
Hace unos días recibí un correo de un gran amigo chileno colaborador de este blog (Eduardo Lavado), para agradecer y comentar que con todo el desastre ocasionado en su país a causa de un terremoto, él y su familia estaban bien. Pero su relato salió con tanto sentimiento que voy a trascribirlo para que todos ustedes conozcan de manera directa las reacciones emocionales que una persona como cualquiera de nosotros es capaz de afrontar los momentos de crisis. Dice:
“…. Ya con la calma de transcurridas más de dos semanas de la tremenda tragedia que ha vivido nuestro país, te escribo estas líneas para agradecer vuestra preocupación y muestras de cariño, gestos que han servido como bálsamo para sobrellevar el dolor, la impotencia y la angustia que ha generado este desastre natural. Leer más…
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Releo la definición de neuronas espejo, esas células que se activan en nuestro cerebro al observar acciones, emociones y sentimientos en los demás para sentirlos como propios.
¡Qué importantes son para aprender de modelos, para el aprendizaje vicario, en el contagio emocional, en la empatía, en la compasión! ¡Qué necesario su concurso en el proceso de convertirnos en personas!
Releo la definición y me asaltan algunas preguntas. ¿Cómo andamos hoy en día de neuronas espejo? ¿Cómo anda nuestra cuenta de explotación neuronal? ¿Cuál es nuestro balance? ¿Necesitaremos acudir a la “nueva clínica” a solicitar implantes que aumenten su cantidad para hacernos más humanos? ¿Será su presencia en nuestros evolucionados cerebros tan escasa como el menos común de los sentidos? Leer más…
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Estoy viviendo una situación que nunca me hubiera imaginado. Mi matrimonio se acaba después de 15 años, a los que hay que sumar casi diez de noviazgo. Pertenezco a una familia muy creyente y he sido educada en valores tradicionales. Cuando me casé lo hice con el convencimiento de que era para toda la vida. Por eso este momento es especialmente duro. Además, no es que haya habido terceras personas o problemas graves. Entendemos la familia de forma diferente, tenemos visiones que se han vuelto irreconciliables. Nos queremos y no queremos acabar haciéndonos daño ni a nosotros ni a nuestro hijos. Esto último es lo que hace especialmente difícil la decisión. Nunca hubiera querido esto para mis hijos.
Tenía claro que no quería seguir como estábamos pero ahora siento una profunda tristeza… Ninguno de los dos hemos hecho un drama, ha sido civilizado… Pasa por delante de mis ojos mucha vida, muchos momentos, mis sentimientos y emociones están desbocados… Y siento un frío inmenso (literal). Estoy congelada como si algo hubiera dejado de funcionar dentro de mí…
Racionalmente sé que probablemente es lo mejor, pero estaba acostumbrada a la situación, había encontrado cierta comodidad en la misma, era lo conocido. Ahora vienen cambios importantes y lo desconocido… Me toca elaborar mi duelo y acompañar a mis hijos en el suyo. Tengo que recorrer mi camino de las lágrimas. “Hablar de la elaboración del duelo no parece un tema que nos remonte al disfrute, que nos remonte a la alegría, es un tema que tiene una arista que conecta, por supuesto, con el dolor. Este camino, el de las lágrimas, enseña a aceptar el vínculo vital que existe entre las pérdidas y las adquisiciones. Este camino señala que debemos renunciar a lo que ya no está y que eso es madurar” (Bucay, p.5) Leer más…
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Siempre que leo un libro intento buscar su relación con el mundo empresarial y con la Inteligencia Emocional (IE) ya que esos son los temas que me ocupan profesionalmente y también por vocación, aunque tengo que confesar que mi vocación realmente es “la persona”. También me interesa mucho ir vislumbrando cuál es la relación entre las organizaciones y los aspectos emocionales de personas y colectivos. En este caso, Un trabajo con alma, de Thomas Moore, me ha dado que pensar.
