
Recientemente he visto la película Avatar. La estética es muy bonita, hay diálogos muy interesantes, es un poco larga aunque entretenida; pero si algo me llamó la atención era cómo se saludaban los Na’vi, habitantes del planeta Pandora. Se decían mutuamente “Te veo”.
Indagando un poco me encuentro con estas palabras de Peter Senge (La Quinta Disciplina en la práctica, p.3 ): “Entre las tribus del norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común, equivalente a nuestro ‘hola’, es la expresión ‘Sawu bona’. Significa literalmente ‘te veo’. Los miembros de la tribu responden diciendo ‘Sikkhona’, ‘estoy aquí’. El orden del diálogo es importante: Mientras no me hayas visto, no existo. Es como si al verme me dieras la existencia”. Da mucho que pensar… Desde pequeños sabemos que no es lo mismo oír que escuchar, ni mirar que ver. Muchas veces pasamos junto a otras personas sin verlas y las oímos sin escucharlas. Suele pasar que no reparamos en cómo está la persona que tenemos enfrente porque ni siquiera le miramos a la cara. Hay quien se escuda en que no mira a los ojos para no invadir la intimidad pero eso en ocasiones suele ser una excusa para no implicarnos, para no vernos afectados por el otro, para no dejarnos tocar por su humanidad, ni permitirle entrar en la nuestra. Leer más…
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He de confesaros que me estoy volviendo un Inteligenciaemocionalómano. Y veo Inteligencia y Educación Emocional y Social, en todas partes. Y empiezo a creer que el asunto no tiene vuelta. Y que sí, que haga lo que haga, esté en el entorno que esté, me encontraré con ella. ¡Y me produce una emoción, ….Alegría!
En el entorno laboral, de Empresas y Organizaciones de todo tipo, hablando de Gestión, y más de Gestión de Personas, acaba apareciendo irremediablemente el “espectro” de las Emociones.
En los últimos meses he tenido la fortuna de completar mi formación y algún que otro proyecto en aspectos como Gestión del Talento, Evaluación de Programas Municipales, Facilitador y Formador en Inteligencia Emocional y específicamente en el entorno de las Organizaciones.
Con Juan Carlos López de Sycom en el módulo de Formador en Inteligencia Emocional; “Desarrollo de Competencias Emocionales” en Equipos de Trabajo, Comunicación, Motivación y Liderazgo Emocional para el Ayto. de Vitoria-Gasteiz.
En Gestión del Talento (en el KnowInn de Euskalit con Enrique Sacanell) la presencia de las emociones está permanentemente presente porque forman parte de las Competencias y de los Dominios primarios de la persona, del Observador, en la escucha, en la conversación, en el aspecto de los juicios,….. Leer más…
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Un conocido llega a nuestra ciudad a trabajar y después de pasear el fin de semana por las calles, nos pregunta por la dirección del lugar al que tiene que ir.
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Entonces mañana, ¿cómo puedo hacer para llegar a esta dirección lo antes posible?
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Pues al salir de casa puedes ir caminando, según sales a la derecha y cuando llegues a una plaza, la segunda calle hacia arriba. Estarás allí en un momento.
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Ya pero igual me pierdo y no me gustaría llegar tarde.
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Bueno, también puedes coger el autobús enfrente de casa, pero pasa cada diez minutos.
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Hombre, si está cerca, ir en autobús… Además no sé la parada.
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Puedes preguntar.
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Si voy justo de tiempo no sé yo…
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Si es por tiempo y estás apurado, puedes coger un taxi.
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No voy a pagar un dineral para ir ahí al lado.
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Pues haz lo que quieras. Yo ya te he dicho lo que puedes hacer.
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Jolín, chico, no te enfades.
Ésta es una escena conocida que nos ha sucedido a todos de una u otra manera. Parece que por mucho que nos empeñemos en dar solución o alternativa a un problema que nos plantean, quien tenemos enfrente encuentra siempre una excusa para no tomar nuestras opciones en serio, o como la respuesta perfecta. A veces es como si nos tendieran una trampa en la que saben de antemano que no vamos a poder encontrar la solución.
