Quiero sentir dolor

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1215829441623_fEvidentemente nadie quiere sufrir. Es una experiencia en general desagradable y desafiante, que nos confronta con nuestra naturaleza vulnerable ante los avatares que tintan nuestra vida. Y hay tantas posibilidades de sufrir como de encontrarnos con otra persona. Incluso hay oportunidades de sufrir en el encuentro con nosotros mismos, con nuestros recuerdos, nuestro lado oscuro, nuestras necesidades no cubiertas o expectativas truncadas. Cuando lo hacemos honestamente no sólo tenemos que afrontar el dolor de lo que sea que nos ha impactado, sino también manejar la emergente sensación de descontrol, de impredictibilidad, de desestabilización y de profunda fragilidad que asoma la cabeza por detrás de ese hombre o mujer preocupados por contener la situación.

Sin duda, no queremos sentir el dolor, y hemos trabajado duro para construir los medios necesarios para evitarlo. Es más, nos hemos encargado de ponerlos al alcance de nuestra mano, de rodearnos de ellos. El más accesible es la distracción. La distracción a un solo click nos zambulle en la espiral de la multitarea, la actividad sin fin y la búsqueda de estímulos que consumir como si de una vengala de cumpleaños se tratase. La hiperactividad física o mental nos despista de la quietud del dolor, y de la necesidad de hacer el duelo de lo que nos falta, que se hace presente. Quizá, si no lo vemos, si no lo sentimos, no haya que despedirse y admitir que hay algo que no vamos a recuperar. Y esta conclusión, en el fondo, da fe de nuestra esencia vulnerable. Buscamos la sedación de esa llaga eterna que nos acompaña por el hecho de ser humanos, y al mismo tiempo, anhelamos profundamente ser invulnerables. ¿No sería fantástico que el sufrimiento desapareciera? Si lo pienso y es posible pasar de largo, ¿por qué sufrir si puedo estar ocupado, ocupada? Si me paro a pensarlo o a sentirlo voy a experimentar mayor dolor, y no voy a encontrar soluciones, sólo me sentiré mal, pequeño, así que para qué. Prefiero trabajar más, drogarme más, sumergirme más en internet o en la lectura, hacer más ejercicio, follar más… Cualquier cosa antes que sentir el dolor.

El siguiente paso es el disfraz. Colocarle una máscara a esta flacidez emocional, y para ello también la hiperactividad sirve. Nada mejor que sustituir las flaquezas por fortalezas aparentes, tanto para los demás como para uno mismo. Aparentar una vitalidad fulgurante, una ocupación incesante, una responsabilidad impostergable, aparentarnos incandescentes ante la oscuridad de la vida en esos momentos. Entonces, no sólo nos distraemos del dolor sino que también colmamos la barriga existencial con una estimulación ficticia, llenándonos, saciándonos, hinchándonos. Cuando el banquete termina, eso sí, al final del día, viene de nuevo el vacío que llenar, el dolor de irse a dormir sin un sustento emocional que llevarse al corazón. En el fondo, todo este montaje para no sentir se nos vuelve solitario e insatisfactorio pero ¿cuál es la alternativa?

Bueno, quizá una pregunta: ¿qué pasaría si nos dejáramos sentir por un tiempo el dolor de las expectativas que poco a poco se nos arrebatan en la relación con nuestro entorno? Probablemente, que el dolor cumpliría su cometido, señalaría lo que falta, y nos empujaría a movernos en una nueva dirección. Del mismo modo que la muerte acompaña a la vida, probablemente la chispa de sentirse genuinamente vivos, vivas, prende gracias a la verdad de lo que nos hace vulnerables, sensibles, frágiles.

Tu perfil emocional

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Tal vez hayáis oído hablar del experimento por el que midieron la actividad cerebral del monje budista Matthieu Richard, conocido como el hombre más feliz del mundo. Siendo esta noticia interesante, y digna del eco que ha recibido, he de confesar mi sorpresa al leer el libro en la que se exponen los resultados de la misma y que se titula “El perfil emocional del cerebr9788423323548o” de Richard J. Davidson y Sharon Begley. La razón es que, desde mi punto de vista, contiene un tesoro aun mayor entre sus páginas. Una de las más útiles contribuciones de entre los distintos avances de la neurociencias de los últimos años, junto con la de la función de las neuronas espejo en el proceso de la empatía.  El autor desgrana en el texto las pruebas de la investigación que ha hecho durante décadas sobre las seis variables del procesamiento cerebral que vincula con seis elementos que compondrían el perfil emocional de cada persona, algo así como la huella cerebral de nuestro procesamiento emocional.

