“Tener mucha psicología”

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file000342017850Es frecuente encontrar en la calle expresiones de uso popular que tienen gran significado. Una de las que siempre me ha impactado más, porque lo he vivido en primera persona como psicólogo, es aquella en la que se dice que para alguna cosa “Hay que tener mucha psicología”.

Si nos fijamos en el significado de esta frase, vemos que el hecho de tener mucha psicología es una atribución de una competencia a una persona, es decir, que vemos en esa persona una serie de habilidades y comportamientos que nos hacen atribuirle esa capacidad. “Yo tengo mucha psicología”, o “fulanito tiene mucha psicología”.

En general está, relacionada con la destreza en las relaciones interpersonales, es decir, que es una persona que puede “saber tratar” a la gente. Y en este caso, cuando hablamos de saber tratar a las personas hablamos de tener habilidades para las relaciones interpersonales. Esto se puede traducir en:

  • Capacidad de escucha
  • Tener paciencia
  • Detectar las necesidades de las personas
  • Saber dar una respuesta adecuada (Habilidades de comunicación)
  • Darle a cada uno lo que necesita
  • Capacidad de regular nuestras propias emociones
  • Respeto

Si nos fijamos en las competencias emocionales definidas por Rafael Bisquerra, (Conciencia Emocional, Regulación emocional, Autonomía Emocional, Competencia Social y Competencias para la vida y el Bienestar) encontramos una competencia denominada Competencia Social que es definida el siguiente modo:

La competencia social es la capacidad para mantener buenas relaciones con otras personas. Esto implica dominar las habilidades sociales básicas, capacidad para la comunicación efectiva, respeto, actitudes prosociales, asertividad, etc. Las microcompetencias que incluye la competencia social son las siguientes.

  • Dominar las habilidades sociales básicas
  • Respeto por los demás
  • Practicar la comunicación receptiva
  • Practicar la comunicación expresiva
  • Comportamiento prosocial y cooperación
  • Asertividad
  • Prevención y solución de conflictos.
  • Capacidad para gestionar situaciones emocionales

Por lo tanto, desde hace muchos años se han puesto en valor este tipo de competencias, sobre todo en profesiones donde el trato con las personas es importante, y en este momento existe una conceptualización teórica que nos ayuda a desarrollar y potenciar las mismas, a través de programas formativos.

Y tú ¿tienes mucha psicología?

 

Y tú, ¿qué tipo de juez eres?: Modelo de comunicación asertivo

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A pesar de ser un término acuñado hace muchos años, todavía me encuentro en las charlas que realizo habitualmente sobre comunicación e Inteligencia Emocional, con personas que no tienen claro que es exactamente la asertividad o por el contario ni siquiera han oído hablar de ella.  Esto hace pensar que si desconocemos el concepto sobre algo difícilmente podemos actuar sobre él, es decir, no podemos ser asertivos en nuestras relaciones.

Entonces, ¿se puede ser Asertivo sin saberlo? En mi parecer si, se puede haber aprendido una cualidad por imitación sin conocer el concepto en sí. Desde mi experiencia lo que he podido observar es que, se practica parte de las cualidades de ser asertivo sin desarrollar toda la esencia de la asertividad por lo que se es asertivo a medias o solo en los momentos más propicios.

Lo que me lleva a otra reflexión, ¿soy asertivo como parte integrante de mi conducta o practico la asertividad? Lo que indicaría que no siempre me comunico de una manera eficaz. Si soy asertivo practicaría la asertividad en cualquier situación independientemente de mi estado emocional, lo cual, a mi entender debería de tener una correcta gestión emocional aunque por otro lado se pudiera dar el caso de encontrarme en una situación que chocara frontalmente con alguno de mis valores o peligrara mi vida y se disparara la amígdala, como dijo Goleman, y seria sujeto de un secuestro emocional. ¿Podría ser asertivo con una pistola en la sien? O más bien, ¿una conducta inhibida podría ser más conveniente?

Personalmente, la asertividad la defino como yo tengo derechos y los reconozco, tus tienes derechos y acepto que los tengas. Pero, ¿qué derechos son estos? Si buscas acabaras encontrando multitud de derechos asertivos, sin embargo, yo suelo trabajar con los que define Smith. El primero del que derivan los demás es “tienes derecho a ser tu propio juez”.

