Inteligencia Emocional

Feliz año nuevo 2009.

Los albores del año 2009 presagian tormenta. La crisis amenaza oscuridad, desaliento y desmoralización. Es necesario reactivar la audacia de los espíritus clarividentes para abrumarlos de mística y así despertar las fuerzas de su imaginación creadora.

 Es el momento de recurrir al bien de orden que siempre es capaz de diseñar la arquitectura de los ideales genuinamente democráticos y éticos que garanticen la paz, la solidaridad y la convivencia social. La estructura del bien de orden debe estar avalada por una virtud que es la fidelidad a los principios y esa fidelidad no se puede hipotecar a circunstancias del momento, y mucho menos a caprichos o a comodidades.

 Sólo los espíritus audaces y no contaminados pueden llevar el barco de nuestra sociedad a buen puerto. A ellos apelan las primeras voces del año 2009.”

José del Rey Fajardo S.J.

 Desde este blog, enviamos a todos nuestros colaboradores, comentaristas y lectores un fuerte abrazo de feliz año nuevo.


¿Qué motiva a la gente a actuar de una manera u otra?

Que las decisiones tomadas por los responsables de cualquier  grupo choquen con los intereses de los miembros del  grupo  no es nada nuevo ; pero… creo que cada vez se oculta más la no aceptación, y ¿qué consecuencias tiene esto? Desgaste, desmotivación, desgana, pasividad, no mejora,… que se contagia en el grupo y en el entorno.

Esta reflexión, en principio general, realmente está basada en casos concretos que he vivido recientemente. Soy formadora desde hace unos 5 años y, como puede ser normal,  he tenido  vivencias de todo tipo. No sé porqué,  de hace un tiempo a esta parte, estoy viendo grupos  en los hay personas sin un claro interés inicial a acudir al curso, son personas externas a ellos  las que han decidido que sería bueno para ellos  acudir a esa formación. Hasta aquí lamentablemente habitual.

Pero, yo me pregunto, ¿ porque la gente se resiste a aceptar que , de algo que inicialmente no tiene especial interés  personal  se puede sacar algo de provecho? ” Pero si no tengo más narices  que acudir (que habría que ver si realmente no tengo más opción) ¿puedo hacer algo?” SÍ, decidir qué actitud voy a tomar, expresar claramente el  no interés, esforzarme  en sacar algo positivo (aunque solo sea para mi vida personal), respetar a los que sí tienen un interés,… Eso sí, todo ello supone una actitud activa, no pasiva, un cambio de visión. Romper la tendencia de la negatividad  a  no ver algo bueno, estar dispuesto a  sorprenderse o a aprender algo. ¿Pero  estamos preparados, o preferimos coger el camino fácil de la crítica por crítica pasiva? No lo sé, que cada uno vea.

Quiero aclarar también que, con lo dicho hasta ahora,  no quiero decir que esté de acuerdo   con una parte clave  que no he mencionado hasta ahora, que es   la de obligar a alguien a acudir a algo.

Partiendo de esta reflexión  me ha surgido otra. He podido ir intuyendo que en la base de muchas relaciones  existe un miedo a no mostrarse de una manera diferente a la que creemos que se espera de nosotros (de  mi grupo de trabajo, mi familia, …y/o la sociedad); tendemos a ser  políticamente correctos en apariencia, en lo que hacemos hacia fuera, pero ocultando la verdadera opinión.

No digo que todo el mundo lo haga, pero creo que si es una actitud que está  aumentando año a  año. Pienso que  se ha incrementado  la importancia a dar una imagen socialmente aceptada, pero,…¿donde está escrito que SOLO se nos acepta si hacemos lo que los demás dicen que hagamos? ,¿Cómo afecta en mi felicidad? Lamentablemente, de manera negativa .

