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Es de bien nacidos…

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Por Arantza Echaniz Barrondo

CIELO E INFIERNO CERCANOS

 Un samurai fue a visitar a un viejo sabio para plantearle una duda que lo atormentaba.
-Señor, estoy aquí porque necesito saber si existen el infierno y el paraíso.
-¿Quién lo pregunta? -contestó el maestro.
-Un guerrero samurai.
-¿Tú un samurai? -se burló el maestro-. ¿Con esa cara de idiota que tienes?
 El guerrero no daba crédito a lo que oía.
-Seguro que además de estúpido eres un cobarde -se mofó de nuevo.
 La ira se adueñó del samurai que desenvainó instintivamente su sable.
-¡Ahora se abren las puertas del infierno! -gritó el anciano.
 El guerrero comprendió de súbito la actitud del maestro y guardó su sable avergonzado.
-¡Ahora se abren las puertas del paraíso! -exclamó de nuevo el maestro.
 Cuento Tradicional de Oriente

Hace poco más de un mes escribía un post al acabar un curso.  Ahora he terminado otro, esta vez de 30 horas, también impartido con mi amigo Rogelio Fernández, sobre Liderazgo e Inteligencia Emocional (IE), organizado por DeustuLan y subvencionado por Hobetuz.

Algo de lo que se ha hablado mucho en el curso es el tema de la comunicación, con otros y con uno mismo. El liderazgo es un proceso de influencia en el que la comunicación es básica para generar credibilidad y confianza, que son dos pilares básicos para movilizar y ‘enganchar’ a las personas. El desarrollo de un liderazgo emocionalmente inteligente (entendiendo la IE como  la identificación, comprensión, uso y gestión de las emociones propias y de los demás) contribuye a dotar de sentido al trabajo y a que se dé una implicación que genera resultados superiores a los de la suma de las individualidades; y esto no se logra sin una buena comunicación. Sigue leyendo

Cómo enseñar a aprender el liderazgo

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Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee hablan en su libro El líder resonante crea más de cómo de deben aprender las competencias emocionales del liderazgo. Estos autores dan unas pistas de cómo se debe orientar el aprendizaje del liderazgo y en concreto de sus componentes más emocionales. En este post voy a presentar algunas de ellas para que nos permitan comprender mejor cómo se debe actuar en los procesos de formación y desarrollo.

La primera idea es que cada uno de nosotros aprende solo lo que quiere con lo que el proyecto de aprendizaje debe estar confeccionado en función de los sueños y expectativas del destinatario, de sus aspiraciones personales ya que es la mejor manera de evitar las resistencias y alentar la voluntad de aprender. El sistema es más eficaz cuando se centra más en el aprendizaje que en el rendimiento. Además, los  criterios de éxito que se marcan deben ser los del propio líder ya que estos serán realmente significativos para él o para ella. También es necesario que se focalicen en el yo ideal que nosotros tenemos y no en el que tienen otros para.

En el caso de formación para personas adultas normalmente lo que se pretende es modificar ciertos hábitos. Los hábitos son pautas de conducta automáticas y debemos ser plenamente conscientes de ellos para poder modificarlos con éxito, más aún cuando sabemos que el cambio vendrá dado tanto a nivel perceptual como neuronal. Para conseguir ese cambio es necesario prestar atención, que la parte prefrontal del cerebro esté activada ya que ésta dirige la atención a lo que va a pasar que no es otra cosa que la realización de una respuesta desacostumbrada y que habrá que repetir una y otra vez hasta que la nueva conducta remplace a la otra. Sigue leyendo

Formación en liderazgo: ¿Cómo hacerlo?

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www.monografias.com.34

Después de llevar tiempo dedicado a profundizar en la Inteligencia Emocional y estando interviniendo en un curso de  formación en Liderazgo para directivos en una importante empresa vasca, me perseguía una pregunta: ¿Cómo podemos desarrollar las competencias emocionales relacionadas con el liderazgo? Los asistentes al curso tenían ya el conocimiento suficiente sobre las diferentes teorías del Liderazgo, estaban convencidos de la necesidad de implantarlo en su organización, en toda la empresa, pero necesitaban algo más, necesitaban desarrollar las competencias emocionales del liderazgo, pero eso… ¿cómo se hace?

