Inteligencia emocional

LA CARA DE CACHORRITO

Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE) debemos aclarar dos conceptos o ideas que a veces se confunden. La diferencia entre Inteligencia Emocional y Educación Emocional (EE).

Debemos empezar por considerar que todos somos emocionalmente inteligentes, igual que lo somos en otras aéreas. El instrumento del que nos valemos para desarrollar ese potencial emocional, se llama Educación Emocional. Esta consiste en una serie de estrategias pedagógicas que facilitan el desarrollo de la IE. Es decir, todos somos, de forma objetiva inteligentes para aprender a leer, pero si nadie nos enseña, será más difícil que desarrollemos por completo esa habilidad.

Para saber que se puede enseñar, o que puede pedir a los niños y niñas en este terreno, debemos empezar por conocer cuáles son los momentos de desarrollo que se dan en este elemento. De forma muy resumida, yo nombro cinco etapas principales o intervalos de edad. A la primera la denomino la etapa del juego emocional.

A partir de los 2 años los niños y niñas empiezan a jugar con las emociones de los demás. Les gusta ver las reacciones que tenemos cuando hacen o expresan determinadas cosas, pero están muy lejos de ser conscientes de sus propios estados emocionales. Cuando por ejemplo, les decimos que no toquen algo y se acercan poco a poco para hacerlo y a la vez nos miran curiosos para observar nuestra reacción, no lo hacen para molestarnos conscientemente (aunque nos lo pueda parecer), si no para ver como cambiamos nuestro gesto, nuestra mirada, nuestra expresión, nuestras palabras… es una etapa en la que les encanta jugar a enfadarnos.

A la segunda etapa la denomino cariñosamente, la etapa de la cara de cachorrito (o la manipulativa). Hacia los 5 y hasta los 8 o 9 años, empiezan a ser más conscientes de sus propios estados de ánimo, (muy por encima de la percepción clara de las demás emociones, están básicamente la alegría, enfado, miedo y vergüenza) y es un buen momento para empezar a ayudares a percibirlas y verbalizadas. La denomino con ese nombre la cara de cachorrito o manipulativa, porque es cuando empiezan a manipularnos sobre todo poniendo esas caras dulces, de gato mimoso y utilizando esas expresiones cariñosas que lo que buscan descaradamente es cambiar nuestra emoción, generalmente enfado o negación ante algo que han hecho o nos han pedido, e intentan con esta “manipulación” conseguir su propósito. ¿Cuántas veces lo logran? Seguro que sabemos la respuesta.

La tercera etapa la denomino la de la confusión emocional. Con la pubertad (hacia los 10, 11 años) se inicia una etapa de cambios hormonales que les hacen ser un manojo deforme de estados emocionales liosos y confusos. De repente están contestos, luego enfadados, medio tristes o tristes enteros…en este momento muchas veces no pueden todavía expresar bien las emociones, sobre todo las complejas y ni si quiera les resulta fácil describir sus estados emocionales. Cuando se hace un trabajo de educación emocional adecuado en la etapa anterior y se mantiene en esta, este periodo suele ser algo más fácil de transitar.

La cuarta es la etapa del manejo inicial de la inteligencia emocional. Pasada la pubertad e iniciada la adolescencia, nos encontramos ante la etapa que podría considerarse como la antesala al manejo de la Inteligencia Emocional. A partir de los 15-16 años deberían ser capaces de reconocer y gestionar mucho mejor sus estados emocionales y discriminar bastante acertadamente el de los demás. Esto es debido a que aumentan progresivamente los procesos de reflexión y organización mentales. Aunque no debemos olvidar que todavía siguen en un etapa de desarrollo emocional y cognitivo. Es una etapa en la que se puede observar la influencia que ha tenido la puesta en marcha de una adecuada educación emocional, principalmente, en las dos etapas anteriores.

La quinta etapa, a la que denomino desarrollo de la Inteligencia Emocional, tiene que ver con  el fortalecimiento progresivo de nuestra Inteligencia Emocional. Y que se establecería dentro de nuestra vida adulta. Donde se seguiría aprendiendo y perfeccionando todas las estrategias que tienen que ver con este elemento de nuestro desarrollo personal y que desde mi punto de vista seguimos perfeccionando hasta que dejamos de andar por este mundo.

Sobre estas claves podemos establecer mejor los momentos adecuados para enseñarles a potenciar la inteligencia emocional a los menores.

la ausenciación y esos pueblos salvajes más allá del muro (la ignorancia y las mentiras conducen al miedo, el miedo al odio)

metidos como estamos en el proceso de Catalunya, tan parecido y tan diferente al proceso vasco, observo ayer noche con atención el debate de la sexta, dirigido por Ana Pastor, un debate al que asisten 6 representantes de fuerzas políticas,

y observo todas las preguntas que Ana lanza y que no obtienen respuesta, cada cual está pertrechado en su trinchera, y utiliza sus argumentos para lanzar alguna que otra estocada a otro contrincante en la lucha electoral,