Creo que hay unas normas no escritas, a las que tendemos a aferrarnos (sin saber que lo hacemos), que dañan nuestra autonomía emocional, a competencias específicas como la autoestima,  la responsabilidad, a  la crítica a las normas sociales,…

¿Pensamos por nosotros mismos o por los demás?


Feliz Navidad 2008.

“Las fiestas de navidad poseen el embrujo de interpelar lo mejor de nuestro yo, pues son capaces de resucitar los sueños de nuestro ideal y de despertar las fuerzas del reto y de la imaginación, de los sueños personales y de los proyectos familiares.

El año 2009 nos debe introducir en las claves del poder del corazón humano, ya que en su interior nacen las misteriosas voces de las grandes revoluciones, en silencio y en diálogo; en silencio porque es una gestación espiritual y en diálogo porque es una obra comunitaria, zurce con la comunión de todos los que creen y luchan por esos grandes ideales iluminando las sendas de la solidaridad, del progreso y de la paz.”

José Del Rey Fajardo S.J.

Deseamos a todos nuestros colaboradores, comentaristas y lectores una FELIZ NAVIDAD.


Regulación: la intención es lo que cuenta

Nuestra capacidad para deducir lo que otras personas están pensando y sintiendo depende de la atención que prestemos a los signos externos que esa o esas personas muestran. Realmente, como si de detectives se tratara, escrutamos los rostros, los tonos de voz, las posturas corporales, los gestos,

la indumentaria, etc. Todo ello para poder llegar a una conclusión de las intenciones del otro. Cuando no recibimos mensajes directos -y también cuando los recibimos- nos fiamos de esta percepción para poder reaccionar a la acción del otro. Nadie puede penetrar en la mente de otra persona sin su consentimiento, pero sí es posible deducir lo que otros pueden estar pensando o sintiendo. 

Sin embargo, siempre hay huecos, siempre hay pedazos de información que se nos escapan, que no percibimos. De esta forma, igual que en esas pruebas de inteligencia en las que hay que deducir el siguiente número de la secuencia, nosotros deducimos las reacciones e intenciones del otro. Y al igual que en esas pruebas, llegamos a la conclusión con un proceso de pensamiento propio, con nuestras propias expectativas, conocimientos e incluso deseos, llegamos a conclusiones. En resumen, llenamos los huecos que hay en la información que el otro nos da con nuestra propia historia, es decir, muchas veces, atribuimos a los demás lo que nosotros sentiríamos en esa situación si nos sucediera o lo que pretenderíamos conseguir si fuéramos los protagonistas. (more…)


¿Qué está pasando en el sector servicios?

Soy vendedor. También soy otras muchas cosas como profesor universitario, investigador, directivo de empresa, candidato a ingresar en la Academia de la Ciencia, estudiante, consumidor, ciudadano… pero ante todo me considero un vendedor y les digo por qué.

La mayor parte de mi carrera profesional la he realizado en el sector servicios, principalmente en el textil y en el de restauración, en lo que antes se llamaban “tiendas” y hoy probablemente se les denomine comercios. Desde los 18 años he trabajado en tiendas pequeñas (antes “boutiques”) vendiendo ropa para caballeros, sastrerías orientadas al mismo público objetivo, comercios pertenecientes a grandes cadenas globales… en fin, todo un abanico de tipologías comerciales que me permitían disfrutar de una de las mayores ventajas de ese sector: el contacto con las personas, el contacto con el público, con los clientes.

La relación con ellos desde que entraban por la puerta, o mejor dicho, desde que aparecían en el escaparate, era todo un reto para mí. De naturaleza tímida, mi interés era siempre “conocerles” a primera vista, intentar descubrir algunos datos sociológicos mediante la discreta observación. Con esa información proveniente de la intuición, con una sincera sonrisa en el rostro, y mediante la conversación, desarrollar los procesos de empatía para procurar comprender primero cómo se sentían, segundo qué es lo que necesitaban, asumiendo el reto de descubrir algo que muchas veces ni tan siquiera ellas mismas, las personas a las que recibía, sabían. (more…)


Más allá de una bofetada.

