Inteligencia emocional

Aprendiendo a lograr un sano reconocimiento*

¡Basta ya! ¡Hasta aquí hemos llegado! 

¿Has sentido alguna vez la impotencia, la rabia y esa sensación de que no te queda ni una gota de sangre ni paciencia en alguna situación?

¿Y qué más?

 Me encuentro con muchas personas que se han visto enredados en situaciones en los que se les pedía más y más, en los que se crean una serie de obligaciones y servidumbres que les llevan a sentirse agotados emocionalmente (y físicamente), con resentimiento, sintiendo ¿y qué más?, pero al mismo tiempo sintiéndose que “no son suficientes” porque a pesar de dar y dar, parece que no es suficiente.
 Son relaciones tóxicas en las que se ha perdido la paridad, el equilibrio en la relación. No hablo de situaciones extremas (con patologías de por medio), sino de relaciones en los que la cosa ha ido derivando a “te doy la mano y me coges el brazo”.

Desde fuera podríamos ver la situación como víctima y “aprovechón”, pero tampoco creo que hay buenos y malos en estas historias, sino más bien me encuentro con problemas a la hora de fijar de una manera sana los límites personales, y ciertos grados de inconsciencia, y comodidad, y por qué no, egoismo, por parte de la otra persona. ¿A quién le amarga un dulce?

En este tipo de situaciones, normalmente una de las partes tiene una creencia inconsciente de que “siendo un niño bueno” , es decir, haciendo cosas por los demás, estando disponible para ellos, haciendo favores, diciendo más si que no,… le van a aceptar mejor. Va a ser merecedor de su cariño, de aceptación. Se siente valorado y reconocido por esa predisposición que tiene.

 Pero es un juego que tiene un alto precio para la persona...
 Porque al principio lo consigue, y le ven con muy buenos ojos, e incluso se lo reconocen. Pero a lo bueno todos nos acostumbramos, y resulta que lo empezamos a ver como algo normal y dejamos de reconocer el esfuerzo. 
 Pero la otra persona sigue estando necesitada de aceptación y reconocimiento, y cuando le piden algo más, no quiere decir que no, aunque es lo que en realidad querría decir, y accede. Y poco a poco, se encuentra con que su entorno espera de él una serie de comportamientos, se sienten con derecho a pedirlos, porque la experiencia les dice que “esa relación funciona así”, y además, está muy cómodo en esa posición. Pero ese y más y más, que es un juego en el que esa persona también participa (no respetándote a ti mismo inspiras a los demás para que te respeten - Dovstoyesky - Consorcio Inteligencia Emocionalhay buenos y malos), le empieza a generar resentimiento a causa de todos los no-es no dichos, de todo ese esfuerzo no reconocido,… y hace que cada vez se sienta más pequeño, más “no soy suficiente”.
 Y un día, como consecuencia de ese resentimiento acumulado, esa persona explota. Se decide a decir NO, a pedir su espacio, a cambiar los límites que le habían arrinconado,… y crea un terremoto a su alrededor. ¿Pero qué le ha pasado a éste? ¿Qué mosca le ha picado?
 Hay que entender que en esa situación que se ha creado, el entorno estaba muy cómodo, y la verdad, no se habían parado a pensar que esa relación no funcionara bien. ¡Pero si nos llevábamos muy bien!!!
 Y hablan, y se entienden (aunque sea un poco), y deciden cambiar algunos comportamientos, algunas reglas de juego,… pero como todo cambio, genera incomodidad, y los hábitos adquiridos (y los beneficios que ello suponía para una de las partes) tienden a querer restablecer la situación como estaba. Consciente o inconscientemente… los hábitos son difíciles de cambiar.

Una reafirmación de una sana autoestima, sabiendo lo que estamos dispuestos a admitir y qué no, de comunicarlo de manera positiva, y sobre todo, actuando de manera coherente, sin bajar la guardia, es la única salida a esa situación.

Porque si lo consigue, al final, se da cuenta que cuando consigue ponerse en su sitio, empieza a recibir la aceptación y el reconocimiento que estaba buscando, pero no ya ahora por ser “el niño bueno que me hacía favores”, sino porque es una persona que muestra fortaleza de carácter (que no agresividad), y sabe defender sus intereses, a la par que respetar la de los demás.

¿Te has encontrado con este tipo de situaciones?