Podemos contra el PSOE, Ciudadanos contra los partidos nacionalistas, los nacionalistas contra el PP,

y siento que esta encrucijada, a la que nos lleva la clase política, en esta democracia representativa, que en algún que otro caso no representa al pueblo, algún día daremos un paso adelante hacia una democracia más participativa y más directa,

un pueblo que aparentemente es más partidario del diálogo que los políticos que nos representan, según datos que aparecen en el debate un 70% de la población encuestada es partidaria de un proceso de diálogo,

esta encrucijada, digo, probablemente no se resuelva desde la clase política, no hay más que ver cómo las posturas, tan cerraditas, no incluyen un mínimo de autocrítica, ni de emoción, salvo esa ira mala que sirve para descalificar, casi por sistema, y de forma mal-intencionada, al otro,

y me hace pensar que necesitamos menos políticos interesados en su postura de partido, menos debates, en los que nos hacemos fuertes en el agravio, y en nuestra posición formal, y en los datos y hechos que nos separan, en una conversación mental,

y más personas que tiendan puentes, que observen lo que pasa hoy y la tendencia del proceso, todo parece indicar que no estamos ante un hecho puntual, todo parece indicar que aplicar leyes viejas para salvaguardar la forma vieja de hacer las cosas no es una solución buena,

y contacto con esa charla de Otto Scharmer, padre de la teoría U, el jueves de la semana pasada, en la que nos explica el proceso de la ausenciación, y cómo mentiras e ignorancia conducen al miedo, y el miedo conduce al odio,

en un proceso que separa comunidades, creando una separación entre ellos y nosotros, los buenos y los malos, los nacionalistas de un sentido (unionistas) y los nacionalistas del otro (independentistas),

la España unida desde arriba (una, grande, libre) y la España que se une desde abajo (un país que se forma como país de países), la España monárquica y la España republicana, el territorio único en el que conviven las personas que ganaron y las que perdieron una guerra,

y siento qué difícil es no dejarse llevar por la vibración negativa de la emoción en esta dinámica que nos separa, el miedo malo, la tristeza mala, la rabia mala, el orgullo malo, la comprensión cerradita al otro,

que no nos permite escucharnos, y aquí voy a cambiar el sentido del texto,

para contactar de nuevo con nosotras mismas y con el otro, con nuestra comunidad ampliada (personas que sienten como yo y justamente lo contrario), mirar el mundo en el que vivimos con ojos frescos, y volver a construir comunidad,

común unidad, qué palabra más bonita,

… y qué necesaria, para continuar.

   así lo vimos…

si quieres conectar con este video de Otto Scharmer, en inglés, que se lanza conjuntamente desde el tecnológico de Massachusetts (el M.I.T.) y el instituto Presencing,

te aconsejo que abras el enlace en el minuto 19, a partir del cual explica el proceso de la ausenciación (mentiras y manipulación que conducen a la separación emocional del otro, y a la construcción de bandos),

por medio de esta entrada puente.

por algún extraño motivo esta mañana de lunes contacto con la imagen de Jon Nieve, el hijo bastardo de Ned Stark, señor del norte, que acaba siendo comandante de la guardia de la noche, señor del muro, y posteriormente rey en el norte, sin buscar el poder,

una historia en la que se mezclan ficción y valores personales, capacidad de escucha (a la voz del corazón, a la voz de la comunidad, al bien mayor, y a la voz del eco-sistema más amplio) y acción congruente,

quién sabe por qué hoy escribo estas letras de este curioso personaje que cambia las reglas del juego y re-interpreta la función del muro, dejando pasar a los salvajes que moran más allá del norte conocido,

una historia que abre una posibilidad de re-interpretación del conflicto en curso, si entendemos mejor qué quieren y qué necesitan estos pueblos salvajes, catalanes y vascos, que moran más allá de nuestros usos y costumbres, nuestro idioma, y, a ratos, más allá del muro.

y re-contacto con los fundamentos de 7 emociones,

responsabilidad emocional frente a emociones desbocadas, emociones que se relacionan con valores y comportamientos, aderezadas por el buen trato, yo me bien trato, para tratarte bien, cada día un poco mejor, también a ti.

¿Y tú, tienes la nariz roja? El fantástico valor de la nariz roja.

Ismael:_Querido amigo, hoy es tu cumpleaños, muchas felicidades, que tengas un día radiante, lleno de cariño, que seas aún más feliz y que nos veamos pronto. Un abrazo.

Su mensaje me alegró muchísimo, así que le contesté rápidamente;

Javi:_Muchas gracias amigo, sí, me empeño en ser feliz, amigos como tú me lo ponéis fácil.

Ismael:_Confío en tu capacidad.

Javi:_Mira, me he regalado este ejercicio creativo, un bonito libro que he empezado a leer ahora mismo, sentado al sol y acompañado de un buen vino blanco.Mi respuesta iba acompañada de la foto.

Ismael:_Yihha! Tiene buena pinta, me gusta tu criterio. Me respondió Ismael.

Esta es una conversación que mantenía hace un mes, vía whatsapp, con mi fantástico amigo Ismael Pantaleón, de Ideas Infinitas.

Enseguida pasó por mi cabeza la posibilidad de utilizarla para escribir un post. Y aquí está, en él transmitiré algunas de las ideas que contiene este bonito hallazgo, El payaso que hay en ti. Sé payaso, sé tú mismo. Caroline Dream.

Es curioso, coincidencias de la vida, el libro lo tenía pedido en mi librería habitual, y casualmente me avisaron de su llegada el día de mi cumpleaños. Ese día, tenía una sesión de trabajo desde primera hora de la mañana, pero en cuanto terminé, cerca del mediodía, di por concluida la jornada de trabajo y marché a recoger lo que consideré como mi propio regalo, ¡y vaya si lo fue!

