La emoción de emprender viaje

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La emoción de emprender viaje

Cada vez que nos enfrentamos a un problema en la empresa, en el ámbito educativo, en lo personal, nos vamos a buscar respuestas en los “especialistas”, los que tienen experiencia probada en ese terreno. ¿Y si a veces la respuesta estuviera fuera?¿y si fuera necesario salir para volver a mirar desde otra perspectiva?

Cuantos más años cumplo más me doy cuenta de que no soy especialista, si acaso rastreadora, exploradora, inquieta, curiosa. Me gusta lo que sucede en los bordes, en los límites, me gusta ver que pasa en los cruces de caminos, allí donde convergen las ideas.

Soñando New York City desde el Sombrero de Chasna (Tenerife)

Entro en este blog como un elefante a una cacharrería, afortunadamente hay muchos especialistas que me acompañan, así que no temo al estropicio. Hoy llego aquí para hablar de viaje y emociones, innovación, cambio…, el viaje como aprendizaje es el hilo conductor de mi discurso hace ya unos años, podeis comprobar por qué en El Guisante Verde Project.

He encontrado en el viaje una suerte de entrenamiento, me gusta manejar mapas, notas, guías, planes, lecturas, sueños… el resultado ofrece un mapeo de emociones encontradas. El viaje se convierte en el contexto propicio, una suerte de iniciación para observar y enfrentarse a emociones propias y colectivas, de las que tenéis mucha más información en conociendo las emociones.

¿Cuántas emociones nos depara un viaje? ¿salimos predispuestos a disfrutar? ¿conectamos la wifi emocional? ¿contagiamos cuando hablamos de viajes? ¿es una huida o un reencuentro? ¿viajar nos prepara para el cambio? ¿Viajar incrementa nuestra inteligencia emocional? Sigue leyendo

Conociendo las emociones

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Tan importante como ser capaces de identificar y tomar conciencia de las emociones que sentimos ante cualquier estímulo o situación, es saber identificar de qué tipo son esas emociones y qué función cumplen (a las funciones le dedicaremos un futuro post). Y es importante porque de ello dependerá la estrategia y la manera de afrontarlas y gestionarlas, así como las consecuencias que tienen para nuestra vida y la de los demás.

Ya se han escrito en este mismo blog algunos post sobre la clasificación y clases de emociones, sin embargo y con objeto de complementar este conocimiento, me gustaría aportar mi perspectiva sociológica de las emociones que se fundamenta en el extraordinario trabajo de Eduardo Baricat (podéis consultar mi blog personal).

 Las emociones se contemplan como experiencias internas del ser humano y que hacen que nos comportemos de una u otra manera, a veces para bien, a veces para mal, dependiendo del tipo de emoción que sintamos y de la intensidad de la misma. Sin duda las emociones pertenecen a la realidad de nuestro cuerpo, pero sólo pueden entenderse por las relaciones que los individuos mantienen con su entorno. Según Humberto Maturana, el emocionar sólo puede comprenderse como un fenómeno biológico relacional.

La Sociología de las emociones (estudia la relación entre la dimensión social y la dimensión emocional del ser humano) nos permite entender que nuestros estados emocionales, lo que cada cual pueda llegar a sentir, está en gran medida socialmente condicionado y determinado a través de los intensos procesos de socialización (conscientes e inconscientes) de las estructuras sociales, de las normas y convenciones sociales y de los sistemas culturales Existen normas emocionales que definen cuáles son las emociones que debemos sentir en determinadas situaciones.De aquí la importancia de conocer cuáles son los diversos tipos de emociones y qué funciones cumplen. Sigue leyendo

El arte y la ciencia de no hacer nada …

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Autor: Javier Riaño

Mediado agosto, en plenas vacaciones, seducido por un título tan apropiado como pertinente en periodo estival, quiero compartir contigo mi última lectura: “El arte y la ciencia de no hacer nada” de Andrew J. Smart (Ed. Clave Intelectual, 2014). A primera vista podría confundirse con un tratado sobre la holgazanería. Más bien, se trata de algo tan serio como la “red neural por defecto”.

Se trata de un libro que argumenta, desde el rigor de las neurociencias, sobre la necesidad de descanso del cerebro: para poder funcionar con normalidad es necesario también estar ocioso una buena parte del tiempo. Nos sugiere darnos permiso para actuar más a menudo con el “piloto automático” frente a la tendencia habitual de guiarnos por un propósito, con un objetivo determinado.

Smart “lleva la defensa del ocio un paso adelante al presentar datos de las neurociencias acerca de lo que hace el cerebro cuando no hacemos nada.” Y postula que no hacer nada –real y verdaderamente nada- conduce a un mejor funcionamiento cerebral.

