Inteligencia emocional

De círculos y proyectos

Llega el periodo estival por estas tierras y es tiempo de cierres de ciclo, de descanso, de reflexión y, por qué no, de imaginar, pensar, planificar y emprender nuevos proyectos para el siguiente curso.

Hace unas semanas, un buen amigo me recordó un video muy interesante de Simon Sinek sobre el Círculo de Oro. Un planteamiento muy enriquecedor, donde se explica desde dónde surgen los negocios exitosos, aquellos que marcan una diferencia. En esa charla, S. Sinek expone  que para ello se debe responder a tres preguntas básicas: Why? – How? – What? Y en este caso el orden sí altera el producto: desde el conocimiento y la convicción del para qué voy a desarrollar éste o aquel proyecto, encontraré las respuestas a cómo llegar y finalmente qué ofrecer.

Si te pones a pensar, para pasar por estos círculos, la inteligencia emocional es un soporte clave. Ya sea pensando en el modelo de competencias de Goleman (autoconciencia, autogestión, conciencia social, gestión de las relaciones) o el de habilidades de Salovey y Mayer (identificar, usar, comprender y manejar las emociones), ser emocionalmente inteligentes marcará una diferencia a la hora de llevar adelante y con éxito un proyecto.

Y si este verano estáis pensando en ello, aquí os dejo una serie de reflexiones nacidas desde las vivencias, conocimientos y experiencias profesionales acompañando a otra/os emprendedore/as:

  • La mochila: Es importante conocer los recursos con los que contamos (externos e internos) para utilizarlos de la mejor manera posible en pos de los objetivos propuestos. Conocer nuestros recursos nos permite tomar decisiones y generar ideas.
  • Dejar espacio para lo nuevo: El aprendizaje continuo es fundamental para alcanzar nuestras metas y adaptarnos con mayor facilidad a los cambios constantes del entorno y el mercado.
  • Paso a paso para alcanzar la meta: Procuremos visualizar la meta y tomar cada pequeño logro como un escalón que nos permite llegar hacia ella. A medida que el negocio evolucione, las metas pueden evolucionar y modificarse.
  •  Salir de la noria: Si bien es importante conocernos y reflexionar sobre la situación en la que nos encontramos. Ese proceso debe servirnos para generar acciones que lleven al cumplimiento de las metas propuestas.  Centrarnos en un problema y dar vueltas sobre él sin ver otras perspectivas nos impide obtener soluciones creativas y eficaces.
  • Puentes que construyen: Construir alianzas con otros emprendedores potencia la generación de ideas y posibilita la obtención de resultados sinérgicos favoreciendo el crecimiento y reduciendo esfuerzos individuales.
  • Equilibrio: Emprender implica tiempo y esfuerzo, implica responsabilizarse de cada acción o inacción que se produzca (es ser tu propio jefe). Sin embargo, debemos recordar la importancia de las relaciones personales (la familia, los amigos) y trabajar en pos de un equilibrio entre el negocio y la vida personal.
  • La voz de la experiencia: Son muchos quienes han pasado por este proceso, que han tenido aciertos y errores. Pedir opiniones, escuchar experiencias nos permite aprender. Contactar y pedir consejo a personas que admiramos o creemos que nos pueden aportar conocimientos es un recurso que debe estar siempre presente (“el no ya lo tenemos”).

Que tengáis un estupendo y fructífero verano, del que puedan nacer nuevos e ilusionantes proyectos para el próximo ciclo.

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