Ser tu propio juez implica que tienes tus propias normas con las que te juzgas y juzgas a los demás, estas normas son tus valores y creencias.  Teniendo en cuenta que cada uno tiene las suyas es difícil, a mi entender, poder “dictaminar” que está bien o que está mal. Ya que el juicio se da bajo tus normas o creencias y este podrá ser considerado de otra manera por otro juez o persona.

Aceptar que las personas actúan bajo sus propios criterios y que son ellas las únicas que se pueden juzgar implica no solo aceptar “lo diferente” sino que aumenta en un grado exponencial la inteligencia emocional de la persona al disociarse del juicio vago y banal por el que nos distanciamos y vemos como “raros” a los otros.

Integrar en tu vida este derecho asertivo “ser tu propio juez” implica, en mi opinión, avanzar en el camino hacia la paz interior que proporciona librarse de la dictadura del juicio, encontrando más puntos en común que nos unan y menos diferencias que nos separen.

Un abrazo a todos y todas.

Sentimientos de justicia

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Justicia 6

La primera práctica que suelo realizar en mis clases de Ética cívica y profesional es la de comentar una serie de definiciones bajo el epígrafe “Para mí lo ético es sobre todo…” del profesor Eduardo Schmidt sj. La última de dichas definiciones, que es una de las más elegidas por el alumnado, dice “…lo que está de acuerdo con mis sentimientos de justicia”.  Cuando comentamos esta definición suelo señalar que sería una buena definición de ética si elimináramos “mis sentimientos”, ya que éstos son subjetivos (varían mucho de una persona a otra) y variables (incluso la misma persona puede reaccionar de forma diferente ante un estímulo similar según las circunstancias o el momento). La ética tiene mucho que ver con la Justicia, entendiéndola como “dar a cada uno lo suyo”, que no necesariamente con el sistema judicial y la aplicación que se hace de las leyes. Uno de los sentimientos de justicia más extendido, y ampliamente aceptado, es el de la venganza. En nuestro refranero hay muchas alusiones… “Ojo por ojo, diente por diente”; “El que la hace la paga”; “La venganza es un plato que se sirve frío”… También los hay sobre la vacuidad de la misma, pero ya llegaremos ahí…

Recientemente he visto una película que me ha dado qué pensar, El secreto de sus ojos. Se puede analizar esta película desde muchos puntos de vista (el de la comunicación, por ejemplo) pero me voy a detener en un punto que tiene que ver con la ética.  No quiero desvelar completamente el argumento de la película. Simplemente diré que el protagonista masculino, Espósito,  un agente judicial que se acaba de retirar quiere escribir una novela inspirada en unos hechos ocurridos 25 años atrás que le han perseguido durante todo ese tiempo. Como dice la sinopsis de la página oficial de la película: “los recuerdos no son una mansa superficie sobre la que yace la verdad para que Espósito la recoja. Son caminos oscuros y sinuosos. Y la verdad que se oculta detrás de ellos es mucho menos sencilla que lo que Espósito ha imaginado”.

La investigación de un terrible crimen, el asesinato y violación de una joven, marca la vida de Espósito por todo lo que de ahí se deriva. Gracias a él y a su compañero (que morirá después trágicamente) se detiene al asesino; pero al de unos meses es puesto en libertad para trabajar como sicario (Argentina vive en ese tiempo un periodo muy convulso).

Transcurridos 25 años Espósito va a visitar al marido de la joven (Morales) a quien en su día él le había dicho que el asesino (Gómez) cumpliría cadena perpetua, pero no fue así. Vive en una granja alejada. Espósito le pregunta cómo ha podido sobrevivir viendo libre al asesino confeso de su esposa. Después de un rato de conversación Morales explota y le dice que al final le secuestró y le mató. Espósito le cree y se marcha pero algo le hace volver a la granja a escondidas. Descubre que en realidad Morales secuestró al asesino y lo mantiene preso en la granja. Le da de comer, pero no tiene ningún trato con él. La escena (se puede ver más abajo) es desgarradora… Gómez se acerca a Espósito como quien ve un fantasma (es la primera persona a parte de Morales que ve en 25 años), le intenta tocar y con un hilo de voz le dice: “Por favor, por favor… pídale que aunque sea me hable… Por favor”.  Y las palabras de Morales: “Usted dijo perpetua”.

