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Archivo para Noviembre, 2008

Cuando cambiar no es suficiente.

Viernes, 28 de Noviembre de 2008 Ígor Fernández 4 comentarios

¡Cuánto esfuerzo! ¡cuánto desgaste! ¡cuántos intentos! Cuánta energía dispuesta para dejar de ser como éramos , dejar de hacer como hacíamos en aquél tiempo pasado en el que estábamos perdidos, en el que el mero hecho de darse cuenta ya era bastante, cuando hacíamos mal las cosas.

Mirar hacia atrás en las películas sirve para entender parte de lo que sucede en el presente, con un fundido en blanco o en negro en el peor de los casos. Allá entendemos por qué su personaje, el de ella, está tan dolido, tan legítimamente dolido y receloso. Al ver el flashback entendemos cuán perdido estaba él cuando le negaba su amor y al volver al presente, de nuevo con un fundido, o en el peor de los casos a puro y crudo corte, sin transición, sin tiempo, parece que la escena toma sentido: entendemos por fin por qué cada personaje lucha íntimamente por la supervivencia, por su bienestar, por evitar o conseguir. El director a veces es clemente e incorpora una brizna de duda en un silencio o un momento de contacto, antes de devolver a ambos personajes al cliché descrito para ellos, sin poder desviarse ni un milímetro. Leer más…

¿ Cómo proteger a niños y Jóvenes?

Miércoles, 26 de Noviembre de 2008 pena.rosalia Sin comentarios
“ Los niños son la esperanza del mundo”
José Martí.
Por estos días se celebra en diferentes lugares la semana de la infancia, los medios se hacen eco de las iniciativas de Instituciones y localidades para divulgar el tema, o poner sobre el tapete situaciones que atraviesa la infancia. Así el 20 de noviembre ha sido la fecha internacionalmente elegida, recordando el día en que se aprobó la Declaración de los derechos del niño (1959) por la Asamblea General de las Naciones Unidas, retomada más tarde por la Convención sobre los derechos del niño, en vigor desde el 2 de septiembre de 1990.

Cuando a menudo escucho opiniones sobre la Ley de Protección del menor o incluso cómo se trata el tema en algunos medios parece ser que sólo tiene vigor cuando un menor delinque o cuando es víctima de los malos tratos de un adulto. Sin embargo, la protección de nuestros niños y jóvenes aúna y entrelaza acciones y elementos diversos.

Defendemos, favorecemos, amparamos a los niños y jóvenes precisamente respetando sus derechos, estimulando sus deberes, enseñándoles a ser personas que cuiden de su propia vida y de los demás, sensibles y comprometidos con los retos de su tiempo, estimulando lo mejor de su ser. En fin, permitiéndoles un desarrollo integral, los nutrientes necesarios para que encuentren por sí mismos un sentido ecológico de la vida. Leer más…

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Sentidos y sentimientos

Martes, 25 de Noviembre de 2008 Rogelio Fernández Ortea 2 comentarios

A la hora de hablar de emociones y sentimientos consideramos que es de vital importancia saber cómo se producen, cómo se generan, para de esa manera poder gestionarlas mejor, desarrollar nuestra inteligencia emocional. Por ello, queremos presentar una clasificación de los sentidos y su relación con la neurobiología de las emociones.

Cuando sentimos emociones percibimos estados corporales. Para ello interviene el sistema somatosensorial que se convierte en un sustrato fundamental de los sentimientos y, en concreto, la ínsula está implicada de manera muy significativa en la apreciación del conjunto.

Pero para entender mejor esto, es conveniente especificar cuáles son los tipos de señales sensoriales que recibe el cerebro. Para ello, debemos destacar el sentido introceptivo, el sistema sensorial que nos informa del sentido del interior del cuerpo. Este es un sistema que se diferencia del extroceptivo, que es el que normalmente tenemos en cuenta, ya que correlaciona con los sentidos clásicos: vista, oído, olfato, gusto y tacto

Las señales que recibe el cerebro son de dos tipos y provienen de medios diferentes: el medio interno (señales introceptivas) y el externo (señales extroceptivas). Estas señales siguen dos rutas diferentes:

  • HUMORAL: sustancias químicas que trasporta el torrente sanguíneo (medio interno) – introceptivas.
  • NEURAL: señales electroquímicas que transcurren por rutas neurales (medio interno y externo). Por estas rutas transcurren las señales de los dos medios.
  • Medio interno: incluye dolor y temperatura, información de las vísceras, de los músculos estriados y del sistema vestibular – introceptivas.
  • Medio externo: incluye el contacto mecánico (tacto), el contacto químico (olfato y oído) y telesentido (vista y oído) – extroceptivas. Leer más…
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¿Qué hago con mi orgullo?

