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Sobre el Aprendizaje Emocional

Lunes, 18 de Enero de 2010 Iñaki Beti Sáez 2 comentarios

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Aunque ya llevo leídos unos cuantos libros sobre Inteligencia Emocional redactados por expertos, lo poco o mucho que pueda saber sobre el tema o, lo que es más importante, lo poco o mucho que haya experimentado o podido experimentar emocionalmente, deviene principalmente de mis relaciones con los demás: hijos, pareja, amigos, compañeros, conocidos y desconocidos, … Son las relaciones con los otros las que han ido construyendo a lo largo del tiempo, y lo siguen haciendo, mi complejo emocional. Es en “relación con”, en “compañía de”  – no podía ser de otra manera – que he podido sentir amor, alegría, compasión, vergüenza o admiración.  Así como no se puede aprender a andar en bicicleta leyendo tratados sobre el tema, tampoco podemos adquirir conocimiento y control emocionales leyendo toda esa caterva de textos que en los últimos años se han publicado, salvando, como siempre, ciertas excepciones. Leer más…

El arte, ámbito de expresión emocional.

Jueves, 23 de Abril de 2009 Iñaki Beti Sáez 2 comentarios

El arte, en sus distintas manifestaciones (música, pintura, arquitectura, literatura, danza, teatro, cine, etc.), desde tiempos inmemoriales ha sido vehículo de comunicación y por tanto de expresión emocional. Lo mismo para los creadores – artistas que para los receptores, el arte ha supuesto y supone un instrumento que nos permite experimentar con el potencial de nuestras reacciones emocionales con la finalidad de lograr una mejor adaptación a la vida diaria. Los lenguajes simbólicos, por su apertura semántica, por su potencia connotativa, ensanchan los horizontes de percepción y conocimiento de lo real y lo posible haciéndonos más sensibles hacia el mundo que nos rodea y hacia nuestros movimientos internos de conciencia. La arquitectura, por ejemplo, trabajando las formas y los espacios, los materiales y estructuras, es capaz de transmitirnos emociones de exaltación, orden o desorden, equilibrio o desequilibrio, tranquilidad o desasosiego. La pintura, a través del color, la textura o el trazo, o la música, mediante el sonido, el ritmo o la melodía, nos pueden sugerir emociones de placidez, inquietud, armonía, tristeza o alegría. ¿Quién no ha reído o llorado, sentido melancolía, miedo o angustia leyendo poesía o viendo una buena película? Las manifestaciones estéticas nos ayudan, sin duda, a discriminar las emociones avanzando en el auto-conocimiento, nos ayudan a empatizar, a identificarnos con las demás y a afrontar nuestra relación con el mundo desde diversas perspectivas, desde distintas miradas. Leer más…

Innovación, Competitividad, Inteligencia Emocional, Responsabilidad Social… y Clase Política.

Miércoles, 18 de Marzo de 2009 Iñaki Beti Sáez 3 comentarios

 

Desde hace ya algunos años los discursos más o menos oficiales de la clase política están llenos de términos como “competitividad”, “eficacia y eficiencia”, “innovación”, “gestión del conocimiento”, “diversidad”, “globalización”, “responsabilidad social”, “calidad”, “inteligencia emocional”… No hay aparición pública de nuestros representantes en la que, de una u otra forma, se hable incluso de lo que se hable, no aparezcan hilvanados con mayor o menor acierto algunos de estos vocablos. Sin embargo, es curioso comprobar cómo -y creo que es una sensación bastante generalizada entre los contribuyentes- es precisamente en este mundo de la política y del pensamiento de nuestros gobernantes en el que menos cambios e innovación se perciben. La sensación que transmiten es de un anquilosamiento total.

A las empresas y organizaciones de todo tipo se les pide desde las distintas instancias públicas que innoven, que sean creativas, que generen productos y servicios de calidad. Nuestras industrias, nuestros comercios, nuestras escuelas, nuestras universidades, están inmersas en procesos de calidad. Y bien está. Pero, ¿por qué no se les pide, les pedimos, lo mismo a nuestros propios políticos que, al fin y al cabo, están viviendo de las aportaciones de los ciudadanos? Leer más…

La base del desarrollo de la inteligencia emocional es la sociabilidad.

Jueves, 29 de Enero de 2009 Iñaki Beti Sáez 3 comentarios

Nacemos de la unión entre dos personas. Además, para que nuestras capacidades y procesos psicológicos superiores se desarrollen en todo su potencial necesitamos la presencia y el contacto constante con los demás. Somos, por lo tanto, estructuras biológicas radicalmente sociales. Como afirmaba H. Wallon, “en su esfuerzo por individualizarse el yo no puede menos que oponerse a la sociedad … pero el individuo, si se toma a sí mismo como tal, es esencialmente social. Lo es no a raíz de contingencias exteriores sino en virtud de una necesidad íntima. Lo es genéticamente“.El descubrimiento del yo, de nuestra propia conciencia individual, corre paralelo al descubrimiento de la “otroedad“. Nos sería imposible reconocernos sin el referente del prójimo (del latín “proximus“), es decir, del más cercano. Es precisamente su mirada la que me infunde mi mismidad, la que me permite tomar contacto con aquello que pueda tener de individual y distinto. Sin embargo, como consecuencia de la hiper-mega-ultra cultura individualista en la que vivimos, hemos asimilado la idea de que primero es el individuo y después la sociedad, la idea de que ésta no es más que la reunión, la yuxtaposición o la conjunción de varios individuos. Pero no caigamos en esta falacia tan primitiva. No hay posibilidad de desarrollo individual sin desarrollo social, y viceversa. Si nos olvidamos de la vertiente o dimensión social y humanística que conlleva el concepto de Inteligencia Emocional (IE) y lo presentamos únicamente como posibilidad de desarrollo personal, probablemente nos estaremos equivocando de enfoque. Leer más…