El libro revela aspectos poco conocidos del universo del clown y su formación, evidenciando la libertad, el placer y el espíritu lúdico que imbuye a todo el que se pone una nariz roja y se permite jugar dejando que su propio payaso se exprese sin reservas.

Según se narra en la contraportada; es un libro recomendable para quienes se inician en el mundo del clown, para quienes desean hacerlo o para quienes, sencillamente, sienten curiosidad por conocer más acerca de este apasionante arte que nos conecta con la parte más humana de nosotros mismos, con nuestras emociones.

Es un libro del que ha dicho, nuestra querida amiga y payasa, Virginia Imaz, que se trata de una invitación a transitar el camino de la nariz roja, llena de amor, respeto. Un magnífico libro de gran utilidad didáctica.

Quiero utilizar este libro y su mensaje como una metáfora de una saludable manera de comportarse en la vida, en las relaciones y ante las contingencias que van y vienen, un estilo de vida, una manera de percibir, sentir y estar en el mundo, y según escribo intuyo que, por su contenido, da como para escribir toda una serie de post, ya veremos.

En el prólogo, Alex Navarro, payaso desde 1986, dice que ser payaso es un estado del espíritu, pero también un oficio. Aquellas personas que se interesan por descubrir su clown, es gente curiosa, intrépida, valiente, que no se conforman y que intuyen que detrás de la nariz roja se esconde un mundo fantástico que abre las puertas a un universo que siempre estuvo ahí, pero que, con el paso de los años, solemos perder de vista.

Son muchas las personas que emprenden el viaje hacia su clown para vivir una experiencia insólita, superar miedos, mejorar su sentido del humor o, sencillamente, desinhibirse y disfrutar más.

Ahora bien, Alex aclara que alguien no se convierte en payaso por ponerse una nariz roja. Ser clown o payasa, requiere creatividad, y una particular visión del mundo y sobre todo una gran honestidad escénica.

Caroline, comienza escribiendo que el único requisito esencial es prepararse para compartir quién eres, con humildad y humanidad, sabiendo que este singular aprendizaje no tiene final previsible. En realidad, es un proceso que tiene dos caminos; el exterior, lo que ocurre en el escenario _en el entorno_ y el interior _lo que ocurre dentro de ti_, de nosotros y nosotras.

Desde luego, es un comentario sugerente que anima a iniciar este divertido viaje, porque en ambos caminos nos esperan increíbles descubrimientos, que empiezan con el deseo de hacer reír y que nos llevan a grandes hallazgos sobre quiénes somos, sobre la influencia que tienen los pensamientos en nuestras emociones, acciones y reacciones, sobre cómo cultivando el sentido del humor podemos transformar la realizad y ser más libres.

Caroline, plantea siguiente pregunta: ¿Todos llevamos un clown dentro?

Coincido en la respuesta con ella. Sí. Todos y todas, tenemos una identidad clown. Todo el mundo con un poco de ayuda puede experimentar el payaso que habita en su interior, a ese yo que simplemente es ese yo divertido y gracioso, amante del juego.

Quienes me conocéis, sabéis de mi inclinación a utilizar la nariz roja. Junto al “Monedero de mi abuelo”(enseñanza de Ismael)  y “el pañuelo de seda”, forman un maravilloso trío que va conmigo a todas partes. Cuando utilizo alguno de ellos, lo hago con la intención de dejar que se manifieste el clown que habita en mí y utilizar el humor en aquellos momentos que considero oportuno hacerlo, incluso en momentos serios, más adelante hablaremos de la seriedad. Me he arriesgado a utilizarlos en numerosos contextos, y en la mayoría de ellos he observado que la gente ¡lo agradece! Y esa sensación es una gozada.

Con el tiempo he descubierto que exponerse, sentirse vulnerable, aporta tensión sí, pero sobre todo una fantástica sensación de libertad.

En el momento en que dejamos a un lado nuestro yo organizado, realista, crítico y moralizador, aparece el clown con facilidad.

Y tal es así, que Caroline nos advierte que cuesta creer lo adictivo que puede llegar a experimentar nuestra versión chiflada. Esa identidad chiflada y creativa, no es el niño interior. Los clowns no son niños, aunque no han olvidado su infancia, ni han dejado de observar a los niños.

Para sintonizar con la frecuencia clown es recomendable improvisar, cuando se hace, ocurren cosas extraordinarias y divertidas. Ahora bien, para hacerlo hay que apartar al miedo, porque sólo aporta inseguridad, menosprecio, es entonces cuando el clown se encoge y desaparece.

El humor es el lenguaje de los payasos para compartir historias, emociones y aventuras. El humor positivo fomenta el bienestar psicológico, y si esto es así, también fomenta el bienestar colectivo, social. Implica una mirada positiva de la vida, hasta en la adversidad, ayuda a mantener una buena autoestima y facilita las buenas relaciones entre las personas, al dispersar las tensiones emocionales.

La sociedad en que vivimos necesita cada vez más humor. Parece que la gente empieza a comprender que la felicidad no está en la seriedad, en la moral del trabajo, el consumismo y la acumulación material, la felicidad está en otra parte.

Estoy totalmente de acuerdo con Caroline cuando recuerda que hay acontecimientos muy serios que están ocurriendo en el mundo, algunas realidades no se pueden tomar a la ligera, como las guerras, el hambre, la pobreza, ver imágenes de niños y niñas muriéndose por desnutrición, es muy serio y muy triste.

