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Entradas Etiquetadas ‘Inteligencia emocional’

El desarrollo de las competencias emocionales y la RSEI

Lunes, 22 de Febrero de 2010 Alfonso Benito Fraile 1 comentario

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Según la Organización Mundial de la Salud, la salud se define como el estado de completo bienestar físico, mental y social; y no solamente la ausencia de enfermedad. Las emociones forman parte de ese bienestar mental y social, en cuanto que alteran el organismo, influyen en el humor, influyen en las relaciones sociales… Si las empresas se preocupan por aspectos ergonómicos, también deben tener en cuenta los aspectos emocionales.

El desarrollo de las competencia emocionales, junto con otras competencias, entraría dentro de la Responsabilidad Social Interna de las Empresas(RSEI), ya que debería ser parte de la capacitación.

La inteligencia emocional aplicada a la empresa es definida por González y Fernández (2007, p. 16) el logro de “una gestión inteligente de las emociones que se generan en ella, cultivando las emociones positivas y ‘rentables’ y reciclando continuamente las emociones negativas o ‘no rentables’”. Leer más…

Tener compasión

Miércoles, 10 de Febrero de 2010 Jose Antonio Gonzalez 1 comentario

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El sentir compasión tanto para la filosofía oriental, judeo-cristiana, como para la filosofía budista está ligado a “sentir pena” por alguien que sufre, lo cual presupone una reprocidad y el expresar algo al otro y casi conlleva un intercambio equitativo. Yo te doy y espero algo a cambio, un reconocimiento de lo que te entrego, de lo que te aporto.

Para la Inteligencia Emocional por “compasión” nos aproximamos más a la definición que hace de ella Confucio: “la preocupación respecto a alguien sintiéndose solidario” y en este caso sentir compasión no requiere sentir pena o que el otro esté sufriendo y no presupone o espera algo a cambio.

Por lo tanto entendemos por compasión la “empatía en acción” y se basa en un pleno deseo de conectar con otros y responder a sus necesidades.

De esta forma un educador o educadora puede sentir compasión por sus alumnos y alumnas no por pena sino por el pleno deseo de conectar con ellos y de responder a sus necesidades. Lo mismo podríamos decir del empresario hacia sus trabajadores y trabajadoras entre otras. Leer más…

Cómo enseñar a aprender el liderazgo

Lunes, 8 de Febrero de 2010 Rogelio Fernández Ortea Sin comentarios

Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee hablan en su libro El líder resonante crea más de cómo de deben aprender las competencias emocionales del liderazgo. Estos autores dan unas pistas de cómo se debe orientar el aprendizaje del liderazgo y en concreto de sus componentes más emocionales. En este post voy a presentar algunas de ellas para que nos permitan comprender mejor cómo se debe actuar en los procesos de formación y desarrollo.

La primera idea es que cada uno de nosotros aprende solo lo que quiere con lo que el proyecto de aprendizaje debe estar confeccionado en función de los sueños y expectativas del destinatario, de sus aspiraciones personales ya que es la mejor manera de evitar las resistencias y alentar la voluntad de aprender. El sistema es más eficaz cuando se centra más en el aprendizaje que en el rendimiento. Además, los  criterios de éxito que se marcan deben ser los del propio líder ya que estos serán realmente significativos para él o para ella. También es necesario que se focalicen en el yo ideal que nosotros tenemos y no en el que tienen otros para.

En el caso de formación para personas adultas normalmente lo que se pretende es modificar ciertos hábitos. Los hábitos son pautas de conducta automáticas y debemos ser plenamente conscientes de ellos para poder modificarlos con éxito, más aún cuando sabemos que el cambio vendrá dado tanto a nivel perceptual como neuronal. Para conseguir ese cambio es necesario prestar atención, que la parte prefrontal del cerebro esté activada ya que ésta dirige la atención a lo que va a pasar que no es otra cosa que la realización de una respuesta desacostumbrada y que habrá que repetir una y otra vez hasta que la nueva conducta remplace a la otra. Leer más…

Formación en liderazgo: ¿Cómo hacerlo?

Miércoles, 27 de Enero de 2010 Rogelio Fernández Ortea 2 comentarios

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Después de llevar tiempo dedicado a profundizar en la Inteligencia Emocional y estando interviniendo en un curso de  formación en Liderazgo para directivos en una importante empresa vasca, me perseguía una pregunta: ¿Cómo podemos desarrollar las competencias emocionales relacionadas con el liderazgo? Los asistentes al curso tenían ya el conocimiento suficiente sobre las diferentes teorías del Liderazgo, estaban convencidos de la necesidad de implantarlo en su organización, en toda la empresa, pero necesitaban algo más, necesitaban desarrollar las competencias emocionales del liderazgo, pero eso… ¿cómo se hace?

