Inteligencia emocional

todo parece indicar que podemos entrenar y desarrollar la empatía, la compasión y la toma de perspectiva

los resultados de un estudio del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas (Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences) se cuela en la sesión en vivo del laboratorio de la U (Ulab live session),

de la mano de Tania Singer,

un estudio relacionado con los efectos y las aplicaciones prácticas (incluyendo la reducción del estrés) de prácticas relacionadas con la meditación y la práctica de la atención plena (mindfulness),

ya estemos hablando de la meditación tradicional (amarilla en el gráfico) o de prácticas relacionadas con el desarrollo de la empatía y la compasión (roja en el gráfico) o de la inteligencia social y la toma de perspectiva (verde en el gráfico),

 

en una presentación de que dura más o menos desde el minuto 16 al 29, 13 minutos interesantes, en los que observamos cómo, tras un estudio en el que más de 300 personas son sometidas a un programas de 9 meses,

con prácticas individuales y en grupos de dos, con contactos diarios de 10 minutos entre 2 personas del grupo, tanto para el módulo de afecto (empatía y compasión) como para el de toma de perspectiva

nuestra compasión y empatía hacia otras personas aumenta (esto es, se puede entrenar) según realizamos los ejercicios de los módulos 2 y 3, no así cuando realizamos los ejercicios de meditación convencional, qué curioso,

de la misma forma que puede aumentar nuestra capacidad de toma de perspectiva,

esa capacidad necesaria para superar conflictos culturales, que ocurren cuando otras personas nos han ofendido, tienen opiniones diametralmente opuestas a las nuestras, que condenamos, como condenamos sus acciones,

es que muchas veces no podemos llegar a aceptar sus creencias, tan diferentes de las nuestras,

si bien esta capacidad sólo se desarrolla cuando hacemos ejercicios específicos, relacionados con este bloque (el bloque verde), qué curioso que el desarrollo de la compasión y la empatía no afecte a la toma de perspectiva,

fundamentalmente mediante la toma de contacto periódica con otras personas que tienen un marco de pensamiento diferente del nuestro, en conversaciones de 10 minutos.

Vamos terminando la presentación y nos ofrecen un par de transparencias relativas a la producción de cortisol (estrés objetivable), picos de estrés que se ven reducidos a la mitad gracias a los efectos de las prácticas del bloque rojo y verde,

siempre que desarrollemos estas prácticas de forma consistente (durante un periodo de tiempo suficiente), nos recomiendan procesos que duren meses, ¿9 meses, como un embarazo?,

para regenerar nuestra masa cerebral y las conexiones cerebrales, todo parece indicar que hay 3 redes neuronales que podemos entrenar de forma independiente, de las que vamos a obtener diferentes resultados, aplicables en nuestro día a día,

por medio de prácticas tradicionales (meditación convencional focalizada en la atención) y de prácticas dialógicas (2 personas conversando es suficiente), para practicar la empatía y la compasión, y el cambio de perspectiva,

la apertura del corazón y una vuelta de tuerca a nuestra visión del mundo, nuestras creencias en relación a otras personas, el alter, dos capacidades tan necesarias en este mundo tan así, pequeño y grande, global y local,

hiper-conectado y totalmente des-conectado,

que hemos elegido para vivir, y desarrollarnos.

   así lo vimos…

Una palabra, Dyad, captura mi atención en la presentación,…

Dyad, ¿qué será esto del  Dyad?

Dyad

In sociology, a dyad (from Greek δύο dýo, “two” or Sanskrit दयाद “Dayadaha”) is a group of two people, the smallest possible social group. As an adjective, “dyadic” describes their interaction.

The pair of individuals in a dyad can be linked via romantic interest, family relation, interests, work, partners in crime, and so on. The relation can be based on equality, but may be based on an asymmetrical or hierarchical relationship (master–servant).

En sociología, una díada (del griego δύο dýo, “dos” o sánscrito दयाद “Dayadaha”) es un grupo de dos personas, el grupo social más pequeño posible. Como un adjetivo, “diádica” describe su interacción.

El par de individuos en una díada puede vincularse a través del interés romántico, la relación familiar, los intereses, el trabajo, los compañeros en el crimen, etc. La relación puede basarse en la igualdad, pero puede basarse en una relación asimétrica o jerárquica (amo-servidor).

¿podemos entrenar la compasión y la empatía?

sí.

¿podemos mejorar nuestra perspectiva del mundo y del otro?

sí.

¿podemos mejorar nuestra capacidad para el desarrollo de procesos co-creación de lo nuevo, procesos con base altruísta?

sí.

todo parece indicar que podemos “entrenar” la compasión y la empatía, así como podemos entrenar la perspectiva, y que cuando desarrollamos estas capacidades mejoramos nuestra respuesta a situaciones de estrés,

no está mal para empezar, si nos aplicamos.

CITTA DELLE PERSONE

Escribo este post de vuelta a casa de Reggio Emilia (Italia), donde hemos celebrado el último encuentro transnacional del proyecto PAL http://projectpal.eu Hay tormenta y nuestro vuelo se ha retrasado 60’ sobre la hora de salida. Todo apunta a que perderé la conexión con Bilbao vía Madrid. Me pongo a escribir este post y me ayuda a abstraerme de tales presagios. Mientras lo hago, desconozco el desenlace; luego te lo cuento.