Cuando a veces hablo de la Misión y Visión de la empresa, tanto como docente como consultor, siempre tengo la sensación de que, en la profundidad de las palabras con las que se intentan definir estas dos ideas, siempre se pasa por alto lo más importante, la parte emocional donde radica realmente su fuerza y su valor. Lo que tienen que conseguir esas ideas o idearios es movilizar a las personas, crear una identificación con ellas que incremente la implicación de las personas que componen la organización, tanto interna como externamente. Ese es el motivo por el que se recomiende encarecidamente que en su formulación intervengan todos los grupos de interés y cuantas más personas de la organización mejor: no es para pulir la parte más intelectual de la formulación para lo que se les requiere, sino para conseguir la alineación con la Misión y Visión sintiéndolas propias… e insisto en lo de “sintiéndolas”.
La Misión es la razón de ser de la empresa, su alma. Según Moore, el Alma es lo que te permite ser algo único, diferente, lo que te permite conectarte con el entorno, amar lo que eres, definir tu propio camino. El alma es pasado, es historia, es conocimiento, es autoconocimiento. El alma te permite conocerte y aceptarte. Pero también es creativa y vital y permite una “vida consciente, responsable y comprometida” (Moore, 2008: 145). Te permite tener los pies en el suelo ya que conoces el motivo de tu existencia, el sentido de tu vida, tu razón de ser. Leer más…
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El sentir compasión tanto para la filosofía oriental, judeo-cristiana, como para la filosofía budista está ligado a “sentir pena” por alguien que sufre, lo cual presupone una reprocidad y el expresar algo al otro y casi conlleva un intercambio equitativo. Yo te doy y espero algo a cambio, un reconocimiento de lo que te entrego, de lo que te aporto.
Para la Inteligencia Emocional por “compasión” nos aproximamos más a la definición que hace de ella Confucio: “la preocupación respecto a alguien sintiéndose solidario” y en este caso sentir compasión no requiere sentir pena o que el otro esté sufriendo y no presupone o espera algo a cambio.
Por lo tanto entendemos por compasión la “empatía en acción” y se basa en un pleno deseo de conectar con otros y responder a sus necesidades.
De esta forma un educador o educadora puede sentir compasión por sus alumnos y alumnas no por pena sino por el pleno deseo de conectar con ellos y de responder a sus necesidades. Lo mismo podríamos decir del empresario hacia sus trabajadores y trabajadoras entre otras. Leer más…
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Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee hablan en su libro El líder resonante crea más de cómo de deben aprender las competencias emocionales del liderazgo. Estos autores dan unas pistas de cómo se debe orientar el aprendizaje del liderazgo y en concreto de sus componentes más emocionales. En este post voy a presentar algunas de ellas para que nos permitan comprender mejor cómo se debe actuar en los procesos de formación y desarrollo.
La primera idea es que cada uno de nosotros aprende solo lo que quiere con lo que el proyecto de aprendizaje debe estar confeccionado en función de los sueños y expectativas del destinatario, de sus aspiraciones personales ya que es la mejor manera de evitar las resistencias y alentar la voluntad de aprender. El sistema es más eficaz cuando se centra más en el aprendizaje que en el rendimiento. Además, los criterios de éxito que se marcan deben ser los del propio líder ya que estos serán realmente significativos para él o para ella. También es necesario que se focalicen en el yo ideal que nosotros tenemos y no en el que tienen otros para.
En el caso de formación para personas adultas normalmente lo que se pretende es modificar ciertos hábitos. Los hábitos son pautas de conducta automáticas y debemos ser plenamente conscientes de ellos para poder modificarlos con éxito, más aún cuando sabemos que el cambio vendrá dado tanto a nivel perceptual como neuronal. Para conseguir ese cambio es necesario prestar atención, que la parte prefrontal del cerebro esté activada ya que ésta dirige la atención a lo que va a pasar que no es otra cosa que la realización de una respuesta desacostumbrada y que habrá que repetir una y otra vez hasta que la nueva conducta remplace a la otra. Leer más…
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Una de mis costumbres “intelectuales” que me satisface muchísimo y que realizo con bastante frecuencia, es la de entrar en las librerías y perderme en ellas; perderme en busca de libros raros, extraños, insólitos, libros que me llamen la atención lejos de los best seller.