Lunes, 24 de Noviembre de 2008 Jon Berastegi 1 comentario

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Por Jon Berastegi:

La semana pasada en una conversación muy interesante con un amigo y compañero me comentaba la importancia de la regulación emocional del sentimiento denominado Orgullo.

En esta conversación sobre la importancia del sentimiento de orgullo tanto en el ámbito laboral como en el personal, mi amigo me explica que cuando una persona realiza bien una obra o actividad puede experimentar unas sensaciones de autosatisfacción, autocomplacencia como de orgullo.

El orgullo puede ser definido como el sentimiento de la propia fuerza y capacidad por realizar algo de manera satisfactoria. Este sentimiento genera un estado emocional que afianza la autoestima personal y ofrece una actitud positiva para afrontar nuevos y dificiles retos.

Siguiendo con la conversación…mi compañero utiliza unos segundos de silencio para matizar que el orgullo, sin embargo, puede devenir en un sentimiento que consideraríamos negativo. ¿Negativo? Le pregunto yo.

Su respuesta es afirmativa y a la vez rotunda ya que confirma que este sentimiento es considerado negativo cuando se asocia a actitudes de desprecio, mediante pensamientos como: “Yo soy capaz y tú no”.

En estas situaciones nacen sentimientos negativos en esta misma línea como la arrogancia o la soberbía, en lo que socialmente conocemos como actitud chulesca.

Estas exageraciones inadaptadas del orgullo son el resultado de la escasa competencia en regulación emocional y a su vez de la escasa empatía por parte de las personas que utilizan el uso inadecuado de esta emoción.

Además, mi amigo levantando la ceja y expresando inquietud, me informa sobre el peligro que puede acontecer cuando el orgullo es utilizado de manera inadecuada por un tiempo prolongado.

Este peligro se trata en que dicho estado emocional se pueda convertir en un talante personal que produzca respuestas de evitación de tipo social.

La conversación llega a su fin con el último sorbo a nuestra taza de café, nos damos un fuerte abrazo y nos despedimos. Salgo de la cafetería y la reflexión continua de manera individual…

¿Cómo regulo mi orgullo? ¿Cómo me ven los demás? ¿Utilizo de manera inteligente dicha emoción? ¿Qué beneficios me otorga? ¿Y ustedes?

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El ambiente familiar

Viernes, 21 de Noviembre de 2008 elizondo.olatz 3 comentarios

EDUCAR es una sabia combinación de amor y autoridad.

El primer año de vida de un niño se dice que son los cimientos de su vida. En este tiempo se fijan de manera permanente una serie de estímulos, sensaciones y percepciones, que acompañarán a la persona a lo largo de toda su vida. Y la masa para hacer los cimientos son los afectos.

Rilke (poeta) decía que ” La verdadera patria del ser humano es su infancia”.

Es muy importante ir construyendo todo esto con dos ingredientes: la seguridad y el sosiego.

El bebe es un ser muy indefenso y muy dependiente. Los padres son su refugio, su modelo, su referente y aunque sea muy pequeño, él sabe sentirlos, sabe captar las emociones que ellos experimentan cuando están a su lado.

Lo fundamental en todo esto es el ambiente. Para el bebe sus padres son su primer ambiente.

El bebe necesita una buena referencia, para ir situando las impresiones que le llegan tanto de su propio cuerpo como del mundo exterior. Y este es el ambiente, el apoyo, que tenemos que ofrecer los padres y madres.

Los padres y las madres no tienen derecho a escribir la historia de sus hijos. Han de estar ahí, ayudándoles, pero desde actitudes de escucha, de espera, de sana cooperación, y no empujándoles siempre, exigiéndoles que sean eso que esperan de ellos.

Cuidado con no proyectar sobre vuestros hijos lo que vosotros quisierais haber sido o lo que no hicisteis a su tiempo.

El encasillar a un niño en un papel que se ajusta más a nuestras necesidades que a las de él no es una actitud de amor. El niño necesita que se le valore al margen de sus logros.

Si no procedemos con cuidado, podemos tomar erróneamente como pruebas de amor hechos tales como el afecto físico, el sacrificio, la sobreprotección, las expectativas elevadas, el tiempo que empleamos en los niños y los bienes materiales que les brindamos.

