Inteligencia emocional

LOS NIÑOS ROBOTS

Hace un tiempo estuve viendo un reportaje sobre la Expo que se celebró en Madrid en Noviembre del 2017 sobre la Inteligencia Artificial y donde se decía que ésta se iba a convertir en la nueva revolución, incluso, se atrevían a vaticinar, superior a la que supuso el descubrimiento del fuego. Mientras escuchaba esto, vino a mi memoria la película I.A. Inteligencia Artificial, que dirigió  Steven Spielberg en 2001 y que estaba basada en un relato de ciencia ficción que llevaba por título: Los Superjuguetes duran todo el verano, del autor Brian Aldiss,

De forma resumida, el argumento trata de que en un momento futuro los humanos convivimos con una clase de robots llamados Mecas, humanoides avanzados capaces de emular pensamientos y emociones. Una familia, que tiene a su hijo enfermo y que se encuentra en una especie de coma inducido hasta encontrar una cura para su enfermedad, adquiere un niño robot llamado David, que está diseñado para parecerse a un niño y mostrar amor para sus poseedores humanos.

Hace poco he estado dando una formación sobre el tema de los padres y madres, a los que yo llamo, conseguidores (hable de ello en un post anterior para este blog) que se refiere a  aquellos progenitores que para sus hijos solo son proporcionadores de cosas. Uniendo estas ideas reflexioné sobre los padres y madres del futuro y de que ocurriría sobre si se pudiese elegir entre una crianza con niños y niñas, llamémosles de toda la vida, o se pudiesen adquirir estos hijos e hijas humanoides, en una sociedad visualizada como evolución de la actual, hiperconsumista.

Me imaginaba a estos niños de padres y madres criados en una sociedad del bien estar exagerado, donde llegando a ese momento en  el que se ilusionan con dar sucesión a su código genético y que vienen de una sociedad que les ha facilitado mucho las cosas, que la frustración la han manejado de forma ineficaz y penosa. Que no han tenido que esperar en una cola o su consumo se ha basado en la rapidez y comodidad de las nuevas aplicaciones y servicios en la red. Como digo, me los imagino en ese momento futuro donde se les dé la posibilidad de elegir tener un hijo natural o un hijo robot. Que esta segunda opción les permite solo disfrutar de su paternidad-maternidad artificial. Que no tienen que cambiar pañales, ni han estado practicando la paciencia para que sus hijos se coman las verduras y que estos hijos robots solo les permitan disfrutar de los momentos bonitos y agradables de ser padre o madre.

Que me apetece en este momento ser padre o madre, enciendo a mi hijo, que llego cansado de trabajar y solo me apetece sentarme y no hacer nada, pues lo apago hasta el siguiente momento que me apetezca, ¿Cuántos padres y madres de ese mundo futuro no se plantearían comprar uno? Quizás nos pudiera sorprender la respuesta o…no sé si es peor pensar que igual no nos sorprendería la respuesta. Cuantos padres y madres no han pensado alguna vez: “si tuviesen un botón para desconectarles ahora, que tranquilo estaría”.

Un pensamiento sobre “LOS NIÑOS ROBOTS

  1. Javier Bárez

    Eskerrik asko Igor por este buen post que incita a una interesante reflexión.
    Pues sí, yo soy de los que en alguna ocasión he pensado en lo del botón, y cierto que hubiera pulsado el ON.
    Pero si optáramos por la opción “niños y niñas robots” la vida ya no sería como la conocemos puesto que la mayor parte de los momentos de la crianza y cuidados de los hijos, esos de la tentación del on, son los que más nos enseñan de nosotros mismos, y nos ayudan a crecer como personas y como padres y madres, de cómo experimentamos y manejamos nuestras emociones y de cómo nos enfrentamos a determinadas situaciones y problemas. Además pondríamos en riesgo la supervivencia de le especie (no sé si esto importa mucho viendo la deriva de la humanidad). Y por otro lado, también habría padres y madres robots, los niños también podrían pulsar el botón ON y desconectar las monsergas y manías de sus padres,

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