Inteligencia emocional

Los momentos del verano

Comienza para muchos una época de vacaciones. Época de descansar, de disfrutar de nuestros hobbies y aficiones, de hacer realmente lo que más nos apetece. En definitiva, de disfrutar más de aquellas cosas que nos hacen más felices.

Pero esta reflexión siempre me lleva a la otra lectura que puede hacerse de esta situación. ¿Qué pasa, que durante el resto del año no disfrutamos, no somos felices? ¿Nuestra felicidad depende tan solo de un puñado de días de vacaciones al año? ¿Se puede disfrutar y ser feliz de otra manera?

Es cierto que muchas personas tienen trabajos que no les satisfacen ni disfrutan con ellos porque pueden estar muy alejados de sus pasiones, pero en este punto recuerdo una frase que escuche a un gran profesional y mejor persona, Enrique Marco Iserte, que decía “Quizás no podemos hacer lo que nos gusta, pero podemos hacer que nos guste lo que hacemos”. Siempre podemos poner nuestro granito de arena, con nuestra actitud, nuestra creatividad y nuestra impronta, para hacer que nos guste algo que hacemos, aunque no sea ela vida es aquello que pasa mientras estas ocupado haciendo otros planesl trabajo de nuestra vida.

Por otro lado, otra frase memorable es aquella que dice que “La vida es aquello que pasa mientras estamos ocupados haciendo otros planes”. Nos pasamos la vida pensando en aspectos o bien que han pasado, o bien que vendrán, sin disfrutar del momento presente, sin vivirlo con plenitud y consciencia.

En la vida hay muchos momentos que “se nos escapan”, pasan de largo sin prestarles atención y disfrutar de los mismos: una puesta de sol, una conversación agradable, un pequeño gesto, una mirada, una buena comida, un buen helado, caminar por la arena, bañarse en el mar……etc.

Me ha encantado este video de un niño con su perro. Es como un cortometraje, donde en apenas unos segundos suceden muchas cosas.

La capacidad de disfrutar del niño, su tranquilidad a la hora de gozar de ese momento, la naturalidad con la que sucede todo, la tranquilidad de su compañero el perro, que tan solo es testigo de la escena, “sin juzgar” ni mantener un comportamiento extraño.

Mantengamos pues estas vacaciones, y el resto del año, una actitud de disfrutar también con las cosas pequeñas, que son las que sumadas nos ofrecen un balance positivo de nuestro bienestar y felicidad.

 

¿Nos cuentas tus pequeños momentos de felicidad?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *