Inteligencia emocional

Fiestas, festivos y lo mejor de todo…

Como saben ha sido un período de festivos, en algunos casos de puentes y en otros casos un periodo festivo en su totalidad… este ha sido nuestro caso, el suyo, el nuestro porque este blog es una comunidad, una red de personas en la que todo suma, en la que todo es relevante, desde las personas que leen, a las que escriben y también las que están entre bambalinas y que dan soporte técnico a este blog de EITB y que coordina el CIE – Consorcio de Inteligencia Emocional y, también, cómo no, las encargadas de su coordinación.

Una semana festiva que para el blog ha significado una semana sin publicaciones, que bien ganado se lo tenían los bloggers que con su generosidad acostumbrada no “cierran” este espacio virtual dedicado a la Inteligencia Emocional ni por vacaciones, siendo un “espacio abierto” todo el año. Demos por bueno entonces este descanso sobre todo porque, quizás,
después de mismo venga lo mejor, no sin antes agradecer en los albores de estas fechas tan
aguinaldo” virtual pero explícito para los que en este espacio colaboran en forma de comentario en este mismo post.

Aguinaldo que quienes han estado escribiendo durante este año van a agradecerles
con su mejor versión, con sus mejores artículos, con el mejor post que, a su consideración, han escrito este año. El motivo no es otro que poder despedir este año y encarar el 2017 dejando lo mejor de cada persona implicada en este proyecto durante el 2016. Proyecto del Blog EITB/CIE que lleva ya muchos años en la red y que quiere brindar a toda su audiencia, unas mil personas diarias, 2.300.000 aproximadamente desde que lo iniciamos, a todas las personas que durante este tiempo han colaborado con él lo mejor que han puesto en él, su conocimiento, su cuerpo, su corazón y su espíritu. Para ustedes, para todas esas personas
que componemos esta comunidad, para el 2017 y para cada día de su vida…


Ojalá que estemos seguras,

ojalá que estemos sanas,

ojalá que estemos tranquilas y

ojalá nos vayan bien las cosas en la vida…

Gracias a toda esta comunidad de grandes personas y personajes por su generosidad

 

 

Mi camino de vida

Por Arantza Alcibar

Cuando parece que todo se ha terminado y la oscuridad es lo único que me acompaña, es entonces cuando el miedo comienza a apoderarse de mi mente y me deja recogida en la cárcel de mi imaginación.

Creo un entorno gris y tenebroso en el que soy incapaz de moverme, la respiración se hace corta y superficial y dejo de mirarme al espejo por miedo a encontrarme con mi realidad.

Seguir caminando necesita de una fuerza interior que, en ocasiones, me resulta prácticamente imposible de sacar. Llego a creer que seré incapaz de dar un paso hacia adelante y fantaseo con un futuro incierto que, lejos de haber deseado, me cae encima como una losa que adquiere unas dimensiones imposibles de manejar.

La vida me coloca en una posición difícil y mi cabeza me encierra para mantenerme aún más lejos de la realidad. Busco culpables para intentar sentirme libre de toda responsabilidad, revuelvo mi propia tierra hasta que no dejo el más mínimo rincón sin escarbar. No encuentro nada, y exhausta del esfuerzo, cedo al abrazo de lo que esté por llegar. Cansada de remover lo que no tiene sentido, harta de insistir en lo imposible, e incapaz de levantar las manos para empuñar la daga de aire que pesa en ellas como me pesa el aire que respiro.

El laberinto se va cerrando y la luz no se deja ver, las nubes desde lo alto observan el espectáculo que mi frágil e inocente lucha les ofrece. Vueltas y vueltas al círculo, emborrachada de llanto y seca de fuerza, gritando en silencio como posesa mientras pretendo encontrar el camino que me dé la salida, el que me devuelva a la vida… a aquella
vida que se me escapó de las manos, lentamente, sin apenas darme cuenta.

¿Quién me quitó las riendas? ¿Cuándo le di permiso al ladrón para que me arrebatara el color de mis ideas?

Pinto en blanco y negro y me guío a tientas, doy pasos torpes en una cuerda que se
tambalea sobre un precipicio que siempre permanece a la espera, callado, frío y tentador.

Cansada de sujetarme en esta inercia, de agazaparme al refugio del fuego que ya no me calienta y de recogerme sobre mí misma sin encontrar una salida que me devuelva a mi mundo, a mi vida, a mis ideas…. decido soltarme de la cuerda y lanzarme al vacíoy mientras voy cayendo siento el aire en mi cara y cuanto más cerca estoy del fondo, más relajada me siento. Acabo de soltar el lastre, me he desprendido de la que era. Me he vaciado por el camino y deja de pesarme el cuerpo, me vuelvo etérea, despliego las alas y comienzo a sentir que vuelvo a tomar las riendas, dirijo mi destino y me siento capaz de emprender el vuelo.

He conseguido hacerme dueña de mi cabeza, me da lo mismo en el cuerpo en el que esté puesta. Puedo ser pájaro o puedo ser culebra, es lo de menos, lo verdaderamente importante es que sienta, que razone, que piense, que disfrute y que al paso de los años tenga muy tranquila la conciencia.