Y nos ofrece una sorprendente reflexión; es muy preocupante que, como adultos, nuestra habitual respuesta a muchos estímulos que recibimos en la vida, sea la seriedad. Ofrece como ejemplo las figuras de Chaplin, Keaton, o los hermanos Marx. Ellos, nos aportan una visión de la comicidad del ser humano y de su eterna lucha contra sus circunstancias.

La acción de ponerse la nariz roja produce un extraño fenómeno en uno mismo y en los demás, se basa en ser consciente y estar presente, el clown hace justo lo necesario, en el momento más oportuno. Una decisión vital de sentir, de mantenerse abierto o abierta al mundo y de mostrar lo que se siente sin miedo.

Si crees que no eres capaz de ponerte la nariz roja y hacer partícipes a los demás, puedes acercarte a alguien, mírale a los ojos, pues en ellos verás si te dan permiso para jugar.

Los payasos y los clowns realizan un delicioso ejercicio de autenticidad, de eso se trata, se ser auténtico y ser auténtico significa ser honesto, honesta. La única herramienta que se necesita es la nariz roja; con ella puesta te delatarás a ti mismo, a ti misma. Aun siendo la máscara más pequeña que existe, es la que más revela.

Expresar emociones como el miedo, la rabia, los celos, la tristeza, desde su “fuerza cómica”, es un maravilloso ejercicio creativo de regulación emocional. 

Los payasos y las payasas son de gran ayuda para la mejora de la expresión emocional, los niños y niñas nos dan magistrales lecciones de ello.

“El humor es una muestra de la madurez del ser humano”, Carles Sans, clown, compañía teatral Tricicle.

Evoluciona, descubre el clown que hay en ti.

Despresurización de cabina y derivas cotidianas

Escribo este post mientras regreso en avión desde Ruse (en la frontera entre Bulgaria y Rumania) a Bilbao. El motivo: el último encuentro transnacional del proyecto “European expert in social innovation incubation” http://www.esiiproject.eu

Me acompañan los Ramones con su “We want the airwaves” a bordo de este Airbus A320-200. Magnífica banda sonora para un largo viaje.

La azafata acaba de cumplir con uno de los protocolos de seguridad. Soy optimista. Es posible salir vivo de un accidente aéreo. Y escuchar –y cumplir- las normas que nos acaba de recordar antes de despegar puede marcar la diferencia.

Comienza con el clásico “Señoras y Señores, solicitamos prestar atención a las instrucciones de seguridad de nuestro avión… No está permitido fumar a bordo… Este avión tiene ocho salidas de emergencia… “

Sin embargo, no por recurrente y oída me deja de resultar llamativa la siguiente instrucción: “En caso de una despresurización de cabina, se abrirán los compartimentos situados encima de sus asientos, que contienen las máscaras de oxígeno. Si esto ocurriera, tiren fuertemente de la máscara, colóquensela sobre la nariz y la boca y respiren normalmente. Los pasajeros que viajen con niños, deben colocarse la máscara a ellos mismos primero, y después colocársela a los niños”

Curioso por el motivo de esta alteración del orden natural, busco y descubro que hay razones que justifican esta manera de actuar contraria al dictado del corazón: para una madre o un padre es impensable cuidarse a sí mismo antes que a su hijo en una emergencia. Porque, instintivamente, vamos a protegerlos. Pero en el caso de una descompresión a bordo, esta es una cuestión de vida o muerte.

El tamaño corporal de una persona adulta es mayor que el de un niño, “por lo que requiere más oxígeno”. La hipoxia -la falta de oxígeno en la sangre-, hace que nuestra capacidad de reaccionar y usar el juicio disminuya significativamente. Sin oxígeno suplementario, una persona continuaría debilitándose, lo que hace que obtener oxígeno se vuelve absolutamente necesario.

El Tiempo Útil de Conciencia (TUC) es el intervalo entre la interrupción del oxígeno hasta el momento en que se pierde la capacidad de tomar decisiones vitales. A mayor altitud, menos tiempo disponible para pensar de manera centrada y permanecer conscientes de la situación. Un adulto promedio a 35.000 pies tiene entre 30 y 60 segundos de TUC. Un niño necesita menos oxígeno y por lo tanto tendrá un TUC mayor. Cuanto más rápido tu cerebro funcione, mejor serán tus posibilidades

Aterrizamos y este post vuelve a tocar tierra. El ejemplo de la cabina despresurizada entraña una magnífica lección para nuestras particulares derivas: ayudarnos para ayudar. Personas que se entregan hasta la extenuación, que se olvidan de sí mismas/os para aliviar el dolor y sufrimiento de otros, en una voluntarista espiral espoleada por un altruismo -a veces- malentendido.

Cuidarnos para cuidar en una versión renovada del protocolo de aviación: compasión inteligente para aliviar, para remediar el padecimiento ajeno, sin olvidarse de uno mismo.

Cuidar sin descuidarse para aumentar nuestro “tiempo útil de conciencia”.

De la calidad de nuestro estado interior depende la calidad de nuestras ayudas y apoyos. Démonos permiso para disponer de oxígeno complementario para oxigenar a quienes queremos ayudar.