Podríamos plantearnos que Morales tuvo un dilema ético al ver al asesino confeso de su mujer en libertad. No obstante, racionalmente no podemos considerar legítima su actuación. ¿Gómez era un asesino? Sí, confesó y fue condenado por sus acciones ¿Actuó bien el sistema? Por supuesto que no, los sistemas judiciales no son perfectos y en ocasiones están influidos por intereses políticos o económicos.  Pero… “El bien es bien aunque nadie lo haga, el mal es mal aunque todos lo practiquen”. La Declaración Universal de Derechos Humanos, que nació “como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse” – y podríamos añadir individuos-,  señala en su artículo 5: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Morales era víctima de su resentimiento, alimentado a lo largo de los años. Su indignación era razonable, también su ira inicial, pero su decisión lejos de reparar su pérdida le hizo alejarse de su humanidad. Seguramente, el perdón y la compasión hubieran ayudado mejor a sanar su herida y a vivir una vida plena. Una de las razones que Adela Cortina da en su libro Para qué sirve la ética es para “intentar forjarse un buen carácter, que aumenta la probabilidad de ser felices y justos, al ayudar a estimar los mejores valores y optar por ellos” (p.46).

El paradigma de la Inteligencia Emocional habla de la “unión de razón y emoción en todos los procesos mentales”. Que la justicia guíe nuestras decisiones y acciones, pero discernamos siempre qué sentimientos están de fondo…

ADIMEN EMOZIONALAREN OXIMOROIA: EMOZIOEN NEGATIBOTASUNA

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corazón razón

 

 

Hitz potoloa izaten jarraitzen du, mundua begiratzeko modu bat bezala aurkezten dute askok eta sarri, gaizki ulertutakoa, adimen emozionala. Kontrajarri askotan murgilduta ibili den kontzeptua izan da, batez ere,  terminologikoki antagonikoak suposatzen ziren hitzen loturagatik. Tradizioak, arrazoi eta emozioen arteko banaketa bat ezartzen zuen bitartean, David Carusso ikertzaileak, hurrengo baieztapena ezarri zuen esparru honen lema lez:

“Adimen emozionala ez da adimenaren kontrakoa, ez da bihotzaren garaipena bihotz-buru borroka sendoan. Adimen emozionala, bion arteko lotura bakarra da”.

Adimen emozionala landu daitekela aldarrikatzen dugu zeharo eta horretan aritzen gara pausoka egunerokotasunean. Garatu daitekeela sinisten dugunok, hobekuntzarako bidean kokatzen gara ondorioz. Hala ere, bi korronte aurkitzen ditugu termino honen inguruan; batetik, nortasunaren parte dela defendatzen duena eta bestetik, gaitasun batetaz ari garela aldarrikatzen duena. Gaitasunaren baitan dago geroa, gaitasunaren abileziaz eraikitzen da biharamuna eta ez hermetiko mantentzen denaren baitan.

Hainbestetan entzuten den termino hau oximoroiz beteta dago, hau da, kontrajarriak diren terminoz osatua. Emozioen antzemate zuhurra goraipatzen da, hauen ulermen sakona bultzatu eta kudeaketa egokia burutzearen pautak jarraitu. Zera irakurrita eta sinistuta ere, emozioekiko elkarbizitza batetaz ari garela pentsa zezakeen batek. Hala bada, zergatik agertzen da emozio negatiboen terminoa sarri? Norbaiten falta somatzean tristezia agertzen denean, emozio negatiboa al da? Hutsuneaz jabetzen laguntzen gaituen emozio horrek, herrimina sentiaraztera eramaten gaituen horrek, negatiboaren etiketa merezi al du? Benetan negatibotzat har dezakegu sentitutako edozein sentimendu?

Aski ezaguna den Aristotelesen esaldiaren berreskurapenean ikus dezakegu koska, “edozeinen esku dago haserretzea, hori erraza da nolabait. Baina pertsona egokiarekin, neurri aproposean, mementu eta helburu onarekin egitea berriz ez”. Berez haserrea ez da negatibotasun kutsua ematen dion elementua kudeaketa desegokia baizik.