 ¿Cómo los has superado?

*Este post fue publicado en este blog el día 27 de marzo de 2015

Viaje a la innovación a través de los equipos

La innovación implica, de alguna manera, la búsqueda en los límites, en las fronteras,… la exploración en el espacio que comprende un paso más allá de lo conocido, lo establecido, lo probado, lo que ya hacemos… la exploración de un camino que nos lleve a “la comprensión de alguna clase de diferencia detectada cerca de alguna clase de frontera.” como afirma Jorge Wagensberg . “Una comprensión que cuando se consagra, redibujará las fronteras para integrar la innovación en su seno” .

La innovación, como necesidad para sobrevivir en un entorno cambiante, surge pues de explorar esas fronteras interdisciplinares. Interdisciplinares en conocimientos, departamentos, realidades, tipos de actividad… pero también entre las personas que tienen formas diferentes de acercarse y entender el mundo,… . Fronteras que se exploran desde una nueva forma de trabajar y relacionarse con otros miembros del equipo. Porque como afirma el propio Wagensberg, “no hay nada más interdisciplinario que la misma realidad“.

Para trabajar la innovación a través de la exploración de esas fronteras, y hacer que la innovación más allá de una solución puntual a un problema, sea parte de la cultura organizacional, contamos con una poderosa herramienta: los equipos de innovación. 

Equipos de innovación que, a tenor de los resultados que el proyecto de formación-acción-investigación que desde el Departamento de Psicología de la Universidad del País Vasco (UPV), con Sabino Ayestarán y Edurne Martínez a la cabeza, y en colaboración con el Consorcio de Inteligencia Emocional e Innobasque, a lo largo de los últimos 11 años demuestra,  se erigen en instrumentos de innovación organizacional. 

liderar equipos innovacion 2016

Algunos de los participantes de la 1ª fase del proyecto Liderar Equipos de Innovación

Porque el trabajo del equipo, al interiorizar nuevas rutinas de trabajo y relación basados en el liderazgo compartido, genera a través de la influencia de los miembros del equipo en los contextos naturales de estas personas, poco a poco, nuevas formas de relación basado en las personas en la organización: innovación social al servicio de la innovación económica y tecnológica.

Personas que son las artífices y posibilitadoras de la creatividad que requiere la innovación, pero que a su vez necesitan contextos adecuados en términos de seguridad, confianza y posibilidad de análisis crítico y divergente, para que la creatividad pueda surgir. La creatividad, como afirmaba William Plomer, es el poder para conectar lo que aparentemente está inconexo. Y si bien en lo artístico la creatividad se produce habitualmente desde la individualidad del artista, en el ámbito organizacional, tiende a surgir desde la cooperación.

Así, como afirman Katzenbach & Smith, “una oportunidad de equipo existe dondequiera que la jerarquía o los límites organizacionales inhiben las habilidades y perspectivas necesarias para obtener resultados óptimos“. Equipos, como definen los mismos autores, entendidos como “un pequeño número de personas,con habilidades complementarias, que están comprometidas con un propósito, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque común, por los cuales se hacen mutuamente responsables. “

Equipos que deben incorporar nuevas formas de trabajo y de relacionarse, con la complejidad de cambio de hábitos muy arraigados implica, tanto con la tarea como con los otros miembros de su equipo. Una forma de relacionarse desde la responsabilidad y trabajo individual al equipo, aportando al mismo en la forma y medida que éste necesite para avanzar en la tarea, y corresponsabilizándose al mismo tiempo, de que los demás, también puedan aportar desde sus propias capacidades, en la medida que el equipo reclame o requiera para avanzar en la tarea de crear conocimiento nuevo. Aportaciones individuales que se suman y se enriquecen mutuamente, permitiendo construir en cooperación sobre esos conocimientos y aportaciones individuales.

Un proceso en el que todos tienen cabida, si bien de manera diferente, como diferentes son las capacidades de todas las personas, pero que precisamente, esa diferencia complementaria es la que nos permite,como equipo, construir aquello que hoy no existe, aquello que es nuevo, y llegar donde individualmente no podríamos llegar, permitiendo tanto el crecimiento organizativo, el del equipo y de todos y cada uno de sus miembros. Un proceso ganar-ganar. 