Los niños son extremadamente sensibles al grado de atención concentrada que reciben. La compañía sin verdadero encuentro no es compañía de modo alguno. Tenemos que estar físicamente con nuestros hijos mientras el foco de mi pensamiento se concentra también en él y no en cualquier otra parte. Tenemos que brindarles atención concentrada, compromiso directo el “estar por completo”. Los niños sienten la presencia interna. Es la calidad y no la cantidad del tiempo que se invierte en ellos lo que cuenta.

Con estas actitudes de escucha activa, de empatía, de respeto vamos afianzando su autoestima y su autonomia.

¿Como entiendes tú el ambiente familiar?

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Acompañar en la muerte de un hijo.

Miércoles, 19 de Noviembre de 2008 Arantza Echaniz Barrondo 12 comentarios

Estoy viviendo una de las experiencias más duras que recuerdo pero que no me dejará una mala huella, es más, la siento como un regalo.

Xabat nació hace poco más de seis meses, junto con su melliza Aintzira. Sus padres, Iñaki y Nerea, son unos buenos amigos míos. Xabat nació con una cardiopatía congénita. Sus padres únicamente se lo dijeron a sus respectivos padres y hermanos. Los demás sólo veíamos que Xabat tenía una manita con tres dedos nada más, que lloraba mucho, que estaba siempre en brazos de sus padres, que le costaba comer… No podíamos sospechar todo lo que había detrás. En más de una ocasión sus padres han oído cosas como: “le vais a malcriar teniéndole todo el rato en brazos” ante las que no cabía otra cosa que un suspiro y un pensamiento: “si tú supieras…”.

El día 11, martes, antes de que Xabat ingresara estuve con él y sus padres. Son de fuera y les había ofrecido mi casa. Sabíamos que existían riesgos, pero todo era esperanza, planes para cuando se recuperara, alivio porque iba a mejorar mucho, “será otro niño” les habían dicho…

El miércoles fue un día duro. “La intervención es un éxito en el 95% de las ocasiones” les comentó el cirujano. La operación fue larga, pero salió bien a pesar de algunas complicaciones. La madre me llamó emocionada e ilusionada, al igual que hizo con toda la familia que estaba viviendo la situación en la distancia. Pero en unas horas el estado de Xabat se complicó. Le tuvieron que volver a intervenir. Y esos padres estaban solos, con la única compañía de mi cuñado que es médico, en la UCIP viendo entrar y salir gente, prisas, gestos de preocupación, palabras extrañas, papeles que firmar… Y todo el día sin poder ver a su hijo hasta las 22.00. Cuando les fui a buscar para venir a casa ninguno de los tres teníamos palabras, compartíamos lágrimas, y queríamos creer que las horas que llevaba estable eran un buen síntoma. Pasamos la noche pendientes del teléfono. Fue eterna. Si sonaba sabíamos lo que significaba…

El jueves por la mañana la situación se agravó y a las 15.15 murió. Cuando recibí la temida llamada de Nerea no sabía qué hacer ni qué decir. Cuando llegué al hospital estaban ellos solos con mi cuñado el médico en una sala. Las lágrimas y los abrazos es lo único que me salía. Ellos estaban perplejos y desconsolados. Yo tenía un batiburrillo de emociones y pensamientos: rabia porque es antinatural que se muera un hijo antes que un padre, porque parece injusto que se muera un niño tan pequeño; tristeza por Xabat, por sus padres, por sus hermanos; dolor, porque como madre me cuesta imaginar que pueda haber un dolor más intenso que el de la pérdida de un hijo; desconcierto porque parecía que en el hospital a nadie le importaban ya esos padres… No podía dejar de pensar tampoco en todo el personal sanitario. Por un lado parecen estar al margen del sufrimiento personal de la familia, pero por otro lado no tienen otro remedio que no implicarse demasiado porque no sería soportable tanto dolor, tantas personas con historias difíciles, tanta cercanía a la muerte.

Y ahora sólo cabe acompañar a esa familia en el duelo, recorrer con ellos el difícil camino de la aceptación de la situación y el de la recuperación de la ilusión.

Siempre veré tu última sonrisa… Hasta la vista Xabat. Gracias Iñaki y Nerea por dejarme estar con vosotros en estos momentos.

