El blog de La Jungla Sonora

Desde los claros jungleros

Mar de fondo en YouTube

Como ya sabréis, La Jungla Sonora dispone de su propio canal de vídeos en YouTube. Se trata de una salida transitoria mientras llega nuestra nueva página web, afectada por diversos retrasos consecutivos. El caso es que, casi sin querer, nos habíamos encontrado con un importante contingente de imágenes y queríamos compartirlas con vosotros. De momento podéis disfrutar de casi 90 vídeos con otras tantas actuaciones realizadas en nuestras sesiones jungleras, tanto acústicas como eléctricas, que convierte en realidad nuestro eslógan “En Radio Euskadi lo ves”.

El caso es que nos ha llegado una comunicación en el sentido de que YouTube cambiará, de forma automática, el aspecto de los canales, es decir, de aquellos espacios que pertenecen a un mismo administrador; en nuestro caso, el ya mencionado canal junglero. Según cuentan los amigos de YouTube, en las últimas semanas han animado a los usuarios a utilizar una versión beta con la nueva propuesta para recoger diferentes opiniones. Incluso existe un vídeo explicativo de menos de cinco minutos donde explican, de manera muy visual, cómo trabajar el nuevo sistema y cómo serán los resultados. El caso es que YouTube cambiará automáticamente sus contenidos el próximo 15 de julio, lo que ha originado un sinfín de quejas: hay muchos usuarios que prefieren los canales tal como están ahora; otros, sin embargo, ven con buenos ojos el cambio de look. Se pueden encontrar vídeos contrarios con un resumen de los argumentos y cierta gracia. Lejos de ser una cuestión baladí, el cambio afectará a millones de usuarios si tenemos en cuenta que, según la empresa Alexa, dedicada al estudio del tráfico de Internet, YouTube es la tercera página más visitada del mundo, por detrás de Google y Yahoo.

En los últimos días hemos hecho un esfuerzo por incoporar nuevos vídeos, así que ya podéis disfrutar de las recientes visitas a nuestros estudios de Rosana, Colin Hare & Honeybus, Los Coronas, Ximena Sariñana, Hendrik Röver (Los Deltonos), Iñaki Plaza & Ion Garmendia y Sweet Oblivion, entre otros.

También os recordarmos que los vídeos más visitados de nuestro canal pertenecen a Kelly Joe Phelps, Niamh Parsons, Peter Hammill, Los Delinqüentes, Los Deltonos y Kemen Lertxundi. Los primeros están ahí gracias a las numerosas visitas que llegan de Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Alemania, Australia y otros países lejanos. No faltan los comentarios, a veces muy jugosos, ni las votaciones (la mayor parte de los vídeos tienen cinco estrellas). Si ya los conocías te animamos a que dejes tus comentarios; y si no sabías nada, es buen momento, para que puedas comparar el antes y el después de los anunciados cambios de YouTube; tenemos mar de fondo, a ver cómo nos pilla la ola.


Una canción infantil triunfa… 50 años después

Supongo que todos habréis tenido la oportunidad, a estas alturas, de disfrutar de un anuncio televisivo donde una marca de coches de gama alta promociona su nuevo modelo sobre una canción donde un tipo canta una cancioncilla llena de onomatopeyas con la sola compañía de una guitarra. Curioso, por cuanto la mayor parte de los anuncios de coches se nutren de sofisticadas melodías llenas de modernidad, donde no suelen faltar guitarras eléctricas, voces juveniles, bases o arreglos electrónicos y, por supuesto, un estribillo que se te queda en el coco durante unos cuantos días.

La campaña en cuestión tiene que ver con el Audi Q5, un modelo considerado de lujo si se tiene en cuenta que ha estado en el origen de una polémica en Cataluña: un alto cargo del departamento de Agricultura ha tenido que devolver este vehículo mes y medio después de su adquisición como vehículo oficial tras ser considerado como demasiado lujoso. La noticia ha sido recogida por la prensa y tiene su explicación: en tiempos de crisis hay que predicar con el ejemplo.

A lo que íbamos. La canción en cuestión no es otra que “Riding in my car (the car song)”, una pieza compuesta por el legendario Woody Guthrie y que incluyó en su álbum “Nursery days” (Días de guardería) publicado por Smithsonian Folkways en 1958. Dado que por aquel entonces Guthrie había comenzado a sufrir los efectos de la enfermedad degenerativa que le llevó a la muerte, suponemos que la canción habría sido escrita y grabada unos cuantos años antes. En cualquier caso Guthrie es uno de esos artistas de los que desconocemos buena parte de los detalles de sus sesiones de grabación, por lo que no vamos a insistir en la investigación. Lo que sí está claro es que Folkways editó el disco con destino al mercado infantil, sobre todo el de los más pequeños; los juegos de palabras, los trabalenguas y las onomatopeyas de muchas de estas canciones parecen ir en esa dirección. Los más interesados pueden hacerse con el disco en tiendas virtuales, como Amazon.

Está claro que la canción ha dejado su huella y que, en cierta manera, ha triunfado 50 años después de su edición original. Es muy fácil quedarse con el ruidillo del motor, con los alaridos de la bocina, con el click clack de las puertas que se abren y se cierran… La letra se puede consultar al detalle en la propia web de la Fundación de Woody Guthrie. Sin embargo dudo mucho que si Guthrie estuviera vivo hubiera dado permiso para anunciar un vehículo de estas características. El padre del folk estadounidense tuvo una vida bohemia y complicada, de continuos viajes de costa a costa, ya fuera a dedo o en los trenes de mercancías, siempre con su guitarra a mano, aquella donde ponía “Esta máquina mata fascistas”. Sin embargo, a pesar de su movilidad y de su apoyo a causas sociales, políticas y sindicales, sus últimos años fueron terribles: vivió prácticamente en la pobreza y pasó sus últimos años en un par de hospitales donde aún no sabían cómo combatir la Corea de Huntington, una enfermedad degenerativa de la que también murieron dos de sus hijos. En uno de estos hospitales fue donde recibió la visita de un jovencito llamado Bob Dylan, que le imitaba en los gestos, en el acento, en la forma de cantar, en la manera de colocar la guitarra con el mástil en alto. Durante unos años le idolatró y le imitó, hasta que encontró su propia personalidad artística. Pero esa es otra historia. El caso es que Guthrie no quería saber nada de lujos ni de ricachones (el episodio de su libro “Rumbo a la gloria” donde dice no a unos empresarios del espectáculo en un piso alto de un rascacielos de Nueva York es memorable). Pero ya ves, ahora su música ayuda a la gran industria del automóvil.