La utilidad de esta aportación me parece excepcional puesto que hace luz sobre la parte más compleja del proceso de la emoción. Esto permite, también, poder evaluar de manera sencilla el perfil emocional de nuestro cerebro, así como los cambios que podamos realizar a través del entrenamiento, gracias a la plasticidad de éste órgano.

Dichas dimensiones son:

  • la resistencia (capacidad de recobrarse de la adversidad),
  • la actitud (cuánto tiempo podemos mantener la energía positiva),
  • la intuición social (pericia a la hora de captar las señales que los demás emiten),
  • la autoconciencia
  • la sensibilidad al contexto (regulación de nuestras emociones)
  • y la atención

Como vereis algunas de ellas coinciden con algunas de las competencias emocionales del modelo de Rafael Bisquerra que tenemos como referencia de educación emocional en el Consorcio de Inteligencia Emocional.

Además de las razones de peso ya puestas encima de la mesa del post, quedan algunas otras dignas de terminar de decidir a quien aun no haya salido corriendo a buscar el libro. Se pueden encontrar unos sencillos cuestionarios con los que extraer el perfil emocional a través de puntuaciones de cada una de las dimensiones. Personalmente me ha resultado muy interesante también descubrir la historia de cómo fue conduciendo su labor investigadora a lo largo de los años, así como conocer la dudas y los problemas a los que se fue enfrentando.

¿Dónde vas a ir a conseguir el libro? ¿Quieres que te lo preste?

Cruzar fronteras

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Como rastreadora inquieta, y con los viajes y los libros por compañeros quiero acercarme hoy al espíritu de frontera. Me preguntaba qué me lleva de forma continua a cruzar fronteras, a sentirme más cómoda en los límites, a la necesidad constante de aprender, comprender, contrastar.

“El Efecto Medici” es un libro que apuesta por la mezcla, la hibridación, las conexiones imposibles como vía para generar ideas, ideas creativas, valiosas, ideas innovadoras. Lo son si podemos llevarlas a la práctica.

En un mix entre libro de autoayuda y muchos ejemplos de visionarios emprendedores que se atrevieron a fusionar, a salir del campo en el cual eran considerados expertos, Johansson nos invita a buscar, como si de un viaje se tratase en los cruces de caminos, en las intersecciones.

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Son tres factores los que hacen posible este cocktail a gran escala:

El mayor movimiento de las personas, los viajes, la posibilidad de conocer otras formas de hacer.

La convergencia de la ciencia, apenas quedan retos para las ciencias tradicionales, el camino son los equipos multidisciplinares.

El gran salto de la informática, tecnologías y conexiones que permiten avanzar en los proyectos de manera exponencial.

A diferencia de las ideas que llama direccionales, que requieren de conocimiento experto y especialización, ¿innovaciones incrementales?, las ideas “intereseccionales” abren campos totalmente nuevos, dando lugar a innovaciones que pueden durar años. Biólogos que trabajan con analistas de Bolsa, las hormigas exploradoras como base para las rutas de los camiones en los Alpes Suizos, ciencias diversas, personas con perfiles variados y un software que ayuda en la busca de tendencias, o que acelera las pruebas.

Por eso me ha gustado tanto Adriana explicando la Inteligencia Emocional a través de la cocina

Hay muchos conceptos que os pueden resultar interesantes en el libro, uno de los que me gustan es el de las Barreras Asociativas. al escuchar una palabra o ver una imagen nuestra mente elabora toda una cadena de ideas asociadas conectadas entre sí. Seguimos el camino fácil y recurrimos a una asociación previa, por eso la mayoría de respuestas iniciales, incluso en procesos creativos como la tormenta de ideas suelen generar respuestas comunes. Cuanto más experto se es en un campo más altas son las Barreras Asociativas y más difícil es que aparezca el pensamiento divergente. Esto lo he podido comprobar trabajando con equipos que ni siquiera quieren considerar las nuevas ideas, y mucho menos ver la asociación entre ideas o conceptos diferentes.

Exponerse a otras culturas, aprender de forma diferente, hacer suposiciones inversas y adoptar múltiples perspectivas son algunos de los consejos para reducir las barreras asociativas altas. “Siempre hay otra forma de ver las cosas”. Me ha recordado la forma en que los cuentos orientales narran lo sucedido desde el punto de vista de diferentes protagonistas, y en la enseñanza hebrea se pide al alumno que sea capaz de formular la pregunta al menos de 3 formas diferentes.

