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Archivo para Febrero, 2009

Háblenme de su felicidad

Viernes, 27 de Febrero de 2009 Eduardo Jubete Díez 14 comentarios

Hasta hace relativamente poco tiempo, no se había recogido específicamente literatura que tratara el tema de la felicidad.

Esto podría deberse a que las condiciones de las que hoy en día gozamos en la sociedad de la información y del conocimiento son notablemente diferentes a las que la mayoría de las personas podían tener en épocas pasadas, donde primaba el trabajo físico realizado bajo un contexto con unas condiciones realmente duras.

Para cerciorarse de esto, basta simplemente con traer a nuestra memoria la época de la Revolución Industrial, donde eran muy pocos los que podían permitirse la licencia de reflexionar acerca de este tema.

Es totalmente cierto que el ritmo vertiginoso que nos es marcado por el sistema imperante en la actualidad hace que tengamos poco tiempo para ahondar en  nuestro estado de bienestar subjetivo, pero también debemos tener en cuenta  que si nosotros no hacemos hincapié en esta cuestión, nadie lo va a hacer en nuestro nombre.

Sabemos que hay gran variedad de términos para hacer referencia a la felicidad (bienestar subjetivo, satisfacción vital, bienestar psicológico, calidad de vida, etc.) al igual que también tenemos constancia de la gran cantidad de definiciones que han tratado de de acotar este concepto. Leer más…

Profesor/a tutor/a emocional

Miércoles, 25 de Febrero de 2009 Jon Berastegi 4 comentarios

 

En el siglo XXI, el rol del profesor no se limita a la transmisión de conocimientos subido a un atril impartiendo clases magistrales, sino que los profesionales de la educación actual deben promover un nuevo perfil del docente debido a los cambios sociales y económicos en los que estamos sumergidos.

Para ello, el profesor debe incorporar las competencias emocionales exigibles como modelo y promotor del desarrollo de la inteligencia emocional. En la sociedad actual al profesor se le pide, por parte de la comunidad educativa, que disponga de ciertos rasgos emocionales que formen parte de su perfil profesional. Leer más…

Innovadores en gestión.

Lunes, 23 de Febrero de 2009 Rogelio Fernández Ortea 1 comentario

¿Cómo se puede innovar en gestión?

Ésta es una pregunta que se hacen muchos profesionales del managemet y quizás la respuesta, o una de las respuestas posibles, puede estar en el ámbito de la Inteligencia Emocional (IE). La Inteligencia Emocional, el paradigma que propugna y que fue popularizado por Daniel Goleman, propone la necesaria unión de razón y emoción para que los procesos del ser humano, como la toma de decisiones, se produzcan con mayor acierto. Entonces… ¿por qué no aplicarlos a la dirección de empresas?

Estamos cansados de oír que las personas son lo más importante de nuestras organizaciones; que son la principal fuente de ventaja competitiva con la que cuentan las mismas; que son la fuente de la innovación; que en la sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos son el nicho más importante para extraer, generar y socializar el nuevo conocimiento que nutra a nuestras empresas, pero… ¿comprendemos, tratamos a las personas como lo que somos, esa maravillosa mezcla de razón y emoción?

Muchos de los procesos que más valor generan hoy en día en las organizaciones modernas tienen su sustrato en las emociones. La ilusión, la esperanza y la frustración son elementos consustanciales al emprendizaje, bien sea externo o interno. El miedo subyace a los procesos de cambio con su contrapunto en el anhelo y en la confianza de llevarlo a buen puerto entre todos. La innovación en producto, servicio, marketing u organizativa es imposible si sólo se nutre de la razón para su desarrollo: necesita alimentarse de emociones positivas como la alegría para iniciar el proceso creativo que da lugar al pensamiento expansivo, así como de un adecuado control emocional posterior que acompañe al pensamiento analítico necesario para tamizar las ideas y apostar por un itinerario de innovación que augure resultados empresariales con un nivel de riesgo medido. El liderazgo, es una de las cualidades y situaciones más buscadas por las empresas y que, precisamente por su constante relación con las personas, descansa en la inteligencia emocional y en la generación de emociones positivas en los seguidores, que no son quiénes harán cosas… sino quiénes querrán hacerlas con confianza, con ánimo, con creatividad, con sentido y ,por qué no decirlo, con alegría también. Entonces… ¿ por qué no unir las dos cosas?… ¿Por qué no unir razón y emoción en el management? ¿Por qué no innovar en la manera en la que concebimos la gestión de nuestras empresas sean micro empresas, pequeñas, medianas o grandes?… ¿sean del sector que sean? Leer más…

Cambio de tercio: haciendo las cosas de otra forma.

