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Entradas Etiquetadas ‘competencias emocionales’

El desarrollo de las competencias emocionales y la RSEI

Lunes, 22 de Febrero de 2010 Alfonso Benito Fraile 1 comentario

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Según la Organización Mundial de la Salud, la salud se define como el estado de completo bienestar físico, mental y social; y no solamente la ausencia de enfermedad. Las emociones forman parte de ese bienestar mental y social, en cuanto que alteran el organismo, influyen en el humor, influyen en las relaciones sociales… Si las empresas se preocupan por aspectos ergonómicos, también deben tener en cuenta los aspectos emocionales.

El desarrollo de las competencia emocionales, junto con otras competencias, entraría dentro de la Responsabilidad Social Interna de las Empresas(RSEI), ya que debería ser parte de la capacitación.

La inteligencia emocional aplicada a la empresa es definida por González y Fernández (2007, p. 16) el logro de “una gestión inteligente de las emociones que se generan en ella, cultivando las emociones positivas y ‘rentables’ y reciclando continuamente las emociones negativas o ‘no rentables’”. Leer más…

Formación en liderazgo: ¿Cómo hacerlo?

Miércoles, 27 de Enero de 2010 Rogelio Fernández Ortea 2 comentarios

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Después de llevar tiempo dedicado a profundizar en la Inteligencia Emocional y estando interviniendo en un curso de  formación en Liderazgo para directivos en una importante empresa vasca, me perseguía una pregunta: ¿Cómo podemos desarrollar las competencias emocionales relacionadas con el liderazgo? Los asistentes al curso tenían ya el conocimiento suficiente sobre las diferentes teorías del Liderazgo, estaban convencidos de la necesidad de implantarlo en su organización, en toda la empresa, pero necesitaban algo más, necesitaban desarrollar las competencias emocionales del liderazgo, pero eso… ¿cómo se hace?

Está claro que hay que emplear un sistema diferente al que ha utilizado hasta ahora. La Inteligencia Emocional se asienta en circuitos neuronales que están entre los centros ejecutivos del cerebro, los lóbulos prefrontales, y el sistema límbico donde se encuentran la motivación, los impulsos y las emociones con lo que tendremos que desarrollar un sistema de formación que se dirija al sistema límbico y no al neocórtex.

La formación dirigida al neocórtex, que es la habitual, por ejemplo, en los programas de posgrado de las escuelas de negocio, es mucho más rápida para el aprendizaje ya que es asociativa, es decir, establece relaciones para incrementar su comprensión, pero se olvida de forma muy rápida a no ser que se ponga en práctica inmediatamente después de ser aprendida. Pero el desarrollo de competencias emocionales no sólo va dirigido al neocórtex, sino que está centrado en el sistema límbico. Este sistema neuronal tiene una forma de aprendizaje diferente, mucho más lento, ya que para que una competencia se dé por aprendida deben crearse nuevas conexiones neuronales. Leer más…

Inteligencia Emocional y Organizaciones

Miércoles, 15 de Julio de 2009 Juan Calvo Goldaracena 12 comentarios

De las cavernas a la guerra de las galaxias con el mismo dilema

CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión

¡Qué de cosas estamos aprendiendo en este curso!. O quizás debería decir cuántas “realidades dormidas” empezamos a percibir, tomamos conciencia, clasificamos y nos replanteamos su gestión.

Autoconocimiento, automotivación, empatía, inteligencia emocional, asertividad, rejilla emocional, cuadrantes de la competencia emocional (vaya descubrimiento!). Se nos abre la mente, nos hace pensar y cuestionarnos los porqués de nuestras decisiones, a la vez que se nos ofrecen nuevas herramientas para mejorar nuestra propia gestión y la de las personas y relaciones en nuestras organizaciones.

Vamos demasiado deprisa en el día a día como para darnos cuenta de nuestra ignorancia, o al menos falta de práctica, a la hora de gestionar relaciones y conflictos. Es necesaria una mayor reflexión, concienciación y formación generalizada para poder dar una mejor respuesta a nuestras limitaciones inter e intra-personales.

Estamos condenados a relacionarnos y por ello a entendernos. Nos necesitamos y nos reconocemos en nosotros mismos, como lo decía Iñaki Beti: “gracias a los demás y a nuestro entorno“. En la empresa, en la familia, en el patio del cole, en la sociedad gastronómica o en la reunión de vecinos. Es igual el tipo de organización, tamaño, tiempo o lugar. En este caso que nos ocupa y motivo principal del curso, en la empresa. Leer más…

Más fuerte que el odio: El perdón

Lunes, 8 de Junio de 2009 Jon Berastegi 9 comentarios

undefinedEn las relaciones interpersonales y sociales surgen conflictos que de no ser solucionados y cicatrizados suelen provocar heridas emocionales abiertas. Estas heridas sin cicatrizar a veces adoptan la forma de resentimiento, indignación crónica, odio… una emoción fuerte que nos atenaza y bloquea poniendo en serio riesgo nuestra salud y bienestar.