Como ejercicio, aplicar las ideas que tenemos para algún proyecto específico. Me he sonreído cuando el libro habla de crear limitaciones ya que he recordado situaciones reales con empresas en que las limitaciones han propiciado “otras formas de hacer”, reformular o testar los propios recursos.

Precisamente esta semana en varias reuniones del Consorcio de Inteligencia Emocional este espíritu de frontera tomaba forma, Y por eso he vuelto a mis notas sobre el libro de Frans Johansson, El Efecto Medici, Percepciones Rompedoras en la Intersección de Ideas, Conceptos y Culturas.

Johansson insiste en que la creatividad procede de la combinación de conceptos de forma poco habitual y es aleatoria. Por ello hay que entrenarse, para llegar a esa “casualidad afortunada” es bueno diversificar ocupaciones, trabajar con diferentes grupos de personas, ir a la caza de la intersección. Para Eduard Punset el Nuevo Leonardo Da Vinci es Neurólogo computacional.

Me considero afortunada, mi experiencia me ha permitido ser “generalista-experta”, y cambiar de sector a través de diferentes proyectos de consultoría y formación, aunque en la mayoría de la las empresas no es lo habitual.

Precisamente en este blog, Javi Riaño nos recordaba la aproximación interdisciplinaria de figuras como Daniel Kahneman, psicólogo y Nobel de Economía.

¿Has sentido alguna vez el espíritu de frontera? ¿sales a ver qué pasa fuera?

Inteligencia ¿emocional?

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Hay situaciones que nos superan, que nos tocan tan de cerca que perdemos la perspectiva… ¿Cómo diferenciar “la realidad”, lo que está pasando de manera más objetiva, y el estallido de emociones que tiñe esa realidad? Tanto en momentos “calentón”, donde el enfado o la ira nos invaden, como en momentos de “subidón” o de euforia hace que veamos una realidad, la nuestra, que pasado un tiempo y rebajada la intensidad emocional, nosotros mismos nos extrañamos de nuestra propia actuación… Pero, ¡si no era para tanto!. ¿Os suena?

Pues cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos precisamente de la capacidad de percibir y expresar emociones, de asimilar emociones en el pensamiento, de comprender y razonar con las emociones, y de regular las emociones en uno mismo y en los demás. Es decir, como lo define Pablo Fernández-Berrocal, se trata de percibir, comprender y regular nuestras propias emociones y las de los demás.

Pero veamos qué implica todo esto. Daniel Goleman, define la inteligencia emocional como la suma de 5 esferas o habilidades:

Basado en Inteligencia Emocional
de Daniel Goleman.
  • Conocer las propias emociones. ¿Qué emoción se está levantando en nosotros en una determinada situación? Me reconoceréis que a toro pasado es más fácil darnos cuenta, pero la clave está en ser consciente de ello, en vivo y en directo, mientras ocurre, porque es gracias a ese momento de consciencia, que vamos a ser capaces de reaccionar sobre la misma.
  • Manejar las emociones.  Queremos ser conscientes de la emoción que nos embarga, no para recrearnos en ella, sino para poder ser capaces de transformarla. Si en una discusión, yo me doy cuenta de que la ira se ha adueñado de mi, podré hacer algo con ello: tratar de relajarme, callarme para evitar decir cosas que luego pueda lamentar, pedir un kit-kat para rebajar intensidad,…. Estrategias que puedo utilizar para elegir, en la manera de lo posible (para esto la práctica también ayuda, y mucho) qué emociones quiero que me embarguen. Un desarrollo adecuado de esta habilidad no te exime de vivir momentos negativos, pero te ayuda a recuperarte con mucha mayor rapidez de los reveses y trastornos de la vida.
  • La propia motivación. Una determinada emoción impulsa una determinada acción. Por ejemplo, el miedo me paraliza, la ilusión me impulsa a dar un paso,… Por tanto, la emoción y la motivación están estrechamente ligadas, y podemos dirigir las emociones, y las motivaciones, hacia la consecución de los objetivos que nos planteemos. Cuando tenemos capacidad de autocontrol emocional, podemos gestionar el demorar las gratificaciones y dominar la impulsividad, lo cual suele estar presente en el logro de muchos objetivos. Aquí un simpático vídeo que demuestra el cúmulo de emociones y tentaciones a los que debemos hacer frente.
 

