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Entradas Etiquetadas ‘IE’

Disfruto con este trabajo

Viernes, 9 de Octubre de 2009 Rogelio Fernández Ortea 7 comentarios

Problemas, problemas y más problemas… por diferencias en los valores que tiene la empresa y los que tienen los trabajadores, por una visión muy economicista y a corto plazo de la empresa o de las personas que la dirigen, por dificultades en la comunicación con los compañeros, con los jefes,  con los clientes o con los proveedores, por tener mucho trabajo o  por tener poco  en definitiva, problemas que hacen que, cuando me levanto por la mañana antes de que suene el despertador porque precisamente esos problemas me hacen dormir mal, no quiera ir a trabajar. Sin embargo, hay una actividad en mi trabajo, una parte de él que me hace feliz, que hace que el día se ilumine y que cuando termino la jornada esté completamente satisfecho y tranquilo. Ese trabajo es el CEIG (Curso de Especialización para Innovadores en Gestión).

Esta parte de mi trabajo me está permitiendo encontrar un espacio en el que la transformación empresarial basada en las personas cobra vida en su conceptualización, en su planteamiento más filosófico. Filosofía que trata de ser práctica poniendo en valor los conocimientos de management necesarios para desarrollar, en las organizaciones modernas, los procesos que pueden permitir la sostenibilidad de la misma, su competitividad a medio y largo plazo: Cultura,  Liderazgo, Innovación, Emprendizaje y Cambio Organizativo. Estos conceptos están íntimamente relacionados con las personas  y el elemento que focaliza la atención en las mismas como elemento de transformación empresarial es la Inteligencia Emocional, la gestión de las emociones en las personas que componen una organización y también la gestión de las emociones como forma de mejorar la praxis de los procesos antes descritos. Leer más…

Adolescencia: donde la I.E. no llega

Lunes, 6 de Abril de 2009 Ígor Fernández 2 comentarios

La adolescencia as el caballo de batalla de padres y madres a lo largo y ancho del mundo occidental. Esta época parece no tener límite en cuanto a incomodidades parentales. Los chicos y chicas de esta edad hacen lo que consideran, no atienden a razones, y si atienden, lo hacen a aquellas que “les convienen” y no a las que los padres quieren que les convengan o quieren que elijan. La responsabilidad parece estar ausente y lo que dice el grupo de amigos es lo que el adolescente considera más acertado. De lejos mucho más que lo que pueda decir unos de sus progenitores, abuelos o tíos. ¡Menuda locura!

¿Y si todo esto fuera lo normal?

Son muchos los padres que tratan a diestro y siniestro influir en sus hijos como buenamente pueden para evitar lo que serían escenas temidas de futuro, como que se convierta en drogadicto, que termine tirado en la calle, o con un trabajo sin futuro, en resumen, que se convierta en un adulto sin límites. Esto trae de cabeza a muchos padres en esta etapa. Leer más…

Innovadores en gestión.

Lunes, 23 de Febrero de 2009 Rogelio Fernández Ortea 1 comentario

¿Cómo se puede innovar en gestión?

Ésta es una pregunta que se hacen muchos profesionales del managemet y quizás la respuesta, o una de las respuestas posibles, puede estar en el ámbito de la Inteligencia Emocional (IE). La Inteligencia Emocional, el paradigma que propugna y que fue popularizado por Daniel Goleman, propone la necesaria unión de razón y emoción para que los procesos del ser humano, como la toma de decisiones, se produzcan con mayor acierto. Entonces… ¿por qué no aplicarlos a la dirección de empresas?

Estamos cansados de oír que las personas son lo más importante de nuestras organizaciones; que son la principal fuente de ventaja competitiva con la que cuentan las mismas; que son la fuente de la innovación; que en la sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos son el nicho más importante para extraer, generar y socializar el nuevo conocimiento que nutra a nuestras empresas, pero… ¿comprendemos, tratamos a las personas como lo que somos, esa maravillosa mezcla de razón y emoción?

