Inteligencia emocional

Emociones e inteligencia artificial

big-dataEl futuro se construye en el presente. Convivimos con la tecnología hasta el punto que las nuevas generaciones se denominan “nativos digitales”. He observado cómo mis padres, que superan los 70 años, han aprendido a utilizar herramientas tecnológicas como los teléfonos inteligentes y se apañan con dignidad con aplicaciones como skype o whatsup. Mis hijos han sustituido la televisión por tabletas u ordenadores para su ocio y, además, son ya un elemento del aprendizaje en su centro educativo. Esta es una realidad que forma parte de nuestra cotidianidad. La cuestión que planteo hoy va un paso más allá. Quiero compartir alguna información y otras reflexiones sobre la capacidad de las máquinas para procesar nuestras emociones e incorporarlas en su comunicación con nosotros.

 

Inteligencia artificial, la nueva dimensión.

Una sociedad conectada y digital genera un enorme “big data” o universo de datos. La inteligencia artificial procesa parte de esta información en base a
parámetros que definen quienes tienen acceso a la misma con el objetivo de extraer conclusiones sobre nosotros. Este espacio comenzó siendo un mar, pasó a océano y hace tiempo que es un universo paralelo. Los algoritmos son capaces de localizar relaciones relevantes entre datos. Pero no queda la cosa en una compleja forma de hacer lo que se ha venido a llamar minería de datos. La capacidad de computación ha hecho crecer las posibilidades de la inteligencia artificial hasta puntos que resultan sorprendentes. En algún articulo anterior ya hablamos, por ejemplo, de herramientas que identifican emociones en tiempo real. En estos momentos se está tomando conciencia de que podríamos explotar mucho más ese universo de datos digitales. El límite está, ahora mismo, en idear nuevos objetivos, nuevas utilidades para las que emplear esta capacidad de procesamiento.

 

Robot de conversación, los chatbots.

Una de las aplicaciones que me resultan más interesantes hoy en día es la de los robots de conversación. Son aplicaciones que interactúan con un usuario a través de un chat, o un servicio de mensajería, de manera automática. Esto, que puede parecer desprovisto de la gracia que la emoción da a la charla entre humanos, es una frontera que creo que va a desaparecer pronto. ¿Os imaginais hablando con un robot como C3PO, el mítico personaje de “La guerra de las galaxias”?

Pues sin llegar a ese extremo existen esfuerzos serios para obtener algo parecido. Os recomiendo que exploreis estos robots (los dos primeros hablan en inglés): Mitsuki, XiaoIce, o Alizia. De hecho existe el premio Loebner para aquella empresa que consiga generar un chatbot que consiga hacer creer a un jurado profesional que se trata de un ser humano. Cada vez está más cerca de que ese día llegue.

 

Cómo dotar de emoción a la inteligencia artificial.

larkconversation

Lark

Evidentemente se trata de un asunto complejo. Lo primero que habría que decir es que hoy por hoy hay que acotar el tema de conversación. Los chatbots que pretenden abarcar una conversación sin limites, tratan de hacerlo o bien preguntando primero, o bien dando un soporte de búsqueda al usuario (estilo siri). Para dotar de emoción a la inteligencia artificial, ésta debe disponer de información personalizada del usuario y devolvérsela con una valoración sobre la misma que incluya el posible efecto emocional que ésta pueda tener para el usuario. He tenido la suerte de colaborar en un proyecto vasco que está avanzando mucho en esta línea. El resultado es una interacción mucho más personalizada que por ejemplo la que ofrece LARK.

 

No dudo que pronto la interacción hombre – máquina será mucho más amable. Estad atentos porque en una década los robots serán capaces de interactuar emocionalmente. Sucederá cuando la inteligencia artificial incorpore en su programación conocimientos de la psicología en general y de la inteligencia emocional en particular. Esto permitirá a los chatbots responder de forma mucho más emocional a pesar de ser máquínas sin emociones.

Un pensamiento sobre “Emociones e inteligencia artificial

  1. terapia de pareja

    Que interesante información en verdad, más para nosotr@s como terapeutas de pareja y familia pensar en esa posibilidad, teniendo en claro que una cosa es la “interacción emocional” discursiva y otra, la analógica. Quizás logrado este paso, ambas se puedan encontrar más a futuro… cuando los chatbots, puedan gesticular y tener brillo en la mirada…

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