Las personas en ciertas circustancias, nos podemos sentir profundamente heridas o afectadas emocionalmente a causa de acontecimientos diversos, sobre todo los relacionados con la familia y el trabajo.

Por ejemplo, un despido laboral, una ruptura familiar, una discusión con un compañero de trabajo, un conflicto con tu pareja no resuelto de manera satisfactoria, una enfermedad grave, una crisis familiar financiera,… estas ocasiones extremas son vividas por las personas afectadas como una herida que aunque pase el tiempo no logra cicatrizar y por consiguiente no logra vencer ese estado emocional negativo en el que se encuentra envuelta. Leer más…

Modelos de Inteligencia Emocional: “Maudes”

Viernes, 23 de Enero de 2009 Rogelio Fernández Ortea 3 comentarios

Maudes es una persona emocionalmente inteligente ¿por qué?… voy a tratar de explicárselo.

Es una persona que se conoce. Se conoce en lo más íntimo de su ser. Sabe quién es, quién ha sido y cómo le va a gustar envejecer; lo que quiere en la vida y, lo que es más importante, lo que está dispuesta a pagar por ello. Sus valores están claros, el sentido que ha encontrado en su vida también; conoce sus responsabilidades y las asume como también conoce, asume y ejercita sus derechos y deberes como ciudadana. Ha tenido una vida intensa o por lo menos así ha vivido ella su vida, intensamente, y ello le ha permitido vivir plenamente sus emociones: las conoce, las reconoce, las comprende, las usa… con lo que puede entender perfectamente los estados emocionales de los demás.

Maudes es un persona que se gestiona perfectamente, y además esa gestión es íntima, personal, no estereotipada sino desarrollada a su medida, ya que ha sido ella la única autora. Digo esto porque Maudes no es una persona convencional y por lo tanto su regulación emocional no está tanto en función del aprendizaje social como en sus experiencias. Conoce bien sus emociones, las que le molestan, las que le gustan, las que no le gustan, qué situaciones son las más propensas para que aparezcan cada una de ellas y por lo tanto sabe cómo actuar para sentirse cómo quiere… aunque su primera decisión sea aceptarlas serenamente. Porque además esta mujer nunca chilla, nunca eleva su tono de voz, lo que no quiere decir que no exprese sus sentimientos a través de su lenguaje no verbal o del convencional leguaje verbal… pero sin usarlo de una forma destructiva… hasta que no lo requiera la situación. Porque Maudes es una mujer de fuerte carácter… pero de una gran inteligencia emocional, y ella es una viva muestra de esta unión: carácter y gestión. Porque vive sus emociones, disfruta de ellas, de las buenas propias y también de las de los demás y cuando no hay buenos momentos los asume con tranquilidad sabiendo que tanto los unos como los otros… pasarán. Leer más…

La importancia de la conciencia emocional

Miércoles, 3 de Diciembre de 2008 Eduardo Jubete Díez 4 comentarios

El miércoles de la semana pasada, en un curso de Inteligencia Emocional, se me acercó una persona a comentarme las enormes dificultades que tenía a la hora de poner nombre a las emociones que sentía. Es más, esta persona me dijo que no solamente tenía problemas para descifrar sus propias emociones, sino que me comentó, con total rotundidad, que nunca se había enfadado. ¿Consideráis que sería posible que una persona nunca se hubiera enfadado a lo largo de toda su vida?

La emoción del enfado, al igual que el resto de las emociones es totalmente adaptativa. Esto quiere decir que esta emoción es y ha sido totalmente necesaria a lo largo de la evolución del ser humano, jugando un papel esencial en muchos de los procesos interpersonales. De esta manera, una persona que no pudiese sentir esta emoción tendría una enorme desventaja, evolutivamente hablando, respecto al resto de seres humanos. Sin embargo, esta teoría está bastante lejos de la realidad.

En un primer momento, cuando esta persona realizó dicho comentario, pensé simplemente que se trataba de una confusión en relación a la terminología utilizada para denominar a las emociones.

Es bastante común que muchas personas no sepan como denominar a las emociones que les sobrecogen, por lo que suelen utilizar los términos indistintamente, de una manera inexacta. Simplemente pensé que al acto de enfadarse esa persona lo denominaría de una manera diferente. Leer más…