De la buena salud de la canción nos hablan unas cuantas grabaciones que hemos encontrado en YouTube; hay un poquito de todo: versión con guitarra, versión con ukelele, otra de Dylan, otra inspirada en el Caballero Oscuro de Batman o la de un programa británico infantil de 1973!!! No es una mala conexión, si tenemos en cuenta que la campaña de la empresa alemana Audi está diseñada por una potente agencia londinense.

PD: Aunque por aquí conocemos la versión de 20″ existe una más completa de un minuto, que he colocado al final de los demás vídeos.


Happy birthday, Folk Roots!!

Hace unos pocos días me llegaba, fiel a la cita, el nuevo número de la revista británica Folk Roots. Estoy suscrito a esta publicación desde hace diez o doce años, lo cual no es mucho si tenemos en cuenta que estos días celebran su 30º aniversario. Antes de nada, mi happy birthday, porque llevar a buen puerto una publicación que al principio se dedicaba a la música folk y que ahora es la biblia de la world music, no ha sido tarea sencilla. En ocasiones han tenido que hacer campaña para asegurarse la continuidad, han pedido ayuda a quienes tienen capacidad para poner publicidad, a los redactores, muchos de ellos en la brecha por amor al arte, a los lectores, para que se suscriban, a los suscriptores, para que entiendan la subida de precio de un año para otro. Al final, 30 años no es nada, pero al editor y a sus fieles colaboradores les ha costado, como diría Churchill, sangre, sudor y lágrimas.

Ian Anderson, a la derecha, junto a Phil Beer (Show of Hands)

Ian Anderson, a la derecha, junto a Phil Beer (Show of Hands)

En un mundo editorial tan agitado como el británico, donde el que se descuida queda fuera, Folk Roots, que ahora se hace llamar Froots, lleva un subtítulo que la identifica: Local Music From Out There, música local de ahí fuera. Y en eso se ha centrado en estos treinta años: en enviar a alguien a ver qué se cuece en Madagascar, en Zanzíbar o en las islas Okinawa. Desde hace seis años incluye listados de los más vendidos en diferentes tiendas o los más escuchados en algunas emisoras. Hace poco, Ian Anderson (nada que ver con Jethro Tull), músico veterano, editor, alma y padre del invento, contaba desde su columna mensual que acababan de sustituir su listado habitual de los discos más vendidos de world music de las megatiendas Virgin porque la cadena cerraba sus puertas. Ahora el listado procede de Amazon UK, es decir, de las ventas por internet. Está claro que los tiempos cambian.

Ian Anderson es un tipo nervioso e infatigable, casi hiperactivo, al que tuve ocasión de conocer in person en uno de los Womex celebrados en Sevilla. Con sus gafas old fashion y su pinta de despistado parece más un científico loco que otra cosa. Pero en cuanto hablas con él te transmite esa pasión profunda por la música, por los países y culturas lejanos, por los buenos conciertos, por los discos recopilatorios llenos de viejas joyas… En fin, que puedes pasarte horas con él sin agotar el temario. Desde su columna mensual, The Editor’s Box, hace excelentes radiografías del circuito actual desde dentro: conciertos, discográficas, prensa musical, programas de televisión, nada se le escapa. Se echa de menos este tipo de figuras entre nosotros, con esa visión tan universal, tan optimista a pesar de las malas noticias, tan full time… Otro que tal baila es Andrew Cronshaw, músico muy activo y redactor de la revista, un tipo también muy peculiar y responsable de muchas de las críticas que han tenido los músicos vascos, sobre todo los del mundo de la triki, en esta revista. A Andrew me le he encontrado en el Celtic Connections de Glasgow, en el Womex de Sevilla, otro tipo que no descansa. Y que, excepcionalmente, chapurrea muy bien el castellano, sin duda gracias a sus numerosas visitas a Galicia, Asturias y Euskadi. Incluso sacó tiempo para tocar en nuestros conciertos jungleros.

Pero la cosa no queda ahí. La revista ha hecho un esfuerzo importante y ahora se puede disfrutar, a modo de prueba, en su formato pdf, es decir, las páginas tal cual salen de la imprenta, con todos sus colores, con sus extensas entrevistas, con sus informes, con sus excelentes fotografías. Ahora se puede disfrutar del número de junio al completo. No sé si en el futuro este servicio será de pago o lo pondrán gratis en la web. En cualquier caso, pocas cosas ahí comparables al olor maravilloso de la revista cuando abro la bolsa de plástico en la que viene empaquetada todos los meses. Es una mezcla entre la magdalena de Proust y el perro de Pavlov.

Si aún no conoces la revista, ahora puedes acercarte mejor que nunca. Hay muchas palabras que no entenderás porque son específicas del inglés relacionado con el mundo de la música, un slang para iniciados; en cualquier caso, nada que no se pueda superar con algo de imaginación y muchas junglas sonoras.


Contra la crisis… invitaciones!!