Trasladado al ámbito de educación, empresa o de relaciones interpersonales en general, éste es un mecanismo que ciertas personas encuentran francamente desesperante, y genera normalmente cierto resquemor que hace que la próxima vez no tratemos siquiera de ayudar en una situación similar.
Parece como si dentro de su cabeza hubiera un filtro con la etiqueta “sí, pero…”. Este mecanismo puede tener distintas manifestaciones, que van desde el desprestigio directo como “para decirme eso no me digas nada”, a la broma, más aceptada y socialmente menos agria pero igual de desesperante a la larga “sí, hombre, como haga eso los tengo a todos colgados de una lámpara, ja, ja, ja”. Leer más…
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La conviencia escolar es un reflejo de la convivencia ciudadana. La forma que el alumnado percibe la convivencia escolar genera modelos de comportamiento que se transfieren a la convivencia ciudadana. Es por ello que los sistemas educativos se convierten en elemento esencial para la convivencia en democracia y en consecuencia para la prevención de la violencia.
Aunque los estudios sobre la violencia escolar señalan que, afortunadamente, en nuestro país no tiene una incidencia frecuente y realmente preocupante, hemos vivido lo sucedido con Jokin y vivimos a diario en mayor o menor medida las situaciones de conflicto, indisciplina, acoso, comportamientos disruptivos, peleas, violencia diversa, etc. Leer más…
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Categorías:Educación, Familia, General Tags: ciudadanía, competencia emocional, conflicto, convivencia, Educación, educacion emocional, emocion, empatía, regulación

Escribo esta líneas porque he sido testigo mudo de una situación que creo encierra una injusticia y no he hecho nada ante la misma. Situación: Un sábado por la tarde, 18.00 horas, en la cola del supermercado con mi hijo de 10 años. Delante de nosotros estaban una pareja de rumanos que llevaban un paquete gigante de pipas. Cuando han ido a pagar, 87 céntimos, lo han querido hacer con monedas de 1, 2 y 5 céntimos, sobre todo las dos primeras. La cajera se ha puesto muy dura y no les ha dejado pagar con esas monedas. Ha estado dos o tres minutos repitiéndoles frases como: “Sabéis que no se puede pagar con monedas tan pequeñas“, “Id al banco a que os las cambien“, “Os lo hemos dicho muchas veces“, “Ahora no hay cola, pero yo no puedo ponerme a contarlas“, etc. Además, lo hacía en un tono muy alto. Ellos muy educados y sin alzar la voz ni perder los nervios le decían: “Es dinero, ¿no?”. Al final la mujer ha sacado una moneda de un euro y ha pagado diciendo: “¿Esto sí es dinero y lo otro no? ¿No sabes contar?”, a lo que la cajera ha respondido: “Y tú no sabes ir al banco“. Cuando se han marchado me ha empezado a pedir disculpas, y a decir algunas cosas en alto como si quisiera que las demás cajeras y el resto de la clientela le oyeran. Yo no he dicho nada ni tampoco le he mirado porque, lejos de sentir simpatía hacia ella, lo que estaba era indignada.
Ya en casa hemos comentado la situación en familia. El hijo que había presenciado la situación decía: “Igual es una norma del supermercado…”. Mi marido comentaba que era perfectamente legal, que deben aceptar el dinero que les den aunque sean monedas pequeñas, y recordaba el caso de Ruiz Mateos cuando pagó una multa de forma similar. Al intentar buscar esa noticia me he encontrado con una parecida y más cercana en el tiempo (julio de 2008). Un ciudadano belga decidió pagar su factura de la luz con 215 kilos de monedas de un céntimo para protestar por la subida de los precios de la energía en los países europeos. Noticias como estas despiertan la solidaridad y la simpatía y aparecen en numerosos medios. Sin embargo, nadie hemos hecho ni dicho nada en el supermercado. Leer más…
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