Ez nator emozio negatiboen esamoldearekin bat. Emozio eta negatibo hitzen loturan pentsatzean oximoroia datorkit burura. Egoera negatiboen korronteak eramaten gaitu sentitzen ditugunen emozioen etiketatze horretara edota sentimenduen ulermen ezak?

Milaka sentipen gozo sentiarazi ahalko genituzke aipatutako “emozio negatibo” horiei so eginez gero, gure buruari aukera ematea besterik ez da falta, aurreko egunean Javier Riañok esan bezala “Mundua aldatzearen prozesua, gure buruaren eraldaketarekin hasten da“…

 

multiculturalidad, el valor de la diferencia

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equipo flick, foto de Scott Schiller

Foto de Scott Schiller

Este post tiene que ver con la idea de la multiculturalidad sobre la que habla Zygmunt Bauman en su libro La cultura en el mundo de la modernidad líquida.

Bauman siempre me resulta inspirador. Quiero tomar sus ideas, dirigidas en este libro más al ámbito político y social, y trasladarlas al ámbito social de las conversaciones en las organizaciones, donde a menudo hay muchas ideas, pero no se si somos tan conscientes de las diferencias y de su valor.

Cuando hablamos de opiniones, Bauman cree que cada propuesta u opinión nueva que se agrege a la variedad debería ser bienvenida para disminuir el riesgo de que pasemos por alto una oportunidad. Es necesario no dar por sentado que el valor de una idea depende de quién la haya formulado y sobre la base de qué experiencia, o que somos los únicos capaces de encontrar las mejores soluciones.

Ello no implica la obligación de aceptar todas las propuestas como igualmente válidas y dignas de ser elegidas, ya que siempre habrá unas mejores que otras, sino que simplemente admitamos nuestra disposición a no dar opiniones absolutas o emitir sentencias definitivas.

Sólo es posible establecer el auténtico valor y la utilidad de las propuestas en pugna mediante un diálogo múltiple, en el cuál se admitan todas las voces, y en el cuál todas las comparaciones y yuxtaposiciones posibles se hagan de buena fé y con buenas intenciones.

Este proceso político, expresado en un diálogo múltiple entre interlocutores iguales y con miras a una posición acordada y compartida en el largo plazo, sería una pérdida de tiempo si quienes condujeran el debate debieran suponer de antemano y a su parecer de forma irrevocable, la superioridad de una posición sobre las demás.

El proceso también se estancaría si se basara en la interpretación alternativa de la diferencia cultural, es decir, si los participantes dieran por sentado (como lo hacen los entusiastas del “multiculturalismo”) que toda diferencia existente merece sobrevivir y florecer por la simple razón de su diferencia.

La piedra de toque de una humanidad verdaderamente universal es su capacidad de aceptar la pluralidad y convertirla en una fuerza beneficiosa que permita, estimule y mantenga un debate continuo en pos de una concepción común del bienestar.

Cada uno de nosotros tenemos la posibilidad y la responsabilidad de hacer algo para mejorar la coexistencia humana en nuestra organización, en nuestro entorno personal y en la sociedad.

Incrementar las oportunidades de vida y maximizar la libertad humana, es el reto.

Algunos posts anteriores relacionados:  Emociones de los grupos;  Trabajo en equipo “disciplinado”; Si pudiéramos ver a través de los ojos del otro…

 

Historias de fantasmas

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imageLa mente es como una gran pantalla de cine en la que proyectamos nuestras propias películas, bien películas del pasado, bien películas del futuro. Vemos secuencias de aquello que tenemos pendiente y las prospecciones de lo que está por venir teniendo en cuenta ése pasado. Cuando estas fantasías se repiten en la mente, vivimos inmersos en lo que imaginamos, ya que se desencadenan sensaciones y emociones asociadas a estos recuerdos y fantasías que son reales en el momento. Sirva de ilustración lo que sucede después de un sueño vívido en el que nos hemos sentido asustados, tristes o excitados y alegres; al despertarnos, la sensación continúa un tiempo, a veces el resto del día, tiñendo de esa emoción la vigilia. De forma similar, las fantasías que repetimos en nuestra cabeza, tiñen de emoción el aquí y ahora.