Joe Bonamassa, haciendo las delicias de los fans del blues guitarrero

Joe Bonamassa, haciendo las delicias de los fans del blues guitarrero

Desde hace años La Jungla Sonora distribuye invitaciones para conciertos de todo tipo que se celebran en nuestros escenarios. Al igual que la filosofía que reina en este programa, no nos centramos en unos estilos determinados, sino que intentamos ofrecer estas entradas gratuitas en conciertos que consideramos interesantes (artistas de calidad, buena música, espectáculo atractivo), ya sean de folk, de rock, de blues, de jazz, de grupos vascos o estatales, de pop independiente y de rock en cualquier idioma, de world music, de reggae, de ska, de punk, de hardcore, de americana, de cantautores… La lista podría continuar, pero ya es suficientemente ilustrativa. Lo mejor de todo es que cada concierto tiene sus oyentes determinados, hay quien sólo se apunta al folk o al blues, y eso es de agradecer. También hay quien se apunta a estilos muy diversos; la buena noticia, en este caso, es que es una persona a la que solemos ver en otros conciertos de pago para los que no hemos repartido invitaciones. En otras palabras, hay muchos y buenos aficionados a los conciertos en directo entre los oyentes jungleros; y esto es algo que nos llena de orgullo.

Martha Wainwright en nuestros escenarios

Martha Wainwright en nuestros escenarios

Sólo por curiosidad hemos echado un vistazo al listado de conciertos que hemos promocionado en los últimos meses y no sé si habrá muchos programas de radio que exhiban todos estos nombres en este apartado: Rolling Stones (Donostia), Peter Hammill, Fito & Fitipaldis, Laurie Anderson, Quique González, Alasdair Fraser, Toumani Diabaté, Vetusta Morla, Marilyn Manson, Max Romeo, Salif Keita, Estopa, Archie Shepp, Mars Volta, The Commitments, Soziedad Alkoholika, Kroke, Howlin’ Rain, The (International) Noise Conspiracy, Giant Sand, Dr. Feelgood, US3, Mando Diao, Eleanor McEvoy, Toots & The Maytals, Calamaro, Festival Kobetasonik, Festival BBK Live (R.E.M., The Police, Lenny Kravitz…), Lila Downs, Antonio Vega, Su Ta Gar, Joe Bonamassa, Steve Wynn, Omara Portuondo, Los Tigres del Norte, Stray Cats, Jimmy Cliff, Mafalda Arnauth, Gogol Bordello, Kepa Junkera, KenZazpi, Marah, Pedro Guerra, Bill Evans, Doctor Explosión, The Fuzztones, You Am I, The Cherry Boppers, Keren Ann, Matt Elliott, John McLaughlin, Arturo Sandoval, Martha Wainwright, Ben Vaughn, Micah P. Hinson, Chick Corea, Herman Düne, The Rubinoos, The Buzzcocks, Sham 69, Kokolo, Juan Perro, Oreka Tx, Festival Gu Gira

Como ya comentamos meses atrás en antena, repartir invitaciones resulta un trabajo un tanto engorroso

Ama Say en su retorno de 2008

Ama Say en su retorno de 2008

cuando se hace desde un equipo tan reducido como el de La Jungla Sonora: una persona se encarga de pedir cada semana a los diferentes programadores, salas o agencias de Madrid, Barcelona o A Coruña que organizan conciertos en nuestras salas. Siempre se intenta que las invitaciones sean dobles, sobre todo cuando os invitamos a un teatro, pero en ocasiones son individuales, con las consiguientes dudas del agraciado ganador que esperaba poder invitar a un colega de confianza. Esa misma persona se encarga de localizar conciertos interesantes en los diferentes territorios, aunque, por motivos geográficos (la sede de la emisora está en Bilbao, se quiera o no) y estadísticos (Bizkaia es el territorio que más bolos programa semana tras semana), además de los lazos de amistad tejidos durante estos 20 años, hacen que la balanza de la oferta se escore un poco en una dirección previsible. En los últimos meses hemos trabajado en dos direcciones: ofertar más citas en Donostia, Vitoria-Gasteiz e Iruñaldea y descentralizar estas propuestas con salas, teatros y casas de cultura que no estén en las capitales o que no sean, necesariamente, las de mayor aforo o popularidad.

Después llega otra parte, también laboriosa: la de poner esas propuestas en antena, hacer visible la personalidad del músico o grupo, conocer algunos detalles de su biografía que nos animen a acercarnos al concierto. Ponemos un cierto empeño en todo ello porque consideramos que si un organizador o una sala confía en nosotros para promocionar determinado directo tenemos que estar a la altura. No me gusta demasiado cuando en el dial escucho sorteos de invitaciones resueltos de manera telegráfica, sin música del artista en cuestión (o con una miserable ráfaga de 20 segundo), sin ningún feeling por lo que se ofrece, como si alguien nos hubiera obligado a realizar el sorteo o como si el músico estuviera en nuestra lista negra. O como si esto de las invitaciones fuera una invasión de nuestro adorado tiempo de antena. Quizá sea, sencillamente, una cuestión de profesionalidad, o quizá no, y el anuncio de un concierto no merece más de 30 segundo de antena.

The Buzzcocks, punk clásico para los jungleros

The Buzzcocks, punk clásico para los jungleros

Entramos en la siguiente fase: una vez que los mensajes llegan, en forma de SMS, a nuestro cajón hacemos el sorteo (el ordenador lo hace aleatoriamente por nosotros) y nos ponemos a llamar a los ganadores. Y aquí es donde aparece el problema: teléfonos apagados o fuera de cobertura, oyentes que quieren la invitación para su hijo o para su madre o para el cuñado, pero no tiene los datos a mano, oyentes que están conduciendo (¡llámame más tarde, por favor!!), oyentes desilusionados por encontrarse sólo UNA invitación en lugar de DOS, oyentes que no nos han llamado al programa (haberlos haylos) o que no recuerdan nada del artista o grupo… Y a menudo estas pequeñas complicaciones surgen cuando la persona que nos va a tomar nota en la oficina del programador está a punto de irse y nos apremia para que los datos lleguen a tiempo a su destino; o el móvil del contacto está apagado o cuando no nos llega un email de confirmación de que han recibido el listado. Como decía Dylan en aquella canción “It ain’t over ’til it’s over” (la cosa no se acaba hasta que se acaba), por lo que a veces te tienes que ir a casa con todos los teléfonos y dirección de correo electrónico que permitan finalizar la faena correctamente.

