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Cómo poner límites

Lunes, 14 de Septiembre de 2009 Ígor Fernández 3 comentarios

Éste es uno de los temas escabrosos y difíciles en la educación de cualquier persona en edad escolar. Sin duda incómodo, el hecho de poner límites de forma consistente a alumnos, o a los propios hijos, no deja de ser algo fundamental para su formación como personas.

Los límites dan seguridad y referencias para los chavales y marcan una estructura que es imprescindible para desenvolverse en el mundo social actual y el del futuro. Hoy quiero poner en negro sobre blanco algunas pautas que pueden ser de ayuda. Partimos de la base de que las personas al cargo de la educación están implicadas en la misma, es decir, se involucran personalmente en el crecimiento de sus alumnos o sus hijos.

Hemos hablado muchas veces de los límites y de cómo regular las emociones adversas que pueden provocar y no quiero repetir ciertos conceptos, pero para resolver un conflicto, hay que quedarse en él, no huir o abdicar por miedo o inseguridad. Si lo hacemos, quien tenemos delante (que en el fondo está más desorientado que nosotros) se sentirá sin estructura, solo y necesitará hacerse el fuerte para sobrellevar la situación desconocida.

Por esta razón, todo comienza por una actitud: la implicación.

OBSERVAR el cuerpo del otro, si está tenso o no, qué me dice. ¿hay miedo, enfado, frustración?

AYUDAR A DETENERSE. Cuando la emoción es intensa, los niños o los chavales necesitan que alguien o algo las ayude a detener la inercia fisiológica de la agitación para poder pensar con claridad (lo que digamos o lo que nos digan en un estado de alteración, simplemente no nos llega).  Para ello necesito regular mi propio enfado o miedo a que mi límite sea desafiado y creer en lo que quiero enseñarle, necesito ser asertivo. Otra opción es sacar a la persona de la situación para que se tranquilice (como sacar fuera de clase, pero acompañado, no simplemente como una expulsión). Pero lo más importante en este primer momento es preguntar. Antes de interpretar lo que pasa por su mente, puedo decir veo que estás enfadado, ¿qué es lo que te molesta tanto? Espera, no te estoy entendiendo, explícame qué te pasa. Leer más…

Innovadores en gestión.

Lunes, 23 de Febrero de 2009 Rogelio Fernández Ortea 1 comentario

¿Cómo se puede innovar en gestión?

Ésta es una pregunta que se hacen muchos profesionales del managemet y quizás la respuesta, o una de las respuestas posibles, puede estar en el ámbito de la Inteligencia Emocional (IE). La Inteligencia Emocional, el paradigma que propugna y que fue popularizado por Daniel Goleman, propone la necesaria unión de razón y emoción para que los procesos del ser humano, como la toma de decisiones, se produzcan con mayor acierto. Entonces… ¿por qué no aplicarlos a la dirección de empresas?

Estamos cansados de oír que las personas son lo más importante de nuestras organizaciones; que son la principal fuente de ventaja competitiva con la que cuentan las mismas; que son la fuente de la innovación; que en la sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos son el nicho más importante para extraer, generar y socializar el nuevo conocimiento que nutra a nuestras empresas, pero… ¿comprendemos, tratamos a las personas como lo que somos, esa maravillosa mezcla de razón y emoción?

Muchos de los procesos que más valor generan hoy en día en las organizaciones modernas tienen su sustrato en las emociones. La ilusión, la esperanza y la frustración son elementos consustanciales al emprendizaje, bien sea externo o interno. El miedo subyace a los procesos de cambio con su contrapunto en el anhelo y en la confianza de llevarlo a buen puerto entre todos. La innovación en producto, servicio, marketing u organizativa es imposible si sólo se nutre de la razón para su desarrollo: necesita alimentarse de emociones positivas como la alegría para iniciar el proceso creativo que da lugar al pensamiento expansivo, así como de un adecuado control emocional posterior que acompañe al pensamiento analítico necesario para tamizar las ideas y apostar por un itinerario de innovación que augure resultados empresariales con un nivel de riesgo medido. El liderazgo, es una de las cualidades y situaciones más buscadas por las empresas y que, precisamente por su constante relación con las personas, descansa en la inteligencia emocional y en la generación de emociones positivas en los seguidores, que no son quiénes harán cosas… sino quiénes querrán hacerlas con confianza, con ánimo, con creatividad, con sentido y ,por qué no decirlo, con alegría también. Entonces… ¿ por qué no unir las dos cosas?… ¿Por qué no unir razón y emoción en el management? ¿Por qué no innovar en la manera en la que concebimos la gestión de nuestras empresas sean micro empresas, pequeñas, medianas o grandes?… ¿sean del sector que sean? Leer más…