Está claro que hay que emplear un sistema diferente al que ha utilizado hasta ahora. La Inteligencia Emocional se asienta en circuitos neuronales que están entre los centros ejecutivos del cerebro, los lóbulos prefrontales, y el sistema límbico donde se encuentran la motivación, los impulsos y las emociones con lo que tendremos que desarrollar un sistema de formación que se dirija al sistema límbico y no al neocórtex.

La formación dirigida al neocórtex, que es la habitual, por ejemplo, en los programas de posgrado de las escuelas de negocio, es mucho más rápida para el aprendizaje ya que es asociativa, es decir, establece relaciones para incrementar su comprensión, pero se olvida de forma muy rápida a no ser que se ponga en práctica inmediatamente después de ser aprendida. Pero el desarrollo de competencias emocionales no sólo va dirigido al neocórtex, sino que está centrado en el sistema límbico. Este sistema neuronal tiene una forma de aprendizaje diferente, mucho más lento, ya que para que una competencia se dé por aprendida deben crearse nuevas conexiones neuronales. Leer más…

El valor es la persona…

Jueves, 26 de Noviembre de 2009 Rogelio Fernández Ortea 1 comentario

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… o las personas son el activo más importante de la organización, o las personas son nuestra principal fuente de ventaja competitiva o trabajamos con modelos de transformación empresarial basados en las personas o tantas y tantas formas que se están empleando últimamente en conferencias, discursos institucionales lemas organizacionales y demás foros en los  que se habla de empresa de situar a la persona en el centro del devenir económico… sin embargo… cada vez creo menos en ese discurso… o mejor dicho… cada vez creo más en él pero me da la sensación de que se está devaluando de tanto usarlo en la prédica y tan poco en la práctica… me da pesar, o quizás temor, de que se esté desvalorizando algo que es vital para nuestra sociedad, para nuestras organizaciones e instituciones y sobre todo para nuestro futuro.

Es la sensación que tengo después de estar y hablar con diferentes personas en diferentes entornos de la sociedad, es que esta idea se está quedando solo en el discurso. Digo esto porque muchas organizaciones que acuñan esta idea como lema de trabajo en estos tiempos de crisis se están refugiando en sus antiguos “cuarteles de invierno” representados por la forma taylorista o weberiana de manejar su empresa… ordeno yo y obedeces tu porque para eso tengo el poder y te pago. Organizaciones que a la menor de cambio hacen valer no ya la inteligencia emocional que aprenden en los curso de formación sino la “razón de empresa” que sigue siendo “hay que hacer lo que yo diga porque para eso tengo el pode”r. Empresas que están siendo más que cicateras a la hora de hacer contratos, de pagar lo que corresponde a las personas por el trabajo que realizan, de reconocer sus méritos no solo dando una palmada en la espalda sino reconociéndolos económicamente o con algún tipo de mejora laboral; de hacer contratos fijos en lugar de contratos de becarios o mileuristas. Organizaciones que mienten pero que siguen diciendo… lo mejor activo que tenemos son las personas. Leer más…

Empatía y simpatía

Martes, 17 de Noviembre de 2009 Jon Berastegi Sin comentarios

El ser humano adecúa sus emociones, sus conductas y sus ideas a lo que imagina sobre el mundo mental del otro. Este proceso requiere aptitud sensorial para percibir los indicios y señales emitidos por el cuerpo del otro y una aptitud neurológica para conventirlos en signos que formen una representación del mundo del otro. El adivinar o delirar dependerá del grado de competencia social del individuo y concretamente del grado de eficacia y eficencia de su competencia empática.

Representarse en el mundo que se representa el otro permite comprenderlo, pero no neceseriamente experimentarlo. Esta es la diferencia existente entre simpatía y empatía. Leer más…

Descrubiendo nuestras emociones

Viernes, 23 de Octubre de 2009 Jon Berastegi 4 comentarios

Diversos autores y estudiosos han debatido sobre la funcionalidad de las emociones. Los fieles al legado de Darwin (1872) defienden, que las características expresivas de las emociones tenían un significado funcional para el mecanismo que se estaba adaptando, por lo que las emociones son funcionalmente significativas y candidatas a la selección natural.