Lloré hasta que mis ojos se quedaron secos, benditos ojos de lágrimas postizas que me permiten ver la vida, los colores y contemplar la naturaleza, veo el amanecer, la luna, el sol, las estrellas, y veo las caras de las personas que quiero y las sonrisas de la gente que me importa.

La vida me permite ser vivida desde otro ángulo, ha cambiado la perspectiva, puedo observar donde antes no veía y puedo sentir desde la piel, aunque esté demasiado dolorida.

Mis piernas no responden como a mí me gustaría, pero me acompañan, aunque torpes, para continuar en el camino. Camino a veces difícil y, en ocasiones, impracticable pero que está para caminarlo y siempre hay algo en él que me enseña y me llena la mochila de herramientas para acompañarme y seguir despacio, con calma y llegar cada día a la meta.

Algunos le llaman afán de superación, otros supervivencia. Yo no le pongo nombre porque el nombre no me interesa. Lo que de verdad me importa es mantener la actitud que me empuja y me mantiene, que cada uno que le dé el nombre que prefiera.

Este es mi camino de vida, el que yo elegí después de sentirme prácticamente muerta.

El arte de las conversaciones difíciles

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Acabo de leer un libro muy interesante sobre uno de los temas que más me apasionan, la comunicación. Estuve en la presentación del mismo que organizó Deusto Business School Alumni, el pasado día 15. El título ya engancha, “¿Cómo se lo digo? El arte de las conversaciones difíciles. El impulso de cambios efectivos a través del diálogo” (Barcelona, Libros de cabecera, 2016). Y si escuchas al autor, Enrique Sacanell, aún te enganchas más…

Me gustó mucho la introducción que hizo Fernando Fantova el día de la presentación. Él, que es amigo y conoce al autor desde hace muchos años, nos dijo que al leer el libro había encontrado cinco Enriques:

1. El cómplice, que busca complicidad. Nos contó cómo se había podido votar el título definitivo del libro en las redes.

2. El cuidadoso. Es un libro ‘coqueto’, un producto cuidado.

3. El estudioso, el experto. Se nota que sabe de lo que habla; se hace cargo del estado de la cuestión sobre el tema.

4. El acompañante, el consultor. Una cosa es saber, conocer y otra saber acompañar en un tema.

5. El convencido, para él el más valioso. El libro revela su fe en el ser humano y en la conversación. Muestra una convicción profunda en el poder transformador del diálogo. En su opinión el libro deja poso por la actitud y la apuesta por construir del autor.

Enrique comentó que empezó a escribir el libro mucho antes de saber que lo iba a escribir. En muchos de los procesos de acompañamiento que hacía notaba que faltaba una conversación (o varias) o que sobraba una mal hecha (o varias). Muchas de las dificultades que las personas se encontraban en el trabajo tenían que ver con cómo se comunicaban. No existe una conversación difícil per se. Conversaciones difíciles son aquellas que a cada uno nos cuestan por las consecuencias que anticipamos de las mismas (puede tener que ver con expresar quejas, peticiones, reclamar algo, decir que no… hablar con un superior o con alguien con posicionamientos muy diferentes a los nuestros…). Veamos un ejemplo en clave cómica en este anuncio. El problema es que vamos postergando estas conversaciones. Puede que nos autoengañemos… “tenerla la tendría, pero las circunstancias…”. “El saber que no hemos sido capaces o no hemos tenido el valor de afrontar esa conversación nos mina. Además, el silencio, el vacío que deja esa conversación no mantenida, ‘no tarda en llenarse de veneno, de necedad y de representaciones erróneas’ (C. Northcote Parkinson, historiador británico)” (p.33). Puede pasar también que una conversación que no parecía difícil se transforme en tal. Hay señales en el interlocutor que nos lo pueden indicar: silencio, reacciones desproporcionadas, síntomas de inseguridad o intranquilidad… Si percibo que no va a acabar bien o que me está alterando mucho (o a mi interlocutor) es más acertado parar y posponer la conversación.

Me gustó mucho la reflexión de Enrique sobre si nos comunicamos más o menos que antes, dados los avances de la tecnología, las redes sociales… Antes vivíamos en una sociedad de buceo, ahora es más de surfeo. Se tocan más olas pero se profundiza menos. Conversar es mucho más que hablar, que comunicarse. Muchas veces no vamos más allá de monólogos entrelazados.

Las conversaciones difíciles son una herramienta para hacer cambios profundos, tanto en el ámbito personal como en el profesional. “Cuando hay un problema en una organización, en un equipo o en una relación, generalmente lo que falta es una conversación” (p.49). A veces hay que mantener varias conversaciones para que el cambio sea efectivo porque una sola no es suficiente. “Cada conversación es un universo irrepetible e impredecible. Navegar por cada una de ellas es un arte” (p.93).

