Inteligencia emocional

Celebra la vida

Un día como hoy, la vida y la muerte se encuentran…
Hoy ha sido un día muy peculiar, de esos que quedan grabados en la memoria y en el corazón.

Hoy al despertar, una de las primeras frases que se vinieron a mi mente fue “celebra la vida”. Es que hoy es el cumpleaños de una de las personas más divertidas que conozco, de esas que siempre tienen el don de poder sacarte una sonrisa.
Hoy, entonces, una de las primeras cosas que hice fue saludarla, y en ese saludo incluí un deseo: “Celebra la vida”.

Hoy también, cumpliría años una de las personas más importantes de mi vida, mi abuelo.
Un acontecimiento que se transforma en un recuerdo agridulce: celebrando los momentos felices vividos junto a él y añorando que ya no esté con nosotros después de tantos años y de haber luchado largo tiempo contra una dura enfermedad.

Y ya transcurridas las horas, hoy también, tomo conciencia de lo efímera y frágil que es la vida.
Hoy ha muerto una amiga de la que hace mucho tiempo no tenía noticias. Esta vez la muerte llegó de repente, sin esperarla…
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Es curioso lo mucho que nos mueve y nos conmueve estos momentos, no entiendes las razones que se esconden tras este tipo de sucesos. De repente, sin más, una vida se apaga… (y deseo que llegue el momento en que su recuerdo ilumine la vida de su familia, como si fuera una estrella).

Cuando la muerte toca de golpe la puerta de alguien cercano, te vuelven a la cabeza reflexiones, preguntas de las que no siempre es fácil encontrar una respuesta:
¿Qué estoy haciendo con mi vida?
¿Celebro y aprovecho cada momento?
¿Cuál es el sentido de trascendencia que doy a mi vida?

La vida es frágil, es breve, pero a su vez, es bella y maravillosa.

Hace poco, encontré una viñeta de Snoopy, en ella, su amigo Charly le dice:
– “Un día nos vamos a morir Snoopy”
A lo que el sabio perrito responde:
– “Cierto Charly, pero los otros días no”

Deseo que esos otros días (los tuyos, los míos, los de todos…) sean vividos con plenitud, que puedan saborearse los minutos y las horas, que pueda trascender nuestra existencia en el recuerdo de quienes cruzaron por nuestro camino.
Al final de cuentas, “la muerte está tan segura de vencer que nos lleva toda una vida de ventaja”… El tema está en cómo la aprovechemos.
 
La vida es un regalo que merece ser honrado diariamente, y tú, y yo, y quienes estamos aquí debemos celebrarlo.

Hoy, 12 de enero de 2016, no puedo decir “Todo Bien”. Hoy dejo entrar a la tristeza, pero también quiero dejar un espacio que me permita celebrar y agradecer los momentos vividos con aquellos que ya no están, y sin olvidar también, a aquellas personas con quienes hoy tengo la fortuna de poder seguir creando nuevos recuerdos, compartiendo y abriendo nuevos caminos…
…..

Mientras termino de escribir este post, ha pasado ya casi un mes de ese día, ese que me movió y que aún me conmueve. Y me doy cuenta que, ese día tan particular con algunas luces y muchas sombras, me regaló un saludo de despedida en forma de deseo que utilizo desde entonces: “Que tengas un precioso día”.
Gracias Valeria, gracias abuelo… 

Y hoy, 4 de febrero de 2016, más que una pregunta, sólo me nace regalarte un deseo:
Que puedas, que te permitas, celebrar cada día la vida…
Y que tengas un precioso día.

Una cura de lectura, la biblioterapia

Una cura de lectura, ¿Biblioterapia?

Esta vez y para comenzar mi andadura de este año en el blog, quiero hablaros de libros. Durante la presentación del libro Emociones compartidas, una selección de artículos de este blog, daba vueltas a la importancia que tiene para mi la lectura.

Leo esta semana en prensa digital algo que a mi me parecía evidente, y es que la lectura es un magnifico ejercicio para desarrollar nuestra Inteligencia Emocional.

Siempre he sentido que la verdadera realidad aumentada existe cuando me acerco a las páginas de un libro. Que son los libros los que me eligen a mi y no al revés. Aún me sorprendo comprobando subrayados en libros leídos hace muchos años y como esas ideas dejaron en mi una huella muy profunda.

Estoy convencida de que los libros hablan entre sí. En mis años de lectora empedernida he probado todas las estrategias, entrega única a un texto, inmersión absoluta y búsqueda de todo tipo de referencias en base a un libro, a una época, a unos personajes de los que uno no quiere despedirse cuando el libro está terminando. Pero también leer varios libros a la vez. A medida que otras lecturas, ensayos, de ámbito profesional aparecen en mi foco, compruebo que el tener varios libros abiertos a la vez hace que la historia me ofrezca conexiones increíbles. Los libros hablan entre ellos.