DECÁLOGO PARA EL ACOMPAÑANTE [Adaptado de PANGRAZZI. Arnaldo (2004): La pérdida de un ser querido. Un viaje dentro de la vida. San Pablo: Madrid]

  1. Familiarizarse con el proceso de duelo. El miedo obstaculiza el crecimiento humano porque nos lleva a evitar situaciones que ponen de manifiesto nuestra desazón y vulnerabilidad. La superación va ligada a la disposición a acercarse al dolor y familiarizarse con el proceso de duelo.
  2. Evitar frase hechas. La incomodidad ente el duelo ajeno nos puede llevar a recurrir a expresiones tópicas que no ayudan y pueden herir o desconcertar ["Mejor así", "Trata de olvidar", "Dios lo ha querido"...]
  3. Dar lugar a los desahogos. La persona en duelo lo que más necesita son amigos comprensivos que sepan dar lugar al que sufre, que no busquen ser protagonistas y que escuchen.
  4. Valorar la presencia. La presencia es don, incluso en el silencio. Muestra cercanía cuando faltan las palabras.
  5. Mantener los contactos. Muchas veces una vez pasado el funeral se acaba la solidaridad. En las semanas siguientes es cuando más se agudiza el vacío y cuando más necesidad hay de apoyo y de proximidad humana.
  6. Cultivar los recuerdos. Recordar a la persona amada es un consuelo para los supervivientes, da significado a su relación, a su dolor, es terapéutico.
  7. Estimular a elegir. Toda elección es un progreso. El que ayuda a elegir permite al misterio de la vida que siga desvelándose.
  8. Respetar la diversidad de reacciones. El duelo es una experiencia universal pero que se vive de modo muy personal. Las reacciones ante él son múltiples. Un acompañamiento eficaz requiere respetar dos condiciones básicas: 1) cada cual recorre su camino para la aceptación; 2) cada uno marcha a su velocidad.
  9. Ser símbolos de esperanza. Ser símbolo de esperanza supone ayudar a quien está de luto a desasirse progresivamente de los apegos del pasado para mirar hacia el futuro.
  10. Movilizar los recursos comunitarios. La responsabilidad de asistir a quien está de duelo no debe recaer sólo en los familiares o amigos, debe implicar a todo el tejido comunitario.
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Liderazgo en la empresa emocionalmente Inteligente

Lunes, 17 de Noviembre de 2008 Jose Antonio Gonzalez Sin comentarios

Partimos del hecho que en un menor grado cada persona es un líder y todos hemos desarrollado, grande o pequeño, positivo o negativo, ese poder de influencia. Lo que aquí quiero destacar es el poder de influencia que tienen nuestras propias emociones como uno de los recursos poderosos que como líderes tenemos.

Jorge es el Gerente de una PYME que lleva varios años sin disfrutar de vacaciones y que se vanagloria de ser el que más trabaja de su empresa, es una persona controladora, exigente y que afronta los problemas y situaciones difíciles con objetividad y hasta frialdad emocional. Su salud se está resintiendo cada día más. Se le acumula el trabajo, y en su equipo, a pesar de ser trabajador e implicarse, empiezan a aparecer los primeros síntomas de “quemados“, se acaba de despedir a un mando intermedio muy valioso y dos trabajadores están cogiendo bajas con mucha frecuencia, cosa que antes no ocurría.

A su vez, sale muy tarde de trabajar casi todos los días, no disfruta del fin de semana y se queja del poco tiempo que dedica a su familia.

Jorge tiene la creencia de que el director de una PYME tiene que trabajar mucho y muy duro, tanto él como su equipo. Considera que las emociones humanas son debilidades y que lo mejor que podemos hacer es ni siquiera plantearlas.

La historia que acabo de contar me atrevo a decir que es una historia muy frecuente en nuestras empresas, donde el componente emocional del Liderazgo no se ha tenido en cuenta y no se ha considerado como un elemento importante del Liderazgo.

Nosotros definimos al Líder Emocionalmente Inteligente como la persona que en su trabajo como líder es capaz de desarrollar un conjunto de emociones positivas y saludables que generan entornos positivos, personas sanas, ambiente ilusionante de trabajo, la esperanza, la paciencia, el esfuerzo, la generosidad, etc… Del mismo modo es capaz de erradicar de los lugares de trabajo y canalizar adecuadamente los entornos nocivos e improductivos como celos, envidias, frustración, constante ansiedad, miedo, inseguridad, entre otros…

Un Líder Emocionalmente Inteligente es un buen gestor de las emociones porque es consciente de que las emociones que las personas sentimos en los lugares de trabajo tienen una importantísima influencia en la eficacia, eficiencia y en el entorno laboral.

