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La coherencia de mimbre

Lunes, 28 de Septiembre de 2009 Ígor Fernández 1 comentario

La naturaleza humana es francamente compleja como todos sabemos, y lo que hacemos las personas, por tanto, no suele responder a razones sencillas ni a reglas fijas. Parece que la palabra coherencia, a medida que el conocimiento del comportamiento se amplía, queda relegada a la descripción de un grupo de conductas determinadas, no muy amplio, común a un grupo o una cultura.

El resto de las cosas que hacemos no deja de ser un ajuste creativo a las circunstancias que vivimos con los recursos que tenemos. Estos son propios de cada individuo y tienen una profunda raíz en el lecho familiar. Todos sabemos que la infancia es una etapa de tremenda influencia, pero no nos imaginamos hasta qué punto cuando pensamos en ella como personas adultas. Mirar hacia atrás, hacia los días en los que no podíamos hablar, o a los años en los que las brujas y los hombres del saco nos atemorizaban, parece un ejercicio inútil en la búsqueda del conocimiento actual y adulto. Realmente el pensamiento adulto está basado en la razón, en lo que sabemos, planificamos y podemos definir con claridad. Es ahí cuando somos coherentes, y lo somos porque los mimbres de nuestra conducta son los mismos en las diferentes actividades. Sin embargo, cuando no comprendemos lo que pasa, cuando el razonamiento no es suficiente para dar solución a una situación, la cesta empieza a adoptar formas extrañas, empezamos a no ser coherentes. Leer más…

Reflexiones sobre El filósofo y el lobo

Miércoles, 10 de Junio de 2009 Arantza Echaniz Barrondo 11 comentarios

Acabo de leer el libro El filósofo y el lobo de Mark Rowlands. Este libro lleva como subtítulo Lecciones sobre el amor y la felicidad y narra los aprendizajes del autor, Doctor en Filosofía y profesor en distintas universidades, tras diez años de convivencia con Brenin, un lobo, a los que más tarde se sumaron Nina (cruce de malamute y pastor alemán) y Tess (hija de Brenin y una pastor alemán).

El libro cuenta, de una forma experiencial a la vez que introduce cuestiones filosóficas, las similitudes y diferencias entre el simio y el lobo. Aquí quiero compartir dos de las cuestiones que más me han gustado: por un lado la idea del mal; y, por otro, la diferencia entre las criaturas del tiempo y las criaturas del momento.

Rowlands no está de acuerdo con la moderna noción del mal cuyos dos argumentos principales son que el mal sólo existe en lo marginal (en los desfavorecidos psicológica o socialmente) y que no es culpa de nadie (si quien realiza el mal es un enfermo mental o sus circunstancias sociales le han negado toda oportunidad, no podemos considerarle responsable de sus actos, no es moralmente malo). En su opinión el mal es cotidiano, normal, banal (p.121). El mal que resulta de una intención de causar dolor y sufrimiento, y su disfrute, es la excepción y no la norma. Acciones realmente malas son fallos en el cumplimiento del deber moral (que consiste en proteger a los indefensos de aquellos que los consideran inferiores, y por tanto prescindibles) o del deber epistémico (deber de someter las propias creencias a un examen crítico). Y lo ilustra con un ejemplo en el que se ven dos actos de maldad, partiendo de que dichos actos no tienen nada que ver con el regodearse en el sufrimiento ajeno: 1) los repetidas violaciones de un padre a una hija, si éste no comprendiese que lo que hacía está mal y lo considerase natural estaría cometiendo un fallo contra el deber epistémico; y 2) la complicidad activa de la madre, que está fallando en el cumplimiento del deber moral de proteger a la hija (y es irrelevante el terror que pueda sentir hacia el padre).

Los seres humanos no somos capaces de ver el mal en el mundo porque nos distraen de tal modo los motivos brillantes y lustrosos que no reparamos en la fealdad que encubren” (p.120)

Esta visión del mal me ha resultado enriquecedora ya que siempre tiendo a creer que debe haber razones para un actuación mala. Me cuesta creer que existe un mal que se pueda cometer bien por ignorancia o empecinamiento, bien por irresponsabilidad o insensibilidad ante quien está en una situación de inferioridad o debilidad. Leer más…