Para que no haya desencuentros es importante que tanto el emisor como el receptor sintonicen las mismas claves. El autor nos recuerda la teoría del cuadrado de la comunicación (o modelo de las 4 orejas) de Friedemann Schulz von Thun que dice que lo expresado tiene cuatro caras: 1) el contenido objetivo, lo literal (es fundamental  cultivar la claridad expositiva); 2) la autoexposición, aquello que dice de sí mismo, aunque no lo pretenda, el emisor (es clave la autenticidad); 3) la relación, lo dicho habla del tipo de relación, del lugar desde el que se habla (el éxito de una conversación pasa por un profundo respeto del otro y de su punto de vista aunque no lo compartamos) ; 4) la incitación a la acción, nuestras palabras indican de forma más o menos explícita lo que quisiéramos que ocurriera (una vez más es importante la claridad expositiva, el otro no tiene por qué suponer o leer entre líneas). Cada uno de nosotros desarrolla mayor sensibilidad hacia uno de los lados. Es importante que cada uno sepa cuál es el suyo y el de la persona con la que se comunica.

En una conversación se dan varias conversaciones: sobre las emociones, sobre lo que pasa, sobre la identidad y la relación y sobre la acción. Además, un elemento importante en cualquier conversación, y más en una difícil, es manejar nuestra conversación interna y distanciarnos de ella. En ésta tiene mucha influencia lo que Chris Argyris denomina la escalera de inferencias.

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Enrique propone en el libro el modelo CEMA que son una serie de pautas para contribuir a que una conversación difícil se desarrolle lo mejor posible. Hay cuatro fases, además de un pre y un post, y una actitud que debe estar presente en todo el proceso, la escucha. En este caso el orden de las fases es importante, aunque a lo largo del proceso puede ser necesario volver a fases anteriores o aplazar la conversación. Veamos brevemente cada una de ellas (la segunda parte del libro las explica con detalle):

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1. “Prepárate”. A mayor preparación más posibilidades de éxito aunque tengamos que improvisar. Esto incluye: tener claros nuestros objetivos; conocer nuestra emocionalidad; cuestionar nuestra conversación interna (qué me estoy contando a mí misma); pensar en cómo es, piensa y siente la otra persona. “La carga emocional que conlleva una conversación difícil nos lleva con rapidez a olvidar las buenas intenciones para adentrarnos en una dinámica de vencedores y vencidos, una dinámica bélica” (p. 111).

2. “Construye el contexto adecuado”. El inicio es muy importante. Tenemos que ser capaces de dar seguridad a la otra persona y aclararle el contenido y objetivo de la conversación. También es importante el lugar y contar con el tiempo necesario.

3. “Explora el punto de vista de la otra persona”. Antes de lanzar nuestra opinión y propuestas es fundamental dar cabida a que el otro exprese cómo ve el tema. Hacerlo muestra consideración y respeto hacia el otro. Como dijo el autor, implica atribuir la “presunción de inteligencia”.

4. “Muestra la forma en que tú lo ves”. Debemos ser claros y concretos respecto a los hechos que nos incomodan o disgustan y debemos mostrar cuán importante para nosotros es la necesidad de cambio.

5. “Busca un acuerdo, un compromiso de acción y cierra bien”. Una conversación tiene éxito cuando se consigue un acuerdo y un compromiso de hacer o dejar de hacer (que puede afectar a una parte o las dos).

6. “Y, en todo momento, escucha activamente”. Supone estar atento a lo que el otro dice y lo que no; escuchar con los oídos y con los ojos; percibir sus emociones. Exige controlar nuestra conversación interna y estar atentos también a nuestras reacciones. “Saber escuchar es saber aprender, de la misma manera que saber aprender implica saber escuchar. Aprender no es otra cosa que abrirse a ser transformado, a cambiar, a ser diferente, con la expectativa de ser mejor, de tener más capacidad de acción” (Rafael Echeverría).

7. “Seguimiento”. Conviene concertar nuevas conversaciones para hacer una revisión de lo acordado.

Me gustaría acabar esta entrada con una frase del autor… “conversar es un arte y no hay arte que quepa en una receta” (p.209). Afrontemos nuestras conversaciones difíciles y salgamos reforzados de las mismas…

La tristeza en Leonard Cohen

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Escribo este post en recuerdo y homenaje a Leonard Cohen, que nos dejó el pasado 7 de noviembre, uno de mis compositores predilectos, fui, soy y seré un fiel seguidor de su música.

Mucho se ha hablado y escrito sobre él, sobre sus composiciones y sobre su poesía. Fue escritor, poeta, antes que compositor, y como tal, cosechó numerosos premios, también le llegarían los reconocimientos después, con su música. Era un poeta que cantaba. Por eso, tal vez, sus canciones sobresalen particularmente por la fuerza y calidad literaria de sus letras, reforzadas por emotivas y envolventes melodías en las que, de manera especial, intervienen banjos, mandolinas, violines y sonido de sintetizadores, y con las que Leonard nos comunica sus sentimientos.

Se dice que las suyas son letras desgarradas, que transmiten el lamento de un hombre afligido, triste, melancólico, incluso devastado. Sin embargo, él mismo comentaba: “No me considero un pesimista. Creo que un pesimista es alguien que está esperando que llueva. Y yo me siento empapado hasta los huesos”, en su peculiar forma de expresarse.