Hay oyentes que se llevan una gran alegría cuando les llamamos para decirles que han ganado invis para tal o cual concierto; algunos han llegado más lejos y nos han escrito unas líneas para agradecernos lo bien que se lo han pasado; otros, de buen corazón, nos llaman dos horas después para indicarnos que no podrán ir y que, por favor, se las pasemos a otro oyente. Pero de todos ellos hay dos grupos que nos han tocado la fibra: los primeros son los que reconocen que han ido a muchos conciertos jungleros y que gracias a ellos su formación y criterios musicales han mejorado de forma notable; los segundos son los que nos confiesan que están sin un clavo, que tienen un trabajo precario o intermitente, y que gracias a nosotros han podido disfrutar de ese vicio confesable que es asistir a un concierto en directo. En estos tiempos en los que los megaconciertos han llevado a estadios y ferias de muestras a muchos domingueros del rock, saber que un pequeño reducto de fieles se lo monta como sea para sudar la camiseta en una sala es un dato tan positivo como encomiable. Por todos ellos, por todos vosotros, seguimos mareando cada lunes a músicos, promotores, casas de cultura, programadores, agencias de contratación, departamentos de prensa y otros profesionales bien ubicados para que nos faciliten esas invitaciones contra la crisis, la económica, sí, pero también la del buen criterio musical.

Fotografías: (c) joseba martin


¡Hurra por los editores!

Al César lo que es del César. Algo ha ocurrido en el mundo de la industria musical para que se dé un curioso fenómeno: mientras las ventas de discos compactos siguen bajando (un 12,5% en 2008), las editoriales dedicadas a la publicación de libros de contenido musical se multiplican, los catálogos se vuelven extensos, los acabados de algunos libros son de auténtico lujo y la mayor parte de ellos está al alcance de la mano.

Resulta curioso que mientras los cuatro grandes sellos discográficos (Sony-BMG, EMI, Universal y Warner) han tenido y tienen su sede en Madrid, el mundo editorial relacionado con la música ha hecho de Barcelona su baluarte. Supongo que habrá razones culturales para ello, pero dejaremos este estudio para mejor ocasión. Los aficionados de largo recorrido recordarán las numerosas revistas musicales, muchas de ellas de dudosa calidad, que se movían desde Madrid y que acabaron cerrando. Por eso resulta de especial mérito la persistencia de las dos veteranas, Rockdelux (que se ubicó en la Ciudad Condal tras un accidentado pulso con la redacción central de Madrid) y Ruta 66. Llegué a publicar artículos en ambas durante varios años, algo casi excepcional dado que apenas existían coincidencias entre sus redactores. En esta segunda continúan dos firmas de espíritu junglero, Fernando Gegúndez y Eduardo Ranedo.

A lo que vamos. Barcelona se ha convertido en estos últimos años en el paraíso, gracias, sobre todo, a la llegada de nuevos protagonistas. Intentaré recordar los nombres más destacados. Lenoir Ediciones tiene un doble mérito: publica su propio catálogo, alternando firmas españolas con traducciones muy selectas, y mantiene una tienda virtual donde se pueden encontrar casi todos los libros musicales editados en los últimos años, de pop, rock, jazz y blues, si es que no se han agotado. Tienen mucha querencia por los 60 (Beatles, Yardbirds, The Who, The Byrds, movimiento mod, The Kinks, The Animals…) y por algunos ilustres de la historia, de Bonham a Leonard Cohen o Peter Hammill. Si te pasas por Barcelona, tienen la tienda y las oficinas muy cerca de la Sagrada Familia.

También hay que destacar el esfuerzo de Ediciones Robinbook, que dispone de una colección específica, Ma Non Troppo, donde hay novedades todos los meses. Trabajan fundamentalmente sobre traducciones y tienen su mirada puesta en el mundo anglosajón (Dylan, Beatles, Rolling Stones, Pink Floyd, U2, Jim Morrison…). Sin embargo, más allá de las exhaustivas biografías, nos han aportado libros tan interesantes como los dos volúmenes de “Historia del rock. El sonido de la ciudad” de Charlie Gillett, la reveladora “Historia del dj”, “La gran enciclopedia del blues” o interesantes ensayos sobre el heavy metal o la cultura gótica. Sus coloristas portadas y su estilo propio hacen sus libros rápidamente identificables.

También tiene mucho mérito Editorial Milenio, puesta en marcha en 1996 por Lluís Pagès Marigot. No están en Barcelona, sino en Lleida (seguimos, pues, en Catalunya) y, aunque editan otros tipos de contenidos, poseen un catálogo musical de 35 títulos firmados por autores españoles. Esto podría parecer un hándicap, pero la verdad es que el editor pone el listón tan alto que sólo se publican los mejores textos. Me parecen impresionantes los que hablan del rock surfero, del pub rock, del pulp rock, de la psicodelia americana, de la explosión mod, de la grabación del “Sgt. Pepper”… Y además tenemos auténticos tratados sobre Zappa, Dylan, Beatles, Brian Wilson, Simon & Garfunkel… Lo dicho, una gozada.