Reggio Emilia. Cita delle Persone (Ciudad de las Personas) http://turismo.comune.re.it/en Así se declara en muchos lugares de este rincón de la Emilia-Romaña. Humanismo como identidad. Suena bien. El ser humano como medida de todas las cosas. De las personas y para las personas.  Inspirador lema del que hacen gala las personas con quienes converso desgranando uno a uno mil temas. Compartimos inquietudes, algunas recurrentes. Personas inspiradoras en inspiradoras conversaciones.

Citta delle Persone. El lema me anima a compartir algo que ronda mi cabeza desde hace algún tiempo y que ayer comentaba con una amiga.

Me enamoro de los proyectos en los que participo. Los disfruto y los sufro, los vivo, los celebro, los planeo y reprogramo, los diseño e implemento, los rentabilizo y también a veces –afortunadamente pocas- se me escurren como agua entre los dedos. Grandes y pequeños.

De un tiempo a esta parte debo matizarme.

El sueño de la razón produce monstruos y la adicción por proyectizar nos acaba convirtiendo en caricaturas de nosotros mismos. He despertado. Crecemos, es cierto. Pero también crece nuestra miopía traduciendo todo en alcances y recursos, calidades, costos y tiempos. En lugar de afilarlos, nuestros sentidos se embotan.

Ahora, comienzo a ver los proyectos en los que participo como estupendas excusas para compartir espacios y tiempos, conversaciones, experiencias, afectos, emociones, relatos y más experiencias. Magníficas oportunidades de compartir, de afinar sentidos.

Ahora, me enamoro de esas personas con las que construyo y experimento. Con quienes me equivoco y no cejo en el empeño de equivocarme para crecer. Probar rápido, fallar y acertar. Aprender.

Las organizaciones son conversaciones y su calidad puede medirse con éstas, decía R. Echeverria desde su visión ontológica. Mercado son conversaciones decía el Manifiesto Cluetrain y lo comparto.

“No leo muchos libros de negocios. Leo buena ficción. Los negocios –también los proyectos- son sobre las personas, tratan sobre las personas, sobre la pasión. Así que mis libros favoritos de negocios son cualquier libro de Dickens” nos aleccionaba Tom Peters.

“Without people we’re nothing” gritaba Joe Strummer.

También los proyectos son conversaciones. Sobre todo, interacciones. Entre personas. Las personas en el centro de este ring.

Madrid. T4. Tarde. El finger de la J48 se encoge y con él, se esfuman mis planes de viernes. Mañana será otro día. Mejor.

Encuentros transformadores

Recientemente me he reunido con una amiga a la que hacía casi 20 años que no veía. Fue un encuentro muy agradable y enriquecedor. Parecía que habíamos estado juntas el día anterior. Nos pusimos al tanto de nuestras vidas con gran naturalidad. La conversación fluía con facilidad. En este tiempo ambas hemos sufrido algunas sacudidas importantes. Yo he tenido dos hijos (con todos los sobresaltos que eso conlleva), he sufrido la pérdida de personas importantes, me he separado, he tenido altibajos en el campo profesional… Ella dejó su país, se casó, ha tenido un hijo, ha cambiado de residencia varias veces, ha vivido en algunos entornos poco acogedores, ha sufrido la peor cara del mundo universitario…

Al día siguiente nos volvimos a encontrar y noté desde el primer momento que ella no estaba bien. Me dijo que nuestra conversación del día anterior le había venido muy bien aunque le había hecho darse cuenta de lo mal que estaba, de la gran frustración que vivía, de lo alejada que estaba su mente de sus emociones… Se sentía inmersa en la  “noche oscura del alma”. Racionalmente se sentía agradecida por muchos motivos pero vitalmente se sentía muy frustrada en varios ámbitos. Verbalizó que se había hecho consciente de que necesitaba ayuda para volver a conectarse consigo misma. Compartió conmigo este precioso poema:

“Despiértate, alma mía.

No sé dónde estás,

dónde te has escondido,

pero te lo pido, despiértate,

aún estamos juntas,

aún tenemos un camino por delante,

nuestra estrella será

el claro velo del alba” (Adam Zagajewski)

El poeta polaco Adam Zagajewski al recoger el Premio Princesa de Asturias 2017 de las Letras dijo:  “En el mundo actual todos quieren hablar sólo de la comunidad y de la política, y es cierto que esto es importante. Pero también existe el alma particular con sus preocupaciones, con su alegría, con sus rituales, con su esperanza, su fe, su iluminación que a veces experimentamos. Debatimos sobre las clases y las capas sociales, pero en el día a día no vivimos en la colectividad sino en la soledad. No sabemos qué hacer con un momento epifánico, no sabemos cómo preservarlo”. ¡Qué cierto! En el día a día vivimos a solas con nosotros mismos aunque tengamos muchas personas a nuestro alrededor. Nuestra alma está ahí aunque no siempre estamos en conexión con ella. Pugna por hacerse oír y a veces  experimentamos momentos especiales de una gran revelación que pueden cambiar el curso de nuestra vida o la actitud que adoptamos ante la misma.

