Inteligencia emocional

Conociendo las emociones

Tan importante como ser capaces de identificar y tomar conciencia de las emociones que sentimos ante cualquier estímulo o situación, es saber identificar de qué tipo son esas emociones y qué función cumplen (a las funciones le dedicaremos un futuro post). Y es importante porque de ello dependerá la estrategia y la manera de afrontarlas y gestionarlas, así como las consecuencias que tienen para nuestra vida y la de los demás.

Ya se han escrito en este mismo blog algunos post sobre la clasificación y clases de emociones, sin embargo y con objeto de complementar este conocimiento, me gustaría aportar mi perspectiva sociológica de las emociones que se fundamenta en el extraordinario trabajo de Eduardo Baricat (podéis consultar mi blog personal).

 Las emociones se contemplan como experiencias internas del ser humano y que hacen que nos comportemos de una u otra manera, a veces para bien, a veces para mal, dependiendo del tipo de emoción que sintamos y de la intensidad de la misma. Sin duda las emociones pertenecen a la realidad de nuestro cuerpo, pero sólo pueden entenderse por las relaciones que los individuos mantienen con su entorno. Según Humberto Maturana, el emocionar sólo puede comprenderse como un fenómeno biológico relacional.

La Sociología de las emociones (estudia la relación entre la dimensión social y la dimensión emocional del ser humano) nos permite entender que nuestros estados emocionales, lo que cada cual pueda llegar a sentir, está en gran medida socialmente condicionado y determinado a través de los intensos procesos de socialización (conscientes e inconscientes) de las estructuras sociales, de las normas y convenciones sociales y de los sistemas culturales Existen normas emocionales que definen cuáles son las emociones que debemos sentir en determinadas situaciones.De aquí la importancia de conocer cuáles son los diversos tipos de emociones y qué funciones cumplen.

 Más allá de una primera clasificación de emociones como positivas (como aquellas de utilidad, beneficiosas, que ayudan a mejorar o aumentar un estado placentero,…) y negativas (aquellas que son dañinas, que perjudican, que paralizan, que producen malestar,..), podemos observar los siguientes tipos de emociones: Básicas-naturales, complejas-cognitivas, sociales y colectivas.

Diversos autores coinciden en identificar seis emociones básicas; alegría, tristeza, rabia, miedo, asco y sorpresa. Son emociones evolutivas, adaptativas y de supervivencia. Aunque también tienen su “carácter” social y colectivo.

 La mayor parte de las emociones sociales – de un sistema cultural – están orientadas hacia o provienen de otros individuos (interacción), aunque cada persona puede sentir emociones diferentes, o diferente intensidad. Surgen en la relación que mantenemos con los otros, en el orden de la intersubjetividad humana, nuestro mundo social.

Los celos sólo son concebibles en sociedades que tienen institucionalizado el matrimonio monogámico. Envidia, odio, celos, desprecio, asco, vergüenza, resentimiento, culpa, lástima, orgullo, confianza, compasión, miedo, ansiedad, admiración, amor, alegría, tristeza, y hasta la creencia de fracaso personal. Son emociones sociales.

 Otra cuestión son las emociones colectivas, se dan cuando nos enfrentamos o compartimos fenómenos en los que un conjunto de personas sienten al mismo tiempo y en un mismo lugar idénticas emociones. Cada individuo afectado de la misma manera,  ante la misma señal y en un mirarnos (contagio emocional) la emoción se intensifica. Las emociones colectivas tienen un alto componente de contagio, a veces no tenemos perspectiva para tomar conciencia de la emoción colectiva que nos embarga.Se muestran necesariamente en grupos y ayudan a regular las relaciones entre personas, comunidades, organizaciones y equipos.

Alegres en una fiesta y tristes en un funeral. Emoción colectiva como suma de emociones individuales provocadas por un mismo hecho, indignación ante una injusticia social. Pánico (miedo colectivo) ante una posible catástrofe. Euforia, alegría ante el gol del equipo local, etc.

 Por otro lado, las emociones complejas podemos definirlas como estados emocionales en los que se mezclan varias emociones, algunas quedan enmascaradas por otras. Pero también tienen su componente cognitivo, intervienen las creencias, las expectativas, el aprendizaje. Tienen mucho de común con las emociones sociales.

Por ejemplo, la frustración contempla rabia, tristeza, decepción. Como dirá Merton, en nuestras sociedades opulentas, tecnológicamente avanzadas, la frustración se torna endémica y de origen social, mientras los deseos de consumo son estimulados por la publicidad y medios de comunicación, los recursos económicos necesarios para adquirir los bienes y servicios deseados no están al alcance de todos.

 Esperamos vuestras aportaciones para mejorar esta clasificación de las emociones.

 Las reflexiones de este post nos llevan a una interesante cuestión que nos plantea E. Bericat, y que desarrollaremos en adelante…

¿Sienten las sociedades?

  La imagen de cabecera es de Pinterest

5 pensamientos sobre “Conociendo las emociones

  1. Javier Riaño

    Gracias, Javi, por aportar un enfoque que complementa otros mas comunes como el neurocientifico, psicologico… Inspirador.

  2. Rogelio Fernández Ortea

    Javi…las sociedades claro que sienten, que sentimos aunque esos sentimientos no sean lo suficientemente intensos como para que se conviertan en emoción y os hagan reaccionar a nivel social a no ser que se trate de fútbol (y perdón por la ironía). Gracias por el post y seguro que se va a ir completando la clasificación, por lo que dejo una para que la evalúes: emociones de fondo (Damasio). Un saludo!!

  3. Iñaki Pérez

    Mil gracias Javi por tu lección magistral. Me gusta mucho la distinción emociones sociales y colectivas u espero que podamos profundizar más en la investigación en ese ámbito concreto que me parece muy interesante.
    Un abrazo!!!

  4. Arantza Echaniz Barrondo

    Claro que siente las sociedades… Y ojalá sintieran más vergüenza (para erradicar muchas conductas absolutamente reprobables) y más compasión (para estar más cerca de quienes más sufren)…

  5. Pingback: Emociones en el ser humano: su utilidad* | Rogelio Fernández Ortea

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