Desde la perspectiva biologista la función de las emociones es alterar el equilibrio intraorgánico para informar al propio sujeto e informar a los sujetos con los que convive. Queda en evidencia, por tanto, que la función, o por lo menos una de las funciones, de la emoción es la preparación corporal de las respuestas apropiadas a exigencias concretas. Leer más…

Disfruto con este trabajo

Viernes, 9 de Octubre de 2009 Rogelio Fernández Ortea 7 comentarios

Problemas, problemas y más problemas… por diferencias en los valores que tiene la empresa y los que tienen los trabajadores, por una visión muy economicista y a corto plazo de la empresa o de las personas que la dirigen, por dificultades en la comunicación con los compañeros, con los jefes,  con los clientes o con los proveedores, por tener mucho trabajo o  por tener poco  en definitiva, problemas que hacen que, cuando me levanto por la mañana antes de que suene el despertador porque precisamente esos problemas me hacen dormir mal, no quiera ir a trabajar. Sin embargo, hay una actividad en mi trabajo, una parte de él que me hace feliz, que hace que el día se ilumine y que cuando termino la jornada esté completamente satisfecho y tranquilo. Ese trabajo es el CEIG (Curso de Especialización para Innovadores en Gestión).

Esta parte de mi trabajo me está permitiendo encontrar un espacio en el que la transformación empresarial basada en las personas cobra vida en su conceptualización, en su planteamiento más filosófico. Filosofía que trata de ser práctica poniendo en valor los conocimientos de management necesarios para desarrollar, en las organizaciones modernas, los procesos que pueden permitir la sostenibilidad de la misma, su competitividad a medio y largo plazo: Cultura,  Liderazgo, Innovación, Emprendizaje y Cambio Organizativo. Estos conceptos están íntimamente relacionados con las personas  y el elemento que focaliza la atención en las mismas como elemento de transformación empresarial es la Inteligencia Emocional, la gestión de las emociones en las personas que componen una organización y también la gestión de las emociones como forma de mejorar la praxis de los procesos antes descritos. Leer más…

CEIG: Rentabilidad económica sostenible y humana

Lunes, 5 de Octubre de 2009 martiarena.olatz 7 comentarios

CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión.

Me estaba volviendo a plantear la misma pregunta que lanzamos en clase el otro día…  ¿y si la inteligencia emocional fuera una farsa que nos la estamos creyendo? No sé si algún día despertaré, confirmando, muy a mi pesar, que efectivamente todo esto fue un sueño, una utopía… pero, aún no sabiendo si inteligencia emocional es la palabra adecuada o no, y, sinceramente, la palabra es lo que menos me inquieta, lo que sí sé que no es una farsa es que las personas somos como un carruaje guiado por tres caballos (físico, emocional y mental) y para que este carruaje pueda avanzar armoniosamente, y sin descarriarse, los tres caballos han de mantener una coordinación de ritmos, un saber moverse en equilibrio, en definitiva, atenderse.

Sin embargo, la hasta ahora acumulada experiencia en el mundo empresarial  ha hecho tambalear mis propios esquemas mentales. Cuando comencé mi primera inmersión en el  mercado laboral, he de reconocer que mi carruaje se desbocó, no una, sino varias veces, y casi todas por una paralización en seco (represión) del caballo emocional. Una vez finalizada la carrera, vierto todas mis ilusiones en lo que sería mi primera aventura profesional. Sin embargo, aunque en la Universidad obtuve conocimiento, había una asignatura que no figuró en el programa de estudios, y era la preparación para el choque (al menos el que yo viví) entra la teoría universitaria del conocimiento y la realidad práctica del mundo empresarial. Me di cuenta que mis conocimientos eran puramente teóricos y que el saber moverse dentro de una empresa requiere mucho más que la simple aplicación de la teoría. La cultura de la empresa. La dificultad de mantener una comunicación fluida y entre iguales, especialmente entre diferentes jerarquías. Disfrutar en la empresa (entiéndase bien, mientras uno aplica su esfuerzo en aquello que debe de  hacer, y además hacerlo bien), parecía ser un lujo al alcance de unos pocos privilegiados, que por algún motivo extraño y desconocido, sólo una minoría habían logrado mantener un binomio equilibrado entre esfuerzo-disfrute, en definitiva eran felices en su trabajo. Leer más…

Sentimientos adecuados e inadecuados

Jueves, 24 de Septiembre de 2009 Jon Berastegi 1 comentario

A lo largo de esta andadura en este Blog, las emociones han sido y son el eje de nuestras reflexiones. Han sido aportaciones sobre la existencia de las emociones, sobre su relación con la razón, sobre su tratamiento a lo largo de la historia, el arte u otras ciencias, etc. Y sobre todo hemos enfatizado sobre la importancia aprender a gestionar las emociones para que con ello nuestra toma de decisiones sea lo más inteligente posible.

En los Post publicados con anterioridad, hemos tratado una gran variedad de sentimientos, donde algunos son claramente agradables y otros son claramente desagradables. Agradables son la alegría y su “cluster” o relacionados, y además la esperanza, el optimismo, la valentía, la autoestima, etc. Desagradables son todos los sentimientos contrarios a estos: la tristeza, el desengaño, la desesperación, la vergüenza, el miedo, etc. Leer más…