Un apasionante viaje que año tras año, edición tras edición, nos permite ir aprendiendo, innovando y descubriendo nuevas líneas de trabajo.

En Noviembre iniciaremos una nueva fase dentro del proyecto Liderar Equipos de Innovación que comenzamos el año pasado… una nueva fase con nuevas organizaciones, nuevos equipos que deben responder a nuevas tareas…. poniendo en valor las capacidades individuales de cada miembro, para a través de la cooperación, construir nuevo conocimiento que transcienda a la suma de esas capacidades individuales.

 

fase 2 liderar equipos innovacion

¿Y si fuera tu organización la que inicie ese camino?

 

 

 

 

En Septiembre informaremos de las fechas de presentación de la nueva edición, pero en caso de estar interesado en recibir más información, ¡no dudes en contactar con Maribel Navascues o conmigo, Olaia Agirre, en representación del CIE!

Sobrevivir al Amor Zero*

Una de las grandes lecciones que he aprendido en la vida, no sin dolor y sufrimiento, es que no se debe mendigar amor, no se puede hacer que otro te ame.  “Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo” (Robin Williams en Sra. Doubtfire). El amor verdadero no puede ser una fuente de desazón; no te vacía sino que te plenifica; no te destruye sino que te ayuda a ser tú mismo.

Recientemente he topado con unos vídeos del  Dr Iñaki Piñuel y Zabala, experto en evaluación y prevención del mobbing (acoso en el trabajo) y del bullying (acoso en el entorno escolar), que me han dado luz y me han ayudado a poner nombre a algo que Leer más

“Para decir con la mirada lo que con mi voz no puedo”  

 

Equipo ANDRÓMEDA  (Universidad de Deusto – 3º Grado en Comunicación): Aitor Ansa, Amaia Conde, Ana Paula García, María Camila Páez, Melisa Parra, Nerea Ramos

Comunicar va más allá de las palabras. Comunicar es todo lo que nos rodea: nuestras palabras, nuestros silencios, nuestros gestos, nuestra forma de hablar. Comunica nuestra forma de vestir, de andar y hasta de caminar. Por eso, querido lector, deberías tener en cuenta que dice mucho más lo callas que lo que hablas; dicen mucho más tus ojos que tu boca.

Cuando nos hablan de comunicación, tendemos que relacionarlo con las palabras. Pero no nos damos cuenta que, cuando hablamos, consciente o inconscientemente nuestras manos se muevan a la par que nuestra boca -igual que nuestra mirada o nuestra postura corporal-. Eso, querido lector, se llama comunicación no-verbal; y eso, aunque no lo parezca, puede llegar a ser más importante que las simples palabras.

Hay estudios que muestran lo que nuestros gestos o comportamientos corporales dicen. Aquí te dejo una lista:

-Los ojos: cuando una persona mueve los ojos, puede estar indicando que dicha persona está tratando de recordar algo. No obstante, debes saber que a veces ese movimiento ocular -es decir, apartar la mirada de la persona con la que estás hablando-, puede generar desconfianza e indicar que estás mintiendo.

-La cabeza y el cuello: las inclinaciones de cabeza -como asentir, negar o inclinar- también transmiten cosas cuando hablamos. Por ejemplo, cuando inclinamos la cabeza hacia un lado -es decir, la inclinamos hacia el hombro- quiere decir que esa persona está relajada.

-Los hombros: nuestros hombros muestran nuestro grado de tensión. Por eso, cuando una persona dirige sus hombros hacia la persona con la que está hablando, indica que hay un deseo de comunicarse con esa persona; mientras que, si esa persona dirige sus hombros hacia un lado, indica que hay un distanciamiento en esa charla.

Por lo tanto, querido lector, ten siempre en cuenta que tu cuerpo dice mucho más que tus palabras y tu boca. Así que, la próxima vez que te comuniques con alguien, ten en cuenta todo lo que te he contado, y recuerda que, tal y como dice el gran Risto Mejide: “la frecuencia con la que se habla, (…) no tiene nada que ver con la frecuencia con la que se comunica. Porque hablar no es comunicarse. A que parece obvio. Pues no lo es. Uno puede hablarse todos los días y no decirse nada. (…) Hablar es sólo emitir. Comunicarse es preocuparse porque, además, te reciban”.