Lección de vida

Recientemente he visto una película que me ha parecido muy inspiradora, más teniendo en cuenta que mi profesión y mi vocación es la de educadora, que es más que profesora. Educar es tocar una vida para siempre, o al menos tener el poder  y la responsabilidad de hacerlo… La película es El club de los emperadores.

Kevin Kline encarna al exigente y carismático profesor Hundert quien imparte la asignatura de Historia Grecorromana en el prestigioso colegio interno para chicos St. Benedict, donde se educa a una parte de las élites norteamericanas.  Son muchos los mensajes sugerentes que el profesor transmite con energía y convicción en el aula: “El carácter de un hombre es su destino”;  “Las grandes ambiciones y conquistas sin vuestro compromiso personal carecerán de sentido ¿Cuál será vuestra contribución? ¿Cómo os recordará la historia?”; “Más que vivir, lo importante es vivir según una ética”; “La juventud pasa. La inmadurez se supera. La ignorancia se cura con la educación  y la embriaguez con sobriedad. Pero la estupidez dura para siempre”…

La película se desarrolla en dos momentos. En el curso 1972 un alumno nuevo, Sedgewick Bell,  hijo de uno de los senadores de Virginia  quien es benefactor del centro escolar, se le presenta al profesor Hundert como un reto por su rebeldía. Se empeña en hacerle cambiar y conseguir que se interese por la materia. Y casi lo consigue. La decepción del profesor llega cuando descubre que ha hecho trampas en el concurso anual que organiza en su asignatura. Pero no le delata. Otra parte de la película se desarrolla 25 años después cuando Sedgewick Bell reúne a sus antiguos compañeros y al profesor Hundert para reproducir la final del Concurso Julio César de 25 años atrás… Y la historia se repite…

Hay dos diálogos que me llamaron especialmente la atención. El primero de ellos se da cuando Sedgewick Bell está en el colegio y el profesor Hundert va a hablar con su padre:

(Profesor)          “(…) Únicamente pretendo moldear el carácter de su hijo”.

(Senador)           “¿Moldear? Por Dios todo poderoso… Olvídelo. Usted no va a moldear a                               mi hijo. Lo que tiene que hacer es enseñar a mi hijo. Enséñele cosas de                                 su tiempo (…) Usted, señor, no va a moldear a mi hijo, lo moldearé yo”.

Hace un tiempo, hablando de Para qué sirve la ética yo escribía: “Forjarse un buen carácter es la opción más inteligente en la búsqueda de la felicidad, y esto es válido también para las organizaciones y los pueblos. Cada uno vamos formando nuestro carácter (que tenderá hacia el bien o hacia el mal) acto a acto, decisión a decisión”. En este proceso de forjar nuestro carácter cada uno de nosotros somos los principales responsables, pero es innegable que recibimos múltiples influencias ¡Qué suerte encontrarnos con un maestro que nos hable de la importancia de los principios y nos lo demuestre! ¡Qué suerte toparnos con alguien que vaya más allá de hablarnos de las “cosas de nuestro tiempo”! Porque la vida no nos la jugamos en los conocimientos sino en los valores.

El otro diálogo que quiero comentar es cuando 25 años después la historia se repite y al encontrarse en el baño el profesor Hundert le pone al descubierto a Sedgewick:

(Sedgewick)       Confío en que esto quede entre nosotros, como siempre. Confío que así                                 será.

(Profesor)           ¿Quiere decir que no salga y le acuse de mentiroso y tramposo? No, no,                               soy un profesor, Sedgewick. Le he fallado… como profesor. Pero si me                                   permite voy a darle una última lección. Todos en algún momento nos                                     vemos obligados a mirarnos al espejo y ver cómo somos en realidad. Y                                 cuando llegue ese día, Sedgewick, tendrá que afrontar el hecho de haber                               vivido una vida sin virtud, sin principios. Le compadezco por ello. Fin de la                             clase.

(Sedgewick)       ¿Qué quiere que le diga, Señor? Me importa una mierda. Sinceramente                                 ¿a quién de ahí fuera le importan una mierda sus principios y sus                                           virtudes?  Porque, usted por ejemplo, ¿qué ha conseguido en la vida? Yo                               vivo en el mundo real, el de la gente que sabe cómo conseguir lo que                                     quiere. Y si hay que mentir y engañar no importa. De modo que voy a salir                             ahí y voy a ganar esas elecciones Señor Hundert. Usted me verá por                                     todas  partes… Quizá luego me preocupe en contribuir en algo.

Queda claro que Sedgewick no siente ninguna vergüenza ni arrepentimiento por su mal comportamiento. La vergüenza, como escribe Javier Bárez, “es necesaria porque marca algunos límites, que como vemos, en algunos casos se sobrepasan porque evidentemente, existen algunas fuerzas que empujan a ello, quizás otras emociones como la codicia, la avaricia, y sobre todo, las ansias de disfrutar de la vanidosa sensación de poder”. Ciertamente no le habían calado las enseñanzas del profesor. Para él “el fin justifica los medios”. Muchas personas piensan así, y así nos va…

Prefiero quedarme con la postura del profesor, con su coherencia práctica y vital. Ante la pregunta de qué ha conseguido en la vida creo que la respuesta es la mejor que se puede dar: ha conseguido ser fiel a sí mismo y a sus principios. Puede sentir el orgullo de haber cumplido su misión de tocar las vidas de algunas personas, y de tocarlas para bien. Como señala Pablo Cueva, “lo que hacemos, o aquello en lo que hemos intervenido puede generar orgullo. La satisfacción por la autoría de un trabajo, por el resultado de un esfuerzo realizado, por las consecuciones de nuestros hijos son algunos ejemplos del orgullo vinculado al resultado de una acción. En este caso el sentimiento viene de la mano de la vinculación con lo ético como el trabajo bien hecho o la ponderación del esfuerzo por encima del resultado”.