Mención especial merece también Global Rhythm Press, que comenzó en enero de 2001 con la reedición de discos de jazz y música étnica. Poco después ponen en marcha tres colecciones diferentes, dedicadas a biografías, ensayos y memorias (autobiografias). En sus portadas existe un estilo común, donde domina el blanco y negro, aunque en ocasiones juegan con elementos de color. Su acierto reside en dos elementos: publican en pasta dura (es un placer coger cualquiera de sus libros) y seleccionan en extremo hasta aportarnos auténticas maravillas de la literatura rock en castellano: de la extensa biografia de Elvis con la firma de Peter Guralnick a la bio de Miles Davis, de la espectacular trayectoria de los Clash, con su portada de rosa fosforito, a la espectacular historia ilustrada de los primeros años de Dylan, del álbum de fotos de Sinatra al espectacular y colorista ensayo sobre el movimiento hippie, del tratado sobre el sello ECM al revelador texto de Woody Guthrie sobre sus andanzas en los trenes de mercancías. Dicho esto sólo queda añadir que ganaron el Premio Nacional 2008 a la mejor labor editorial, junto a otros innovadoras editoriales.

También tenemos que dejar constancia de la editorial Bonal, que acaba de lanzar una colección tremendamente visual, Somos Libros, donde ya existen dos volúmenes en torno al vinilo: uno sobre el erotismo en las portadas (¡espectacular!) y otro sobre la historia del rock contada a través de las portadas.

Hay muchas más editoriales repartidas por todo el Estado, que aportan visiones muy interesantes y complementarias a todo lo que llega desde Barcelona. En Madrid encontramos a la peña de Mushroom Pillow, sello indie de reconocido olfato, que ha puesto en marcha en 2007 la editorial Metropolitan, en la que ya han publicado textos sobre Nick Drake, Ian Curtis y Love. La Fundación Autor, vinculada a la SGAE, Zona de Obras, que llevan 13 años de creación y desarrollo de propuestas culturales desde Zaragoza, la editorial Akal, con su excelente colección sobre las músicas del mundo, Ediciones B, Alianza Editorial, Planeta, Celeste, Blume, T&B editores, Turner, Circe (especializado en artistas femeninas), Muchnik, Reservoir Books de Mondadori, La Esfera de los Libros, Salamandra, Alba (excelentes libros sobre grandes figuras del jazz en pasta dura), Lumen, etc. Podríamos seguir así hasta el día del juicio final; que me perdonen quienes no se encuentren en el listado, ya saben que también contamos con ellos.

Quiero citar también la colección Canciones de Espiral, dentro de la editorial Fundamentos. Desde hace muchos años se ha preocupado de traducir las letras de los grandes del rock junto a las originales. Por lo que veo, todavía siguen en el empeño (Green Day, Pearl Jam, Tom Waits…). Aunque ahora, con los diccionarios on line y los foros, quizá no se reconozca tanto su aportación.

He dejado para el final lo más próximo, las editoriales musicales que se mueven por Euskadi. La verdad es que son muy pocas. Por una parte Gaztelupeko Hotsak, dentro de su filosofía de diversificación, ha hecho un esfuerzo notable con su colección “Bosgarren haria” (La quinta cuerda), con nueve libros de bolsillo, íntegramente en euskera que van de Itoiz a BAP!, de Rory Gallagher a Elliott Murphy, de los Ramones a los Clash. Parece que, de momento, la colección se encuentra en stand by. La otra iniciativa encomiable es la de Discos Crudos; detrás de este sello discográfico encontramos a un francotirador, Antón López, que nos ha alegrado el día con la bio de los Stooges (aupa Jaime Gonzalo), la de los aussies Radio Birdman y el imprescindible tratado punk “Por favor mátame”, entre otros. Anuncian, además, una bio de la Velvet. También parece haberse tomado un kit-kat Teresa Fernández Ulloa, la responsable de la editorial bilbaina Gamuza Azul, que nos trajo textos muy interesantes de Steve Earle, Dave Alvin, Malcolm Scarpa y Paul Collins. Quedan después los esfuerzos individuales, las autoediciones. A destacar, por el exhaustivo trabajo sobre el rock del Gran Bilbao del último medio siglo, el texto “Lluvia, hierro y rock & roll” de Alvaro Heras Gröh. Es un trabajo tan espectacular que hemos decidido invitarle a uno de nuestros monográficos para que se explaye.

En resumidas cuentas, nunca hemos tenido tan a mano tantos libros y de tanta calidad sobre el mundo de la música. Es por ello que comienzo cada programa de esta temporada con la lectura de unas cuantas líneas de cualquiera de estos libros. Y es que la música no sólo se escucha, también se lee y de esa manera podemos comprender mejor una forma de expresión artística que nos hace vibrar de una manera tan especial.

Y tú, ¿tienes libros de música? ¿cuáles son tus favoritos? ¿qué te parece que haya tando donde elegir? ¿o eres de los que piensan que la música es sólo para escuchar? Cuéntanos algo, aporta tu granito de arena a este debate.


Noa y los fanáticos sin memoria

He asistido estos días a la ciclogénesis originada por la doble visita de Noa al Victoria Eugenia donostiarra los días 25 y 26 de febrero, es decir, este miércoles y este jueves. Como bien explicaba el diario Gara de este miércoles, una serie de organizaciones han pedido el boicot a los conciertos como repulsa a la sangrienta enésima actuación de Israel en territorio palestino. No hay que extenderse mucho en valoraciones: fue una salvajada desmesurada, justificada al amparo de una dudosa y maquiavélica “defensa propia”. Hasta ahí creo que existe un consenso más que generalizado. Se esgrime, además, la carta firmada por la propia artista y dirigida a los palestinos, misiva en la que muestra una valiente denuncia de los fanatismos y señala, en una de sus líneas, a Hamas. Creo que el centro del pensamiento de Noa está en estas líneas:

“Y hoy, hoy tengo que decir; tenemos un enemigo que vencer, un horrible enemigo común y debemos trabajar juntos para erradicarlo! Ese enemigo, amigos míos, es el fanatismo. Ese enemigo es el extremismo en todas sus reencarnaciones y manifestaciones.