Por estos días en los medios se ha retomado el tema del castigo físico a niños, tomando como base la condena de una madre a 45 días de cárcel  y más de un  año sin ver a su hijo de 10 años, por propinarle una bofetada al menor. Pensando en  ese niño y esa madre  o en otros que quizás no tengan la oportunidad inmediata para aprender, crecer de los errores, es que escribo estas líneas.

¿Qué hay más allá de una bofetada?: ¿padres desbordados?¿niños difíciles?¿ejercicio de poder? ¿creencia a nivel de padres y sociedad  que  es la manera adecuada para establecer la disciplina?¿poca habilidad para solucionar conflictos, para convivir, para comunicarse? Podríamos seguir la lista de interrogantes, sólo es un punto de partida para que revisemos lo que creemos, pensamos, sentimos y hacemos al respecto.

En lo profundo, tenemos  creencias sobre las cosas que marcan  por así decirlo el eje  de pensamiento- actuación. Según estudios, un alto por ciento de padres  valora   la bofetada como necesaria. Así se escucha, aún: “la letra entra con sangre”, “ a mí también me lo hicieron   y aquí estoy”, “ una  bofetada a tiempo evita problemas”…, lenguaje que “justifica” de alguna manera el hecho. ¿Cuándo es el momento exacto? ¿una edad determinada? ¿Cuándo reincide? ¿cuándo no se tienen  otros recursos? (more…)


Gobernar las emociones

En diversos post hemos planteado reiteradamente que las emociones no deben reprimirse, sino expresarse. Sin embargo en el caso de las emociones negativas, su gobierno nos resulta en ocasiones complicado.

    No poder gobernar las emociones negativas provoca un estado de insatisfacción, ansiedad, malestar y sobre todo un coste psicológico cuando su presencia es  habitual y más aún cuando su intensidad es alta. Por todo ello deberíamos desarrollar diversos procedimientos a fin de amortiguar este impacto psicológico negativo.

Para ello emplear estrategias de afrontamiento ante situaciones difíciles, nos permitiría alcanzar el autocontrol emocional necesario para manejar adecuadamente las emociones.

    El autocontrol emocional significa hacer frente al denominado secuestro emocional o secuestro amigdalar, en otras palabras conocido como estallidos emocionales irascibles y descontrolados. En definitiva se trata de ser capaz de manejar los impulsos y acciones derivadas de la emoción y de los estados de ánimo para sentirse bien, no causar daño ni físico ni moral a los demás, y convivir en armonía y tranquilidad con las personas que nos rodean.

De esta guisa, las estrategias de afrontamiento consisten en modos de actuar, en los componentes cognitivos (pensamientos relacionados con la situación vivida), motores (comportamientos expresados) y neurofisiológicos (cambios en el organismo), a fin de adecuar las reacciones emocionales a las demandas específicas de cada situación. Dicha actuación está obligatoriamente precedida por un proceso de identificación y valoración de la respuesta emocional adoptada como “inadecuada” o “inadaptada” (para sí mismo o para los demás), que a su vez muestra una voluntad, motivación o deseo de querer aprender estas estrategias para controlar el torbellino emocional. (more…)


Hacia un nuevo paradigma emocional

Ha llovido mucho desde que el gran psicólogo norteamericano Paul Ekman comenzó a estudiar el fabuloso mundo de las emociones y a descifrar la respuesta emocional en el rostro de las personas.

En uno de sus estudios de mayor éxito, Ekman se dedicó a recopilar fotografías de personas pertenecientes a culturas tan remotas como la tribu de los “Fore”, localizada en Nueva Guinea. Estas fotografías reflejaban cómo los miembros de estas culturas aisladas de la civilización, compartían los mismos gestos faciales que se daban en el resto del mundo, en torno a unas emociones de primer orden. De esta forma, se pudo desbancar la teoría antropológica de Margaret Mead, la cual defendía que las personas adquieren sus expresiones en base a la cultura y al ambiente en el cual están sumergidos, saliendo fortalecida la teoría de Charles Darwin, que defendía la universalidad de las expresiones humanas, siendo estas innatas. Según el propio Darwin, esta universalidad no era más que “la evidencia troquelada por las fuerzas de la evolución en nuestro sistema nervioso central”.

