Inteligencia emocional

CUANDO LOS CENTROS ESCOLARES GENERAN ENFERMEDAD

La calidad del sistema educativo de un país no solo es un indicador  de los niveles de desarrollo y bienestar alcanzado actualmente, sino también los que podrá alcanzar en momentos venideros. Parece que los políticos están empezando a desperezarse y sacar sus narices de la cómoda poltrona en la que se aposentan sus traseros para observar los sonrojantes resultados de los diferentes estudios nacionales e internacionales que evidencian el lamentable presente y ruinoso futuro que nos espera si no somos capaces, entre todos, de ser conscientes de lo que nos jugamos si no atendemos con la urgencia que se merece, este tema.

Por otro lado, cuando planteamos este reto y como no puede ser de otra manera, nos encontramos con diferentes opiniones sobre lo que habría que hacer: están los que creen que inundando de tecnología los colegios, estos se volverán modernos, eficientes y nórdicos (no solo por colocar mobiliario de una famosa empresa sueca), otros  que utilizando nuevas metodologías pedagógicas el rumbo de este barco se corregirá por sí solo, otros que solo creen que es necesario un aporte mayor de medios económicos y con solo eso, esto está hecho…todo esto seguramente sea necesario, pero creo que hay que tomarse un tiempo importante para reflexionar sobre un elemento que en muchos casos se deja como secundario, pero que es en realidad, principal. Me refiero a la valoración del nivel de salud emocional de nuestros centros.

Cuando por todo lo anteriormente mencionado y otras causas los centros educativos se convierten en lugares emocionalmente insalubres para las personas que lo habitan, es debido, por ejemplo, a ¿qué no hay suficientes ordenadores por alumno? Seguro que no.  Llevo años tratando los problemas psicológicos de menores y adultos que aparecen como consecuencia de pasar mucho tiempo en estos lugares donde el clima emocional se ha ido deteriorando a pasos agigantados. Creo que no somos conscientes de lo perjudicial para la salud psíquica e incluso física que supone mantener un sistema educativo (incluyo a toda la comunidad educativa) que provoca este devenir enfermizo a las personas que lo habitan. También he de puntualizar que de estas consecuencias no se libra ninguna clase de modalidad educativa. Son resultados que se observan, no solo en los centros de carácter público, sino también atañe a los concertados y privados. Nadie se salva, por muy cara que sea el precio de la matricula, de padecer este proceso de insalubridad emocional.

Como decía, en los últimos años el deterioro del clima emocional de los centros se ha visto incrementado exponencialmente hasta convertirse en lugares generadores de enfermedad.  No tiene mucho sentido conocer la valoración sobre el nivel de conocimientos adquiridos, o si se utiliza más o menos tecnología, o si tenemos más o menos presupuesto para trabajar, si no somos conscientes de que este sistema está  sustentado, en primer lugar, por las personas (adultos y menores).  Estas necesitan encontrarse motivadas, admiradas, ilusionadas, formadas, descansadas y apoyadas (sigo hablando de adultos y menores) y que debemos encontrar la manera de que esto ocurra. No hay que olvidar que el día a día de los colegios lo sustentan las emociones de estas personas (sigo incluyendo a adultos y menores) y que éstas  están muy mal cuidadas y gestionadas.

Mientras escribo, me viene a la memoria, la experiencia de una compañera que estuvo hace tiempo trabajando en colegios de algunas comunidades de países del norte de África y volvió sorprendida de la motivación, ganas, ilusión, determinación, admiración y alegría (sigo incluyendo a adultos y menores) que se encontró en el día a día de estos colegios. Sin ordenadores, con mesas y material prestado, sin aire acondicionado, con pizarras analógicas, con luz mantenida por generadores…en definitiva lugares con pobre índice de infraestructura, pero un alto índice de salud emocional. Creo que merece la pena tomarse un momento y reflexionar sobre esta paradoja.

Todas las metodologías son interesantes y tienen ventajas e inconvenientes, pero no debemos olvidar que tienen que llevarse a cabo, insisto de nuevo,  por personas y que estas a su vez tienen que tener recursos y preparación para generar que esos entornos de aprendizaje vital y formal sean espacios que no dañen nuestra mente, ni nuestras emociones, ni nuestro físico. Se diseñan espacios seguros arquitectónicamente hablando, pero ¿se diseñan para que sean seguros emocionalmente hablando? Rotundamente no. ¿Se pueden diseñar estos espacios? Rotundamente si.