Está claro que hay que emplear un sistema diferente al que ha utilizado hasta ahora. La Inteligencia Emocional se asienta en circuitos neuronales que están entre los centros ejecutivos del cerebro, los lóbulos prefrontales, y el sistema límbico donde se encuentran la motivación, los impulsos y las emociones con lo que tendremos que desarrollar un sistema de formación que se dirija al sistema límbico y no al neocórtex.

La formación dirigida al neocórtex, que es la habitual, por ejemplo, en los programas de posgrado de las escuelas de negocio, es mucho más rápida para el aprendizaje ya que es asociativa, es decir, establece relaciones para incrementar su comprensión, pero se olvida de forma muy rápida a no ser que se ponga en práctica inmediatamente después de ser aprendida. Pero el desarrollo de competencias emocionales no sólo va dirigido al neocórtex, sino que está centrado en el sistema límbico. Este sistema neuronal tiene una forma de aprendizaje diferente, mucho más lento, ya que para que una competencia se dé por aprendida deben crearse nuevas conexiones neuronales. Sigue leyendo

El valor es la persona…

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… o las personas son el activo más importante de la organización, o las personas son nuestra principal fuente de ventaja competitiva o trabajamos con modelos de transformación empresarial basados en las personas o tantas y tantas formas que se están empleando últimamente en conferencias, discursos institucionales lemas organizacionales y demás foros en los  que se habla de empresa de situar a la persona en el centro del devenir económico… sin embargo… cada vez creo menos en ese discurso… o mejor dicho… cada vez creo más en él pero me da la sensación de que se está devaluando de tanto usarlo en la prédica y tan poco en la práctica… me da pesar, o quizás temor, de que se esté desvalorizando algo que es vital para nuestra sociedad, para nuestras organizaciones e instituciones y sobre todo para nuestro futuro.

Es la sensación que tengo después de estar y hablar con diferentes personas en diferentes entornos de la sociedad, es que esta idea se está quedando solo en el discurso. Digo esto porque muchas organizaciones que acuñan esta idea como lema de trabajo en estos tiempos de crisis se están refugiando en sus antiguos “cuarteles de invierno” representados por la forma taylorista o weberiana de manejar su empresa… ordeno yo y obedeces tu porque para eso tengo el poder y te pago. Organizaciones que a la menor de cambio hacen valer no ya la inteligencia emocional que aprenden en los curso de formación sino la “razón de empresa” que sigue siendo “hay que hacer lo que yo diga porque para eso tengo el pode”r. Empresas que están siendo más que cicateras a la hora de hacer contratos, de pagar lo que corresponde a las personas por el trabajo que realizan, de reconocer sus méritos no solo dando una palmada en la espalda sino reconociéndolos económicamente o con algún tipo de mejora laboral; de hacer contratos fijos en lugar de contratos de becarios o mileuristas. Organizaciones que mienten pero que siguen diciendo… lo mejor activo que tenemos son las personas. Sigue leyendo

CEIG: Menos predicar y más aplicar: Liderazgo emocional en las organizaciones

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CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión

Podemos listar un sinfín de definiciones de liderazgo, podemos listar un sinfín de cualidades asociadas al liderazgo, y probablemente sea una de las cualidades que toda empresa busca en sus directivos, el sello del líder. Este es un concepto difícil de determinar.

Atendiendo a Warren Bennis, “en cierto modo el liderazgo es como la belleza, difícil de definir, pero fácil de reconocer si uno lo ve“. Hay diferentes modos de liderazgo que aflorarán muchas veces condicionados por la necesidad, el líder aflora cuando las circunstancias lo exigen, cuando la adversidad crea la oportunidad para explotar esta cualidad.