De su sentido del humor, ha dejado testimonio su hijo en un emotivo discurso de despedida en el que muestra su devoción, respeto y agradecimiento a su padre, lo que nos muestra que Leonard Cohen, era una buena persona, un buen compañero y un buen padre.

Según sus propias palabras; “sólo soy un hombre sencillo, que sufre y ama”, lo refleja sabiamente en In My Secret Life (En mi vida secreta):

Yo sonrío cuando estoy enojado.

engaño y miento

hago lo que tengo que hacer

para salir adelante.

pero sé lo que está mal,

y sé lo que es correcto.

y moriría por la verdad

en mi vida secreta.

 Un gran artista que utilizó con maestría las metáforas para hablar de la vida cotidiana, como lo hace en una de sus obras poéticas; “La caja de especias de la tierra” , especias como emociones, que son las que condimentan, dan color, sabor y olor a la vida.

Nos canta, en ocasiones susurra, sobre la grandeza y la miseria de la naturaleza humana;  utiliza Báilame hasta el fin del amor (Dance Me to the End of Love), para cantar sobre el amor y la muerte:

Báilame tu belleza con un violín en llamas

Báilame en el pánico hasta que me sienta seguro

Tócame con tu mano desnuda o tócame con tu guante

Báilame hasta el final del amor

Es curioso el origen de esta canción, aunque la compuso como un tema de amor, está inspirada en los campos de concentración nazis, merece la pena leer la explicación del propio Leonard.

Un hombre sensible, que a su manera quiso ser libre, así lo dejó escrito en Bird on ther wire:

Como un pájaro en un cable,

Como un borracho en un coro de medianoche,

He intentado a mi manera ser libre.

Si yo, si yo he sido poco amable, 

Espero puedas dejarlo pasar. 
Si yo, si yo he sido falso
Espero que sepas que nunca lo fui contigo
. 

En Everybody knows (Todo el mundo lo sabe), muestra su sensibilidad hacia los problemas del mundo, es una canción que cuesta interpretar, pero al parecer se trata de un alegato moral contra la hipocresía ante los problemas del mundo, todo el mundo sabe…

si es tu deseo

que no vuelva a hablar

y que mi voz enmudezca

como estaba antes:

no hablaré más,

lo acataré hasta

que me digas otra cosa,

si ese es tu deseo.

Hay quien dice que sus letras, sus poesías, son tristes, melancólicas. Yo no aprecio tristeza en la mayoría de sus fotos, veo una sonrisa fresca, franca, a veces sarcástica, de un hombre humilde y amable, pero sabio.

Un hombre que supo agradecer y reconocer la influencia del gran García Lorca en su vida y en su obra, su primera hija se llama Lorca, y dejó su homenaje al poeta en forma de canción, Take the Waltz, compuso el tema a modo de versión del poema Pequeño vals vienés del poeta granadino.

En sus, a veces, misteriosas letras, habla de emociones como culpa, codicia, avaricia, vergüenza, y de amor: “El amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males”, dejó escrito, y en So long Marianne, canción a su musa y amante que compuso hace solo unos pocos meses, al fallecimiento de ella, Leonard le escribió una carta en la que le decía “Que sepas que estoy tan cerca de ti, que si estirases tu mano, creo que alcanzarías la mía”.

Como cualquier otro mortal, en su vida tuvo motivos y momentos para estar triste, pero supo reponerse de complicadas situaciones. Incluso la más reciente, el engaño de su manager, que le dejó en la ruina, pero él, sin hacer demasiado ruido, subió de nuevo a los escenarios y siguió deleitándonos con su poesía musical en forma de disco;

You Want It Darker. La voz de Cohen suena más profunda que nunca, y sus letras huelen a despedida. Son nueve canciones de un hombre sabio, desencantado, nostálgico, cansado, pero en paz consigo mismo y con el mundo, del que se despide en Closing time, una canción llena de nostalgia por el tiempo pasado, por los años de juventud vividos y las relaciones que fueron pero ya no son.

A mí, la música y letras de las canciones de ¿tristeza? de Leonard Cohen, me conmocionan, me llevan a un estado diferente, de reflexión, introspección, de calma y serenidad. Siempre llevo en el coche, Live in London, su voz y la musicalidad de sus melodías, me envuelven, me ayudan a conducir con calma.

Es cierto, no todas las personas sentimos las emociones, y la tristeza como una de ellas, de igual manera, ni con la misma intensidad. La tristeza ya ha visitado este blog en otras ocasiones y nos ha traído sugerentes y hermosos mensajes, tristeza por la pérdida que suponen los besos que no has dado… y has querido dar.

La tristeza también es una experiencia de escucha interior y de búsqueda de nuevas soluciones, actúa de estímulo creativo a través del deseo e impulso de describir, contar y expresar nuestro estado de ánimo, como lo hacía el propio Leonard Cohen.

Esta es una faceta de la tristeza poco atendida, poco experimentada, nos ayuda a buscar salidas diferentes, a poner más atención a la nueva información que nos envía el mundo exterior, es de gran ayuda en situaciones difíciles y a la hora de hacer autocrítica.