El estado de ánimo es el mejor prescritor para elegir libro, o para cerrarlo. En otro foro, con blogueros apasionados de la lectura, hablábamos de libros medicina, ojo, nada que ver con ese feo concepto de autoayuda, sino esos magníficos textos que sabemos nos han acompañado, estimulado nuestra curiosidad, que nos ayudan a ser más ágiles a la hora de identificar emociones ajenas, nos han enseñado a ponernos en los pies del otro.

Siento una envidia sincera cuando veo que otras personas se inician por primera vez, cuando descubren a uno de mis escritores favoritos. Es verdad que la esa lista se ha desarrollado mucho con los años, que ha consolidado a unos pocos en mis estanterías, compruebo que si he leído más de 8, 10 obras, es que entran en esa categoría, y veo que allí están Carmen Martin Gaite, Jose Luis Sampedro, Antonio Muñoz Molina, Orhan Pamuk, Gabriel García Marquez, Paul Auster, Sandor Marai, Philip Roth, Andrea Camilleri, Petros Markaris

Mi pasión viajera es un vicio que se inicia o se completa con la lectura, bucear, comprender, conocer otras culturas, otros escritores, otras maneras de pensar o narrar es algo que me lleva a ampliar mi lista de pendientes cada año. Leer me hace comprender que muchas veces la buena literatura, incluida la buena literatura negra o de intriga contiene muchas más pistas para acercarme a un país, a una sociedad, que las noticias sesgadas encontradas en los medios de comunicación o los estereotipos repetidos en las conversaciones y las campañas turísticas.

Hay escritores que me acompañan hace años, soy condescendiente con ellos, cuando un libro me parece flojo me pregunto ¿son ellos los que no están a la altura o soy yo la que estoy en un momento diferente?, siempre vuelo a ellos como a un viejo amigo, un amigo al que vemos cambiar, al que apreciamos y en el que encontramos destellos de momentos mágicos vividos juntos.

Para los antiguos griegos las bibliotecas eran un lugar de cura para el alma. En 1920 Christopher Morley en The haunted bookshop, nos presentaba al librero Roger Mifflin, que prescribía el libro adecuado para cada cliente. Era de profesión: biblioterapeuta.

¿Leer te ayuda?¿te recomiendan o recomiendas libros?¿Practicas bilbioterapia?

Inteligencia emocional basada en valores. Doctor Alfonso Benito blogger invitado

Por  Alfonso Benito Fraile PhD

Con su nombre en el título del post se editará todos los artículos que amigos de este blog se brindan a compartir con nosotros. Todos los meses, el último viernes de cada mes, un autor relevante del mundo de la Inteligencia Emocional compartirá con nosotros sus reflexiones. Es esta primera ocasión se trata de Alfonso Benito, un donostiarra afincado en México y recién doctorado por la Universidad de Deusto por lo que desde aquí queremos darle ¡nuestra más sentida enhorabuena! Con él les dejamos…

En el último tercio del siglo XX el psicólogo Brian Hall propuso un Modelo de Desarrollo de Valores. Según Hall los valores son las lentes con las que vemos el mundo, configuran nuestra manera de entender la realidad y son los grandes motivadores de nuestras acciones. Dentro de este modelo los valores son los ideales que tiene una persona y que los lleva a la acción y que se expresan a través de las decisiones que tomamos y las acciones que realizamos de manera repetida.

Hall, junto con Benjamin Tonna, hizo una profunda investigación transcultural en la que concluyeron e identificaron 125 valores universales existentes en distintas culturas y lenguas.  Esos 125 valores los dividen en 4 Fases que representan distintas visiones del mundo, que cada una representa un desarrollo respecto a la anterior.

  • En la Fase 1 los valores que la conforman construyen una visión del mundo amenazante donde lo que prima es la búsqueda de la seguridad.
  • En la Fase 2 la visión del mundo que se tiene sigue siendo amenazante pero donde se descubre que es mejor enfrentarlo en grupo que en solitario, y se priorizan los valores que implican pertenencia a un grupo o institución (familia, empresa, barrio, iglesia, etc.).
  • En la Fase 3 el mundo es entendido como un proyecto en el que todos tenemos algo que aportar y donde se sitúan valores relacionados con la vocación, con el descubrimiento y desarrollo de características propias y el reconocimiento de las de otras personas.
  • En la Fase 4, hay una preocupación por el mundo en su conjunto, son valores que llevan a la acción en proyectos o actividades que impacten de manera global. El mundo vuelve a ser un misterio, pero que en vez de asustar nos invita a implicarnos y hacernos uno con él.