El liderazgo, parte de uno mismo, hemos de coger las riendas de nuestra vida y ser proactivos para determinar nuestro futuro, salir de la zona de confort para elegir nuestra forma de vivir. Por lo tanto hablamos de un liderazgo personal que guíe de una manera intencionada la realidad que queremos vivir. Solo gobernándonos a nosotros mismos podemos llegar a liderar a otros. Es más incluso cambiaría el sujeto, yo no lidero, hasta que  otra personas se ve liderada por mí.

En las organizaciones la figura del líder es fundamental, aquel que inspira, que aúna esfuerzos en la consecución de un objetivo común, aquel que alienta a dar lo mejor de uno, que moviliza voluntades. Más aún en un entorno de incertidumbre y adverso como el actual, el líder toma si cabe mayor protagonismo. Sigue leyendo

CEIG: Follow the leader

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CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión

Ahora que estamos finalizando el verano, y relacionándolo con el curso de liderazgo en el que estoy participando, me viene a la cabeza una canción del verano que sonó e hizo bailar a mucha gente: “Follow the leader“.

Pensándolo bien, hay una gran relación entre el efecto de la música y el efecto del liderazgo y esta canción no hace más que unir ambas cosas.

La música nos hace mover, la música nos hace cambiar de un estado a otro o nos ayuda en aquellas situaciones en las que no nos sentimos en un estado en el que estamos habituados a estar. En resumen, al menos yo, lo suelo utilizar mucho cuando estoy en un estado alterado.

En las canciones puede haber 2 partes, la melodía y la letra. Lo que nos hace sentir, mover por dentro y lo que se nos dice. En este tipo de canciones, nos llegan 2 mensajes simultáneamente y todo aquel compositor que quiera llegar y hacer mover a los oyentes sabe que no puede haber disonancias entre ambos. Tanto lo descrito por las palabras como la sintonía que enmarca esas palabras deben acompasar para que hagamos nuestra la canción. Sigue leyendo

CEIG: El curso ha comenzado

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Cada día tengo más claro en mi cabeza qué es lo que la Inteligencia Emocional puede aportar a las organizaciones y esto ha sido resultado fundamentalmente del Curso de Especialización para Innovadores en Gestión (CEIG) que se está dictando en la Universidad de Deusto y que está auspiciado, subvencionado, por el Departamento de Innovación y Sociedad del Conocimiento de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

La inteligencia emocional puede ayudar a transformar a las organizaciones actuales mediante la profundización en la parte más importante del nuevo paradigma empresarial: la persona, y de esa forma ir generando una nueva cultura, una nueva idea de responsabilidad social corporativa interna que ahonde en el derecho a las persona a estar bien dirigidos. Cultura y Ética que junto con las nuevas orientaciones en la gestión organizacional que ven a los trabajadores como personas y no como medios de producción permitirá, como decía antes, la transformación de la empresa, su cambio.

Y hablo de transformación empresarial a través de la transformación personal que consigue el desarrollo de las competencias emocionales para que esa transformación consiga ir calando en la cultura organizacional y se incorpore en todos los procesos empresariales en los que se debe fundamentar la transformación, como pueden el Liderazgo, la Innovación, el Emprendizaje y el Cambio Organizativo.

En el CEIG, la transformación ya se está produciendo y eso es visible en todas las personas que estamos en el curso, pero especialmente en sus participantes. Sé que no les gusta de hable de ellos pero es el principal activo del curso, su alma, ya que lo son todo… alumnos, profesores, dinamizadores… y sobre todo un grupo de profesionales de empresa que están decididos a plantear la transformación organizacional y qué mejor forma de hacerlo que cambiando primero uno mismo. Sigue leyendo

Autoestima óptima, Inteligencia Emocional y Liderazgo

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Siempre he pensado que tenía una autoestima baja. Sin embargo, un día comiendo con un buen amigo, compañero de trabajo, antiguo profesor mío y psicólogo para más señas me dijo: Tú tienes una autoestima alta… si no podrías estar haciendo todo lo que haces….