Miércoles, 18 de Febrero de 2009 Ígor Fernández 3 comentarios

El cambio, la adaptación, la inmediatez en los movimientos Parece que sólo con proponernos hacer las cosas de otra manera, es cuestión de tiempo que las hagamos, de voluntad y tesón, de tener ganas de hacerlo. Cuántas veces hemos pensado en alguien con el que hemos hablado para pedirle que cambie una actitud, una manera de hacer determinadas cosas que nos afectan, y cuántas veces hemos tenido que repetir lo que nos importa para que el otro lo cambie. Cómo nos molesta tener que decir las cosas cien veces o pedir a otros que simplemente cambien en cómo nos tratan. En estos casos,  la responsabilidad recae en el que tenemos enfrente, yo ya he hecho mi parte, ahora te toca a ti.

En las experiencias que tenemos en el cambio en organizaciones, pero no sólo en este tipo de sistemas, sino también en sistemas familiares, o escolares, por ejemplo, nos encontramos con un problema que es recurrente. La formación en Inteligencia Emocional, y no sólo en cuanto a conocimiento, sino también en cuanto a actitudes, parece recibirse con un alto grado de expectativa, como una fórmula para poder cambiar todo un sistema que puede mejorar. A veces esas mismas ganas, esa ansiedad por que las cosas sean diferentes, y la esperanza que se pone en una formación así, hace que se olviden otras circunstancias.

¿Por qué es tan difícil para un padre dejar a un lado su autoritarismo y acercarse a sus hijos de forma más igualitaria? ¿o por qué es tan complicado para una persona a cargo de un equipo aceptar críticas sobre su trabajo por parte de sus subordinados? ¿o cuál es la razón que impide a una profesora entender que la disensión pueda ser productiva?

A veces el cambio de posición, el cambio de rol en una relación, supone un alto riesgo que no todo el mundo está en disposición de asumir. Si intentáramos entender cuál es la emoción implicada en las reacciones que describíamos más arriba, probablemente la rabia sea una de las que nos viene a la mente. El padre se enfada cuando sus hijos no obedecen, la jefa de equipo responde cortante cuando percibe un atisbo de crítica o la profesora se siente desafiada cuando su alumno le dice que no le interesa lo que está diciendo.

¿Y qué pasaría con nuestra percepción –y reacción- ante estas personas si sustituyéramos su rabia por el miedo? ¿si entendiéramos su enfado como una forma de defenderse de una amenaza percibida? Y si es así ¿por qué podrían sentirse amenazados?

Inteligencia Emocional: Cerrando el círculo.

Lunes, 16 de Febrero de 2009 Rogelio Fernández Ortea 1 comentario

Es claro, público y notorio que la Diputación Foral de Gipuzkoa, y en concreto José Ramón Guridi, Diputado del Departamento de Innovación y Sociedad del Conocimiento , está apostando claramente por el desarrollo de la Inteligencia Emocional en diferentes ámbitos. Actuación que está siendo recogida con gran aceptación y admiración en todo el mundo. En una primera actuación se dirigió al ámbito educativo, posteriormente el familiar, el socio-comunitario y también el organizativo, preferentemente en empresas industriales. Estas vías de trabajo se siguen desarrollando en la actualidad avaladas por la evaluación que de ellas está haciendo la Universidad del País Vasco (EHU/UPV), pero el círculo estaba sin cerrar y es lo que ha pretendido ahora la Diputación apoyando un proyecto de intervención en IE orientado al pequeño comercio.

Las personas mantenemos continuamente una serie de relaciones contractuales que, muchas veces, pasan desapercibidas en nuestro frenético día a día. La compra del pan, la necesidad de una sartén que compramos en una ferretería, la elección de una camisa o de un vestido, de unas gafas, la compra de un paquete de tabaco para los que fuman, de unas tiritas para una heridita que nos hemos hecho… en fin, todas esas pequeñas cosas que compramos en nuestros comercios habituales y que van marcando, en muchas ocasiones, nuestro estado emocional durante el día a día. Señalar que estas relaciones son una de las que más impactan en las personas que vienen a visitar nuestra tierra y cuya impresión de nuestro país viene marcada en gran medida por este tipo de relaciones… había que cerrar el círculo para conseguir un entorno y una sociedad emocionalmente inteligente y éste es el momento del pequeño comercio.