Ese enemigo es todo hombre que pone “dios” por arriba de la vida, que clama la palabra “dios” como su espada y escudo, que clama que “dios” está de su lado. Judíos, musulmanes, cristianos, todos comparten esta marca negra”.

En cualquier caso se recomienda leer el texto completo antes de posicionarse en lo que considero una polémica gratuita.

Conocí a Noa en 1994. “La Jungla Sonora” llevaba ya unos cuantos años en antena y gracias a excelentes profesionales del Departamento de Promoción de MCA (luego Universal) pudimos hacer una entrevista teléfonica en línea directa con su casa de Tel Aviv. Editaba por entonces su primer disco internacional (algunas grabaciones previas se habían limitado al mercado israelí) y nos pareció un trabajo espléndido. Tanto es así que organizamos una pequeña expedición para su primer concierto entre nosotros; fue en el Teatro Principal de Donostia, en una noche que llovía a cántaros; nunca olvidaré el viaje por la autopista, con auténticos chuzos de punta durante todo el recorrido. Pero mereció la pena, porque pudimos conocerla en persona después de un espectacular concierto. Desde entonces la he visto en varias ocasiones más: en recintos menos apropiados, como La Casilla de Bilbao o el frontón de Fadura en Getxo, y en otros simplemente perfectos, como el Kursaal. Por cierto, esa misma tarde Noa nos dio una gran alegría: permitió que realizáramos una conexión en directo desde el propio escenario del Kursaal; Cristina Ardanza, durante varios años en el equipo junglero, se encargó de traducirnos sus palabras, y la propia Noa, respaldada por su inseparable guitarrista Gil Dor, interpretó dos canciones en riguroso directo. Existe una jugosa anécdota colateral de ese momento, pero será contada en mejor ocasión. En resumidas cuentas, siempre me ha parecido una artista excepcional, por su voz, por sus canciones, por su magnetismo en escena. Y nunca la he juzgado por ser israelí; es más, me parece que algunas de sus canciones en hebreo, “Mishaela” por ejemplo, son simplemente portentosas.

A lo que íbamos. Noa critica en su carta el fanatismo; incluye en su listado a judíos, musulmanes y cristianos. Que unas líneas más adelante cite a Hamás no debe ser separado del discurso general. He titulado este post “Noa y los fanáticos sin memoria” por motivos evidentes, que ahora mismo cuento. El 4 de noviembre de 1995 el primer ministro israelí Isaac Rabin era asesinado por un fanático religioso también israelí. Los disparos, por la espalda, tenían lugar a las 21.40. Acababa de terminar el Concierto por la Paz en Tel Aviv, que había reunido a más de 50.000 personas en el colofón a los Acuerdos de Paz de Oslo. Estos acuerdos significaban el regreso de Yaser Arafat a Gaza en calidad de líder político, al frente de la OLP, organización considerada hasta entonces terrorista. Era el comienzo de una etapa de esperanza en el envenenado conflicto de Oriente Medio. De hecho, a ambos políticos se les concedió el premio Nobel de la Paz. La última artista en actuar en aquel concierto fue Noa. El eslogan fue “Sí a la paz, no a la violencia”. La última canción en sonar aquella noche de invierno fue “La canción de la Paz”. Más claro, agua.

Estoy en contra de la violencia, aunque algunos teóricos la justifiquen. Estoy a favor del diálogo, del intercambio de ideas, del respeto mutuo, de la diversidad cultural. Estoy en contra de mezclar cultura y política; si algo me gusta no miro de dónde es. Es más, siento cierta debilidad por las culturas minoritarias, con los que juegan en desventaja, porque creo que expresan sentimientos más reales, más urgentes, más vivos, son más imaginativos y ricos en matices. He puesto la música de artistas palestinos, y tambien de los israelíes, no tengo ningún problema. Lo que sí me preocupa es que, escudados en argumentos más que discutibles, se pida el boicot a un artista. Me preocupa que estas personas sean fanáticas, que no se paren a escuchar, y que empleen el “conmigo o contra mí”. Si de verdad creen en los boicots a los artistas a partir de enrevesadas justificaciones pretendidamente políticas, les propongo varias ideas para la proxima reunión: boicot a Daniel Barenboim cuando venga con alguna orquesta sinfónica, aunque sea árabe-israelí, boicot a los conciertos de Bruce Springsteen y de Ry Cooder en Bilbao y el de Wilco en Donostia por pertenecer a un pais que ha invadido Irak y Afganistán saltándose la legislación internacional vigente; ídem a todos los artistas británicos que vengan en las próximas semanas por idéntica razón; boicot a los grandes festivales de Euskal Herria (todos los de jazz, el de Blues de Getxo, el BBK Live, el Kobetasonik, el Azkena, etc) por traernos artistas de tan dudoso y belicoso ADN. Boicot a las salas que osen programarlos, si es que los respectivos ayuntamientos no han tomado decisiones más tajantes. Boicot a las tiendas que vendan sus discos. Boicot a las librerías que vendan sus biografías. Y así hasta el infinito.

Recuerdo otros ataques contra músicos: Negu Gorriak fueron llevados a juicio y ganaron; Soziedad Alkoholika fueron perseguidos hasta la extenuación y el juez les dio la razón; Su Ta Gar también sufrieron la suspensión de conciertos; hace poco Des-Kontrol, grupo veterano de punk de Arrasate, se veía inmerso en otra polémica. Curioso: a veces los extremos se tocan. Atacar a un artista por motivos extramusicales huele a fanatismo, huele mal, muy mal. Mejor haríamos en volver la espalda a artistas de dudosa calidad que nos invaden a cada minuto porque cuentan con el apoyo de una descomunal máquina promocional engrasada a base de dinero. Mal vamos si algo tan hermoso como la música se alimenta, por una parte, de zoquetes sin criterio y, por otra, de fanáticos sin memoria.

