
CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión.
Me estaba volviendo a plantear la misma pregunta que lanzamos en clase el otro día… ¿y si la inteligencia emocional fuera una farsa que nos la estamos creyendo? No sé si algún día despertaré, confirmando, muy a mi pesar, que efectivamente todo esto fue un sueño, una utopía… pero, aún no sabiendo si inteligencia emocional es la palabra adecuada o no, y, sinceramente, la palabra es lo que menos me inquieta, lo que sí sé que no es una farsa es que las personas somos como un carruaje guiado por tres caballos (físico, emocional y mental) y para que este carruaje pueda avanzar armoniosamente, y sin descarriarse, los tres caballos han de mantener una coordinación de ritmos, un saber moverse en equilibrio, en definitiva, atenderse.
Sin embargo, la hasta ahora acumulada experiencia en el mundo empresarial ha hecho tambalear mis propios esquemas mentales. Cuando comencé mi primera inmersión en el mercado laboral, he de reconocer que mi carruaje se desbocó, no una, sino varias veces, y casi todas por una paralización en seco (represión) del caballo emocional. Una vez finalizada la carrera, vierto todas mis ilusiones en lo que sería mi primera aventura profesional. Sin embargo, aunque en la Universidad obtuve conocimiento, había una asignatura que no figuró en el programa de estudios, y era la preparación para el choque (al menos el que yo viví) entra la teoría universitaria del conocimiento y la realidad práctica del mundo empresarial. 1º Me di cuenta que mis conocimientos eran puramente teóricos y que el saber moverse dentro de una empresa requiere mucho más que la simple aplicación de la teoría. 2º La cultura de la empresa. 3º La dificultad de mantener una comunicación fluida y entre iguales, especialmente entre diferentes jerarquías. 4º Disfrutar en la empresa (entiéndase bien, mientras uno aplica su esfuerzo en aquello que debe de hacer, y además hacerlo bien), parecía ser un lujo al alcance de unos pocos privilegiados, que por algún motivo extraño y desconocido, sólo una minoría habían logrado mantener un binomio equilibrado entre esfuerzo-disfrute, en definitiva eran felices en su trabajo. Leer más…
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