Algunos ejemplos de las consecuencias de trabajar y estudiar en estos espacios insalubres: Se estima que 1 de cada 6 profesores cogen la baja por estrés o ansiedad debido a su entorno de trabajo,  y la posibilidad de recaídas y que se conviertan en episodios más largos y crónicos es muy alta.  Hablemos de la violencia, en cualquiera de sus diferentes modalidades de agresión física o psicológica, de mayor o menor intensidad: de género, de alumnos contra profesores, de docentes contra alumnos, de acoso, bullying, ciberbullying, insultos, peleas, bromas vejatorias, humillaciones,  dentro de los centros escolares, está por encima del 60 por ciento. No he encontrado estadísticas especificas sobre el consumo de drogas dentro del entorno de estudios, pero según un estudio del Instituto Aragonés de Estadística en el uso de drogas en enseñanza secundaria del 2012, refleja que el 44,1% han consumido cannabis alguna vez, un 5 por ciento han probado la cocaína, y el 88,4% el alcohol. Según los datos de Eurostat, España es el líder de la UE en abandono escolar prematuro con una tasa del 21,9% en 2014, países como Croacia, Republica Checa y Lituania no llegan al 6%. Cuanta es la desmotivación, perdida de ilusión, enfados, rabia, ira, tristeza…cuanta la crispación.  Donde el potencial de nuestros niños y niñas con alta capacidad, se desperdicia por los sumideros de un sistema arcaico, desvalorado y mediocre. ¿Cuándo se ha convertido los centros en machacadores de autoestimas? En último extremo y el más dramático sin duda,  cuando se han convertidos en entornos donde por todo esto, menores se quitan la vida.  Esto es del todo inadmisible. Como un padre y una madre puede asumir que su hijo o su hija han perdido la vida por que otros alumnos les han hecho la vida insoportable y sesgan su futuro de un plumazo, donde su familia deberá asumir que ya no van a volver a estar jamás con ellos. En fin, más allá de las frías estadísticas, debemos pararnos a pensar en ello muy seriamente y olvidarnos de otras majaderías superficiales, de payasadas de moda y nuevas ondas culturales que se tornaran en un visto y no visto, pasajeras. Si no empezamos a diseñar, desde la base, centros emocionalmente saludables, el futuro se teñirá de un sabor amargo y ruinoso.

Quiero acabar este artículo, agradeciendo a muchos profesores que tuve en mi infancia y juventud y a otros que actualmente siguen intentando cambiar las cosas a pesar de las dificultades (a los que me unen lazos de colaboración profesional y con algunos incluso también familiares). Alentar a aquellos que entienden que la base de los cambios futuros pasan por las emociones y se dejan la piel intentando que esto suceda.  A grandes profesionales con una excelente actitud y profesionalidad que permiten sacar día a día, con mucho esfuerzo, a un montón de niños y niñas adelante, para poner ante ellos un futuro alentador.

 

2 pensamientos sobre “CUANDO LOS CENTROS ESCOLARES GENERAN ENFERMEDAD

  1. Iván Íñigo

    Echo de menos mis profesores del Tarajal, dónde el mundo ha girado y reflejando en los medios, quisiera mostrar mi lección:
    “Para a la felicidad llegar, simplemente has de disfrutar”
    Mis profesores de África me dieron la sabiduría de que muchas veces nos complicamos para hallar entusiasmo y alegría y la opción de acercarse a un alumno o esperar a un escolar, hablar e implicarse por parte de los docentes puede llenar sus vacíos.

    Ya no hay profesores así, ¿o no sabemos encontrarlos?

    Iván Íñigo

  2. Iván Íñigo

    “Para lograr enseñar, alumno y profesores han de disfrutar”

    Para educar como recuerdo a mis profesores, éstos querían a los niños. Y eso es obsoleto en cada docente. Pues como el afecto produce placer, en significado de sentido en la vida, es una dificultad que otorga la oportunidad del reto a algunos profesores a dar sus sentimientos en la actualidad, comprendiendo y perdonando a la sociedad. Ésta humanidad es víctima de víctimas, de manera que sabiendo que es la falta de cariño provocada por una cadena en su malloria por una educación sin sensibilidad, no intencionada esa falta de amor; podríamos entender compresivamente.

    “Se trata más de comprender que de perdonar”

    Aparentemente la docencia busca deliberadamente vacío, dinero y estatus. Sobre todo las clases de personas que… ¿quién educó al primer profesor? ¿Fue con cariño? ¿No es una exquisita aventura ver la posibilidad de tratar de hablar a los profesores de dar ternura a los niños?

    Yo he sido voluntario con niños y a pequeña escala, con fallos y más aciertos, he logrado dar sentido en el centro educativo a niños con problemas en que participaba.

    Hemos de buscar educarnos primero a nosotros, antes de emitir lecciones a los más pequeños.

    “Muchos quieren cambiar el mundo; pocos quieren cambiar ellos mismos”

    Iván Íñigo

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