La pregunta puede ser que tiene que ver todo esto con las emociones y la inteligencia emocional. La relación la encontramos en la Fase 3, donde dentro del Modelo de Desarrollo, después que la persona a podido asegurar ciertas necesidades físicas (Fase 1) y ha fortalecido su autoestima y personalidad a través de la aceptación de por parte de otros y formar parte de un colectivo  (Fase 2) somos entonces capaces de poder escuchar y comprender a los demás. Por eso en la Fase 3 encontramos algunos valores como:

  • Compartir/Escuchar/Confiar: Escuchar los pensamientos y sentimientos de otra persona y expresar los propios en un clima de mutua confianza en la honestidad de cada uno.
  • Empatía: Reflejar y aceptar los sentimientos y formas de ser de otras personas mediante una presencia de calidad de manera que se vean a sí mismos con mayor claridad, incluso sin que medien las palabras.
  • Generosidad/Compasión: Ser consciente de las necesidades y limitaciones de los demás y compartir las cualidades y destrezas propias para ayudarles sin esperar nada a cambio.

Valores en cuanto a que algunas de nuestras acciones estén basadas en esos ideales. Pero quiero terminar remarcando, cómo antes de poder llegar a ese desarrollo de una inteligencia emocional debemos pasar por afianzar nuestra personalidad y autoestima, que nos lleva también a conocernos más y aceptarnos con lo bueno y lo malo que tenemos.

¿Cómo andan de valores?

 

Ser uno/a mismo/a

 

Aunque puede parecer algo sencillo, no siempre vivimos la vida que queremos vivir. Es fácil dejarse arrastrar por “lo que debemos hacer”, “lo que está bien visto”, “lo que es oportuno a ojos de todo el mundo”. La influencia social ejerce su poder y nos atrapa en una forma de comportamiento que no siempre no satisface.IMG_9711

Ser uno mismo supone vivir desde nuestra esencia, la vida que queremos vivir, eliminar el personaje. Es ser como somos cuando nos encontramos sin miedos, o con personas de mucha confianza. Tiene mucho que ver también con la Autenticidad, con una vida acorde a nuestras creencias y valores.

Partiendo de este planteamiento, son muchas las personas que se acercan a procesos de coaching individual o a formaciones que lo permitan avanzar hacia una vida más plena y satisfactoria.

Y me gustaría hacer mención en este sentido a un psicólogo de referencia para todas aquellas personas y profesionales que acompañan en estos procesos de cambio a las personas. Se trata de Carl Rogers, el creador de la llamada “Psicología Humanista”. Rogers fue capaz de ver más allá de un enfoque psicoanalítico que es lo que predominaba entre los psicólogos de los años 50, y el enfoque conductista, demasiado centrado en el “Hacer” o en la “manifestación conductual visible”. Rogers señala que toda persona tiene una potencialidad innata dirigida a desarrollar sus potencialidades hasta el mayor límite posible. Es decir, todo el mundo desea vivir la mejor vida posible. Además, considera al hombre en los siguientes términos: positivo, se mueve hacia adelante, constructivo, realista y digno de confianza. Tiende hacia el desarrollo, es sensible, responsivo (que da respuestas), creativo y adaptable.

Os dejo algunas de sus enseñanzas de este autor de modo muy resumido:

  • En la relación con las personas resulta beneficios comportarse como uno es: “no es útil tratar de aparentar, ni actuar exteriormente de cierta manera, cuando en lo profundo de mi mismo siento algo diferente”. Nada de esto ayuda a tener relaciones positivas. Por lo tanto la congruencia, o coherencia es una de las actitudes claves para establecer una buena relación interpersonal.
  • Se logra ser más feliz cuando uno puede escucharse con tolerancia y ser uno mismo. “Cuando me acepto como soy, puedo modificarme”; “No podemos cambiar, no podemos dejar de ser lo que somos, en tanto no nos aceptemos como somos”. La aceptación de sí mismo permite que las relaciones se tornen reales.
  • En la relación interpersonal tiene un gran valor el poder permitirse comprender a la otra persona. Se trata de enjuiciar menos y tratar de entender más. “Si me permito comprender, tal comprensión podría modificarme, y todos experimentamos temor ante el cambio”.
  • Es enriquecedor abrir canales de comunicación que permitan a los demás expresar mis sentimientos. En la medida que se logra reducir el temor o la necesidad de defensa, las personas pueden comunicar sus sentimientos libremente.
  • Es gratificante aceptar a las personas como son. No es fácil aceptar pensamientos o sentimientos diferentes, pero estas diferencias son una de las potencialidades más importantes de la vida.
  • Cuanta más apertura experimente hacia las propias realidades y hacia las de los demás, menos deseará “arreglar las cosas”. Es paradójico que cuando más nos centramos en ser nosotros mismos, más cambios pueden suceder no solo en uno mismo, sino también en los demás.

Soy de la creencia, igual que Rogers, que las personas somos como un río en constante cambio, y no como un bloque sólido no modificable. Esto nos permitirá ir siendo cada vez mejores personas día a día, viviendo más plenamente.