  • Reconocer emociones en los demás. La empatía, es la capacidad de entender a la otra persona. No necesariamente compartir su punto de vista, pero sí la capacidad de entender qué es lo que está viviendo, de entender su punto de vista, y por supuesto, está íntimamente relacionado con entender el conjunto de emociones que le acompañan en ese momento. En otras palabras, es la habilidad que alimenta la conexión entre las personas.
  • Manejar las relaciones. El arte de las relaciones es, en gran medida, la habilidad de manejar las emociones de los demás. No hay buena relación que valga si las emociones que se generan entre esas personas no son positivas. Una buena intención expresada de manera inadecuada levanta en nosotros emociones negativas y recelos hacia la persona, mientras que reaccionamos mucho mejor a una idea no tan estupenda expresada de manera amigable, donde percibimos respeto, sinceridad, interés genuino….

¿Consideras que puede serte útil trabajar en el reconocimiento, comprensión y gestión de tus propias emociones? 

Desde el Consorcio de Inteligencia Emocional trabajamos en generar recursos para ser, cada día, un poquito más inteligentes emocionalmente.

¿Qué te sugieren estas ideas? 

¡Nos encantaría oirte!

Adimen emozionala, zertaz ari gara, denak balio ote?

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Blog honetako partaide izaten hasi nintzenean idatzi behar izandako ezinbesteko post-arekin nator gaur. Eremu honetako ikertzailea naizen neurrian, argitu beharreko kontua dela uste dut, egunerokotasunaren barruan dagoen bitartean, nahastera bideratuta dagoen kontzeptua baita. Aurretik honen inguruan aritu diren kideak egon badira ere (Adriana Gabriela Pablo Cueva), teorikoki oinarri moduan bereiztea beharrezkoa suertatzen zitzaidan.

Adimen emozionalaren lehenengo pausuak 1985 urtean eman ziren, Wayne Leon Payne estatu batuarrak “A study of emotion: developing emotional intelligence” tesia aurkeztu zuenean. Hasiera batean terminoa sormenarekin batera agertzen zen, aldez aurretik ezarritakoarekin hausteko era bakarra baitzen.

Hemendik abiatuz, gaur egun ezagutzen ditugun korronte ezberdinak eraiki ziren, alde batetik gaitasun eredua eta bestetik, ezaugarri eredua edo eredu mixtoa. Gaitasun ereduaren lehenengoko autoreak Peter Salovey eta John D. Mayer (1990; 1997)  izan ziren, adimen emozionalari hurrengoko kontzeptualizazioa emanez:

“ Adimen emozionala emozioak zehazki jaso, ebaluatu eta adierazteko gaitasuna, pentsamendua errazten duten sentimenduak sortzeko gaitasuna, emozioak ulertu eta antolatzeko gaitasuna da, hazkunde emozional eta intelektuala sustatuz”.

Ezaugarrien ereduari edo eredu mixtoari dagokionez, Daniel Goleman izan zen bere bestseller famatuarekin (1995), beste bide bat ireki zuena.Hauen aburuz, adimen emozionala pertsonalitatearen ezaugarri egonkor bat da, informazioa prozesatzeko modua.

Behin hau argitu izana, hurrengoko galdera egin behar diogu gure buruari: Zelan ulertzen dugu adimen emozionala, formakuntza eta esperientziarekin garatu daitekeen gaitasun bat bezala ala pertsonalitatearen ezaugarri egonkor baten moduan?

Pertsonalki adimen emozionala gara daitekeen gaitasun baten moduan ulertzen dut, hortaz aparte, adinarekin korrelazio positibo bat daukala frogatuta dago, hau da, geroz eta helduagoa izan,geroz eta adimen emozionala handiagoa.

Zentzua ote dauka adimen emozionala ezaugarri egonkor baten moduan ulertzeak? Ez ote du horrek lanketa prozesua murrizten?

http://https://www.youtube.com/watch?v=weuLejJdUu0

 

 

Erreferentziak

Leon Payne, W.(1985). A study of emotion: developing emotional intelligence. Tesis doctoral inédita. The union for experimenting colleges and universities.

Mayer, J. D. & Salovey, P. (1997). What is emotional intelligence? In P. Salovey & D. Sluyter (Eds.). Emotional development and emotional intelligence: implications for educators, 3-34. New York: Basic Books.

Salovey, P. & Mayer, J. D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition, & Personality, 9, 185-211.

Goleman, D. (1995). Emotional intelligence. New York: Bantam Books.

 

 

 

 

 

 

 

Sobre innovación social y otras cuestiones

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El pasado 23 de Marzo, con motivo de la celebración de una mesa redonda sobre innovación social y actividad económica, tuve la oportunidad de conversar con algunas personas referentes del tema en Euskadi. Entre ellas, Gorka Espiau y Jon Mancisidor. Un lujo compartir mesa y debate con ellos y con cerca de 40 personas que nos acompañaron y con las que dialogamos, con lo que me e gustaría compartir contigo algunas de las cuestiones e ideas que allí se plantearon.