Cuando hemos vivido situaciones emocionalmente intensas que han marcado un momento de nuestra vida de algún modo o cuando tenemos asuntos pendientes, se nos repiten escenas que además se desarrollan a menudo de una manera similar. Suelen tener un final común en el que confirmamos una creencia o una conclusión sobre la vida. Por ejemplo, cuando ha acabado inesperadamente una relación de pareja significativa, podemos recordar una y otra vez escenas de la vida en común, que a menudo culminan en la ruptura y las sensaciones que la acompañaron. No es extraño que entonces nos demos mensajes sobre nosotros mismos, la otra persona o la vida en general, que vamos confirmando, no sólo a través de las experiencias, sino a medida que vemos, pensamos y sentimos estas fantasías. Nos damos cuerda a nosotros mismos hasta el punto de convertir ese mundo interno de imágenes y recuerdos o hacia el futuro, de prospecciones, en un sistema cerrado de autorreferencia y confirmación de creencias.

Entonces, vivimos auténticamente una historia de fantasmas que a menudo, como en el cine, tratan de enviarnos algún mensaje, o de concluir una tarea pendiente antes de desaparecer. En las películas suele ser algo que los difuntos no pudieron hacer en vida, pero en nuestro caso se suele tratar de una necesidad no cubierta en aquella situación o algo que no pudimos hacer para cubrirla, y con necesidad me refiero a algo irrenunciable y al mismo tiempo irreconciliable con dicha situación. Quizá, siguiendo con el ejemplo anterior, en aquella relación de pareja no hubo la iniciativa que yo necesitaba, o las muestras de afecto no recibían respuesta, lo cual dejó una sensación de ruptura del contacto mucho antes de la ruptura oficial. Recordando estas sensaciones, pensando en ellas, por un lado vamos cerrando las heridas, pero cuando se convierte en una revisión reiterada y parcial, lejos de cumplir esta función los relatos para uno mismo o para una misma infectan dichas heridas.

La otra cara de la moneda es que cuando las historias de fantasmas se van acabando, cuando cubrimos nuestra necesidades en relaciones nuevas, la proyección puede cambiar, y la luz dramática del cine interno puede mostrar películas con nuevos finales, nuevas conclusiones y, sobre todo, películas más realistas.

¿Qué hay en cartelera ahora en el cine de tu mente?

¿Qué es una emoción?

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Los beneficios de sonreír -2

Libro de Darwin sobre expresión de emociones

Trabajar las competencias emocionales exige manejarse con las emociones. Por eso, y al hilo del reciente post de Roberto López sobre el universo de las emociones en el que se detalla el trabajo de descripción de más de 300 emociones realizado por E. Punset y R. Bisquerra entre otros, me ha parecido interesante hacer un resumen sobre las distintas teorías que se han escrito para explicar qué es una emoción. Adelanto que tal vez sea un poco más dificil de digerir que otros post anteriores, pero bueno, allá vamos!!!!

Klaus Scherer, uno de los más reconocidos psicólogos sociales, manifestaba que no parece haber un acuerdo en la comunidad científica sobre lo que es emoción desde un punto de vista teórico. Se han dado muchas aproximaciones desde modelos teóricos diferentes que hacen que no haya consenso claro a este respecto.

Toda teoría de la emoción está relacionada con Sigue leyendo

¿Por qué nos cuesta cambiar? Mentes flexibles

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Mentes flexibles, de Howard Gardner

¿Os sucede que cuando admiráis a alguien queréis saber más, leer más, entender de donde vienen sus propuestas y teorías? Pensando en el cambio, en la necesidad de una mente flexible para ser capaces de adaptarnos constantemente, he recordado mis notas y reflexiones acerca de las lecturas de textos de Howard Gardner, que quiero compartir con vosotros. En especial las suscitadas por el libro “Mentes flexibles. El arte y la ciencia de saber cambiar nuestra opinión y la de los demás”.

Muchas veces las energías parecen concentradas en cambiar a los demás y muy poco en nuestra transformación. Personas acostumbradas al cambio en un contexto buscan la permanencia en otro, ¿qué nos lleva a cambiar? ¿Qué nos hace cambiar de opinión?

Como dice Javi Riaño en una entrada anterior cambiar es un verbo que soporta mal el imperativo.