Referencia:

CARL Rogers. El proceso de convertirse en persona: Mi técnica terapéutica Buenos Aires, Paidós, 1961

 

 

 

Todo bien…

Estas palabras resumen lo que pienso que en muchas ocasiones están resumiendo muchas de las relaciones que mantenemos con conocidos, amigos e incluso familiares… todo bien.

En un contexto de encuentros, de relaciones cada vez menos comprometidas en lo emocional, más líquidas, en las que la idea de ser personas tóxicas ha ido calando en la sociedad, en que las que las que palabras como estupendo, fenomenal e ideal resumen los estados personales que es correcto transmitir, “todo bien” se conforma como casi el ideario de nuestra sociedad. Sociedad que no le gusta ver el dolor por lo que éste trasmite, sociedad que no quiere oír el dolor ajeno y que considera que lo negativo, que no que nos duele, aunque sea el alama debe quedar excluido de conversaciones entre conocidos porque no es apropiado, porque todo está bien… y si quieres quejarte incluso puedes ser tachado de ir de víctima… y eso no está bien.

La máxima de la inteligencia emocional que dice que debemos escuchar, y escuchar con el corazón, queda relegada a la parte teórica, al texto, al negro sobre blanco, que cuando debemos ponerla en práctica utilizamos la otra máxima de la IE que dice que debemos ser empáticos con cuidado, que no debemos “contagiarnos” de las emociones negativas de otras personas y que el que se queja, que el quejica, debe hacerlo con contención ya que si no va a cargar a su entorno… en el que lo que vale es que esté todo fenomenal.

Hace unos meses, estuve con el presidente de una de las primeras empresas colombianas que me confesó… “yo soy un hombre angustiado por la vida…” y a mí me llenó de gusto escucharle no porque estuviese angustiado (curiosamente era una persona que trasmitía alegría y bondad)… sino porque no estaba todo bien, y eso me parecía que encerraba mucha más verdad y compromiso que  estar fenomenal.

Como habrán podido comprender a estas alturas en mi vida no considero que está todo bien, no es fenomenal, aunque doy gracias cada noche por el día vivido y cada mañana por el día por vivir y por los amigos que tengo, por los amigos que me quedan. Soy de los que se quejan, de los que en la vida tienen problemas que le gusta compartir, quizás incluso de los “pesados” que cuentan lo que les pasa, de los que muchos llamarían tóxico… ¡¡seguro que sí!!.. pero también de los que se niega a admitir, después de haberlo intentado, a que cuando me preguntan solo pueda responder… todo bien.

Y ustedes cómo están.. ¿¿¿¿?todo bien?????

 

Lo que de verdad importa…

Felicidad 5

El pasado 15 de diciembre de 2015 asistí en la Universidad de Deusto a una conferencia organizada por Deusto Alumni e impartida por Emilio Duró que llevaba por título “Piensa diferente: lo que de verdad importa”. No se puede negar que es un personaje curioso, con una gran fuerza y energía, con un estilo no muy académico y controvertido… pero es difícil que no arranque alguna sonrisa. Voy a compartir aquí algunas de las ideas que me hicieron reflexionar.

“La vida no te estalla por temas racionales, te estalla por temas emocionales”. Probablemente muchas personas que están en la calle es porque les estalló el corazón. Si no tienes  quién te quiera, si te faltan redes de apoyo, y se te junta un problema de trabajo y soledad… a cualquiera le puede suceder que se vea en la calle…

Si hiciésemos esta pregunta de forma generalizada e indiscriminada, ¿qué quieres ser en la vida?, probablemente obtendríamos mayoritariamente esta respuesta: “quiero ser feliz”. A todos nos gustaría ser: alegres, trabajadores, buenas personas, positivos, optimistas, leales… Y que nuestras parejas, nuestros hijos e hijas y las personas con quienes nos relacionamos también lo fueran… Y más teniendo en cuenta que uno de los cambios más importantes que hemos vivido como especie es el tremendo aumento en la esperanza de vida. En poco más de un siglo hemos pasado de tener una esperanza de vida de 30-40 años, si superábamos los primeros años de vida, a una que dicen que pronto será cercana a los 100 años… Se nos han añadido años a la vida pero lo importante es poner vida a los años… Pensemos… ¿se puede vivir 100 años con alguien aburrido, mal encarado, triste…? Es importante que desarrollemos el optimismo. Seguramente deberemos ajustar el sistema educativo para afrontar este gran cambio. No hay que dramatizar en la vida… “he salido mal en la foto”, “no me queda bien esta ropa”… Tenemos muy sesgada la mirada, muchas veces vemos sólo lo malo… Es importante que reeduquemos la mirada… Tenemos que aprender a vivir cien años con pasión, ilusión y optimismo.