 

 

 

 

Palabras clave: “comunicación”, “no-verbal”, “gestos”, “corporal”, “Risto Mejide”, “hombros”, “cabeza”, “cuello”, “ojos”.

Sobre el amor recíproco

GIbi y Doppiaw_Amor reciproco

Autor de la imagen: Walter Kostner

“Y si estábamos dispuestas a dar la vida la una por la otra, era lógico que, mientras tanto, era necesario responder a las mil exigencias que el amor fraterno requería: era necesario compartir las alegrías, los dolores, los pocos bienes, las experiencias espirituales. Nos esforzamos en vivir así  para que el amor recíproco estuviera vivo entre nosotras, antes que cualquier otra cosa”. Chiara Lubich

Hace no mucho tiempo he descubierto una figura fascinante, Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. El ideal de la unidad, “un proyecto global, la fraternidad universal, que pasa a través de la dimensión local”, tiene un concepto central que me parece muy sugerente y  da qué pensar… el amor recíproco, que no es una opción sino un modo de ser y de presentarse al mundo. No es algo nuevo, pero sí un rasgo distintivo.

El amor es una emoción compleja que ha dado lugar a múltiples tratados, estudios, libros, consultas, conversaciones, tertulias, canciones (aunque normalmente las llamadas canciones de amor son más bien de desamor)… y también a mucho dolor y sufrimiento. Lo importante es amar bien y que nos amen bien. Hay un refrán que dice… “En la guerra y en el amor, todo vale”… A mi entender este dicho es bastante desafortunado. No todo vale, aunque sea en nombre del amor.

Hay un texto de Khalil Gibran, en El profeta, que para mí describe de una bella forma lo que es el buen amor…

El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.

El amor no posee ni es poseído.

Porque el amor es suficiente para el amor.

Cuando améis no debéis decir: “Dios está en mi corazón”, sino más bien: “Yo estoy en el corazón de Dios.”

Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.

El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.

Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:

Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.

Saber del dolor de la demasiada ternura.

Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.

Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.

Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.

Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.

Khalil Gibran,  El profeta.

Hay un precepto de S. Agustín que es de gran calado, pero que puede ser malinterpretado… “Ama y haz lo que quieras”. Aquí el orden de los factores sí es importante, primero ama. Merece la pena ver la cita en su contexto: “Lo que queremos subrayar es que lo que distingue los actos de los hombres es el amor que hay en su raíz. Se pueden hacer muchas cosas que parecen buenas, pero que no proceden de la raíz del amor. Las espinas tienen también flores; hay actos que parecen duros y crueles, pero que quieren corregir, inspirados en el amor. De una vez por todas se te manda este breve precepto: Ama y haz lo que quieras. Si callas, calla por amor; si hablas, habla por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor; que en el fondo de tu corazón esté la raíz del amor, pues de esta raíz lo único que puede salir son cosas buenas”  (San Agustín, Comentario a la Primera Carta de San Juan). Si la raíz de tus actos es el amor, éstos sólo pueden ser buenos, aunque no lo parezcan o tengan consecuencias amargas. Cuando el amor guía nuestros pasos vamos por buen camino, sabiendo, como hemos dicho, que no todo vale…

Y una clave importante en el amor es la reciprocidad. Amar no quiere decir satisfacer todas las necesidades o deseos del otro, renunciando al propio yo, a los propios deseos o necesidades… Aunque en ocasiones hagamos cosas por amor, porque sabemos que al otro le agrada o le ilusiona, porque queremos lo mejor para esa persona.  Lo que nutre el amor es la reciprocidad, el saber que tenemos la ‘espalda cubierta’, que el otro está cubriendo o reforzando nuestros ‘huecos’, que podemos confiar en su apoyo. Y esto funciona tanto en la relación de pareja como en la amistad. Hay una relación que escapa a esta lógica y es la paterno/materno-filial. En este caso el dar es mayor que el recibir. Los padres y madres no esperan una vuelta, o al menos no en la misma medida; es un amor incondicional que es básico para el buen desarrollo de los hijos e hijas.

El amor se expande como en la viñeta inicial. Nos hace crecer, desarrollarnos, encontrarnos a nosotros mismos, nos conecta con nuestro propósito, nos da confianza y seguridad y nos hace dar lo mejor de nosotros mismos. Funciona en contra de la lógica imperante… cuanto más das más tienes, lejos de agotarse se multiplica… Y si no es así… mejor que analicemos qué es, porque dudosamente será amor.