A veces estamos tristes por la propia intensidad que le ponemos a la vida, hay tristezas que vienen tras una lucha constante por conseguir algo que finalmente no logramos; hay tristezas que vienen por la pérdida de un ser querido; hay tristezas que vienen por la pérdida de una determinada situación, personal o laboral, cómoda o estable; o por situaciones pasadas que sabes que no volverán, o por el dolor, propio y ajeno.

Compartir la tristeza con tu entorno permite que te conozcan mejor, permite estrechar o descartar lazos. Al mostrarte, permites que se entiendan determinados comportamientos tuyos, podemos leer en La tristeza como valor del blog Talento y personas.

Ahora, estoy triste por la pérdida de un extraordinario artista, escritor, poeta, músico y compositor, y siento pena porque no veré cumplido mi anhelo de verle cantar en directo, y ha tenido que ser ahora, en otoño, en esta época del año, en la que plantas y animales, cierran un ciclo vital, hibernan y se preparan para un nuevo ciclo;

Por todas partes veo

Al mundo esperándote,

Las plumas levantadas, las paredes adornadas,

Las manos suspendidas sobre cuerdas y teclas.

Y a la llegada del Otoño

Hilaré una red

Entre tu altura y la tierra

Para sostener tus frágiles partes.

(Su fuese primavera, La caja de las especias del mundo, Leonard Cohen)

 Leonard Cohen, ha cerrado un ciclo, su ciclo vital, pero nos ha dejado una maravillosa semilla en forma de poesía, música y melodía, que seguirá germinando y dándole vida eternamente.

Las flores que dejé en la tierra,

Que no recogí para ti,

Hoy las traigo todas,

Para que crezcan eternamente,

No en mármol ni en poemas,

Sino allí donde cayeron y se pudrieron.

(Las flores que dejé en la tierra,  La caja de las especias del mundo, Leonard Cohen)

 So long Leonard Cohen, en tu viaje seguirás alumbrándonos con tu luz, Luz que viaja

LOS PADRES Y MADRES CONSEGUIDORES O COMO LOGRAR LA INFELICIDAD DE LOS NIÑOS Y NIÑAS.

Quizás el titulo pueda sorprenderos y consiguientemente llevaros a plantearos  una paradoja: la misión de los padres y madres no es ¿conseguir la felicidad de los hijos e hijas? De hecho, es la primera respuesta que aparece siempre cuando preguntamos: ¿qué es lo que te gustaría que sean?  Felices. Digo que se convierte en paradoja porque,  muchas veces y sin darnos cuenta, lo que les conseguimos, es precisamente lo contrario, su infelicidad. comprension-amorosa

Habéis reflexionado sobre ¿cuál es la pregunta que más les hacemos hoy en día?: “¿Qué es lo que quieres?”, que ropa quieres, que fruta quieres, que libro quieres, que zapatillas, que peinado, que juguetes, que comida, que felicidad quieres, que no sufrimiento quieres, que no frustración quieres y así de forma infinita. Seguramente después de reflexionar un momento, os daréis cuenta de cuantas veces hacemos esa pregunta. Quizás os preguntareis  que tiene que ver con conseguir la infelicidad en ellos. Intentare dar respuesta a esa pregunta.

A este momento nuevo de padres y madres de hoy en día, yo cariñosamente lo llamo la era de los padres y madres conseguidores. Nos hemos empeñado en que nuestros niños y niñas no lo pasen mal, no sufran, no se frustren, no lloren, no se cansen, que estén siempre bien, a gusto y sean siempre felices. Seguramente alguno piense que exagero, pero insisto en ello: observaros. Significa que abogo porque no les consigamos cosas, deseos o estados anímicos deseables, no. Pero debemos ser comedidos y prudentes y para ello debemos entender en que radica una parte importante de su felicidad.

La construcción de nuestro mapa emocional es complejo y necesita de todas y cada una de las emociones que podemos desarrollar.  A la vez necesita tener, sí o sí,  una serie de estrategias para gestionarlas. El tornillo fue un gran invento, pero sin el destornillador…ya me contareis para que nos sirve.

Os planteo esta cuestión: ¿Qué conseguimos con satisfacer sus deseos siempre?  Es fácil: su infelicidad. Al evitarles estas experiencias, evitamos también que no las sienten, ni las experimenten, ni las creen, consiguiendo al final personas incompletas y esto siempre genera infelicidad.  Pero porque intentamos conseguir que la persona que más queremos de este mundo ¿lo tenga todo? Básicamente lo hacemos porque nos sentimos vacíos; vacíos de un amor incondicional, sin fisuras, porque nos sentimos vacíos de un reconocimiento por lo que somos y que conseguimos cuando esos ojos infantiles nos miran satisfechos.   Y después de tenerlo, ¿cómo podemos plantearnos renunciar a eso?  Es difícil. La magia de los niños y las niñas es que nos hacen sentir llenos, queridos, protectores, orgullosos y necesarios. En el fondo tenemos pánico a que eso desaparezca, a que dejen de querernos, de sonreírnos, de abrazarnos, pero debemos ser conscientes de que si seguimos por ese camino lo único que  lograremos son personas inmaduras, débiles y tiránicas, que buscarán  satisfacer sus deseos sin sufrir ni pasarlo mal, ni siquiera  un instante. Porque cuando se sientan así, será una emoción que su mente no sabrá reconocer, ni conocerán cómo enfrentarla  y  querrán eliminarla lo más rápido posible y de la manera que sea, aunque la  manera de hacerlo en el fondo,  no les ayude. ¿Quieres que tus hijos e hijas sean siempre felices?