Para conseguir esto, el desarrollo de habilidades emocionales en este sector de actividad tan importante en Gipuzkoa, y a sugerencia de la Universidad de Deusto en su campus de San Sebastián, el Departamento de Innovación ha aprobado una intervención en este sector. Liderado por esta Universidad, en los próximos meses se va a proceder a la formación de comerciantes para que puedan ampliar sus sistemas de atención al cliente y ventas mediante la aplicación de los principios de la Inteligencia Emocional en sus comercios. Se trata de una intervención que, como todas que realiza esta administración pública, será evaluada y contrastada para analizar la incidencia que ha tenido en las habilidades socio-emocionales de los participantes y por ende, en los resultados empresariales de sus negocios. Leer más…

EDUCAR A LOS HIJOS DESDE Y PARA LA CERCANÍA.

Viernes, 13 de Febrero de 2009 pena.rosalia 1 comentario
" Los niños no necesitan padres gigantescos, sino
seres humanos que hablen su lenguaje y que sean
capaces de penetrar en sus corazones".
Augusto Cury

En reiteradas ocasiones a través de este espacio o en el trabajo con las familias se ha emitido criterios sobre el tipo de relación entre padres e hijos. Las posiciones van desde un autoritarismo heredado, a veces no reconocido, hasta la sobreprotección y permisividad.

Baste el ejemplo de una madre , que recientemente me contaba entre angustiada y confundida cómo su único hijo de 18 años no quiere estudiar ni trabajar, y aunque no pide nada, me desespera que se pase el día como un pasota- refiere la madre. ¡ Cómo me ha pagado, yo que siempre he estado ahí, a su lado, haciendo sus deberes del cole con él, dándole todos los juguetes, …todo lo que yo no tuve! Y hasta me echa en cara hoy que yo he tenido la culpa…. sin ánimos de seguir el relato ni de nombrar culpables como buscaba esta madre quizás para bajar la intensidad de su ansiedad, hoy me gustaría poner unos puntos sobre la mesa para que cada cual haga su propia reflexión.

Cuando hablo de cercanía me refiero, sobre todo, a la física y afectiva, a mostrar la disponibilidad, contacto y afecto necesarios para que todos los miembros de la familia sigan creciendo y no se niegue a unos y a otros la oportunidad de búsqueda, de encuentro consigo mismo, de equivocarse, de levantarse, de aprender por sí mismo, de tener metas, de sentirse a veces inseguro para retomar con más seguridad las riendas de la vida. Es estar ahí disponible en la hora necesaria, abierto a la escucha, a la atención , a la solución conjunta de situaciones que puedan resultar difíciles tanto para padres como hijos. Pregúntese como padre no importa la edad de su hijos: ¿ Qué puedo hacer para lograr esa cercanía física y afectiva? , y seguro encontrará respuestas. Leer más…

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Orden del Día: “Compartir emociones”

Miércoles, 11 de Febrero de 2009 Francisco Javier Bárez Cambronero Sin comentarios

Las personas somos animales sociales y hay quien dice haber visto algún espécimen “racional”. Como personas tenemos la necesidad vital de comunicarnos, y una de las formas más utilizadas en esta era nuestra, sobremanera en el mundo laboral, es a través de las reuniones.

En nuestras organizaciones la reunión no sólo se convierte, en muchas ocasiones en la mejor forma de atender algunas necesidades (comunicación, información, resolución de conflictos y problemas, fomentar el espíritu de equipo, presentar nuevos proyectos, definir criterios, etc..), ella misma es una necesidad profundamente sentida.

Existen diversas modalidades y muchos y variados motivos para llevarlas a cabo. Si no se celebrasen reuniones en los lugares de trabajo, el sentido de pertenencia de las personas a las organizaciones sería muy pequeño.

La reunión, no es sólo una importante herramienta de trabajo, es la forma física de representación del trabajo en equipo y cumple con unas funciones fundamentales; define al propio equipo, es el lugar de encuentro donde se revisan, actualizan y desarrollan los conocimientos del equipo. Sirve de ayuda para comprender los objetivos del equipo y de la organización, se genera compromiso con las decisiones que se toman en ellas, y también un momento de desarrollo de creatividad individual y de equipo. Son un entorno donde afloran, perciben y comparten, las emociones, individuales y de equipo. Leer más…

¿El clima afecta a la felicidad?

Lunes, 9 de Febrero de 2009 Jon Berastegi 1 comentario

Es costumbre en la redacción de los artículos que publicamos, terminar con un interrogante, sin embargo en esta ocasión vamos a tomarnos la licencia de empezar este post con el siguiente interrogante: Queridos lectores, ¿el clima afecta nuestra felicidad?

Estamos en plena estación invernal, una de las más duras que se recuerdan, donde estamos conociendo fenómenos como el tornado, la racha de borrascas encadenadas, los vientos huracanados capaces de alzar incluso hasta las personas, nevadas que colapsan aeropuertos y ciudades enteras o inundaciones en las capitales capaces de sumergir cientos de coches.