No es necesario hacer grandes esfuerzos para escuchar nuestra alma. Es muy sencillo de entender y no tan fácil de practicar… Como dicen estos hermosos versos… Todo está en el corazón:

“Renueva el corazón a cada hora

y aprende a renacer cada mañana (…)

¿Qué importa adónde vas, de dónde vienes?

No busques nada fuera de ti mismo:

todo en tu propio corazón lo tienes” (Ricardo León y Román)

Es importante que nuestros pensamientos, emociones y acciones vayan al unísono. Es vital para pasar de la coherencia individual a la coherencia social y de ésta a la global.

Ahora que soy plenamente consciente de que, probablemente, he pasado ya el ecuador de mi vida a veces tengo la tentación de pensar “qué hubiera pasado si…”. A veces siento que he errado mi camino, que la vida no es lo que hubiera deseado… En esos momentos lo que me ha hecho reconectar es mirar hacia dentro con amor, sin juicios.  En esas ocasiones puede resultar muy útil el discernimiento, que como he dicho en otra entrada, “es la herramienta del amor; el medio para hacer del amor el centro de nuestras decisiones”. El amor es la medida de todo y la cura de muchos males. Llegado el momento me gustaría responder como Pedro Casaldáliga:

“Al final del camino me dirán:

—¿Has vivido? ¿Has amado?

Y yo, sin decir nada,

abriré el corazón lleno de nombres”.

 ¡Gracias amiga por tan bello encuentro! Para terminar una preciosa canción de Loreena McKennitt , The Dark Night Of The Soul, inspirada en las palabras de San Juan de la Cruz.

 

 

Hibridación, Exnovación y pensamiento intruso.

Advierto al lector que este es un claro ejercicio de digresión y que a comienzo de mi andadura en este blog ya explicaba que no llego aquí como especialista, si acaso como rastreadora inquieta, y los viajes, no siempre en el espacio, y con los libros por compañeros están siempre ahí como hilos conductores.

Es claro que en ocasiones buscamos en la lectura argumentos que reafirmen nuestras ideas, el cerebro localiza lo que más le interesa de la ingente cantidad de información recibida.

No es ningún secreto para quienes me conocen lo mucho que me interesa la Hibridación, como motor de la Innovación. Una innovación que se produce no sólo dentro de las organizaciones, ni dentro de los departamentos de I+D, ni es exclusiva de los expertos en Innovación, sino que surge desde fuera, desde abajo y desde los bordes, como explica  Antonio Lafuente, el la denomina Exnovación. El defiende la importancia de los amateurs, el conocimiento invisible, experimentos de creación de conocimiento, Colectivos que se unen en Comunidades de aprendizaje…

La innovación está en las personas.

Siempre me han apasionado las intersecciones, asomarme al borde de proyectos, sectores, modelos, ideas y ver que pasa cuando se acercan, se unen, se superponen a otros. En algunos casos he actuado de polinizadora de ideas, al llevarme estas de unos lugares a otros.

Hace unos años fue un libro llamado  El Efecto Medici, Percepciones rompedoras en la intersección de ideas, conceptos y culturas, de Frans Johansson,  el que sirvió para difundir esta corriente de mezcla, de mix de ideas, multidisciplinariedad. Amalio Rey es una de las personas cuyos proyectos son muestras de hibridación. Así lo explica en su blog:

“el futuro del turismo es híbrido, y por lo tanto, la capacidad de buscar lejos para combinar piezas dispares (mientras más diferentes, mejor) es una competencia que va a añadir gran valor al sector. Así que el principal objetivo de este informe es, precisamente, generar una voluntad explícita de mirar hacia fuera para encontrar potenciales fuentes de valor con las que conectarse”

Profundizando en estas ideas mi curiosidad y mi deseo de aprender, junto con la admiración, fascinación por el conocimiento me llevaron a disfrutar con el complejo y exigente libro:

El pensador intruso, el espíritu interdisciplinario en el mapa del conocimiento”, de Jorge Wagensberg. En sus páginas encuentro de nuevo esta idea de mezcla, que pone el foco en las intersecciones. La propia biografía de Jorge Wagensberg, doctorado en Fisica, escritor, divulgador y museólogo es una muestra de ello.

Encuentro en las palabras de Wagensberg alguna pistas, pistas que me llaman la atención puesto que coinciden y me ayudan a entender algunas de mis rutinas de pensamiento.

“El espíritu de la frontera invita a revolotear en torno a un tema antes de profundizar en él”.

“El conocimiento es pensamiento empaquetado.”

“Moverse entre la dispersión y la concentración es un ejercicio habitual de la mente.”

Durante muchos años se mantiene el debate sobre lo que es ciencia, lo que es arte y las diferencias y similitudes. ¿De verdad que tenemos que elegir entre nuestro lado científico y nuestro lado artístico? ¿no se reproduce el debate cuando hablamos de nuestro lado racional y nuestro lado emocional? Los trabajos de neurociencia aportan algo de luz a todos estos interrogantes, aunque aún queda mucho por hacer.

Vuelvo a mis días de instituto y recuerdo que me apasionaba la física, a la vez que podía pasarme horas pintando, leyendo sobre movimientos artísticos. Me debatía entre quienes me recomendaban la carrera de física y la libertad que intuía en la facultad de bellas artes.

Hibridación, mezcla o serendipia, caminos que se cruzan.