Fue así como Ekman propuso, en base a ciertas expresiones faciales concretas y universales, las emociones primarias o básicas: la ira, el miedo, la aversión, la sorpresa, la alegría y la tristeza. (more…)


Sólo para hombres.

Como hombre, como quien desempeña el rol masculino, llevo un tiempo precioso tratando de encontrar las palabras adecuadas para plasmar en este espacio privilegiado algo que me sale de dentro. De un tiempo a esta parte siento la imperiosa necesidad de tratar de explicar, de compartir una forma de entender la masculinidad.

Durante mucho tiempo, en una de mis ocupaciones, la de psicoterapeuta, he visto gente, hombres y mujeres, que han visto truncadas sus relaciones adultas por algo que faltó desde el primer momento cuando eran niños, o por algo que se pervirtió hasta convertirse en lo contrario al cuidado. Es muy doloroso escuchar las historias de personas que han carecido de la atención, compañía y cuidado de uno de sus progenitores, pero aún lo es más escuchar cómo esa ausencia no tenía porqué ser física, sino que el padre o la madre podían estar en casa y aún así no estar presentes. En concreto padres que no sabían cómo acercarse a sus hijos porque como niños también carecieron de un padre amoroso, porque allá y entonces las emociones de vulnerabilidad no se podían mostrar. Y cuando no vemos algo, cuando no lo sentimos, es como si no existiera. En nuestra cultura, todavía hoy, a los hombres no se nos permite ser débiles, ser frágiles o vulnerables. No nos lo permitimos… El paso siguiente es el miedo, a la inadecuación, al rechazo, a no ser suficientes, a no poder volver a ser fuertes… Y ante el miedo, las reacciones son irracionales. Una de ellas, la más devastadora es la fuerza que se ejerce como una forma de matar el miedo, pero no la única. Efectivamente, como reza un anuncio actual de DGT, “no es necesario ponerle la mano encima a un niño para causar un daño irreparable…” (more…)


Placer y dolor, alegrías y penas

Antes de comenzar este post, y como continuación a los anteriores, me gustaría comentarles algo. Muchos de estos escritos son el resultado de la lectura, estudio y resumen de libros y capítulos de libros de importantes científicos. En sentido estricto, debería poner en cursiva todo aquello que sea extraído literalmente de dichos escritos pero dado lo farragoso de este trabajo propongo que me disculpen con amabilidad de dicha tarea. Al final de cada post incluyo la cita bibliográfica completa señalando las páginas de donde he sacado la información. No pretendo, ni mucho menos, adjudicarme los conocimientos de otros, pero si creo conveniente e importante la tarea de divulgación aconsejando, siempre, la compra y lectura de los libros referenciados. Con este comentario, y después de agradecerles su comprensión y generosidad, paso a la escritura propiamente del post… muchas gracias.

Partimos de la base de que los sentimientos son una idea de cómo está nuestro organismo.

Los sentimientos se originan a partir de la presentación de un estímulo emocionalmente competente y su evaluación dentro del contexto específico donde se produce lo que conduce a la reacción emocional, a la elección y ejecución de un patrón preexistente de respuesta. Esta respuesta, que se produce principalmente en el objeto del sentimiento, es decir, en el propio cuerpo, genera una serie de mapas mentales diferenciales que junto con los pensamientos asociados y la forma de procesar estas dos realidades nos producen distintos sentimientos como pueden ser los de alegría o pena, dos sentimientos que engarzan con dos de nuestras orientaciones vitales principales: el dolor y el placer. (more…)