La semana pasada tuve la oportunidad de releer el artículo de J. Sterling Livingston titulado “Pigmalión en la dirección empresarial” y mientras lo estaba leyendo tenía unas ganas terribles de escribir un post sobre este tema, que es sin duda realmente apasionante.
En el artículo, se explica de forma concisa el efecto Pigmalión en el mundo organizacional, incidiendo en cómo, por norma general, las expectativas y creencias que tienen los directivos respecto al comportamiento de sus colaboradores se acaban cumpliendo.
Esto puede deberse a que somos mucho más trasparentes de lo que nos imaginamos y, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, si pensamos que una persona no es lo suficientemente buena para desempeñar cualquier tarea, acabaremos transmitiéndole a dicha persona un cúmulo de dudas e inseguridades que repercutirán negativamente en su rendimiento al realizar dicha actividad, y muy posiblemente, podamos llegar a dañar su autoestima. En este caso, estaríamos hablando de un efecto Pigmalíon negativo, aunque lo mismo sucede a la inversa.
Si pensamos, como directivos/líderes, que una persona que tenemos en nuestro equipo va a destacar en el desempeño de su trabajo, le transmitiremos una confianza esencial que fortalecerá enormemente la autoestima de dicha persona, teniendo esto consecuencias muy positivas en su rendimiento y produciéndose, de esta manera, el efecto Pigmalión positivo. Leer más…
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Si os acercáis a cualquier librería o quiosco en busca de poder mitigar esa sed de conocimiento que todos y cada uno de vosotros, fieles lectores de este blog , lleváis dentro, no tardareis en cercioraros de la gran cantidad de libros o revistas que afirman sin ningún reparo tener la fórmula de la felicidad, como si esta se tratara simplemente de una mera ecuación donde despejando un par de incógnitas se pudiese obtener el tan ansiado resultado.
Ante este comentario, no pretendo atentar contra los libros de autoayuda u otras publicaciones similares, que tanto abundan hoy en día, entre otras cosas porque son pocas las personas que no hayan tenido uno de estos libros entre manos a lo largo de toda su vida.
De todas formas, sí que me gustaría incidir en el hecho de que a pesar de que muchos, todavía a día de hoy, se resistan a separar la Inteligencia Emocional de todas esas publicaciones, existe una distancia considerable entre el percibir, comprender y regular las emociones propias y ajenas para que estas jueguen a nuestro favor y no en nuestra contra, con el mero hecho de decir a los demás solamente lo que quieren oir. Leer más…
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La violencia está presente en nuestra sociedad, en las calles, en los centros escolares, en la radio, en las noticias, en los programas televisivos, etc. El ejemplo de los mass media es ilustrativo de la violencia en la sociedad.
Tal y como refleja un estudio (Lamberg, 1998) un joven puede haber visto en los mass media 16.000 asesinatos y 20.000 actos de violencia, lo que en consecuencia en numerosos casos tiende a desensibilizar al espectador e incluso en ocasiones favorece la identificación positiva con el agresor.
Es por ello que la violencia se ha convertido en un factor importante de preocupación, para el profesorado, familias, autoridades políticas y la sociedad en general.
Inicialmente conviene distinguir entre agresividad y violencia. La agresividad es cosustancial al ser humano y remite a impulsos defensivos a fin de salvaguardar la integridad de uno mismo. En cambio la violencia es una actitud o comportamiento que constituye una violación o un arrebato al ser humano de algo que le es esencial como persona.
Aunque se acepta que la agresividad no tiene por qué derivar en violencia, no debemos obviar que para ello, las emociones que se generan en la agresividad, como la ira o la rabia deben ser autocontroladas, reguladas, es decir gestionadas. En consecuencia la ira, experimentada de forma frecuente e intensa por una persona impulsiva, puede ser altamente peligrosa ya que en numerosas ocasiones se encuentrará en riesgo de sufrir un secuestro amigdalar o emocional. Leer más…
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Categorías:Desarrollo Personal, Educación Tags: acoso, adolescencia, Agregar una nueva etiqueta, Agresividad, bulling, educacion emocional, emociones, emocioones, inligencia emocional, juvenil, violencia, violenia

El miércoles de la semana pasada, en un curso de Inteligencia Emocional, se me acercó una persona a comentarme las enormes dificultades que tenía a la hora de poner nombre a las emociones que sentía. Es más, esta persona me dijo que no solamente tenía problemas para descifrar sus propias emociones, sino que me comentó, con total rotundidad, que nunca se había enfadado. ¿Consideráis que sería posible que una persona nunca se hubiera enfadado a lo largo de toda su vida?