Leo en una entrevista a Wagensberg varias frases con las que me identifico:

“Los efectos mariposa más importantes de la vida de una persona son sus amigos”

“De pequeño mientras hacia una cosa ya sufría por la que no estaba haciendo”

Detalles pequeños que desencadenan grandes aventuras, amor por la belleza, por la ciencia, por el arte. Son precisamente los libros, las conversaciones con amigos, con colaboradores,  los detonantes y la llave para nuevos aprendizajes. El viaje continúa y en este momento me pregunto:

¿Estaría contenta la niña que fuiste con la mujer que eres ahora? ¿cuáles eran tus sueños? ¿coinciden con los que tienes hoy?

 

Prevención del maltrato entre iguales

Curso sobre PECI para Deusto Alumni

La vida en 2017 parece ir más deprisa que antes, como culmen de un proceso de aceleración que comenzó hace décadas. La velocidad nos permite recorrer grandes distancias en menos tiempo, pero no es el único efecto que tiene. La prisa no permite que reparemos en muchos de los detalles del paisaje por el que viajamos. Esto me lleva a pensar que en una sociedad acelerada nos centramos más en los problemas urgentes que requieren respuestas rápidas que en los importantes que necesitan sosiego, consenso y tiempo.

Cuando hace casi dos años varios compañeros del CIE (Juan Angel Anta e Igor Cortón) nos juntamos para hablar de una preocupación compartida en relación al bulling o maltrato en menores, sabíamos que existen protocolos de actuación bien construidos que aplicar cuando se detectan casos de maltrato en la escuela. Pero pronto nos dimos cuenta que era poco el esfuerzo que se estaba dirigiendo hacia la prevención de esas situaciones. Además de la velocidad nuestra sociedad se caracteriza por una sobreestimulación. La información corre más que nosotros y termina resultando muy difícil estar al día. Eso hace que el abordaje informativo de un problema como el del maltrato se quede, la mayor parte de las veces, en el testimonio de las víctimas. Velocidad e información explican que nos dediquemos a lo urgente y no tanto a lo importante.

 

PROPUESTAS DESDE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL.

La conversaciones entre Juanan, Igor y yo dieron lugar a un programa que llamamos PECI y que plantea algunas propuestas para la prevención del maltrato entre iguales.

Lectura emocional de los conflictos cotidianos. La violencia forma parte de la vida y, por ello, del aprendizaje. Los conflictos son el modo de aprender cómo resolver nuestras diferencias y, también, de prevenir las conductas de maltrato. El problema es que tenemos una tolerancia alta al maltrato entre iguales, entendiendo que cierta ley de la selva es un contexto educativo en el que todos hemos crecido. El problema es que, a la hora de educar, no solo debemos atender los conflictos sino a la emocionalidad que está detrás. ¿Qué hace que un niño insulte a otro, qué hace que otro acepte el insulto, qué hace que los adultos no intervengamos, qué mensajes enviamos a unos y otros con nuestras acciones? Quizás sea importante dedicar un tiempo a conocer cómo nos sentimos para aprender diferentes modos de gestionar nuestras emociones.

Curso PECI para “Save The Children”

Aprendizaje de los procesos de activación y desconexión de la empatía. Es cierto que la cultura occidental nos lleva a una mayor individualización y que, por tanto, los procesos de interconexión como la familia, el vecindario, el pueblo o el barrio van perdiendo importancia en nuestra configuración social e individual. Lo cual no quiere decir que hayamos perdido la empatía como recursos emocionales con el que reconocer los sentimientos de los demás. Hay muchos procesos por los que se inhibe la empatía, así como la respuesta empática, pero son reversibles. Creemos que debemos trabajar con los menores para que a través de educación emocional conozcan cómo son los procesos de activación y desactivación de la empatía. Además ese trabajo permitiría introducir un elemento preventivo que puede evitar el maltrato.

Trabajo conjunto entre padres y profesores. Otro de los elementos claves de PECI es la coordinación entre los esfuerzos entre los adultos responsables de la educación y del cuidado de los menores. Observamos que el hecho de acercarnos al problema del maltrato desde el rol de víctima o de maltratador dificulta la prevención eficaz. Los menores deben recibir un mensaje equivalente por parte de todos sus referentes adultos. Es muy poco adecuado que cuando mi hijo agreda yo como padre o como profesor le quite importancia, tanto como pedir a las victimas que se defiendan. Debemos entender que la responsabilidad de la prevención es de todos y que como padres debemos preparar a nuestros hijos para no ser ni víctimas ni verdugos.

 

La vida adulta a veces es una selva. Pero actuemos como garantes de los derechos de los menores a una educación en la que tengan oportunidad de manejarse con la violencia y con la tolerancia en un contexto seguro. Usemos tiempo y recursos para el objetivo más importante que es el de aprender a convivir en el respeto a los demás, haciendo de la empatía la principal herramienta para la resolución de conflictos.

 

Por último una recomendación de las charlas gratuitas organizadas por el COP Bizkaia sobre este tema en las próximas semana.

Más información: https://copbizkaia.org/servicios/formacion.php

LA CARA DE CACHORRITO

Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE) debemos aclarar dos conceptos o ideas que a veces se confunden. La diferencia entre Inteligencia Emocional y Educación Emocional (EE).