miedo y orgullo para cambiar el mundo

en un ejercicio de simplificación casi absoluta, podríamos entender el complejo mundo emocional de cualquier persona como una lucha entre dos energías, la energía del miedo y la del no miedo,

o el orgullo, que si queremos entender de una forma más directa podemos indentificar por un momento con la confianza, 2 energías que representan la lucha del mundo material y el mundo del desarrollo personal,

yo soy en tanto tengo – yo soy en tanto soy.

De esta forma, empezamos a mirar cualquier modelo de inteligencia emocional, empezando por el propio nuestro, 7 emociones, en el que tenemos, para empezar, las 3 emociones propias del mundo material,

3calidos

el miedo – la tristeza – la rabia,

y nos preguntamos hasta qué punto no son 3 niveles que muestran la misma energía, la energía del miedo, des-confianza, falta de capacidad, o territorio propicio para la energía del YO NO SOY, déjame que lo explique mejor,

yo no soy que necesita de murallas para que no me ataquen, yo no soy que necesita de apegos (de todo tipo, materiales, una casa, un sueldo, de posición social, una carrera, un puesto, una tarjeta, relacionales, necesito conmigo un hombre, una mujer, unos amigos),

apegos que cuando se caen me dejan con el culo al aire, de nuevo en contacto con el miedo, ahí está la tristeza, que está en el mundo para ayudarnos a encajar las pérdidas, ya no poseo lo que pretendía tener y me hacía una persona “valiosa”,

yo no soy que se muestra en la frustración, no consigo lo que pretendía con mi esfuerzo (o por la cara, si soy un jeta), frustración que se manifiesta de forma corriente en la emoción de la rabia, yo no soy que escupe sapos y culebras por esa boquita tan bonita,

si te fijas bien yo no soy en la tierra que se manifiesta por medio de 3 energías básicas, el miedo – la tristeza – la ira, y que buscamos trascender de alguna forma, pero nos lleva a esa pregunta, ¿cuál es la forma de salir de ese mensaje tan potente del NO SOY?

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La respuesta a esta pregunta, no vamos a ser categóricos, empieza en el orgullo, esa energía del YO SÍ SOY, yo si me creo, empiezo a creer en mis capacidades, antes no las tenía y ahora sí, he sido capaz de desarrollarlas, y me re-conozco en el camino,

y piso un nuevo territorio de confianza, un territorio que me va a ayudar a confiar también en otras personas, en ti, en ella, en él, en todos ellos, ayudando a construir nuevos eco-sistemas positivos,

lo nuevo está por llegar, con mi ayuda, con mi concurso, con mi aportación y mi des-apego, porque ahora sí que soy capaz de hacer sin pedir una contraprestación, que ya no necesito,

tu aprobación no me eleva, tu aprobación no me desmonta,

yo soy independientemente de lo que tú digas, independientemente de lo que diga todo el mundo, ¿papá, por qué todos los coches van en sentido contrario?, y soy capaz de hacer cosas nuevas en colaboración.

7maslowmej3   así lo vimos…

a la luz de esta comprensión básica, somos capaces de observar la energía de todo lo que nos rodea, y nos preguntamos por qué gana Rajoy las elecciones en España esgrimiendo la energía del miedo,

o Donald Trump en los Estados Unidos de América con un mensaje aún más radical, separador, xenófobo (nosotros y ellos), des-igual (el corporativo y los ricos frente a los parias), retrógrado (machista en el peor de los sentidos), anti-ecológico,

y entendemos que este mundo en desarrollo todavía está dominado por el miedo, y la ley de la atención funciona, aquello a lo que le damos importancia crece, y si la figura de Trump nos da mucha grima, hacia ahí gira nuestra atención,

y el que tiene toda la atención gana.


si quieres ver florecer tu vida puedes probar, con estas sencillas pautas, a cambiar, minimizando el miedo, poquito a poco, en todas tus decisiones, afróntalo, reconoce que lo tienes, y elige diferente,

al final pequeños cambios nos preparan para un cambio grande, un día en nuestra vida somos capaces de saltar sin red, como caminamos sin red y no nos pasa nada, al final no hacía falta tanto miedo para sobrevivir.

Si lo quieres en positivo, el orgullo te ayuda a florecer, en un nivel de energía superior que te permite crecer en relación, pon pues tu atención en el orgullo, y tu orgullo te llevará allá donde quieres estar.


Si quieres, puedes descargarte la edición gratuita de “7 emociones” en este link.

La mentira de las emociones básicas

mentirasHemos leído y escuchado mucho en relación con las emociones básicas. Se ha popularizado el concepto e incluso Disney, hace un par de años, hizo una película “Intensa-mente” en la que la trama consistía en la convivencia entre ellas (alegría, miedo, asco, ira y tristeza) en el cerebro de una niña.