Nos han machacado (o más bien podríamos decir que nos hemos dejado machacar) con que el sentido de la vida es ganarte la vida, y por lo tanto hay que elegir la profesión y las actividades que más dinero dan; hay que hacer aquello que te asegura un estatus y posición. “Uno es lo que piensa y como cambiamos de forma de pensar cambiamos de forma de ser constantemente”…  Nuestros pensamientos nos generan emociones y nuestras emociones nos generan pensamientos. Debemos ser conscientes de lo que pensamos y de lo que sentimos en cada situación. De ahí que sea muy importante que cada uno se pregunte, para salir de esa trampa [la del ganarse la vida]: ¿Qué es importante para mí? ¿Qué quiero en la vida y qué quiero de la vida? ¿Dónde quiero estar de aquí a veinte años? ¿Con quién? ¿Quién quiero ser?

Es importante enfrentar esas preguntas para no caer en lo que Bronnie Ware, experta en cuidados paliativos, recopiló como los cinco arrepentimientos más comunes en las personas moribundas: 1) “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera”; 2) “Ojalá no hubiera trabajado tanto”; 3) “Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía”; 4) “Habría querido volver a tener contacto con mis amigos”; 5) “Me hubiera gustado ser más feliz”.

Ric Elias, quien viajaba en la primera fila del avión que en 2009 aterrizó sobre el río Hudson, lo expresa en forma similar a través de los tres aprendizajes básicos que obtuvo de esa experiencia: 1) Todo cambia en un instante, y en ese momento pasa por tu mente esa lista de cosas por hacer o decir… No se puede aplazar nada en la vida; 2) Hay que eliminar la energía negativa de la vida y elegir ser feliz; no se puede desperdiciar el tiempo, hay que gastarlo en estar con las personas que importan; 3) Su principal objetivo en la vida es ser un gran padre. Esa experiencia cambió su vida y le dio la oportunidad de recomenzar con distintas prioridades. No hace falta vivir un suceso tan duro para redefinir el éxito en nuestras vidas…

Para terminar la conferencia Emilio Duró presentó algunas claves concretas para trabajar la ilusión y el optimismo, que cualquiera podría suscribir:

  • No te compares con nadie. Sé feliz con lo que tienes.
  • Cuídate: haz deporte; vigila tu alimentación; alimenta tu espíritu (medita, haz relajación…).
  • Estudia, lee, aprende cosas nuevas cada día.
  • Pon pasión en lo que haces; haz lo que te apasiona.
  • Pon amor en lo que haces; lo primero es el amor…

¿Ser inteligente implica ser positivo?

No soy académico aunque me gusta la ciencia. Mi acceso al conocimiento es una extraña mezcla de experiencia, reflexión y lecturas. Me he dedicado a la psicoterapia y, por ello, a todo lo que puede sernos útil para cambiar. Desde ahí planteo una pregunta trampa puesto que confieso que mi respuesta es que sí, que la inteligencia necesariamente nos encamina hacia la positividad.einstein-riendose-color

Desde hace tiempo las personas vinculadas con el Consorcio de Inteligencia Emocional sostenemos que una de las consecuencias naturales de la aplicación de la inteligencia emocional es la colaboración. Siempre hemos considerado que hay una traducción social y/o relacional y que, por tanto, la inteligencia emocional no puede recluirse en el ámbito de lo individual. Desde nuestro punto de vista tener altas competencias emocionales te lleva a buscar el apoyo, la cooperación, y a promoverlo en el ámbito personal y/o profesional.

Hoy se trata de dar otro paso más al argumentar que la inteligencia emocional nos lleva a ser positivos.

Tal vez sea importante definir lo que entiendo por positivo. La positividad es una habilidad que te permite extraer de la complejidad de la realidad aquellos aspectos que resultan positivos para tus intereses, para tus objetivos. Desde este punto de vista el positivo tiene la capacidad de analizar la realidad, de identificar elementos útiles para la consecución de sus objetivos y de usarlos en su propio beneficio o en el de los demás.

Desde esta definición de positividad se puede concluir que las claves son:

  • Autoconocimiento de las fuentes de su bienestar subjetivo.
  • Conocimientos sobre la complejidad emocional de la realidad.
  • Capacidad de resolución de problemas, especialmente en lo relacionado con encontrar aspectos que sean útiles para la consecución de los objetivos propuestos.
  • Visión amplia de la realidad, flexibilidad a la hora de percibir y analizar el entorno.

Las dos primeras claves están relacionadas con algunas competencias emocionales como la conciencia emocional, la regulación emocional, autonomía emocional y las competencias para la vida y el bienestar.