Debemos empezar por considerar que todos somos emocionalmente inteligentes, igual que lo somos en otras aéreas. El instrumento del que nos valemos para desarrollar ese potencial emocional, se llama Educación Emocional. Esta consiste en una serie de estrategias pedagógicas que facilitan el desarrollo de la IE. Es decir, todos somos, de forma objetiva inteligentes para aprender a leer, pero si nadie nos enseña, será más difícil que desarrollemos por completo esa habilidad.

Para saber que se puede enseñar, o que puede pedir a los niños y niñas en este terreno, debemos empezar por conocer cuáles son los momentos de desarrollo que se dan en este elemento. De forma muy resumida, yo nombro cinco etapas principales o intervalos de edad. A la primera la denomino la etapa del juego emocional.

A partir de los 2 años los niños y niñas empiezan a jugar con las emociones de los demás. Les gusta ver las reacciones que tenemos cuando hacen o expresan determinadas cosas, pero están muy lejos de ser conscientes de sus propios estados emocionales. Cuando por ejemplo, les decimos que no toquen algo y se acercan poco a poco para hacerlo y a la vez nos miran curiosos para observar nuestra reacción, no lo hacen para molestarnos conscientemente (aunque nos lo pueda parecer), si no para ver como cambiamos nuestro gesto, nuestra mirada, nuestra expresión, nuestras palabras… es una etapa en la que les encanta jugar a enfadarnos.

A la segunda etapa la denomino cariñosamente, la etapa de la cara de cachorrito (o la manipulativa). Hacia los 5 y hasta los 8 o 9 años, empiezan a ser más conscientes de sus propios estados de ánimo, (muy por encima de la percepción clara de las demás emociones, están básicamente la alegría, enfado, miedo y vergüenza) y es un buen momento para empezar a ayudares a percibirlas y verbalizadas. La denomino con ese nombre la cara de cachorrito o manipulativa, porque es cuando empiezan a manipularnos sobre todo poniendo esas caras dulces, de gato mimoso y utilizando esas expresiones cariñosas que lo que buscan descaradamente es cambiar nuestra emoción, generalmente enfado o negación ante algo que han hecho o nos han pedido, e intentan con esta “manipulación” conseguir su propósito. ¿Cuántas veces lo logran? Seguro que sabemos la respuesta.

La tercera etapa la denomino la de la confusión emocional. Con la pubertad (hacia los 10, 11 años) se inicia una etapa de cambios hormonales que les hacen ser un manojo deforme de estados emocionales liosos y confusos. De repente están contestos, luego enfadados, medio tristes o tristes enteros…en este momento muchas veces no pueden todavía expresar bien las emociones, sobre todo las complejas y ni si quiera les resulta fácil describir sus estados emocionales. Cuando se hace un trabajo de educación emocional adecuado en la etapa anterior y se mantiene en esta, este periodo suele ser algo más fácil de transitar.

La cuarta es la etapa del manejo inicial de la inteligencia emocional. Pasada la pubertad e iniciada la adolescencia, nos encontramos ante la etapa que podría considerarse como la antesala al manejo de la Inteligencia Emocional. A partir de los 15-16 años deberían ser capaces de reconocer y gestionar mucho mejor sus estados emocionales y discriminar bastante acertadamente el de los demás. Esto es debido a que aumentan progresivamente los procesos de reflexión y organización mentales. Aunque no debemos olvidar que todavía siguen en un etapa de desarrollo emocional y cognitivo. Es una etapa en la que se puede observar la influencia que ha tenido la puesta en marcha de una adecuada educación emocional, principalmente, en las dos etapas anteriores.

La quinta etapa, a la que denomino desarrollo de la Inteligencia Emocional, tiene que ver con  el fortalecimiento progresivo de nuestra Inteligencia Emocional. Y que se establecería dentro de nuestra vida adulta. Donde se seguiría aprendiendo y perfeccionando todas las estrategias que tienen que ver con este elemento de nuestro desarrollo personal y que desde mi punto de vista seguimos perfeccionando hasta que dejamos de andar por este mundo.

Sobre estas claves podemos establecer mejor los momentos adecuados para enseñarles a potenciar la inteligencia emocional a los menores.

la ausenciación y esos pueblos salvajes más allá del muro (la ignorancia y las mentiras conducen al miedo, el miedo al odio)

metidos como estamos en el proceso de Catalunya, tan parecido y tan diferente al proceso vasco, observo ayer noche con atención el debate de la sexta, dirigido por Ana Pastor, un debate al que asisten 6 representantes de fuerzas políticas,

y observo todas las preguntas que Ana lanza y que no obtienen respuesta, cada cual está pertrechado en su trinchera, y utiliza sus argumentos para lanzar alguna que otra estocada a otro contrincante en la lucha electoral,

