lo que puedas. Pero no porque tienes que hacerlo. Lee porque el verano inspira sueños y aventuras y leyendo te sentirás como las golondrinas al vuelo. Lee porque es la mejor forma de rebelión que tienes.

4. Evita todas las cosas, situaciones y personas que te influyan negativamente: Busca las situaciones y la buena compañía de los amigos que te enriquezcan, que te entiendan y que te aprecien por lo que eres.

5. Si te sientes triste o asustado, no te preocupes: el verano, como todas las cosas maravillosas, nos puede dar algún que otro problema. Intenta escribir un diario donde plasmes tus sentimientos (en septiembre, si te apetece, lo leemos juntos).

6. Baila. Quítate la vergüenza. En la pista de baile o en tu habitación. El verano es un festival y sería absurdo no formar parte de él.

7. Al menos una vez en tu vida tienes que ver el amanecer de un nuevo día. Permanece en silencio y respira. Cierra los ojos y siéntete agradecido.

8. Haz un montón de deporte.

9. Si encuentras a una persona que te gusta mucho, díselo con total sinceridad. No importa si él/ella termina por no entenderte. Si no lo hace es que él/ella no iba a formar parte de tu destino. De lo contrario, el verano 2015 será la gran oportunidad para caminar juntos. (Si esto sale mal, vuelve al paso 8).

10. Recuerda los apuntes de nuestras clases. (Propuesta alternativa: A falta de apuntes, podemos reflexionar sobre los aprendizajes que las experiencias que hemos vivido durante el año nos han ofrecido)

11. Sé alegre como el sol e indomable como el mar.

12. No digas palabras mal sonantes y sé siempre educado y amable.

13. Si vas a ver películas, hazlo en versión original para mejorar tus habilidades lingüísticas y tu capacidad de soñar. No dejes que la película acabe con los créditos; re-vívela mientras dure el verano.

14. Durante el día o en la noche, sueña en cómo puede y debe ser tu vida. Mientras dure el verano, reúne toda la fuerza que necesites para no renunciar a eso que quieres y haz todo lo posible para perseguir ese sueño.

15. Sé bueno.

Y si aún necesitas algo más… una última sugerencia… ;-)

Feliz verano, cargar bien las pilas, y ¡nos vemos en este blog con el nuevo curso en Setiembre!!!

Superación personal

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Autora: Aitana Estrecha Conejero

En todos los ámbitos existen las relaciones humanas y en todas las relaciones humanas destaca la comunicación. La comunicación desarrolla una interacción que en ocasiones acaba con buenas sensaciones pero en otras no tanto. Cómo cuesta relacionarse diariamente con personas que no se aceptan a sí mismas o de lo contrario no aceptan al prójimo, pero qué gratificante cuando por vía ajena se reciben críticas positivas, estimación y respeto.

Como es imprescindible comunicarse conviene de vez en cuando echar mano de algunos consejos que hacen de las comunicaciones interpersonales comunicaciones cívicas y positivas. Ejercemos una gran influencia en las personas tanto para bien como para mal y las relaciones laborales, sentimentales o sociales determinan en casi todas las ocasiones nuestro estado anímico. Para mejorar estas relaciones y que nuestro estado de ánimo se mantenga de manera positiva suele ser conveniente; aprender a escuchar, ser empáticos, reconocer los logros ajenos,

Todos, absolutamente todos tenemos como cometido en esta vida, entre otras cosas, forjarnos una personalidad que nos acompañe a lo largo del camino que recorramos estando ésta hecha a Sigue leyendo

¿No es tiempo de trascender la Inteligencia Emocional?

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(Reedición) “Ya es tiempo de trascender la Inteligencia Emocional.” Esta frase, este pensamiento se lo oí hace unos días a David Alvear, de Baraka, en una clase de meditación, me dio mucho que pensar y concluyo que estoy completamente de acuerdo con él.

Llevo años tratando el tema de la Inteligencia Emocional, que surge como tal allá por los albores de los noventa gracias a Mayer, Salovey, Goleman, Bar-On y otros muchos, destacando a Rafael Bisquerra en el Estado. Desde los noventa que se define como tal pero que no ha trascendido mucho de la identificación, del etiquetaje, pero poco en cuanto a los avaneces en metodologías para su comprensión y considero que menos aún en cuanto a su regulación. Muchas de las investigaciones que se han realizado seguro que han mejorado la forma de medir el constructo pero, y lo digo con la humildad de un ignorante, creo que no se ha avanzado demasiado, que no se ha ido más allá en su desarrollo para beneficio del bienestar del ser humano.

Trascender, en algunas de sus acepciones significa ir más allá o comprender mejor. Imprescindibles sigue siendo la labor de sensibilización y formación en este ámbito de Sigue leyendo