PD: Como en Radio Euskadi lo ves, os regalo el vídeo de la canción “Beatiful that way”, aparecida en la película “La vida es bella”. ¿Recuerdas la historia? Pues eso.


El truco de las sesiones jungleras

Hace casi tres años editamos, después de un accidentado proceso, el primer disco de canciones grabadas durante las sesiones jungleras. Llevaba por rimbombante título “La Jungla Sonora. Conciertos” y reunía 20 canciones grabadas entre 1992 (Flying Rebollos) y 2006 (The Church, Barricada, Dominique A, Gigolo Aunts…). Me gustó la reflexión de Mikel Iturria en su blog. En su carpeta interior se contaban diversas visicitudes de estas sesiones, aparecían los rostros de nuestros sufridos técnicos y los detalles de cada canción, todo ello en euskera y castellano. En estos dos años largos han ocurrido muchas cosas en nuestra querida emisora de radio y algunas de ellas afectan directamente a nuestras sesiones jungleras. Para los que no lo conozcáis enseguida contamos el truco.

Desde nuestro traslado a la flamante nueva sede de EITB algunos elementos relacionados con estas sesiones han cambiado de manera espectacular. Ahora disponemos de una mesa de mezclas digital, mucho más completa que la que teníamos en Gran Vía. Las sesiones se graban en nuestro sistema digital, directamente en dos pistas (L+R), aunque también se guardan una copia de la edición original en Cubase, una aplicación informática para audio digital que permite guardar las pistas originales para su posterior tratamiento o remezcla; es, más o menos, un primo próximo del gran estándar Pro Tools. También se ha mejorado notablemente toda la microfonía, con modelos de gama alta de Shure o Neumann. También se han adquirido cajas de inyección, que facilitan conectar directamente a la mesa teclados, guitarras, bajos eléctricos y otros instrumentos, lo que nos permite prescindir de los amplificadores en el estudio. La contrapartida es el uso de auriculares (también tenemos unos cuantos inalámbricos), que no siempre nos resuelven el problema de monitorización. También hay que destacar el enorme esfuerzo invertido por la Casa, que ha programado unos cuantos cursillos para que nuestros técnicos se familiaricen con la sonorización de un concierto, lo que tiene muy poco que ver con llevar la realización técnica de un programa de radio, un informativo o una conexión deportiva. En el Departamento de Promoción nos han preparado, además, un cartel propio para personalizar las visitas de artistas y grupos que acuden a nuestros estudios con sus instrumentos.

Sin embargo, y a pesar de esta notable mejoría, hacer una sesión junglera tiene sus limitaciones. Radio Euskadi no es la BBC de las sesiones de John Peel ni RTVE cuando pone en marcha los conciertos de Radio 3. Disponemos de un estudio, el nº3, que compartimos con nuestros pacientes compañeros de Publicidad; pero disponemos sólo de una hora para que los músicos monten, prueben, toquen, graben y desmonten. Si la cosa es complicada pedimos a los músicos que vengan antes, para montar la batería o simplemente para hacer que los enormes amplificadores estén en el estudio antes de las cuatro de la tarde. Esa es la hora fatídica. Si en ese momento está todo más o menos organizado, podemos respirar un poco. Si, por el contrario, faltan músicos, o instrumentos, o un afinador, o una cejilla, o un cable preciso, o cualquier otro elemento necesario, empezamos con el agobio; miramos al reloj del estudio a cada minuto y se nos ocurren todo tipo de soluciones ingeniosas o peregrinas para superar los obstáculos. Nuestro objetivo es grabar tres o cuatro canciones a cada artista o grupo con el mejor sonido posible. Pero a veces las previsiones no se cumplen y todo se complica de manera dramática. Un sin vivir.  Sin embargo, y como si de brujeria se tratara, en el 95% de las ocasiones terminamos a la hora prevista, recogemos a la carrera y a eso de las cinco ni siquiera los expertos del CSI podrían determinar lo que estaba ocurriendo en ese estudio sólo diez minutos antes. Es entonces cuando respiramos. Pero no acaba ahí la aventura.

Como diría El Langui (La Excepción) el truco del manco de “La Jungla Sonora” es muy sencillo: siempre que podemos grabamos la sesión y la entrevista al menos un día antes de su emisión. La entrevista se suele grabar en otro estudio diferente, previa reserva. Pero a veces nos encontramos con algún compañero que ocupa el estudio durante cinco o diez minutos por una emergencia. No pasa nada, hoy por ti, mañana por mí. Pero es entonces cuando el artista anuncia que en diez minutos tiene que estar en otro lado. Vuelven los sofocos, la negociación, las buenas palabras. En este aspecto tengo que decir que los músicos son personas de paciencia infinita, capaces de una empatía inmediata y que siempre están por la labor. Quizá por eso no ponen mala cara cuando, sin previo aviso, les saco unas fotos para los archivos jungleros o les hago un pequeño vídeo para subirlo a YouTube, o les pido que graben un jingle en su idioma saludando a los hombres y mujeres-oreja o les pido que se hagan una foto con algún compañero que es fan del artista. Como decía, este es el truco: grabamos las canciones por un lado y la entrevista por otro, luego se trocea (en la radio lo llamamos “editar”), se ordena en un playlist (una lista de “cortes” de audio que se reproducen en el orden elegido) y luego se pone en antena como si fuera un directo. En realidad lo es, no se toca nada de lo grabado, sale con sus “gambas” o con las palabras del artista tal cual.