Tengo que reconocer que nunca me he encontrado cómodo con ese abordaje de las emociones. Siempre me ha parecido que había mucho de didáctica en ello, de necesidad de explicar de manera simple al público la complejidad emocional. El hecho de que haya una misma forma de expresión facial de éstas en todo el mundo no me resultaba suficientemente significativo como para resaltarlas con respecto de otras. Pero descubrir que la combinación de las emociones básicas generaba emociones secundarias me resultaba sospechosamente adecuado. Estas explicaciones parecen querer seguir avanzando en la línea de la pedagogía emocional pero sin llegar al meollo de la cuestión, es decir a los procesos por los que se generan las distintas respuestas emocionales

Traigo todo esto a colación porque no hace mucho se publicaba una noticia en la que se indicaba que investigaciones en aborígenes de Nueva Papua demostraban que la expresión facial del miedo no es universal como se creía hasta ahora por los estudios de Paul Ekman.

Desde mi punto de de vista es hora de abrir un debate pendiente en psicología que es el de la relación entre la emoción y la cognición. Hemos asistido a muchos avances en el conocimiento del cerebro y, con ello, a una neuropsicologización exagerada. Parece que todo se redujera a conexiones cerebrales, áreas con funciones específicas e interacciones entre ellas. Pero las preguntas importante siguen pendientes:

 

¿que relación hay entre emoción y pensamiento?

¿es antes la emoción o el pensamiento?

¿cómo influyen los procesos psicológicos básicos en la respuesta emocional?

 

La mentira de las emociones básicas nos lleva a una falsa diferenciación entre emoción y cognición cuando todo indica que se trata de un único proceso psicológico. Ha habido muchos teóricos que han abordado este asunto pero sin que la comunidad científica haya llegado a un consenso claro sobre el asunto.

Por una parte tenemos el modelo categórico, basado en las investigaciones de Darwin interpretadas por Tomkins (1962,1963) y desarrolladas por Ekman y sus colaboradores (1992, 1999), que sostiene que hay un pequeño número de emociones básicas y otras emociones denominadas morales, cuya experiencia subjetiva y expresión motora se originan en función de los intereses o del bienestar, ya sea de la sociedad en su conjunto o bien de personas distintas de quien experimenta la emoción.

 Por contra Scherer y sus colaboradores introducen un nuevo modelo del proceso de valoración (Scherer et al., 2001) que afirma que las emociones son generadas a través de una contínua evaluación subjetiva del estado interno y del externo. Este modelo observa la emoción a través de los cambios tanto en la cognición, la motivación, las reacciones fisiológicas, expresiones motoras y sentimientos. La ventaja, desde mi punto de vista, es que no limita los estados emocionales a un determinado número de categorías discretas o unas pocas dimensiones. En vez de esto se pone el foco en la variabilidad de los estados emocionales producidos por diferentes estilos de evaluación.

Lo que si parece evidente es que el proceso de respuesta emocional incluye, al menos, la cognición, la memoria y el estilo de procesamiento de la información. No es lo mismo el miedo ante algo desconocido en un entorno desconocido que el que experimentamos ante un estímulo conocido, entre otras cosas porque la respuesta emocional puede ser procesual y, por tanto, permite variar o combinar emociones diferentes en el mismo instante espaciotemporal. Digo, pues, que el miedo puede ser acompañado por sorpresa, por frustración, por dolor y por otro montón de emociones diferentes que sean provocadas por la funcionalidad del estímulo en el momento y lugar en el que el individuo esta teniendo la vivencia.

Me quedo más con la idea de la complejidad emocional y del interés en poder analizar la respuesta emocional en su contexto. Al final parece resultar que esta explicación de las emociones básicas no se si será mentira pero creo se ha quedado en eso, en básico…

¿Cuanto vale tu tiempo?

Hola gente del mundo

Probamente conozcáis a un motón de personas cuyo tiempo no es suficiente para todo lo que tienen que hacer. Y también probablemente conozcáis ya la solución… un curso de gestión del tiempo donde os dirán muy probablemente como gestionar mejor el tiempo.

Creo que eso es relativamente fácil, hacer un listado de las tareas, planificar en orden cronológico, aprender a delegar, diferenciar bien que donde empieza tu responsabilidad y donde acaba, hacer un esquema de lo que importante y lo que es urgente, aprender a decir NO… bueno todo esto supongo que os sonara.

Sin embargo a mi lo que más me llama la atención es las cosas que hacemos durante ese tiempo…

Independientemente de las obligaciones que tenemos adquiridas, el tiempo que vivimos es finito. Parece una obviedad pero… ¿cuántas de las personas que conoces o tú mismo estás haciendo lo que realmente quiere?

La pregunta que me viene a la mente es que valor le das a tu tiempo…

Supongo que tiene un precio incalculable, y si te fueras a morir mañana y pudieras comprar tu tiempo ¿cuánto pagarías por él?

  • Es una cuestión de oferta y demanda.