Si el cerebro queda secuestrado por el desafío del momento, si este desafío deja de ser momentáneo para convertirse en el reto de todos los minutos, de todos los días, meses y años, de nuestra vida… el cerebro deja de tener tiempo para ser creativo. La poesía de Rilke y la gravitación universal de Newton son ejemplos de las virtudes del ocio; la red neural por defecto, constituida por distintos nodos, su base.

Esta red interviene en los momentos en que se deja vagar la mente o se sueña despierto. Su actividad aumenta cuando no hacemos nada, también cuando centramos nuestra atención en nosotros mismos y nos entregamos a la introspección; y disminuye cuando se ejecutan tareas inducidas externamente. Sigue leyendo

El ahora y la eternidad…

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Por Arantza Echaniz Barrondo

Rogelio Fernández comenzaba el ‘reencuentro’, en la entrada anterior, hablando de las emociones que guían este nuevo camino emprendido por el CIE (Consorcio de Inteligencia Emocional): ilusión y esperanza. Ambas son emociones de futuro, pero en mi opinión, iluminan el único tiempo que existe, el presente, que es sobre lo que voy a hablar en esta entrada. La necesidad de vivir aquí… ahora… es algo que me ronda desde hace un tiempo.

No sé si por efecto de la edad, la madurez, la experiencia, el paso del tiempo o qué sé yo… llega un momento en el que, consciente de que es mayor el tiempo que tienes por detrás que el que te queda por delante, caes en la cuenta de lo importante que es aprovechar el momento, carpe diem – que decían los latinos- y que muchas veces se ha malinterpretado como ‘hacer lo que uno quiera’.  Vivir aquí… ahora… no nos desresponsabiliza de las consecuencias de nuestros actos. Todo lo contrario, nos vincula profundamente con nuestra realidad y lo que la afecta y a quienes afecta.

Siempre es momento para conectar con el presente; da igual si hemos vivido un tiempo en el pasado (suele ser habitual en las personas de edad avanzada) o en el futuro (muchas veces cuando eres joven vives pensando en lo que pasará cuando…). A veces la vida te recuerda, bajo la forma de una enfermedad o una pérdida, que no se puede malgastar ni el tiempo ni la vida porque son finitos. Y eso que, a priori, se podría ver como una desgracia se convierte en una oportunidad de Vivir (con mayúsculas) en el aquí… ahora….

Los 5 ideales del Reiki, encarnan a la perfección la actitud de Vivir aquí… ahora…

  • Sólo por hoy, me libero de toda preocupación.
  • Sólo por hoy, me libero de todo enfado.
  • Sólo por hoy doy, las gracias por mis muchas bendiciones; honro a mis padres, profesores y ancianos.
  • Sólo por hoy, vivo mi vida honestamente.
  • Sólo por hoy respeto la Vida a mi alrededor bajo cualquier forma.

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La ilusión y la esperanza de un proyecto: inteligencia emocional – CIE y eitb.com

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¿Un comienzo?, ¿un reencuentro?, ¿un encuentro?, ¿un “decíamos ayer”?.. todas estas aseveraciones son válidas para saludarles de nuevo y comunicarles que se trata de un comienzo, de un encuentro, de un reencuentro y de un decíamos ayer.

Un comienzo porque como ya se habrán dado cuenta ustedes desde hace un tiempo que no se publica en este blog de eitb.com dedicado “a las cosas de la Inteligencia Emocional”. Situación que va a cambiar gracias al Consorcio de Inteligencia Emocional de Euskadi. El CIE ya convertido en asociación independiente, es quien se va a encargar de dinamizar este blog a través de algunos de sus socios. La Asociación Consorcio de Inteligencia Emocional (para nosotros CIE) tiene como objetivo principal generar espacios y dinámicas que provoquen la transformación de las personas y sus entornos desde la educación y aprendizaje socio-emocional y el desarrollo de competencias socio-emocionales tanto a nivel individual como colectivo. Es por este motivo, y por la relación que siempre ha mantenido con este blog, lo que le legitima para continuar con la senda marcada en este espacio.

Como ven, también se trata de un reencuentro ya que el CIE siempre ha estado presente en este blog a través de sus autores, de sus bloggers. Arantza Echaniz, Javier Riaño, Yovanni Castro, Javier Bárez y yo mismo, Rogelio Fernández,  entre otras muchas personas,  hemos estado escribiendo aquí desde los inicios y todos pertenecíamos, y pertenecemos al  CIE, con lo cual, valga este párrafo para decirles hola de nuevo. Pero también les saludan hoy por primera vez Iñaki Pérez, Tomás Elorriaga, Maribel Navascués y Pablo Cueva … ¡y ellos solo son los primeros!, los que reinician la andadura, pero estamos seguros que pronto se nos unirán más persona interesadas en el tema que nos ocupa: la Inteligencia Emocional y su aplicación.