 Innovación social Solucionalotodo. Hoy, la innovación social –también el emprendimiento- está en boca de muchas y muchos, tanto en el plano político, técnico como en la calle, atribuyéndole poderes casi mágicos.

 Hay un vínculo claro con la crisis actual, con las restricciones en el erario público, con el envejecimiento de la población, la feroz competencia global y el cambio climático y otros problemas globales. Y, sobre todo, con la necesidad de una nueva mirada hacia estos problemas. Sin embargo, no creo que se trate de un nuevo Bálsamo de Fierabrás, aquel ungüento reparalotodo para caballeros andantes.

¿Tiene la innovación social el poder suficiente para tratar con la complejidad y la dimensión de los grandes retos que afrontamos? ¿Estaremos asistiendo a una renovada versión del ingenioso hidalgo?

“Más por menos”. Demasiado centrada en las innovaciones sociales incrementales, en más por menos, hemos descuidado innovaciones más radicales y disruptivas. Buscando respuestas a necesidades estamos dejando de lado que todas las personas y comunidades buscamos el bienestar, seamos o no conscientes de ello.

Las aportaciones de las ciencias del bienestar (como en su día hicieron en el campo de la psicología con el enfoque positive, en la medicina con el modelo salugénico), de premios Nobel como Daniel Kahneman, (psicólogo y Nobel de economía), con su aproximación interdisciplinaria y holística al concepto de bienestar global, pueden ser un apoyo en este proceso.

¿Impera una visión reduccionista de IS que limita bienestar a bienestar material (desarrollo económico, financiero, tecnológico)?

El riesgo del despotismo ilustrado. Todo por el pueblo, sin el pueblo. Las personas en el centro de un ring protagonizado sólo por algunos. Un modelo liderado por grupos que deciden qué y qué no es IS aprovechando la ausencia de consenso en la definición.

¿Cómo podemos democratizar la innovación? ¿Qué podemos hacer para involucrar a todas las personas a transformar la realidad?

 Sensación de vértigo. La definición del “objeto de estudio” es clave en la construcción de una disciplina. No hay consenso sobre una definición única de “innovación social” (Jenson y Harrisson 2013). La IS es un “cuasi-concepto ‘: tiene una base empírica, pero queda abierta a la interpretación (Jenson 2013). No obstante, hay algunos aspectos comunes: lo social forma parte del proceso, del cómo, y del por qué de los objetivos sociales y de la sociedad que se desea alcanzar.

 Recojo esta definición del proyecto TEPSIE -programa de investigación que desarrolla herramientas, métodos y políticas para implantar la estrategia de la UE para la innovación social- como aportación al debate:

Innovaciones sociales son nuevas soluciones (ideas, productos, servicios, modelos, mercados, procesos, etc.) que cumplan simultáneamente una necesidad social (con más eficacia que las soluciones existentes) y conducen a las capacidades y relaciones nuevas o mejoradas y un mejor uso de los bienes y recursos. En otras palabras, las innovaciones sociales son buenas para la sociedad y mejoran la capacidad de la sociedad para actuar”.

¿Cómo podemos contribuir a construir una definición centrada en aspectos comunes con la que nos sintamos cómodos?

En el Consorcio de Inteligencia Emocional queremos contribuir a transformar la sociedad vasca desde las competencias emocionales, a desplegar la visión de un territorio emocionalmente inteligente como pretende el. Son apuestas audaces y socialmente innovadoras. Tomemos nota de las anteriores cuestiones en su construcción.

Me tenéis olvidada,…

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laemocionolvidadaNunca digo nada, pero ya estoy cansada de que le dediquéis tanto tiempo a mis hermanas y a mis primas y a mí me olvidéis.

Hay pocos tratados, pocos estudios, pocas cosas que hable de mí y de lo importante que he sido y que hoy en día también soy.

Estoy cansada de que mis emociones hermanas, la alegría, la ira, la tristeza,… estén todo el tiempo en todos los sitios donde se habla de emociones, incluso donde se habla de emociones básicas, si se me nombra, se hace de pasada y sin darme demasiada importancia.