Podemos contra el PSOE, Ciudadanos contra los partidos nacionalistas, los nacionalistas contra el PP,

y siento que esta encrucijada, a la que nos lleva la clase política, en esta democracia representativa, que en algún que otro caso no representa al pueblo, algún día daremos un paso adelante hacia una democracia más participativa y más directa,

un pueblo que aparentemente es más partidario del diálogo que los políticos que nos representan, según datos que aparecen en el debate un 70% de la población encuestada es partidaria de un proceso de diálogo,

esta encrucijada, digo, probablemente no se resuelva desde la clase política, no hay más que ver cómo las posturas, tan cerraditas, no incluyen un mínimo de autocrítica, ni de emoción, salvo esa ira mala que sirve para descalificar, casi por sistema, y de forma mal-intencionada, al otro,

y me hace pensar que necesitamos menos políticos interesados en su postura de partido, menos debates, en los que nos hacemos fuertes en el agravio, y en nuestra posición formal, y en los datos y hechos que nos separan, en una conversación mental,

y más personas que tiendan puentes, que observen lo que pasa hoy y la tendencia del proceso, todo parece indicar que no estamos ante un hecho puntual, todo parece indicar que aplicar leyes viejas para salvaguardar la forma vieja de hacer las cosas no es una solución buena,

y contacto con esa charla de Otto Scharmer, padre de la teoría U, el jueves de la semana pasada, en la que nos explica el proceso de la ausenciación, y cómo mentiras e ignorancia conducen al miedo, y el miedo conduce al odio,

en un proceso que separa comunidades, creando una separación entre ellos y nosotros, los buenos y los malos, los nacionalistas de un sentido (unionistas) y los nacionalistas del otro (independentistas),

la España unida desde arriba (una, grande, libre) y la España que se une desde abajo (un país que se forma como país de países), la España monárquica y la España republicana, el territorio único en el que conviven las personas que ganaron y las que perdieron una guerra,

y siento qué difícil es no dejarse llevar por la vibración negativa de la emoción en esta dinámica que nos separa, el miedo malo, la tristeza mala, la rabia mala, el orgullo malo, la comprensión cerradita al otro,

que no nos permite escucharnos, y aquí voy a cambiar el sentido del texto,

para contactar de nuevo con nosotras mismas y con el otro, con nuestra comunidad ampliada (personas que sienten como yo y justamente lo contrario), mirar el mundo en el que vivimos con ojos frescos, y volver a construir comunidad,

común unidad, qué palabra más bonita,

… y qué necesaria, para continuar.

   así lo vimos…

si quieres conectar con este video de Otto Scharmer, en inglés, que se lanza conjuntamente desde el tecnológico de Massachusetts (el M.I.T.) y el instituto Presencing,

te aconsejo que abras el enlace en el minuto 19, a partir del cual explica el proceso de la ausenciación (mentiras y manipulación que conducen a la separación emocional del otro, y a la construcción de bandos),

por medio de esta entrada puente.

por algún extraño motivo esta mañana de lunes contacto con la imagen de Jon Nieve, el hijo bastardo de Ned Stark, señor del norte, que acaba siendo comandante de la guardia de la noche, señor del muro, y posteriormente rey en el norte, sin buscar el poder,

una historia en la que se mezclan ficción y valores personales, capacidad de escucha (a la voz del corazón, a la voz de la comunidad, al bien mayor, y a la voz del eco-sistema más amplio) y acción congruente,

quién sabe por qué hoy escribo estas letras de este curioso personaje que cambia las reglas del juego y re-interpreta la función del muro, dejando pasar a los salvajes que moran más allá del norte conocido,

una historia que abre una posibilidad de re-interpretación del conflicto en curso, si entendemos mejor qué quieren y qué necesitan estos pueblos salvajes, catalanes y vascos, que moran más allá de nuestros usos y costumbres, nuestro idioma, y, a ratos, más allá del muro.

y re-contacto con los fundamentos de 7 emociones,

responsabilidad emocional frente a emociones desbocadas, emociones que se relacionan con valores y comportamientos, aderezadas por el buen trato, yo me bien trato, para tratarte bien, cada día un poco mejor, también a ti.

¿Y tú, tienes la nariz roja? El fantástico valor de la nariz roja.

Ismael:_Querido amigo, hoy es tu cumpleaños, muchas felicidades, que tengas un día radiante, lleno de cariño, que seas aún más feliz y que nos veamos pronto. Un abrazo.

Su mensaje me alegró muchísimo, así que le contesté rápidamente;

Javi:_Muchas gracias amigo, sí, me empeño en ser feliz, amigos como tú me lo ponéis fácil.

Ismael:_Confío en tu capacidad.

Javi:_Mira, me he regalado este ejercicio creativo, un bonito libro que he empezado a leer ahora mismo, sentado al sol y acompañado de un buen vino blanco.Mi respuesta iba acompañada de la foto.

Ismael:_Yihha! Tiene buena pinta, me gusta tu criterio. Me respondió Ismael.

Esta es una conversación que mantenía hace un mes, vía whatsapp, con mi fantástico amigo Ismael Pantaleón, de Ideas Infinitas.

Enseguida pasó por mi cabeza la posibilidad de utilizarla para escribir un post. Y aquí está, en él transmitiré algunas de las ideas que contiene este bonito hallazgo, El payaso que hay en ti. Sé payaso, sé tú mismo. Caroline Dream.

Es curioso, coincidencias de la vida, el libro lo tenía pedido en mi librería habitual, y casualmente me avisaron de su llegada el día de mi cumpleaños. Ese día, tenía una sesión de trabajo desde primera hora de la mañana, pero en cuanto terminé, cerca del mediodía, di por concluida la jornada de trabajo y marché a recoger lo que consideré como mi propio regalo, ¡y vaya si lo fue!

