Inteligencia emocional

PREVENCIÓN IGUAL A ABSURDO

Vivimos en un país donde el tema prevención suena a absurdo. Llevamos tiempo muchos profesionales intentando hacer cosas para mejorar el mundo que nos rodea y evitar que algunos sucesos negativos se produzcan, pero habitamos un lugar que es antiprevención.

En cualquiera de los ámbitos a los que queramos dirigir nuestra mirada, nos podemos encontrar con personas con talento, creatividad, inteligencia que construyen nuevos proyectos, maquinas, programas, ideas, que buscan evitar algo, un algo que nos puede dañar. pero cuando se presentan para desarrollarlas o buscar financiación y en el encabezamiento o el desarrollo de esos proyectos se  menciona la palabra prevención, ese interés que podía aparecer en un inicio, se vuelve mueca de una sonrisa vacía y social que dice que ya se lo pensarán.

Vivimos en un país corto de miras, donde la prevención se ve como un gasto y no como una inversión. Algunos piensan que invertir en algo que todavía no ha ocurrido es de lo más absurdo incluso cuando hablamos de proteger a las personas. Debe haber un manual en algún sitio que pone el porcentaje de accidentes que se deben de cumplir en tal o cual ámbito: educación, sanidad, empresa o social,  que es despreciable. Un tanto por ciento que sacrifican su vida o su bien estar para que se decida que ya es un momento de recoger aquellas ideas que alguna vez les llegaron donde se hablaba de prevención. Pero que hasta que no se llega a ese misterioso porcentaje, no se va  hacer gran cosa. Enumero algunos ejemplos en los que los problemas van en aumento y hay sobrados elementos para la prevención: violencia en las aulas, de género, accidentes de tráfico, de trabajo, enfermedades, violaciones, hambre, pobreza,  obesidad infantil y adulta, polución, sequía, inmigración, racismo, adiciones…cuantas personas, entidades, organizaciones, asociaciones (como por ejemplo nuestro Consorcio de Inteligencia Emocional CIE) y empresas han generado ideas, proyectos, productos que servirían para prevenir en los últimos, pongamos, 20 años. Cuantas de esas ideas hubiesen evitado, reducido o minimizado cualquiera de los problemas que se han dado en esos mismos años en cualquiera de los ámbitos que antes he mencionado. Cuantas personas seguirían con vida, o mejorado su situación. Cuantas personas van desaparecer en los próximos días, semanas, meses porque alguien considera que invertir en prevención es un gasto. Porque  cuando en este país se oye la palabra prevención, se percibe una sonora risa silenciosa. Y si encima esas ideas o proyectos van acompañados de las palabras, personas y emociones esa risa se hace carcajada.

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