Los expertos medioambientales, nos recuerdan que estas y otras son las consecuencias del denominado cambio climático, y que si no tomamos conciencia del mismo, las consecuencias podrían ser incluso peores. Leer más…

Modelos de Inteligencia Emocional: Beñat.

Jueves, 5 de Febrero de 2009 Rogelio Fernández Ortea 4 comentarios

Puede resultar curioso que para describir a una persona emocionalmente inteligente recurra a un hombre que si algo le podría definir sería la racionalidad. Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE) hablamos de unir dos de los paradigmas entre los que se ha estado debatiendo el ser humano: la razón y la emoción, pero siempre hablando más de la emoción, quizás por lo nuevo del concepto IE o bien porque deseamos hablar más de los sentimientos, de nuestra emocionalidad. Sin embargo, este gran amigo mío, estudioso además de la IE, se define principalmente como una persona racional y además desea ser más racional cada día… lo que no quita para que, a mi modo de ver, sea un ejemplo de un ser emocionalmente inteligente.

Beñat, que así le podemos llamar, tiene un gran conocimiento de sí mismo. Sabe las cosas que le gustan y las que le disgustan, y no se preocupa mucho de saber por qué. No le interesa el origen de sus emociones, sino que se limita a conocerlas, a reconocer sus sentimientos y las cosas que se los provocan, sin ir más atrás. No le interesa tanto el porqué sino el qué hacer para solucionarlo, le interesan más las conductas que sus motivaciones.

A la edad que tiene, y digamos que dejó hace un tiempo de ser un jovenzuelo, ha llegado a la conclusión acerca de qué es lo que puede esperar de la vida y de cómo puede acomodar sus expectativas a ello. Consciente de sus capacidades, sabe qué es lo que puede exigirse y lo que no, qué es lo que quiere exigirse y lo que no y también con qué puede contribuir a la sociedad manteniendo un buen nivel de felicidad personal y relacional. Es perfectamente consciente de ello y esa conciencia le hace ser desapasionado en cuanto a sus expectativas de futuro. Y digo desapasionado que no desilusionado ya que sabiendo lo que puede hacer no pierde las oportunidades que le brinda ese conocimiento, con un nivel de intensidad emocional estabilizado, para realizar bien su labor y ocupar puestos de responsabilidad en la institución donde trabaja. Tiene unos valores claros que siempre le guían a la hora de tomar sus decisiones no preocupándole demasiado si esos valores son compartidos o entendidos por los demás, pero a él le sirven para sobrevivir, mejor dicho, para vivir bien con él mismo. Leer más…

Cómo hablar a las personas mayores.

Lunes, 2 de Febrero de 2009 Arantza Echaniz Barrondo Sin comentarios

Acabo de leer un artículo muy interesante titulado “Guía 40-70: Cómo hablar con tus padres cuando se hacen mayores” en la Web de Mujer Hoy, suplemento dominical de El Correo Español.

Me ha resultado muy interesante porque vitalmente me he sentido plenamente identificada. Tengo 40 años, dos hijos de 10 años y 8 años y medio, y mi madre se acerca a los 70. Mi padre falleció hace poco más de un año. Una dificultad a la que me estoy enfrentando es a cómo abordar determinados temas con mi madre. Mis hermanas y yo hemos hablado más de una vez de cómo mi madre se está haciendo mayor, está bastante encerrada en su mundo, no atiende demasiado a lo que se le dice, se le olvidan las cosas, sufre despistes, etc. El problema está en cómo dirigirse a ella sin que ella se sienta herida o atacada. Yo ya sé cómo hablar con mis hijos, lo que no quiere decir que siempre lo haga de forma correcta, y a ellos les puedo y les debo tratar como a niños que son. Sin embargo, aunque a veces pueda parecerlo, mi madre no es una niña, ni puedo tratarle como tal. Es una persona adulta, aunque es determinadas cosas ya no esté al 100%. Muchas veces he observado a personas adultas que pierden los nervios al hablar con personas mayores, y más si son sus progenitores. He de reconocer que alguna vez yo también he saltado ante una pregunta o despiste de mi madre, y siempre me he arrepentido después.

La “Regla 40-70” está elaborada por la compañía mundial de cuidado a mayores Home Instead Senior Care, después de entrevistar a 1.500 hijos adultos en los EEUU y Canadá, preguntándoles cómo era la relación con sus padres mayores y cómo manejaban las cuestiones más delicados en sus conversaciones con ellos. Leer más…