Percibir, ¿Desde dónde y para qué?
Percibir es unos de los vocablos/ noción más recurrentes dentro de nuestro quehacer de la educación emocional. Y no es fortuito, en toda actividad humana subyace una percepción primaria del objeto, proceso, fenómeno del cual se trata. Hoy quiero compartir 2 ó 3 pistas que pueden servir de punto de partida para entender el percibir como proceso de la IE.
En la percepción participan nuestros sentidos. Ser consciente de ello nos ayuda incluso a identificar cierta prevalencia por decirlo de algún modo de lo visual, kinestésico, auditivo que a manera de filtro interno va reflejando y o expresando lo percibido con matices diferentes. Si pides, por ejemplo, a un grupo de personas que te describa brevemente una película, un libro, un concierto recién apreciados, podrás comprobar a través de su expresión corporal ( no verbal) y verbal utilizados hacia dónde ese filtro interno focaliza su atención. Asimismo, unos centran más la atención en el todo; otros, en las partes, los detalles; en el quién, en el qué, en el dónde, cómo o cuándo. Y todas son legítimas Así sucede con cualquier trozo de información.
En la percepción influye nuestra experiencia vital. Abarcaría desde qué emoción (es) se vive lo percibido, hasta qué se evoca, a qué se asocia, cómo se integra dentro del sistema de conceptos, creencias sobre las cosas. De modo que cada cual agregará matices, restará otros y construirá su propio objeto por decirlo de alguna manera.
Lo percibido tiene un impacto en quien lo percibe. No sólo pensamos y sentimos sobre lo percibido, sino también actuamos. Por tanto, es importante no sólo lo que se siente, sino también cómo se expresa y qué se hace con ello. Leer más…









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