Me dejo llevar por la intuición, por las sensaciones y emociones que me producen el título de determinados libros. A partir de aquí sigo un método sistematizado. Leo la sinopsis de contraportada. Leo la biografía del autor, el índice y después varios párrafos o frases del libro buscados aleatoriamente.
Entonces tomo la decisión de comprarlo o no.
Dependiendo que el libro me haya estimulado la creatividad, que me lleve a reflexionar, que me permita establecer alguna relación o conexión con los temas que me interesan, a nivel particular o profesional.
Lo que busco son serendipitys (creativas y emocionales). Los libros están llenos de ellos, por tanto, en las librerías hay millones de serendipitys. Recordando a Guzmán. Leer más…
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Recientemente he visto la película Avatar. La estética es muy bonita, hay diálogos muy interesantes, es un poco larga aunque entretenida; pero si algo me llamó la atención era cómo se saludaban los Na’vi, habitantes del planeta Pandora. Se decían mutuamente “Te veo”.
Indagando un poco me encuentro con estas palabras de Peter Senge (La Quinta Disciplina en la práctica, p.3 ): “Entre las tribus del norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común, equivalente a nuestro ‘hola’, es la expresión ‘Sawu bona’. Significa literalmente ‘te veo’. Los miembros de la tribu responden diciendo ‘Sikkhona’, ‘estoy aquí’. El orden del diálogo es importante: Mientras no me hayas visto, no existo. Es como si al verme me dieras la existencia”. Da mucho que pensar… Desde pequeños sabemos que no es lo mismo oír que escuchar, ni mirar que ver. Muchas veces pasamos junto a otras personas sin verlas y las oímos sin escucharlas. Suele pasar que no reparamos en cómo está la persona que tenemos enfrente porque ni siquiera le miramos a la cara. Hay quien se escuda en que no mira a los ojos para no invadir la intimidad pero eso en ocasiones suele ser una excusa para no implicarnos, para no vernos afectados por el otro, para no dejarnos tocar por su humanidad, ni permitirle entrar en la nuestra. Leer más…
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Estamos en temporada alta en cuanto a propósitos para un nuevo año, o nueva fase o como queramos verlo. Independientemente de hemos celebrado la navidad o lo que signifique para cada cual, lo que es indiscutiblemente es que estamos en un momento de transición de un año a otro; que, dicho sea de paso, no hacemos sino escuchar vaticinios sobre el próximo año, que parece presentarse peor. Volviendo al tema de los propósitos, ¿Cuál es el tuyo? ¿El tabaco quizá, la dieta, ordenar el trastero, el gimnasio, el inglés … por nombrar los más tópicos?
El caso es que muchos propósitos no dejan de serlo con el paso de los meses, e incluso años; las razones pueden ser variadas: desde la baja motivación o escaso convencimiento hasta la falta de planificación. Y es que, ya bastantes imprevistos nos surgen, para que estos propósitos tan necesarios e importantes para nosotros –cuando así lo son por lo menos- los dejemos a merced de la improvisación. En mi opinión, a riesgo de estar confesando una debilidad personal, la mayoría de estos propósitos fracasan o no se convierten en realidad por falta de planificación.
¿Cómo empezar por tanto a planificar? Convirtiendo eso que queremos conseguir en objetivo, como si habláramos de organizar una tarea compleja. Leer más…
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“Todo gran proyecto debe nacer en el silencio de un corazón iluminado. Y su realización precisa de dos grandes secretos: el primero detecta que en cualquier gran ideal, se mueven poderosas fuerzas subterráneas que nunca conocen límites en los espacios de la creatividad, de la imaginación y de la entrega. Y en el segundo verifica que el éxito de la inspiración exige que se observe con escrúpulo la fidelidad a todo lo pequeño. Que el amanecer descalzo del año 2010 pueda iluminar a los hombres y las mujeres que zurcen a diario el progreso de los hombres y las mujeres, la ciencia y la sociedad”
José del Rey Fajardo S.J.
Desde este blog, enviamos a todos nuestros colaboradores, comentaristas y lectores un fuerte abrazo de feliz año nuevo.
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