La emoción del enfado, al igual que el resto de las emociones es totalmente adaptativa. Esto quiere decir que esta emoción es y ha sido totalmente necesaria a lo largo de la evolución del ser humano, jugando un papel esencial en muchos de los procesos interpersonales. De esta manera, una persona que no pudiese sentir esta emoción tendría una enorme desventaja, evolutivamente hablando, respecto al resto de seres humanos. Sin embargo, esta teoría está bastante lejos de la realidad.
En un primer momento, cuando esta persona realizó dicho comentario, pensé simplemente que se trataba de una confusión en relación a la terminología utilizada para denominar a las emociones.
Es bastante común que muchas personas no sepan como denominar a las emociones que les sobrecogen, por lo que suelen utilizar los términos indistintamente, de una manera inexacta. Simplemente pensé que al acto de enfadarse esa persona lo denominaría de una manera diferente. Leer más…
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Viernes, 24 de Octubre de 2008
admin

Por Olatz Elizondo Cuñado.
Hoy, me gustaría hacer referencia a la última película del director Mike Leigh: “Happy-Go-Lucky”. Yo la pude ver en versión original en el festival de cine de Donostia y hace unos días se ha estrenado en las salas de cine.
Utilizo frecuentemente películas como herramientas de trabajo para analizar situaciones, actitudes, comportamientos, etc. Y esta película me parece adecuada para trabajar conceptos tales como la regulación de emociones, pensamiento positivo, autogestión emocional, fluidez emocional… Es decir me parece muy idónea para trabajar actitudes, comportamientos, ejemplos, conceptos de la Inteligencia Emocional.
En esta película se reflejan maneras diferentes de ver la vida.
La protagonista de la película es un alegato a la naturaleza amable de la persona.
Cada escena ayuda a reflexionar sobre lo relativo que puede ser la lectura de cada acontecimiento.
Dos ejemplos destacados de reacciones de la protagonista son:
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Reacciona positivamente ante el hecho de un robo de una pertenencia suya (la bicicleta) aprovechando el acontecimiento para realizar otra cosa que hace mucho tiempo tenía pendiente hacer (sacarse el carnet de conducir). De un acto negativo como es la pérdida o falta de un objeto, opta por la vía más práctica y positiva de utilizar este hecho para por fin decidirse y atreverse a realizar un deseo temeroso. Es un buen ejemplo de afrontar un acontecimiento triste e injusto y tolerar estas emociones y darle una salida fructífera en vez de lamentarse y enfurecerse sin ver el acontecimiento como una oportunidad para algo distinto.
- Ignora los comentarios desagradables de personas de su entorno e intenta tomar las desacertadas actitudes con humor. Es una buena muestra de asertividad, de humor como herramienta de pro y de gestión correcta de las emociones.
Quiero destacar dos frases que son dirigidas a la protagonista:
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(La amiga le dice)“No puedes tener contento a todo el mundo.” (Y ella contesta) “Por probar no pasa nada, no?” Es una contestación que refleja una actitud ante la vida muy concreta que hace reflexionar…
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La hermana que tiene toda su vida bien planificada le dice) “Debes tomarte la vida en serio”. Y Yo pregunto, ¿Cómo se toma la vida en serio?
Cuando finalizó la película la idea que me vino a la cabeza fue: al mundo le iría mejor si hubiera más personas con esta actitud ante la vida.
John Locke dijo: “Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”.
En esta era donde mucha gente espera disfrutar de la felicidad cuando consiga obtener lo deseado sin percatarse de que puede disfrutar de ella gozando con lo que tiene, donde parece que la cantidad es lo que da la felicidad, o la última innovación, o el obtener lo que los demás desean… me parece muy osado y loable el atrevimiento de Mike Leigh de realizar esta película.
Me gustaría que dierais vuestra opinión sobre las cuestiones y reflexiones realizadas.
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