“Decíamos ayer” podría haber sido, además, el comienzo de este post ya que vamos a continuar hablando en torno a las mismas áreas de “interés emocional” tales como la educación, las familias, las organizaciones, el desarrollo personal y la los ámbitos comunitarios así como a los conceptos tanto teóricos como prácticos que acompañan a la realidad emocional. Ayer decíamos que la inteligencia emocional era la síntesis de un nuevo paradigma en el que la razón y emoción se unían en todos los procesos personales y sociales… y lo seguimos diciendo. Así que, con una periodicidad dos días por semana en un principio, los martes y los jueves, iremos publicando algunas reflexiones que nos permitirán ir abriendo caminos y mentes, con humildad y con rigor, para que esta realidad sea entendida y aplicada en diferentes contestos.

Con todo esto, desde el CIE podríamos resumir todo lo dicho con un ¡hola y bienvenidos! Dos palabras que ejemplifican la ilusión con la que retomamos este blog y a la esperanza que tenemos de poder contar con ustedes, sean ya viejos amigos nuestros o nuevos miembros de esta comunidad virtual dedicada a hablar de algo tan consustancial al ser humano… sus emociones.

¿Se animan ustedes a seguirnos y a contribuir con sus comentarios?

¿Qué temas o áreas de aplicación de la inteligencia emocional les interesan?

 www.plaxislgconsultores.es.com

 

IBETI – Confianza

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Serie IBETI

Autoras: Laura Gasca, Alejandra Merino, Ane Moreno y Leticia Román (Equipo VALPARAISO)

El término confianza se refiere a la opinión favorable en la que una persona o grupo es capaz de actuar de forma correcta en una determinada situación. La confianza es la seguridad que alguien tiene en otra persona o en algo. Es una cualidad propia de los seres vivos, especialmente los seres humanos, ya que aunque los animales la posean, estos lo hacen de forma instintiva, al contrario que los humanos, que confían conscientemente. Al ser algo que se hace consciente y voluntariamente, supone trabajo y esfuerzo conseguirla. A pesar de que sea costoso llegar a ella, se caracteriza por ser una emoción positiva.

DIMENSIONES DE LA CONFIANZA

La confianza posee tres dimensiones diferentes. En cuanto a la dimensión fisiológica,  nos referimos a los aspectos que afectan al organismo. Al estar relacionada la confianza con la felicidad, nuestra actividad fisiológica se manifiesta de manera similar en ambas, aumentando el ritmo cardiaco y el respiratorio.

La dimensión cognitiva se refiere a la capacidad que poseen los seres humanos para relacionarse, permitiendo así crear nuevas construcciones del conocimiento. Mediante la confianza en uno mismo, se favorece al rendimiento cognitivo y se consigue una mayor resolución de problemas. Los efectos cognitivos de la confianza, acarrean acciones positivas tanto para uno mismo como para los demás. Sigue leyendo

IBETI: Alegría

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Serie IBETI

AUTORAS: Irati Aldaz Mujika, Amaia Arriarán Etxarri, Irati Garikano Mujika, Irati Karrera Arruti e Iratxe Pérez de Mendiguren

Según la definición del autor Johnmarshall Reeve la alegría es:

“[…] el sentimiento positivo que surge cuando la persona experimenta una atenuación en su estado de malestar, cuando consigue alguna meta u objetivo deseado (cuyo logro no necesariamente tiene que ser esperado), o cuando tenemos una experiencia estética (por ejemplo, la visión de un rostro agraciado o la contemplación de una bella escultura)”.1

Según Reeve, la alegría causa efectos en los siguientes aspectos fisiológicos: afecta a la actividad respiratoria y a la musculatura esqueletal; también influye en la actividad cardiovascular, en la actividad electrodérmica, y en la actividad endocrina.

La expresión de la alegría se acompaña fundamentalmente de los gestos faciales provenientes de los ojos y de los labios. En cuanto a la zona de los ojos, se elevan los pómulos y se estrecha la apertura palpebral (perteneciente o relativa a los párpados). En la zona de los labios destacan la elevación y retraimiento bilateral de la comisura labial así como la separación de los labios. Por otra parte, la expresión de alegría varía en función de la intensidad de la emoción: de más suave, con un gesto sonriente, hasta llegar a la carcajada, acompañada de diversos cambios posturales.

