Inteligencia emocional

Despresurización de cabina y derivas cotidianas

Escribo este post mientras regreso en avión desde Ruse (en la frontera entre Bulgaria y Rumania) a Bilbao. El motivo: el último encuentro transnacional del proyecto “European expert in social innovation incubation” http://www.esiiproject.eu

Me acompañan los Ramones con su “We want the airwaves” a bordo de este Airbus A320-200. Magnífica banda sonora para un largo viaje.

La azafata acaba de cumplir con uno de los protocolos de seguridad. Soy optimista. Es posible salir vivo de un accidente aéreo. Y escuchar –y cumplir- las normas que nos acaba de recordar antes de despegar puede marcar la diferencia.

Comienza con el clásico “Señoras y Señores, solicitamos prestar atención a las instrucciones de seguridad de nuestro avión… No está permitido fumar a bordo… Este avión tiene ocho salidas de emergencia… “

Sin embargo, no por recurrente y oída me deja de resultar llamativa la siguiente instrucción: “En caso de una despresurización de cabina, se abrirán los compartimentos situados encima de sus asientos, que contienen las máscaras de oxígeno. Si esto ocurriera, tiren fuertemente de la máscara, colóquensela sobre la nariz y la boca y respiren normalmente. Los pasajeros que viajen con niños, deben colocarse la máscara a ellos mismos primero, y después colocársela a los niños”

Curioso por el motivo de esta alteración del orden natural, busco y descubro que hay razones que justifican esta manera de actuar contraria al dictado del corazón: para una madre o un padre es impensable cuidarse a sí mismo antes que a su hijo en una emergencia. Porque, instintivamente, vamos a protegerlos. Pero en el caso de una descompresión a bordo, esta es una cuestión de vida o muerte.

El tamaño corporal de una persona adulta es mayor que el de un niño, “por lo que requiere más oxígeno”. La hipoxia -la falta de oxígeno en la sangre-, hace que nuestra capacidad de reaccionar y usar el juicio disminuya significativamente. Sin oxígeno suplementario, una persona continuaría debilitándose, lo que hace que obtener oxígeno se vuelve absolutamente necesario.

El Tiempo Útil de Conciencia (TUC) es el intervalo entre la interrupción del oxígeno hasta el momento en que se pierde la capacidad de tomar decisiones vitales. A mayor altitud, menos tiempo disponible para pensar de manera centrada y permanecer conscientes de la situación. Un adulto promedio a 35.000 pies tiene entre 30 y 60 segundos de TUC. Un niño necesita menos oxígeno y por lo tanto tendrá un TUC mayor. Cuanto más rápido tu cerebro funcione, mejor serán tus posibilidades

Aterrizamos y este post vuelve a tocar tierra. El ejemplo de la cabina despresurizada entraña una magnífica lección para nuestras particulares derivas: ayudarnos para ayudar. Personas que se entregan hasta la extenuación, que se olvidan de sí mismas/os para aliviar el dolor y sufrimiento de otros, en una voluntarista espiral espoleada por un altruismo -a veces- malentendido.

Cuidarnos para cuidar en una versión renovada del protocolo de aviación: compasión inteligente para aliviar, para remediar el padecimiento ajeno, sin olvidarse de uno mismo.

Cuidar sin descuidarse para aumentar nuestro “tiempo útil de conciencia”.

De la calidad de nuestro estado interior depende la calidad de nuestras ayudas y apoyos. Démonos permiso para disponer de oxígeno complementario para oxigenar a quienes queremos ayudar.

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