No digamos nada ya si empezamos a hablar de mis primas, amor, empatia, autonomía emocional,…

Poco se sabe de mí y pocas veces veo que a nadie le interese. Ni siquiera en Google me dan mucha importancia,…

En los pocos sitios donde se habla de mí, tengo que soportar además que se me trate como una emoción “negativa”, cuando si no fuera por mí, seguramente el ser humano no existiría sobre la faz de la tierra, puesto que he marcado muchas veces la diferencia entre sobrevivir o desaparecer,…

Además, es probable que sea una de las emociones que más haya evolucionado a lo largo de la historia de la humanidad,… probablemente la función que antes cumplía ya no la cumplo o no es tan importante para las personas como primitivamente lo fue, pero seguramente ahora mi función es aún más importante para la supervivencia del ser humano. Incluso se habla de mi función como “motor de la evolución de la civilización”.

Tengo mala fama pero ten en cuenta que soy fundamental en el sistema inmune de tu especie, desde el punto de vista conductual, soy una barrera fundamental y formo parte de él desde tiempos inmemoriales.

Me han tratado Darwin y Freud y Rozin y Fallon me califica como “la emoción de la civilización”, de la adquisición de valores y cultura.

Por tanto, tengo incluso una función más allá de lo físico o la supervivencia. Cuando otros ven tu expresión cuando me sientes, en realidad les estás avisando de que algo pasa sí, pero hay más

Me he convertido, por tanto en una emoción muy social e incluso moral y que en nuestros tiempos, distingue la búsqueda de la evitación en cuanto a valores y relaciones sociales.

Es muy probable que yo haya pasado de ser esa emoción que te hace evitar cosas peligrosas a esa emoción que ayuda a construir y protege tus valores y tu visión del mundo frente a lo que hoy en día puede dañar tu moral y te ayuda a establecer relaciones y tener actitudes y actuar de modo congruente contigo misma/o.

Como ejemplo claro hoy en día, casi podríamos decir que la política por ejemplo, está más marcada por y mi hermana la ira, que por cualquier otra emoción básica. No tenemos más que ver determinadas reacciones frente a la corrupción moral en determinados sectores políticos, sociales, etc. Parte de lo que la gente siente probablemente soy yo, en estado puro,… aunque nadie se ha tomado la molestia de usarme como explicación seria.

Poco más tengo que decirte, porque no quiero que me sientas al leerme. Simplemente no me olvides y cuando hagas tu valoración de lo que estás sintiendo, cuando estés regulando tus emociones, piensa que yo también estoy ahí, aunque a veces me confundas con otra de mis hermanas o de mis primas.

¿Has adivinado quién soy? ¿Qué importancia tengo para ti?

 

Rica, rica y con “condimentos”…

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Siempre fui de la idea de que las emociones juegan un papel fundamental en el desarrollo de cada persona. La primera vez que oí el término inteligencia emocional fue en mi último año de universidad, cuando, entre la bibliografía opcional para el trabajo de fin de carrera se encontraba un libro de Daniel Goleman.

El planteamiento de su libro era muy novedoso, el título lo decía todo: “La Inteligencia Emocional. Por qué es más importante que el cociente intelectual”. Me resultó fascinante leer los resultados de las distintas investigaciones que demostraban la importancia de las emociones en el desarrollo de las personas y en consecuencia, en el desarrollo de la sociedad. Y además, en él exponía cinco aptitudes básicas de la inteligencia emocional: el autoconocimiento, la autorregulación, la motivación, la empatía y las relaciones sociales.

Hoy, muchos años después de aquel descubrimiento, la riqueza gastronómica de esta tierra es mi musa inspiradora para escribir este post y compartir con vosotros este “plato deconstruido” del libro en cuestión:

Imaginemos que nuestra vida gira en torno a una gran cocina…

Los conocimientos que vamos adquiriendo van formando parte de nuestra despensa de ingredientes y nosotros, como cocineros, podemos ser capaces de administrar e incorporar recursos, saber cómo se limpian, se cuecen, se preparan… (Hablamos aquí de nuestra capacidad intelectual)
Por otro lado, imagina que tienes en tu encimera un gran especiero con cientos de variedades distintas. Son las emociones, son los condimentos que dan sabor a la vida, y van aderezando nuestro paso por el mundo, probablemente no siempre sean de nuestro agrado pero forman parte de nuestras experiencias, de nuestros recuerdos, de lo que somos.0001_Condimentos

Cuando somos pequeños, quizás no sabemos diferenciar tantos sabores pero a medida que crecemos vamos adaptando nuestro paladar, identificando aquellos que más nos gustan y aquellos que no tanto. Aquí aparece una de las primeras aptitudes de la inteligencia emocional, el autoconocimiento.
Si algún día toca un plato donde nos sorprende uno de esos sabores que nos resultan desagradables lo aceptamos de mejor manera, aunque no nos guste. Se desarrolla entonces el autorregulación.
Conocer y reconocer los condimentos me generan ganas de crear nuevos platos, de probar nuevos ingredientes, de continuar con mi proceso de aprendizaje. Es aquí donde la motivación entra en juego.