Os deseo, y deseo para mí, que el amor recíproco sea vuestra tarjeta de visita, vuestro modo de ser en el mundo… Esa es la mejor manera de crear una nueva humanidad.

La inteligencia emocional de los vascos*

71tzWurSMCLLo reconozco, he estado buscando pero no he encontrado nada. Y esto no significa que no los haya, pero después de unos días con ello no he localizado ninguna investigación publicada sobre la inteligencia emocional de los vascos. Mi experiencia me dice que, seguramente, no habrá diferencias relevantes con otras comunidades pero me ha seducido la idea de reflexionar en voz alta sobre el asunto y compartirlo en este foro.

Un punto de partida podría ser el reciente éxito de la película “8 apellidos vascos” en la que se abordan algunos tópicos desde el punto de vista de la comedia. Tengo que reconocer que vi reflejadas algunas características de personas que conozco. Me divertí mucho con el juego de teatralización que me permitía identificar claramente rasgos del estereotipo vasco. En esa misma línea Oscar Terol publicó “Todos nacemos vascos”, una versión en papel del exitoso programa de sketches “Vaya semanita” de la ETB.

Veamos si tienen alguna utilidad las reflexiones que comparto hoy sobre los tópicos sobre los vascos y la inteligencia emocional…

1.- Expresión de emociones y autocontrol emocional.

El tópico dice que el vasco es rudo, brusco, poco dado a expresar emociones. Y si nos ponemos a analizar es verdad que hay expresiones coloquiales muy usadas que parecen hechas para concentrar mensajes. “Epa!”, “aupa!”, “txo!”, “ia”, “¡qué!! no son meros saludos. Creo que son giros de expresión que incluyen información emocional como “cuenta conmigo”, “aquí me tienes”. “me alegro de verte”… Hombres y mujeres no acostumbramos a mostrar nuestras emociones, ni siquiera en los círculos más íntimos. Es evidente que hay un importante factor cultural. ¿Pero de dónde viene? Tal vez pueda tener que ver con cierto aislamiento, con una necesidad de supervivencia con la que hemos convivido muchos siglos. La hostilidad del entorno hace que el individuo se proteja de los riesgos de la exposición ante los demás. Para mi tiene sentido que esa falta de expresión emocional tenga que ver con un excesivo autocontrol emocional vinculado con la percepción de riesgo.

2.- Autonomía emocional.

Otra etiqueta que se nos cuelga es la de independientes, autónomos, y con ello cierta cabezonería y terquedad relacionada con la insistencia a seguir nuestra propia senda hasta el final. El caserío ha sido siempre una unidad bastante autosuficiente y puede ser origen de esta orientación que sigue estando presente en nuestra cultura y en nuestra educación emocional. Nos gustan los retos, las gestas. Una victoria épica vale doble que una normal, un “a que no hay…” activa nuestra necesidad de demostrar que no nos quedamos atrás. Para mi tiene coherencia pensar que ese recogimiento sobre uno mismo mencionado en el punto anterior ha supuesto adquirir importantes niveles de autonomía emocional que está en la base de poder sostener posiciones singulares contra la mayoría, la fuerza o la propia lógica.

3.- Competencia social.

Por último habría que hablar de la tendencia del vasco a la cuadrilla, a lo social. El encuentro con los amigos adquiere un valor especial, supone estar en un contexto de total confianza. Si soy navegante solitario llegar a puerto, a casa, supone un relajo. La confianza es un valor fundamental, por eso la palabra ha llegado a tener rango de compromiso firmado. Pero esto no significa que se vayan a tener conversaciones trascendentales o catarsis emocionales, que va!!! El grupo de iguales, la familia, el círculo de confianza adquiere un valor adicional cuando percibo el entorno como hostil o, cuanto menos, amenazante. Puede que haya una tendencia a ser cerrados en unos primeros compases de las relaciones sociales, pero en el momento que confiamos y abrimos nuestra intimidad nos comportamos con una fidelidad inspirada en la percepción de la necesidad de alianzas. Por esto la tendencia a la cooperación nunca me ha parecido ideológica sino una consecuencia organizacional coherente a la forma de relacionarnos.