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Es fascinante comprobar el rigor en el trabajo de Gardner en Sigue leyendo

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Pensamientos irracionales, actuaciones no deseables

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Querer hacer las cosas bien está bien… pero autoexigirse dar siempre el máximo, y no permitirse relajarse ni un momento…con el “automachaque” que ello implica…

  • Querer agradar a los demás está bien… pero “ponerse de alfombra” para que te acepten…
  • Ayudar a otros está bien… pero ir “de salvador” por la vida, y “meter las narices hasta donde no nos llaman”…

¡Todo en su justa medida!! Pero, ¿qué nos lleva a tener comportamientos “irracionales” y poco deseables? Porque pensando fríamente, no creo que nadie aceptaríamos como buenos o saludables, ni “automachacarse”, ni “ponernos de alfombra”, ni “meter las narices donde nadie nos llama para salvar a alguien/algo”,… pero, ¿no “pecamos” todos alguna vez de comportamientos irracionales? ¡Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado!!!

Pero, ¿qué hay detrás de este tipo de comportamientos? ¿Qué nos lleva a actuar de esa manera? ¿a sentir que es la forma natural y adecuada de responder ante determinadas situaciones? Albert Ellis, analizó este tipo de conductas, y llegó a la conclusión de queLas personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos

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Elaboración propia

Según Albert Ellisno son las situaciones los que generan estados emocionales, sino la interpretación que hacemos de esas situaciones. Sigue leyendo

El colibrí frente a la noria

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Cambiar” es un verbo que soporta mal el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos como “inventar” “amar”.

DegustandoAcción y Meditación: cambiarse a sí mismo para cambiar el mundo” (Varios Autores. Ed. Kairós) nuestra última elección en la tertulia emocional me encuentro con una investigación, un testimonio y una leyenda de las que extraigo varias lecciones respecto al verbo cambiar:

  • que la primera etapa del cambio consiste en ocuparse de uno mismo. Meditar.
  • que ocuparse de uno mismo es necesario pero insuficiente si no militamos en el cambio. Militante.
  • que cambio personal y cambio social están íntima y recíprocamente vinculados. Se necesitan.
  • que el tránsito no es sencillo, que hay muchas tentaciones en el camino, pero que merece la pena. El colibrí frente a la noria.

Empieza el libro con una leyenda amerindia sobre un inmenso fuego en el bosque ante el que la mayoría de los animales desde su sensatez quedaron impotentes. ¿Todos? No. El colibrí volaba y volaba hasta el río donde recogía con su pico gotas de agua y las lanzaba contra el fuego. Otro pájaro, convencido de la heroicidad inútil del colibrí le dijo: “¿Estás loco? No apagarás el fuego con unas gotitas”. El colibrí, seguro de sí mismo le respondió: “Lo sé, pero hago mi parte”. Optimismo, resiliencia … ¿El origen de la militancia?

Otra lección aprendida en forma de testimonio la recojo de Etty Hillesum, joven holandesa deportada a Auschwitz: “No creo que podamos corregir nada en el mundo exterior que no hayamos corregido previamente en nosotros mismos”. Necesitamos comprendernos, profundamente. No una comprensión contemplativa, “parálisis por análisis”; una comprensión orientada a la acción. ¿Meditar para cambiar?

En el camino hacia el cambio hay muchas tentaciones. La noria hedónica es una de ellas. En cuanto conseguimos lo que deseamos, pierde interés y deja ser fuente de satisfacción. La habituación, ese proceso mediante el cuál nos olvidamos de disfrutar de una fuente de felicidad si está presente todos los días, tampoco ayuda.

Una curiosa investigación aporta luz respecto a nuestra tendencia al exceso. En 2010 investigadores se pusieron a observar todos los cuadros de pintura occidental que representaban la Ultima Cena de Jesús con los Apóstoles y se dieron cuenta de que en un milenio el tamaño de los platos y la cantidad de alimentos representados había aumentado en un 70%. De los frugales platos iniciales se había dado paso a raciones pantagruélicas.

Y el colibrí se encuentra frente a la noria. Y le toca elegir.

Somos el mundo. Cambiarlo requiere cambiarnos. Y cambiarnos implica cambiar una parte del mundo. Pequeña, pero importante.