Inteligencia emocional

Hibridación, Exnovación y pensamiento intruso.

Advierto al lector que este es un claro ejercicio de digresión y que a comienzo de mi andadura en este blog ya explicaba que no llego aquí como especialista, si acaso como rastreadora inquieta, y los viajes, no siempre en el espacio, y con los libros por compañeros están siempre ahí como hilos conductores.

Es claro que en ocasiones buscamos en la lectura argumentos que reafirmen nuestras ideas, el cerebro localiza lo que más le interesa de la ingente cantidad de información recibida.

No es ningún secreto para quienes me conocen lo mucho que me interesa la Hibridación, como motor de la Innovación. Una innovación que se produce no sólo dentro de las organizaciones, ni dentro de los departamentos de I+D, ni es exclusiva de los expertos en Innovación, sino que surge desde fuera, desde abajo y desde los bordes, como explica  Antonio Lafuente, el la denomina Exnovación. El defiende la importancia de los amateurs, el conocimiento invisible, experimentos de creación de conocimiento, Colectivos que se unen en Comunidades de aprendizaje…

La innovación está en las personas.

Siempre me han apasionado las intersecciones, asomarme al borde de proyectos, sectores, modelos, ideas y ver que pasa cuando se acercan, se unen, se superponen a otros. En algunos casos he actuado de polinizadora de ideas, al llevarme estas de unos lugares a otros.

Hace unos años fue un libro llamado  El Efecto Medici, Percepciones rompedoras en la intersección de ideas, conceptos y culturas, de Frans Johansson,  el que sirvió para difundir esta corriente de mezcla, de mix de ideas, multidisciplinariedad. Amalio Rey es una de las personas cuyos proyectos son muestras de hibridación. Así lo explica en su blog:

“el futuro del turismo es híbrido, y por lo tanto, la capacidad de buscar lejos para combinar piezas dispares (mientras más diferentes, mejor) es una competencia que va a añadir gran valor al sector. Así que el principal objetivo de este informe es, precisamente, generar una voluntad explícita de mirar hacia fuera para encontrar potenciales fuentes de valor con las que conectarse”

Profundizando en estas ideas mi curiosidad y mi deseo de aprender, junto con la admiración, fascinación por el conocimiento me llevaron a disfrutar con el complejo y exigente libro:

El pensador intruso, el espíritu interdisciplinario en el mapa del conocimiento”, de Jorge Wagensberg. En sus páginas encuentro de nuevo esta idea de mezcla, que pone el foco en las intersecciones. La propia biografía de Jorge Wagensberg, doctorado en Fisica, escritor, divulgador y museólogo es una muestra de ello.

Encuentro en las palabras de Wagensberg alguna pistas, pistas que me llaman la atención puesto que coinciden y me ayudan a entender algunas de mis rutinas de pensamiento.

“El espíritu de la frontera invita a revolotear en torno a un tema antes de profundizar en él”.

“El conocimiento es pensamiento empaquetado.”

“Moverse entre la dispersión y la concentración es un ejercicio habitual de la mente.”

Durante muchos años se mantiene el debate sobre lo que es ciencia, lo que es arte y las diferencias y similitudes. ¿De verdad que tenemos que elegir entre nuestro lado científico y nuestro lado artístico? ¿no se reproduce el debate cuando hablamos de nuestro lado racional y nuestro lado emocional? Los trabajos de neurociencia aportan algo de luz a todos estos interrogantes, aunque aún queda mucho por hacer.

Vuelvo a mis días de instituto y recuerdo que me apasionaba la física, a la vez que podía pasarme horas pintando, leyendo sobre movimientos artísticos. Me debatía entre quienes me recomendaban la carrera de física y la libertad que intuía en la facultad de bellas artes.

Hibridación, mezcla o serendipia, caminos que se cruzan.

Leo en una entrevista a Wagensberg varias frases con las que me identifico:

“Los efectos mariposa más importantes de la vida de una persona son sus amigos”

“De pequeño mientras hacia una cosa ya sufría por la que no estaba haciendo”

Detalles pequeños que desencadenan grandes aventuras, amor por la belleza, por la ciencia, por el arte. Son precisamente los libros, las conversaciones con amigos, con colaboradores,  los detonantes y la llave para nuevos aprendizajes. El viaje continúa y en este momento me pregunto:

¿Estaría contenta la niña que fuiste con la mujer que eres ahora? ¿cuáles eran tus sueños? ¿coinciden con los que tienes hoy?

 

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