Pero en una gran cocina hay más cocineros, y probamos sus platos y ellos prueban los nuestros. Probablemente habrá algunos que estén muy condimentados para nuestro gusto y otros que nos resulten sosos (y habrá a quien les pasará lo mismo con los nuestros). Pero en este proceso podremos descubrir nuevos y deliciosos sabores, podremos aprehender a conocer los gustos del otro y adaptar nuestros platos sin perder identidad, podremos entonces desarrollar nuestra empatía.
Y una vez puestos a cocinar, qué mejor que compartir y preparar platos en compañía, cocinar juntos y descubrir y crear nuevas recetas, disfrutando del trabajo en equipo y de los resultados. Desarrollamos entonces habilidades sociales, habilidades que nos permiten construir una comunidad.

Pero atención, el problema está cuando somos nosotros quienes no controlamos los condimentos y se nos pasa de amargo, o dulce, o salado… Cuando el “yo me lo guiso, yo me lo como” se transforma en un plato difícil de digerir. Es entonces cuando podemos llegar incluso a estar frente a un secuestro emocional.
Hay que ser consciente también, de que habrá más de una vez en la que me comeré algún plato que esté fatal, que me dejará mal el cuerpo… pero sin olvidar que los malos momentos pasan y la próxima vez ya sabré si tomarlo entero o simplemente probarlo.

Al final de cuentas, son los condimentos los que nos permiten saborear y resaltar los sabores de todos aquellos ingredientes que podemos llegar a cocinar y probar en nuestra vida.

Os deseo una vida “rica, rica y con condimentos”.

On egin!

¿Y tú?, ¿cómo condimentas tu vida?

escuchar para entender

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escuchar

He leído un artículo sobre cómo escuchar y me ha parecido interesante comentarlo.

Lo que dice este artículo es que la persona que te cuenta un problema, ya habrá pensado mucho sobre cómo solucionarlo y habrá ya hecho muchas cosas para intentar solucionarlo. Así que, antes de sugerir soluciones, nos debemos dar cuenta que desde fuera todo se ve muy sencillo, pero por dentro no lo es tanto, si lo fuera la persona ya habría llegado a la solución.

Por otra parte, habla de que no podemos aportar una buena solución a un problema que no hemos entendido. Por ello, lo primero entender el problema y además procurar que el otro se sienta comprendido (esta idea ya la propone Covey en sus 7 hábitos). Cuando el otro se siente comprendido es más fácil que tenga en cuenta nuestra opinión. La cuestión es no precipitarnos en aconsejar, mejor escuchar y preguntar mucho antes de dar un consejo. Y en muchas ocasiones mejor no aconsejar, quizás la otra persona lo único que quiera de nosotros es que le escuchemos.

Y aquí se liga el asunto de los juicios. Cuando alguien nos cuenta algo, nuestro cerebro extrae conclusiones demasiado rápido y del tipo, ha actuado bien o ha actuado mal (con muy pocos matices), con el tiempo podríamos llegar a matizar. Cuando alguien nos cuente algo agradecerá que no le juzguemos, le hará sentirse más cómodo y entendido.

Una frase de André Malraux:

Si de verdad llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.

Tacto y Ternura para transformar el mundo

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7a796b597803ed43ae00ba774f41f9c8 2Uno de los aspectos más fascinantes de la vida humana es la capacidad de expresar y transmitir emociones mediante el tacto, que a su vez, es una de las maneras más potentes de toma de conciencia de las emociones, propias y ajenas.

El tacto es de importancia vital porque resulta una experiencia personal única, pero también compartida, de proximidad. Y como tal, es una fuente de información y un canal de comunicación imprescindible. Se torna en necesidad vital. Todas las personas necesitamos del contacto físico con otras personas.

No es la primera vez que invitamos a la ternura a visitar este blog, más olvidado tenemos al tacto. Por eso, en este post me gustaría aportar mi visión sobre la importancia sociológica de la ternura y su relación con el tacto.

He de confesaros que la preparación de este post ha supuesto para mí varios descubrimientos. El primero de ellos es que éste es un tema que está cobrando gran interés por los últimos avances en la investigación científica sobre la cuestión. Un buen ejemplo de ello es el fantástico libro de Ashley Muntagu, El Tacto, La importancia de la piel en las relaciones humanas, que supone mi segundo descubrimiento

Quizás la primera experiencia humana sea a través del tacto, antes de las 8 semanas de gestación el feto ya ha desarrollado la sensación táctil, y es en el momento del parto cuando tenemos el primer contacto con el mundo a través del tacto, Margaret Mead lo denomina el shock epidérmico.(tercer descubrimiento).