Para terminar me hago, y hago a quien lee esto, la preguntas del profesor Hundert: ¿Cuál será mi contribución? ¿Cómo me recordará la historia?… Y añado, ¿qué significa para mí el éxito en la vida? ¿Cómo lo mido?

 

 

 

Equipos de Innovación, llegando a puerto.

Terminado el verano llega el momento de hacer recuento de todo lo vivido en este apasionante proyecto de Formación Investigación Acción en el que vamos a recoger el trabajo de 20 equipos de Innovación y 2 años muy intensos de un proceso que ya ha tenido presencia anteriormente en este Blog, en el post titulado Equipos de Innovación,el viaje continua.

“El proyecto “Liderar equipos de Innovación”, desarrollado de forma conjunta desde el Consorcio de Inteligencia Emocional, la Universidad del País Vasco UPV/EHU e Innobasque,  nos permite bucear en la figura de la persona facilitadora, la coordinadora y comprobar como los participantes van adquiriendo mayores cuotas de participación; como aumenta la responsabilidad de las tareas del equipo, lo que nos lleva a insistir una y otra vez en la necesidad de aprender nuevas formas de trabajar juntos.”

A lo largo de esta andadura son muchos los aprendizajes, las hipótesis confirmadas y las variables que sabemos tendremos que tener en cuenta en futuras ediciones. A las 7 organizaciones y 9 proyectos acompañados en 2015/2016, se suman las 8 y los 10 nuevos proyectos de 2016/2017.

“Después de muchos años de recorrido, investigando y evaluando cómo el estilo de liderazgo, la persona facilitadora, la cultura de la organización afectan a la eficacia de los equipos de innovación, en esta nueva etapa cobran especial protagonismo las plataformas digitales. Ser capaces de integrar con naturalidad el trabajo on line es uno de los retos.”

Hemos puesto a prueba todas las bondades del modelo de Sabino Ayestarán, con el reto añadido de que en este último año las empresas formadas en Zamudio y las formadas en Donosti han trabajado como un todo al poner en común sus avances y dudas en las sesiones de coordinación mensuales. En esta ocasión las empresas participantes han sido Huercasa, Kaledorkayiko, Condesa, Irulezo, Urrezabal, Goiztiri, Instagi, Fidegas

A punto de tener los datos de la investigación listos para trasladar a las empresas, este otoño es el momento de agrupar todo lo aprendido en estas dos ediciones y ofrecer a los participantes un diagnostico más completo.

Cada vez que iniciamos una edición de este proyecto, cada vez que se forman nuevos equipos de innovación, vamos añadiendo nuevos aprendizajes, y aún así, cada organización, cada equipo se va a hacer muchas preguntas a lo largo del proceso.

¿Por qué trabajar con equipos de Innovación?¿Qué características diferencian a un equipo de innovación? ¿cómo elegir a los miembros de un equipo?

¿Cómo afecta la dificultad del encargo?¿Cuánto se ha trabajado para definirlo y renegociarlo adecuadamente de forma que el equipo sienta que puede abordarlo?

¿Cualquier empresa puede trabajar con equipos de innovación?

¿Utilizamos adecuadamente la metodología de trabajo? ¿cuál es el kit de herramientas?¿Qué sucede cuando causan baja uno o más miembros del equipo?, ¿y cuando se incorpora alguien nuevo? ¿cuándo necesitamos llamar a un experto?

¿Cómo ha calado en la empresa la iniciativa de equipos de innovación? ¿Se puede, se quiere continuar con nuevos equipos?

Ser capaces de volcar todo lo acontecido en estos dos años en un una guía, un manual que ayude en la puesta en marcha de un equipo de innovación es una de las propuestas, ¿quién es el promotor, el facilitador, el coordinador?¿cómo y quienes han de componer el equipo?¿qué tenemos que tener en cuenta al definir y acotar el encargo? ¿cuándo es el momento en el que la persona facilitadora se retira, cómo apoya al equipo, qué herramientas tiene que aportar? ¿Cómo logra el coordinador el liderazgo compartido? ¿qué sucede una vez se ha llevado a buen término el encargo?¿cuál ha sido el avance de las personas implicadas en el equipo? ¿cuáles han sido los aprendizajes que han generado mayor impacto?

Es la disposición y generosidad de todos los participantes para construir juntos lo que da sentido a nuestro trabajo. El equipo facilitador en esta ocasión ha estado formado por Olga Gomez de Innobasque, Edurne Martinez, Imanol Ulacia y Laura Roca de la UPV/EH, junto a Olaia Agirre y Maribel Navascués del Consorcio de Inteligencia Emocional, junto con el inestimable trabajo previo y el apoyo de Sabino Ayestarán.

“¿De qué depende que unas personas sean incapaces de pasar de la competición inicial a la cooperación? Katzenbach y Smith (1996), en su precioso libro Sabiduría de los equipos, responden: Depende del nivel de inteligencia emocional de las personas del equipo.

Sabino Ayestarán en Trabajo grupal en las organizaciones.