Hace pocos días se publicó un artículo en el recomendable blog “Rasgo latente” titulado “En defensa de las personas tóxicas: falsedades y peligros del pensamiento positivo” en que se se hacen una serie de apuntes sobre la positividad que me gustaría señalar:

  • Sé optimista cuando la realidad lo permita. La inteligencia es la capacidad para resolver problemas. El optimismo inteligente es aquel que desde una lectura de la realidad encuentra caminos para la esperanza y esto suele necesitar tiempo. La inteligencia nos ayuda a esperar hasta encontrar un contexto en el que el optimismo puede abrirse camino.
  • No te rindas nunca, o mejor sí. La clave es si hablamos de rendirnos en un aspecto concreto o como actitud. La incertidumbre y la inseguridad es una constante a la que debemos hacer frente, la inteligencia nos guía sobre cuando debemos insistir o retirarnos, la positividad te impulsa a seguir intentando encontrar caminos para alcanzar objetivos que cada vez te acerquen más a tus sueños.
  • Se positivo, o no tanto. Concluyendo habría que decir que a nadie se le ocurre plantear lo adecuado de ser inteligente o no tanto. Otra cosa diferente es mostrarte o comportarte siempre de esa manera. La positividad, en este sentido, como habilidad me parece un arte que requiere de mucha inteligencia, en especial emocional.

 

Positividad no se trata de pensar en que se tiene el control de las situaciones, sino que es algo mucho más emocional vinculado con la esperanza y con la autoeficacia. Positividad no es pensamiento positivo, positivo es ser un hábil buscador de tesoros que sirvan como recursos reales con los que avanzar.

Y tú, amigo lector, ¿eres inteligentemente positivo?

 

Pasión como forma de vida

El tiempo tiene una cosa curiosa, es que avanza, no se detiene, y ya estamos transitando por el año 2016, un año en el que se atisban cambios de ciclo en lo político, social y cultural y mi anhelo es que que también se den en lo personal, siempre a mejor naturalmente.

 mrwonderful_lamina_hagas-lo-que-hagas-pasion_01Quiero aprovechar la ocasión para desearte, a ti, que estás leyendo estas líneas, que, a tu manera, disfrutes de la vida y que consigas todo aquello que te propongas durante este nuevo año.

Al comienzo de cada año, las personas hacemos propósitos para el nuevo año, sin embargo, según un estudio del psicólogo Richard Wiseman, sólo un 12% de las personas consigue lo que se propone al inicio del año. ¡Sorprendente!

 Podríamos enumerar multitud de variables que pueden influir en que lo logremos o no, pero una de ellas afecta de manera significativa y muy positiva por tener un poder especial, es la PASIÓN.

Si bien el término dispone de diversas definiciones y usos, en este post nos quedaremos con: inclinación muy fuerte de alguien hacia otra persona (te amo apasionadamente) o hacia algo, afición vehemente (la montaña es mi pasión).

Esta pasión que traigo aquí, ya nos visitó hace algún tiempo, Jon Barastegi nos la presentaba como motor de vida, y está asociada a un estado emocional agradable y profundo que conecta con el fluir.

Hace referencia a la necesidad de hacer algo porque existe una fuerza interna que mueve al individuo a hacerlo. Pero no brota de la nada(¿o sí?), hay que poner voluntad y deseo en ello.

 Se trata de una palabra corta, sólo seis letras, pero con un enorme potencial porque esconde, nada más, ni nada menos, que energía, actitud, impulso, motivación, disposición. Además, forma parte de un trío que ha dejado grandes transformaciones en el mundo: ilusión, entusiasmo y pasión. Un trío que ya ha pasado por este blog invitado por Pablo Cueva como energía emocional que nos impulsa a luchar por nuestros sueños.

 Por tanto, parece ser un factor clave del éxito de todo aquello que se emprende. Si esto es así, ¡pongamos pasión! en lo que hacemos porque es un buen camino hacia la transformación personal y colectiva.

 Vivir de manera apasionada es un estilo de vida, ante lo que nos pasa, ante lo que hacemos, podemos decidir si sufrir, o vivir y sentir. La pasión nos ayuda a sentirnos vivos.

 En mi caso, abordo el año con ilusión y con la pasión orientada a varios proyectos. Por un lado los profesionales, el ámbito laboral se presenta apasionante, con mucha y variada actividad, así como en las redes en las que estoy comprometido; Q-epea,  CIE y Ulab Gasteiz. Por otro lado, están los retos personales, como el doctorado sobre análisis de tendencias y problemas sociales. Mi investigación se orienta, desde la perspectiva de la sociología de las emociones, hacia la interacción entre las estructuras sociales y culturales y las emociones.

Sí, necesitaré mucha motivación y ¡mucha pasión!, pero que no cunda el pánico que éstas las pongo yo.

 EMOCIONES-COMPARTIDAS-CIE-2015-04-01-16-212x300Y otra de las actividades apasionantes será la de seguir con la escritura en este blog, animado aún más por la reciente publicación del libro Emociones compartidas que ha sido impulsado y coordinado por Arantza Echaniz y Rogelio Fernández (mil gracias por ello)en el que se recoge una selección de post escritos en este blog por un equipo de personas absolutamente apasionadas con los temas relacionados con la inteligencia emocional y escribir sobre ellos.