¿Usted qué opina?

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Inteligencia emocional para afrontar la crisis.

Jueves, 13 de Noviembre de 2008 Eduardo Jubete Díez 2 comentarios

En estas últimas semanas estamos aconteciendo al desplome de las bolsas de todas las regiones del mundo. Cada día los valores bursátiles de grandes compañías parecen caerse por un precipicio cuyo final aun está por ser descubierto. A pesar de los numerosos intentos de poner un posible final a esta amarga época para muchos, lo cierto es que ni los más rigurosos expertos son capaces de predecir cuando finalizará esta crisis o hasta cuando se seguirán manteniendo en pie los cimientos del sistema económico.

Sin embargo, lo cierto es que la crisis no está afectando por igual a todas las personas y, desgraciadamente, no podemos evitar tener la sensación de que los más perjudicados somos “las personas de a pie”. Con esta afirmación no solamente me estoy refiriendo al tema económico, sino que con ella quiero hacer mención a que la crisis condiciona todos los aspectos de nuestra vida (incluido el emocional).

El no saber que nos deparará esta amarga situación hace estragos en nuestros pensamientos y comportamientos, pero también en las emociones que vivimos a diario. Es totalmente cierto que el alto nivel de incertidumbre de la situación en la que nos encontramos inmersos repercute negativamente sobre nosotros, pero a pesar de esto no debemos dejar que la ansiedad nos gobierne, puesto que entonces perderemos el timón de nuestras vidas, dando por hecho que nuestro barco acabará de igual modo en el fondo de la bahía, sin haber siquiera luchado por cambiar la situación.

Es precisamente en estos casos donde la importancia de la Inteligencia Emocional debe resplandecer para intentar sacar lo mejor de cada momento, puesto que sin ella realmente estamos perdidos.

Creo firmemente que la Inteligencia Emocional es muy útil en tiempos de bonanza, pero lo es aun más en tiempos de crisis. Nunca debemos infravalorar el poder que las emociones poseen en nuestras vidas. Convirtamos nuestras emociones en una de nuestras fortalezas a las cuales podamos recurrir cuando veamos que todo lo demás se tambalea. Se habla mucho sobre la importancia de generar confianza para poder salir de esta crisis, pero lo que no se dice es que esta confianza depende en gran parte de la correcta gestión de las emociones propias y ajenas.

Siendo consciente de todo esto y observando las acciones y decisiones que se han ido tomando hasta ahora, no puedo evitar sentir que los movimientos nerviosos para transmitir una seguridad inexistente de los máximos mandatarios políticos no han logrado más que aumentar los sentimientos de inseguridad y desasosiego de todos los ciudadanos.

¿Consideráis que la Inteligencia Emocional puede ser importante para poder salir de esta situación en la que nos encontramos? ¿Creéis que se ha sabido dar la importancia que se merece a las emociones en todo lo relacionado con la crisis?

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Emociones: perjudican o benefician

Lunes, 10 de Noviembre de 2008 Jon Berastegi Sin comentarios

Por Jon Berastegi:

Hace unas semanas escribíamos sobre que la utilización de la razón elevada en la toma de decisiones podría conllevar grandes riesgos. Y que por ello el Ser Humano precisa de un mecanismo basado en el cuerpo que ayude a la “fría” razón, el denonimado Marcador somático. Aún así también es cierto que en algunas ocasiones estas señales basadas en el cuerpo pueden deteriorar la calidad del razonamiento.

Con esto queremos expresar que tanto la razón como la emoción deben colaborar en nuestra toma de decisiones, es decir la cuestión que hoy planteamos es: La ayuda de la emoción, para lo mejor y para lo peor.

Para ayudarnos a explicar dicha cuestión, vamos a valernos del ejemplo utilizado por Antonio Damasio en su propia experiencia con un paciente. Dicho paciente posee una lesión prefrontal ventromediana, que le impide desarrollar el marcador somático. Por ello, una fría noche el paciente al salir de la consulta de Damasio, cogió el coche y se marchó a casa.

Esa noche había caído una lluvia glacial y las carreteras estaban heladas. Por lo que al día siguiente Damasio le preguntó si todo fue bien en su vuelta a casa. El paciente respondió rápidamente y desapasionadamente que había ido bien, no distinto de lo habitual, excepto que le había exigido un poco de atención a los procedimientos adecuados para conducir sobre el hielo.