Control y emociones

Control

Control

Muchas veces hablamos de controlar las emociones, de su importancia, de cómo es básico aprender a gestionarlas. Dedicamos tiempo a buscar remedios a los problemas de descontrol de los niños y/o de los jóvenes, nos preocupa la falta de tolerancia a la frustración, la sobreestimulación a la que, sobre todo, los niños están expuestos… Estas cuestiones se abordan desde un prisma individual vinculado a la inteligencia emocional. Hoy me gustaría cambiar el enfoque para introducir una perspectiva diferente sobre la que reflexionar: la del control externo a través de las emociones.

 

 

Marginar al asombro.

 

Junto con la sorpresa, el asombro es una emoción que nos permite valorar de forma positiva lo nuevo que nos encontramos en la vida. En ese sentido asombrarse es admirar, valorar o sorprenderse ante lo que se nos presenta ante los ojos. Los niños, que están en un constante aprendizaje, miran al mundo con ganas de saber y de entender y el asombro les guía cuando no les motiva a seguir su curiosidad. Pero asombrarse es, a veces, entendido como sinónimo de desconocimiento, de déficit o bien en inteligencia o bien en saber. Es llamativo que una de las fuentes de exploración y, por tanto, de adquisición de nuevo conocimiento pueda tener esta consideración. En un mundo lleno de información, de estimulación constante, mantener la capacidad de

 

asombrarse es un lujo. Exige esfuerzo de búsqueda, espíritu inquieto, pero también la modestia de saberse ignorante. Desde un punto de vista colectivo cada vez resulta más complicado encontrar entornos facilitadores para explorar el asombro. Lo políticamente correcto es evitar decir que no se sabe y, por tanto, evitar mostrar asombro… Y además la hiperconexión nos da acceso a una estimulación que ahoga nuestro asombro porque posibilita que antes de imaginarlo hayamos visto casi todo…

 

Huir de la sorpresa

 

Si a la marginación del asombro le unimos una actitud ciertamente reticente con respecto de la sorpresa, ¿qué obtenemos?. Hablamos de la sorpresa como de esa emoción que se activa ante algo imprevisto antes incluso de poder procesar si se trata de algo positivo o negativo para nuestros intereses. De alguna forma para sorprenderse es necesario salir del espacio de seguridad, del espacio conocido que constituye la famosa “zona de confort“. La sorpresa nos sacude, nos incomoda, nos saca de un estado de placidez que hemos sobrevalorado. De hecho no hay mayor fuente de energía para el cambio que la necesidad. La sorpresa nos sitúa en un escenario en el que perdemos el control. En realidad la vida es pura incertidumbre pero no

explicamos esto a la gente, más bien lo contrario, les hacemos buscar permanentemente la seguridad y la certeza. Y esto, claro, termina consiguiendo que lleguemos a temer las sorpresas como puerta de la caja de pandora que pone en riesgo nuestra zona de confort. Todas las personas que he conocido con gran capacidad de asombro y de búsqueda de la sorpresa son personas muy entusiastas, inquietas, muy vivas…

 

Control emocional.

El gran ojo que nos vigila

El gran ojo que nos vigila

 

En el fondo de lo que estoy hablando es de una tendencia a alimentar los miedos de las personas para controlarnos a través de nuestra incapacidad de gestionar emociones como la incertidumbre, la insatisfacción o la inseguridad. Un ejemplo, si no dejamos que los niños se caigan aprenderán a no moverse demasiado para evitar el daño de las caídas. Esta dinámica está detrás de, por ejemplo, la doctrina del shock de Naomi Klein. Es decir, podemos encontrar muchos mecanismos en nuestra sociedad que usan las emociones y una forma de gestionarlas que conforma un eficaz método de control social. Podemos encontrarnos, de repente, que tanto trabajar la inteligencia emocional desde el punto de vista del individuo termine chocando con prácticas sociales, culturales y educativas que precisamente busquen individuos más dóciles a través de un control emocional implícito.

Creo que nos queda mucho sobre lo que pensar. ¿Y  vosotros? Por eso no puedo evitar recomendaros “Dias Extraños“…

 

 

EL CLUB DE LOS NIÑOS TRANQUILOS

El titulo de este post hace referencia a un comentario de unos padres con los que hablé durante las vacaciones de este verano y que me han hecho reflexionar.

Una de las demandas que mas recibo en consulta es de las familias que buscan, (en muchos casos desesperadamente) que sus hijas e hijas sean emocionalmente más estables. Que esas “batallas internas” que algunos menores tienen sean vencidas por procesos y habilidades que les trasmitan calma, serenidad y reflexión. Pero en la sociedad en la que nos movemos, en el día a día, parece que se potencia todo lo contrario. Quizás llevados, sin darnos cuenta, por algún proceso cultural o social que no ”vemos”, oímos cientos de veces, expresiones como: “la vida es dura”, “el mundo es de los valientes”, “hay que espabilar”, “ese niño es una nenaza”,  “si no se da cuenta, aprovéchate”, “mira que espabilado que se ha colado en la atracción”, “no respeta las normas, pero es cosas de niños” y un largo etc. Parece que apoyan la idea de generar niños rápidos, energéticos, egoístas, poco empáticos…quizás como digo, llevados por procesos culturales, hacia un espíritu excesivamente competitivo.