 Y es que también hemos de poner pasión en la escritura, escribir con pasión, que lo escrito contenga pasión, que las palabras por sí solas transmitan emoción.

Es todo un reto en el que estamos empeñados, porque desde este espacio en el que escribimos y conversamos sobre las emociones, también pretendemos transmitir y contagiar emociones positivas, agradables, placenteras, o como queráis llamarlas.

 Esta cuestión de la escritura apasionada la recogen muy bien Ann Game y Andrew Metcalfe en su libro Sociología Apasionada.

En sus páginas nos proponen no sólo una práxis de sociología apasionada y con emoción, sino además un escribir sociológico con pasión, porque las emociones dan sentido a nuestra vida, como experiencias nítidas de la vida contribuyen a construir nuestra identidad, así nos lo recuerda Robert Solomon en Ética emocional, apuntando a que constituyen una estrategia para andar por el mundo, transforman nuestra manera de pensar y ver el mundo.

Desde la perspectiva sociológica podemos establecer que las emociones surgen de y en la interacción e intercambio entre personas. Emociones y pasión están en la base de nuestra cultura, una cultura que no es desapasionada, y la vida apasionada suele ser vulnerable porque nos exponemos a la desesperación, he aquí la importancia de contar con capacidad de resiliencia porque, como nos apuntan Game y Macalfe, la pasión es brutal, nos lleva a los límites de nuestra existencia.

 Para vivir de manera apasionada necesitamos mucha energía por eso es importante saber qué queremos hacer o lograr en nuestra vida para dosificar el gasto energético a lo largo del año. Es importante elegir bien en qué vas a dedicar tu energía, tus emociones, en qué vas a implicar tu pasión.

Pero pienso que la pasión es una energía ilimitada, es sostenible y es renovable. Sólo necesitamos, después del esfuerzo, descansar y recuperarnos para renovar nuestra pasión, nuestras fuerzas.

Valga como metáfora una de mis pasiones, la montaña. Cuando llego a la cima, además de un bello paisaje, veo un montón de montañas a las que subir, un montón de desafíos. Ese es el momento de descender para celebrar el reto conseguido, descansar, disfrutar con el recuerdo de la experiencia vivida y reiniciar para subir a otra. Para vivir, para sentir mis emociones y mi pasión.

Los antiguos griegos no hacían notas necrológicas, ante la muerte de alguien sólo preguntaban: ¿tenía pasión?

Y tú ¿vives con pasión?

 

El camino

Un proceso de cambio, algo nuevo e innovador, lo creativo,… son por definición procesos que a posteriori tienen una lectura clara y con sentido. A posteriori todo parece encajar, y es evidente que incluso aquellas situaciones que no parecían tener ninguna relación, las “casualidades” tenían un porqué, o un efecto en el resultado final.incertidumbre

No obstante, el camino se inicia con un malestar, una incomodidad… y no sabes muy bien a dónde quieres llegar, pero sabes que ¿quieres? o necesitas cambiar. Bien porque personalmente no te encuentras a gusto, bien porque la empresa necesita incorporar nuevas propuestas al mercado, bien porque necesitamos organizarnos de otra manera para ofrecer mejores respuestas,… Pero lo cierto, es que en un primer momento, la meta es más una nebulosa grande que una imagen clara y definida.

En algún caso, muy rara avis, la imagen final aparece más clara (aunque nunca del todo definida), o sus beneficios más nítidos, y su encanto es los que nos anima, cual canto de sirena a iniciar ese camino.

Pero lo cierto es que mientras te encuentras en el proceso, lo único que ves es que ni estás en territorio conocido (cómodo o no… pero incluso la incomodidad de lo conocido nos resulta incómodamente cómodo), ni has llegado a ninguna parte. Una especie de tierra de nadie, un espacio no marcado en ningún mapa, un ¿y ahora qué?  Un camino en el que cual explorador intrépido, únicamente ves un camino, a veces más o menos claros, otros sólo un caminito tapado por la maleza, las ramas y piedras que cubren el ascenso a la montaña… y otros incluso eres tú el que construye el camino.

camino de cambio e innovacionDe vez en cuando llegas a una pequeña atalaya, un espacio intermedio en el que de repente, las cosas empiezan a tener cierto sentido… y en los que puedes mirar atrás y ver el camino recorrido. Momentos de alegría, sosiego, de paz contigo mismo y con el proceso, momentos de libertad, de ilusión… de subidón por lo logrado, de satisfacción, incluso de sano orgullo por haber sido capaz de recorrer ese trayecto.