Relató incluso el caso concreto de una mujer que conducía delante de él y que, al entrar en un tramo de helado y patinar, en lugar de salir del mismo lentamente con tracción posterior, se asustó, pisó el freno y fue deslizándose hasta caer en la zanja. En cambio el paciente instantes después atravesó la placa de hielo y siguió conduciendo con calma y seguridad.

No hay duda, que en este caso, no disponer de un mecanismo marcador somático especial supone una enorme ventaja, es decir en este caso la emoción no hubiese ayudado en la toma de decisión.

Unos instantes después, Damasio al finalizar la consulta le plantaba la posibilidad en la elección entre dos días para la concreción sobre su próxima cita. El paciente sacó su agenda y empezó a consultar su calendario.

El comportamiento del paciente fue sumamente sospechoso y después de media hora, el paciente enumeró múltiples factores a favor y en contra de cada una de las dos fechas dadas a elegir, como citas previas, proximidad a otras fechas, meteorología,… prácticamente todo lo que uno pudiese imaginarse razonablemente alrededor de una simple cita.

De la misma manera que le había contado a Damasio su afer con el coche patinando sobre hielo, le realizó un profundo análisis sobre los posibles costes y beneficios en la toma de decisión de la fecha de una simple cita. Todo ello hasta el punto que Damasio tuvo que decirle a su paciente, armado de paciencia, que la cita se concretaba en la segunda fecha propuesta. El paciente cerró la agenda y simplemente constestó: “me parece bien”.

Este ejemplo nos demuestra los límites de la razón pura, y por supuesto demuestra las consecuencias calamitosas de no poseer mecanismos automáticos de toma de decisiones.

En conclusión, podríamos afirmar que la emoción en algunos casos resulta beneficiosa y en otros casos en cambio perjudicial.

¿Qué os parece?
Damasio, A. (1994) Descarte´s Error. pp. 227-228

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La pescadilla que se muerde la cola

Viernes, 7 de Noviembre de 2008 Ígor Fernández Sin comentarios

Los documentales de fauna salvaje tienen un encanto innato por sus parajes bucólicos y su capacidad de arrullarnos en las horas inmediatamente posteriores a la comida, pero pocas veces nos paramos a observarlos con detenimiento como fuente de conocimiento sobre la naturaleza humana. Decimos que el resto de animales están por encima del bien y del mal ya que sus actuaciones de depredación o protección del grupo cumplen funciones de supervivencia difícilmente refutables.

En los mamíferos, por ejemplo, a las emociones más básicas de adaptación como las que dan como resultado las respuestas de lucha o huída, se suman otras que nos han permitido formar vínculos, manadas, grupos o familias en definitiva. Ésta ha sido la ventaja evolutiva con respecto a otras familias de animales. En el ser humano estas emociones se convierten en sentimientos cuando somos capaces de añadirles reflexión, cuando pensamos sobre lo que sentimos y valoramos, analizamos y decidimos no sólo en función de lo que nos pide el cuerpo, sino en función de creencias, expectativas, etc.

Este proceso es de gran importancia en el proceso emocional; ya que la respuesta emocional es pura adaptación a una situación real (en órdenes superiores, no necesitamos sufrirla, con imaginarla es suficiente), necesitamos valorar y analizar las situaciones en fundón de nuestras necesidades más o menos primarias y nuestros intereses. Sólo con este proceso las situaciones tienen un sentido para nosotros y podemos reaccionar para darle respuesta. Por ejemplo, la ruptura de pareja para unas personas puede chocar con creencias aprendidas como “si me deja es que no he sido suficientemente bueno”, lo que nos llevaría a una profunda tristeza, o para otras puede suponer un alivio ya que “tomar estas decisiones es para mí demasiado desagradable”. El hecho, no tiene sentido hasta que nosotros se lo damos, obviamente con nuestra historia y aprendizajes anteriores. Las dos personas del ejemplo tienen antecedentes diferentes y llegaron a conclusiones distintas cuando les pasó algo similar por primera vez. A partir de entonces, sólo les quedó seguir confirmando la primera conclusión o refutarla. En cierta medida, nosotros ponemos los ingredientes necesarios para la detonación…Aunque la chispa venga de fuera.

¿cómo se puede romper el ciclo de emociones desagradables y desadaptativas si me doy cuenta de que algo no está yendo bien?

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