Las emociones positivas como la alegría actúan como señales que ayudan a recordar la información positiva. Cuando estamos bajo un estado emocional alegre, tendemos a ser más cautelosos porque queremos preservar este estado de ánimo, desatendiendo así la información negativa. Generalmente, las emociones positivas nos inducen a llevar a cabo conductas y actividades que nutren el gozo y el mantenimiento de este afecto.

Según Reeve las emociones como la alegría proporcionan muchos beneficios cognitivos:  “Además de los efectos sobre la memoria, aumenta la flexibilidad cognitiva, promoviendo una mayor ductilidad y amplitud en la organización y delimitación de las categorías mentales y facilitando así la génesis de soluciones creativas e innovadoras a los problemas.” Sigue leyendo

IBETI: Tristeza

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Serie IBETI

Autores: Eukene Etxeberria, Olatz Mitxelena, Nagore Odriozola, Maria Otamendi, Mikel Rotaetxe, Irati Salsamendi (Equipo MOLLARRI)

Hablamos de tristeza cuando hablamos de uno de los 6 sentimientos básicos del ser humano, concretamente aquel sentimiento negativo caracterizado por un decaimiento en el estado de ánimo habitual de la persona, que se acompaña de una reducción significativa en su nivel de activación cognitiva y conductual, y cuya experiencia subjetiva oscila entre la congoja leve y la pena intensa propia del duelo o de la depresión.

DIMENSIÓN FISIOLÓGICA

En ocasiones, las emociones crean una serie de deficiencias físicas que afectan al sistema inmunológico. Estas son las principales correlaciones psico-fisiológicas que sufrimos cuando estamos tristes:

  • Actividad endocrina: sube el nivel de cortisol en la sangre.
  • Actividad cardiovascular: sube la frecuencia cardiaca, aumentándose así la presión diastólica y sistólica. El volumen sanguíneo disminuye y sin embargo, la resistencia vascular periférica aumenta.
  • Actividad electro dérmica: aumenta la conductancia de la piel.
  • Actividad respiratoria y de la musculatura esquelética: aumenta el tono muscular general, tenemos una mayor amplitud respiratoria con un ritmo estable.

DIMENSIÓN EXPRESIVA

  • Expresiones faciales: falta de expresión y el decaimiento general de las facciones, como por ejemplo, la inclinación descendente de las comisuras de la boca y el temblor de la misma, la inclinación de las cejas formando un semi-arco y el fruncimiento del entrecejo.
  • Expresiones corporales: el decaimiento de los hombros, mostrarse con las manos juntas y boca abajo…
  • Al estar triste también cambia la forma de hablar, pues, se habla más lentamente y con un volumen más bajo de voz del habitual. Sigue leyendo

IBETI – Emociones: una clasificación

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Serie IBETI

Autores: Iosu Arriola, Josu Fernández, Imanol Larrea y Joseba Pascual                     (Equipo: Insurreccionistas Emocionales)

Para definir la emoción, hay unas palabras que todos los que la han estudiado las han tomado como base y, dependiendo del autor, hay matizaciones, ampliación de información etc. Todas coinciden en que la emoción es un estado afectivo, una respuesta del organismo ante una determinada situación mediante las diferentes dimensiones emocionales, que son la neurofisiológica, la expresiva, la comportamental y la cognitiva. Algunos autores inciden en que hay tres tipos de emociones: las primarias, como el miedo, la alegría o la tristeza; las de fondo, que son el entusiasmo y el desánimo; y las sociales, que son la vergüenza, el desprecio… En total, se asimilan como emociones básicas las siguientes ocho: miedo, sorpresa, aversión, ira, alegría tristeza, amor y vergüenza.

Se mencionan varios autores, entre los que se encuentra Daniel Goleman, el cual analiza, entre otras cosas, el poder de las emociones, capaces de hacer olvidar la individualidad de una persona para dar la incluso la vida por otra. Por otra parte, se hace referencia a la investigación no sólo psicológica, sino que también a la química y más a la física, que presta especial atención en las vibraciones que emiten las personas según sus emociones, las cuales hacen que todas las individualidades estén interconectadas a través de ellas.

Como se ha mencionado, hay cuatro dimensiones de la emoción: la neurofisiológica, la expresiva, la comportamental y la cognitiva.

La dimensión neurofisiológica trata sobre las respuestas involuntarias que tiene el cuerpo ante una determinada situación, lógicamente debido a una emoción. Dependiendo de la emoción, surgen diferentes respuestas, pero algunas son básicas para todas. Algunas de estas respuestas pueden ser el rubor, la sudoración, la taquicardia, la alteración de la respiración, de la presión sanguínea etcétera. Sigue leyendo