Inteligencia emocional

Los libros no sólo son para el verano

En parte muchos estamos pensando ya en vacaciones, luz, sol, agua… y en libros.

Libros que me esperan en las estanterías o que ya he leído y a los cuales les debo unas notas para comprobar dentro de un tiempo que saque algo en claro. Libros ¿ de verdad son para el verano?.

Os voy a contar algunos con los que yo he disfrutado y también algunos pendientes por si queréis adelantarme y contarlo.

En la lectura buscamos argumentos que reafirmen nuestras ideas, el cerebro localiza lo que más le interesa de la ingente cantidad de información recibida. No es ningún secreto para quienes me conocen lo mucho que me interesa la Hibridación.

libros verano

Si hace unos años un libro llamado El Efecto Medici  sirvió para difundir esta corriente de mezcla, mix de ideas, de conexiones improbables, otro libro, de Jorge Wagensberg, pone de nuevo el foco en las intersecciones:

El pensamiento intruso, el espíritu interdisciplinario en el mapa del conocimiento.

Este es desde luego un libro denso, para reflexionar, no apto en cualquier caso para horas de piscina. Y nos deja frases como esta:

“Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución”

Hace ahora casi un año me preguntaba en este blog por el espíritu de frontera, cruzar fronteras es un reto que siempre me tienta, asomarme a los límites, encontrar conexiones imposibles.

“El espíritu de la frontera invita a revolotear en torno a un tema antes de profundizar en él.”

El viaje es para mi el mejor entrenamiento para esta manera de pensar, Wagensberg titula: “Jules Verne, viajar, viajar, viajar…vivió su tiempo mientras soñaba el tiempo siguiente.”

Moverse entre la dispersión y la concentración es un ejercicio habitual de la mente, y creo que la lectura estimula esta capacidad.

Durante muchos años se mantiene el debate sobre lo que es ciencia, lo que es arte y las diferencias y similitudes. ¿De verdad que tenemos que elegir entre nuestro lado científico y nuestro lado artístico? ¿no se reproduce el debate cuando hablamos de nuestro lado racional y nuestro lado emocional?

Vuelvo a mis días de instituto y recuerdo que me apasionaba la física, a la vez que podía pasarme horas pintando, leyendo sobre movimientos artísticos. Me debatía entre quienes me recomendaban la carrera de física y la libertad que intuía en la facultad de bellas artes. En este libro se habla de células eucariotas y de museografía, de ciencia, de arte, de método científico.

Hibridación, mezcla o serendipia, caminos que se cruzan. Como se cruzan unos libros con otros, y ellos tejen una red y un itinerario paralelo al mío.

Lo cierto es que a mi los libros me acompañan todo el año, en todo caso noto que a veces cambia el género, divulgación, ensayo, novela… Se que en un año convulso como este, con la crisis de los que huyen de la barbarie perdiendo fuerza en los informativos, con los mal llamados refugiados llamando a nuestras fronteras, volveré de nuevo mi mirada hacia el trabajo de Petros Markaris, que tan bien ha descrito las dificultades de la sociedad griega a través de su comisario Jaritos.

Afortunadamente en este blog, Javier Barez recuerda una y otra vez a todas esas personas obligadas a abandonar sus hogares y que hasta hace muy poco estaban a las puertas de Grecia.

En verano vuelvo a ciudades como Venecia, que revisito gracias al Comisario Brunetti, el personaje de Donna Leon, que en todos estos años tiene el poder de mantener una familia modelo en una ciudad invadida por los cruceros y los turistas. Es un descanso acercarme a Guido Brunetti y encontrarle leyendo a los clásicos, disfrutando de largos paseos por los barrios menos conocidos de la SerenÍsima.

Me confieso seguidora de Ian McEwan, un autor que cambia de registro en cada obra y que consigue convertir en un ejercicio osado leer “La ley del menor”, una reflexión novelada sobre la moral y la ética de nuestra sociedad supuestamente civilizada, una sociedad, en la novela la londinense, donde muchas de las decisiones más importantes de la vida quedan en manos de terceros, de extraños. Y esta lectura cuya protagonista es una jueza del tribunal supremo que tiene que justificar de forma cuidadosa y fundamentada todas sus sentencias en el tribunal de familia, me lleva a pensar en Victoria Camps, de la que leí hace tiempo “Paradojas del individualismo”, y en que tengo que leer su “Breve historia de la ética”, un autora que logró el premio nacional de ensayo en 2012 con “El gobierno de las emociones”, esto es tirar del hilo…

Cualquier formato es interesante, desde el gráfico en Enseñar, un viaje en comic, de William Ayers y Ryan Alexander Tanner, hasta el que parece llamado a revolucionar nuestra forma de afrontar las crisis, de la mano de un experto en proyectos de cambio sistémico a largo plazo, Otto Scharmer, y su libro Teoría U, que ya está traducido al castellano.

Libros para divagar, para reflexionar, para consolidar aprendizajes, para evadirnos…

¿Cuál es vuestra lectura favorita en verano?

Un pensamiento sobre “Los libros no sólo son para el verano

  1. cinthya varela valencia

    bueno toda la gente suele tener inteligencia emosional y me parecio muy buena la informacion ya que se desglosa de varias maneras y ademas se centra bien en lo que se da a conoser…
    cinthya varela valencia 1°1 turno matutino epo 88

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