Y hay más trucos, qué remedio. Cuando viene un artista extranjero que no trae un traductor adecuado, optamos por la solución de emergencia: le envíamos las preguntas un día antes, generalmente en inglés o en francés, nos envía las respuestas y luego, una vez en el estudio, “dramatizamos” la entrevista con las respuestas perfectamente traducidas. Donde no llega el presupuesto llega la imaginación. Sin embargo, para quien hace un programa musical radiofónico con los contenidos habituales de “La Jungla Sonora”, pocos momentos resultan tan pletóricos como sacar una foto al invento del violinista Jon Boden (Spiers & Boden, Bellowhead) para recoger en un pequeño micro el ritmo de su pie, ver en el estudio a Jabier Muguruza rodeado de los alumnos del LIPA, el instituto de las Artes promovido por Paul McCartney en Liverpool, cantando sus canciones en euskera, ver sentado a nuestro piano a Howe Gelb (Giant Sand) con la guitarra eléctrica en el regazo mientras pasa de un instrumento a otro en la misma canción, reunir una vez más a los viejos amigos tolosarras de Bide Ertzean o compartir las molestias del teclista de Sunday Drivers, protegido por un collarín. Son viejas imágenes de hace cuatro o cinco años, pero lo cierto es que no hay semana que no disfrutemos de algún pequeño detalle por el estilo. Y eso no se paga con dinero. Son momentos para compartir con los oyentes. Y es que después de 20 años de sufridas sesiones jungleras aún no hemos aprendido; será que nos va la marcha. Hay algo más: nuestros oyentes se lo merecen, por su criterio, por su fidelidad, por su aliento, por su complicidad. Por eso os hemos contado nuestros pequeños trucos para salir adelante. Cuando cuente hasta tres los habrás olvidado y las sesiones jungleras volverán a dar la impresión de rigurosos directos. Uno… dos… y tres!!


A menos de un metro

Cartel de la gira estatal 2009

Cartel de la gira estatal 2009

Hace dos o tres semanas puse en marcha, después de un cursillo intensivo, este blog junglero con el ánimo de compartir información, reflexiones y sucedidos varios que por espacio o por tiempo no caben en la emisión radiofónica diaria. En aquel primer arrebato había publicado dos posts, uno sobre la posibilidad de “ver” los conciertos del programa a través de nuestro canal junglero en YouTube (más de 60 vídeos de momento) y otro explicando el cierre temporal del Kafe Antzokia de Bilbao y nuestro apoyo y solidaridad con todos los que allí trabajan. Quiso la casualidad informática que los blogs de la CasaYouTube y por la web del Antzokia quedaran fuera de combate durante unos días, con el añadido de que no se podía recuperar el material publicado, ni texto ni fotos, al quedar dañados los archivos de seguridad. Así las cosas no tiene mucho sentido volver sobre lo ya expuesto, no sin antes invitaros a pasar por donde continúa su campaña de adhesiones y su disposición a hacer todo lo necesario para que el aforo legal actual (420 personas) se ajuste más al aforo real. De momento, parece que la sala volverá a abrir sus puertas el domingo día 8, tras el mes de cierre decretado por el Ayuntamiento de la Villa.

Chris Cacavas, en una reciente actuación en Alemania

Chris Cacavas, en un reciente concierto en Alemania

Hecha la puntualización y archivada una copia de seguridad, me centro en la cuestión de hoy: la visita este viernes de Steve Wynn, el que fuera líder de Dream Syndicate, acompañado por Chris Cacavas, uno de los pilares de Green On Red. Las dos bandas fueron clave para que el rock americano reivindicara su protagonismo, tal como reflejó fielmente en aquellos días la revista Ruta 66; hicieron lo mismo que la Credence en los primeros 70: cuando ya nadie hacía rock & roll, ellos recuperaron el orgullo de las guitarras, de ese toque melódico que nos remitía al viejo folk y al viejo country, contaron nuevas historias sobre perdedores y gente que vive on the road, sobre amores truncados y sobre la dura vida en la gran ciudad o en un pequeño pueblo rural. Hace años entrevistamos a ambos, incluso Chris Cacavas se trajo la guitarra a nuestros estudios y nos hizo unas cuantas canciones. Ambos son tipos tranquilos y accesibles, siempre dispuestos a sonreír y a dejar al público satisfecho.

"The Days of Wine and Roses", disco de debú y album clásico de Dream Syndicate, de 1982

"The days of wine and roses" (1982), el primer y excelente álbum de Dream Syndicate

"Gravity talks" (1983), primer disco de Green On Red, otro clásico

"Gravity talks" (1983), primer disco de Green On Red, otro clásico

Ahora queremos añadir nuestro granito de arena: queremos invitar a los primeros oyentesque tengan la entrada para el concierto de Steve Wynn de este viernes en Santana 27 de Bilbao a que acudan a nuestros estudios este mismo viernes a partir de las 15.30 horas para participar en la entrevista que le haremos en directo y para que disfruten, a partir las 16.00 horas, de la sesión junglera que grabarán en nuestros estudios los dos músicos estadounidenses. Si tienes ya la entrada déjanos tus datos en nuestra dirección de correo electrónico: lajungla@eitb.com y te diremos si has sido de los primeros. Ellos llegarán directamente de Vigo (a más de 700 kilómetros de los estudios jungleros) acompañados del capo de Astro Discos Roberto Nicieza, asturiano en Madrid y peleador incansable de la industria independiente. ¡Qué tengan buen viaje!

El objetivo es muy simple: queremos que sintáis lo mismo que nosotros, auténticos privilegiados, cuando, a un metro de distancia, tenemos a músicos que forman parte de la Historia de Rock (ambas con mayúsculas). Llevamos más lejos el eslogan de nuestra emisora: en Radio Euskadi lo ves… a menos de un metro. Como siempre, gracias por participar en todas las marcianadas que se nos ocurren. Ya estamos preparando la siguiente.

Mr. Kerosene, posando para la posterioridad