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Entradas Etiquetadas ‘Felicidad’

¡Señores: aquiescencia!

Lunes, 30 de Noviembre de 2009 Francisco Javier Bárez Cambronero 1 comentario

corbisFue como si los palos, los golpes, las patadas, lo puñetazos me los dieran a mí. Sentí como si los sufriera directamente en mis carnes y en mis huesos. Un duro y frío escalofrío me recorrió el cuerpo al mismo tiempo que un enorme desasosiego me invadía. Mis ojos negándose a seguir viendo aquella barbarie miraron para otro lado buscando algo agradable y hermoso.

Esto me ocurría viendo un reportaje televisivo, real, muy real, tan real como la vida misma. La brutal paliza que un grupo de personas estaba dando a un hombre, solo, indefenso. Paliza hasta la muerte en las calles de Chicago.

Pero bien pudiera tratarse de cualquier punto del planeta. La violencia, la agresión, la brutalidad, la más absoluta falta de respeto a la vida no tiene fronteras.

No tenemos más que ver los telediarios, leer la prensa diaria para constatar la permanente violencia humana. Guerras, asesinatos, terrorismo, matanzas y todo tipo de agresiones y violencia, incluida la de género que nos trae desgraciadas noticias a diario.

Hoy sin ir más lejos la prensa publica esta noticia: “El ejército baña en sangre Guinea Conakry”. Pero es una más de las muchas que acontecen diariamente en un continuo despliegue de cólera, ira, rabia, amenaza, miedo y vergüenza. Leer más…

Reflexiones sobre El filósofo y el lobo

Miércoles, 10 de Junio de 2009 Arantza Echaniz Barrondo 11 comentarios

Acabo de leer el libro El filósofo y el lobo de Mark Rowlands. Este libro lleva como subtítulo Lecciones sobre el amor y la felicidad y narra los aprendizajes del autor, Doctor en Filosofía y profesor en distintas universidades, tras diez años de convivencia con Brenin, un lobo, a los que más tarde se sumaron Nina (cruce de malamute y pastor alemán) y Tess (hija de Brenin y una pastor alemán).

El libro cuenta, de una forma experiencial a la vez que introduce cuestiones filosóficas, las similitudes y diferencias entre el simio y el lobo. Aquí quiero compartir dos de las cuestiones que más me han gustado: por un lado la idea del mal; y, por otro, la diferencia entre las criaturas del tiempo y las criaturas del momento.

Rowlands no está de acuerdo con la moderna noción del mal cuyos dos argumentos principales son que el mal sólo existe en lo marginal (en los desfavorecidos psicológica o socialmente) y que no es culpa de nadie (si quien realiza el mal es un enfermo mental o sus circunstancias sociales le han negado toda oportunidad, no podemos considerarle responsable de sus actos, no es moralmente malo). En su opinión el mal es cotidiano, normal, banal (p.121). El mal que resulta de una intención de causar dolor y sufrimiento, y su disfrute, es la excepción y no la norma. Acciones realmente malas son fallos en el cumplimiento del deber moral (que consiste en proteger a los indefensos de aquellos que los consideran inferiores, y por tanto prescindibles) o del deber epistémico (deber de someter las propias creencias a un examen crítico). Y lo ilustra con un ejemplo en el que se ven dos actos de maldad, partiendo de que dichos actos no tienen nada que ver con el regodearse en el sufrimiento ajeno: 1) los repetidas violaciones de un padre a una hija, si éste no comprendiese que lo que hacía está mal y lo considerase natural estaría cometiendo un fallo contra el deber epistémico; y 2) la complicidad activa de la madre, que está fallando en el cumplimiento del deber moral de proteger a la hija (y es irrelevante el terror que pueda sentir hacia el padre).

Los seres humanos no somos capaces de ver el mal en el mundo porque nos distraen de tal modo los motivos brillantes y lustrosos que no reparamos en la fealdad que encubren” (p.120)

Esta visión del mal me ha resultado enriquecedora ya que siempre tiendo a creer que debe haber razones para un actuación mala. Me cuesta creer que existe un mal que se pueda cometer bien por ignorancia o empecinamiento, bien por irresponsabilidad o insensibilidad ante quien está en una situación de inferioridad o debilidad. Leer más…

La Ciudad despierta.

Martes, 14 de Abril de 2009 Francisco Javier Bárez Cambronero 1 comentario

 

Abril, días soleados, temperatura agradable, buen tiempo. entrada la primavera y ¿la sangre se altera?.

Existen numerosos estudios sobre la posible relación entre el clima y los estados de ánimo. Unos defienden que sí influye, y otros que no. Controversia y debate como en todos los órdenes de la vida.

Jon Berástegi en su buen post . ¿El clima afecta a la felicidad? hace alusión a ello.

Lo cierto es que la Ciudad despierta de su largo letargo invernal. Se transforma. Aparece con pleno esplendor su dimensión cromática. La luminosidad del Sol hace aparecer el contraste de la sombra, dando volumen y relieve a calles y edificios.

Las flores de temporada animadas por la luz y el calor primaveral convierten los jardines, plantas y árboles en animados mosaicos multicolores que alegran el paisaje urbano, y….a las personas.
Las terrazas de bares y cafeterías se llenan de gente que sientan sus prisas al calor del sol esperado tan ansiosamente durante los largos meses invernales.