Poca expresión emocional y mucha autonomía con esa peculiar tendencia a un fuerte apoyo sociales en círculos bastante cerrados. Seguro que esto no representa a la diversidad de la gente de este país, pero si puede identificar a algunos. Visto desde fuera puede resultar paradójico, pero bien mirado tiene sentido…

*Este post es una reedición y se publicó por primera vez en febrero de 2016

¿Qué competencias emocionales crees que destacan entre los vascos?

Comunicación en y entre culturas

Autoría: Equipo Spasibo  (Universidad de Deusto – 3º Grado en Comunicación); Carlota Acha, Laura Berdeal, Leyre San Miguel, Alissa Strekozova,Luis Suárez y Julen Zalacain

Las culturas y sus estructuras condicionan la comunicación y dan significados diferentes a los elementos comunicativos que toman parte en ella. Esto ayuda a formar una visión concreta y coherente de la realidad dentro de cada cultura, pero, a su vez, puede generar un “ruido” formado por emociones, prejuicios, intereses, opiniones, etc. que envuelve los elementos comunicativos cuando dos o más etnias diferentes entran en contacto. Según el psicoanalista y psiquiatra francés Jaques Lacan “el malentendido es la base de la comunicación humana”, por lo que, en vez de ser percibida como una barrera y de ser gestionada de manera correcta, la comunicación entre culturas puede ser beneficiosa para que cada persona adquiera una visión más global y aprenda a entender al “otro”.

Pero, ¿qué cómo podemos definir “cultura”? Puede decirse que es un conjunto de valores, costumbres, creencias y prácticas que componen la forma de vida de un grupo. La cultura surge de la nada por su aportación social y las necesidades que tenemos los seres humanos. Es decir, la heredamos biológicamente, por educación, la copiamos y la adaptamos, aprendiéndola implícita y explícitamente.

Pero, cuando dos culturas diferentes se entrecruzan, puede darse un “choque cultural”. Éste término es utilizado para describir los sentimientos (de sorpresa, desorientación, confusión, etc.) causados en un individuo por el contacto con un entorno socio-cultural totalmente distinto. En ocasiones se relaciona con la incapacidad de asimilar una cultura diferente, creando dificultades en saber qué es apropiado y qué no en un determinado
contexto.

Existen, por lo tanto, numerosas situaciones en las que puede surgir cualquier tipo de
comunicación interpersonal entre culturas
y demás elementos que pueden condicionar el que ésta llegue a buen puerto o no. Algunas de las más destacables podrían ser las siguientes:

Hoy en día, debido a la globalización, a la gran fluidez migratoria, al avance de los medios de transporte y al desarrollo de Internet, nos comunicamos con múltiples tipos de personas, todas con orígenes muy diversos. No obstante, tal y como hemos podido observar con este trabajo, la comunicación interpersonal dentro de cada cultura puede ser muy diferente, con lo que se ha de prestar especial atención a los hábitos y costumbres comunicacionales de cada cultura con el fin de llevar a cabo una comunicación eficaz y evitar malentendidos o situaciones incómodas. Por otra parte, muchos de los conflictos culturales actuales se deben, precisamente, a la falta de conocimiento o de comprensión de otras culturas, y pensamos que una mentalidad más abierta, curiosa y con predisposición a aprender hábitos comunicacionales de diferentes culturas sería un buen primer paso para lograr una sociedad intercultural mucho más enriquecedora.

 

 

 

 

 

 

 

El arte del enfado

Hace unas semanas mis hijos me llevaron al cine. Vimos la película Angry Birds (que se podría traducir como pájaros enfadados). Ya hace un tiempo que las películas infantiles traSV62yNzYtan temas emocionales y por eso ya publiqué un post
sobre Disney y la educación emocional hablando de ello. Angry birds me hizo pensar en reflexionar sobre el enfado. Recordé la cita de Aristóteles que usamos en anverso de las tarjetas de visita del CIE y que dice: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo“.

En realidad Aristóteles en su cita hace referencia a la inteligencia emocional en tanto que habilidad, capacidad o arte de gestionar las emociones de forma que sea beneficioso para la convivencia. Todos nos enfadamos, pero pocas veces lo hacemos cómo, dónde y con quien sería inteligente hacerlo. Vayamos por partes analizando esta última frase

 

Cómo enfadarse.