Yo tuve la suerte de estar presente y acompañar a mi mujer en el parto de nuestro hijo mayor. Toda mi vida recordaré la sensación que me recorrió todo el cuerpo cuando en ese momento único, él me agarró el brazo (ya venía apretando, jejeje). Creo que fue un shock epidérmico mutuo.

Por algo las funciones de las manos y áreas táctiles del cerebro ocupan un gran tamaño. La piel es un órgano extremadamente sensible, cumple la función de captación de sensaciones y de conectarnos con el exterior, con el medio ambiente. Sentimos frío, calor, cosquillas, dolor, presión, y qué decir de las zonas erógenas. Sensaciones que curiosamente varían, en función de las emociones que estemos sintiendo en cada momento.

Incluso existe un verdadero vocabulario emocional del tacto, transmitimos unas u otras emociones, miedo, rabia, ira, asco, alegría, amor, confianza, seguridad y por supuesto, la ternura, según cómo y dónde nos toquemos.

Erving Goffman, dice que las personas nos tocamos cómo y dónde tiene significado. Nos tocaremos cuántas veces necesitemos hacerlo en nuestra vida cotidiana. Sólo debemos saber verlo y estar muy atentos para notarlo.

Darnos la mano, abrazarnos, pasarnos una mano por el hombro, agarrarnos del brazo, diferentes formas de interactuar emocionalmente en cada contexto y situación social. De esta forma nos situamos en una mirada sociológica de la cuestión.

En mi opinión, la emoción que mejor se transmite a través del tacto es la ternura. Imaginaros por un momento, cada uno de vosotros y cada una de vosotras, con vuestras cálidas manos sujetando la cara de una persona querida, con ternura, con delicadeza, ¡que bienestar transmite!

La ternura contiene un gran significado social. Ternura como sostén emocional en el desarrollo de las personas desde la infancia, en la familia. Crea y refuerza los vínculos afectivos y sociales.

En este sentido, la ternura tiene poder para transformar nuestro entorno, nuestra sociedad. Es un elemento clave de comunicación amorosa, de empatía y simpatía, al ser una emoción que expresa amor abiertamente, tiene la capacidad de transmitir bienestar.

Sin embargo, la ternura tiene una paradoja, se manifiesta con delicadeza, en pequeños detalles, sin ostentación, de manera sutil, con leves caricias y mimo, pero al mismo tiempo, la expresión de ternura exige coraje, firmeza, porque se he de mostrar sin miedo, abiertamente, con naturalidad y sensibilidad y esto choca con una cultura y una sociedad como la nuestra que fomenta la competencia, el individualismo, la frialdad y la dureza.

Desde una perspectiva sociológica de las emociones, el tacto y la ternura se convierten en fundamentos vitales en la construcción de una cultura del encuentro capaz de desarmar los conceptos de lucha, de rivalidad y enfrentamiento de nuestra cultura occidental.

Por otra parte, también nos abre puertas a nuevos ámbitos de estudio, como el del sufrimiento que puede generar la privación del (con)tacto físico en las personas que experimentan soledad, o procesos de exclusión social. Cuarto descubrimiento, un apasionante ámbito de estudio. Una demostración más de que las emociones son el nexo bidireccional de interacción entre individuo y sociedad.

La RAE define a la ternura como: manera de ser, de comportarse, personas agradables, cordiales, que demuestran delicadeza, mimo. Su propia definición me da la oportunidad de reivindicar la ternura como una actitud ante la vida, una manera de ser y estar en la vida. Ternura como acción creativa de transformación social, de transformación cultural.

En este sentido, la ternura y la sensibilidad que conlleva, nos abre un fantástico horizonte a la solidaridad, a la cooperación, a la búsqueda de esa sinergia que Stephen Covey denomina como la 3ª alternativa.  La práctica de la ternura a través del tacto con delicadeza y sensibilidad, sólo nos puede llevar a crear seres sensibles y una sociedad justa y feliz.

Por tanto, y he aquí el quinto descubrimiento, una sociología de la ternura como praxis diferente para observar y mejorar la sociedad, buscar, conectar y (con)tactar con los demás desde la ternura.

Y no cabe duda que ésta fórmula; tacto+ternura+sensibilidad, para la transformación social, es simple y barata. Os dejo un enlace a una bonita canción de Elliott Murphy que habla de amabilidad y dulzura; A touch of kindness

Y tú ¿cómo practicas la ternura?