Los parques se llenan de alegría y bullicio infantil, sus bancos se ocupan por padres y madres en paciente espera y animada charla, el final del juego de sus hijos una vez que el sol pierde su fuerza vespertina; y en algún que otro rincón, el amor juvenil se expresa en forma de “El beso” o “Los amantes” de Rodin.

El ambiente se caldea y las calles se perciben más alegres. La vida sale a la calle como explosión de emoción.

El ritmo de vida parece ralentizarse al mismo tiempo que la sonrisa pone expresión alegre en las caras de las personas.

Seguiremos sin saber si el clima influye en los estados de ánimo, en la felicidad de las personas, pero ¿necesitamos saberlo científicamente?. ¿No nos sirve experimentar y percibir alegría, buen humor, ilusión, ganas de hacer cosas para sentirnos felices?

Seguramente si el “Señor del Tiempo” nos pronostica un fin de semana lluvioso, nos enrabietamos, nos quejamos y nos sentimos un poco deprimidos.

Parece ser que estas sensaciones las experimentamos todas las personas y dedicamos largos ratos a la conversación sobre el tiempo. Es algo que nos ocupa y preocupa. Entonces….en ¿qué quedamos?, ¿el clima afecta a las emociones y felicidad de las personas?.

¿Puede la Inteligencia Emocional no hacernos más felices?

Miércoles, 1 de Abril de 2009 Rogelio Fernández Ortea 8 comentarios

Llevo mucho tiempo escribiendo acerca de la Inteligencia Emocional y siempre pensando que su desarrollo nos va a conducir a un mayor bienestar subjetivo, que nos va a conducir a la felicidad, pero… ¿eso es cierto? El otro día, leyendo el libro de José Antonio Marina (La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez), me planteé por primera vez esta cuestión.

Marina asegura que el gran objetivo de la inteligencia es la felicidad y la define como una capacidad práctica que sirve para que el ser humano se ajuste a la realidad y poder así resolver los problemas afectivos, sociales, etc. con lo que la mejor utilización de nuestra inteligencia sería conducir bien nuestra conducta… pero muchas veces no es así como funciona. El fracaso de la inteligencia conduce a la desdicha de las personas y me temo que también el fracaso de esta inteligencia que llamamos emocional.

Este autor nos dice que la inteligencia se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo creando una serie de módulos autónomos que producen respuestas concretas y rápidas, como pueden ser las emociones o los hábitos que generalmente se producen en las vías inferiores del cerebro, es decir, a nivel inconsciente. Estos módulos a veces entran en conflicto unos con otros por lo que se han creado una especie de sistemas superiores, como el habla o la razón, capaces de gestionarlos. Estas capacidades, aunque precisas, son más lentas en su resolución que los módulos de las vías inferiores. Por ello, una mayor relevancia de uno de estos módulos podría entorpecer el fin último de la inteligencia: nuestra felicidad. Esta cuestión avalaría el hecho de la necesidad de reforzar nuestra inteligencia emocional para que a través de la razón pudiésemos gestionar mejor nuestras emociones. Leer más…

Coreografías emocionales.

Últimamente suelo ver el programa televisivo “Fama a Bailar” (a costa de algunos minutos de siesta). Y lo veo sólo por una potente razón. Es una buena demostración artística, baile, música, mover el cuerpo de forma artística conforme lo que se siente por la música. Pero más allá de todo esto, lo veo porque las clases son verdaderas demostraciones de Inteligencia Emocional aplicada.No opino sobre el programa, su formato, sus objetivos, su audiencia, no opino sobre los profesores, su estilo personal y de enseñanza, sino sólo la utilización en sus métodos pedagógicos (sin mencionarla en ningún momento) de la Inteligencia Emocional para que sus alumnos sean capaces de dar el máximo rendimiento artístico posible y se sobrepongan a las dificultades y a lo reveses emocionales que la dureza del programa provoca.

Son jóvenes sometidos/as a una gran presión, separados de sus familiares y amigos/as, se juegan el poder alcanzar el sueño de sus vidas.

Una de las alumnas tuvo que enfrentarse a la posibilidad de abandonar la Academia por una grave lesión, buen momento de trabajo emocional. Leer más…

Háblenme de su felicidad

Viernes, 27 de Febrero de 2009 Eduardo Jubete Díez 14 comentarios

Hasta hace relativamente poco tiempo, no se había recogido específicamente literatura que tratara el tema de la felicidad.

Esto podría deberse a que las condiciones de las que hoy en día gozamos en la sociedad de la información y del conocimiento son notablemente diferentes a las que la mayoría de las personas podían tener en épocas pasadas, donde primaba el trabajo físico realizado bajo un contexto con unas condiciones realmente duras.

Para cerciorarse de esto, basta simplemente con traer a nuestra memoria la época de la Revolución Industrial, donde eran muy pocos los que podían permitirse la licencia de reflexionar acerca de este tema.

Es totalmente cierto que el ritmo vertiginoso que nos es marcado por el sistema imperante en la actualidad hace que tengamos poco tiempo para ahondar en  nuestro estado de bienestar subjetivo, pero también debemos tener en cuenta  que si nosotros no hacemos hincapié en esta cuestión, nadie lo va a hacer en nuestro nombre.

Sabemos que hay gran variedad de términos para hacer referencia a la felicidad (bienestar subjetivo, satisfacción vital, bienestar psicológico, calidad de vida, etc.) al igual que también tenemos constancia de la gran cantidad de definiciones que han tratado de de acotar este concepto. Leer más…