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Entradas Etiquetadas ‘soledad’

Ni es ave todo lo que vuela ni está solo el que espera

Lunes, 13 de Julio de 2009 pena.rosalia Sin comentarios

“El más terrible de todos los sentimientos es tener la esperanza muerta”
F. García Lorca.

Hace poco en un foro de liderazgo e innovación, un ejecutivo al  hablar de su empresa,  destacaba cuán difícil le había resultado en momentos cruciales, el sentimiento de soledad en la toma de decisiones; reiteradamente,  padres  en nuestros cursos se quejan de que  la familia se siente sola (ya como Institución, ya como padre/ madre), ante la labor educativa de los hijos; hijos se quejan de sentirse solos;  personas mayores cada vez  más en nuestros cursos  hablan de su soledad. Francisco Javier hacía alusión al tema en un reciente post a través de este espacio. De modo que me hago eco de todas estas voces para compartir estas líneas.

La soledad según la Real Academia de la Lengua es entre varios significados,  “la carencia voluntaria o involuntaria de compañía”, o también, “pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo“. De esta definición puede inferirse que:

La distinción voluntaria/ involuntaria  influye en la percepción que se pueda tener de la soledad. Así, en el primer caso, la soledad podría  traducirse a nivel emocional como una vivencia de gozo, sensación cercana  a  la libertad, de elección personal, autonomía, y por tanto, un estado facilitador, que  bien podría utilizarse para el encuentro consigo mismo, para el autoconocimiento, para un ocio productivo, como reductor del estrés, entre otros; mientras que en el segundo caso,  al sentirlo como resultado de “fuerzas” ajenas a veces “impuestas” por las circunstancias, las sensaciones podrían ser otras, sobre todo, para personas desvalidas, niños que aún  no tienen la capacidad de autonomía; en adultos sanos, sin embargo, hasta esos casos involuntarios podrían encontrar un reencuadre diferente y convertirse en un aprendizaje que  a largo plazo podría  tener otra interpretación. Leer más…

¡Mira con Atención! La soledad perjudica seriamente la Salud

Miércoles, 27 de Mayo de 2009 Francisco Javier Bárez Cambronero 14 comentarios

 

Este es el lema de una campaña de Cáritas en la que ha lanzado un sinfín de posavasos y trípticos. A través de ella trata de llamar la atención sobre la gran cantidad de personas que viven en soledad.

Y no es lo mismo que una persona viva sola, que viva en soledad. En soledad no querida.

Sentirse solo provoca malestar físico, desde insomnio hasta úlcera de estómago; también provoca malestar psíquico, tristeza, depresión; y malestar social, dificultad de relación.

En el folleto de la campaña, la organización nos plantea las siguientes cuestiones: ¿Se puede ver la soledad?. La respuesta es Sí. Ver, se hace con los ojos, pero mirar se hace con el corazón. Ya lo dice el refrán; “Ojos que no ven, corazón que no siente“.

Para ver la soledad hace falta sensibilidad, mirar con buenos ojos poniéndoles corazón.

Y la soledad no es cosa de mayores, de viejos que viven solos, que están solos.  En esta sociedad nuestra existen muchas personas que viven solas en medio de la gente.

En los últimos 10 años se ha duplicado el número de personas solteras, igualmente ha aumentado en un 50% el número de mujeres mayores de 65 años que viven solas, han aumentado los divorcios y el número de madres solteras. En cuanto a los hogares, uno  de cada cinco está formado por un solo miembro. Muchas de estas personas, no sólo viven solas, sino en soledad, no tienen quién se ocupe ni preocupe de ellas. Leer más…

Abrazo a un amigo

Lunes, 25 de Mayo de 2009 Arantza Echaniz Barrondo 12 comentarios

Hoy quiero, con estas letras, mandar un gran abrazo y un mensaje de ánimo a un amigo que lo está pasando mal.

Yo hace no mucho tiempo viví una situación parecida a la que está viviendo él. No sé si el origen, porque no creo que haya factores únicos, pero la gran fuente del problema fue el trabajo. El trabajo, para mí, es una gran fuente de satisfacciones que contribuye a la autorrealización, pero reconozco que es un arma de “doble filo”. Asumí, sin demasiado convencimiento, una tarea de gestión y responsabilidad que suponía un esfuerzo y dedicación desmedida. No soy persona a la que le asuste trabajar, es más, a veces asumo muchas cosas aunque no tengan recompensa alguna. Tampoco me asustan las responsabilidades. Sin embargo, aquella tarea me minó física y psicológicamente. Lo que me resultó más duro fue la soledad y la falta de apoyo (hay quien lo llama la “soledad del cargo”‘). Lo que nunca me hubiera imaginado es que la organización no iba a apoyar mis decisiones y que me iban a dejar sola. No entiendo el que se den responsabilidades pero no se den recursos, que se pidan resultados pero se pongan cortapisas. Nunca pensé que con quien más iba a tener que pelear fuera los de dentro. Además, se sumó un problema en el que se mezclaba lo personal y lo profesional. Una compañera, y amiga, no se sentía valorada y lanzó un “órdago” diciendo que se iba si no se le mejoraban las condiciones, que ciertamente no respondían a su contribución a la organización. Al final se fue y descargó en mí, su jefa, toda su furia, frustración o qué se yo. Decía que no le había dado el respaldo suficiente y que no había sabido distinguir lo personal y lo profesional. Para mí aquello fue el detonante. En aquel instante decidí que iba a dejar aquella responsabilidad, que no estaba dispuesta a sufrir más por el trabajo, que no iba a dejar que afectara a mi vida. Y para entonces ya afectaba, y mucho. Tenía problemas para dormir, el carácter se me había agriado, estaba irritable… Recuerdo un día que mi hijo mayor me dijo: “Ama, ¿por qué siempre estás enfadada?”. Leer más…