A mí esa observación me gustó ya que veía que podía tener ciertos visos de ser cierta puesto que en esos momentos estaba metido en cien mil cosas y estaba, estoy,  entregado a ellas en cuerpo y alma. No obstante, en mi interior, había algo que no me cuadraba y creo que hoy tengo una respuesta a aquellos avisos de mi intuición.

En las lecturas que había realizado sobre Inteligencia Emocional (IE) había encontrado que muchos autores hacían referencia a un exceso en la importancia que se estaba dando en nuestra sociedad a que las personas tuviéramos una autoestima alta. En nuestros días, tenemos que reconocer, que si nuestra autoestima es baja, o por lo menos no es alta, tendemos a correr a buscar un libro de autoayuda para conseguir subirla, mejorarla, para así ser la persona, el trabajador o la trabajadora “estrella”. Pero esto no es lo que recomiendan algunos autores como Richard Boyatzis o Annie McKee.

Estos investigadores, en su libro Liderazgo Emocional hablando de la concienciación como elemento fundamental de la Inteligencia Emocional y del liderazgo resonante hacían una referencia a la autoestima frágil y al síndrome del impostor. Su tesis, fundamentada en el artículo de Michael H. Kernis en su artículo “Toward a Conceptualization of Optimal Esteem” (Psychological Inquiry, 14, nº 1 (2003): 1-26) venía a decir que lo que necesitamos las personas y en concreto los líderes es una autoestima optima. Sigue leyendo

Innovadores en gestión.

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¿Cómo se puede innovar en gestión?

Ésta es una pregunta que se hacen muchos profesionales del managemet y quizás la respuesta, o una de las respuestas posibles, puede estar en el ámbito de la Inteligencia Emocional (IE). La Inteligencia Emocional, el paradigma que propugna y que fue popularizado por Daniel Goleman, propone la necesaria unión de razón y emoción para que los procesos del ser humano, como la toma de decisiones, se produzcan con mayor acierto. Entonces… ¿por qué no aplicarlos a la dirección de empresas?

Estamos cansados de oír que las personas son lo más importante de nuestras organizaciones; que son la principal fuente de ventaja competitiva con la que cuentan las mismas; que son la fuente de la innovación; que en la sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos son el nicho más importante para extraer, generar y socializar el nuevo conocimiento que nutra a nuestras empresas, pero… ¿comprendemos, tratamos a las personas como lo que somos, esa maravillosa mezcla de razón y emoción?

Muchos de los procesos que más valor generan hoy en día en las organizaciones modernas tienen su sustrato en las emociones. La ilusión, la esperanza y la frustración son elementos consustanciales al emprendizaje, bien sea externo o interno. El miedo subyace a los procesos de cambio con su contrapunto en el anhelo y en la confianza de llevarlo a buen puerto entre todos. La innovación en producto, servicio, marketing u organizativa es imposible si sólo se nutre de la razón para su desarrollo: necesita alimentarse de emociones positivas como la alegría para iniciar el proceso creativo que da lugar al pensamiento expansivo, así como de un adecuado control emocional posterior que acompañe al pensamiento analítico necesario para tamizar las ideas y apostar por un itinerario de innovación que augure resultados empresariales con un nivel de riesgo medido. El liderazgo, es una de las cualidades y situaciones más buscadas por las empresas y que, precisamente por su constante relación con las personas, descansa en la inteligencia emocional y en la generación de emociones positivas en los seguidores, que no son quiénes harán cosas… sino quiénes querrán hacerlas con confianza, con ánimo, con creatividad, con sentido y ,por qué no decirlo, con alegría también. Entonces… ¿ por qué no unir las dos cosas?… ¿Por qué no unir razón y emoción en el management? ¿Por qué no innovar en la manera en la que concebimos la gestión de nuestras empresas sean micro empresas, pequeñas, medianas o grandes?… ¿sean del sector que sean? Sigue leyendo