Por el contrario, parece que no es cool, encontrarnos con niños y niñas donde su espíritu y su naturaleza desde bien pequeños es la de ser calmados, reflexivos,  pacientes, observadores, sensibles, creativos, que asumen bien las normas, que son empáticos, que en definitiva sus emociones son aplacadas, que en el fondo, aunque es lo que nos gustaría, no es lo que reforzamos. Como decía anteriormente parce que en el día a día, potenciamos en nuestros enanos y enanas otros valores y cuando se vuelven en nuestra contra…buscamos soluciones rápidas que casi nunca encontramos.

Parece que en este lenguaje incoherente, al final los niños con una carácter más aplacado (como la hija de este matrimonio) son una rara avis y que a los ojos de otros, parecen tontos, débiles, frágiles, “demasiado conformistas” y les intentamos hacer, incluso enfadándonos con ellos, más “listos y espabilados”.

Parece que, como dice esta familia, tenemos demasiados “clubes” de chicos y chicas atropelladores (si se me permite la expresión) y que igual no es una tontería que se creen grupos de niños y niñas tranquilos, donde puedan sentirse y compartir desde la paciencia.

Quizás son el equilibrio a este el mundo tan carnívoro y estos ayuden a generar, como niños ahora y adultos después, procesos de sosiego y tranquilidad emocional que no estamos  promocionado, Que puedan ayudarnos a evitar que seamos devorados por nuestra propia incompetencia a la hora de ver que el mundo es otra cosa.

vivimos negando las emociones

la organización del II encuentro de centros educativos innovadores en Madrid abre la puerta a presentaciones tweet, en 140 segundos, en vez de en 140 caracteres, o palabras,

es curioso todo lo que cabe en 140 segundos, mucho más de lo que imaginas,

de hecho yo comienzo con dos preguntas a las personas que asisten al evento, en realidad es una encuesta sobre el estado actual de la cosa, dos preguntas que se desarrollan más o menos como sigue:

De entre las personas asistentes, entiendo que hay madres y padres, os voy a invitar que os mováis un poco, que levantéis la mano, o mejor, que os levantéis del asiento, aquellas personas a las que os gustaría que:

  • vuestro hijo sea miedoso,
  • vuestra hija sea triste,

qué curioso, no se levanta ninguna persona,

y entiendo que de las personas asistentes varias sois profesores o maestras, os voy a invitar a que hagáis el mismo ejercicio, y levantéis la mano, o mejor, os levantéis del asiento, aquellas personas a las que os gustaría tener una clase en la que:

  • la mayoría de las alumnas sean rabiosas, y
  • la mayoría de los alumnos sean orgullosos,

qué curioso, ninguna persona se suma al grupo anterior,

y sigo en la presentación del tweet, tras hacer la prueba del algodón,

es normal, a nuestros abuelos no les enseñaron gran cosa de emociones, ni en su casa ni en el cole, y algo parecido les pasó a nuestros padres y a nuestras madres, en el cole y en casa, ni sus padres ni sus profes sabían,

y algo parecido les ha pasado a las personas de nuestra generación, padres, madres, profesores y maestras, que tenemos un relativo des-conocimiento del mundo emocional, en este entorno que prioriza el pensar y el hacer,

es lógico que nos hablen de regular las emociones, aunque realmente lo que hacemos, en muchos casos, es taparlas, porque no queremos ni oír hablar del miedo, como hemos visto, de la tristeza, como hemos visto, de la ira, como hemos visto,

ni del orgullo…

¿cómo podemos regular algo que no queremos ni ver?, ¿cómo queremos regular algo que negamos?,

y ahí está el tweet en 140 caracteres que encierra este mensaje en 140 segundos, vivimos negando las emociones, qué le vamos a hacer, ¿verdad?

 

   así lo vimos…

y ahora que la audiencia escucha, no se han acabado mis 140 segundos, termino presentando 7 emociones,

un modelo que nos permite comprender los fundamentos de las emociones, el “para qué” positivo del miedo, de la tristeza, de la rabia, sí, porque tienen un motivo de ser en nuestras vidas, un “para qué” positivo,

un modelo en el que integramos las emociones con los fundamentos del buen trato (es importante prevenir el mal trato en el cole y en la sociedad, y el bullying, sí), y con los fundamentos de la atención y de la presencia en nuestras vidas,

porque así como es nuestra atención así es nuestra escucha, y así resulta ser nuestra conversación, quién sabe si compartes nuestra opinión de que necesitamos conversaciones nuevas en el claustro, en clase, en la AMPA y en nuestra casa,

ése es el regalo de 7 emociones, un modelo que integra los fundamentos de nuestro precioso mundo emocional con los fundamentos del buen trato y de la atención, 3 elementos que TRANSforman cualquier comunidad,

también la comunidad educativa, innovadora, aquí presente, de la que formamos parte.

7 emociones es un modelo inspirado por la teoría U, de Otto Scharmer, teoría que promueve la presencia y la emoción desde el tecnológico de Massachusetts (el M.I.T.), y por la teoría del color de Goethe, que nos regala ese maravilloso arco iris, con sus 7 colores,

7 emociones y 7 colores … para empezar.Si estás interesada en la teoría U, una metodología para la innovación social, que promueve conversaciones generativas en los campos de la educación y la salud, en los negocios y en el campo social, puedes acceder a la página web del instituto presencing.

 

si quieres conocer más de 7 emociones, puedes descargar el modelo, creative commons, desde este link