Inteligencia emocional

Coreografías emocionales.

Últimamente suelo ver el programa televisivo “Fama a Bailar” (a costa de algunos minutos de siesta). Y lo veo sólo por una potente razón. Es una buena demostración artística, baile, música, mover el cuerpo de forma artística conforme lo que se siente por la música. Pero más allá de todo esto, lo veo porque las clases son verdaderas demostraciones de Inteligencia Emocional aplicada.No opino sobre el programa, su formato, sus objetivos, su audiencia, no opino sobre los profesores, su estilo personal y de enseñanza, sino sólo la utilización en sus métodos pedagógicos (sin mencionarla en ningún momento) de la Inteligencia Emocional para que sus alumnos sean capaces de dar el máximo rendimiento artístico posible y se sobrepongan a las dificultades y a lo reveses emocionales que la dureza del programa provoca.

Son jóvenes sometidos/as a una gran presión, separados de sus familiares y amigos/as, se juegan el poder alcanzar el sueño de sus vidas.

Una de las alumnas tuvo que enfrentarse a la posibilidad de abandonar la Academia por una grave lesión, buen momento de trabajo emocional.

Porque además del durísimo proceso de aprendizaje artístico y físico, deben aprender a convivir, a compartir emociones, cuando ya la propia dinámica del programa es estresante. Y las lágrimas provocadas por “intensos momentos emocionales” afloran fácilmente.

Experimentan enfado, rabia, miedo, incertidumbre, ansiedad, tristeza y al momento siguiente alegría, entusiasmo, felicidad, euforia, ilusión, satisfacción,..

Conceptos como: “conectar con vuestras emociones“, ¿por qué te sientes así?, ¿qué estás sintiendo en este momento?, ¿cómo influye lo que sientes en tu pareja de baile?,es normal que te enfades“, “es bueno que no estés satisfecho/a, porque eso te ayudará a mejorar“, “prestar atención a cómo se sienten vuestras parejas“, “para bailar es necesario sentir“( Cuerpo y mente, corazón, razón y emociones forman un todo, son inseparables).

Conceptos, palabras que aquí escritas parecen no decir gran cosa. Pero en el seno de la dinámica diaria de la Academia de Fama tienen un gran sentido. Los profesores intentan hacerles ver la importancia de la actitud positiva, de la predisposición y de la conexión emocional con sus parejas a la hora de afrontar clases, ensayos y coreografías.

A través de ejercicios de relajación, reflexión e introspección le enseñan a identificar sus propias emociones, y a escuchar, observar y prestar atención a sus parejas para identificar sus emociones y estados de ánimo.

Si las emociones predisponen para la acción (y acción no les falta), disponer de un buen conjunto de competencias emocionales será el complemento perfecto para su formación:

El desarrollo de las competencias emocionales (intra e interpersonales); permitirá a estos jóvenes reconocer y expresar adecuadamente sus propias emociones (Autoconciencia, autorregulación y autonomía emocional), además de reconocer y respetar las de los demás, ayudándoles a regular adecuadamente sus intensos “vaivenes emocionales” antes, durante y después de sus bailes.

En definitiva les permitirá alcanzar un bienestar personal que les haga más feliz su estancia en la Academia de Fama y una Habilidades para la vida cuando tengan que abandonarla y enfrentar sus carreras artísticas, el sentido de sus vidas.

¿Regular su torrente emocional les hará mejores bailarines/as?

2 pensamientos sobre “Coreografías emocionales.

  1. Ana María Reoyo

    Caramba, Javi, sabía que teníamos muchas cosas en común, siempre hemos empatizado, pero no había llegado a pensar que podíamos compartir el gusto por programas como éste. Efectivamente, cada programa de FAMA es una lección de inteligencia emocional. Tiene su explicación. Detrás del profesorado y del alumnado hay mucha gente trabajando ese proceso. Entre esa gente se encuentran psicólogos sociales que ejercen también como profesores de universidad. Efectivamente es un programa para disfrutar ¡y para aprender!
    Ojala todo el mundo tuviese tu sensibilidad y capacidad para apreciar los matices que comentas.
    Respecto a la pregunta de si regular su torrente emocional les hará mejores bailarines/as, mi opinión es que sí, pero no sólo hará de esas personas mejores profesionales, sino tambien mejores personas.
    La paz y la resolución de conflictos depende de la capacidad de las personas para actuar de forma emocionalmente inteligente, desplegando sus destrezas sociales (comunicación efectiva, liderazgo resonante, capacidad para trabajar en equipo, comportamientos colaborativos, aceptación de la diversidad, etc).
    Ahora que estamos en el año de la Innovación y la Creatividad, no podemos obviar la influencia de la inteligencia emocional sobre las personas que son, al fin y al cabo, las que dificultamos o fomentamos el cambio y la innovacion.
    Nada cambia si no cambiamos las personas.

  2. Fco. Javier Bárez

    Querida Ana, qué alegría me ha dado leer tu comentario y de que tengamos este (blog) nexo de unión.
    En el día a día vanalizamos demasiadas cosas, y efectivamente algunos programas de TV son ¡hasta educativos!, sólo hay que querer entenderles “las tripas”.
    Ya lo dices tú, nada cambia si no cambiamos las personas,y es posible que con esta especie de ¿descubrimiento actual? de la suprema importancia de las personas y el desarrollo de sus competencias y habilidades (emociones y relaciones) hayamos encontrado un camino hacia el cambio y del verdadero valor e importancia de nuestros campos de conocimiento, Psicología Social y Sociología. Quizás sea ésta la verdadera innovación del siglo. Y como bien dices, conseguir la paz depende de las destrezas sociales y emocionales “creativas”.
    Un cariñoso abrazo
    Javi

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