Inteligencia emocional

La emoción de emprender viaje

La emoción de emprender viaje

Cada vez que nos enfrentamos a un problema en la empresa, en el ámbito educativo, en lo personal, nos vamos a buscar respuestas en los “especialistas”, los que tienen experiencia probada en ese terreno. ¿Y si a veces la respuesta estuviera fuera?¿y si fuera necesario salir para volver a mirar desde otra perspectiva?

Cuantos más años cumplo más me doy cuenta de que no soy especialista, si acaso rastreadora, exploradora, inquieta, curiosa. Me gusta lo que sucede en los bordes, en los límites, me gusta ver que pasa en los cruces de caminos, allí donde convergen las ideas.

Soñando New York City desde el Sombrero de Chasna (Tenerife)

Entro en este blog como un elefante a una cacharrería, afortunadamente hay muchos especialistas que me acompañan, así que no temo al estropicio. Hoy llego aquí para hablar de viaje y emociones, innovación, cambio…, el viaje como aprendizaje es el hilo conductor de mi discurso hace ya unos años, podeis comprobar por qué en El Guisante Verde Project.

He encontrado en el viaje una suerte de entrenamiento, me gusta manejar mapas, notas, guías, planes, lecturas, sueños… el resultado ofrece un mapeo de emociones encontradas. El viaje se convierte en el contexto propicio, una suerte de iniciación para observar y enfrentarse a emociones propias y colectivas, de las que tenéis mucha más información en conociendo las emociones.

¿Cuántas emociones nos depara un viaje? ¿salimos predispuestos a disfrutar? ¿conectamos la wifi emocional? ¿contagiamos cuando hablamos de viajes? ¿es una huida o un reencuentro? ¿viajar nos prepara para el cambio? ¿Viajar incrementa nuestra inteligencia emocional?

En ocasiones entro en un viaje como un actor se prepara para un papel, me interesa conocer al máximo el contexto, quiero hacer un proceso de inmersión, historia, arte, idioma, cultura, como diría Kapuscinsky te atrapa el virus de cruzar fronteras y nunca tienes suficiente, quieres absorberlo todo, y sin embargo las emociones más poderosas las provoca una mirada, un gesto, una luz, un espacio tantas veces soñado. En ese mix hay un agente que polariza lo que sientes y traduce todo lo que está a tu alrededor: tu estado de ánimo. ¿estamos más predispuestos a las emociones positivas cuando viajamos?

Tal y como Javi explica en el arte y la ciencia de no hacer nada, es en los espacios en blanco donde se producen las conexiones afortunadas. El viaje también implica dejarse llevar, sentir, escuchar de otra manera, leer en los gestos. Los códigos que aparecen ante nosotros cuando nos trasladamos a otras culturas son una suerte de jeroglíficos, pistas, puntos que tenemos que unir, traducir. La sorpresa, lo exótico, lo extraño nos provoca, y mientras tanto nuestro cerebro busca la conexión, la relación con lo conocido, el viaje nos transforma. La emoción es la que fija un evento en nuestra memoria, y en un viaje los cinco sentidos se ven implicados por lo que la emoción es mas intensa. ¿Qué trae a nuestra memoria ese aroma, ese paisaje, esos colores, esa sonrisa, esa mirada, ese tacto…?

Creo que es la destreza para identificar emociones básicas la que más se desarrolla en el viaje, la que permite que la comunicación fluya por muchos kilómetros, hábitos y culturas que nos separen. Para ello tienes que llevar en tu equipaje la curiosidad, la admiración y las ganas de aprender. No olvides que tu mochila, tu maleta siempre vuelve más llena de lo que ha ido, vuelve muy cargada de emociones y de uno mismo depende evocarlas, reactivarlas una y otra vez. El viaje es una vacuna emocional o un virus, tu decides.

Iniciamos la nueva andadura de este blog hablando de ilusión, y desde luego está es una invitada que no falta nunca en mis viajes.

¿Emprendemos viaje?

5 pensamientos sobre “La emoción de emprender viaje

  1. Pablo Cueva

    Viajar es una experiencia muy emocional. Hay quienes lo hacen para cambiar las rutinas, quienes buscan explorar, los hay que lo hacen por huir… Toda una metáfora de la misma vida y de la gestión del cambio con el que debemos convivir. Yo me apunto!!!!!!

  2. Iñaki Pérez

    Pues nada más apropiado, querida Maribel, que este post sobre viajes y emociones, puesto que me pillas de vuelta de un viaje y a punto de emprender otro en un par de días.
    Sin duda, si además tienes la oportunidad de saciarte de personas cercanas, queridas, añoradas, hay viajes que se convierten en una experiencia emocional increíblemente enriquecedora, saludable, incluso sanadora.
    Gracias amiga por este punto de vista tan apropiado y revelador.
    Besos!!

  3. Rogelio

    Mariblel, me apunto a ese viaje que comentas y que resulta imprecindible para recorrer el camino de la mejora de nuestra intteligencia emocional, de nuestras competencias socio-emocionales. Viaje, además, que se inicia con ilusión como decías pero sin un rumbo fijo, dejándote llevar por la vida y las experiencias vitales. Un viaje que se realiza mejor en compañía, por lo menos en algunos tramos, y todos vosostros, los que estáis escribiendo en este blog, sus lectores y los miembros del CIE sois una gran compañía. Un fuerte abrazo y nos vemos en el camino!!!

  4. Arantza Echaniz Barrondo

    Para mí en el viaje lo más importante es la actitud. Creo que lo más útil es viajar ligero de equipaje, disfrutando de cada momento y atesorando experiencias que es lo que realmente hace avanzar y crecer. Además, al final… ¿qué es la vida mas que un viaje de largo recorrido con rumbos muchas veces inesperados?

  5. Pingback: Emociones en el ser humano: su utilidad* | Rogelio Fernández Ortea

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