Inteligencia emocional

Empatía: otra forma de comunicar

 

Serie IBETI

Equipo THEBERYBEST –  Cristina Fernandez, Naiara Goikoetxea, Ana Oyarbide, Sandra Pérez, Paula Santamaria, Anne Zufiaur

Se denomina empatía a la intención de comprender los sentimientos o emociones de otra persona o ser.  Se hace de una manera objetiva intentando experimentar de forma racional lo que siente otro individuo. De forma más extendida se reconoce como la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Hay diversas barreras tanto en un proceso comunicativo como en una persona que afectan a la empatía: juzgar, actuar según nuestros prejuicios, quitarle importancia a lo que le preocupa al emisor, sentir compasión, ponerse como ejemplo, decir frases típicas, seguir la corriente, etc.

Para combatir estas barreras y desarrollar la empatía encontramos consejos para el receptor del mensaje. En el momento de la escucha es necesario aprender a escuchar, diferenciar lo que ha ocurrido de la opinión personal y de la del otro, una escucha activa, mostrar predisposición y ayudarle al otro a desarrollar su propia respuesta o conclusión. En el momento de dar una respuesta al mensaje del otro, es importante evitar consejos consoladores, evitar consejos de “experto”, recoger y devolver la emoción al otro y reconocer y recompensar las cualidades del otro.

La empatía es una capacidad que se puede trabajar y desarrollar. Cuanto antes la trabajemos antes la desarrollaremos. De hecho, ya existen materiales pedagógicos para trabajar la empatía desde edades tempranas. En un grupo compuesto por niños se les pediría a los mismos que se intercambiaran los zapatos y después se les haría preguntas del tipo ¿Cómo te sientes con los zapatos de otra persona? ¿Te gusta sentirte como otra persona? ¿Cómo crees que se siente la otra persona? Mediante esta actividad conseguiríamos poner a los niños en la piel o en el lugar del otro y les haríamos reflexionar acerca de la empatía.

 

FOTOGRAFÍAS:

En este dibujo vemos a dos personas medio abrazadas pensando conjuntamente con el mismo cerebro. El cerebro tiene forma de corazón, lo que podríamos identificar como un elemento que nos enseña que se están compartiendo unas emociones y ese casi abrazo nos muestra apoyo y comprensión entre los individuos. Además, a uno de los individuos se le caen un par de lágrimas, lo que nos hace identificarle como el emisor de la emoción y al otro como el receptor, relacionando así el dibujo con una acción empática.

Por si en el primer dibujo no se ve lo suficientemente clara la representación de la empatía, mostramos este otro en el que apreciamos una clara representación de “ponerse en el lugar del otro”. El hombre se sube encima de un gigante tacón de donde le mira a la mujer (que también lleva tacones) y comenta: “¡Ahora comprendo!”

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