Partimos de la base que las emociones surgen como una reacción espontánea a un cambio que se produce en nuestro entorno. Es decir, no podemos (ni debemos añadiría yo) no enfadarnos si se da una circunstancia que supone un obstáculo para nuestros planes o nuestros deseos. La cuestión es cómo expresar el enfado. Hay personas que estallan, que no miden, que o no pueden o no quieren controlar la manifestación del enfado. Otros toman la estrategia de comérselo, de dejarlo dentro y no expresarlo, justo el polo opuesto al primer ejemplo. Un criterio que me parece interesante es el de la utilidad. Preguntarse qué consecuencias puede tener expresar el enfado de una manera u otra nos puede ayudar a gestionarlo más inteligentemente.

 

Dónde enfadarse.

Supongamos que estamos enfadados, ¿qué papel juega el lugar en el que estemos? Muchas veces tenemos razones más que suficientes para enfadarnos pero hacerlo en un contexto que no corresponde hace que perdamos eficacia. ¿Qué sentido tiene entrar al trabajo soltando improperios porque alguien ha golpeado mi coche y no ha dejado una nota con sus datos? Tener razón para estar enfadado no significa tener derecho a invadir o trasladarlo a lugares que nada tienen que ver con lo que me lo ha causado. Es mejor darse una vuelta hasta que baje la intensidad antes de perder el control en un lugar donde las consecuencias pueden ser negativas.

 

Con quien enfadarse.

Este suele ser el principal de los errores de la mayoría de las personas que conozco. Solemos expresaaafe8c8d3a4c00b54a3174be9b5f0fd4-enojados01r nuestro enfado, o incluso dirigirlo a las personas que más cercanas son, o con las que más confianza tenemos. El enfado solo tiene sentido con la persona que nos origina el contratiempo o el daño. A veces nos enfadamos con nosotros mismos pero se lo hacemos pagar a otros. No solo no es justo sino que es muy perjudicial para tu propio aprendizaje sobre inteligencia emocional, además del riesgo de deteriorar relaciones significativas.

 

El enfado es necesario pero aprendamos a enfadarnos mejor.

Al igual que en “Intensa-mente” se hace una defensa a la utilidad de la tristeza en “Angry birds” se pone en valor el enfado. Enfadarse es lo natural cuando algo o alguien obstaculiza nuestro camino hacia nuestros objetivos. En ese caso conviene expresar de manera asertiva nuestra emoción, así como adoptar las decisiones que entendamos que están acordes a la situación. Gracias al enfado los pájaros de la película lograron recuperar lo que les habían robado. La cuestión es hacer del enfado una oportunidad. A veces se trata de usar la energía emocional como impulsora de nuevas acciones, otras se trata de aprender con quien es mejor no asociarse. En cualquier caso el arte de enfardarte consiste en salir fortalecido de ello.

 

¿Te enfadas mucho? ¿De todas las veces que te enfadas alguna sales fortalecido?

¿quién maneja tu cuadro de mandos emocional?*

cenitafamiliarecho para atrás el tiempo y vuelvo al verano, para compartir una lectura que queda en paso de la película “del revés”, en la que tenemos una aproximación muy interesante al mundo emocional, un regalo de Disney Pixar,

en el que Riley, la protagonista, una niña que vemos nacer en la pantalla, así comienza la peli, está enganchada, casi permanentemente, a la emoción de la alegría, y en una primera lectura de la peli, muy facilona, parece que ésa es la emoción que nos debería mover a todas las personas, empezando por las Leer más

Emociones en el fútbol

Equipo WOEB (Universidad de Deusto – 3º Grado en Comunicación): Gorka Benito, Iñaki Egibar, Igor Etxebarria, Mikel del Val e Ignacio Visiers.

El fútbol genera diferentes y variadas emociones tanto en los propios jugadores como en los aficionados a los equipos. Nosotros hemos identificado y clasificado las que consideramos que son las seis emociones más habituales que se dan en los partidos. Esas seis emociones son: euforia, frustración, tristeza, locura, alegría y pasión.

En el informe se explica brevemente cada emoción, como lo entendemos nosotros en el fútbol, la reacción que genera en el cuerpo humano y un ejemplo en el que se refleja cada emoción.

A continuación explicamos cómo entendemos que se siente cada emoción en situaciones relacionadas con el fútbol y un vídeo en el que se puede observar dicha Leer más