Muchos de los procesos que más valor generan hoy en día en las organizaciones modernas tienen su sustrato en las emociones. La ilusión, la esperanza y la frustración son elementos consustanciales al emprendizaje, bien sea externo o interno. El miedo subyace a los procesos de cambio con su contrapunto en el anhelo y en la confianza de llevarlo a buen puerto entre todos. La innovación en producto, servicio, marketing u organizativa es imposible si sólo se nutre de la razón para su desarrollo: necesita alimentarse de emociones positivas como la alegría para iniciar el proceso creativo que da lugar al pensamiento expansivo, así como de un adecuado control emocional posterior que acompañe al pensamiento analítico necesario para tamizar las ideas y apostar por un itinerario de innovación que augure resultados empresariales con un nivel de riesgo medido. El liderazgo, es una de las cualidades y situaciones más buscadas por las empresas y que, precisamente por su constante relación con las personas, descansa en la inteligencia emocional y en la generación de emociones positivas en los seguidores, que no son quiénes harán cosas… sino quiénes querrán hacerlas con confianza, con ánimo, con creatividad, con sentido y ,por qué no decirlo, con alegría también. Entonces… ¿ por qué no unir las dos cosas?… ¿Por qué no unir razón y emoción en el management? ¿Por qué no innovar en la manera en la que concebimos la gestión de nuestras empresas sean micro empresas, pequeñas, medianas o grandes?… ¿sean del sector que sean? Leer más…

Modelos de Inteligencia Emocional: Beñat.

Jueves, 5 de Febrero de 2009 Rogelio Fernández Ortea 4 comentarios

Puede resultar curioso que para describir a una persona emocionalmente inteligente recurra a un hombre que si algo le podría definir sería la racionalidad. Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE) hablamos de unir dos de los paradigmas entre los que se ha estado debatiendo el ser humano: la razón y la emoción, pero siempre hablando más de la emoción, quizás por lo nuevo del concepto IE o bien porque deseamos hablar más de los sentimientos, de nuestra emocionalidad. Sin embargo, este gran amigo mío, estudioso además de la IE, se define principalmente como una persona racional y además desea ser más racional cada día… lo que no quita para que, a mi modo de ver, sea un ejemplo de un ser emocionalmente inteligente.

Beñat, que así le podemos llamar, tiene un gran conocimiento de sí mismo. Sabe las cosas que le gustan y las que le disgustan, y no se preocupa mucho de saber por qué. No le interesa el origen de sus emociones, sino que se limita a conocerlas, a reconocer sus sentimientos y las cosas que se los provocan, sin ir más atrás. No le interesa tanto el porqué sino el qué hacer para solucionarlo, le interesan más las conductas que sus motivaciones.

A la edad que tiene, y digamos que dejó hace un tiempo de ser un jovenzuelo, ha llegado a la conclusión acerca de qué es lo que puede esperar de la vida y de cómo puede acomodar sus expectativas a ello. Consciente de sus capacidades, sabe qué es lo que puede exigirse y lo que no, qué es lo que quiere exigirse y lo que no y también con qué puede contribuir a la sociedad manteniendo un buen nivel de felicidad personal y relacional. Es perfectamente consciente de ello y esa conciencia le hace ser desapasionado en cuanto a sus expectativas de futuro. Y digo desapasionado que no desilusionado ya que sabiendo lo que puede hacer no pierde las oportunidades que le brinda ese conocimiento, con un nivel de intensidad emocional estabilizado, para realizar bien su labor y ocupar puestos de responsabilidad en la institución donde trabaja. Tiene unos valores claros que siempre le guían a la hora de tomar sus decisiones no preocupándole demasiado si esos valores son compartidos o entendidos por los demás, pero a él le sirven para sobrevivir, mejor dicho, para vivir bien con él mismo. Leer más…