El libro revela aspectos poco conocidos del universo del clown y su formación, evidenciando la libertad, el placer y el espíritu lúdico que imbuye a todo el que se pone una nariz roja y se permite jugar dejando que su propio payaso se exprese sin reservas.

Según se narra en la contraportada; es un libro recomendable para quienes se inician en el mundo del clown, para quienes desean hacerlo o para quienes, sencillamente, sienten curiosidad por conocer más acerca de este apasionante arte que nos conecta con la parte más humana de nosotros mismos, con nuestras emociones.

Es un libro del que ha dicho, nuestra querida amiga y payasa, Virginia Imaz, que se trata de una invitación a transitar el camino de la nariz roja, llena de amor, respeto. Un magnífico libro de gran utilidad didáctica.

Quiero utilizar este libro y su mensaje como una metáfora de una saludable manera de comportarse en la vida, en las relaciones y ante las contingencias que van y vienen, un estilo de vida, una manera de percibir, sentir y estar en el mundo, y según escribo intuyo que, por su contenido, da como para escribir toda una serie de post, ya veremos.

En el prólogo, Alex Navarro, payaso desde 1986, dice que ser payaso es un estado del espíritu, pero también un oficio. Aquellas personas que se interesan por descubrir su clown, es gente curiosa, intrépida, valiente, que no se conforman y que intuyen que detrás de la nariz roja se esconde un mundo fantástico que abre las puertas a un universo que siempre estuvo ahí, pero que, con el paso de los años, solemos perder de vista.

Son muchas las personas que emprenden el viaje hacia su clown para vivir una experiencia insólita, superar miedos, mejorar su sentido del humor o, sencillamente, desinhibirse y disfrutar más.

Ahora bien, Alex aclara que alguien no se convierte en payaso por ponerse una nariz roja. Ser clown o payasa, requiere creatividad, y una particular visión del mundo y sobre todo una gran honestidad escénica.

Caroline, comienza escribiendo que el único requisito esencial es prepararse para compartir quién eres, con humildad y humanidad, sabiendo que este singular aprendizaje no tiene final previsible. En realidad, es un proceso que tiene dos caminos; el exterior, lo que ocurre en el escenario _en el entorno_ y el interior _lo que ocurre dentro de ti_, de nosotros y nosotras.

Desde luego, es un comentario sugerente que anima a iniciar este divertido viaje, porque en ambos caminos nos esperan increíbles descubrimientos, que empiezan con el deseo de hacer reír y que nos llevan a grandes hallazgos sobre quiénes somos, sobre la influencia que tienen los pensamientos en nuestras emociones, acciones y reacciones, sobre cómo cultivando el sentido del humor podemos transformar la realizad y ser más libres.

Caroline, plantea siguiente pregunta: ¿Todos llevamos un clown dentro?

Coincido en la respuesta con ella. Sí. Todos y todas, tenemos una identidad clown. Todo el mundo con un poco de ayuda puede experimentar el payaso que habita en su interior, a ese yo que simplemente es ese yo divertido y gracioso, amante del juego.

Quienes me conocéis, sabéis de mi inclinación a utilizar la nariz roja. Junto al “Monedero de mi abuelo”(enseñanza de Ismael)  y “el pañuelo de seda”, forman un maravilloso trío que va conmigo a todas partes. Cuando utilizo alguno de ellos, lo hago con la intención de dejar que se manifieste el clown que habita en mí y utilizar el humor en aquellos momentos que considero oportuno hacerlo, incluso en momentos serios, más adelante hablaremos de la seriedad. Me he arriesgado a utilizarlos en numerosos contextos, y en la mayoría de ellos he observado que la gente ¡lo agradece! Y esa sensación es una gozada.

Con el tiempo he descubierto que exponerse, sentirse vulnerable, aporta tensión sí, pero sobre todo una fantástica sensación de libertad.

En el momento en que dejamos a un lado nuestro yo organizado, realista, crítico y moralizador, aparece el clown con facilidad.

Y tal es así, que Caroline nos advierte que cuesta creer lo adictivo que puede llegar a experimentar nuestra versión chiflada. Esa identidad chiflada y creativa, no es el niño interior. Los clowns no son niños, aunque no han olvidado su infancia, ni han dejado de observar a los niños.

Para sintonizar con la frecuencia clown es recomendable improvisar, cuando se hace, ocurren cosas extraordinarias y divertidas. Ahora bien, para hacerlo hay que apartar al miedo, porque sólo aporta inseguridad, menosprecio, es entonces cuando el clown se encoge y desaparece.

El humor es el lenguaje de los payasos para compartir historias, emociones y aventuras. El humor positivo fomenta el bienestar psicológico, y si esto es así, también fomenta el bienestar colectivo, social. Implica una mirada positiva de la vida, hasta en la adversidad, ayuda a mantener una buena autoestima y facilita las buenas relaciones entre las personas, al dispersar las tensiones emocionales.

La sociedad en que vivimos necesita cada vez más humor. Parece que la gente empieza a comprender que la felicidad no está en la seriedad, en la moral del trabajo, el consumismo y la acumulación material, la felicidad está en otra parte.

Estoy totalmente de acuerdo con Caroline cuando recuerda que hay acontecimientos muy serios que están ocurriendo en el mundo, algunas realidades no se pueden tomar a la ligera, como las guerras, el hambre, la pobreza, ver imágenes de niños y niñas muriéndose por desnutrición, es muy serio y muy triste.