Un camino en el que te has tenido que enfrentar a tu propia vulnerabilidad, a tus límites, a dejar ir lo que conocías y que creías te otorgaba tu identidad… y encontrar y gestionar una serie de emociones que se despiertan ante esa vulnerabilidad… que no siempre son cómodas. Miedo, vergüenza, culpa, inseguridad,…  Pero que a su vez sólo pueden ser vencidos siguiendo adelante, confiando en el proceso, en tu camino, en una vocecita muy bajita… ¡ai si a veces pudiéramos ponerle un altavoz!… que te dice que no hay posibilidad de retorno. Algo cambió dentro cuando se inició el camino.

Pero el camino sigue, pues un paso reclama otro paso… y armado con algunas herramientas más que vamos desarrollando en ese camino, nuevas destrezas para crear y transitar el camino, así como para superar los obstáculos que se presentan… resulta que empezamos a sentirnos algo más cómodos en esa incertidumbre… y aunque todavía no llegamos a vislumbrar la meta (¿realmente existirá?), resulta que empiezas a disfrutar también del trayecto, del camino. Porque te das cuenta que no es tan importante llegar a esa meta final, las metas o hitos intermedios son también interesantes… y el camino, sobre todo el camino, ese camino que te enseña, que te reta a ti mismo, que reta a tu entorno, y que te enseña nuevas facetas de ti mismo, ¡que ni te hubieras atrevido a soñar!!!

Porque aunque muchas veces pensamos en los grandes hitos, en las grandes metas, en los grandes logros,… y contamos a posteriori el camino como una sucesión de grandes descubrimientos, grandes ideas, grandes logros,… esos no son algo que se dan de la noche a la mañana… sino que suponen la suma de muchos pasos, pequeños gestos… pero abundantes, pequeños momentos,… que suman, y que son los que realmente explican las grandes “hazañas”, los grandes cambios, las grandes innovaciones, las grandes ideas.

“Pensamos que las ideas son singulares, como si flotasen en el éter, perfectamente formadas e independientes de la gente que se pelea con ellas. Pero las ideas no son singulares. Se forman mediante decenas de miles de decisiones, muchas veces tomadas por docenas de personas. En cualquiera de las películas de Pixar, cada línea de diálogo, cada rayo de luz o trozo de sombra, cada efecto de sonido está ahí porque contribuye a la totalidad.”

Ed Catmull – Presidente Pixar Animation y Disney Animation

¿Conoces esa sensación?

¿Tanto esa sensación inquietante de estar “perdido en tierra de nadie”, como esa sensación plena de encontrarle el gustillo al camino?

Si te ha gustado este post, te recordamos que puedes acceder al nuevo libro editado por el Consorcio de Inteligencia Emocional Emociones Compartidas en el siguiente enlace: PINCHAR AQUI ¡Qué lo disfrutes!!! ¿Nos ayudas a difundirlo? 😉

Emociones compartidas: nuestro regalo

Es Día de Reyes y como es tradición es día de regalos… y eso queremos hacer en esta ocasión, hacerles un regalo: el libro Emociones compartidas.

Desde este blog de eitb.eus  comandado por el Consorcio de Inteligencia Emocional – CIE llevamos un tiempo escribiendo, compartiendo con ustedes nuestras reflexiones en torno a la realidad socio-emocional. En, concreto, desde hace ya más o menos un año y medio, la Asociación CIE se ocupa de dinamizarlo y compartiendo las emociones de algunos de sus socios. Olaia Agirre, Francisco Javier Bárez, Yovanni Castro, Pablo Cueva, Arantza Echaniz, Igor Fernández, Rogelio Fernández, Roberto López, Maribel Navascués, Iñaki Pérez, Adriana Gabriela Racca, Javier Riaño, Raúl Rodríguez, Itziar Urquijo son algunas de esas personas, pero no todas ya que Mikel Bilbao e Isabel Pérez también han estado con nosotros. Gracias a todo este equipo de bloggers que de forma desinteresada comparten con nosotros conocimiento y sentimientos.

Gracias también a Rogelio Fernández y a Arantza Echaniz por ocuparse de la coordinación del libro y a @loquetuquieras por la maquetación. Gracias, cómo no, a las organizaciones que soportan este blog como son EITB y la Asociación Consorcio de Inteligencia  Emocional. Finalmente, y no como por esperado menos real y sentido, gracias a todas las personas que han creado este universo, esta red, este contexto donde se habla, se comparte, se aprende, se ponen en valor los principios de la Inteligencia Emocional que no son otras que ustedes, que no es otra que usted. Para todas estas personas, para ti, y también para aquellas que no nos conocen todavía, vaya este regalo: el libro Emociones compartidas

Para poder verlo y descargarlo, no tienen más que pinchar en cualquiera de los títulos del libro o de las fotos del mismo que aparecen en este post. Es un libro digital en formato pdf, que mantiene la forma de un post: negritas e hipervínculos. Esperamos que sea de su agrado y que lo disfruten.

Feliz Día de Reyes

EMOCIONES COMPARTIDAS