Puffff… mucho más de lo anterior… entonces me pregunto si tienes algún tipo de certificado de vida que te avala la fecha de tu muerte dentro de, ¡qué sé yo! 30, 40 o 50 años y si es así me harías el favor de decirme dónde puedo adquirir uno, la verdad es que me haría la vida mucho más fácil ya que podría planificar mis objetivos en función de los años que tenga, no es lo mismo correr una maratón con 45 que con 85, aunque los hay que lo hacen.

Parece que nos pasamos la vida dejando para mañana cosas que podemos hacer hoy como es vivirla. Recientemente he vuelto de un viaje de placer de Londres y una de las cosas que más me ha llamada la atención es como manadas de personas vestidas iguales – 99% de negro – corrían por los túneles del metro dirigiéndose algún lugar… sin hablar, sin tocarse… enfrascados en una pantalla de 5” o aislados del mundo con unos auriculares…

Me vino a la mente la serie The Walking Dead donde hordas de zombies deambulan sin rumbo guiados tan solo por su instinto primario de satisfacer su necesidad de comer personas vivas.

¿Qué necesidad tienen estas manadas del metro londinense?

Dejamos de coger el metro para ir en autobús y poder disfrutar de las vistas, esto nos suponía unos 10 minutos más de viaje, sin embargo durante el trayecto podías disfrutar de las calles y edificio londinenses. Por otro lado el bus iba medio vacío…

Bueno… igual habéis escuchado en alguna ocasión la palabra procrastinación... sino es así se puede definir como estar haciendo tareas de menor importancia de las que realmente deberías estar haciendo, como por ejemplo, lo que te hace feliz.

Entonces ¿que nos lleva a procrastinar?

 – Pufff… no lo sé… ¿Por qué no iba a querer ser feliz?

No dudo que todo lo que hacemos es para encontrar nuestro bienestar aunque se me ocurre que puede haber grados de bienestar diferentes y que hay que pagar hipotecas y comprarse ropa, comer y algún capricho… eso está bien…

Pero… ¿Por qué no hacer que los caprichos dejen de ser algo excepcional y pasen a formar parte de nuestra vida diaria?

Al fin y al cabo yo todavía no he firmado mi certificado de vida… ¿y tu?

Entre colibríes y conciencia social

colibriDice una leyenda amerindia que un inmenso fuego asolaba el bosque. La mayoría de los animales quedaron absortos ante el poder destructor del incendio y -desde su sensatez- se sintieron impotentes.

¿Todos?

No. El colibrí volaba y volaba hasta un cercano río donde recogía con su pico gotas de agua y las lanzaba contra el fuego. Otro pájaro, convencido de la heroicidad inútil del colibrí le dijo:

“¿Estás loco? No apagarás el fuego con unas gotitas”. El colibrí, seguro de sí mismo, le respondió:

Lo sé, pero hago mi parte”.  

Ayer, en el Mercadillo Solidario de Etxebarri, coincidí con una bandada de colibríes. Eran personas de carne y hueso. Humildes y muchas veces invisibles. Necesarias, imprescindibles. Mujeres y hombres que hacen de este mundo un lugar más amable, desde el compromiso, la firmeza, y –también- el afecto.

Militantes por la igualdad, “pateando la injusticia”, que luchan por el cambio y la transformación social con alma. Con ilusión y generosidad, siempre están ahí. ¡Alguien lo tiene que hacer!

He visto reflejada en sus actos esa competencia emocional clave del modelo del Consorcio de Inteligencia Emocional y que describimos en La emoción de la transformación. La cuarta competencia: la conciencia social.

Radar que nos permite tomar conciencia de los sentimientos, pensamientos, emociones y conductas de los demás; de sus derechos y obligaciones; de sus necesidades de sentir respeto y afecto. Conciencia social que cotidianamente vemos en peligro de extinción en muchas de las noticias que leemos. De apariencia vulnerable, necesitada de protección.  “Darme cuenta” me permite responder cooperando, comprender y mostrar que “te he comprendido”, que “te tengo en cuenta”, que “te respeto”.

Un radar repleto de neuronas espejo, esas células que se activan en nuestro cerebro al observar acciones, emociones y sentimientos en los demás para sentirlos como propios. Radar para Identificar y comprender las emociones ajenas; para respetar; para dialogar emocionalmente; para escuchar activamente.

Ayer me encontré con una gran reserva de neuronas espejo, con una bandada de colibríes apagando fuegos desde Siria, Sahara, … Me hicieron olvidar a Trump.

Gracias a todas y a todos.

Colaboración, diversidad, Innovación ¿por qué nos cuesta tanto?

Repasando algunas de las ideas que he anotado para escribir en este blog, encuentro de nuevo alusiones al El Pensador Intruso de Jorge Jorge Wagensberg, que desarrolla la tesis de que los grandes avances del conocimiento se deben al pensamiento interdisciplinario. Llegué a su libro atraída por los artículos de un Doctor en física y encontré un museólogo. Tal vez sea mi necesidad de cruzar fronteras la que me lleve una y otra vez a insistir en esas intersecciones.

Y para que esas conexiones aparezcan necesitamos colaborar. Es curioso que se hable tanto de colaboración y en realidad sea tan difícil. Encontraba algunas pistas en este artículo de Pilar Jericó ¿Por qué nos cuesta tanto colaborar?. Leer más