Y nos ofrece una sorprendente reflexión; es muy preocupante que, como adultos, nuestra habitual respuesta a muchos estímulos que recibimos en la vida, sea la seriedad. Ofrece como ejemplo las figuras de Chaplin, Keaton, o los hermanos Marx. Ellos, nos aportan una visión de la comicidad del ser humano y de su eterna lucha contra sus circunstancias.

La acción de ponerse la nariz roja produce un extraño fenómeno en uno mismo y en los demás, se basa en ser consciente y estar presente, el clown hace justo lo necesario, en el momento más oportuno. Una decisión vital de sentir, de mantenerse abierto o abierta al mundo y de mostrar lo que se siente sin miedo.

Si crees que no eres capaz de ponerte la nariz roja y hacer partícipes a los demás, puedes acercarte a alguien, mírale a los ojos, pues en ellos verás si te dan permiso para jugar.

Los payasos y los clowns realizan un delicioso ejercicio de autenticidad, de eso se trata, se ser auténtico y ser auténtico significa ser honesto, honesta. La única herramienta que se necesita es la nariz roja; con ella puesta te delatarás a ti mismo, a ti misma. Aun siendo la máscara más pequeña que existe, es la que más revela.

Expresar emociones como el miedo, la rabia, los celos, la tristeza, desde su “fuerza cómica”, es un maravilloso ejercicio creativo de regulación emocional. 

Los payasos y las payasas son de gran ayuda para la mejora de la expresión emocional, los niños y niñas nos dan magistrales lecciones de ello.

“El humor es una muestra de la madurez del ser humano”, Carles Sans, clown, compañía teatral Tricicle.

Evoluciona, descubre el clown que hay en ti.

Despresurización de cabina y derivas cotidianas

Escribo este post mientras regreso en avión desde Ruse (en la frontera entre Bulgaria y Rumania) a Bilbao. El motivo: el último encuentro transnacional del proyecto “European expert in social innovation incubation” http://www.esiiproject.eu

Me acompañan los Ramones con su “We want the airwaves” a bordo de este Airbus A320-200. Magnífica banda sonora para un largo viaje.

La azafata acaba de cumplir con uno de los protocolos de seguridad. Soy optimista. Es posible salir vivo de un accidente aéreo. Y escuchar –y cumplir- las normas que nos acaba de recordar antes de despegar puede marcar la diferencia.

Comienza con el clásico “Señoras y Señores, solicitamos prestar atención a las instrucciones de seguridad de nuestro avión… No está permitido fumar a bordo… Este avión tiene ocho salidas de emergencia… “

Sin embargo, no por recurrente y oída me deja de resultar llamativa la siguiente instrucción: “En caso de una despresurización de cabina, se abrirán los compartimentos situados encima de sus asientos, que contienen las máscaras de oxígeno. Si esto ocurriera, tiren fuertemente de la máscara, colóquensela sobre la nariz y la boca y respiren normalmente. Los pasajeros que viajen con niños, deben colocarse la máscara a ellos mismos primero, y después colocársela a los niños”

Curioso por el motivo de esta alteración del orden natural, busco y descubro que hay razones que justifican esta manera de actuar contraria al dictado del corazón: para una madre o un padre es impensable cuidarse a sí mismo antes que a su hijo en una emergencia. Porque, instintivamente, vamos a protegerlos. Pero en el caso de una descompresión a bordo, esta es una cuestión de vida o muerte.

El tamaño corporal de una persona adulta es mayor que el de un niño, “por lo que requiere más oxígeno”. La hipoxia -la falta de oxígeno en la sangre-, hace que nuestra capacidad de reaccionar y usar el juicio disminuya significativamente. Sin oxígeno suplementario, una persona continuaría debilitándose, lo que hace que obtener oxígeno se vuelve absolutamente necesario.

El Tiempo Útil de Conciencia (TUC) es el intervalo entre la interrupción del oxígeno hasta el momento en que se pierde la capacidad de tomar decisiones vitales. A mayor altitud, menos tiempo disponible para pensar de manera centrada y permanecer conscientes de la situación. Un adulto promedio a 35.000 pies tiene entre 30 y 60 segundos de TUC. Un niño necesita menos oxígeno y por lo tanto tendrá un TUC mayor. Cuanto más rápido tu cerebro funcione, mejor serán tus posibilidades

Aterrizamos y este post vuelve a tocar tierra. El ejemplo de la cabina despresurizada entraña una magnífica lección para nuestras particulares derivas: ayudarnos para ayudar. Personas que se entregan hasta la extenuación, que se olvidan de sí mismas/os para aliviar el dolor y sufrimiento de otros, en una voluntarista espiral espoleada por un altruismo -a veces- malentendido.

Cuidarnos para cuidar en una versión renovada del protocolo de aviación: compasión inteligente para aliviar, para remediar el padecimiento ajeno, sin olvidarse de uno mismo.

Cuidar sin descuidarse para aumentar nuestro “tiempo útil de conciencia”.

De la calidad de nuestro estado interior depende la calidad de nuestras ayudas y apoyos. Démonos permiso para disponer de oxígeno complementario para oxigenar a quienes queremos ayudar.